El
neoliberalismo y su impacto en las universidades públicas
(La
muerte de la democracia en la Universidad de Sonora con la
implementación de la Ley 4)
Oscar
Yescas Domínguez
05
de octubre de 2,020
Introducción
Antecedentes
de la Ley 103 de la Universidad de Sonora
El
neoliberalismo y su impacto en las universidades públicas
El
asalto neoliberal a la Universidad de Sonora
La
vida universitaria bajo la Ley 4 en la Unison
Conclusiones
Intoducción
Vivimos
tiempos de transformación social a una velocidad sin precedentes, la
mayoría de los cambios sociales se presentan de forma imprevista,
sin aviso alguno generando un ambiente de incertidumbre social,
algunos de estos cambios son conquistados a través de la
participación social lo cual nos da esperanza y confianza en nuestra
condición de sujetos históricos que podemos cambiar la historia si
actuamos unidos en forma colectiva y organizada luchando en contra de
la injusticia y en defensa de derechos humanos.
Pero
aún así sentimos que algo está pasando pero no tenemos una
claridad completa sobre lo que está ocurriendo, cuando buscamos
respuestas investigando en ciencias sociales encontramos que diversos
autores provenientes de diferentes disciplinas sociales coinciden en
un planteamiento sobre el mundo en el que nos encontramos: vivimos
un momento de la historia en la cual la humanidad se está dividiendo
en dos grupos sociales.
Por
un lado se encuentra el sector ubicado en la cúspide de la
riqueza global, aquel grupo del cual hablaba Gregorio Castoriadis en
1997 y que representaba al 3% de la humanidad y que hoy en el 2,020
representa al 1% de la población mundial que concentra la mayor
cantidad de la riqueza social producida. Vivimos en una plutonomía,
es decir, una sociedad en la que la mayor parte de la riqueza es
controlada por una minoría, una sociedad en la que el crecimiento
económico depende de las fortunas de una minoría adinerada.
Por
otro lado, está el resto de la población que se dirige a una
inevitable precarización de sus vidas, constituyen el reemplazo del
proletariado, es el llamado precariado
que aumenta en número creciente en la medida que aumenta la
desigualdad social. La llamada clase media tiende a desaparecer, la
ideología de la movilidad social, aquel discurso que nos hicieron
creer que trabajando duro ascenderíamos a un mejor nivel de vida,
está mostrando su falsedad.
Quien
nace pobre difícilmente se hará rico porque por más esfuerzo que
invierta en su vida laboral, los trabajadores de hoy se encuentran en
estado de indefensión, enfrentan la inseguridad laboral al haberse
eliminado la estabilidad laboral, al recibir bajos sueldos y al
eliminarse prestaciones laborales como la jubilación, el derecho a
la salud, etc. El precariado afecta también a quien tiene estudios
de Doctorado y el desempleo continúa aumentando por la
implementación de políticas neoliberales que buscan privatizar los
servicios públicos y debilitar al estado que antes proporcionaba el
bienestar social.
El
primer grupo representado por el poder corporativo, conduce al mundo
a una inevitable autodestrucción al priorizar los beneficios
económicos por encima del cuidado del medio ambiente y de la salud
de la población. A la explotación laboral se suma la explotación
desmedida de los recursos naturales, la manipulación masiva para
garantizar un consumo masivo que permita mantener el equilibrio entre
producción masiva de artículos y productos y consumo masivo de los
mismos. Son
los responsables de la contaminación ambiental, de la producción de
miles de toneladas de basura que contaminan mares, ríos y lagos
provocando una grave crisis ecológica que amenaza a nuestro planeta
con colapsar y acabar con la vida de la naturaleza y la especie
humana. En los últimos años han desaparecido cientos de especies de
animales por consumo humano o por cacería humana.
El
segundo grupo, presenta resistencia ante la continua violación de
derechos humanos, laborales, sociales y sexuales, pero hasta el
momento esta resistencia se ha dado como un “mar de
fueguitos”, es decir, con
luchas aisladas por sectores sin tomar en cuenta que los problemas
particulares que enfrenta cada sector están intervinculados y son
causados por los integrantes del primer grupo que intentan mantener
el control social para seguir disfrutando de esta desigualdad social
que sólo beneficia a unos cuantos.
Los
diversos movimientos colectivos que luchan por causas particulares
(defensa del derecho de jubilación, defensa del medio ambiente,
lucha contra la impunidad e injusticia social, movimientos
feministas, etc.) deben terminar con la dispersión de esfuerzos y
unirse en un solo frente que permita construir un poder popular que
enfrente al poder corporativo.
Escribir
y publicar este artículo estaba en el baúl de mis tareas
pendientes, al publicarlo siento que cumplo con un compromiso
personal porque fui testigo y partícipe de los acontecimientos que
aquí se describen. De entrada quiero hacer
la aclaración de que no soy historiador, soy psicólogo de
profesión, psicólogo social para ser más preciso. Sin embargo,
para redactar este artículo tuve que asumir el rol de historiador,
la información que aquí comparto la obtuve de fuentes
hemerográficas principalmente, periódicos y revistas de esa época
que tuve el cuidado guardar durante todos estos años y que mantuve
en buen resguardo y utilizando el método de la investigación-acción,
debido a que fui testigo y partícipe directo (a veces demasiado
directo) de los acontecimientos que aquí se describen.
Precisamente
por esto último intentaré mantener la objetividad hasta donde es
posible hacerlo en el campo de las ciencias sociales, retomando la
premisa de que el primer paso para alcanzar la objetividad en las
ciencias sociales es precisamente reconocer que no hay objetividad al
100% en este campo ya que nos estudiamos a nosotros mismos. Mi
opinión personal es que la educación hoy en día no es tomada en
cuenta como tal, se limita su función social a mantener un papel
determinante para lograr mantener el ritmo de producción de bienes y
servicios, pero ha perdido valor su percepción como instrumento de
liberación social, una función social cada vez más necesaria en
una sociedad con gran desigualdad social. Para lograrlo es necesario
reconocer que la educación ha perdido su significado original en la
medida de que la crítica social está ausente en la mayoría de los
planes de estudio de las universidades y se confunde aprendizaje con
memorización, educación con adiestramiento.
Las
universidades públicas como centros de producción de conocimientos
científicos, lugares donde existe la autonomía universitaria y la
libertad de cátedra están perdiendo su existencia y se están
tornando en universidades al servicio de las empresas. La educación
pública que tiene como eje central la crítica social está dejando
de existir para convertirse en adiestramiento y adoctrinamiento de
las nuevas generaciones en el desarrollo de actitudes de obediencia y
apatía social ante los grandes problemas sociales que enfrentan
nuestras comunidades. El neoliberalismo ha tomado por asalto a las
universidades y debemos luchar por recuperar la democracia perdida en
ellas para estar en condiciones de contribuir en la construcción de
una verdadera democracia en nuestra sociedad contemporánea, formando
profesionistas que asuman una identidad de agentes de cambio social y
colaboren en el combate a la desigualdad social, generando un
empoderamiento individual y colectivo que permita conformar un poder
popular que defienda al Estado del bienestar social del embate que
sufre por parte del poder corporativo.
Antecedentes
de la Ley 103 de la Universidad de Sonora
Mi
relación con la Universidad de Sonora va mucho más allá de los 33
años que laboré como profesor investigador en el Departamento de
Psicología y Comunicación, de donde obtuve mi estatus como profesor
universitario jubilado. De hecho se remonta más allá de una década
desde mi ingreso como profesor en 1985 y se remonta a 1972 cuando
ingresé como estudiante de la Preparatoria de la Universidad de
Sonora.
Fui
parte de aquella generación que vivenciamos nuestra juventud como
estudiantes universitarios en la década de los setentas, una década
plena de convulsiones sociales en la cual se continuó aquella cauda
de cambios sociales iniciada en la década de los sesentas con las
protestas en contra de la guerra de Vietnam, el movimiento hippie, la
universalización de la música de rock, el movimiento de liberación
femenina, la lucha contra el racismo en estados unidos, etc. Aquella
juventud que se formó en la lucha por cambiar el sistema social,
enfrentando el autoritarismo de aquella época y expresando nuestra
rebeldía con el uso de pantalones de mezclilla y camiseta como
uniforme, el uso del cabello largo en los hombres, falda corta y
pantalón por parte de las mujeres. De una manera romántica
iniciamos una revolución cultural y llegamos al punto de soñar que
podíamos tomar el poder con tan sólo el poder de nuestra
imaginación.
Jóvenes
ingenuos que nos rebelamos al autoritarismo en nuestras familias,
escuelas y trabajos sin saber que no estábamos solos, que en
realidad éramos millones de jóvenes en el mundo entero que desde el
interior de las universidades públicas cuestionamos los métodos de
enseñanza, el autoritarismo de los profesores y de quienes dirigían
nuestras escuelas y universidades. No lo sabíamos en aquel entonces
pero había un fundamento teórico en nuestros movimientos de
protesta y que se basaban en los descubrimientos del grupo como
objeto de estudio de Elton Mayo y sus experimentos en la Western
Electric Company y en el descubrimiento de la dinámica de grupos y
los estudios de liderazgo realizados por Kurt Lewin en los
Laboratorios Nacionales de Entrenamiento en Estados Unidos.
Aquellos
millones de jóvenes que nos movilizamos continuando las
movilizaciones masivas del mayo frances de 1968, el 2 de octubre del
mismo año, la primavera de Praga en Checoslovaquia y la represión
del movimiento estudiantil en la Universidad de Ohio que dejó 4
muertos, sólo queríamos ser escuchados y participar en el proceso
de toma de decisiones relevantes, dejar atrás el autoritarismo y
construir nuestro propio futuro. Aquellos
jóvenes preparatorianos dimos una lucha para lograr el cogobierno en
la vida universitaria que incluyó marchas masivas por las calles de
la capital de Sonora, toma del campus de la Unison de manera
frecuente donde hacíamos guardia día y noche mientras leíamos y
discutíamos libros de Filosofía, Psicología, Sociología y
noticias internacionales.
Esta
lucha finalmente dio como resultado la aprobación de la Ley 103
para la Universidad de Sonora que modificó su estructura al crear
como órgano supremo un Consejo Universitario el cual estaba
integrado por representantes de los maestros, trabajadores y
estudiantes. Lamentablemente, el triunfo de la juventud estudiantil
tuvo un gran costo al imponerse por decreto la desaparición de la
preparatoria de la oferta educativa de la Universidad de Sonora.

La
figura del Rector bajo la nueva ley estaba supeditada al Consejo
universitario y la comunidad universitaria elegía al Rector en base
al sistema de votación secreta directa y universal, es decir, el
voto de un estudiante tenía el mismo valor que el voto de los
maestros y de los trabajadores. La democracia se había conquistado
en la Universidad de Sonora y la comunidad universitaria la disfrutó
por cerca de 20 años. Cuando
regresé a Sonora en 1985 y gané mi plaza de profesor-investigador a
través de concurso de oposición, todavía estaba vigente la Ley
103, trabajar bajo esa Ley no era tan difícil, sólo era cuestión de
tener vocación para la docencia y la investigación, ejercer la
libertad de cátedra y entregarse a realizar un trabajo que
proporcionaba enriquecimiento personal y desarrollo profesional.
La
estructura universitaria no era muy compleja porque el aparato
burocrático no era muy complicado y los académicos de mayor
antiguedad y mejor nivel educativo ganaban un sueldo mayor que el
personal administrativo, por lo que ser maestro representaba ser una
figura de autoridad moral, prestigio social y buenos ingresos
económicos, que podían aumentar en la medida que mostráramos
productividad y desarrollo profesional para ascender de la categoría
de asociado a titular. La
Universidad de Sonora funcionaba en base a un modelo de organización
cuya estructura horizontal contemplaba la participación de maestros,
trabajadores y estudiantes en la toma de decisiones relevantes para
su funcionamiento, especialmente en lo referente a la decisión de
los cargos de poder dentro de la Universidad. La meritocracia era el
motor de su funcionamiento, quienes aspiraban a ocupar una plaza de
tiempo completo como profesor-investigador, debían atravesar por un
examen de oposición en el cual debían demostrar conocimientos,
habilidades y experiencia en la plaza a la que aspiraban.
El
neoliberalismo y su impacto en las universidades públicas
Las
luchas realizadas en la década de los setentas por diferentes grupos
sociales (contra la guerra de Vietnam, contra la segregación racial,
por los derechos de la mujer, por los derechos de homosexuales y
lesbianas, por la democracia en las universidades, etc.), fueron el
punto de partida de una creciente politización de la población en
casi todo el mundo. La década de los setentas se le conoce como “la
época de líos”, cuando la gente se estaba politizando,
reconociendo viejos derechos que desconocía tener y decidieron
luchar para conquistar nuevos derechos sumándose a diversos
movimientos colectivos.
Estas
luchas por la democracia, por la libertad y en contra del
autoritarismo se extendieron en varios países de manera simultánea
y lograron atravesar la cortina de hierro para llegar a la población
de países que integraban la Unión de Repúblicas Socialistas
Soviéticas (URSS), cuyos habitantes se sumaron a un movimiento
mundial que demandaba mayor democracia, menos autoritarismo,
ejercicio de la libertad de expresión y mayor participación social. En
1985 en la URSS existía un vacío político y una crisis del modelo
soviético que funcionaba en base a una centralización del poder e
ignoraba una realidad económica y social internacional que
presionaba por una liberación de los mercados como forma de
distribución eficiente de los recursos. Mijail Gorbachov impulsó
reformas para cambiar el pensamiento político y colocar a la URSS
dentro de la economía y política global.
Estas
reformas incluían restaurar el modelo productivo (perestroika) y
aplicar políticas de transparencia en el manejo de la infomación
(Glasnost). Para lograr legitimidad social la glasnost incluyó una
mayor libertad individual, libertad de expresión y de religión que
incluyó mayor libertad de prensa y contribuyó a la liberación de
presos políticos del régimen anterior a Gorbachov. La población
soviética comenzó a vislumbrar el significado de una economía de
libre mercado, los beneficios de una democracia y la nueva percepción
social deslegitimó el autoritarismo de Partido comunista y del
ejército soviético. El desastre de Chernobyl en abril de 1986 sólo
contribuyó a revelar al mundo entero la incapacidad del gobierno
soviético para enfrentar los problemas internos y externos, por lo
que la población salió a las calles a exigir mayor democracia y
libertad.
Las
masivas protestas en contra del gobierno de la República
Democrática de Alemania, germinaron la idea de libertad del pueblo
alemán y se concentraron en las proximidades del muro de Berlín y
puntos de acceso en ese entonces restringidos y lograron tal
intensidad que provocaron la caída del muro de Berlín el 9 de
noviembre de 1989 , lo cual impulsó de manera decisiva cambios
ideológicos, económicos y políticos no sólo de una Alemania
reunificada, sino que también repercutió en otros países europeos,
principalmente en la URSS porque simbolizó el fin de la Unión
soviética.
La
libertad de expresión y mayor democracia que permitió Gorbachov
permitió el surgimiento de voces que demandaban la independencia de
varias repúblicas de la URSS. Lituania fue la primera en declararse
independiente y lo logró en 1991 y después le siguió Ucrania
votando por su independencia, le siguió Bielorrusia, creando la
unión de Estados independientes otras repúblicas soviéticas
siguieron su ejemplo. El 21 de diciembre de 1991 ocho repúblicas más
se declaraban independientes y la navidad de ese año Gorbachov
presentó su renuncia y con ella la URSS después de 69 años de
existencia desapareció.
Lo
que es importante destacar es que la Unión de Repúblicas
Socialistas Soviéticas desapareció por votaciones democráticas de
los habitantes de los países que la integraban. La ola de democracia
que navegó por el mundo entero atravesó la cortina de hierro y
acabó con la estructura de la URSS. Con la desaparición de la URSS
cambió la geopolítica a nivel internacional y empezó la
construcción de un nuevo mundo de orden internacional basado en una
economía internacional de libre mercado que promovió como forma de
vida el modelo empresarial, en aquellos momentos nadie tenía idea de
cómo cambiaría el mundo después de ese acontecimiento que
significó una marca en la historia de la humanidad.
Al
surgir la globalización como una apertura de las fronteras y la
eliminación de aranceles para la libre circulación de mercancías,
se extendió la economía de libre mercado promoviendo el modelo de
libre empresa en todo el mundo. El neoliberalismo empezaba a
construirse como un nuevo imperio, tomando forma de una nueva
dictadura, la dictadura del Dios Mercado y junto con ella
emergió la sombra del autoritarismo que amenazó y logró la muerte
de la democracia en varios países e instituciones que funcionaban
con un sistema democrático.
La
presión de los movimientos colectivos que luchaban por la democracia
lograron obtener la atención del Estado a las necesidades
colectivas, lo cual no fue bien visto por el sector empresarial
porque se afectaba a los intereses privados de la oligarquía. La
participación en política, la apertura a la democracia se concibió
como excesos por parte del poder corporativo que empezó a crear
estrategias para frenar esa democracia. Como
las universidades públicas fueron el origen principal de los
movimientos contestatarios la atención se centró en ellas. Desde
una perspectiva empresarial las universidades no estaban cumpliendo
su función de adoctrinar a los jóvenes para su futura adaptación
en el ambiente laboral. ¿Qué tendría que hacerse para lograr
adoctrinar a los jóvenes para que volvieran a ser pasivos y regresar
a un estado de apatía? El poder corporativo tomó la decisión de
terminar con la raíz de las luchas que reivindicaban la democracia y
como las raíces de la rebelión juvenil se encontraban en el
interior de las universidades públicas,éstas se convirtieron en el
blanco del nuevo proyecto económico-politico que bajo el disfraz de
la globalización universalizó la implementación de políticas
neoliberales. Aquellas universidades que se caracterizaban por su
autonomía universitaria, por ser centros donde se ejercía la
crítica social y por su vinculación con las comunidades, fueron las
primeras en enfrentar un cambio forzado para lograr la implementación
de un nuevo modelo educativo que transformara su estructura y cultura
para terminar con su democracia interna y las convirtiera en centros
de educación al servicio de las grandes empresas, que formaban parte
de un nuevo poder en surgimiento: el Poder corporativo.
El
asalto neoliberal a la Universidad de Sonora
En
el caso de México, la Universidad de Sonora fue elegida por los
representantes del poder económico y político para forzar su
transformación de una universidad democrática vinculada con la
comunidad social de la cual formaba parte, enfocada a formar cuadros
de profesionistas que contribuyeran a la solución de los grandes
problemas sociales que afectaban a la sociedad sonorense, a una nueva
universidad que funcionara como empresa donde la crítica social
estuviese ausente, donde la autonomía dejase de existir y en la cual
la educación se reduciría al adoctrinamiento ideológico y técnico
caracterizado por una actitud de obediencia y adaptación al nuevo
sistema social.
El
asalto neoliberal a las universidades las convierten en empresas y la
intervención en las universidades forma parte de la implementación
de políticas neoliberales similares con el resto de la población.
En otras palabras se buscaba terminar con la democracia interna
de la que disfrutaba la comunidad universitaria gracias a la
autonomía de la cual disfrutaba como Universidad pública, para
lograr que los profesores, trabajadores y estudiantes fueran
transformados en individuos dóciles, obedientes y el control de esta
universidad recayese en unas cuantas manos.
Para
lograr estos objetivos se realizó un verdadero complot, una
auténtica conspiración en la que participaron fuerzas de diferente
índole: funcionarios de la banca privada, funcionarios de la Comisión
Federal de Electricidad, Funcionarios de Teléfonos de México,
Diputados del Congreso local, funcionarios universitarios y el propio
Gobernador del Estado de Sonora Manlio Fabio Beltrones Rivera quien
fue el cerebro de la operación “muerte a la democracia en la
Unison”.
Cuando
Manlio Fabio Beltrones tomó posesión como Gobernador del Estado el
18 de octubre de 1991, en su discurso se comprometió a reformar la
ley universitaria de la Universidad de Sonora. No tardó mucho en
iniciar una operación destinada a terminar con la autonomía y
democracia universitaria bajo el pretexto de terminar con el caos
imperante al interior de la Universidad de Sonora, porque el 30 de
octubre de ese año Banamex demanda a la Universidad de Sonora por el
pago de un adeudo y proceden a embargar los subsidios de esta casa
de estudios. El 4 de noviembre la Comisión Federal de Electricidad
(CFE) corta la energía eléctrica en el campus universitario por 24
horas. Posteriormente Telmex se suma a la ofensiva y deja sin
comunicación telefónica a nuestra máxima casa de estudios por un
espacio de 48 horas. Todo esto comenzó a generar un clima de
inestabilidad interna en la Unison.
Pero
el pretexto ideal para intervenir en la Universidad de Sonora, se lo
dio a Beltrones Ignacio Campa asesor de la Universidad de Sonora
cuando éste presentó ante el Congreso del Estado una denuncia por
malos manejos de dinero en la Unison. Al siguiente día con una
celeridad sorprendente brigadas de auditores estatales se presentaron
en el edificio principal para auditar las finanzas de la Unison. No
pudieron hacer mucho porque centenares de estudiantes, maestros y
trabajadores les impidieron realizar su labor y los expulsaron fuera
de la universidad. Al otro día pasó lo mismo, es decir se
presentaron los auditores del gobierno pero nuevamente un numero
mayor de universitarios que ya los esperaba, les impidió el acceso
al campus universitario.
Ante
el rechazo de los universitarios al intento de auditoría
gubernamental, el Gobierno del estado amenaza congelar el subsidio
universitario y con esto logra que el Consejo Universitario se reúna
y decida aceptar la realización de una auditoría de las finanzas
universitarias, una decisión que provocó el enojo de miles de
estudiantes que salen a protestar por las calles de la capital
sonorense denunciando una violación de la autonomía universitaria
por parte del Gobierno del estado encabezado por Manlio Favio
Beltrones Rivera, solicitan la renuncia del Rector Marco Antonio
Valencia Arvizu, la liberación del subsidio de la unison y respeto a
la autonomía universitaria.
Al
siguiente día, a instancia de Beltrones 5 partidos PRI
(Héctor Cáñez Vázquez, Jesús Enríquez Burgos, Virgilio Ríos
Aguilera, Adriana Aceves Pacho, Daniel Iruretagoyena y Gregorio
Alvarado), PAN (Javier Castelo Parada, Alma Vucovich, Jesús
Larios Ibarra), PPS (Candelario Núñez Zazueta, PARM
(Rafael Acosta Arvizu), PFCRN (Bárbara Gutiérrez),
presentaron al Congreso del Estado un proyecto de nueva Ley
universitaria que “da un vuelco total a la estructura
administrativa de la Unison, al considerar la creación de nuevos
órganos de gobiernos internos que involucran a la población civil
directamente en la conducción universitaria. Se estaba presentando
el proyecto en el Congreso cuando ya en un salón adjunto se estaba
acondicionando para realizar una consulta pública “para analizar
la ley orgánica de la Universidad de Sonora”.
Los
principales argumentos de este proyecto de modificación era que se
buscaba fortalecer a la Unison, ponerla por encima de maniobras que
pretendan manipularla política y económicamente. También se adujo
que se pretendía balancear las estructuras de decisiones, evitar los
núcleos de poder casi soberanos y sin control que se han enraizado
en la institución y encaminarla a la excelencia académica. También
se argumentó que en la Universidad de Sonora existía exceso de
personal y se mencionaba que casi existía un trabajador por cada
maestro. Recordemos que en aquel entonces la Universidad de Sonora
tenia 15,000 estudiantes, 1,800 trabajadores
(académicos, 1,500 empleados administrativos, manuales y de
confianza).
La
nueva ley elimina el concepto tradicional de escuela universitaria y
da paso a la formación de 4 troncos o divisiones académicas
básicas hacia las cuales el estudiante irá a tomar las asignaturas
correspondientes a su especialidad. De ahí proviene el nombre de
Ley cuatro.

Desaparece
el Consejo Universitario y se crea la Junta universitaria como
máximo órgano de gobierno integrada por 15 personas “para
evitar el estancamiento academico-administrativo que provoca el
excesivo asambleismo como ocurria en anterior Consejo Universitrio.
Una aberración de la nueva ley consistió en que contempla que se
puede pertenecer a la Junta Universitaria sin haber pertenecido o
pertenecer a la comunidad universitaria (es decir, se puede
participar en la conducción del gobierno de la Unison sin ser
estudiante, trabajador o maestro de la misma). El argumento para
crear esta Junta universitaria con personal externo a la Unison, fue
que era necesario que la sociedad civil se incorporase en la
conducción del destino de la institución educativa.
Al
recibir a una comisión de universitarios representativa de un
contingente numeroso que se manifestaba frente al congreso local, los
diputados locales prometieron a los universitarios no aprobar ninguna
ley orgánica para la Universidad de Sonora hasta no escuchar las
propuestas de esa comunidad. (La Jornada 14/nov91).
El
15 de noviembre marchan 10,000 universitarios por las calles de
Hermosillo gritando consignas tales como “Beltrones entiende la Uni
no se vende”, participaron en ella todos los sectores de esa casa
de estudios. (La Jornada 15/nov/91).
Al
instalarse el Congreso del Estado para analizar y en su caso aprobar
el proyecto de nueva Ley universitaria, los manifestantes se
declararon en plantón permanente reclamando al congreso su derecho a
ser escuchados los integrantes del STAUS, STEUS, 18 unidades
académicas, centros de investigación y el Consejo Universitario.
Durante
estas manifestaciones de protesta “miles de universitarios que
rodearon el edificio del Congreso coreaban el himno de la Universidad
de Sonora. Levantando el puño izquierdo en alto al mismo tiempo que
levantaban una enorme bandera con el escudo de esa institución. El
presidente de la 53 legislatura, el diputado Candelario Nuñez
Zazueta recibió la petición de los universitarios de que sean
escuchados los sindicatos, la nueva coordinación estudiantil CEUS y
el resto de la comunidad universitaria.(La Jornada 15/nov/91).
Alfonso
Cruz Secretario General del STAUS expreso que “lo que se pretende
con la nueva ley es crear un monstruo burocrático que puede ser la
principal traba para el desarrollo universitario”. Todo esto no
importó a los diputados de la 53 legislatura que obedeciendo como
lacayos al emperador en turno, Manlio Fabio Beltrones aprobaron el
cambio del ley universitaria, eliminando la Ley 103 y aprobando a
entrada en vigor de la Ley 4.
El
20 de noviembre de 1991, se dio la tercera marcha universitaria con
mas de 5,000 manifestantes, desde la Universidad de Sonora hasta
palacio legislativo. Los universitarios se incorporaron al desfile
conmemorativo de la revolución mexicana pasando frente a Beltrones
que lo presenciaba en el palco de honor. Cientos de universitarios
desfilaron con actitud desafiante y reclamo, con vestimenta de color
negro, portando una cinta adhesiva en la boca y cargando un ataúd
azabache con la inscripción “autonomía” y el nombre del Rector
Marco Antonio Valencia Arvizu en los costados. Al llegar frente a
Beltrones hicieron un alto, se voltearon de frente a el, levantaron
el puño izquierdo manteniéndolo en alto un largo minuto y sin decir
palabra continuaron su recorrido. (La Jornada 21/nov/91).
El
26 de noviembre apareció publicado en el Boletín Oficial del
Gobierno del Estado la nueva Ley orgánica de la Universidad de
Sonora, con lo cual entró en vigor ya que en el articulo primero de
los artículos transitorios de esa ley establece que entrará en
vigor el día de su publicación en el Boletín Oficial. Según reveló
un vocero oficial del Gobierno del Estado el boletín correspondiente
salió publicado el día anterior, pero no fue distribuido pues no
había la intención de darlo a conocer ese mismo día, cuando los
universitarios se encontraban en plantón de protesta frente a
Palacio de Gobierno. (El Imparcial 27/nov/91). De esta forma las
reuniones que realice el Consejo Universitario desconocido por la
nueva ley y los acuerdos que de ellas emanen serán legalmente
inválidos.

Acerca
de las manifestaciones universitarias, Jorge Valencia Juillerat
presidente del Centro Empresarial del Norte de Sonora, descartó que
los miles de jóvenes que marcharon ayer por las calles de
Hermosillo, lo hagan por posición ideológica. “Los estudiantes se
inclinan por dejarse arrastrar por este tipo de protestas, afirmo,
tras argumentar que muchos de ellos tomaron la marcha como
distracción” (El Imparcial 27/nov/91).
Mientras
tanto, el Consejo Universitario designó como rector interino al
maestro Héctor Segura Ramos, quien funge a la vez como dirigente del
PRD municipal. Ignacio Campa Asesor Jurídico de la Universidad de
Sonora vuelve a atacar sacando un desplegado en el Imparcial
(27/nov/91) afirmando que carece de validez el acuerdo de “un grupo
de amigos” con ideas afines e intereses comunes que se hacen llamar
Consejeros Universitarios, ya que violan la totalidad de leyes y
reglamentos vigentes. Cuestiona la ausencia de Valencia Arvizu en esa
reunión de amigos y termina diciendo “las reuniones electivas de
amigos para la elección de autoridades son contrarias al espíritu
democrático característico de nuestra institución.
Ante
esa situación el Comité Estudiantil de la Universidad de Sonora
(CEUS) en asamblea general decidió tomar las instalaciones de
la universidad el 25 de noviembre teniendo como objetivo fundamental
la defensa de la autonomía universitaria y evitar la instrumentación
en los hechos de la antidemocrática e inconstitucional nueva ley
orgánica. Por tales motivos cerraron las puertas de la institución
hasta que se conceda el amparo que suspenda los efectos de la nueva
ley organica.
Como
respuesta (La Jornada 27/nov/91)Beltrones afirmó que “no habrá
escudo que pueda repeler los legítimos intentos de la comunidad
sonorense por alcanzar la excelencia académica en la institución”.
Mientras que por su parte la Procuraduría General de Justicia local
advirtió que podría girar ordenes de aprehensión contra alrededor
de 40 “agitadores profesionales” que participan en el
movimiento estudiantil contra la nueva ley universitaria. “Ya
están plenamente identificados, por lo que no permitiremos que
alteren e orden social y actuaremos con todo el rigor de la ley”,
precisó Wenceslao Cota Montoya. Cabe mencionar que Cota Montoya
es uno de los actuales beneficiados por el Isssteson que cobra por
concepto de jubilación una cantidad mayor a los $100,000 pesos
mensuales. Mientras a miles de
derechohabientes se les niega el derecho a la jubilación
argumentando que no hay dinero suficiente.
La
Unison en su totalidad siguió controlada por el Comité estudiantil
(CEUS), cuya bandera junto a la del Consejo Universitario pende de
los balcones del edificio de Rectoría. No se permitió el acceso a
vehículos, aunque las clases siguieron en su normalidad. Por su
lado, Marco Antonio Valencia Arvizu, ratificado por el congreso local
como Rector en el marco de la nueva ley y desconocido por los miles
de estudiantes integrantes del CEUS, anunció nuevas designaciones en
su grupo de colaboradores. Jaime Valverde como contralor en la
Unison, en Tesorería a Yolanda Soto, en Planeación a Fabián
Galindo y en Recursos Humanos a Alejandro Salinas. En Servicios
escolares a María Dolores Rocha, como Secretario administrativo a
Hilda Benítez (otra beneficiada actualmente por el Isssteson cobrando una
jubilación de mas de $100,000 pesos mensuales) y como Secretario
Académico nombró a Rubén Flores.

El
periódico El Imparcial justifica en su editorial (27/nov) que el
máximo órgano de gobierno (La Junta Directiva) incluya a nueve
miembros (de un total de 14) que no pertenecen a la comunidad
universitaria, pues crea el puente institucional indispensable que
para que la universidad se mantenga estrechamente vinculada a la
comunidad. “Esta falta de nexo institucional con a comunidad ha
sido precisamente uno de los principales factores que permitieron la
formación de cacicazgos dentro del alma Mater y la condujeron al
estado de semianarquía en la que ha venido a caer, con el
consiguiente deterioro del ámbito universitario”. Por su parte una
comisión de universitarios realizó un estudio donde comprobó que la
nueva ley cuadruplica la burocracia, ya que solo en el área
administrativa prevé plazas para 282 funcionarios, mientras que
antes eran requeridos 68. en ese sector la ampliación presupuestaria
iría de 1,067 millones a 5 mil 943 millones de pesos anuales. (La
Jornada 28/nov).
La
Jornada 29/nov)1: Se amparan contra la aplicación de la nueva ley
para la Universidad de Sonora y posibles acciones judiciales,
maestros estudiantes y trabajadores de esta institución tramitan
amparos ante la justicia federal en el quinto día de toma y plantón
estudiantil en las instalaciones universitarias en protesta por
supuestas violaciones a la autonomía y al articulo tercero
constitucional.

Los
sindicatos universitarios y el Comité estudiantil de la Unison
(CEUS ) han recibido advertencias del director jurídico del gobierno
del estado, Rolando Tavares y del procurador Wenceslao Cota de que
“podría usarse la fuerza publica” en la casa de estudios. A
pesar de que los estudiantes mantienen el control del edificio de
rectoría, desde donde el lunes iniciaron un plantón permanente y
colocaron enormes banderas con el escudo de la institución, los
empleados administrativos entregaron la documentación de nominas
para pagar salarios a mas de 3 mil empleados universitarios. El CEUS
permitió la entrada de vehículos al campo universitario y se
impidió que se paralicen las labores administrativas y académicas.
Mientras tanto, prevalecía la confusión, pues el rector Marco
Antonio Valencia Arvizu alejado de sus oficinas en la Unison,
despachaba fuera de ella. Mientras que el maestro Héctor Segura,
designado rector por el Consejo Universitario legal antes de que se
aprobara la ley, permanece en rectoría sin ejercer ninguna función
ejecutiva.
A
cinco días de haberse aprobado la nueva ley, el Congreso del estado
designó hoy a la Junta Directiva, que será el máximo órgano de
gobierno en la Unison. Entre sus miembros esta el director del diario
El Nacional José Carreño Carreón (quien radica en el DF), los
exrectores Federico Sotelo Ortiz y Moisés Canale Rodríguez
(excandidato panista a la gubernatura de Sonora en los pasados
comicios). El medico Porfirio Estrada, Manuel Puebla Peralta,
Salvador Ortiz Pérez, Roberto Arizmendi Rodríguez y Manuel Ortega.
Del personal académico de la institución se nombro a Gilberto
Gutiérrez Quiroz (exlider estatal del PRI), Manuel Martínez
Montaño, Marcelino Barbosa, Antonio Jáuregui y Zarina Estrada.
La
Jornada 3/dic/91: El congreso local aprobó una iniciativa de ley del
Gobernador Beltrones en el sentido de declarar 1992 “Año de la
Universidad de Sonora”. En tanto que estudiantes que protestan
contra la nueva ley mantienen tomado por octavo día consecutivo el
edificio principal de la Unison y, según el mandatario estatal
podrían ser desalojados “si el rector Marco Antonio Valencia lo
solicita”. Este día también se formó el Frente Estatal en
Defensa de la Universidad de Sonora cuyo objetivo será participar
abiertamente en las manifestaciones de protesta del comité
estudiantil de la Unison (CEUS). Dicho frente lo integran los
sindicatos de Antropología e Historia de Sonora, de trabajadores de
Telmex, del Instituto Tecnológico de Sonora, de la Coordinadora
Estatal del Movimiento Urbano Popular (CEMU), la Unión de Usuarios,
la UGOCP, el PRD, además de los gremios sindicales universitarios
STAUS y STEUS.
La
opinión del lunes 16 al domingo 22 de diciembre de 1991:Los
estudiantes de la Universidad de Sonora se volvieron a manifestar en
contra de la Ley 4 de la maxima casa de estudios. Estudiantes de
varias escuelas de la universidad se lanzaron a las calle Rosales y a
las escalinatas el Museo de la Universidad de Sonora para impedir que
la Junta Universitaria , máxima autoridad con la nueva Ley 4 tomara
posesión la tarde del pasado viernes 13. Los estudiantes en masa
rodearon el edificio del museo, impidiendo el paso de toda persona al
teatro Emiliana de Zubeldia. Por ese motivo, los integrantes de la
Junta Universitaria nunca llegaron a ese lugar, posteriormente la
Dirección de Comunicación social del Gobierno del Estado informó
que la toma de protesta de la Junta se realizaría en el auditorio de
la Sociedad Sonorense de Historia. En las escalinatas del Museo 5
estudiantes de la Unison se mantuvieron en huelga de hambre,
encabezada por Juan Jose Leon, presidente del CEUS.

La
Jornada 7/ene/92: El Comité Estudiantil de la Universidad de Sonora
y el gobierno estatal llegaron a un acuerdo definitivo sobre las
condiciones del debate televisado para discutir del 13 al 18 temas
relacionados con la institución. El debate se realizará sin
publico en las instalaciones del canal oficial Telemax. El CEUS
mantiene “tomadas” las oficinas de rectoria de la Unison desde
hace mes y medio, en rechazo a la nueva ley orgánica universitaria
cuatro y en demanda de la destitución del rector Marco Antonio
Valencia Arvizu.
La
Jornada 18/ene/92 Juan Jose Leon del CEUS afirmó que “la ley caerá
tarde o temprano” como lo muestran más de ocho mil firmas de
universitarios, que son “la mejor prueba de rechazo a la imposición
del gobierno en la Unison”. El CEUS insistió en que no cederán
ante la Ley 4 reiniciarán la lucha y no saldrán de rectoría, de la
que continúan posesionados desde hace casi dos meses. Por su lado
el gobierno de Sonora afirmó que no estaría dispuesto a realizar un
referéndum sobre la nueva ley para la Universidad de Sonora.
La
Jornada 23/ene/92 El juez primero de distrito Otoniel Gomez Ayala,
negó hoy la suspensión definitiva de la aplicación de la ley 4
para la Universidad de Sonora, la cual fue solicitada en el amparo
contra dicha legislación interpuesto por mas de 8 mil universitarios
el 17 de diciembre pasado. El juez federal señalo que los criterios
de la resolución se basaron en que está ante hechos consumados, por
lo que suspender los efectos de dicha ley “causaría un perjuicio
de interés social”
La
Jornada 18/feb/92 Despues de mas de tres meses de no ingresar a la
Universidad de Sonora, el rector Marco Antonio Valencia realizó un
recorrido por la institucion, excepto la de rectoria que todavía
permanece ocupada por miembros del CEUS, desde el 25 de noviembre
pasado en protesta por la imposición y aplicación de la Ley 4
universitaria.
(El
Imparcial 10 de abril 1992) El Rector Marco Antonio Valencia Arvizu
intenta ingresar al edificio de Rectoría acompañado de decenas de
agentes de la policía judicial, agentes de gobernación vestidos de
civil y policías preventivos, pero fueron rechazados por grupos de
estudiantes, trabajadores y maestros generando un enfrentamiento que
dejó como saldo 11 detenidos. El Gobierno del Estado cita a una
reunión de negociación en Palacio de Gobierno, al no llegar a un
acuerdo deciden interrumpir la reunión y al salir de Palacio frente
a las cámaras de la prensa estatal y nacional fueron detenidos los
cinco universitarios que conformaban la Comisión negociadora: Juan
José León, Iván Barrios, Ernesto Pineda miembros del Ceus y los
maestros universitarios Armando Moreno Soto y Jose Angel Valenzuela.
Unidades policiacas hicieron recorridos por fuera del campus
universitario durante toda la noche. El temor de un desalojo masivo
recorrió por el interior de los pasillos universitarios, el miedo a
una experiencia desconocida se podía sentir en el aire.
(La
Jornada 11 de abril de 1992) Una nueva Comisión del CEUS integrada
por mujeres llega a un acuerdo de desalojar las instalaciones de la
Universidad de Sonora a cambio de la liberación de los detenidos y
la cancelación de 40 órdenes de aprehensión pendientes, alto a la
represión contra universitarios, realización de un plebiscito para
decidir si renuncia Marco Antonio Valencia. Al salir de prisión
Armando Moreno Soto presentando ojos morados y heridas en cejas
declaró que fueron amarrados de pies y manos y permitieron el
ingreso a su celda de otros internos que los golpearon durante toda
la noche. Al ingresar a las instalaciones del edificio de Rectoría y
encontrar las puertas cerradas, las autoridades ordenan abrir un
boquete en una de las paredes para ingresar a las oficinas. Con este
acuerdo termina la toma del edificio de Rectoría por parte de los
estudiantes que inició el 25 de noviembre de 1991 y la infamia se
consuma al imponer por medio de la fuerza una Ley orgánica que
elimina el derecho a elecciones democráticas de las autoridades
universitarias por parte de la comunidad universitaria.
La
vida universitaria bajo la Ley 4 en la Unison
En
un momento histórico en el cual los habitantes de los países de
Europa del Este que formaban parte de la Unión de Repúblicas
Socialistas Soviéticas (URSS), realizaban elecciones libres y
democráticas para tomar la decisión de declararse como países
independientes y abandonar la URSS y el autoritario Estado soviético
les permitió realizar este ejercicio de democracia aún cuando esto
que significaba su propia muerte, en México, el Gobernador del
Estado de Sonora Manlio Favio Beltrones, actuando como dirigente de
una delincuencia organizada, asestó un terrible golpe a la
Universidad de Sonora, eliminando por decreto una ley que garantizaba
el ejercicio de la democracia interna e imponía con el uso de la
fuerza policiaca la Ley 4 conocida como la “Ley Beltrones”,
que modificó la estructura universitaria, incrementó la cantidad de
empleados administrativos, condenó a la precariedad a centenares de
profesores de horas sueltas y eliminó la democracia en el gobierno
universitario al centralizar el poder en una sola persona: el Rector.
Mientras
que en el marco de la Ley 103, la estructura organizacional de la
Unison era de tipo horizontal, con un liderazgo distribuido y
compartido, permitía la participación de estudiantes, trabajadores
y académicos en la toma de decisiones relevantes en la vida
académica y en el propio funcionamiento de la universidad, la nueva
Ley 4 erigió una estructura organizacional de forma piramidal (en un
sentido contrario a lo que los estudiosos de las organizaciones
sugieren en el sentido de crear organizaciones con estructuras
horizontales), que excluía la participación de los integrantes de
la comunidad universitaria en procesos de toma de decisiones, sobre
todo en lo correspondiente a la elección de las autoridades.
os¡
https://oscaryescasd.blogspot.com/2017/10/universidad-empresa-o-universidad.html
En
un momento de negociación salarial en la que a los trabajadores
universitarios se les negaba un aumento del 13% en sus revisiones
salariales, con la aprobación de la Ley 4 se incluyó un aumento del
40% en los sueldos sólo al personal administrativo, al mismo tiempo
que se observó un incremento inusitado en el número de
contrataciones de personal administrativo. En los hechos, la
imposición de esta nueva Ley implicó la violación de la autonomía
universitaria, la violación del derecho a la gratuidad de la
educación porque incluyó la implementación del pago de cuotas por
parte de los estudiantes, tanto en sus inscripciones como en
cualquier tipo de trámite administrativo que realizaran en el
futuro.
Junto
a la muerte de la democracia interna en la Unison, la Ley 4 introdujo
el culto a la personalidad centrada en la figura del Rector,
quien concentró un gran poder de decisión sobre los recursos
universitarios y a quien en lo sucesivo deberían dirigirse con el
trato de “El señor Rector”. El primer Rector de la nueva Ley 4
fue Jorge Luis Ibarra Mendívil, antiguo activista estudiantil
en la década de los setentas, que posteriormente se afilió al PRI
(el enemigo contra el cual luchó en su juventud) y consiguió un
puesto como “Asesor del Gobernador”, para después pasar a ocupar
el cargo de Rector del Colegio de Sonora y de ahí fue llamado a
estrenar la Ley 4, papel que desempeñó con prepotencia y
menosprecio hacia maestros, trabajadores y estudiantes, mientras
facilitaba actos de corrupción durante su desempeño, sobre todo en
la compra masiva de equipo de cómputo y siempre mantuvo una gran
distancia con los integrantes de la comunidad universitaria, ya que
en los años que ocupó el cargo, aplicó una política de puertas
cerradas para los universitarios que intentaron ser recibidos por “el
señor Rector”.
Fue el primer rector que utilizó la fórmula de la reelección en su
cargo contemplada en la Ley 4 y avalada por los integrantes de la
Junta universitaria, por lo que estuvo 8 años ocupando el cargo de
rector disfrutó de un sueldo superior a los $100,000 pesos
mensuales, su salida del cargo de Rector se acompañó de
señalamientos de haber acordado recibir una pensión vitalicia con
el último sueldo que recibió. Los intentos de confirmar esta
información anónima no fructificaron por el alto grado de discreción con el que se manejan las finanzas universitarias, sobre
todo en lo relacionado a sueldos de autoridades de primer nivel.
Su
ejemplo fue seguido por Pedro Ortega el segundo Rector en el
marco de la Ley 4, quien también se caracterizó por un
distanciamiento con la comunidad universitaria de la cual provenía
como académico y no dudó en utilizar el recurso de la reelección
para mantenerse en el cargo por 8 años disfrutando de un jugoso
sueldo mensual.
Lo
mismo hizo Heriberto Grijalva Monteverde el tercer ocupante
del cargo de Rector en el marco de la Ley 4, quien no solamente
mantuvo un gran distanciamiento con la comunidad universitaria, sino
que se caracterizó por realizar constantes ataques y provocaciones a
trabajadores y académicos para obligarlos a irse a la huelga al
mantener una actitud de intransigencia ante las demandas de los
sindicatos universitarios (STAUS y STEUS). Grijalba Monteverde fue el
principal responsable de la paralización de la Universidad de Sonora
durante la huelga del STEUS que duró 68 días poque desarrolló una
personalidad autoritaria que rayaba en la megalomanía. Llegó a
extremo de crear un cargo nuevo de alto nivel en la estructura
universitaria, la Secretaría de finanzas, que asumía funciones
propias de la Tesorería Universitaria, sólo para darle este puesto
a una mujer cercana a él.
https://oscaryescasd.blogspot.com/2017/10/anatomia-del-poder-en-la-universidad-de.html
Alguien
como este personaje no dejaría pasar la oportunidad de reelegirse y
siguió el ejemplo de sus antecesores para ocupar la silla de Rector
durante 8 años percibiendo un sueldo de $ 130,000.00
El
actual Rector de la Universidad de Sonora Enrique Velázquez
Contreras, ocupó el cargo de Secretario Académico durante los 8
años que estuvo Grijalba Monteverde y llegó al cargo entre
cuestionamientos de la comunidad universitaria que exigía participar
en la elección de la autoridad máxima.
https://www.eluniversal.com.mx/articulo/estados/2017/03/14/enrique-velazquez-contreras-nuevo-rector-de-la-universidad-de-sonora
Estos
cuestionamientos fueron acallados con simulacros de auscultación en
el que se registraron cerca de 70 candidatos para ocupar el cargo de
rector, realizados por la Junta Universitaria, quien después de
todos estos años de inactividad atraviesa por una crisis de
credibilidad porque sus integrantes jamás han tenido contacto con
los universitarios, ni siquiera en momentos de crisis como las
huelgas impulsadas en el 2,012 por el STAUS y el STEUS en el 2,014.
Algo
realmente increíble e inaceptable es el hecho de que en la
Universidad de Sonora no existe un Departamento de reclutamiento y
selección de personal de nuevo ingreso. Increíble porque se trata
de una institución educativa que contempla dentro de su oferta
educativa la formación de Psicólogos que adquieren los
conocimientos, habilidades y competencias necesarias para realizar un
proceso científico de selección de personal. La ausencia de
selección científica de personal de nuevo ingreso sólo reafirma el
neanderthalismo administrativo con el que se dirige la máxima Casa
de estudios en Sonora. https://oscaryescasd.blogspot.com/2017/10/por-una-conduccion-cientifica-de.html
Esta
inaceptable falla administrativa tiene dos explicaciones, por un
lado, para ingresar a laborar a la Universidad de Sonora en puestos
manuales o administrativos de bajo nivel, existe un requisito
imposible de eludir: ser familiar de algún miembro del Sindicato de
Empleados y Trabajadores de la Universidad de Sonora, El Comité
Ejecutivo de este sindicato es el que controla el ingreso y considera
como una prestación laboral el tener el control del ingreso de nuevo
personal. Según
palabras de Ismael Arredondo ex Secretario General del STEUS existen
en la Universidad de Sonora laborando integrantes de 70 familias
quienes son los beneficiados por este requisito para ingresar a
laborar a la Unison, generando un “nepotismo
universitario”.
Se han dado casos de Ingenieros, Administradores y otros
profesionistas que ingresan a trabajar a la Unison ocupando puestos
de vigilancia, jardineros o de intendencia. ¿Dónde quedó la máxima
científica de la Psicología organizacional: “el
hombre adecuado en el puesto adecuado”.
La
otra razón que permite comprender el porqué de la existencia de
esta inaceptable omisión administrativa consiste en el hecho de que
las autoridades administrativas se ven favorecidas con la ausencia de
procedimientos científicos de selección personal al tener la
libertad
de contratar a discresión un
gran número de personal con nombramiento “de confianza”, aún
cuando realicen funciones similares a los integrantes del STEUS, pero
reciben un sueldo mayor. Les favorece el hecho de que nadie tiene
acceso a las finanzas universitarias y utilizan fondos destinados
originalmente a la creación de plazas de tiempo completo para
contratar con nombramiento de confianza a personas que desempeñan
funciones de auxiliares de servicios, choferes, mensajería etc.
Con
la Ley 4 surgió un nuevo personaje dentro de la Universidad de
Sonora, “los acadestrativos”,
es decir, académicos que abandonaron la docencia e investigación
para ocupar los nuevos puestos administrativos ya que éstos incluían
el pago de un sueldo complementario a sus funciones. La docencia ya
no atraía, el beneficio económico se encontraba en ocupar cargos
administrativos.
Con
la implementación de la nueva Ley 4 los derechos de los profesores
de horas sueltas fueron violados al privarlos de oportunidades para
ocupar las plazas de Maestros de Tiempo Completo, porque las que se
fueron desocupando por jubilación, renuncia o fallecimiento no se
sometieron a concurso para ser ocupadas y la administración
universitaria decidió contratar maestros de horas sueltas. Con
esta medida cientos de profesores de horas sueltas se mantuvieron
durante años en total incertidumbre sin saber si serían
recontratados en el siguiente semestre. Esta decisión afectó la
calidad de la educación recibida por los estudiantes porque los
maestros de horas sueltas no tienen la oportunidad de especializarse
en un campo de investigación determinado y sólo están a la espera
de impartir cualquier materia con tal de sumar horas-clase y aumentar
sus precarios ingresos.
El
golpe a la educación universitaria por parte del neoliberalismo no
ha terminado ahí, en su última gestión como Rector Heriberto
Grijalva Monteverde violó el Contrato colectivo que la Unison
mantenía con el STAUS, al modificar unilateralmente el Estatuto
del Personal Académico (EPA)
que rige las condiciones de ingreso para el personal académico. En
la nueva versión impuesta por Grijalva Monteverde se incrementan los
requisitos para ingresar a laborar como profesor en la Unison,
exigiendo nivel de Doctorado, un número exagerado de publicaciones
científicas, una cantidad considerable de años de experiencia como
docente, medidas que afectaron profundamente al personal académico
que ha laborado durante décadas como profesores de horas sueltas en
espera de concursar para ocupar una plaza de tiempo completo.
La
implementación del nuevo EPA implicó
violar el Contrato Colectivo de trabajo que establecía que cualquier
modificación al EPA debería contar con la participación del STAUS
y autoridades administrativas.
En
este nuevo EPA el perfil del maestro universitario cambia no solo de
denominación, se deja atrás el nombramiento de “Maestro de Tiempo
Completo”, para asumir el de “Profesor
Investigador de Tiempo Completo”,
que implica la reducción del tiempo dedicado y la importancia
otorgada a la docencia ya que lo que se pretende imponer es la figura
de un investigador especializado, formado con la principal misión de
escribir y publicar artículos en revistas internacionales que nadie
lee, disminuyendo el tiempo y calidad de su rol como docente, con lo
cual se devalúa la calidad de la enseñanza, se reduce su capacidad
humanística y su consciencia y compromiso social. Con este cambio la
Universidad de Sonora se desvía aún más de su función social y
del lema que la representa: “El
saber de mis hijos hará mi grandeza”
para convertirse en una Universidad empresa que concibe la
vinculación de la universidad con la sociedad como institución que
atiende las necesidades de las empresas, abandonando la atención a
los grandes problemas sociales que padece el pueblo sonorense y
mexicano.
En
la gestión del actual Rector Enrique Velázquez, el derecho a la
jubilación se ha visto violado en repetidas ocasiones y esto provocó
que centenares de maestros universitarios no pudieran jubilarse a
tiempo y se dio el terrible caso de que algunos profesores con 35 y
40 años de antigüedad laboral fallecieran sin recibir su jubilación
en el momento y lugar menos esperado: frente a sus alumnos,
impartiendo clases cayeron fulminados por paros cardiacos. Tan sólo
el año pasado el Contrato Colectivo del STAUS, recibió una
modificación al aceptar aumentar la edad de jubilación por 5 años
más, de tal forma que ya no se podrán jubilar al cumplir 60 años,
sino a los 65.
https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/06/elderecho-la-jubilacion-en-proceso-de.html
La
nueva legislación convierte a la Universidad de Sonora en una
empresa al servicio de otras empresas, olvida la función social que
le dio origen como universidad pública que tiene la misión de
contribuir con la formación de cuadros de profesionales de diversas
disciplinas que atenderán los problemas sociales que afectan a la
comunidad sonorense. El concepto de vinculación es el de
Universidad-empresa, ya que el nuevo modelo universitario funciona
como modelo de negocios.
Este
nuevo modelo mantiene bajos costos y se asegura de que el personal
laboral sea dócil y obediente al mantenerlos en la inseguridad
laboral, al no reclamar sus derechos y no irse a la huelga por temor
a las repercusiones. ¿Cómo controlar a los trabajadores? Contando
con personal que los vigile, como la figura del “checador”,
personal administrativo que recorre las escuelas revisando en los
salones de clase si los profesores asistieron a cumplir con su
función o checando su presencia en sus cubículos trabajando. En los
últimos años se ha registrado un aumento drástico del personal
administrativo que supera en mucho al número del personal académico.
Esto provoca que la mayor parte del presupuesto universitario (que se
maneja con suma discresión) se destine al pago de nómina y éste
sea el argumento principal para negar insuficiencia de fondos que
impiden responder satisfactoriamente a las demandas de aumento
salarial de los sindicatos.
En
este proceso privatizador y domesticador en el marco de la Ley 4 cabe
mencionar el evidente desgaste y descomposición del Sindicato de
trabajadores académicos de la Universidad de Sonora (STAUS), la
dirigencia sindical de los últimos años ha recaído en los
integrantes de la Planilla Dorada encabezada por Sergio Barraza,
quien ha sido miembro del Comité ejecutivo ocupando varios cargos de
dirección sindical desde los últimos 13 años y actualmente funge
de nuevo como Secretario General del STAUS. Durante los últimos 20
años el STAUS ha perdido la capacidad de liderazgo social que
mantenía en nuestra ciudad y Estado, al asumir posturas de
entreguismo y derrotismo con la creciente pérdida de prestaciones
sociales y falta de combatividad y convocatoria, que llevaron al
precariado a cientos de profesores de horas sueltas y a sólo
observar al selecto grupo de Maestros de Tiempo Completo que se ha
convertido en un verdadero Club de privilegiados en
proceso de extinción, porque ya no se someten a concurso las plazas
de tiempo completo que se desocupan, por lo que el número de
maestros de tiempo completo, lejos de crecer, disminuye con el paso
del tiempo.
Conclusiones
La
implementación de políticas neoliberales es el origen de la
plutonomía, tiene como objetivo la privatización de lo público
para que la riqueza social sea controlada por una minoría. En una
sociedad en la que existe una inmensa mayoría viviendo en
condiciones de precariedad, sobreviviendo día a día, representa un
crimen de lesa humanidad continuar con el exterminio de millones de
personas por motivos de pobreza, sólo para enriquecer aún más al
1% de la población mundial que actualmente concentra la mayor
cantidad de riqueza en sus manos. La continuidad de implementación
de políticas neoliberales representa una amenaza para la vida de
millones de personas en el mundo entero y conduce a la destrucción
de ecosistemas a través de la explotación irracional de recursos
naturales que son extraídos con fines de mercantilización. El
equilibrio entre producción masiva-consumo masivo es fomentado por
políticas neoliberales que pretenden la maximización de beneficios
económicos y se basa en la explotación laboral, crecimiento de la
desigualdad social y violación de un cúmulo de derechos humanos.
La
necesidad de una verdadera transformación social se genera por la
existencia de un sufrimiento colectivo de las mayorías desplazadas
por la “modernización” que excluye a los “consumidores
defectuosos”, es decir, a la inmensa mayoría de pobres que
existen en el mundo. La manera más eficaz para combatir la
desigualdad social es a través de la educación, concebida como
instrumento de liberación social al generar el desarrollo de
pensamientos autónomos, ejercicio de crítica social y autocrítica,
etc., que permitirían cuestionar las condiciones de esclavitud
moderna en las que vive una inmensa mayoría de la población que se
ve privada de derechos y prestaciones sociales por procesos
privatizadores. Las universidades públicas, el concepto de educación
pública al servicio de la población y el rol de los académicos
como agentes de cambio social son vitales para lograr la
transformación social a través de una educación que sea concebida
como un acto político de liberación social.
Bajo
la óptica del neoliberalismo, las universidades públicas deben
abandonar su función social y convertirse en universidades al
servicio de las empresas. La educación pública debe desaparecer y
convertirse en un proceso de adiestramiento que tenga como objetivo
domesticar y adiestrar en la obediencia a profesionistas y ciudadanía
en general. Los sindicatos en general y los sindicatos universitarios
en particular, deben desaparecer porque su existencia implica la
existencia de Contratos Colectivos que incluyen prestaciones y
derechos laborales que benefician a sus integrantes y les impide la
maximización de beneficios económicos para los intereses privados.
Los sindicatos universitarios son vistos como verdaderos obstáculos
para la privatización de la educación superior y de las
universidades públicas. Por estas razones las universidades públicas
son objeto de la implementación de políticas que atentan no sólo
contra la educación pública sino que contemplan la desaparición de
las universidades públicas y con ella, la extinción de los
sindicatos de trabajadores universitarios. El
asalto neoliberal a las universidades públicas tiene como objetivo
reducir la educación al nivel de un producto de consumo y abrirla al
mercado, Al reducir la educación a los principios y prácticas del
mercado, se elimina la concepción de la educación como un derecho
social que el Estado debe garantizar como una conquista social
lograda a través de grandes luchas de la clase trabajadora mexicana.
Se intenta reducir costos a nombre de que existen presupuestos bajos,
mientras que aumenta el personal administrativo en número mayor que
el personal docente llegando a percibir sueldos mayores a los
académicos y cumplen la función de controlar a los trabajadores
reduciéndolos a la calidad de “recursos humanos”, desviando con
ello los fondos financieros de las universidades a fines muy
distintos de mejorar la educación.
El
papel que tenían en el siglo pasado las universidades como “islas
de democracia” ha quedado en el pasado y el gobierno intenta
transformarlas como centros de control social. La participación
estudiantil que en décadas pasadas buscaba la democracia hoy ya no
existe ya que la universidad poco a poco pierde su capacidad de
centros de crítica social. La educación dirigida por el mercado es
una educación con fines de lucro y el surgimiento de escuelas y
universidades improvisadas.
En
este contexto, en México, los trabajadores en general y los
trabajadores de la educación en particular, debemos sumar fuerzas
para enfrentar en forma unida esta embestida neoliberal en contra de
las universidades públicas y la educación pública. La manera de
hacerlo es redefiniendo el rol que tenemos como educadores y concebir
la educación como un recurso vital para la vida democrática de
nuestro país, en la medida de que las escuelas son uno de los
espacios públicos que quedan en los cuales los estudiantes pueden
aprender el valor de la democracia, habilidades para la participación
social y política. Debemos
defender la educación superior porque es un espacio que permite
superar el individualismo egoísta a través de la integración
grupal y prácticas democráticas para construir una identidad social
basada en principios democráticos. Los maestros universitarios
debemos conceptualizarnos como pensadores críticos y luchadores
sociales para que la universidad siga siendo ese espacio de
pensamiento crítico, trabajo colectivo y lucha social.
Como
académicos debemos oponernos al neoliberalismo para reconstruir en
nuestras universidades la cultura política democrática que hemos
perdido en el ámbito universitario. Para lograrlo debemos cubrir ese
vacío de crítica social que existe de discurso académico y en la
cultura universitaria, relacionando los ataques a la educación y
universidades públicas con la demanda de ayuda social que plantea la
enorme desigualdad social que se observa en nuestros días y combatir
con la educación la creciente apatía y analfabetismo político que
se observa en buena parte de la población ante la crisis social que
estamos viviendo actualmente.
Los
académicos debemos concebir a la educación como la esperanza de una
visión trasformadora de esta sociedad desigual donde impera la
pobreza, la miseria, la violencia, la corrupción y la impunidad. En
nuestro rol como intelectuales debemos enseñar a nuestros alumnos la
relación que existe entre el conocimiento y el poder, entre la
ideología y la ciencia, entre el conocimiento científico y el
conocimiento ideológico, entre obediencia servil y desobediencia
civil, entre conformismo y cambio social, entre conocimiento e
ignorancia.
La
Universidad de Sonora fue escogida como laboratorio experimental en
la implementación de una reforma universitaria que buscaba lograr
los fines del neoliberalismo, una política que es el resultado de la
toma por asalto de una universidad pública y que ha traído como
resultado la conversión de universidad pública a universidad
empresa. Desde hace 28 años la
Universidad de Sonora ha sido secuestrada por el neoliberalismo, que
llegó a gobernar a través de una Ley universitaria impuesta por
Manlio Fabio Beltrones a través del uso de la fuerza y la represión
policiaca a quienes osaron rebelarse a aceptar dicha ley. En estas
casi tres décadas, las finanzas universitarias han sido desviadas de
su destino original que era impulsar la educación superior y
destinadas a enriquecer a funcionarios de la alta administración que
reciben sueldos amorales, mientras los trabajadores manuales y
administrativos perciben sueldos que los mantienen viviendo en
condiciones de precariedad y centenares de maestros de horas sueltas
pasaron estos 28 años esperando la oportunidad de lograr una
estabilidad laboral. Su incertidumbre laboral terminó para algunos
que lograron obtener la indeterminación en su contratación como
maestros de horas sueltas, pero su sueño de ocupar una plaza de
tiempo completo fue truncado gracias a la implementación de
políticas neoliberales.
Desde
hace 28 años un pequeño grupo de personajes desvinculados de la
vida universitaria actuando con el membrete de “Junta
Universitaria” ha decidido el destino de miles de
universitarios que a pesar de laborar en condiciones precarias
desarrollaron sus labores para actuar en el marco de una estructura
que genera desigualdad y hacer funcionar a la Unison, al grado de
colocarla dentro de las mejores universidades del país. En un
ejemplo de desprecio a la democracia esta junta Universitaria se ha
negado reiteradamente a las constantes peticiones de miembros de la
comunidad universitaria de democratizar el proceso de elección de
rector. Estas
casi tres décadas de existencia de la Ley 4 muestran el fracaso de
la misma cuando su estructura contempla el ejercicio de un
autoritarismo y centralización de poder que permite la realización
de actos de corrupción al desviar recursos universitarios para
enriquecer fortunas personales.
Debemos democratizar
las instituciones de educación
públicas, lo cual en el caso de la Universidad de Sonora implica
necesariamente la modificación de la Ley 4 universitaria por otra
legislación que incluya la participación de los universitarios en
el proceso de toma de decisiones relevantes como elección de
autoridades, manejo transparente en la distribución del presupuesto
universitario, etc.
En
esta tarea es necesario hacer confluir los esfuerzos de los
verdaderos integrantes de la comunidad universitaria: maestros,
trabajadores y estudiantes. La fuente de los problemas que padecemos
en nuestra vida cotidiana es la implementación de políticas
neoliberales que han contribuido al aumento de la desigualdad social.
La tarea de transformación social consiste en un proceso educativo
que debe iniciar o tomar como punto de partida la democratización de
las universidades para que retomen su papel de universidades públicas
que forman profesionales que atenderán los problemas sociales que
enfrentan nuestras comunidades. El neoliberalismo ve como amenaza la
existencia de sindicatos y tiene como objetivo la desaparición de
los mismos.
El
Comité Ejecutivo del STAUS tiene la responsabilidad histórica de
recuperar el liderazgo social perdido y organizar una respuesta
colectiva a las políticas neoliberales que amenazan la educación
pública, a las universidades como fuente de trabajo y a la
existencia misma de los sindicatos universitarios. Los integrantes
del STAUS deben despertar de su letargo e inmovilismo social, para
recuperar su condición de sindicato democrático, crítico y
progresista, retomando el contenido de la declaración de principios
de nuestra organización sindical, que a la letra dice:” Nos
constituimos en Sindicato para la defensa de los intereses laborales,
académicos culturales, políticos y económicos de sus miembros”.
El día de hoy tales derechos están siendo violentados tanto por el
gobierno federal como por las autoridades universitarias. Pero eso no
es todo, se contempla en esta declaración de principios del STAUS:
“Nos
identificamos plenamente con las causas justas y reivindicadoras de
los campesinos y de los obreros; nos solidarizamos en los
planteamientos y en la búsqueda de resoluciones para los problemas
de cualquier índole que afecten a estos sectores y afirmamos nuestro
propósito inquebrantable de contribuir sin limitación alguna, al
logro de la unidad de las clases trabajadoras de nuestro país.”
Estamos en un momento histórico que exige hacer realidad esta
hermosa declaración que nos da un gran sentimiento de orgullo la
pertenencia al STAUS
Periódico El Imparcial
Periódico La Jornada
Chomsky, Noam: El asalto neoliberal a las universidades y como debería ser la educación
https://regeneracion.mx/el-asalto-neoliberal-a-las-universidades-y-como-debe-ser-la-educacion-chomsky/
Vega Cantor, renan: Los profesores como nuevos proletarios
https://rebelion.org/los-profesores-como-nuevos-proletarios/
Yescas,
Oscar: La Ley 4 de la Universidad de Sonora. De la imposición al
cambio por los universitarios
https://oscaryescasd.blogspot.com/2017/10/la-ley-4-de-la-universidad-de-sonora-de.html
Yescas,
Oscar: Universidad empresa o Universidad pública?
https://oscaryescasd.blogspot.com/2017/10/universidad-empresa-o-universidad.html
Yescas,
Oscar: Anatomía del poder en la Universidad de Sonora
https://oscaryescasd.blogspot.com/2017/10/anatomia-del-poder-en-la-universidad-de.html
Yescas,
Oscar El derecho a la jubilación en proceso de extinción
https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/06/elderecho-la-jubilacion-en-proceso-de.html
Yescas,
Oscar: Testimonios psicosociales de una huelga universitaria basada
en la dignidad. STEUS, 2,014. México
https://oscaryescasd.blogspot.com/2017/10/testimonios-psicosociales-de-una-huelga.html
Yescas,
Oscar: El club de los privilegiados
https://oscaryescasd.blogspot.com/2018/07/el-club-de-los-privilegiados.html
Yescas,
Oscar: En defensa de la universidad pública y de una educación
emancipadora.
https://oscaryescasd.blogspot.com/2017/10/en-defensa-de-la-universidad-publica-y.html
Yescas,
Oscar: Por una conducción científica de nuestras organizaciones
https://oscaryescasd.blogspot.com/2017/10/por-una-conduccion-cientifica-de.html
Yescas,
Oscar: Un sueño posible: la democratización en la Universidd de
Sonora
https://oscaryescasd.blogspot.com/2018/11/un-sueno-posible-la-democratizacion-de.html
Yescas,
Oscar: ¿Sabe usted qué es el neoliberalismo?
https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/07/sabeusted-que-es-el-neoliberalismo.html
Nombran
a Enrique Velázquez como rector de la Unison
https://www.eluniversal.com.mx/articulo/estados/2017/03/14/enrique-velazquez-contreras-nuevo-rector-de-la-universidad-de-sonora