El
cambio cultural como asunto de vida o muerte durante el covid
Oscar
Yescas Domínguez
29
de octubre de 2,020
Introducción
Aprendizaje
formal y aprendizaje informal
El
aprendizaje social durante la pandemia del covid-19
¿Mitigar
o contener la pandemia?
El
mindo o cambio cultural para enfrentar la pandemia
Conclusiones
Introducción
En
1984 presenté mi examen profesional para obtener el título de
Licenciado en Psicología por la Universidad Veracruzana exponiendo
como tesis el trabajo titulado “Consideraciones sobre la
problemática sexual juvenil en México”, en el cual concluía
que el ejercicio de la sexualidad se presentaba como un verdadero
problema social, que podíamos identificar a partir de varios
indicadores tales como las crecientes cifras de abusos sexuales, el
incremento del número de embarazo en adolescentes, de madres
solteras, delitos sexuales, abortos, etc., todos estos problemas
constituían un problema social que tenían como denominador común y
punto de origen la ausencia de educación sexual integral.
https://oscaryescasd.blogspot.com/2017/10/consideraciones-sobre-la-problematica.html
A
36 años de la presentación de ese trabajo la situación actual del
ejercicio de la sexualidad en nuestra sociedad continúa
presentándose como un grave problema social al sumarse nuevas
problemáticas como el acoso sexual callejero, el hostigamiento sexual
laboral y el más grave de todos, el feminicidio. Continúa vigente
la tesis de que la ausencia de programas de educación sexual
integral en el sistema de educación formal es la principal causa que
origina tales problemas, los cuales podrían detenerse y ser
prevenidos si se incluyen programas de educación sexual en todos los
niveles del sistema de educación formal, como medida principal, sin
excluir el aumento en la pena hacia quienes cometan feminicidio, o
cualquier tipo de violencia hacia las mujeres.
Pero
la realidad es que en pleno siglo XXI, conocido como la era de la
sociedad de la información, vivimos en un ambiente de ignorancia
en diversos campos de nuestra vida cotidiana que reclaman programas
educativos de urgencia para generar un ambiente en el cual la
convivencia social se de en un ambiente de armonía y tranquilidad.
Puede afirmarse sin riesgo a equivocarnos que la falta de
educación es el origen de buena parte de los problemas sociales que
estamos padeciendo, problemas que abarcan desde la ausencia de
educación vial que reflejan los conductores irresponsables de
vehículos que circulan por nuestras calles y los peatones que
circulan y caminan con un total desconocimiento de las señales de
tránsito poniendo en riesgo su integridad física y la de los demás.
La resistencia de grupos conservadores y de ideología de
derecha para aceptar la inclusión de programas de educación sexual
integral en el sistema de educación formal ha provocado más
perjuicios que beneficios, porque continúa aumentando el número de
víctimas de la práctica de una sexualidad basada en un modelo que
la reduce a su expresión genital. La ausencia de programas de
educación en sexualidad sigue presentándose como la causa principal
de la mayor parte de nuestros problemas sociales relacionados con el
ejercicio de nuestra sexualidad (ausencia de educación paterna y
materna, abandono de mujeres embarazadas, violencia hacia las mujeres
y feminicidios).
La
ausencia de educación va mucho más allá si observamos que en
nuestras comunidades existe una ignorancia colectiva en materia de
derechos humanos, laborales, sexuales y esto incluye ignorancia en el
cuidado de nuestra salud física. Debemos reconocer que en la era de
la información prevalece la ignorancia que favorece a quienes
ejercen el poder económico y político, porque la ausencia de
educación genera personas sumisas, obedientes a la figura de
autoridad, conformistas, con baja autoestima, fácilmente
influenciables, incapaces de defender sus derechos (porque
lamentablemente desconocen que tienen derechos) y sin un pensamiento
autónomo. Es decir, sus pensamientos reflejan lo que perciben que
piensan los demás, no proyectan sus ideas auténticas por temor a no
ser aceptados socialmente. Podemos tener grandes avances
tecnológicos, pero si la tecnología no es utilizada como
herramienta para combatir la ignorancia, los grandes problemas
sociales persistirán y vale decir que hoy en día, en plena era de
la información, alegar ignorancia no exime de responsabilidad
social al incurrir en comportamientos que perjudiquen la integridad
física o salud colectiva.
En
esa misma línea de pensamiento considero que gran parte de los
problemas personales y colectivos que estamos padeciendo podrían ser
solucionados a través de la implementación de programas de
educación que contribuyan a generar aprendizajes individuales y
colectivos que un empoderamiento personal y social que den como
resultado cambios permanentes en la conducta de los ciudadanos
contemporáneos que reflejen una mayor responsabilidad social al
reconocerse a sí mismos como individuos pertenecientes a una
comunidad social. El problema de la pandemia del covi-19 nos coloca
ante la necesidad urgente de realizar programas de educación
comunitaria para salvar vidas, sobre todo cuando un segmento de la población continúa negando la existencia de la pandemia y resistiéndose a incorporar a sus comportamientos conductas preventivas de contagio del covid-19, poniendo en riesgo su salud y la salud de los integrantes de la comunidad a la que pertenecen.
Aprendizaje
formal y aprendizaje informal
En
este punto, considero importante mencionar que buena parte de los
problemas que enfrentamos en nuestra vida cotidiana se debe a una
concepción colectiva limitada acerca de los términos “educación”
y “aprendizaje”, por lo que una precisión de su
significado sería de gran valor para crear las condiciones que
permitieran generar un cambio social en nuestra sociedad que hoy
presenta como una de sus principales características la existencia
de una enorme desigualdad social que provoca la exclusión de una
inmensa mayoría de personas que no tienen oportunidades para acceder
al sistema de educación formal.
Las
condiciones socioeconómicas impiden que buena parte de la niñez y
la juventud de los países latinoamericanos puedan acudir sin
problemas a recibir educación formal. Los filtros utilizados para
seleccionar a alumnos desde el nivel básico y superior funcionan
como contenedores para impedir que la educación sea accesible para
todos los ciudadanos ya que sólo un porcentaje reducido de la
población logra ingresar a las universidades públicas.
De
la cantidad de estudiantes que logran acceder a escuelas secundarias
y preparatorias, un gran porcentaje deserta posteriormente por varios
motivos principalmente económicos, ya que enfrentan la imposibilidad
de pagar cuotas por concepto de inscripción, gastos en compra de
útiles escolares, uniformes, transporte cotidiano, o simplemente se
ven en la necesidad de abandonar sus estudios para buscar trabajo y
ayudar en la economía familiar. Por
estos motivos el número de estudiantes que logran ingresar a las
universidades es cada vez más reducido y paradójicamente, en las
universidades aumenta el porcentaje de deserción ya que cada
semestre se va reduciendo el número de alumnos y lamentablemente al
final, sólo unas centenas de los miles que ingresaron logran
terminar sus estudios universitarios.
Los
millones de personas que no accedieron a oportunidades de educación
básica media o superior, tienden a pensar que el aprendizaje se da
sólo dentro de las escuelas (de las cuales ellos fueron excluidos)
y cuando alguien llega a decir “quiero
aprender”, se le
dice “ponte a
estudiar, ve a la escuela, consigue un buen maestro”.
Se asocia y limita el aprendizaje a un ambiente escolar, en el cual
se utilizan libros para estudiar, se requiere el apoyo de los
maestros, y en donde existe una evaluación del aprendizaje obtenido
que si es aprobatorio permite ascender de grado escolar.
Si
se aprueban todos los cursos se adquiere un certificado formal que
acredita haber terminado satisfactoriamente dichos estudios y estos
documentos permiten elevar el status social y obtener mayores
oportunidades de trabajo. Ésta es la educación formal donde
tiene lugar un aprendizaje formal que tiene lugar en las
instituciones educativas y que forma parte del sistema de educación
formal, donde se fomenta la meritocracia y se enseña a los
estudiantes que mientras más méritos académicos tengan, obtendrán
mayores oportunidades de acceder a buenos empleos.
Pero
una gran mayoría ignora o menosprecia la existencia de otro tipo de
educación y de aprendizaje en el cual participamos todos sin
excepción y que tiene igual importancia que el que proporciona el
sistema de educación formal. Me refiero a la educación informal
o aprendizaje informal, que incluye todo aquel aprendizaje
que nuestros ancestros definían como “la escuela de la vida”,
que se refiere a todo lo que aprendemos de nuestras familias,
amistades, vecinos, compañeros de estudio o de trabajo, etc. Es ese
tipo de aprendizaje que nos permite aprender en cualquier lugar,
en cualquier momento y de cualquier persona. Aprendemos en
nuestra niñez a caminar, a hablar, a pensar, a expresar nuestras
ideas y pensamientos, tomando como modelos a nuestros padres,
aprendemos en nuestra juventud conocimientos en la escuela, pero
aprendemos del comportamiento de los demás a través de la
televisión, películas, redes sociales, etc. Aprendemos en nuestra
vida de adultos en nuestros centros de trabajo, en nuestra
interacción con otras personas. Aprendemos cuando estamos en la
tercera edad cuando hemos madurado y vemos la vida con otra
perspectiva y evitamos cometer los errores que cometimos en nuestra
juventud o vida adulta. Toda experiencia es una experiencia de
aprendizaje y por ello a este tipo de aprendizaje se le conoce como
aprendizaje vivencial, porque
es a través de la vivencia de experiencias que aprendemos, no es un
aprendizaje teórico, es un aprendizaje práctico. Este tipo de
aprendizaje inicia con nuestro nacimiento y termina con nuestro
fallecimiento, de aquí se origina la expresión: “nunca es tarde
para aprender”.
El
aprendizaje informal empieza desde antes del nacimiento a través de
los estímulos que el bebé recibe en el vientre de su madre,
continúa aprendiendo toda su vida y sólo termina de aprender cuando
el anciano deja de existir. La vida es un constante aprendizaje,
aprendemos en las escuelas, en las calles, en el trabajo, por las
mañanas, por las tardes, por las noches y aprendemos de nuestros
padres, de nuestros hijos, hermanos, amigos, jefes y vecinos.
El
punto que quiero destacar es que estamos aprendiendo y enseñando
constantemente a la vez, gracias a un proceso de interinfluencia que
surge en las relaciones interpersonales. Debemos tener presente que
influimos sobre las demás personas y somos influidos por otros
gracias a nuestra vestimenta, apariencia, forma de hablar,
comportarnos, etc. Influyen en nuestra percepción y aprendizaje los
prejuicios, los estereotipos que hemos aprendido en nuestro
desarrollo psicosocial. Por eso cada persona tiene un determinado
estilo para aprender, no aprendemos todos por igual, cada quien
aprende de manera diferente. Enseñamos a nuestros hijos al mismo
tiempo que aprendemos de ellos con sus comportamientos, los maestros
enseñan a sus alumnos pero todo buen maestro tiene conciencia de que
al enseñar está aprendiendo también.
Todo
aprendizaje implica un cambio en la conducta, en psicología se
define el aprendizaje como “un cambio relativamente
permanente en el comportamiento de una persona después de atravesar
por una experiencia de aprendizaje”. El aprendizaje vivencial
es mucho más efectivo que el aprendizaje formal, porque nos afecta
más, lo aprendemos de una manera intensa, algunas experiencias jamás
las olvidamos en nuestras vidas. El
aprendizaje vivencial es un aprendizaje activo y participante,
mientras que en el caso de el aprendizaje formal tiende a ser un
aprendizaje pasivo, ya que algunos maestros confunden su función de
docente y piensan que deben estar hablando todo el tiempo que dura la
clase sin dejar participar a sus alumnos a los cuales se les impone
un aprendizaje pasivo, poniendo mayor énfasis en la memorización de
información que en la comprensión de la misma o el desarrollo de un
pensamiento autónomo. Enseñar a pensar debería ser la función
principal de todo maestro.
El
aprendizaje social y el covid-19
Partiendo
de la premisa de que existe un aprendizaje vivencial, debemos
reflexionar acerca de lo que hemos aprendido en esta pandemia del
covid-19 que parece no tener fin, considerando que hemos atravesado
por varios meses de una crisis sanitaria que vino a agravar la crisis
económica, política y ecológica en la que ya estábamos inmersos y
que hoy enfrentamos una amenaza de rebrotes o repuntes en un mayor
número de casos de contagio. Al
obligarnos a quedarnos en casa durante los últimos meses como medida
preventiva, la pandemia del covid generó un apagón del sistema
capitalista que rompió el equilibrio entre la existencia de una
producción masiva y un consumo masivo necesarios para el
mantenimiento de un sistema basado en la propiedad privada de los
medios de producción y que tiene como objetivo principal la
maximización de las ganancias económicas a través de la
explotación laboral y de nuestros recursos naturales.
Con
el confinamiento social generalizado y el cierre de centros laborales
no esenciales, durante esta pandemia se reveló más que nunca la
existencia de una enorme desigualdad social al mostrar que el
quedarse en casa guardando un prolongado confinamiento voluntario fue
un privilegio de clase que sólo un sector de la población pudo
cumplir, mientras que una gran mayoría sufrió la privación de
alimentos y se vio en la necesidad de salir a conseguir dinero para
obtener alimentos. Con
la pandemia la salud y la economía del mundo entero se vieron
afectadas de manera inédita y como siempre los sectores más
desprotegidos fueron los más afectados: desempleados, trabajadores
del empleo informal, microempresarios, etc., pero también reveló la
existencia de un gran número de ciudadanos de alto riesgo de
contagio del covid que presentaron deterioros en su salud física
como diabetes, hipertensión, obesidad, desnutrición, etc., que
adquirieron por hábitos nocivos a su salud como el consumo de
alimentos no saludables (comida chatarra), tabaquismo y alcoholismo.
La
pandemia reveló también la existencia de un estado de abandono del
sistema de salud pública al fijar nuestra atención en los
hospitales públicos que presentaban problemas de corrupción en la
compra de medicinas y desabasto de medicamentos prescritos por los
médicos, carencia de insumos hospitalarios, exceso de personal
administrativo innecesario y explotación del personal médico y de
enfermería. Las políticas neoliberales estaban dejando morir al
sistema de salud pública porque pretendían privatizar este servicio
y lucrar con las enfermedades de la población.
Como
parte del aprendizaje es necesario mencionar que desde el inicio de
la pandemia los habitantes de los países de occidente, vimos que el
origen del covid-19 acontecía al otro lado del mundo, en un país
lejano y la lejanía del lugar donde vivían la tragedia fue un
factor de confusión para un sector de la población, ya que muchos
llegaron a pensar que como era un problema que se presentaba en un
lugar lejano no llegaría a nuestras fronteras. Aquellos
ciudadanos que así pensaron y los gobernantes de varios países no
tomaron en consideración de que vivimos en tiempos de globalización,
lo que significa que estamos en constante interacción a nivel
internacional por motivos económicos, políticos y comerciales, por
lo que el cierre de fronteras no impediría la llegada del covid a
todos los países del mundo entero. En la mayoría de los países las
autoridades reaccionaron tarde y no aprendieron a tomar las medidas
que ya estaban tomando los gobiernos de los países afectados y sólo
reaccionaron cuando tuvieron el problema en su territorio. Con
la población pasó algo parecido, no aprendieron de la experiencia
ajena, de ver lo que sucedía en los primeros países afectados y en
lugar de estudiar las formas cómo estaban combatiendo el problema
para aplicarlas en forma anticipada en nuestra realidad inmediata,
siguieron con sus rutinas normales y con ello pagamos el costo
innecesario de un mayor numero de víctimas.
En
el caso de México, tuvimos la fortuna de contar con profesionales
como autoridades de salud, quienes con cierta demora lograron tomar
medidas para disminuir el impacto de la pandemia en nuestra salud,
vida social y economía, pero es necesario reconocer que realizaron
una gran labor de difusión sobre el problema del covid-19 y de
manera constante informaban a la población acerca del avance de la
pandemia , poniendo énfasis en las medidas preventivas que ayudarían
a evitar la propagación masiva del virus.
Pero
a pesar del esfuerzo de las autoridades, el problema se agravó
porque surgió una variable no contemplada en la estrategia diseñada
contra la pandemia: buena parte de la población no atendió las
instrucciones de las autoridades de salud para asumir nuevos
comportamientos que permitieran enfrentar los nuevos riesgos a
nuestra salud y que en realidad no implicaban un grado mayor de
dificultad el asumirlos. Se repitió hasta el cansancio que no
saliéramos de casa si no teníamos necesidad de hacerlo, que
usáramos cubrebocas, guardáramos distancia sana, tuviésemos mayor
cuidado en nuestra higiene y nos laváramos con frecuencia las manos,
etc.
La
gran mayoría atendió el llamado, pero un sector considerable de la
población presentó resistencia al llamado del sector salud y
continuó mostrando un comportamiento que en la situación de crisis
de salud colectiva, no puede calificarse de otra manera mas que como
comportamiento socialmente irresponsable porque es necesario
decirlo claramente: el incremento de casos en el número de contagios
se debió a la irresponsabilidad de un sector de la ciudadanía que
no atendió los llamados de las autoridades de salud
El
confinamiento nos dio la oportunidad de tener tiempo disponible para
aprender de nosotros mismos y de cambiar nuestra concepción del
aprendizaje, es decir, tuvimos oportunidad de “aprender a
aprender”. Logramos identificar que se aprende en cualquier
lugar, en cualquier momento y de cualquier persona. El aprendizaje
vivencial de la pandemia nos debe ayudar a valorar lo que realmente
es importante en nuestras vidas, valorar lo que tenemos y dejar de
estar poniendo énfasis en lo que no tenemos. La presencia de la
muerte a nuestro alrededor nos ayudó valorar la importancia de
cuidar de nuestra salud eligiendo mejor nuestra alimentación,
evitando conductas que nos conduzcan a nuestra autodestrucción. Nos
permitió avanzar en el proceso de nuestro autoconocimiento, a
aceptarnos como seres sociales que dependemos unos de otros, aceptar
que nuestro comportamiento individual afecta a los demás, es
decir, que tiene un impacto social y reconocer que el comportamiento
de los demás nos afecta en lo individual. Aprender de la
pandemia implica tomar consciencia de esta interinfluencia e
interdependencia lo cual debería ayudarnos a reconstruir un
sentimiento de pertenencia a nuestra comunidad y desarrollar
comportamientos de responsabilidad ciudadana, porque al cuidar mi
salud, cuido la salud de los demás.
¿Mitigar
o contener la pandemia?
Las
autoridades sanitarias han hecho una gran labor tratando de mitigar
los efectos de la pandemia, poniendo a trabajar a un ejército de
trabajadores de la salud: investigadores que buscan encontrar una
vacuna efectiva cuanto antes, Médicos y Enfermeras trabajando
incansablemente en la atención de pacientes con síntomas del
covid-19, trabajadoras sociales laborando para tener mayor
información sobre familiares y amistades que tuvieron contacto con
los pacientes del covid, personal sanitario atendiendo la cremación
de los cuerpos afectados por el covid-19. Personal administrativo
obteniendo los insumos necesarios para que funcione cada institución
de salud.
Mientras
este ejército de trabajadores labora sin cansancio y algunos de
ellos han caído en cumplimiento de su deber, miles de ciudadanos en
el mundo entero continúan sin creer en la existencia del covid-19
alegando que se trata de un complot de los gobiernos y de personajes
millonarios para reducir la población mundial. Durante
la pandemia se atravesaron fechas significativas que forman parte de
los los rituales de la cultura mexicana: el festejo del día del
niño, el festejo del día de la madre, el festejo del día del
maestro, el festejo del día del padre, etc. Miles de personas
ignoraron el llamado de las autoridades de salud de evitar realizar
reuniones de festejo de dichas celebraciones por más significativas
que fuesen porque reunirse con otras personas los ponía en riesgo de
adquirir el contagio del virus del covid-19.
Como
resultado de no haber atendido estos llamados, la curva de contagio
se incrementó considerablemente en los meses de mayo, junio y julio,
muchos de estos casos fueron de personas contagiadas por haber
asistido a encuentros de personas que celebraron estos rituales. Esta
resistencia a seguir las instrucciones de las autoridades sanitarias
no sólo se presentó en México, sucedió en la mayoría de los
países de occidente, en los cuales buena parte de la población no
sólo ignoraba las advertencias de usar cubrebocas, no salir de casa
y guardar distancia, sino que llegaron al extremo de afirmar que el
covid-19 no existía
Un
gran número de personas continúa presentando comportamientos de
resistencia al uso de cubrebocas, no toman la precaución de guardar
sana distancia y actúan con comportamientos de gran
irresponsabilidad social que reflejan que no han aprendido de la
experiencia de crisis sanitaria en la que hemos vivido en los últimos
meses. Algunos presentan un problema de aprendizaje denominado como
disonancia
cognoscitiva,
que consiste básicamente en presentar comportamientos que entran en
choque con los conocimientos que indican los riesgos de asumir dichos
comportamientos.
Junto a la presencia de núcleos de la población que no creían en
la existencia de la pandemia y que continuaban con conductas de alto
riesgo para su salud y la salud de quienes se cruzaran en su camino,
surgió otro fuente de presión que provenía de los empresarios y de
la oligarquía económica, que pedían a gritos "salvar
la economía"
y las fuentes de trabajo exigiendo abrir negocios y centros laborales
antes de tener condiciones seguras de salud. Debido a esas presiones
las autoridades cedieron y pusieron en color amarillo el semáforo
preventivo de la pandemia, pero eso no significó que ya estuviéramos
en condiciones de salir sin riesgo de ser contagiados, pero muchas
personas interpretaron como que “regresábamos a la normalidad” y
podían acudir a centros de diversión masiva como playas, bares,
restaurantes, etc., y salieron sin tomar las precauciones de usar
cubrebocas, guardar distancia y realizaron reuniones masivas, lo cual
provocó un repunte de casos de contagios nuevos en el mundo entero.
Francia
anunció un confinamiento nacional, la India superó los 8 millones
de casos de covid-19, Alemania anunció un confinamiento parcial en
todo el país a partir de este próximo lunes primero de noviembre,
Rusia ordenó uso de mascarillas en espacios y transporte público,
En Estados Unidos aumentó diez por ciento la tasa de muertes
diarias, llevando un récord de 8,837,688 casos de contagio de
covid-19 y 227,421 muertes por esta pandemia. En el mundo entero se
han registrado 44,312,806 casos de contagio, mientras que han
fallecido por covid-19 227,421 personas. Por
estas cifras alarmantes en estos momentos después de meses de
trabajo agotador, el personal médico y de enfermería de los
hospitales en el mundo entero presentan graves síntomas de
agotamiento, el sistema de salud en varios países enfrenta una grave
crisis de funcionamiento por escasez de personal médico, desabasto
de medicamentos e insumos hospitalarios. Los hospitales en Europa,
Estados Unidos y latinoamérica están llegando al límite de su
capacidad de servicio.
En
este panorama internacional de la pandemia se presenta un repunte en
el número de casos registrados y se anuncia un “segundo rebrote a
nivel internacional. En México, ni siquiera hemos logrado “aplanar
la curva” lo que significaría tener cero casos de contagios de
covid en un día, todos los días siguen reportándose nuevos casos,
lo cual significa que no hemos salido de “la primera ola” y ya
tenemos encima la amenaza de “una segunda ola” de contagio. En
estas condiciones intentar seguir la estrategia gubernamental de
mitigar los efectos del covid-19 ya no es suficiente por la
resistencia que presentan grandes núcleos de la población que
siguen sin creer en la existencia del covid-19 o simplemente
continúan ignorando el llamado a asimilar como hábitos el uso
permanente de cubrebocas, guardar distancia, quedarse en casa, etc.
El
mindo o cambio cultural para enfrentar la pandemia
La
Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció la magnitud del
problema que enfrenta actualmente la humanidad: “Nuestro
gran desafío es que todavía hay gente que cree que el covid-19 no
existe”. El
gran desafío es que no todos tienen el conocimiento o información
suficiente para cambiar sus comportamientos. No todos aceptan lo que
se debe hacer para controlar la pandemia, porque no creen que existe
una pandemia. Con esta declaración reconoce que no se podrá
controlar la pandemia sin la participación social de los integrantes
de las comunidades en la adopción de nuevos comportamientos que
reducen la posibilidad de contagio del virus (usar cubrebocas,
guardar distancia, quedarse en casa, etc.)
En
un momento histórico en el que en Europa y en Estados Unidos los
contagios siguen aumentando a un ritmo mayor que los reportados al
inicio de la pandemia, esta declaración debe tomarse seriamente y
los ciudadanos debemos reflexionar acerca de cual es nuestra
participación en la solución del problema.
No
podemos quedarnos cruzados de brazos ante la amenaza de un próximo
Tsunami de casos nuevos de covid-19. La pandemia ha llegado a un
punto en el cual no podrá ser controlada sin la participación de
todos los ciudadanos en la adopción de las medidas preventivas de
contagio que se han repetido hasta el cansancio. El
retorno al confinamiento masivo es una muestra del fracaso de
programas de salud pública que no contemplan la participación
ciudadana en el cuidado y protección de la salud pública. Se
necesita de un nuevo enfoque de contención de la pandemia que vaya
más allá de la mitigación de los efectos de la misma, es decir, se
requiere una educación masiva que genere un interés ciudadano para
proteger la salud comunitaria y no solo brindar atención a la salud
de contagiados del covid-19. La participación ciudadana es de
extrema importancia en estos momentos de amenazas de nuevos rebrotes
o nuevas olas de contagio del covid-19.
Si
los integrantes de nuestras comunidades participan respetando el
distanciamiento social, evitando formar parte de multitudes, usar
cubrebocas y medidas de higiene personal, no sería necesario
implementar toques de queda y estar en confinamientos masivos de
manera prolongada. Si cada persona pusiera de su parte un esfuerzo
personal reduciendo su exposición al virus y disminuyera la
oportunidad de exponer a otros, se reducirían drásticamente las
posibilidades de contagio y se salvarían vidas, ganando tiempo para
dar oportunidad al sector médico e investigadores para encontrar y
producir una vacuna realmente efectiva. No
puede continuarse con la estrategia de atender sólo a los
contagiados del virus, intentando mitigar los efectos de la pandemia,
porque no habrá capacidad de respuesta en el caso del resurgimiento
de nuevas olas de contagio. Los gobiernos tienen la responsabilidad de
elaborar un nuevo contrato social con la población de sus países en
el cual incluyan de manera explícita la explicación de las
expectativas que se esperan tanto de autoridades sanitarias,
autoridades gubernamentales y ciudadanía en general, para que se
desarrollen los comportamientos esperados de cada una de las partes.
La
atención a la pandemia del covid-19 incluye la construcción de un
vínculo de colaboración entre autoridades y ciudadanía de tal
forma que colaboren en esfuerzos conjuntos en la detección de casos,
la investigación de grupos de casos, atención a contagiados,
prevención de contagios por parte de la ciudadanía a través de la
adopción de nuevos comportamientos que incluyan como hábitos
permanentes el uso de cubrebocas, guardar distancia, salir sólo lo
necesario, etc. En caso necesario el gobierno podrá establecer una
cuarentena en la cual se incluyan medidas de protección a grupos en
estado de vulnerabilidad sanitaria o económica, proveyéndoles de
despensas con alimentos y medicamentos necesarios.
La
falta de vacuna efectiva es lo que debe motivar al desarrollo de una
consciencia colectiva que permita enfrentar en mejores condiciones la
pandemia del covid-19. Se ha comprobado de manera eficiente que la
sola información no constituye una educación, durante la epidemia
del sida en los noventas, se puso énfasis en que el uso del condón
aumentaba la seguridad del contagio del vih sida y de otras
enfermedades de transmisión sexual, pero millones de gentes
ignoraron esa información y evitaron usar el condón. En
las campañas contra
el tabaquismo se informaba que consumir tabaco era un riesgo para la
salud, sin embargo, millones de personas seguían fumando. Se sabe
que el alcohol perjudica la salud y millones de personas tienen el
hábito de consumir alcohol.
En
las actuales condiciones de crisis sanitaria y del surgimiento de
nuevos rebrotes en varios países europeos que han retrocedido a la
implementación de toques de queda y confinamiento colectivo, se
requieren estrategias educativas comunitarias que apoyen los
esfuerzos gubernamentales para ayudar a que las personas tomen
consciencia de que su comportamiento individual afecta el
comportamiento colectivo de la comunidad a la que pertenece y de que
el comportamiento de los demás afecta al comportamiento individual.
Para
lograr estos objetivos debemos analizar la experiencia de los países
orientales que a pesar de estar cerca del lugar donde inició la
pandemia, han logrado contenerla y presentar números bajos en casos
de contagio y fallecidos. Destaca el caso de Japón, un país con una
población de 126 millones de habitantes y con un registro de 1,700
personas fallecidas por covid-19. Cuando preguntaron al Primer
Ministro japonés Taro Aaso cómo lograron enfrentar con estos
resultados que, comparados con las cifras de países occidentales
representan una versión exitosa por el bajo número de contagiados,
respondió con una sola palabra: “Mindo”,
que se puede traducir como “el
nivel de las personas”,
o el nivel cultural de un pueblo.
La
población de ese país acató en forma obediente las medidas
higiénicas que promovió el gobierno de tal forma que no hubo
necesidad de imponer multas a los infractores porque no hubo tales.
Mientras que en occidente, la juventud realiza “fiestas de
rebeldía” en tiempos de cuarentena generando un mayor número de
contagiados, en aquel país se respetaron colectivamente las medidas
sanitarias.
Conclusiones
El aprendizaje vivencial de la pandemia nos debe conducir a la conclusión de que estamos enfrentando un problema de crisis sanitaria que sólo podrá encontrar su solución en la participación social de todos los integrantes de nuestras comunidades para lograr que las medidas de prevención del covid-19 sean incorporadas como hábitos permanentes en nuestro comportamiento. La
solución para enfrentar a la pandemia y los posibles rebrotes de
nuevos contagios se encuentra en nuestros hombros, depende de
nosotros el participar en acciones conjuntas en forma colectiva,
unida y organizada para detener nuevos casos de contagio. A estas
alturas el problema ya no es sólo del gobierno, el problema es de
salud pública y la salud de todos nosotros está en riesgo si no
cambiamos nuestro comportamiento ante esta pandemia. El reto que
tenemos frente a nosotros es lograr que todos y cada uno de nosotros
actúe en forma voluntaria siguiendo las reglas higiénicas emitidas
por las autoridades de salud, si logramos hacerlo evitaremos la
necesidad de implementar controles extremos y medidas forzosas que
limiten nuestras libertades individuales y colectivas.
Aprender
de la experiencia de la pandemia del covid-19 implica reconocer los
esfuerzos positivos que otros países han realizado y han dado
resultados exitosos al contener el número de contagios del covid-19.
El pueblo japonés nos da un valioso ejemplo digno de ser imitado y el
pueblo de Nueva Zelanda que tiene registrados sólo 2,000 casos de
contagio y 30 fallecidos, nos muestra también que la estrategia es
más exitosa cuando pueblo y gobierno trabajan juntos. Ese es el
significado del comentario de la Primera Ministra de Nueva Zelanda
cuando habla de su población como “un
equipo de 5 millones de personas”.
Todos
podemos colaborar en combatir esta pandemia si asimilamos la idea de
que aprender
de esta experiencia implica haber asimilado en nuestro repertorio
conductual el uso de cubrebocas como hábito,
al igual que aprendimos a usar el cinturón de seguridad al abordar
un automóvil, el uso de cubrebocas al salir de casa debería ser un
hábito asimilado en nuestro comportamiento. Al igual que salimos de
casa registrando como un acto consciente el salir con nuestro
teléfono celular, de igual forma debemos hacerlo con nuestro
cubrebocas en rostro y gel antibacterial en mano. Evitemos acudir a
lugares con asistencia masiva, se acerca el día de muertos un ritual
muy importante para la cultura mexicana. Salvemos vidas evitando
acudir a los panteones, conmemoremos a nuestros muertos en nuestras
casas.
Aquellos
que no creen en la existencia del covid-19 disminuirán su
resistencia al uso de medidas higiénicas si todos construimos una
identidad como agentes de cambio social, si educamos con nuestro
ejemplo y realizamos sanciones sociales cuestionando a quienes no
respeten las normas sanitarias. Cuando se le preguntaba a ciudadanos
japoneses porqué usaban cubrebocas, muchos coincidieron en mencionar
que para ellos era muy importante la
sanción social,
querían evitar ser señalados como aquellas personas que por no
haber usado cubrebocas o no haber guardado distancia prudente, fueran
quienes provocaran el fallecimiento de pacientes por contagio de
covid-19.
Se
acostumbra decir que algo positivo debe surgir de algo negativo, en
el caso de la pandemia del covid-19, el abandono del individualismo,
la superación de la insensibilidad social, la eliminación de
comportamientos de irresponsabilidad social, la
recuperación del civismo, el desarrollo de una conducta moral
regida por una ética que incluya valores sociales y el desarrollo de
una responsabilidad social,
deben ser los aspectos positivos que la pandemia nos deje. Toda
experiencia es una experiencia de aprendizaje, la vivencia de esta
pandemia debe dejarnos un aprendizaje significativo, al grado de
convertirnos en otras personas diferentes a las que éramos a
principios de este año. Sólo si logramos estos cambios podremos
reducir el número de contagios y decir que hemos aprendido de la
experiencia de la pandemia
La
nueva realidad después de la pandemia del covid-19 la estamos
construyendo aquí y ahora, esta nueva realidad implica la
construcción de una nueva identidad social en la que se incluyan
hombres y mujeres socialmente más sensibles, donde el individualismo
ya no tiene cabida. En el momento en que tomemos en cuenta que
estamos todos dentro del mismo barco que se llama tierra y este barco
se está hundiendo y todos peligramos con ese hundimiento. La unión
de esfuerzos se hace necesario para cuidar la salud pública, es decir
nuestra salud individual y la salud colectiva. Realizar un cambio
cultural se presenta hoy en día como la diferencia entre la vida y
la muerte.
Byung
Chul-Han: Las lecciones que entrega oriente contra el coronavirus.
https://www.latercera.com/culto/2020/10/26/byung-chul-han-las-lecciones-que-entrega-oriente-contra-el-coronavirus/?fbclid=IwAR0iAVaavAtPePlK2AjYNzDCCecwlpVEEiJU-Jw-eCDDnO6rP_IiHHdy-6M
“Nuestro
gran desafío es que todavía hay gente que cree que el COVID-19 no
existe”, asegura la OMS. 26 de octubre del 2,020
https://news.un.org/es/story/2020/10/1483082
Yescas,
Oscar: Consideraciones sobre la problemática sexual juvenil
https://oscaryescasd.blogspot.com/2017/10/consideraciones-sobre-la-problematica.html
Yescas,
Oscar: Reflexiones sobre la vida y la muerte en tiempos de pandemia
https://oscaryescasd.blogspot.com/2020/07/reflexionessobre-la-vida-y-la-muerte-en_19.html
Yescas,
Oscar: La ciencia contra la ignorancia en la batalla contra el
covid-19
https://oscaryescasd.blogspot.com/2020/07/laciencia-contra-la-ignorancia-en-la.html
Yescas,
Oscar: Libertad individual vs. control social
https://oscaryescasd.blogspot.com/2020/06/libertadindividual-vs.html
Yescas,
Oscar: ¿Adiós Susana distancia?
https://oscaryescasd.blogspot.com/2020/06/adiossusana-distancia-el-aprendizaje.html
Yescas,
Oscar: La vida no vale nada
https://oscaryescasd.blogspot.com/2020/05/lavida-no-vale-nada-oscaryescas.html
Yescas,
Oscar: Ceguera colectiva en materia de salud en tiempos del covid-19
https://oscaryescasd.blogspot.com/2020/05/laceguera-colectiva-en-materia-de-salud.html
Yescas,
Oscar: La pesadilla del covid no ha terminado
https://oscaryescasd.blogspot.com/2020/05/lapesadilla-del-covid-no-ha-terminado.html
Yescas,
Oscar: ¿Regreso a un nueva normalidad?
https://oscaryescasd.blogspot.com/2020/05/regresoa-una-nueva-normalidad.html
Yescas,
Oscar: ¿Visitar a las madres en su día?
https://oscaryescasd.blogspot.com/2020/05/visitar-las-madres-en-su-dia-oscar.html
Yescas,
Oscar: Reflexiones en tiempo de cuarentena
https://oscaryescasd.blogspot.com/2020/04/reflexionesen-tiempos-de-cuarentena.html
Yescas,
Oscar: El coronavirus y su impacto social
https://oscaryescasd.blogspot.com/2020/03/elcorona-virus-y-su-impacto-social.html
Yescas,
Oscar: Covid-19, desigualdad y cambio social
https://oscaryescasd.blogspot.com/2020/03/covid19desigualdad-y-cambio-social.html
Yescas,
Oscar: Sana distancia y quédate en casa
https://oscaryescasd.blogspot.com/2020/03/sanadistancia-y-quedate-en-casa.html
La
OPS recomienda evitar los viajes en avión por vacaciones durante la
pandemia de COVID-19. 21 de octubre , 2,020
https://news.un.org/es/story/2020/10/1482792
Estudio
advierte que en Europa segunda ola de contagios será “acelerada”
https://tecreview.tec.mx/2020/10/24/ciencia/europa-segunda-ola-contagios-sera-acelerada/?fbclid=IwAR16EabpLs_HGPoVx3wv4FQ3PMBs-4eaEjG-yrTH07xb5tOBwpq2OU7YaLw
Francia
registra mas de 52,000 casos enun solo día
https://www.proceso.com.mx/internacional/2020/10/25/francia-registra-mas-de-52-mil-casos-de-covid-19-en-un-dia-251547.html?fbclid=IwAR2ZD9BxZII54oCxuLUUqvmz8GDx4Qd_WmdOPJoQE8yZMkD7popuRm2DPXo