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domingo, 12 de marzo de 2023

 

El Mercado como arma de destrucción masiva

(Parte cuatro del libro La totalitaria mano invisible del Mercado)

Oscar Yescas Domínguez

12 de marzo del 2023

En la década de los setentas surgieron nuevas formas de protesta, desobediencia civil y lucha social bajo la consigna: “la imaginación al poder”. Estas nuevas formas de lucha se presentaban en forma de “sentadas multitudinarias”, cuando después de tomar las calles, numerosas personas se sentaban en plena calle y no se movían hasta ser atendidos en sus demandas o ser levantados en brazos por varios policías, otra forma original de protestar fueron las manifestaciones en silencio, cuando miles de personas tomaban las calles portando pancartas donde escribían sus demandas y mientras caminaban permanecían en absoluto silencio mostrando gran seriedad, algunos llegaron a ponerse cinta adhesiva en sus rostros como muestra de que los estaban silenciando y estaban impedidos de hablar.

También hubo casos de personas que se encadenaban a las puertas de algún edificio público protestando por algún motivo. Junto a esa consigna surgió otra: “haz el amor y no la guerra”, que se manifestó en no poner resistencia a la violencia policiaca y circularon miles de imágenes de jóvenes colocando una flor en la boca del fusil de los policías que les apuntaban con sus armas mientras les sonreían.

Han pasado 50 años desde aquellas originales muestras de rebeldía que mostraron millones de jóvenes de varios países, son tan inolvidables que lograron provocar grandes cambios políticos y económicos en aquellos tiempos y fueron el inicio de la cauda de cambios sociales que ha durado varias décadas y que todavía estamos padeciendo (1). En nuestros días, la juventud no muestra esa rebeldía generalizada, al contrario comparte un conformismo generalizado y se acerca cada vez más a la descripción del hombre unidimensional que denunció el filósofo Herbert Marcuse en la década de los setentas, al abandonar su condición de homo sapiens, dejar de pensar y aceptar su reducción a la condición de homo consumens, bajo la creencia de que la felicidad se encuentra en el consumo permanente.

Hoy vivimos en una economía de libre mercado globalizada y millones de personas han aceptado como suyas las afirmaciones de quienes dicen que “no se puede hacer nada para cambiar este mundo”, “el socialismo fracasó”, “el capitalismo es la fase superior de organización social de la humanidad”, “no hay mejor sistema que el capitalismo”, etc., pero la realidad es que vivimos en uno de los peores momentos en la historia de la humanidad, porque la desigualdad social ha aumentado a niveles nunca antes registrados en la historia de la humanidad y se incrementan cada vez más en la medida que avanzan las políticas privatizadoras en todo el mundo, aumentando con ello el sufrimiento colectivo de millones de personas que sufren de exclusión social.

Pero a pesar de que nuestra capacidad para pensar en forma autónoma desaparece paulatinamente por la eliminación del derecho a la educación para millones de personas y de que disminuye progresivamente nuestra libertad para ejercer la crítica social, hay algo que no nos han quitado aún y es precisamente nuestra imaginación , que representa todavía un reducto de libertad en el marco de una sociedad que se presenta como resultado de una mezcla de las distopías planteadas por George Orwell en su libro 1984 y por Aldoux Huxley en su libro Un mundo feliz. Una sociedad en la que se utilizan todas las instancias socializantes para lograr un control social masivo, en la cual el pensar en forma autónoma se presenta como un acto prohibido y usar la imaginación representa hoy en día un peligro para quienes ejercen el poder, porque abre la puerta para que surja la disidencia social.

Antes de que puedan avanzar en el camino de destruir nuestra imaginación y aumentar el control social utilizando la mentira y el engaño, invito al lector a participar en un pequeño simulacro a manera de juego mental con el objetivo de lograr una mayor comprensión acerca de lo que está sucediendo en nuestra realidad actual. Este juego consiste en utilizar nuestra imaginación (que el Mercado ha disminuido pero todavía no ha privatizado), para viajar en el tiempo, retrocediendo unos 40 años en la historia de tal forma que podamos ubicarnos en el inicio de la década de los ochentas del siglo pasado y ubicarnos al interior de alguna de la antiguas Repúblicas Socialistas que conformaban la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) antes de su desintegración y desaparición.

Una vez estando ubicados mentalmente en el allá y el entonces de alguna ciudad soviética, impulsados por una curiosidad natural por saber lo que sucedía detrás de “la cortina de hierro”, nuestra tarea en ese lugar sería pedirles a los ciudadanos de a pie, a quienes encontremos caminando en las aceras, utilizando el transporte urbano, o laborando en alguna fábrica u oficina gubernamental, que nos dieran su opinión sobre el sistema social en el que están (estaban) viviendo, solicitándoles su respuesta a una sola pregunta: ¿Qué es el socialismo?

Tengo la firme convicción de que todos esperaríamos recibir una respuesta amplia de los ciudadanos soviéticos en la que nos explicaran con argumentos convincentes los fundamentos teóricos en los que se fundaba su filosofía, su cultura social y sus estilo de vida, sin duda alguna esperaríamos que esa explicación nos permitiera comprender ese sistema social en el cual ellos se encontraban viviendo, un sistema del cual sólo hemos escuchado cosas negativas porque en el mundo occidental sólo se hablaban de que en esos países existía autoritarismo y antidemocracia, pero en realidad era algo totalmente desconocido para nosotros porque predominaba en la población del mundo occidental una gran desinformación sobre lo que sucedía en el interior de la URSS.

Pero si en contra de nuestras expectativas de obtener una explicación racional y coherente que nos ilustrara sobre el funcionamiento del socialismo soviético, recibimos una respuesta colectiva que reflejara un desconocimiento y confusión generalizada acerca del socialismo, una respuesta que podría resumirse en dos palabras, algo así como un “no sé”, creo que sería algo difícil de aceptar para nosotros, porque ¿Cómo sería posible que millones de personas padecieran una gran ignorancia acerca del sistema social en el cual estaban viviendo y que determinaba sus vidas cotidianas?

Una vez vivenciada esa experiencia simulada, regresamos a nuestra realidad con un sentimiento de frustración sobre nuestras espaldas y mentes, pero al ubicarnos en el aquí y en el ahora de la realidad del 2023 que estamos viviendo, si decidiéramos realizar el mismo ejercicio experimental y preguntáramos a nuestros vecinos, compañeros de trabajo, amigos, familiares, estudiantes universitarios, etc., que respondieran a la pregunta, ¿Qué es el capitalismo neoliberal? Pidiéndoles una explicación sobre su funcionamiento y el impacto que dicho sistema tiene sobre la sociedad y nuestras vidas personales, ¿acaso podríamos esperar que tendríamos diferentes resultados que los obtenidos imaginariamente con los ciudadanos soviéticos?

¿Encontraríamos personas en las calles, en el transporte colectivo o en los ambientes laborales a personas que nos dieran respuestas profundas, con algún fundamento teórico que nos permitiera comprender el funcionamiento del capitalismo neoliberal y la manera cómo impacta en nuestras vidas? Quien está leyendo estas líneas, ¿sería tan gentil de detener su lectura por un momento, cerrar sus ojos y hacer el intento de responder a esta pregunta a sí mismo? No me cabe la menor duda de que más de uno enfrentaría grandes dificultades para responder y lo más probable sería que también el “no sé” fuese la respuesta recibida con más frecuencia de parte de los entrevistados.

La mayoría de la población sabe que algo está pasando, que algo no está bien en sus vidas personales y en la sociedad entera, pero ignora lo que es y lo más lamentable de la situación es que a la mayoría no le interesa saber qué es lo que está sucediendo a su alrededor, porque se encuentran viviendo en un eterno carpe diem, atrapados en una permanente tendencia hedonista que es promovida por la sociedad de consumo, una tendencia que les priva de su condición de homo sapiens porque les impide pensar sobre su situación actual y se limitan a disfrutar el aquí y el ahora, sin pensar en el mañana o en el futuro que les espera.

Esta ignorancia colectiva no es una coincidencia, es una condición sine qua non del capitalismo neoliberal, es decir, la ignorancia colectiva es una condición necesaria para que siga funcionando el capitalismo neoliberal (2), la ignorancia es lo que permite que las personas acepten ser explotadas, humilladas y tratadas como subhumanos. Una persona pensante, con información sobre sus derechos humanos y laborales, difícilmente aceptaría ser explotada de la forma como las masas son explotadas en el capitalismo neoliberal con la dictadura del Mercado.

Mientras más ignorantes sean las masas aumenta su inseguridad y sentimiento de desprotección, por lo que surge un conformismo generalizado y la obediencia a la figura de autoridad. Así es como funciona el capitalismo, mientras las personas menos sepan acerca de su condición humana, mientras menos piensen por sí mismos y más los envuelva la ignorancia acerca de la diaria violación a sus derechos humanos, las personas aceptarán con mayor facilidad “su destino” de vivir en condiciones de pobreza, miseria, exclusión social y asumirán como esta situación como una derrota individual, se sentirán como “perdedores” en el juego de la vida y renunciarán a la posibilidad de cambiar el mundo.

La ignorancia colectiva les impide ver que como seres humanos son seres cambiantes que tienen historicidad, es decir, al mismo tiempo que van cambiando conforme pasa el tiempo, tienen ante sí la posibilidad para cambiar el rumbo de la historia si dejaran atrás la ideología individualista y desarrollaran un sentimiento de pertenencia a sus comunidades, se darían cuenta de que actuando unidos, en forma colectiva y organizada, tendrían la fuerza y el poder para lograr una transformación de la realidad social.

Su ignorancia les impide saber que la historia de la humanidad ha presentado grandes cambios en su evolución y gran parte de estos cambios que se han presentado en la historia, se han logrado gracias al surgimiento de movimientos colectivos integrados por personas que decidieron unirse, organizarse y actuar en forma colectiva para pelear por conquistar derechos y prestaciones sociales. El “saber es poder” sigue siendo una premisa válida en la medida de que el conocimiento permite lograr un empoderamiento individual y colectivo, permite romper la asimetría con la que se ejerce el poder al construir un poder colectivo que pueda enfrentar al poder corporativo que tiene sometido al poder político en nuestros tiempos. La ignorancia colectiva es uno de los soportes sociales del capitalismo neoliberal, una condición necesaria para que la población no se de cuenta de que el poder económico se impone al poder político y le exige un estilo de hacer política que favorezca a las grandes compañías transnacionales y se abandone la atención a las necesidades sociales, mientras se utiliza un discurso basado en la mentira que utiliza conceptos como democracia, justicia, libertad, etc.

En tiempos del capitalismo neoliberal, millones de personas en el mundo entero se encuentran como moscas atrapadas en una telaraña que ha sido tejida por el neoliberalismo (3). Esta telaraña está conformada por las políticas neoliberales que incluyen la implementación de politicas de privatización de servicios públicos, eliminación de derechos laborales, pago de bajos salarios, e inestabilidad en el empleo, condiciones que hunden a las personas en un estado de endeudamiento permanente del cual es imposible salir.

Este tipo de políticas se aplican en la mayor parte del mundo y buscan mantener un equilibrio entre una producción masiva lograda gracias a la aplicación de la ciencia y de la tecnología al proceso productivo, con el logro de un consumo masivo por parte de la población. Pero el Mercado es sumamente selectivo, la producción de mercancías se realiza en países en los que el poder coporativo exige “flexibilización laboral”, es decir, que el Estado no intervenga en los procesos de producción y comercialización, aún cuando éstos incluyan la explotación laboral con largas jornadas de trabajo, sueldos de miseria para la mayoría de la población, precariedad en las condiciones de trabajo, de inseguridad en el empleo, etc.

El destino de los productos elaborados en países que aportan la fuerza de trabajo que labora en condiciones de explotación, se dirige a los países con alto grado de desarrollo, cuya población tiene altos niveles de calidad en sus vidas y sobre todo, tiene mayor capacidad adquisitiva. Ese es el mercado meta que genera mayores ganancias para los dueños de los medios de producción, porque consumen constantemente y no les importa que produzcan grandes cantidades de basura que contamina a la naturaleza. En algunos países, el poder corporativo impone a determinados Estados-Nación la obligación de recibir la basura que se produce en los países desarrollados, para mantener limpio el medio ambiente de éstos últimos.

Pero una característica universal del capitalismo neoliberal es que utiliza estrategias mercadológicas para promover un consumo constante, de tal forma que el impacto del neoliberalismo en nuestras vidas contemporáneas es la triste realidad de que la mayoría de las personas se encuentran endeudadas, tienen créditos pendientes de pago por la hipoteca de la casa donde viven, tienen una deuda por un crédito automotriz, otras deudas con tarjetas de crédito bancarias o tarjetas de crédito departamentales, por lo que no es exagerado decir que las deudas son las nuevas cadenas de la esclavitud moderna.

El alto nivel de endeudamiento les obliga a destinar la mayor parte de sus escasos ingresos al pago de deudas financieras, viven eternamente endeudados, pagan una deuda y contraen otra y necesitan trabajar más para pagar y seguir pagando deudas que, con el paso del tiempo llegan a convertirse en deudas impagables por las altas tasas de interés que cobran en las mismas. Dichas deudas pueden ser por consumo de alimentos, compra de ropa o calzado, pago de la renta de una casa, pero por lo regular suelen ser deudas que se adquirieron por exceso de gastos debido a un consumo excesivo y la situación se complica por el hecho de que la mayoría de la población recibe bajos salarios que les impiden saldar las deudas a tiempo, estas condiciones representan una fórmula que conduce a millones de personas por un camino que las lleva en forma inexorable a estar en un proceso de precarización permanente y a vivir en condiciones que recuerdan el mito de Sísifo (4).

Los políticos que nos gobiernan nos mienten en sus discursos, dicen que combaten a la corrupción pero cuando llegan al poder y encuentran las arcas de gobierno vacías, en lugar de hacer valer el Estado de Derecho y proceder legalmente en contra de quienes desviaron recursos públicos para su beneficio personal, guardan silencio, les protegen las espaldas y proceden a solicitar préstamos para aumentar la deuda de sus gobiernos, una deuda que al final terminamos pagando todos los ciudadanos.

Nosotros sabemos que nos mienten, ellos saben que sabemos que nos están mintiendo y nosotros sabemos que ellos saben que nosotros sabemos que nos están mintiendo, pero seguimos participando en el juego de la democracia representativa y acudimos a votar el día de las elecciones para elegir representantes que tomarán decisiones a nuestro nombre sin consultarnos y continuamos con nuestras rutinas de la vida cotidiana al día siguiente.

Por esas razones en el capitalismo neoliberal no son solamente los individuos quienes se encuentran encadenados a grandes deudas, también son los gobiernos de varios países que están atrapados a la telaraña del neoliberalismo por medio de grandes deudas externas, deudas que contrajeron gobiernos corruptos anteriores y que continúan aumentando con los gobiernos actuales. El estado de deuda los coloca en situación vulnerable ante los organismos financieros internacionales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, quienes les exigen grandes pagos con altas tasas de interés y de no cumplir con el pago de estas deudas enfrentan sanciones de todo tipo.

Para disminuir la presión del poder económico, el poder político de varios países que se encuentra en estado de dependencia financiera, acepta la flexibilidad laboral, la no intervención gubernamental en el comercio internacional que le exige el poder corporativo y la aplicación de políticas neoliberales en sus territorios, a través de reformas a las constituciones que eliminan derechos y prestaciones que fueron conquistados en el pasado.

Como resultado de las reformas neoliberales vemos que millones de trabajadores padecen una creciente precarización de sus vidas y transitan por un camino que los empuja a vivir en condiciones de pobreza, mientras que la llamada clase media tiende a desaparecer, por lo que la desigualdad social aumenta cada día y registra niveles históricos nunca antes vistos al revelarse que menos del 1% de la población mundial concentra la mayor parte de la riqueza social que es producida y por estas razones, la humanidad entera tiende a dividirse en dos polos diametralmente opuestos: pobres y ricos, separados por una diferencia abismal unos de otros.

Por estas razones no es exagerado afirmar que en el contexto de la economía de libre mercado, los políticos no gobiernan a favor de sus pueblos, ya que una vez en el poder han abandonado su condición de servidores públicos y se han convertido en servidores privados que utilizan recursos públicos para enriquecerse a sí mismos con sueldos amorales por su elevado monto y actúan tomando decisiones que dejan de lado las necesidades sociales para favorecer al capital financiero.

Dentro de estas decisiones se encuentra la aceptación de la instalación en territorios nacionales de empresas transnacionales que explotarán la mano de obra de los trabajadores pagando bajos sueldos debido a la “flexibilidad laboral”, explotarán en forma irracional los recursos naturales sin control gubernamental, aún cuando ésto implique despojar a la población de recursos tan vitales como lo es el agua potable, lo que sucede con la industria cervecera y refresquera.

La Reforma laboral impuesta en varios países han eliminado el futuro de la juventud al desaparecer derechos laborales y sociales, pero no tienen estabilidad en el empleo, son objeto de explotación laboral, no cuentan con servicios médicos, pueden ser despedidos en cualuier momento y no hay autoridad gubernamental que los proteja, no tendrán derecho a la jubilación, etc. Pero todo esto resulta ser insuficiente para satisfacer la voracidad del poder corporativo, porque en su afán de continuar maximizando sus beneficios económicos, siguen presionando para desaparecer instituciones gubernamentales que ofrecen servicios públicos, para proceder de inmediato a sustituirlas con empresas que ofrecen en forma privada los mismos servicios que antes proporcionaba el Estado de manera gratuita.

En este contexto, la humanidad enfrenta grandes problemas que amenazan su existencia: el cambio climático (que se ha manifestado en prolongadas sequías, seguidas de fuertes inundaciones, que afectan grandes extensiones de campos de cultivos, fuertes tormentas invernales, aumento de la temperatura, etc), la destrucción de la naturaleza (contaminación de suelos, ríos, lagunas y mares por desechos industriales y toneladas de basura provocada por el aumento del consumo), la desintegración de las relaciones sociales (al sobrevalorar al Mercado por encima del ser humano, al crear una enajenación social al normalizar la búsqueda del dinero como meta principal en la vida de las personas, al valorar a las personas en función de su apariencia, posesiones y condición económica. Al reducir a la condición de objeto y mercancía el cuerpo de la mujer), etc.

Pero la mayor amenaza dentro del capitalismo neoliberal es que la globalización ha creado un monstruo que conocemos hoy en día con el nombre del “El Mercado(5), es una entidad surgida de las relaciones económicas-comerciales, que actúa con omnipotencia al no admitir regulación alguna que afecte las relaciones comerciales de parte de ningún Estado-Nación, bajo el argumento de que existe una mano invisible autorreguladora del Mercado, este concepto es la piedra angular en la que se basa el impulso globalizador de la ideología neoliberal que busca la creación de un Mercado global que ha recibido el apoyo de las grandes corporaciones transnacionales, organismos financieros internacionales y políticos de todo el mundo que intentan legitimar la nueva ideología del mercado global partiendo de la premisa de que el Mercado es el ser supremo para el ser humano.

El cuento neoliberal nos dice que la mano invisible del Mercado asegura un funcionamiento armónico del mismo, al tener la capacidad de autocorregirse y autorregularse para garantizar buenos resultados. Lo que no nos dicen es que el Mercado desaparece la igualdad social, una premisa que sirvió como bandera de lucha en los últimos 200 años, desde la lucha en contra de la Monarquía francesa cuando el pueblo realizó la revolución francesa se levantó en armas luchando por la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad.

Los que abogan por la no intervención del Estado-Nación en los asuntos del Mercado, no dicen que en realidad, el equilibrio del mercado se logra a través de un genocidio económico, porque el Mercado se convierte en una verdadera arma de destrucción masiva al dejar morir a aquellos que no cumplen con las leyes del Mercado. El Mercado se equilibra eliminando a los consumidores defectuosos, es decir a aquellas personas que no tiene la capacidad económica para participar en el intercambio mercadológico para garantizar el pago de los productos o servicios que necesitan para sobrevivir.

No sólo se intenta privatizar servicios públicos que el Estado de bienestar otorga en forma gratuita como los servicios de salud pública que se intentan eliminar y sustituirlos por medicina privada o seguros médicos privados. La educación pública está recibiendo numerosos ataques: reducción del presupuesto, conversión de universidades públicas a universidades-empresas, el derecho a la jubilación y a vivir una vejez con dignidad está desapareciendo de los contratos colectivos de trabajo y se intenta seguir imponiendo un sistema privado de fondo de retiro para pensiones. Los servicios de alumbrado público tienden a ser concesionados a empresas privadas. También se intenta privatizar el sistema penitenciario con la construcción de cárceles privadas, la Seguridad pública se intenta sustituir con la contratación de servicios de seguridad privada, ejércitos.

El capitalismo neoliberal muestra su rasgo patriarcal al incluir en el Mercado el cuerpo femenino al utilizarlo como gancho para promover la venta de mercancía y lo más cruel, al reducir a la mujer a la condición de objeto y aceptar la prostitución femenina que se encuentra en todos los países y cuyo funcionamiento se basa en el secuestro y tráfico internacional de mujeres, niñas y niños para someterlos a explotación sexual.

Como resultado del funcionamiento del capitalismo neoliberal, podemos señalar que nos encontramos en el contexto de una sociopatología, en una sociedad enferma que presenta síntomas de varias enfermedades (altas tasas de alcoholismo, drogadicción, depresión, suicidios, violencia intrafamiliar, violencia en contra de las mujeres, feminicidios, etc.). Las constantes privatizaciones, pérdida de derechos laborales y prestaciones sociales, la constante incertidumbre social, han creado un alarmante incremento en la desigualdad social, que ha generado a su vez millones de crisis psicológicas individuales que afecta a una inmensa mayoría de la población porque no sólo la excluye del desarrollo económico y tecnológico que se ha alcanzado en nuestros tiempos, sino que las coloca en posición de riesgo de amenazas a su salud física y psicológica, ven reducida su esperanza de vida y aumenta el número de fallecimientos por diversas causas que tienen como eje central la economía.

Una economía que rinde culto al Mercado que provoca la muerte de incontables personas, porque es una economía que genera desigualdad social que priva a las personas de sus derechos a la salud, a la educación, a las pensiones, es una economía que mata, una economía que provoca verdaderos genocidios económicos- sociales. Es por todas estas razones que puede hablarse de la existencia de un genocidio económico provocado por el endiosamiento neoliberal del Mercado como ser supremo para el ser humano.

Regresando a la pregunta ¿Qué es el capitalismo neoliberal? Podríamos decir entonces que en este 2023 vivimos en una economía de libre mercado, en la cual el capitalismo presenta una nueva imagen y adquiere un nuevo rostro al autodenominarse como neoliberalismo, pero que en realidad es el rostro de un capitalismo salvaje, porque es un sistema político y económico que elimina la igualdad social y existe gracias al genocidio económico que ha conducido a la muerte a millones de personas, con sus procesos de producción masiva y consumo masivo, genera una destrucción de la naturaleza, provoca el cambio climático y la basura provocada por un consumo masivo de mercancías, contamina mares, ríos y lagunas.

La enorme cantidad de personas que vive del subempleo, que está en franco desempleo o que vive en condiciones de pobreza son excluidos del mercado y padecen un sufrimiento colectivo por no poder satisfacer sus demandas básicas y mucho menos las psicológicas, Zygmunt Bauman (6) utilizó el término “consumidores defectuosos” para referirse a estas personas. A los desplazados del mercado que forman una enorme cantidad de la población, se les violan constantemente sus derechos humanos e inclusive se les condena a muerte porque diversos estudios han demostrado que la desigualdad social también mata.

Miles de personas han muerto por desnutrición porque no tuvieron dinero para comprar alimentos, otras fallecieron por enfermedades que si hubieran recibido atención médica a tiempo podrían haber salvados su vidas, por hambre, etc. La desigualdad les priva de los derechos a la salud, el derecho a la educación, el derecho a la vivienda, el derecho al trabajo, el derecho al esparcimiento, etc., pero eso no provoca indignación alguna porque es perfectamente legal porque el Mercado se rige bajo una ética que consiste en la premisa de respetar la propiedad privada y la exigencia del cumplimiento de contratos y el pago de las deudas.

Aquellos que no cumplan con esta Ética, son considerados seres humanos sobrantes y por esa razón son condenados a morir de pobreza, inanición o por falta de atención médica o medicamentos. Esta práctica de la Ética del Mercado se le llama “destrucción creativa” y no provoca ningún cargo de consciencia porque es la ley del mercado. Este “dejar morir” a millones de personas representa un asesinato social, un genocidio económico socialmente aceptado, que surge como consecuencia de la ley del Mercado. Las muertes de millones de personas en las repúblicas que pertenecían a la Unión Soviética, durante la transición del socialismo al capitalismo durante los años noventas, son pocas comparadas con la muerte de millones de personas que se producen cada año en el mundo entero, debido a la exclusión social que provoca el Mercado.

El poder económico condena a la muerte por medio del mercado bajo el cargo de incumplimiento de los contratos y por disfuncionalidad en la economía de libre mercado. Los jueces “imparten justicia” capitalista castigando a quienes no respeten la propiedad privada o no paguen sus deudas. Quien no tiene dinero para pagar sus deudas, es despojado de sus posesiones, incluidas sus viviendas, aún cuando eso signifique condenarlo a la muerte por las inclemencias del tiempo o por inanición.

Los políticos actúan al servicio del Mercado y no de la población que los eligió, los funcionarios públicos y ejecutivos de grandes compañías están cumpliendo una ley y por esa razón no sienten que están cometiendo un crimen. Esta ley evita tener consciencia moral, que pueda cuestionar el genocidio económico y por esa razón los ejecutivos deben tener “corazón de piedra” para evitar conflictos consigo mismos.

Actuando “dentro de la ley” al tratar como subhumanos a los consumidores defectuosos, el Mercado evita los cuestionamientos de violación a los derechos humanos, porque quienes ejecutan la ley piensan que no están cometiendo crimen alguno y en algunos casos, lejos de experimentar sentimientos de culpa, algunos funcionarios públicos y ejecutivos de corporaciones llegan a sentir una sensación de placer al estar del lado del poder y gozan con el sufrimiento ajeno.

Para un ser humano cualquiera no sería fácil dejar morir a otro ser humano, pero el Mercado genera una patología social al reclutar personas que actúen como los mercenarios, que tengan “instinto de matar”, para que no tengan problemas al momento de dejar morir en nombre del mercado, por lo que no es exagerado afirmar que el Merado actúa como una verdadera “arma de destrucción masiva”, (7) que favorece a unos cuantos, perjudica a miles de millones de personas y crea las condiciones para que otros millones fallezcan por falta de alimento, de medicinas, de atención médica.

Aquella profecía que escribió en prisión Rosa Luxemburgo en 1915 que decía: “socialismo o barbarie”, ha quedado superada en el contexto de la globalización porque lo que hoy estamos viviendo podría resumirse en la expresión “capitalismo y barbarie” en el sentido de que estamos involucionando como especie y la concentración excesiva del capital en unos cuantos ha provocado el crecimiento de una desigualdad social en niveles no registrados previamente en la historia de la humanidad.

La “mano invisible del Mercado” es en realidad un mito del neoliberalismo que intenta ocultar el genocidio económico y social que está provocando la dictadura del Mercado en nuestros tiempos. El Mercado es un Dios falso con el cual intentan controlar nuestras vidas promoviendo un desarrollo infinito, olvidando que vivimos en un mundo con recursos finitos. Este Dios falso, como otras religiones, pisotean la dignidad humana, porque evaden la premisa de que el ser humano debe estar en el centro de la sociedad y debemos recordar la premisa marxista de que el ser humano es el ser supremo para el ser humano.

El culto contemporáneo al Mercado genera la necesidad de crear un movimiento global de emancipación y liberación social, que nos permita recuperar la democracia, la libertad de opinión, el desarrollo del pensamiento autónomo, el ejercicio de la crítica social, la capacidad ciudadana de cuestionar a los políticos entreguistas que actúan en complicidad con la burocracia privada de las grandes empresas transnacionales, para revertir las políticas públicas al servicio de la economía de libre mercado, por otro tipo de políticas económicas que estén al servicio de la vida humana y brinden protección a la naturaleza.

Ante la crisis de las instituciones que forman parte de nuestra sociedad, partiendo de la premisa de que "sólo el pueblo salvará al pueblo", necesitamos crear nuevas organizaciones realmente representativas que permitan a la ciudadanía actuar en forma unida, organizada y colectiva, como podremos lograr este cambio social. Debemos aprender de la historia y recordar que en el siglo pasado, grandes movimientos colectivos lograron conquistar derechos políticos, laborales, ciudadanos y sexuales, que hoy en día, el neoliberalismo intenta arrebatar. Seguimos viviendo tiempos de cambio y debemos actuar en consecuencia rompiendo paradigmas para construir nuevas figuras de hombres y mujeres luchando en forma unida, organizada y colectiva en defensa de sus derechos.

(1) En defensa de una universidad pública y una educación transformadora

https://oscaryescasd.blogspot.com/2017/10/en-defensa-de-la-universidad-publica-y.html

(2) La sociedad de la ignorancia

https://oscaryescasd.blogspot.com/2022/10/lasociedad-de-la-ignorancia-oscaryescas.html

(3) Como moscas atrapadas en la telaraña

https://oscaryescasd.blogspot.com/2021/02/comomoscas-atrapadas-en-la-telarana.html

(4) El castigo de Sísifo en la posmodernidad

https://oscaryescasd.blogspot.com/2020/11/elcastigo-de-sisifo-en-la-posmodernidad.html

(5) El Dios Mercado, la nueva religión en el siglo XXI

https://oscaryescasd.blogspot.com/2017/10/el-dios-mercado-la-religion-del-siglo.html

(6) Trabajo, consumismo y nuevos pobres. Zygmunt Bauman. Editorial Gedisa, 2011

(7)Totalitarismo del Mercado. Franz Hinkelammert. Ediciones Akal, México.2018

(8) Mi experiencia con la mercadotencia

https://oscaryescasd.blogspot.com/2022/12/miexperiencia-con-la-mercadotecnia.html

(9) La totalitaria mano invisible del Mercado (parte uno)

https://oscaryescasd.blogspot.com/2022/12/latotalitaria-mano-invisible-del.html

(10) De la guerra fría a la guerra comercial. Parte dos de La totalitaria mano invisible del Mercado.

https://oscaryescasd.blogspot.com/2022/12/dela-guerra-fria-la-guerra-comercial.html

(11) Mi experiencia con la Mercadotecnia. (Parte tres del libro La totalitaria Mano invisible del Mercado)

https://oscaryescasd.blogspot.com/2022/12/miexperiencia-con-la-mercadotecnia.html



viernes, 17 de febrero de 2023

                                 Rompiendo paradigmas de lucha social

Oscar Yescas Domínguez

17 de febrero de 2023

La capacidad de reinvención del ser humano no tiene límites, a lo largo de nuestra existencia los seres humanos atravesamos por un funeral de identidades y al mismo tiempo creamos nuevas identidades que sustituyen a la anterior. Primero construimos una identidad psicológica en función de nuestra pertenencia a un género determinado, esta primera identidad se logra en la infancia, donde con la ayuda de las figuras significativas que participan en el proceso de socialización, construimos una identidad infantil, que es la etapa donde se consolidan las bases para la construcción de nuestra personalidad psicosocial, que en esencia, es una determinada forma de pensar, sentir y actuar que nos hace diferentes a los demás.

Con el paso del tiempo, en la medida que avanza nuestra edad, entramos en una etapa de cambios psicofisiológicos que nos hacen dejar atrás la identidad infantil y entramos en la adolescencia que se caracteriza por una crisis de identidad porque se deja de ser niño(a), pero todavía no se es adulto, es la llamada crisis de la adolescencia. Esta etapa conflictiva de nuestras vidas termina pronto cuando entramos en la juventud y entramos en un proceso de búsqueda de nosotros mismos, aprendiendo por ensayo y error a conquistar la autonomía individual. La juventud es la etapa de nuestras vidas que más disfrutamos la mayoría de las personas, porque es la etapa en la que sentimos que tenemos derecho a todo y tenemos toda una vida por delante.

Pero en la medida que seguimos creciendo llega un momento en el que tendemos a asumir responsabilidades propias de un adulto al encontrar trabajo, al contraer matrimonio y tener hijos, por lo que dejamos atrás la juventud y empezamos a construir una identidad como adulto responsable y que en una gran mayoría de casos se acompaña con una nueva identidad: la de ser padre o madre. Esta etapa de adultez es más prolongada que la juventud, porque dura varias décadas, durante las cuales el comportamiento socialmente esperado es que actuemos como proveedores trabajando un promedio de 30 años, hasta lograr rebasar la barrera de los 60 años e ingresar a la senectud, por lo cual nos vemos obligados nuevamente a dejar atrás esa identidad de adultos que mantuvimos en nuestra vida laboral activa, para construir una nueva identidad que nos acompañará en el ocaso de nuestras vidas, esta es la identidad de adultos mayores.

A lo largo de nuestra existencia vivimos en el contexto de una creciente desigualdad social, misma que ha crecido de manera inconmensurable en los últimos 30 años. Cuando llegamos a la senectud podemos mirar hacia atrás y ver que muchos familiares, amigos, compañeros de trabajo y conocidos, no lograron llegar a rebasar la edad de 60 años. Otro síntoma de desigualdad social se puede observar en el hecho de que quienes tuvimos la fortuna de tener una estabilidad en el empleo durante más de 3 décadas, logramos obtener una pensión después de jubilarnos, pero millones de personas de la misma edad y hasta con mayor antigüedad laboral no lograron obtener una pensión, lo cual nos convierte de facto en individuos privilegiados que gozamos de un derecho que se logró conquistar a través de varias luchas sindicales y movimientos colectivos. En en el momento que obtenemos nuestra jubilación, dejamos atrás nuestra identidad como trabajadores activos y construimos una nueva identidad: la identidad del jubilado o pensionado.

La representación social del jubilado tiende a percibirla como un trabajador retirado, no sólo de la vida laboral, sino también de la vida social. En algunos casos, se espera de quienes están en estado de retiro laboral que pasen la mayor parte de su tiempo en la privacidad de sus hogares y la imagen generalizada es de que se encuentren en pleno jubileo, es decir, gozando de su tiempo libre. La realidad es que después de toda una vida trabajando y debido a la edad, los jubilados y pensionados padecemos enfermedades propias de la edad (hipertensión, diabetes, etc.), que requieren visitas al consultorio médico con mayor frecuencia y un mayor número de medicamentos para mantener bajo control dichos padecimientos.

Estas son las razones por las cuales varias agrupaciones de jubilados se vieron en la necesidad de abandonar la comodidad de sus hogares para luchar en defensa de sus vidas, al enfrentarse a una deficiente atención médica, a un desbasto de medicamentos en el sistema de salud pública y a la amenaza de la pérdida del pago de sus pensiones en los próximos años bajo el argumento de que “no hay dinero” para seguir pagando pensiones.

Salir de lo privado y manifestarse en espacios públicos para exigir respeto a los derechos a la salud y a la jubilación, significó un cambio de paradigma en las luchas sociales porque, por un lado, rompe con el estereotipo del jubilado como persona en estado de aislamiento social, recluido en su ámbito de confort y privado de contacto social, para proceder a construir una nueva identidad como sujeto social activo que enfrenta la embestida de políticas neoliberales que pretenden privatizar los derechos a la salud y a la jubilación, lo cual lo convierte en los hechos, en un sujeto político.

Todo indica que el maestro Eduardo Galeano tenía razón cuando escribió el libro “El mundo patas arriba”, porque los trabajadores activos que están siendo objeto de las mismas agresiones que los jubilados al padecer desabasto de medicamentos y enfrentar la amenaza de perder el derecho a la jubilación, se encuentran inactivos, en estado pasivo y no levantan sus voces de protesta a pesar de estar organizados en sindicatos.

En cambio, un numeroso grupo de jubilados y pensionados de Sonora, pertenecientes a siete organizaciones de pensionados y jubilados, realizaron este día 15 de febrero la Asamblea Constitutiva del Frente de Jubilados y Pensionados de Sonora, en una reunión realizada en el local del Sindicato de telefonistas de la ciudad de Hermosillo, Sonora. En esta reunión que contó con una asistencia promedio de 300 personas de diferentes agrupaciones, asistió una comisión del Sindicato de Trabajadores Mineros de la sección 65 de Cananea, Sonora, quienes anunciaron su adhesión al Frente, por lo que esta naciente organización de organizaciones que es el Frente de Jubilados y Pensionados de Sonora, contará con 8 agrupaciones por lo que presenta una tendencia a un crecimiento cuantitativo.

El evento contó con la asistencia de dos conferencistas de alto nivel que impartieron una disertación sobre el estado actual de las pensiones en México  y el mundo entero: Dr. Gustavo Leal, Profesor-investigador de tiempo completo en la UAM-Xochimilco y Dr. Roberto Ramírez, profesor-investigador de la Universidad de Sonora.

La asamblea constitutiva del Frente de jubilados y pensionados de Sonora representó la fase final de la primera etapa de lucha en la construcción de una nueva organización de carácter ciudadano, sin relación alguna con partidos políticos y construida en forma horizontal para garantizar la democracia participativa en su conducción.

Los antecedentes de este frente se remontan al 1ro. De mayo del 2022, cuando una gran número de personas integrantes de varias organizaciones de jubilados y pensionados, lograron conquistar un espacio y marchar el día del trabajo protestando por las agresiones a sus derechos a la salud y a la jubilación. Venciendo resistencias de trabajadores activos que objetaban la participación de jubilados y pensionados en la marcha del día internacional de los trabajadores, argumentando que como jubilados no teníamos motivo para estar presente en esa marcha, logramos participar y visibilizarnos ante las autoridades del Gobierno del Estado, haciendo historia, porque fue la primera vez que un grupo de jubilados y pensionados participó en una marcha en el día internacional de los trabajadores.

La participación en esa marcha nos permitió conocernos y reconocernos como compañeros de lucha y el segundo triunfo que logramos, fue que las autoridades del Gobierno del Estado recibieron ese mismo día a integrantes de dos organizaciones de jubilados para atenderlos y resolver favorablemente parte de sus peticiones.

De mayo del 2022 a febrero del 2023, hemos realizado varias reuniones en las que hemos discutido la necesidad de actuar en forma organizada, unida y colectiva en defensa de nuestros derechos, hemos acordado construir un frente que incluya a todas las organizaciones de jubilados y pensionados de Sonora, acordando un plan de acción a seguir, una concepción de lucha basada en la unidad en la acción y sobre todo la construcción de una nueva identidad como sujetos que abandonamos el retiro para actuar como sujetos políticos globales.

Con la creación del Frente estatal, los jubilados y pensionados de Sonora, estamos presentando un nuevo comportamiento que es acorde a las nuevas condiciones que estamos enfrentando en un momento histórico en el que los derechos laborales y prestaciones sociales están en peligro de desaparecer ante la embestida de leyes neoliberales que intentan privatizar los derechos a la salud y a la jubilación.

Estos nuevos comportamientos implican la construcción de una nueva identidad de jubilados y pensionados, que al actuar en forma unida, organizada y colectiva logran un empoderamiento individual y colectivo, creando una nueva figura de jubilados y pensionados como sujetos políticos que comprenden que los problemas locales tienen un origen global y se impone la necesidad de crear y fortalecer lazos de unidad en la acción.

https://www.youtube.com/watch?v=eG0_uWqne9g&ab_channel=OscarYescas



Los trabajadores activos siguen inmovilizados a pesar de que la lucha de los jubilados por el derecho a la salud y a la jubilación, es una lucha que defiende sus propios intereses. Detrás de los problemas que afectan a jubilados y pensionados, se encuentra el accionar conjunto y homogéneo del poder corporativo, que está conformado por las grandes corporaciones que pretenden dejar caer el peso de la crisis económica sobre los hombros de trabajadores activos, jubilados y pensionados. Hasta el momento han logrado eliminar el derecho a la jubilación a las actuales generaciones de trabajadores, han logrado disminuir el número de pensionados y seguirán en sus intentos de privatizar la salud y eliminar las pensiones.

En el contexto de una sociedad inmersa en un estado de crisis social permanente, las instituciones y organizaciones que conforman nuestra sociedad, tarde o temprano se ven afectadas por esta, enfrentando una grave crisis de liderazgo. Los partidos políticos, los sindicatos no son la excepción y esa es la razón de que exista una gran distancia entre dirigentes y dirigidos. Las agresiones a los derechos de los trabajadores, jubilados y pensionados se presentan porque no encuentran resistencia alguna de parte de los trabajadores organizados en sindicatos y los jubilados y pensionados se encontraban abandonados a su suerte, porque al dejar de ser trabajadores activos, los sindicatos actúan como si ya no existieran.

En este contexto, la necesidad de construir nuevas organizaciones que representen los intereses de jubilados y pensionados, encuentra una respuesta pertinente al crear el Frente de jubilados y pensionados de Sonora, ya que representa una luz de esperanza en el horizonte social porque la creación de este tipo de organizaciones representa el surgimiento de un nuevo paradigma emancipatorio en la lucha por transformar la realidad social.

Acciones de este tipo cambian la visión estereotipada de los jubilados y pensionados como adultos mayores vulnerables que se encuentran en el ocaso de sus vidas totalmente indefensos, contribuyen a un empoderamiento individual y colectivo al crear una nueva imagen de los jubilados y pensionados que al actuar en forma unida, organizada y colectiva, están construyendo una nueva identidad como sujetos activos socialmente que han encontrado un nuevo motivo para seguir viviendo, al tomar los espacios públicos para luchar en defensa de sus propias vidas, al pelear por la recuperación de los derechos a la salud, de la jubilación y por una vejez vivida en condiciones de dignidad.

No estamos hablando de personas sin experiencia alguna, estamos frente a un colectivo que está integrado por individuos mayores de 60 años que a lo largo de sus vidas han participado en varias luchas sindicales y movimientos colectivos, por lo que reunidos han aprendido que la clave para obtener el triunfo en la lucha por la defensa de sus derechos se encuentra en la actuación unida, organizada y colectiva de todos los colectivos de jubilados y pensionados que anteriormente actuaban en forma dispersa y aislada.

También forma parte de su aprendizaje en esa lucha, la comprensión de la necesidad de actuar como sujetos globales porque la lucha por la defensa de la salud y de las pensiones se está librando en todos los países del mundo. Tan solo veamos el ejemplo de Francia, país en el cual se realizan actualmente masivas movilizaciones en contra de la reforma al sistema de pensiones que intenta aumentar la edad mínima de jubilación hasta los 65 años de edad y que se pretende aplicar en este año 2023. Esta reforma también pretende imponer la obligatoriedad de cotizar un mínimo de 43 años para cobrar la pensión completa, pero hasta el momento ha sido rechazada por los sindicatos de trabajadores.

En el caso de México, algunos sindicatos ya aceptaron que en sus contratos colectivos de trabajo se incluya el aumento de la edad mínima de 65 años para jubilarse, como sucedió en la Universidad de Sonora recientemente y por otro lado, en Teléfonos de México, la reciente huelga efímera del Sindicato de trabajadores, logró impedir que se tocaran las pensiones de los actuales trabajadores, pero la dirección nacional de este gremio aceptó que se reduzca el porcentaje de las pensiones de un máximo de 80% a un 60% de su último sueldo. Los más perjudicados serán los empleados de nuevo ingreso que no podrán disfrutar del derecho a la jubilación.

En este panorama, la creación del Frente de jubilados y Pensionados de Sonora, representa una bocanada de aire fresco, un alternativa que permite alimentar la esperanza, porque representa un paso adelante en la construcción de la unidad de un amplio sector social que no tenía representación gremial y se encontraba invisibilizado tanto para las diferentes autoridades gubernamentales, como para las direcciones de los sindicatos a los que pertenecieron durante sus vidas como trabajadores activos y no se diga del abandono e indiferencia que han sufrido por parte de los partidos políticos

Jubilados y Pensionados se encuentran inactivos laboralmente, pero activos políticamente, al ponerse de pie para luchar en contra de la agresión a los derechos a la salud y a la jubilación, derechos que están también siendo negados a los trabajadores activos y a diferencia de éstos últimos, dan un gran ejemplo de cómo lo viejo puede convertirse en algo nuevo, con la creación del Frente los jubilados y pensionados se visibilizan y se unen para hacer escuchar sus voces, enseñando con el ejemplo a los trabajadores activos cómo deben defenderse las agresiones a los derechos de la clase trabajadora, partiendo de dos premisas fundamentales:

a) Nadie defenderá los derechos mejor que los propios jubilados y pensionados

b) Gobierne quien gobierne, las  pensiones se defienden.


Yescas, Oscar: Invitación a participar en la Asamblea constitutiva del Frente de Jubilados y Pensionados de Sonora

https://oscaryescasd.blogspot.com/2023/01/convocatoriaa-la-asamblea-constitutiva.html

Yescas, Oscar: Un parto placentero: La creación del Frente Estatal de Jubilados de Sonora

https://oscaryescasd.blogspot.com/2022/10/unparto-placentero-la-creacion-del.html

Yescas, Oscar: En defensa de las pensiones y de la jubilación

https://oscaryescasd.blogspot.com/2022/07/endefensa-de-las-pensiones-y-de-la.html

Yescas, Oscar: Apuntes sobre la construcción del Frente Estatal de Jubilados en Sonora

https://oscaryescasd.blogspot.com/2022/06/apuntessobre-la-construccion-del-frente.html

Yescas, Oscar: El renacimiento de los jubilados

https://oscaryescasd.blogspot.com/2022/06/elrenacimiento-de-los-jubilados.html

Yescas, Oscar: Construyendo la unidad de los jubilados

https://oscaryescasd.blogspot.com/2022/05/construyendola-unidad-de-los-jubilados.html

Yescas, Oscar: Manifiesto por la unidad de los jubilados sonorenses

https://oscaryescasd.blogspot.com/2022/05/manifiestopor-la-unidad-de-los.html

Yescas, Oscar: Cuando lo viejo se convierte en nuevo y transforma la realidad

https://oscaryescasd.blogspot.com/2022/05/cuandolo-viejo-se-convierte-en-nuevo-y.html

Yescas, Oscar: Notas sobre la marcha de jubilados el primero de mayo en Hermosillo

https://oscaryescasd.blogspot.com/2022/05/notassobre-la-marcha-de-jubilados-el.html

Yescas, Oscar: ¿Por qué los jubilados debemos participar en el desfile del primero de mayo en Hermosillo? https://oscaryescasd.blogspot.com/2022/04/porque-los-jubilados-debemos-participar.html

Yescas, Oscar: Por la recuperación de nuestros derechos

https://oscaryescasd.blogspot.com/2022/03/porla-recuperacion-de-nuestros-derechos.html

Yescas, Oscar: Horizontes de un paradigma emancipatorio

https://oscaryescasd.blogspot.com/2021/12/horizontesde-un-paradigma-emancipatorio.html

Conferencia del Dr. Roberto Ramírez hablando sobre las pensiones en México

https://www.youtube.com/watch?v=LOOljqaTKAM&ab_channel=OscarYescas

Charla del Dr. Gustavo Leal sobre el estado de las pensiones de trabajadores adscritos al apartado A en México. 

https://www.youtube.com/watch?v=FOHam_4qhHg&t=73s&ab_channel=OscarYescas

Charla del Dr. Gustavo Leal sobre el estado de las pensiones de trabajadores adscritos al apartado B en México.

https://www.youtube.com/watch?v=8qKydzdzE8o&t=37s&ab_channel=OscarYescas

Charla del Dr. Gustavo Leal con miembros del Frente de Jubilados y Pensionados de Sonora.

https://www.youtube.com/watch?v=fu4i0GCwfp8&t=72s&ab_channel=OscarYescas


domingo, 12 de febrero de 2023

     Las pandillas académicas y el aislamiento social de profesores-investigadores

Oscar Yescas Domínguez

12 de febrero de 2023

El hombre es lobo para el hombre sentenció Thomas Hobbes (homo homini lupus) en 1651 al referirse al “estado natural” del hombre que lo lleva a una lucha en contra de su prójimo y con esta lapidaria frase fundamentó la creación de la figura del Leviatán, aquel gigante que crecía cada vez más al incorporarse más ciudadanos a la propuesta de crear un Estado-Nación que tuviera como objetivo garantizar la seguridad de los ciudadanos, mediar en los conflictos que surgieran entre la ciudadanía y garantizar el bienestar social (1).

Más de 370 años después de la publicación del histórico libro titulado El Leviatán, vemos con claridad la veracidad de esa afirmación al observar que la aldea global está inmersa en un mar de conflictos sociales, una guerra no reconocida (y por tanto inmoral) de varios países en contra de Rusia, el aumento de la desigualdad social, la explotación laboral y la destrucción de la naturaleza por el capital privado que derriba todos los límites que intentan ponerle en su camino de seguir maximizando sus beneficios económicos.

La irracionalidad impera en nuestros tiempos, las organizaciones contemporáneas padecen un neanderthallismo administrativos en su conducción. Quienes las dirigen ignoran con desprecio las aportaciones de las ciencias sociales que comparten resultados de investigaciones científicas que nos ayudarían a mejorar su funcionamiento, pero impera más la búsqueda del poder que la necesidad social de obtener un buen funcionamiento de las mismas.     En un mundo líquido que no mantiene la misma forma porque todo cambia en forma intermitente y discontinua, lo cual impide mantener un rumbo determinado y genera incertidumbre porque no sabemos lo que pasará el día de mañana, nos vemos forzados a desarrollar nuevos comportamientos para responder a los nuevos retos que enfrentamos cada día y vivimos con un temor constante a ser sorprendidos en forma desprevenida por algún tipo de cambio inesperado, porque la ola de cambios sociales se mueve a un ritmo vertiginoso y corremos constantemente el riesgo a ser relegados porque, los comportamientos que dieron resultado el día de ayer, hoy son insuficientes, por lo que tenemos que crear nuevos comportamientos para adaptarnos a los cambios que se nos presentan, pero enfrentamos el problema de que todavía no incorporamos como hábitos de nuestro comportamiento estas nuevas respuestas cuando de repente surgen nuevos cambios que exigen otro tipo de nuevos comportamientos.

En este contexto podría pensarse que una alternativa a largo plazo sería la de incrementar nuestro repertorio de comportamientos acudiendo a realizar estudios universitarios y formarnos como profesionales en alguna rama del saber científico. En el contexto de la creciente desigualdad social y económica, el porcentaje de personas que tiene oportunidad de realizar estudios universitarios es extremadamente bajo, por lo que las universidades son la opción más cercana para cumplir estas expectativas.

El problema es que en el contexto de la crisis social que experimenta nuestra sociedad, esta crisis se manifiesta en la crisis de todas las instituciones que forman parte de nuestro sistema social. Las instituciones gubernamentales, los partidos políticos, los sindicatos, los hospitales, las escuelas y universidades están atravesadas por una seria crisis de liderazgo que afectan gravemente su funcionamiento y provoca la lucha por el poder en su interior

Las universidades públicas, lejos de ser autónomas se han convertido en universidades empresas y la educación pública enfrenta fuertes embates por parte del neoliberalismo que pretende desaparecerla y privatizarla para convertirla en una mercancía más. La vocación por la docencia y la entrega del profesor a esta noble actividad está en riesgo de desaparición, porque una buena parte de docentes percibe su profesión como un trabajo que le genera una fuente de ingresos y le permite sobrevivir.

Como en todas las cosas dentro de nuestra sociedad en la que existe una gran desigualdad social, también existen niveles entre quienes se dedican a la docencia en instituciones de educación superior. Algunos tuvimos la fortuna de obtener una plaza de maestro de tiempo completo para desempeñar funciones como profesor-investigador a través de nuestra participación en un concurso de oposición y en base a ellos, logramos ingresar a un club de privilegiados que tuvimos estabilidad en el empleo (2).

Pero también existe la otra cara de la moneda que consiste en la existencia de cientos de profesores universitarios que trabajan con incertidumbre laboral porque son contratados con el sistema de horas-sueltas y por tiempo determinado, es decir, por semestre y no cuentan con la seguridad de ser contratados el siguiente semestre, ni garantía de impartir las mismas materias o contar con el mismo número de horas clase.

Ser parte del club de privilegiados no garantiza el desarrollo de un compromiso social, ni la entrega a la docencia con pasión y vocación, como se esperaría, ya que, como en todas las organizaciones, en la cultura universitaria prevalece el imperio de una ideología individualista y competitiva que se encuentra en constante estado de reconocimiento social y que en varios casos provoca una ruptura con la realidad social, al mantenerse al margen de los acontecimientos sociales y experimentar la sensación de pertenecer a un grupo de élite que merece un trato especial por el simple hecho de haber realizado “la proeza” de obtener el mayor nivel de estudios superiores.

Cuando esta sensación es compartida, suelen formarse agrupamientos informales que actúan como verdaderas pandillas académicas en el sentido que mencionó Pierre Bourdieu en su libro Homos académicos (2), a la lucha por el poder que se da en el ámbito de las instituciones de educación superior. En lo personal viví en carne propia la presencia y trato de exclusión por parte de agrupamientos de este tipo.

El día de ayer fui a la Universidad de Sonora a sacar mi credencial de jubilado, me tomó por sorpresa que la persona que me atendió de manera muy cortés, me preguntara ¿Cómo quería que apareciera mi identificación en la credencial?, ofreciéndome tres opciones: a) Maestro jubilado, b) Académico jubilado o c) Profesor jubilado. Sin dudarlo elegí la tercera opción y al ver la expresión de desconcierto que se reflejó en mi rostro ante tal pregunta, dicha persona me explicó que había atendido anteriormente a otros maestros jubilados, quienes mostraron rechazo a qué pusieran en su identificación la "simple expresión" de "Profesor o Maestro jubilado", porque tenían estudios de nivel Doctorado y deseaban que su nivel académico se reflejara en su identificación.

Al escuchar esta respuesta, no pude evitar recordar a varios colegas universitarios que conocí y que al presentarse aventaban por delante sus títulos académicos como si fueran parte de sus nombres y exigían un trato diferente por tener un elevado nivel de estudios superiores y muy dentro de mí, pensé en ese momento "hay algunas personas que no cambian sus hábitos y no satisfacen su necesidad de reconocimiento".

¿Qué importancia tiene el grado académico cuando ya estamos jubilados y porqué exigir que éste se incluya en la identificación si ya estamos retirados? Entiendo que cuando se está activo, el tener mayor nivel académico nos permite avanzar en nuestra carrera laboral y así podemos llegar más pronto a ocupar el máximo nivel de reconocimiento y categoría académica que es Titular "C", que sólo logran quienes tienen Doctorado, gran antigüedad y que hoy en día resulta cada vez más difícil obtener para quienes se encuentran activos.

Pero cuando pasamos a retiro laboral y nos encontramos en la condición de jubilados, pierde sentido (no valor) seguir exigiendo un trato diferencial por el hecho de tener un nivel alto de estudios. La cuestión es simple: estamos activos o estamos jubilados, los títulos académicos pierden importancia, porque los papeles ya no nos definen, lo que nos define siempre y con mayor claridad en el estado de jubilación, es nuestro comportamiento.

Mientras estuvimos activos laboralmente, tuvimos varias oportunidades de brillar como diamantes locos, al obtener logros y reconocimiento social, fuimos unos verdaderos privilegiados al realizar un trabajo que nos proporcionó la oportunidad de conocer a miles de estudiantes y obtener grandes satisfacciones, pero aún estando en la condición de jubilado, podemos seguir brillando sin necesidad de aventar por delante nuestros títulos académicos, al compartir nuestros conocimientos con quienes nos rodean o a través de redes sociales al publicar análisis de la realidad social como la opinión de simples ciudadanos. No necesitamos poner nuestros títulos para fundamentar nuestras opiniones, que algunos leerán y una gran mayoría quizá no las lea.

En realidad, pienso que es en nuestro estado de jubilación es cuando demostramos todo lo que aprendimos al compartir nuestros conocimientos con quienes nos rodean, sin las prisas que teníamos cuando estábamos activos, porque como dice el dicho “un maestro, siempre será un maestro”, y cuando se trata de ejercer la crítica social, cabe el otro dicho: “Un buen maestro es como la mafia, sabe demasiado”. Por esos motivos, creo que en el estado de jubilación lo que menos debe importarnos es que en nuestra credencial de jubilados se especifique nuestro grado de estudios. Exigir que aparezca esta información en nuestra credencial raya en la vanidad.

Al escuchar este testimonio, no se puede evitar recordar la expresión popular que dice "el doctorado no quita lo tarado", porque tiende a validarla y al mismo tiempo representa la existencia de una actitud clasista de aquellos que insisten en tener un trato diferente, muestran una necesidad de resaltar por encima de los demás, desean seguir viviendo de glorias que ya quedaron atrás, porque los títulos académicos funcionan sólo para ayudarnos a elevar nuestros ingresos cuando se encuentra uno activo, pero exigir su uso en las relaciones sociales estando jubilado, sólo refleja inseguridad ya que dan una falsa sensación de superioridad ante los demás.

Lo que sí podemos observar es que hay una enorme contradicción en el comportamiento de estos trabajadores intelectuales que actúan como “divas académicas”, porque el nivel académico que presumen y el grado de estudios obtenido, fue posible lograrlo porque laboraron en universidades públicas, y como suele suceder en este caso, fueron pagados por la Universidad de Sonora al proporcionar becas a sus profesores para que pudieran realizar estudios de Maestría o Doctorado, como parte de los beneficios de un Contrato Colectivo de Trabajo que contiene estas prestaciones sociales gracias a la lucha sindical, a la acción colectiva, organizada y unida de miles de docentes universitarios que lograron conquistar uno de los contratos colectivos más benéficos para los trabajadores.

No está de más mencionar, que la mayoría de profesores universitarios que tienen altos grados de estudios universitarios que actúan de esta forma clasista, son quienes menos han participado en las actividades de defensa del contrato colectivo de trabajo ante las constantes violaciones que realizan las autoridades universitarias, porque no sienten ninguna necesidad de protestar ya que pertenecen al club de privilegiados que son los profesores-investigadores que ocupan una codiciada plaza de tiempo completo.

No es exagerado afirmar que la búsqueda de mejorar sus estudios universitarios realizando estudios de Maestría o de Doctorado, no estuvo basado en la existencia de un compromiso social o para mejorar la enseñanza, porque en la mayoría de los casos, el ascenso de nivel académico estuvo motivado primordialmente por la búsqueda de mayores ingresos económicos y por el deseo de mejorar sus condiciones de vida personales.

Quizá esa sea la razón por la cual estos académicos terminan actuando como verdaderas "pandillas académicas", al unir esfuerzos para buscar juntos mejores y mayores posiciones de poder, ya sea dentro de la estructura organizacional de la Universidad de Sonora, ocupando puestos administrativos que les proporcionaban el derecho a recibir un aumento de sus ingresos económicos, vía compensación por ocupar dichos cargos, porque así lo contempla la Ley 4 de la Universidad de Sonora ya que paga mejores y mayores sueldos a empleados administrativos y en algunos casos llegan a triplicar los sueldos de los profesores-investigadores de mayor antigüedad y mayor nivel académico, como el sueldo de quien ocupa la silla de Rector que percibe un sueldo de $130,000 pesos mensuales. El "grupo de los químicos" mantiene el poder administrativo desde que inició la Ley 4 y el grupo de" Los Dorados" tiene el poder de la dirección del sindicato académico desde 2008.

La existencia de pandillas de docentes integradas por Divas académicas perjudica grandemente la calidad de la educación superior, porque centran sus esfuerzos en lograr posiciones de poder en lugar de enfocarlos al mejoramiento de su desempeño académico. Puedo decir con orgullo que ingresé a laborar a la Universidad de Sonora por la puerta grande al participar en forma simultánea en dos concursos de oposición en los cuales salí triunfador por lo que tuve el lujo de elegir entre dos importantes plazas, una como jefe del área de Psicología industrial y otra como jefe del área de psicología clínica. 

Decidí elegir la jefatura del área de Psicología clínica, pero los resultados fueron impugnados por uno de los participantes en ese concurso, por lo que desistí y me incliné por la jefatura del área de Psicología industrial. Posteriormente, me enteré que en la segunda ocasión que sometieron a concurso la jefatura del área de Psicología clínica, resultó ganadora una persona recién llegada de la ciudad de México. Esto me provocó que entre los participantes en el primer concurso experimentaran un resentimiento hacia mi persona porque "por mi causa" perdieron su oportunidad. 

Recuerdo perfectamente aquella ocasión en la que durante el primer año que empecé a laborar como profesor-investigador, después de haber ganado por concurso de oposición una plaza de tiempo completo y formar parte del grupo de privilegiados, un día terminé de conducir uno de mis seminarios y al caminar por los pasillos observé en un salón de clases a varios profesores de Psicología reunidos. Por mera curiosidad decidí ingresar al salón para saber de qué estaban hablando y si era posible participar en la discusión.

Escuché algunas intervenciones y me di cuenta de que la discusión giraba en torno a la sucesión del cargo de Jefe de la Carrera de Psicología como se le llamaba en aquel entonces a lo que hoy es Jefe de Departamento. Entonces decidí participar alzando la mano para hablar y fijar mi postura en torno a este tema y cuando se me concedió la palabra, propuse que en lugar de estar mencionando nombres de candidatos para ocupar ese puesto, lo más conveniente y práctico sería que discutiéramos en forma colectiva un plan de trabajo para que quien quedara en ese puesto se comprometiera a seguir los lineamientos de su contenido que definiríamos en forma grupal.

La respuesta que recibí de parte de una "diva académica" especialista en Psicología ambiental presente en esa reunión me tomó por sorpresa, esta persona me dijo lo siguiente: "Lo que pasa Oscar es que esta discusión es parte de un grupo al que tú no perteneces". Me quedé perplejo y respondí, ¿pero, por qué dices eso? Están aquí cerca de 20 profesores de Psicología, estamos en un edificio del Departamento de Psicología y Comunicación y el tema en la mesa de discusión es elegir al próximo Jefe de la carrera de Psicología. Yo soy maestro de tiempo completo del Programa de Psicología, ¿por qué dices que no puedo participar?

Su respuesta fue la misma, “sí es verdad, pero formamos un grupo al cual tú no perteneces en este momento”, miré a mi alrededor, el resto de profesores evitó hacer contacto visual conmigo, por lo que asumí que con esa pasividad y silencio avalaban lo dicho por aquella "diva académica", por lo que me puse de pie y me despedí diciendo, "hagan lo que ustedes quieran, pero les guste o no, yo estaré aquí hasta que decida jubilarme y mientras tanto expresaré mi opinión aún cuando ésta se enfrente a la de todos ustedes".

Dicho y hecho, mi estancia en el Departamento de Psicología y Comunicación fue algo similar al comportamiento de un Lobo estepario, tuve alumnos que después se convirtieron en mis jefes administrativos y exigían que les hablara de "usted" por su nivel jerárquico o académico, pero jamás les hice caso porque conocía sus debilidades y siempre les hable de tú pero con cortesía.

Con el paso del tiempo, las diferencias con mis colegas aumentaron porque debido a mi formación como psicólogo social egresado de la Universidad Veracruzana, mi visión de la docencia universitaria chocaba frontalmente con el reduccionismo psicológico que promovían la mayoría de los profesores de Psicología ya que fueron formados en la corriente conductista, una corriente a la que yo cuestionaba por considerar como algo más grave que un reduccionismo psicológico, porque incurrían en un error epistemológico mayor que es incurrir en un corrientismo psicológico, ya que se casaban con una corriente de la Psicología, denostaban y rechazaban todas aquellos enfoques de la Psicología que no fueran conductistas, ignorando que la Psicología es como dice Ian Parker en su libro La psicología como ideología “ la Psicología es como un gran árbol, del cual se deprenden varias ramas, algunas llevan el nombre de psicoanalistas, otras se autodenominan conductistas, algunos como gestaltistas, etc., pero todas llevan el apellido de Psicología” (3).

En diferentes seminarios, simposios y coloquios exponía con fundamentos epistemológicos la necesidad de construir una Psicología socialmente sensible (4) y con ello se evidenciaba que mi percepción de la Psicología era diferente a la de la mayoría. Sin falsa modestia, me considero un caso especial en mi labor como docente universitario, porque a diferencia de la mayoría, con el paso del tiempo empecé a escribir artículos, publicarlos en mi blog personal y después decidí utilizar dichos artículos como parte del material didáctico que revisábamos en mis seminarios. (5) Puedo afirmar que en mis últimos años como docente universitario, fui el único profesor de Psicología que utilizaba sus propios escritos como material didáctico (junto con otros materiales bibliográficos por supuesto), para conducir las reuniones de discusión grupal en la que analizábamos diferentes materiales teóricos (6).

Pero esto no fue tolerado por algunos miembros de las pandillas académicas de Psicología, porque en su afán de excluirme y ante la imposibilidad de refutar con argumentos teóricos, algunos compañeros profesores llegaron al extremo de prohibirles a sus alumnos citar mis artículos en sus ensayos, bajo el argumento de que mis artículos no estaban escritos con el formato APA y por eso carecían de validez científica. También por esa situación fui objeto de calumnias y difamación al difundir información falsa para desacreditarme entre los estudiantes, de esto me enteré por mis propios alumnos, quienes me compartieron esta información después de haber conocido mi profesionalismo como profesor y entrega a la docencia, que les permitió comprobar la falsedad de dichas acusaciones.

Mi comportamiento siempre fue diferente al de mis colegas, porque en la mayoría de ellos prevalecía el culto a la figura de autoridad en turno y esto se reflejaba cuando llegaba algún Director de División (algunos de ellos fueron mis alumnos) o recibíamos la visita de alguno de los que ocuparon la silla de Rector, la mayoría usaba la expresión "señor Rector" antes de hablar del asunto que deseaban expresar.

Por mi parte, siempre les hablé de tú a quienes ocupaban cargos de autoridades universitarias, porque desde mi punto de vista, esas personas no fueron electas democráticamente y no merecían tales deferencias. Estas irreverencias de mi parte nunca me las perdonaron y esos fueron los motivos por los que mi cubículo nunca fue equipado con persianas como el resto de mis compañeros profesores. Cuando me jubilé, retiré la cortina de tela que usaba para tener privacidad y la sola vista del cubículo sin persianas denunciaba la exclusión de la que fui objeto por "no ser parte del grupo o pandilla académica" de Psicología y Comunicación.

Ingresé a la Universidad de Sonora ocupando la plaza de Jefe del área de Psicología Industrial y con la imposición de la Ley 4 ésta se convirtió en Presidencia de la Academia de Psicología organizacional, en la cual me mantuve al frente durante 20 años porque aparte de mí nadie tenía el perfil académico para ocupar ese puesto.

Dentro de mis funciones estaba autorizar el registro de actividades académicas de los profesores que estaban adscritos a esta a academia y en varias ocasiones me vi en la penosa necesidad de rechazar algunas solicitudes porque identifiqué intentos de plagio o cambio de título en algunas que ya estuvieron registradas anteriormente. Obviamente, esto provocó malestar en mi contra en algunos compañeros docentes, pero me mantuve inflexible porque siempre he estado en contra de la simulación y corrupción. Las presiones para que firmara documentos apócrifos continuaron durante bastante tiempo, por lo que finalmente decidí presentar mi renuncia al cargo de Presidente de la academia de Psicología Organizacional después de haber estado al frente de la misma durante 20 años y me dediqué por completo a mis labores de docencia, investigación y extensión que me proporcionaban gran placer.

Como Profesor universitario que ocupaba una plaza de tiempo completo, formé parte del Directorio de jurados para evaluar a participantes en concursos de oposición y de evaluación curricular en varias ocasiones. 

Pero después de 20 años de participar en estos eventos, decidí declinar las posteriores invitaciones para este tipo de eventos, porque me di cuenta de que la mayoría de las veces eran tiempo perdido, ya que después de invertir varias horas en reuniones, revisión de expedientes de los concursantes y discusión entre los miembros de diferentes jurados para llegar a una conclusión bajo consenso de los resultados, muchas de las veces, nuestras recomendaciones fueron ignoradas por los distintos Jefes de Departamento que formaban parte de las pandillas académicas, quienes terminaban favoreciendo a personas distintas a las que recomendábamos para contratar a nuevos profesores y mantenerlos como incondicionales que seguirían sus instrucciones para asistir a las asambleas sindicales para votar en contra de la huelga, o en asambleas delegacionales para apoyar los proyectos o personas afines a la autoridad en turno.

Cuando se impuso la Ley 4 en 1991, la democracia murió en la comunidad universitaria y sólo se mantuvo en los espacios sindicales, ya sea dentro del Staus el sindicato del personal académico o del Steus, el sindicato de trabajadores y empleados de la Universidad de Sonora, pero en la estructura organizacional piramidal que surgió con esta ley, se crearon las condiciones para que surgiera un autoritarismo centralizado en quien ocupara la silla de Rector y para lograr un consenso de aceptación, los sueldos de los empleados administrativos superaron con creces los sueldos de los trabajadores académicos mejor pagados.

En estas condiciones surgió un nuevo grupo dentro de la comunidad universitaria que se denominó "los acadestrativos", conformado por académicos de alto nivel y gran antigüedad que abandonaban la docencia e investigación para ocupar puestos administrativos, atraídos por los altos sueldos que perciben los altos mandos de administración universitaria y las altas compensaciones económicas que recibían aparte de su sueldo como académicos.

Mientras las finanzas universitarias se desviaban para satisfacer la ambición de grupos que se disputaban el poder, la educación universitaria fue afectada grandemente porque se privilegió la contratación de personal de confianza pagando altos sueldos, por encima de la contratación de nuevas plazas de tiempo completo. Por parte del Staus se presentó la reiterada denuncia de que el presupuesto otorgado por la Secretaría de Educación Pública para crear nuevas plazas de tiempo completo, fue utilizado para la contratación de 300 plazas de personal administrativo de confianza.

Inclusive las autoridades administrativas de la Universidad de Sonora (dentro de las cuales se encuentran varios académicos) llegaron al extremo de tomar medidas que afectaban la calidad de la educación superior, porque cuando se desocupaba alguna plaza de profesor de tiempo completo, en lugar de someterla a concurso de oposición, las autoridades administrativas optaban por contratar maestros de horas sueltas que ingresaban a laborar en condiciones de incertidumbre porque no tenían la estabilidad en el empleo ya que no contaban con la seguridad de ser contratados en el siguiente semestre.

La apatía y falta de participación sindical de los trabajadores académicos permitió el florecimiento de las pandillas académicas que se disputaban entre sí el control de la dirección del sindicato de trabajadores académicos y la conquista de posiciones de poder dentro de la estructura administrativa de la Universidad de Sonora, mientras se presentaban varias violaciones contractuales y una de ellas fue la modificación unilateral al Estatuto de Personal Académico, realizada por el entonces Rector Heriberto Grijalva, quien impulsó la creación de grandes trabas para el ingreso y promoción del personal académico, al incluir el requisito de nivel de Doctorado como mínimo para ocupar una plaza de tiempo completo y exigir varios requisitos como una gran cantidad de publicaciones en línea para autorizar futuras contrataciones o promociones.

Los estudiantes fueron los más afectados porque en lugar de recibir su educación por maestros de tiempo completo que estuviesen dedicados a la docencia e investigación del área de su especialidad, recibían clases de maestros contratados por horas sueltas, que aceptaban dar cualquier clase con tal de aumentar sus ingresos quincenales, aún cuando no dominaran el tema o no tuvieran experiencia en el mismo. La universidad de Sonora abandonó su vínculo con las comunidades sociales, se convirtió en universidad-empresa y los estudiantes fueron transformados en consumidores que son adiestrados para trabajar como técnicos en alguna organización al servicio del capital nacional o extranjero

En la medida que avanzaba el tiempo, se agudizó la crisis al interior de la Universidad de Sonora, como parte de la crisis social que afecta a la sociedad en su conjunto, pero para una gran mayoría de trabajadores intelectuales que tuvieron la gran oportunidad de tener un trabajo que les permitía desarrollar su pensamiento, el análisis de la realidad social y el impacto de la crisis en la mayoría de la población, no formaba parte de sus inquietudes personales o de su agenda académica y la discusión del entorno social no estaba incluido en los programas de las materias.

El desarrollo tecnológico nos tomó por sorpresa afectando la docencia, por lo que nos vimos en la necesidad de usar internet, redes sociales y telefonía celular, como parte de las herramientas educativas para contrarrestar la creciente adicción a los teléfonos celulares y la pandemia del covid obligó al uso de la enseñanza virtual vía zoom.

Pero a pesar de que hoy en día la socialización se da en redes sociales, tal como bien argumenta Manuel Castells en su libro La sociedad Red (7), la ausencia de opiniones de trabajadores intelectuales en las redes sociales es parte del escenario cotidiano, por lo que es más fácil encontrar opiniones y críticas sin fundamento de cualquier persona, que encontrar opiniones y análisis bien fundamentadas de trabajadores intelectuales.

En el contexto de una sociedad compleja, inmersa en profundos y constantes cambios que generan un ambiente de incertidumbre, la ausencia en redes sociales de aportaciones de los trabajadores intelectuales que permitan a la población comprender qué es lo que está pasando y no usar el desarrollo tecnológico para compartir los conocimientos para que pudieran contribuir a la solución de los grandes problemas sociales, se presenta como una falta de compromiso social de parte de aquellos que tuvieron el privilegio de acceder al conocimiento científico y tener una mejor comprensión de lo que está sucediendo en nuestro entorno social.

Con este silencio, los trabajadores intelectuales enfrentan una "muerte social" en el sentido que definió Zygmunt Bauman al describir que quien no participa en redes sociales hoy en día, pasan a ser desapercibidos y no existen para la mayoría de la población que no tuvo oportunidad de realizar estudios universitarios.

Nuestra función como trabajadores intelectuales es describir la realidad en forma crítica, tomando en cuenta que el mundo no es un libro de texto, nosotros los intelectuales hacemos libros de texto sobre la realidad, pero la realidad es cambiante y no basta con escribir libros, se necesita promover la identidad de agentes de cambio social en cada ciudadano. Debemos tomar como punto de partida que estamos en una sociedad en crisis, una crisis que afecta a millones de personas, cuyas vidas están siendo destruidas y con nuestra participación podremos evitar que el hombre siga siendo el lobo del hombre.

Si los trabajadores intelectuales no describimos en forma crítica esta realidad y los efectos de la desigualdad social, estaremos actuando de forma tal que contribuiremos a reproducir la dominación y subordinación que permite el control social en favor de los grupos de poder. Nuestra tarea como intelectuales y docentes es enseñar cómo actuar en el contexto de una sociedad en crisis, visibilizando las acciones de lucha social para impulsar el empoderamiento de los ciudadanos y que puedan tener confianza en sí mismos y la seguridad de que el mundo puede ser transformado si se actúa en forma colectiva, organizada y unida.

La participación del trabajador intelectual en los movimientos sociales debe incluir el compartir el conocimiento científico, con las comunidades, con los docentes y activistas sociales, asumiendo una actitud de humildad y partiendo de que el intelectual es sólo otro ciudadano más participando socialmente y sobre todo que sus conocimientos no lo colocan encima del resto de la sociedad. De esta forma, el intelectual puede ser objeto de crítica y retroalimentación al recibir las opiniones de los demás en un proceso de enriquecimiento práctico y teórico.

“La función social del intelectual debe ayudar a construir comunidades o espacios democráticos en nuestra vida cotidiana, estimular la participación individual en asuntos públicos. Clarificar el vínculo entre lo personal y lo político, enseñar cómo las políticas públicas afectan las vidas privadas y de ahí motivar a incrementar la participación en política en los miembros de nuestras comunidades. En el salón de clase, en asambleas sindicales, en la creación de organizaciones civiles y representantes de colonias. Los intelectuales debemos tener presente lo que dijo Carlos Marx: nuestra tarea no se limita a comprender nuestra realidad, nuestro compromiso social implica contribuir a la transformación del mundo” (8) 

La mayoría de las personas no sabe qué es lo que está pasando en el mundo actualmente, no tiene idea de cómo les afectan los cambios sociales (9)  Aquellos afortunados que tuvimos oportunidad de tener estudios universitarios y sobre todo los académicos, profesores-investigadores sí sabemos qué es lo que está pasando en nuestra sociedad. En una sociedad donde crece cada día la desigualdad social, la exclusión de amplias mayorías al derecho a la educación, quienes tuvimos oportunidad de recibir educación universitaria y sobre todo, quienes trabajamos como profesores- investigadores de tiempo completo, tenemos el imperativo moral de participar en espacios públicos, expresando nuestras opiniones personales, cómo ciudadanos comprometidos, argumentando y fundamentando el análisis y aportando propuestas de solución a los problemas que nos aquejan cómo colectividad. 

La formación de pandillas académicas que surgen por la necesidad de individuos cuyo comportamiento es motivado por la ambición del poder, provoca un grave daño a las instituciones de educación superior porque permite la desviación de recursos financieros de su destino original que es el fortalecimiento de actividades que permitan elevar la educación.

Los intelectuales que navegan en las nubes del teoricismo necesitan “un baño de realidad” que les permita poner los pies en la tierra y dejar de actuar como divas académicas intocables, para proceder a desarrollar comportamientos de mayor compromiso social y sobre todo de mayor humildad. Quienes fuimos afortunados de tener un trabajo que nos permitió crecer personal y profesionalmente, debemos utilizar los adelantos del desarrollo tecnológico, todos los recursos tecnológicos disponibles: internet, redes sociales, telefonía celular, whatsapp, etc., para compartir nuestras opiniones como simples ciudadanos sobre los problemas que afectan a las comunidades a las que pertenecemos, opiniones que deberán estar fundamentadas en la experiencia que hemos adquirido con nuestra vida como docentes.

El no hacerlo, refleja una gran ceguera moral, una grave falta de empatía, un alto grado de individualismo y en el caso de la Universidad de Sonora, representa una grave contradicción con el lema que nos define como académicos universitarios: “El saber de mis hijos, hará mi grandeza"!

1.- Thomas Hobbes: El Leviatán

http://bibliotecadigital.tamaulipas.gob.mx/archivos/descargas/31000000555.PDF

2.- Yescas, Oscar: El club de privilegiados

https://oscaryescasd.blogspot.com/2018/07/el-club-de-los-privilegiados.html

3.- Ian Parker: La Psicología como ideología

https://rebelion.org/resena-de-la-psicologia-como-ideologia-contra-la-disciplina/

4.- Yescas, Oscar: Por una Psicología socialmente sensible

https://oscaryescasd.blogspot.com/2017/11/por-una-psicologiasocialmente-sensible.html

5.- Yescas, Oscar: Introducción a la Psicología de las organizaciones

https://oscaryescasd.blogspot.com/2017/10/introduccion-la-psicologia-de-las.html

6.- Yescas, Oscar: Introducción a la Psicología comunitaria latinoamericana

https://oscaryescasd.blogspot.com/2017/10/introduccion-la-psicologia-comunitaria.html

7.- Manuel Castells: La sociedad red

https://latam.casadellibro.com/libro-la-sociedad-red/9788420647845/1101018

8.- Yescas, Oscar: El compromiso social del trabajador intelectual

https://oscaryescasd.blogspot.com/2020/05/el-compromiso-social-deltrabajador.html

9.- Yescas, Oscar: Algo está pasando y usted no sabe que es¡ (Alborotando consciencias tranquilas). https://oscaryescasd.blogspot.com/2020/07/algoesta-pasando-y-usted-no-sabe-que-es.html