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miércoles, 1 de noviembre de 2023

                El grupo Hamás: ¿prueba de que Infancia es destino?

Oscar Yescas Domínguez

01 de noviembre de 2023

Hace varios años me invitaron a impartir un curso sobre Criminología desde la perspectiva de la Psicología social en un Diplomado de Derecho penal y familiar que ofrecía la Universidad de Sonora, acepté el reto y de un momento a otro me encontraba frente a un grupo de 30 personas, todos ellos con carrera universitaria y 20 de ellos eran jueces de diferentes ramas. Inicié explicando el campo de estudio de la Psicología social que en breves palabras podría decirse que estudia la interrelación que existe entre el individuo y la sociedad, utilizando diferentes niveles de análisis: el análisis del grupo, el análisis de la organización y el análisis de las comunidades y procedí a construir el contexto social histórico que nos rodeaba en ese entonces, explicando la existencia de una sociopatología producida por la sociedad de consumo y las múltiples formas en las que la economía de libre mercado genera una desigualdad social que condena a grandes capas de la población a la marginación y exclusión social y que son las causas estructurales que crean las condiciones para la génesis de delitos de todo tipo.

En las primeras reuniones la construcción de una atmósfera de apertura en la comunicación y el proceso de integración grupal fue avanzando conforme a lo planeado, de tal forma que hubo bastante participación de la mayoría de los asistentes, pero donde se presentaron algunas dificultades de comprensión fue cuando tocamos el tema del comportamiento delincuencial y la aplicación de la ley. Como científico social, les planteaba que para comprender el comportamiento de una persona, deberíamos ubicar el contexto social en el cual se desenvuelve el delincuente para comprender las motivaciones de su comportamiento y las causas que lo originan.

Pero algunos jueces no veían la relación causa-efecto del contexto social y el comportamiento individual y en consecuencia no contemplaban la conexión que existe entre los delitos que comete un delincuente primerizo y el contexto social en el que dicha persona creció y forma parte integrante, de tal forma que se armó un debate en el que algunos cuestionaban la idea de considerar los factores sociales y las condiciones de vida como atenuantes al momento de dictar sentencia a delincuentes.

El punto álgido de la discusión llegó en el momento en el que les pregunté ¿Cuáles eran los criterios que utilizaban como jueces para dictar sentencia al culpable de un delito? La mayoría de las respuestas argumentaban que la ley era bastante clara y que para cada delito existe una condena respectiva y que no hay mucho que discutir o analizar, pero otra parte del grupo reconocía la necesidad de contextualizar el origen social del acusado para utilizarlo como parte de los criterios al momento de dictar sentencia.

Por mi parte, yo les insistía en que para impartir justicia no es suficiente con la creación de un Estado de Derecho, porque existen leyes que se cumplen de manera selectiva de acuerdo al estatus social, posición económica y posicionamiento social del acusado y que en los hechos sucede lo que decía Eduardo Galeano cuando afirmó que “la justicia es como las serpientes, solo muerden a los pies descalzos”.

Este comentario caldeó los ánimos porque lo sintieron como un cuestionamiento a su actuación como jueces, pero les recordé que en los centros de readaptación social de México existe un gran rezago en los procedimientos judiciales, internos que tienen años presos y siguen sin recibir justicia y que no todos los que están presos son culpables y no todos los que están libres son inocentes. Les recordaba que las leyes son creaciones humanas que son perfectibles y que su interpretación no debe ser literal, sino que ellos pueden usar su criterio para aplicarlas y que en su actuación como responsables de impartir justicia deben reconocer la existencia de una sociopatologia y una desigualdad social, por lo que la construcción de una justicia social requiere de una dosis de sensibilización social.

Pero una pequeña parte de ese grupo de jueces insistía en interpretar la ley en forma literal diciendo “a tal delito, corresponde tal condena” y no aceptaban considerar el contexto social o la historia personal del delincuente como posibles atenuantes para disminuir la condena, porque “la ley era muy clara” y no permitía sesgos. Después de largas discusiones grupales sin llegar a un consenso, decidí aplicar las técnicas del psicodrama y el sociodrama en la que los participantes tuvieron oportunidad de actuar roles de víctimas y victimarios con un guion que diseñé configurando un contexto social de corrupción y desigualdad social y fue así como logré que la mayoría de integrantes del grupo lograran sensibilizarse y reconocieran que no existe un comportamiento individual aislado del contexto social, ya que todos somos sujetos sociales que tenemos una personalidad psicosocial que es el resultado de la interacción de figuras significativas en los distintos grupos a los que pertenecemos o hemos pertenecido y que somos seres en constante proceso de cambio, por lo que existe la posibilidad de rehabilitación.

De esta manera lograron aceptar al final del curso la existencia del concepto de “corresponsabilidad social” que nos permite comprender la interinfluencia y grado de aceptación pasiva o activa de los diferentes casos de corrupción e injusticias que padecemos en nuestra sociedad y que son las causas de muchos delitos menores que son condenados mientras los culpables de la miseria y pobreza se enriquecen de manera impune, mientras todos guardamos silencio ante los crímenes de la paz que ocurren dentro de la economía de libre mercado que “deja morir” a miles de personas por el simple hecho de no tener dinero para comer o para comprar medicinas.

Saco a colación esta experiencia porque me parece ver una actitud parecida en aquellas personas que actúan como jueces y condenan con gran firmeza a los integrantes del grupo Hamás y los señalan como los responsables de haber iniciado la escalada de violencia que existe en estos momentos entre Israel y Palestina con el ataque masivo que este grupo realizó el 7 de octubre que dejó un gran saldo de muertos, centenares de civiles secuestrados y llegan al extremo de justificar “el derecho a la venganza” del Estado de Israel, pero guardan silencio ante el alto número de civiles palestinos víctimas de las bombas que sigue arrojando la aviación israelí.

Se calculan cerca de 8,000 las muertes por los ataques de la aviación israelí en la franja de Gaza en tan sólo tres semanas de iniciado el conflicto, por lo que se han presentado reacciones que acusan al gobierno israelí de una reacción desmedida y señalan que el Estado de Israel está cometiendo un verdadero genocidio y una guerra de exterminio del pueblo palestino al que el Primer Ministro Israelí Benjamín Netanyahu se refiere como “animales”, negándoles su condición humana.

Estoy en desacuerdo con cualquier tipo de violencia, sea de un bando o del otro, pero antes de entrar en el análisis del tema en forma directa, quisiera hacer algunas consideraciones previas que nos ayuden a comprender de manera más amplia estos comportamientos: diversos estudios de Psicología han comprobado el papel que juegan las experiencias vividas durante la infancia en el moldeamiento de la personalidad psicosocial del ser humano. Tan avanzados han sido estos estudios que se ha comprobado que los sentimientos y emociones que experimente la madre durante el embarazo, son transmitidas al bebé que lleva en su interior y pueden afectar su evolución física y psicológica

Varios investigadores han confirmado que el primer año de vida es el período en el que se forman las bases de lo que será nuestra personalidad adulta, esto se debe a que la manera en que somos recibidos a nuestra llegada a este mundo, determinará nuestra actitud hacia el mismo en el futuro. Si somos recibidos con amor, rodeados de afecto en un ambiente de seguridad en el cual sentimientos de temor o sensaciones de abandono, inseguridad y soledad estén exentos, lo más probable será que desarrollemos nuestra capacidad de amar, crezcamos con una fuerte autoestima y disfrutemos intensamente nuestra etapa de la infancia.

En cambio, si las experiencias de nuestros primeros meses o años de vida están rodeadas de miedo, temor, inseguridad, violencia, esos sentimientos vulnerarán el desarrollo de nuestra personalidad, provocando que crezcamos con gran inseguridad sobre nosotros mismos, con fuertes sentimientos negativos y padezcamos crisis existenciales recurrentes.

En el caso del conflicto entre Israel y Palestina está por un lado el Estado de Israel que cuenta con reconocimiento internacional, un ejército equipado con armamento bélico de última generación y es considerado uno de los mejores ejércitos del mundo, mientras que por otro lado, Palestina no cuenta con reconocimiento como Estado, no tiene ejército, por lo que se han formado milicias armadas como en este caso el grupo Hamás, cuyo nombre es un acrónimo en árabe de “Movimiento de Resistencia Islámica” lo cual nos dice mucho porque surgió como respuesta a una violencia de décadas como movimiento de resistencia, este es el grupo más grande de los varios grupos palestinos islámicos y fue fundado en el 2007.

Como les decía a los jueces que tuve como alumnos en el diplomado mencionado, antes de juzgar y condenar, debemos tener toda la información acerca de aquello que estamos hablando, para tomar una posición de la manera más objetiva posible y evitar ser objeto de manipulación que favorezcan a intereses particulares. Todos sabemos que la violencia genera violencia, y debemos tener presente que el conflicto entre Israel y Palestina no inició este pasado 7 de octubre, sino que tiene más de 75 años sucediendo, tiempo durante el cual Israel ha ampliado su zona de influencia arrebatando terreno al pueblo palestino, desalojando de sus casas a familias enteras y empujándolas a vivir en un espacio cerrado en condiciones de hacinamiento.

Durante todas estas décadas el mundo entero fue testigo de las violaciones a los derechos humanos de los palestinos a manos del Estado de Israel que actuaba con impunidad porque cuenta con el apoyo de Estados Unidos. En todos estos años diferentes generaciones de niños palestinos vivieron rodeados de un ambiente de violencia, aquellos niños palestinos a quienes les arrebataron su infancia por la violencia que ha ejercido el Estado Israelí en la franja de Gaza, pasaron por una adolescencia rodeada de acciones militares israelíes que buscaban el exterminio de su propio pueblo, participaron como adolescentes peleando en intifadas desiguales, arrojando piedras a los tanques y a soldados judíos fuertemente armados que respondían con disparos de fusil.

Varios de estos jovencitos fueron detenidos, torturados y recibieron condenas entre 10 o 20 años de prisión por el delito de arrojar piedras a piedras a soldados israelíes y tanques blindados. Muchos de ellos fallecieron en los combates que se presentaron durante todos estos años de lucha, al igual que gran parte de sus familias. 

 Aquellos niños que nacieron en un ambiente de guerra no declarada, cuyas víctimas palestinas fueron ignoradas por los medios masivos de información o que la opinión pública internacional vio con gran indiferencia y prefirió cambiar de canal en sus televisores para no seguir viendo “el eterno conflicto entre palestinos y judíos”, se han convertido el día de hoy en adultos que sobrevivieron a la violencia del Estado de Israel, decidieron organizarse y lograron ganar elecciones para obtener la representación de su pueblo. Pero la guerra informativa, la distorsión de la información logró construir una percepción pública de los palestinos como "terroristas" que alteraban la paz de Israel, mucho antes del ataque de Hamas del 7 de octubre.

No se necesita ser psicólogo para comprender que una persona que vivió su infancia, pubertad, adolescencia y juventud en un contexto de violencia, sometidos al rol de víctima, llegará un momento en su etapa adulta en la que utilizará la violencia para defenderse de la violencia de la que ha sido objeto toda su vida y existen altas posibilidades de que llegue al grado de convertirse en victimario.

Pero mientras el mundo entero continuaba con sus vidas normales, el exterminio del pueblo palestino continuó, el genocidio avanzó cada día y no se ha detenido, porque el expansionismo israelí se extiende a nuevos territorios construyendo nuevas colonias judías y el Estado judío ha logrado acaparar el 70 por ciento del territorio palestino. El mundo se había olvidado de los palestinos, su lucha ya se había sepultado en el cajón de asuntos no prioritarios, porque Israel es el hijo de Estados Unidos, el brazo armado de la potencia del norte en Medio Oriente, el aliado fiel del país hegemónico en la ONU y al pueblo palestino se le negó su condición humana, su futuro, su soberanía, su libertad y su derecho a existir.

Antes del 7 de octubre, el mundo entero veía con criminal indiferencia las escenas de tanques invadiendo territorio palestino, acompañados de soldados que disparaban a adolescentes y jóvenes que peleaban con piedras. Escenas aberrantes como cuatro soldados israelíes sometiendo a un adolescente quinceañero para subirlo a un camión militar y llevarlo preso. Grupos de 20 a 30 soldados fuertemente armados ingresando a territorio palestino, llevando a un joven menor de 15 años a quien sometieron y torturaron para obligarlo a delatar a sus amigos que arrojaron piedras a soldados israelíes y obligándolo a que señalara los domicilios donde vivían para arrestarlos.

Aquellos niños que se convirtieron en jóvenes a quienes les negaron todos sus derechos, a quienes les destruyeron sus casas, que fueron expulsados de sus terrenos y obligados a vivir en condiciones de hacinamiento en un reducido espacio donde habitan más de 2 millones de personas, encerradas por grandes muros que impiden su libre tránsito, se convirtieron en hombres que decidieron levantarse en armas en contra del opresor, de los asesinos de su pueblo, del colonizador que les invadió su país y en un acto de violencia extrema dijeron " ya basta", agrediendo al enemigo que fue tomado por sorpresa, la ira contenida durante décadas se desbordó en una violencia desmedida que afectó a inocentes pero que finalmente logró su objetivo: romper el silencio que rodeaba su existencia y colocar el conflicto palestino como el tema de tendencia central en la atención mundial.

La violencia extrema realizada por el grupo Hamás es inaceptable desde cualquier punto de vista, como es inaceptable todo tipo de guerra y nuestra realidad está rodeada de guerras, al punto de que las guerras son parte de nuestras vidas cotidianas y nos hemos acostumbrado a las guerras siempre y cuando ocurran lejos de nuestros hogares y no nos afecten. Es la misma actitud que la mayoría de la población muestra ante las injusticias sociales, muestran una gran indiferencia hacia ellas, hacia sus víctimas y sólo reaccionan si las injusticias las golpean de manera directa.

La guerra informativa se intensifica cada día y circulan noticias falsas en la que los militantes de Hamás son acusados de falsos delitos como la falsa historia del decapitamiento masivo de bebés, que fue comentada por Joe Biden expresando " Jamás había visto algo así". Después se confirmó que era noticia falsa, pero el daño ya estaba hecho, porque millones de personas que conocieron está falsa noticia todavía creen que es verdad y condenan enérgicamente al grupo Hamás, llamándolo terrorista.

Los integrantes del grupo que secuestró Hamás y fueron llevados a territorio palestino con la intención de canjearlos para liberar a miles de palestinos que Israel mantienen encerrados en sus prisiones, los rehenes de Hamás tienen nombres, rostros y familiares que los lloran y exigen su regreso a casa. Pero nadie llora por los muertos palestinos que han sido ejecutados durante décadas por el ejército Israelí, nadie se indigna por las víctimas inocentes de las bombas israelíes que caen en la franja de Gaza

Lo más grave aún, es que buena parte de la población que vive en las potencias aliadas de Estados Unidos y de Israel ve con indiferencia la muerte de más de 8 mil palestinos provocada por las bombas que arroja la aviación israelí que mata hombres, mujeres, niños y bebés palestinos. Mientras tanto, Israel sigue arrojando bombas porque no hay fuerza capaz de detenerla. Ante la protesta de la ONU por la muerte de funcionarios de esa organización que cayeron víctimas de un bombardeo indiscriminado, el Primer Ministro Benjamín Netanyahu declaró que “los funcionarios de la ONU no son bienvenidos a Israel”.

¿Acaso Israel vive aislado de la comunidad internacional?, todas las personas somos seres sociales y en el marco de la globalización, todos los países tenemos una interdependencia e interinfluencia y esta interacción debe ser regida por algo que se llama Derecho Internacional. Existen instituciones internacionales que son responsables de que se respeten los derechos humanos, la soberanía de los pueblos y sobre todo el derecho más sagrado que es el derecho a la vida.

¿Por qué la muerte de unos cuantos provoca tanta indignación y la muerte de miles es recibida con indiferencia? ¿Desde cuando la vida de un ser humano tiene más valor e importancia que la vida de otro ser humano? Hemos llegado a un punto de insensibilidad colectiva, de descomposición social, de deshumanización en el cual predomina la ceguera colectiva y no nos damos cuenta de que nos hemos convertido en simples piezas de ajedrez en un juego mortal controlado por sociópatas que gobiernan las grandes potencias e intentan seguir controlando un orden mundial que está cambiando para seguir enriqueciéndose con el negocio de la guerra.

La violencia que realizó el grupo Hamás el 7 de octubre es condenable porque atentó en contra de vidas inocentes, pero limitarse a condenar la respuesta de violencia utilizada por este grupo en ese día, sin condenar la violencia del Estado Israelí que provocó ese comportamiento, es ser parte del problema y no de la solución, porque con nuestra indiferencia y silencio que hemos mantenido todos estos años en los que hemos sido testigos del exterminio del pueblo palestino, hemos sido cómplices por omisión de las muertes de uno y otro bando, por lo que puede decirse que existe una corresponsabilidad social en este conflicto debido al silencio que hemos mantenido durante el desarrollo del mismo. Quién esté libre de culpa, que arroje la primera piedra. No se preocupen, es solo una expresión metafórica y recuerden que no estamos en Palestina, donde arrojar piedras es motivo suficiente para recibir un disparo de fusil.

Durante todos estos años hemos sido espectadores pasivos de la violencia del Estado de Israel, pero estamos viviendo momentos decisivos para la humanidad entera y debemos actuar, pero no juzgando y condenando, porque debemos evitar actuar como jueces a la distancia, ya que hacerlo es alimentar más la violencia. Es el momento de darle una oportunidad a la paz, debemos salir de nuestro marasmo, sacudirnos la indiferencia patológica al sufrimiento ajeno en un conflicto que ocurre a miles de kilómetros de distancia de nuestros hogares, pero que amenaza con extenderse cruzar las fronteras, involucrar a más países y convertirse en una tercera guerra mundial.

El primer paso es exigir un alto al fuego entre ambas partes, sobre todo debemos exigir se suspenda el bombardeo que el ejército israelí está realizando en la franja de Gaza porque es el que está provocando mas muertes, debemos evitar que aumente el número de víctimas y la suspensión del fuego cruzado es una condición necesaria para exigir la apertura de negociaciones entre ambas partes con la ayuda de mediadores internacionales que contribuyan a crear las condiciones que permitan construir un diálogo basados en una igualdad de condiciones y en el derecho internacional, para lograr acuerdos de paz.

Una condición necesaria para lograr la paz en esa región es el reconocimiento de Palestina como un Estado con reconocimiento internacional, además de la suspensión de los combates entre ambas partes, es necesario la retirada del ejército israelí de la franja de Gaza. Tanto Israel como Palestina son naciones conformadas por seres humanos, que forman parte de la comunidad internacional y sus acciones deben regirse por tratados internacionales que protejan derechos humanos y castiguen los crímenes de guerra que cualquiera de las partes haya cometido. Debemos detener esta guerra asimétrica antes de que se extienda el conflicto más allá de las fronteras de ambos países, para evitar que se involucren terceros que utilicen un mayor número de armas de destrucción masiva y eliminar los riesgos de una tercera guerra mundial.

El futuro de la humanidad depende de la solución de este conflicto y todos podemos contribuir a lograr la paz en la región, tomando consciencia de que somos seres sociales, somos sujetos globalizados y por ello debemos tener presente que lo que pasa en el otro lado del mundo nos afectará tarde o temprano. Todos pertenecemos a una nación y esa es una razón para que construyamos una identidad como sujetos políticos para que actuemos en forma organizada, unida y colectiva, exigiendo a nuestros gobiernos que se pronuncien exigiendo un alto al fuego entre ambas partes, sobre todo a los bombardeos de la aviación israelí que se realizan diariamente y aumentan el número de víctimas al grado de que al territorio de Gaza ya se le llama “cementerio de niños”.

La continuación de la guerra no debe depender de los políticos que nos gobiernan porque están aumentando el presupuesto militar en todas las naciones del mundo, el alto al fuego sólo será posible si continuamos con las movilizaciones masivas que se están dando en todo el mundo exigiendo la paz en esa región del planeta. La historia no se refiere únicamente a hechos pasados, hoy debemos reconocer nuestra historicidad como seres humanos, es decir, nuestra capacidad para cambiar el rumbo de la historia de la humanidad. Debemos evitar seguir por el camino de la guerra y de la violencia, porque es una espiral que nos conduce a la destrucción de la humanidad, por lo que necesitamos de la participación de todos para exigir el alto al fuego y exigir darle una oportunidad a la paz en el mundo entero

Yescas, Oscar: Israel y Palestina: Diálogo para lograr la paz o barbarie global?

https://oscaryescasd.blogspot.com/2023/10/israel-y-palestina-dialogo-para-lograr.html

Yescas, Oscar: La ceguera moral en el conflicto entre Israel y Palestina

https://oscaryescasd.blogspot.com/2023/10/la-ceguera-moral-ante-el-conflicto.html

http://www.cubadebate.cu/fotorreportajes/2011/08/30/infames-imagenes-soldados-de-israel-detienen-a-ninos-palestinos-por-jugar-con-armas-de-juguete/

https://www.prensa-latina.cu/2022/04/12/ninos-palestinos-en-el-centro-de-la-diana

https://www.hispantv.com/noticias/palestina/388766/ninos-detenidos-abusos-militares-israel


lunes, 30 de octubre de 2023

                     La ceguera moral ante el conflicto Israel-Palestina

Oscar Yescas Domínguez

30 de octubre de 2023

Vivimos un momento histórico en el cual dedicamos buena parte de nuestro tiempo libre al entretenimiento viendo series y películas de televisión en la privacidad de nuestra casa, una característica destacable en estos productos de esparcimiento es que en gran parte de sus contenidos aparecen múltiples escenas de violencia con tal frecuencia que hemos llegado a un punto en el cual nos hemos insensibilizado, al grado de que en la mayoría de las ocasiones presentamos una ausencia de reacción ante la visión de fuertes escenas de violencia física, sexual o asesinatos, porque sabemos que es sólo una actuación. En un segmento de la población (sobre todo jóvenes), se presenta una inclinación a invertir su tiempo libre en videojuegos, en los que la violencia es el ingrediente principal de sus contenidos, por lo que la falta de reacción a la violencia es mucho mayor en estos casos y la línea que separa la realidad de la ficción se torna mucho más delgada.

En los guiones de producciones de películas, series de televisión y videojuegos, se escriben historias que inducen a pensar que el mal se presenta en personas que son diferentes a nosotros, que la maldad está fuera de nuestra naturaleza y que las cosas malas les suceden a otras personas por algún motivo que ellos provocaron, por lo que es común que las personas lleguen al extremo de pensar que jamás seremos víctimas de algún acto de violencia y mucho menos aceptable la idea de que seremos nosotros quienes realicen actos de violencia que dañen a otras personas.

Pero no se ponen a pensar que la falta de reacción al sufrimiento ajeno, la ausencia de empatía que se muestra en la vida real ante las personas que se encuentran mendigando en las calles, o ante las personas que son objeto de violencia de cualquier tipo, representa una faceta del mal contemporáneo porque se aproxima al comportamiento del psicópata que no siente ninguna emoción o sentimiento hacia las demás personas. Es una violencia pasiva que podría denominarse crueldad, porque muestran una gran insensibilidad hacia el dolor ajeno y con la indiferencia y pasividad colectiva se permite que los actos de maldad, injusticia y abusos sigan ocurriendo, porque la mayoría de las personas reaccionan ante las injusticias, sólo cuando son golpeadas en forma directa por ella.

En estos tiempos de grave crisis social donde la desigualdad social crece cada día más y millones de personas son empujadas a vivir en la pobreza y una inmensa mayoría vive en condiciones de austeridad extrema, la mayoría de las personas que vive en una creciente precariedad, vive su cotidianeidad como si estuviésemos en una sociedad donde todo es normal. Aceptan como natural lo inaceptable, lo anormal como normal, lo enfermo como algo sano, perciben como algo normal la existencia de la prostitución, muestran indiferencia a la violación de niños tanto por clérigos como por millonarios para satisfacer sus caprichos sexuales, padecen o conviven con personas que padecen de diferentes tipos de adicciones: al alcohol, a las drogas, al sexo, a la televisión, a la pornografía, al teléfono celular, a la ludopatía, etc.

Como la mayoría de las personas comparte estos comportamientos, piensan que sus comportamientos son normales y no se dan cuenta de que estamos ante evidencias claras de que vivimos en el contexto de una sociopatología, es decir, nos encontramos en el marco de una sociedad enferma que produce individuos moralmente insensibles, y son aquellas personas que no tienen ninguna consideración hacia el bienestar de otras personas, a quienes sólo les interesa su bienestar individual y no les importa el sufrimiento ajeno por lo que no aparece ningún atisbo de crítica a la situación de desigualdad social en la que vivimos y la existencia de este tipo de personas es la manifestación más evidente de la insensibilidad moral colectiva que se caracteriza por un tipo de comportamiento cruel, que raya en lo inhumano porque muestra una gran insensibilidad hacia el sufrimiento humano, es la ceguera moral que nos advirtió el sociólogo polaco Zygmunt Bauman y es el resultado del alto grado de individualismo que no contempla ninguna regulación moral.

En este contexto socio-histórico, nuestras vidas cotidianas se caracterizan por la familiarización con escenas de violencia que provienen de dos fuentes: una de ellas es a través de los medios masivos que proporcionan entretenimiento. A través de la televisión nos ofrecen una gran variedad de “entretenimiento” en forma de películas y series de televisión, en ambas el ingrediente principal que atrae más público es la violencia a la que se clasifica como “acción y aventuras”.

Los asesinatos sin motivo alguno son frecuentes, la promoción de la búsqueda de “dinero fácil” a través de la violencia es parte de un guion añejo, las escenas de prostitución y reducción de la mujer a objeto sexual, el uso del lenguaje vulgar y las escenas de asesinatos fríos que ocurren mientras se escucha música de fondo y se observa el rostro de placer del asesino mientras totrura o asesina, son realmente patéticas y causan una enorme daño psicológico en la audiencia porque se acostumbra a la violencia al grado de presentar ausencia de reacción a la misma, pero el mayor daño se presenta en menores de edad que han crecido teniendo la televisión a su lado e inclusive en sus propias recámaras. En estas condiciones surge una incapacidad para distinguir la violencia real de la violencia ficticia.

La otra fuente de familiarización de la violencia contemporánea que proviene de los medios masivos de información se presenta cuando se distorsiona la información que proporcionan en los noticieros y presentan un cuadro informativo que presenta la tendencia de dirigir un sentimiento de aceptación o de condena hacia la violencia que ocurre en la situación internacional. Lo vimos claramente al inicio de la guerra en Ucrania, cuando los medios masivos de información presentaron a Rusia como el mal encarnado, como “villano” de la película que invadió un pequeño país, violando su soberanía y asesinando soldados ucranianos de manera impune, creando una rusofobia en buena parte de la población mundial.

Millones de personas reaccionaron expresando solidaridad a Ucrania, poniendo la bandera de ese país en los muros de sus redes sociales y pidiendo “rezar por Ucrania”. Los medios masivos de información ocultaron que la guerra en Ucrania no comenzó el 24 de febrero del 2022, sino que en realidad comenzó en el 2014, cuando ocurrió un golpe de Estado financiado y apoyado por Estados Unidos que tenía planeado rodear de bases militares a Rusia en cada país con el que compartiera fronteras, para lanzar una ofensiva final y acabar con su eterno enemigo, al que muchos siguen confundiendo con un país soviético, comunista.

Estando a sólo meses de cumplir dos años de guerra, el conflicto de Ucrania ha pasado a segundo término en el interés de los medios masivos de información por el estallido del conflicto entre Israel y Palestina. Pero mucho antes de que fuera desplazado del centro de la atención, los medios masivos perdieron de manera progresiva su interés en mantener como tendencia central de sus contenidos la información sobre la guerra en Ucrania, por tres razones fundamentales.

La primera es que a pesar del apoyo financiero y militar de Estados Unidos y los países de la Unión Europea y la OTAN, Ucrania está perdiendo la guerra ante el impresionante poderío del ejército ruso que ha tenido la oportunidad de ser el primer país que utiliza la inteligencia militar en el uso de instrumentos bélicos en una guerra real, lo cual le ha dado una enorme superioridad militar.

La segunda razón es que a lo largo del conflicto, las mentiras se han debilitado ante las evidencias y el gobierno de Ucrania es exhibido como uno de los gobiernos más corruptos de la historia, al desviar grandes cantidades de dinero recibido por las potencias mundiales para los bolsillos de los funcionarios de gobierno y militares del ejército. Una muestra de esta corrupción la dio la propia esposa de Vlodomir Zelenzky en su reciente visita a Nueva York, porque mientras el Presidente de Ucrania se reunía con políticos y funcionarios de alto nivel del gobierno de Estados Unidos para solicitar (una vez más) mayor apoyo financiero y militar para “asegurar” su triunfo en la guerra que sostiene en contra de Rusia, la primera dama de Ucrania se paseó por las tiendas más lujosas de Nueva York en la cuales realizó compras de souvenirs y ropa de marca gastando más de un millón de dólares en tan sólo unas cuantas horas.

Una tercera razón por la que el interés sobre el conflicto entre Rusia y Ucrania disminuyó mucho antes del 7 de octubre cuando militantes del grupo Hamas invadieron territorio ocupado de Israel, es que la noticia dejó de ser noticia, provocó saturación de información y agotamiento informativo en millones de personas que perdieron interés en la guerra de Rusia contra Ucrania y siguen viviendo sus vidas en forma “normal”.

En este contexto estalla el conflicto entre Israel y Palestina y se repite de nuevo la historia, con la salvedad de que no estamos frente a una guerra entre dos ejércitos equipados por ambas partes. Lo que estamos observando es un nuevo nivel de un conflicto que tiene 75 años de origen, cuando la ONU decreta que el pueblo israelí se asiente en territorio palestino y a lo largo de todas estas décadas, los diferentes gobiernos israelíes han realizado una guerra de exterminio, en la que ha realizado el desalojo de asentamientos humanos del pueblo palestino para construir ciudades israelíes.

Durante todos estos años de violencia en contra del pueblo palestino, los medios masivos de información han mentido al mundo entero y han logrado que la población mundial se acostumbrara “al eterno conflicto entre israelíes y palestinos”, que en un sentido estricto ha consistido en una eterna matanza de hombres, mujeres, jóvenes y niños palestinos civiles, desarmados, por parte de un ejército que cuenta con el apoyo de Estados Unidos, moderna tecnología y equipo bélico de avanzada que se utiliza para reprimir, asesinar y detener a palestinos que usan piedras para defenderse de los tanques y fusiles de asalto del ejercito israelí.

Pero los medios manejan la versión de que el conflicto entre Israel y Palestina empezó el 7 de octubre con la incursión armada de centenares de militantes de Hamas al territorio ocupado por Israel y la violencia que cometieron en contra de soldados y ciudadanos israelíes se percibe como “una provocación violenta”, narrativa que se usa para justificar la excesiva violencia del Estado de Israel que en sólo tres semanas ha asesinado a más de 7,000 civiles palestinos, un 70% de ellos mujeres y niños, dentro de estos últimos se cuentan 3,000 niños asesinados.

Considerando que los medios masivos de información utilizan la mentira para distorsionar la realidad y presentar la versión del grupo hegemónico y que en todo conflicto bélico la primera baja es la verdad, para contrarrestar la manipulación social y posicionarse ante este conflicto cuya envergadura y rápido crecimiento al involucrarse terceras fuerzas, más allá de israelíes y palestinos, debemos partir de una premisa científica que consiste en la necesidad de ubicar todo comportamiento social en un contexto sociohistórico que nos permita comprender las motivaciones que dan origen a ese comportamiento.

En el caso del grupo Hamas, debemos tomar en cuenta que son hombres palestinos que vivieron su infancia y juventud en el contexto de una guerra constante y asimétrica en contra de su pueblo, muchos de ellos perdieron a sus familias a manos del ejército israelí, o ellos mismos fueron objeto de la violencia del Estado de Israel y el hecho de que decidieran formar un cuerpo armado se debe a que Palestina no tiene reconocimiento como Estado palestino, en consecuencia, no tiene ejército, ni armamento, su fuerza proviene de los integrantes de su pueblo.

El pueblo palestino ha vivido décadas de violencia del Estado Israelí al ser expulsados de sus casas, sufriendo destrucción de sus casas, padeciendo la expropiación de sus tierras y siendo objeto de interminables persecuciones. La violencia genera violencia y las intifadas (protestas colectivas del pueblo palestino), han sido consecuencia de décadas de opresión del Estado de Israel que se ha apropiado de más del 70% del territorio original de Palestina.

Con esta información queda claro que el conflicto entre Israel y Palestina no comenzó este 7 de octubre, si realmente queremos entenderlo debemos conocer su historia. Pero vivimos en una sociedad en la que prevalece la ignorancia y el desconocimiento de la historia es una expresión de ésta, por lo que se repiten los comportamientos que surgieron al inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania: millones de personas en el mundo entero colocan la bandera de Israel en los muros de sus redes sociales y piden “orar por Israel” usando sus teléfonos celulares desde la comodidad de sus hogares.

Debemos tener presente que en una guerra, la primer baja es la verdad, porque la desinformación rodea el antes, durante y después del conflicto bélico. Primero, se oculta la verdad para justificar el inicio de la guerra, durante el desarrollo del conflicto, se utilizan varias armas y el uso de la mentira es una de ellas para reducir el apoyo que pueda recibir de otras partes, crear animadversión y desmoralizar al enemigo. Un ejemplo de falsas noticias fue la historia que recibió amplia difusión acerca de que Hammas decapitó a decenas de bebés en su incursión del 7 de octubre, pero luego se confirmó que fue una falsa noticia, pero el daño ya estaba hecho porque todavía hay gente que cree que esa historia es verdad.

Después del conflicto, se reescribe la historia con la versión del vencedor, la humanidad ha tenido muchos ejemplos de epistemicidios después de cada colonización en la que se elimina la historia y cultura del pueblo oprimido, para imponer la cultura del país opresor y en este caso nos encontramos con el colonialismo moderno de Israel que a lo largo de 75 años ha despojado durante a Palestina de más del 70% de su territorio original y ahora no sólo intenta expulsarlos de la franja de Gaza, tratándolos como subhumanos o en las palabras de Nathanyahu: “como animales”, sino que pretende exterminarlos como pueblo, para quedarse con la totalidad del terreno de lo que antes era Palestina, acción que justifican con la versión religiosa de que son “el pueblo elegido de Dios”.

Motivados por la distorsión de la información millones de personas son objeto de manipulación y proceden a participar en un “activismo de sofá” apoyando el ataque de Israel sobre la franja de Gaza, condenando a los militantes de Hamas, mostrando una indiferencia criminal sobre el hecho de que la respuesta de Israel es desproporcionada y se muestran como individuos moralmente insensibles al guardar silencio sobre los más de 7 mil palestinos asesinados en estos últimos 20 días, más de 3,000 víctimas fueron niños que fallecieron por los bombardeos de la aviación del ejército de Israel, que ha reaccionado a la incursión de Hamas con gran desproporcionalidad y ha dejado caer en Gaza una cantidad de bombas en territorio palestino que son el equivalente a la mitad de una bomba nuclear, mientras la ONU muestra una vez más parcialidad en su actuación, al limitarse a hacer un llamado al alto al fuego, un llamado que todos sabemos que no será escuchado por Israel ni Estados Unidos, que está involucrado en el conflicto al incorporar militares estadunidenses que sustituyen a militares israelíes que presentan un “desgaste psicológico”.

Mientras la maquinaria bélica cobra un gran número de víctimas por la asimetría de los contendientes, ya que Israel tiene reconocimiento como Estado, cuenta con un gran ejército y Palestina no es reconocido como Estado y no cuenta con ejército, por lo que no es una lucha entre iguales, Israel sigue bombardeando la franja de Gaza para preparar las condiciones y dar la orden de que sus tropas terrestres ingresen a un territorio palestino completamente destrozado, sin importarles el sufrimiento colectivo que provocan con sus ataques.

El mundo entero está viendo en vivo y en directo una guerra dispareja, en la que la mayor parte de los caídos son civiles, hombres, mujeres y niños que son víctimas de los ataques aéreos de la aviación israelí y ante este conflicto se observan dos tipos de reacciones en el mundo entero: Por un lado una gran cantidad de personas deja de reaccionar a los horrores de la guerra porque la cultura de masas nos ha adiaforizado, es decir, los medios masivos de difusión que presentan un exceso de violencia en sus contenidos, han provocado una retirada temporal y parcial de la sensibilidad colectiva, generando una actitud de aceptación de la violencia de una parte de la humanidad.

Por la manipulación de la información, la ignorancia colectiva y la ceguera moral, una gran parte de la humanidad ve con una indiferencia criminal el genocidio del pueblo palestino a manos del ejercito israelí que justifica el uso de una violencia desproporcionada con el argumento del derecho a su defensa, mientras deja caer bombas que destruyen edificios habitacionales, mezquitas, escuelas, hospitales y matan hombres mujeres niños, ancianos, porque las bombas no distinguen entre militantes de Hamas hombres, mujeres civiles o niños indefensos y acaban con la vida de todos los que estén cerca de donde caen las bombas.

Esta actitud de indiferencia social y de aceptación de la guerra como parte de la vida contemporánea, es un reflejo de la pérdida de nuestra capacidad para reaccionar ante la violencia y de una grave falta de empatía social hacia quienes son víctimas de ella. Esta insensibilidad e incapacidad para indignarse ante lo que suceda fuera de nuestro entorno individual, es el resultado de la adiaforización de la que somos objeto dentro del capitalismo.

La adiaforización es un término acuñado por Zygmunt Bauman que refiere a la “acción y efecto de hacer que un acto se vuelvan moralmente neutros o irrelevantes” y hoy en día la adiaforización se presenta como una tendencia a ubicar ciertos comportamientos humanos fuera del ámbito de la evaluación moral y se llega al extremo de considerar algunos actos sociales (incluida la corrupción, la violencia, el asesinato, etc.) como actos neutros que escapan de la clasificación moral de “buenos o malos”, “justos o injustos”, “morales o inmorales” y reflejan el grado de degradación humana al que llegamos en el contexto de la sociopatología capitalista. La adiaforización colectiva que padecemos en nuestra sociedad contemporánea, impide que se condene como algo injusto, inmoral los crímenes de guerra que el Estado de Israel está cometiendo en contra del pueblo palestino.



Pero no solo son los individuos quienes se muestran moralmente insensibles ante el genocidio del pueblo palestino a manos el Estado de Israel, son los gobiernos de los países que integran la ONU, la UE, la OTAN y otras organizaciones internacionales que en el caso de la guerra entre Rusia y Ucrania, tomaron partido a favor de Ucrania, condenaron públicamente la invasión de Rusia y participaron en los intentos de aislar comercialmente a ese país aplicando más de 3,000 sanciones comerciales, bloqueando su espacio aéreo a la aviación comercial rusa, por lo que el silencio que muestran hoy ante las graves violaciones a los derechos humanos por parte de Israel, muestran una falta de integridad moral y una grave contradicción entre el discurso y la acción.

La ignorancia colectiva hacia el hecho de que vivimos en un mundo globalizado en la que se ha creado una estrecha interdependencia entre todas las naciones del mundo, que aumenta el riesgo de expansión internacional del conflicto entre Israel y Palestina, impide también que se fije un posicionamiento sobre el mismo. Una señal de alarma es que a tan sólo 21 días de guerra entre Israel y Palestina, el conflicto se ha extendido hacia otras naciones, porque se han involucrado militarmente varias naciones: Estados Unidos, Siria y Líbano y ha despertado reacciones diplomáticas de otros países como Irán, Emiratos Árabes Unidos, Turquía, Rusia, etc.

El nivel desproporcionado en el uso de la fuerza militar de Israel y el alto número de muertes de civiles palestinos ha provocado el involucramiento de varias naciones por lo que crece la amenaza de ampliar la zona de guerra hacia otros países y llevar la zona de oriente medio a una guerra que no se limitará a ese espacio del mundo, sino que podría ser el inicio de una tercera guerra mundial que sólo provocaría una gran destrucción.

Por otro lado, nos encontramos con la ventaja del desarrollo tecnológico que permiten que las redes sociales rompan el cerco informativo que han creado los monopolios de los medios masivos de información, por lo que en estos momentos “un fantasma recorre el mundo entero”: es el fantasma de la indignación mundial por el genocidio palestino a manos del Estado Israelí. Se han presentado movilizaciones masivas en varias partes del mundo exigiendo un alto al fuego, pidiendo el reconocimiento a Palestina como un Estado, se ha expresado una condena internacional al bombardeo israelí y se pide un alto al genocidio del pueblo palestino.

Más de 30 ciudades en Estados Unidos, en París, en Estambul, en México, Italia y prácticamente en todo el mundo, un amplio sector de la población está exigiendo que la ONU convoque a una reunión que exija un alto al fuego, por el cese al cerco que impide llevar ayuda humanitaria al pueblo palestino de la franja de Gaza, por la anulación de la expulsión masiva del pueblo palestino y que inicien negociaciones para encontrar una solución que detenga el fuego del ejército israelí, haga retroceder el colonialismo de territorio palestino, se reconozca a Palestina como un Estado y se logren acuerdos de paz. Lo que más resalta es que en el mismo corazón de Israel, un gran número de habitantes de ese país, se han movilizado exigiendo el alto al fuego en contra del pueblo palestino y la dimisión de Benjamín Netanyahu.

Estas movilizaciones representan un alimento a la esperanza de que la humanidad no ha perdido su condición humana, es decir, que gran parte de la población mundial todavía es capaz de experimentar sentimientos de solidaridad con el oprimido, de exigir justicia cuando se cometen actos injustos, de empatizar con el dolor ajeno. Pero sobre todo de tener presente que actuando en forma colectiva, unida y organizada, los pueblos pueden detener a uno de los ejércitos más fuertes del mundo y echar abajo a los dirigentes de los Estados totalitarios que ven en las guerras el negocio que les reditúa mayores ganancias, al aliarse con las grandes corporaciones transnacionales que se dedican a la producción de armamentos.

Hemos llegado a un punto en el que las armas deben ser silenciadas, para privilegiar el uso del diálogo y de la negociación, para lograr un cese total y definitivo al fuego entre ambas partes y que los gobiernos realicen recortes militares y aumenten el presupuesto de gasto social. Tenemos que aprender el arte de vivir con las diferencias, aceptar que es posible beneficiarnos unos de otros con nuestras diferencias.

Si no hay respuesta a la demanda internacional de alto al fuego, exijamos a nuestros gobiernos realmente nos representen en este conflicto rompiendo relaciones diplomáticas con Israel, que apliquen sanciones comerciales contra ese país como lo hicieron en forma unida en contra de Rusia, que bloqueen comercialmente al Estado genocida, como lo ha hecho Estados Unidos en contra del pueblo cubano durante varias décadas, que apliquen éstas y otras sanciones mientras sigan persistan en seguir cometiendo un genocidio en contra del pueblo palestino,

El futuro de la humanidad se decide en Oriente medio, de la movilización internacional depende que continúe la matanza de civiles, se expanda el conflicto con el involucramiento de otros países, regresemos a un estado de barbarie y entremos a una espiral de destrucción sin límites, o que avancemos garantizando la paz en esa región utilizando la mediación y el diálogo para que se logre justicia para ambas partes y una condición ineludible para lograr la paz es la creación de un Estado laico y democrático, la creación de una sola Palestina que contemple en igualdad de circunstancias los derechos del pueblo árabe y del pueblo judío, en todo el territorio de Palestina y el enjuiciamiento a quienes cometieron crímenes de lesa humanidad.

Lograr esto no es un sueño imposible, si cada persona tuviera consciencia de que realizando una pequeña acción en forma organizada y unida con millones de personas, podríamos lograr grandes cambios en el mundo entero y el día de hoy la prioridad es detener el genocidio del pueblo palestino a manos del Estado de Israel y parar el ritmo vertiginoso de la espiral que conduce a la internacionalización del conflicto.

Finalmente, debo decir que debemos terminar con la ceguera moral que nos hace ver como parte natural de nuestras vidas cotidianas la presencia de guerras, la explotación humana, la destrucción de la naturaleza, la creación de campos de concentración, de muros que nos separan en el contexto de una globalización que nos une cada vez más. Debemos recuperar nuestra capacidad de ejercer la crítica social y terminar con la “época de diletantes” en la que existe un dominio de los mediocres que tienen capacidad para silenciar a las personas que alzan la voz con argumentos para cuestionar la forma en que nos gobiernan.


Yescas, Oscar: Israel y Palestina: ¿diálogo para lograr la paz o barbarie global?

https://oscaryescasd.blogspot.com/2023/10/israel-y-palestina-dialogo-para-lograr.html

Yescas, Oscar: No hay planeta B

https://oscaryescasd.blogspot.com/2023/09/no-hay-planeta-b-el-ecocidio-del.html

Yescas, Oscar: La agonía del Leviatán contemporáneo frente al totalitarismo del Mercado

https://oscaryescasd.blogspot.com/2023/06/la-agonia-del-leviatan-contemporaneo.html

Yescas, Oscar: El meracdo como arma de destrucción masiva

https://oscaryescasd.blogspot.com/2023/03/el-mercado-como-arma-de-destruccion.html

sábado, 14 de octubre de 2023

 

Israel y Palestina: ¿diálogo para lograr la paz o barbarie global?

Oscar Yescas Domínguez

14 de octubre de 2023

En un momento histórico en el que, se avizoraba el fin de la guerra en Europa del Este ante la inminente derrota del ejército ucraniano, se abre un nuevo frente de guerra que no es en Taiwán ni en Corea del Sur como se temía, sino que sucede en Israel, cuyo territorio fue objeto de un inesperado ataque aéreo de miles de proyectiles provenientes de la frontera con Gaza, otro ataque terrestre al ser derribada parte de la enorme muralla que mantiene encerrados a miles de palestinos en condiciones que recuerdan al apartado africano y un tercer ataque por mar mediante el uso de lanchas rápidas.

Tres ataques simultáneos que permitieron el ingreso de cientos de miembros de la milicia palestina Hamás, quienes dispararon en forma indiscriminada a soldados y ciudadanos israelíes, liberaron a decenas de palestinos que se encontraban presos y secuestraron a decenas de ciudadanos israelíes que fueron llevados al territorio de la franja de Gaza.

Esta acción punitiva que fue evidentemente una acción planeada durante algún tiempo, tomó por sorpresa al Gobierno de Israel y al mundo entero, cuestionó la eficiencia del servicio de inteligencia israelí que, hasta ese momento gozaba de una reputación que lo ubicaba como uno de los mejores servicios secretos a nivel internacional y que en varias ocasiones fue equiparado con la CIA estadunidense, la KGB rusa, o el M17 de Inglaterra.

El gobierno israelí no tardó en responder a esta agresión y de inmediato bombardeó localidades de Gaza, destruyendo varios edificios, Mezquitas y casas habitación, sin importar que hubiera civiles dentro de ellos provocando la muerte de centenas de personas y convocó a 300 mil reservistas del ejército para organizar una ofensiva prometiendo provocar el mayor daño posible y la destrucción total de Gaza.

Cada día que ha pasado desde el 7 de octubre, los muertos y heridos aumentan por ambos lados, pero la ofensiva israelí es la que está provocando mayor destrucción y mayor número de muertes, porque tiene mejor armamento, aviones de guerra, tanques, naves de combate, etc., y es considerado como el cuarto mejor ejército del mundo, por lo que en los hechos estamos presenciando una guerra asimétrica en la que, si bien, el grupo Hamas asestó un golpe mortal por sorpresa, los daños provocados por la respuesta israelí están afectando a miles de ciudadanos palestinos que no participaron en ese ataque.

En el contexto internacional, también se han presentado reacciones, Estados Unidos (protector y aliado de Israel) envió $ 8,000 millones de dólares al gobierno israelí, un portaaviones, varias fragatas y miles de efectivos militares, como si se tratase de una guerra regular, o como si en verdad Israel necesitase de este tipo de ayuda. Este apoyo financiero y militar se da en un momento en el que el pueblo estadunidense está padeciendo graves problemas (recordemos las víctimas del incendio en Hawái, las terribles inundaciones en Nueva York, la muerte de mas de 100 mil jóvenes estadunidenses por consumo de fentanilo, la crisis migratoria en la frontera con México, etc.), que no están siendo atendidos por su propio gobierno que mes tras mes ha estado canalizando miles de millones de dólares en apoyo a Ucrania y ahora hace lo mismo con Israel.

En este contexto, se repite la escena de observar en redes sociales la reacción de miles de usuarios que condenan la acción violenta de “los terroristas palestinos” y colocan la bandera de Israel en la fotografía de sus muros virtuales y llaman a rezar por el regreso de la paz en ese país.

Quienes así actúan reflejan una indignación selectiva, se muestran afectados por una ceguera moral colectiva que les ha impedido ver los asesinatos de palestinos a manos del ejército israelí desde hace décadas y ante los cuales los medios masivos y buena parte de la población mundial han mostrado una indiferencia que raya en la crueldad sobre la tragedia palestina, por lo que es factible hablar de una “doble moral” en quienes se limitan a condenar a una de las partes en conflicto.

Desde una perspectiva humanista, la vida es “sagrada” y uso esta palabra no en un sentido religioso, sino en el sentido de que nadie tiene el derecho de quitarle la vida a otro ser humano. Todo asesinato es repudiable porque va en contra del derecho más preciado que es el derecho a la vida y en ese sentido, sí es correcto repudiar el asesinato de ciudadanos israelíes, pero limitarse a condenar la muerte violenta de ciudadanos de este país y guardar silencio ante los asesinatos que ha sufrido el pueblo palestino a manos del ejército israelí durante las últimas décadas, es una acción moralmente incorrecta.

Todos los pueblos tienen el derecho de vivir en paz y la sola existencia del pueblo israelí, su crecimiento y desarrollo en asentamientos humanos construidos en territorio palestino, cuya población fue empujada a vivir en condiciones de hacinamiento y encierro en un pequeño espacio, es ya de por sí una acción que merece una condena, porque la felicidad y el desarrollo de un pueblo no puede construirse sobre la base de la destrucción, sufrimiento y desconocimiento de los derechos de otra nación.

Pero esa reacción de doble moral de ignorar la violencia del Estado de Israel en contra del pueblo palestino e indignarse por la violencia del grupo Hamas, ha sido el resultado de la acción permanente de los medios masivos de información que realizan su trabajo que no es precisamente informar, sino desinformar y distorsionar los hechos para presentar una visión parcial de la realidad con el objetivo de manipular la información y crear actitudes de apoyo o rechazo hacia ciertos eventos sociales con el fin de favorecer intereses particulares. Tengamos presente que estos medios informativos son propiedad privada y la historia de la humanidad nos demuestra que la primera baja en una guerra es la verdad y los periodistas que actúan como corresponsales de guerra son parte de las primeras bajas, porque quienes controlan los medios informativos manipulan la información para favorecer la imagen de una de las partes y conseguir el repudio de la otra parte.

Ante las múltiples expresiones de apoyo a Israel en redes sociales colocando la bandera de ese país, es inevitable recordar que lo mismo hicieron millones de personas en el mundo entero cuando Rusia ingresó a Ucrania para luchar en contra del ejército ucraniano, es decir, actuaron colocando la bandera de Ucrania en millones de muros virtuales como muestra de apoyo a ese país y la consigna “todos somos Ucrania” se viralizó en redes sociales.

Pero hoy en día ya no se observa esa masiva reacción de apoyo al gobierno de Ucrania, ¿Qué fue lo que pasó? ¿El mundo se cansó de ver el tema de la guerra en Ucrania todos los días?, o ¿cambió la percepción del conflicto con el surgimiento de nueva información sobre lo que realmente motivó la incursión de Rusia en Ucrania?

Desde mi perspectiva personal, el apoyo internacional a Ucrania ha disminuido por tres razones fundamentales, primero los gobiernos de países occidentales que han estado financiando la guerra, han afectado el bienestar de la población que habita en sus propios países, al desviar grandes cantidades de sus presupuestos para enviarlos a Ucrania, descuidando la atención a los problemas internos y su participación “indirecta” en este conflicto afectó sus economías con “efectos colaterales no previstos” (encarecimiento del gas y petróleo, aumento de precios en todos los productos, cierre de empresas que provocaron aumento del desempleo, etc.).

Estados Unidos y los gobiernos de los países miembros de la OTAN y la UE, enviaron miles de millones de dólares en efectivo y en equipo militar de vanguardia a Ucrania, se unieron para aplicar mas de 3,000 sanciones comerciales a Rusia con el objetivo de aislarlo comercialmente de la comunidad internacional, llegaron al extremo de cometer delitos como el embargo de bienes y cuentas en efectivo de ciudadanos rusos depositados en bancos extranjeros y volar el gaseoducto que proporcionaba petróleo a los países europeos. Pero el gobierno ruso actuó de tal forma que logró evadir los efectos negativos de estas acciones en su contra, volteando su mirada hacia países de Asia y Africa para fortalecer lazos comerciales y aumentó sus ganancias con el aumento del precio del petróleo, logrando salir fortalecido de estos ataques de varias naciones en su contra, mientras que los países miembros de la UE y la OTAN, que dependían del petróleo de Rusia, pagan un sobreprecio del petróleo que obtienen de Estados Unidos.

Segundo, Rusia ha demostrado ser una potencia militar superior a todos los países europeos, incluido Estados Unidos, al manejar una gran estrategia militar que le ha proporcionado éxito en los combates, sobre todo al utilizar por primera ocasión inteligencia artificial, uso de vehículos no tripulados y han creado armamento militar de quinta generación, que han sorprendido a los Gobiernos de todo el mundo.

Tercero, este es un punto de gran relevancia, recordemos que la primera baja en una guerra es la verdad y en torno al conflicto de Ucrania con Rusia, se ocultaron los verdaderos motivos de la incursión de Rusia en territorio ucraniano, que fue terminar con el exterminio masivo de poblaciones enteras conformadas por ciudadanos ucranianos rusófonos, por parte de tropas ucranianas dirigidas por neofascistas simpatizantes del nazismo que veían en cada persona que hablara ruso un enemigo que debería ser exterminado.

Los pueblos que forman parte de la Unión Europea, la Organización del tratado del Atlántico Norte y de Estados Unidos, se cansaron de que sus gobiernos financien con armamento militar y dinero en efectivo al Gobierno de Ucrania que se ha revelado como uno de los gobiernos más corruptos del mundo y están exigiendo a sus gobiernos la suspensión de este tipo de apoyo para destinar ese presupuesto en la atención a las necesidades que ellos están experimentando.

El uso de la mentira se ha revelado y la guerra en Ucrania se acerca a su fin con la derrota del ejército ucraniano por la suspensión del apoyo que recibía de dichos países, en una aventura bélica que costó la vida de miles de ciudadanos ucranianos y rusos, miles de millones de dinero invertidos en equipo bélico que se han convertidos en chatarra, pero que dejaron ganancias multimillonarias a las grandes corporaciones privadas dedicadas a la fabricación de armamento bélico.

Por todas estas razones y por cuestión de procedimiento científico, para comprender cualquier acción social debemos ubicarla en un contexto social e histórico y en el caso de la incursión “en territorio israelí” de las milicias de Hamas, debemos conocer la historia de las condiciones en las que Israel se asentó en terrenos del pueblo palestino con el apoyo de la ONU y con el paso del tiempo lograron expandirse y ganar más del 70% del territorio de Palestina, gracias a la realización de varias masacres del pueblo palestino y es por eso el crecimiento de Israel se construyó gracias al despojo de territorio palestino, de la muerte de miles de ciudadanos palestinos, acciones realizadas por el gobierno y pueblo de Israel.

El asesinato masivo de cientos de ciudadanos y soldados israelíes por parte de cientos de militantes del grupo extremista palestino Hamás el pasado 7 de octubre son acciones condenables porque implican el uso de la violencia extrema como forma de resolver conflictos y representan un regreso a la barbarie que en los tiempos actuales de desarrollo de armamento militar y potencial uso de bombas nucleares son inaceptables, porque ponen en riesgo al mundo entero.

Desde una perspectiva humanista, ningún asesinato puede ser justificado a nombre de ideología política o religiosa, porque acciones de este tipo representan expresiones de intolerancia extrema y son la antítesis de la naturaleza humana. En esa línea de pensamiento, los asesinatos de cientos de ciudadanos israelíes son más que motivo suficiente para despertar una indignación colectiva a nivel internacional.

Pero, esta postura sólo tendrá validez moral si va acompañada de la condena a la ocupación ilegal de Israel de territorio palestino, a las continuas masacres que ha realizado a lo largo de varias décadas y a la violación de los derechos humanos de miles de palestinos que están encerrados sin poder salir de Gaza sufriendo un bloqueo de energía eléctrica, agua, medicamentos, alimentos, etc. En caso contrario, corre el riesgo de mostrarse como una visión parcial que justifica las acciones de violencia que Israel está cometiendo en contra del pueblo palestino desde hace varias décadas.

Para comprender el conflicto entre Palestina e Israel, es necesario tener una visión integral, que contemple la historia de esto que se ha dado en llamar una “eterna confrontación”. La guerra en Israel no comenzó este 7 de octubre con la incursión de miembros del grupo Hamás en territorio israelí, en realidad el conflicto se originó en noviembre de 1947 cuando después de la segunda guerra mundial, Inglaterra decidiera retirarse de Palestina y la ONU emitió la resolución 181 en la que se propuso formalmente la partición del territorio palestino y la creación de dos Estados, uno árabe y otro judío, con la condición de que Jerusalén pasara a estar bajo control internacional.

Pero en respuesta a las protestas palestinas, Israel procedió en 1949 a ocupar casi la mitad de los territorios que la ONU designó para la población árabe y la ocupación israelí de territorio palestino continuó durante las siguientes décadas, hasta que entre 1967 y 1973 Israel tomó el control del resto del territorio palestino, incluida la ciudad de Jerusalén.

En 1993 Estados Unidos impuso un “plan de paz” entre ambas partes, un plan que incluía la legitimación de la división de la población palestina y excluían el derecho de millones de palestinos de regresar a los lugares de los que fueron expulsados desde 1948.

Como una alternativa para lograr la paz entre israelíes y palestinos en 2011 se propuso en la ONU regresar las fronteras palestinas a las ubicaciones que tenía en el período 1949-1967 y este planteamiento fue respaldado por Barak Obama, pero fue rechazado por Israel, al declarar a Jerusalén como la capital eterna e indivisible de su nación y procedió a acelerar la construcción de nuevos asentamientos judíos en territorios palestinos conquistados por la fuerza. Donald Trump agudizó el conflicto en 2017 al reconocer a Jerusalén como la capital de Israel y ordenó la reubicación de la embajada estadunidense de Tel Aviv a Jerusalén.

Durante todos estos años el mundo entero ha presenciado con una gran indiferencia, el contraste entre los estilos de vida de israelíes y palestinos. Por un lado, Israel ha logrado el reconocimiento de varios países como un Estado y ha alcanzado un crecimiento económico, tecnológico, comercial y se ha convertido en una gran potencia militar que lo coloca como el cuarto ejército mejor preparado del mundo.

Mientras que por el lado de Palestina, prevalece la pobreza, el desempleo, la escasez de alimentos, de medicinas, de infraestructura porque no hay inversión económica y en consecuencia no hay desarrollo social porque no ha logrado obtener un reconocimiento como un Estado-Nación. La población actual se ha reducido a tan sólo 2.2 millones de habitantes que están siendo recluidos en un espacio de 365 kilómetros cuadrados, que irónicamente funciona como una “cárcel al aire libre” creada por el pueblo sobreviviente de los campos de concentración construidos por los nazis.

El pueblo descendiente de las víctimas del holocausto judío, actúan de manera similar al ejército nazi, creando un régimen militar basado en una ideología religiosa, se hacen llamar raza superior, hacen la guerra convocando un derecho divino, llamándose a sí mismos “el pueblo elegido por Dios”, invaden territorio y exterminan a sus pobladores originales y tratan a la población palestina como subhumanos, llamándoles “animales”, encerrándolos en un gran campo de concentración.

El 80% de los habitantes de Gaza viven en calidad de refugiados sin tener fuentes de ingresos y una gran mayoría de los habitantes de Gaza son niños o adolescentes, porque gran parte de la población adulta ha huido de la región, ha sido asesinada o se encuentra en las cárceles de Israel. Son personas que han estado viviendo 16 años de bloqueo impuesto por Israel y han vivido 5 guerras en este período, por lo que la mayoría de la población sufre de depresión, traumas psicológicos y provienen de familias desintegradas.

Durante décadas, el conflicto entre Israel y Palestina ha tenido presencia constante en los medios masivos de difusión, pero siempre los villanos son los palestinos porque Israel actúa de tal forma que cualquier cuestionamiento hacia su actuación, es retomada como discriminación religiosa, mientras actúa con la creencia de que es el “pueblo elegido de Dios” y retoma cualquier cuestionamiento a su proceder como “ataque antisemita”, ha crecido dejando detrás de su desarrollo como nación, un gran número de muertes de palestinos que han sido asesinados de manera sistemática por el ejército israelí, dentro de los cuales destaca un número considerable de niños y niñas, así como el encarcelamiento por varios años de adolescentes de ambos sexos por enfrentarse a las constantes incursiones de soldados israelíes en territorio palestino.

Las escenas de combates entre soldados israelíes montados en tanques, portando cascos, uniforme militar y armados con metralletas o fusiles, peleando contra ciudadanos palestinos que usan hondas para lanzar piedras o bombas molotov, han sido los contenidos más frecuentes que se presentaron durante décadas en diferentes medios masivos de difusión.

Sin embargo, la propaganda pro-Israel, la gran frecuencia con la que se presentaban esas escenas y la indiferencia social que caracteriza el comportamiento colectivo en nuestros tiempos, fueron factores que influyeron para que las escasas protestas que se presentaron en varias partes del mundo, no lograran despertar la indignación de la comunidad internacional que llegó a aceptar con una cruel indiferencia la masacre del pueblo palestino a manos del ejército israelí.

Pero si la ceguera moral contemporánea es cuestionable, la perversidad de los políticos que nos gobiernan es aún más condenable y un ejemplo claro de ello sin salirnos del tema, es el propio Primer Ministro de Israel Benjamín Netanyahu, quien semanas antes de la incursión de Hamas en el territorio conquistado por Israel, enfrentaba acusaciones de soborno, abuso de confianza y fraude, por lo que el ataque de Hamas le favoreció al alejarlo del centro de la atención, permitirle continuar en el poder para convocar a un gobierno de unidad invitando a quienes pedían su renuncia y le dio la oportunidad de mostrar un liderazgo firme basado en el ejercicio de la fuerza para “aniquilar al enemigo”.

Pero en medio de los cuestionamientos acerca del porqué el servicio de inteligencia israelí no pudo prevenir este sorpresivo ataque, se da a conocer la declaración del gobierno egipcio quien informó que diez días antes del ataque informó a Benjamín Netanyahu que se estaba gestando un sorpresivo golpe en contra de Israel, pero que el Primer Ministro recibió la información afirmando que el gobierno israelí tenía la situación bajo control y no tomó ninguna medida preventiva, provocando con ello que la incursión de Hamás provocara un alto número de muertes y se posibilitara el secuestro de decenas de ciudadanos israelíes para ser llevados a la franja de Gaza.

En ese contexto, el mayor beneficiado por el ataque a territorio israelí resulta ser Benjamín Netanyahu quien está en el poder desde 2005, porque ha desaparecido la amenaza de ser sometido a juicio, sujeto a procesado y llevado a prisión por los delitos mencionados y el cambio del escenario que convirtió al pueblo israelí en víctima, aparenta ser un cambio planeado que beneficia a Benjamín Netanyahu porque sigue siendo la autoridad máxima en Israel y explica el por qué la dureza de su discurso que promete una respuesta con violencia sin precedentes e incluye la amenaza de exterminar “la violencia que proviene de Gaza”, lanzando una gran cantidad de bombas que han provocado miles de muertes sin diferenciar entre militantes palestinos y ciudadanos palestinos o funcionarios de organismos internacionales como la ONU.

En esa línea de pensamiento, Netanyahu amenazó con agredir al pueblo palestino al grado de “regresarlos a la edad de piedra”, por lo pronto, implementó un bloqueo que impide el ingreso de alimentos, medicamentos, el corte de agua, energía eléctrica, etc., violando de manera impune los derechos humanos de más de 2 millones de personas y no contento con eso, ordenó bombardear territorio de Gaza, destruyendo edificios habitacionales, mezquitas, casas habitación, bajo el argumento de que Hamás “utiliza a la población civil como escudos humanos”.

Con esta determinación del gobernante israelí, se observa su intención de ignorar la resolución de la ONU que planteó la existencia de Dos Estados en lo que originalmente fue territorio palestino, procediendo a borrar del mapa a la población palestina a través del exterminio masivo y “bombardeo de alfombra” con bombardeos masivos.

Después de este viernes 13 de octubre, la violencia escaló a niveles imprevistos por la intensificación de los bombardeos en territorio de Gaza como parte de la estrategia que permitiera la incursión de miles de efectivos militares de Israel que tienen como objetivo capturar y eliminar a los militantes de Hamas. Como medida previa, lanzó miles de volantes en el territorio de Gaza solicitando a la población civil que abandone sus hogares y se dirija hacia el sur para que no sufran daños colaterales, en “la limpieza étnica” que realizará exterminando a la población palestina y conquistar mayor terreno para ampliar territorio israelí.

Esa misma instrucción-orden militar fue dirigida al personal que la ONU mantiene en el lugar, pidiendo que se movilice hacia el sur de Gaza junto con la mitad de la población de Gaza que es aproximadamente 1,100,000 personas. ¿Qué tiempos vivimos en los que el ejército de un país ignora la petición de la ONU de no ingresar a Gaza porque es realmente imposible movilizar a más de un millón de personas en tan sólo 24 horas y más allá de ignorar su pedido, le ordena retirarse a riesgo de que si no lo hace sufrirá las consecuencias del bombardeo?

En un comunicado, la ONU informa que 11 funcionarios de ese organismo internacional fallecieron víctimas del bombardeo del ejército israelí. Se trata de 5 profesores, un ginecólogo, un ingeniero, una orientadora y 3 miembros que formaban parte del equipo de la ONU, que realizaban labores de apoyo a los civiles que resultaban heridos o huían del ataque de las bombas israelíes.

Esto demuestra el fracaso de la ONU como intermediador en el conflicto de Israel y Palestina, porque su intervención se ha limitado a servir a los intereses de Estados Unidos en esa región del mundo, intereses que incluyen la protección del Estado de Israel.

La situación se complica y el conflicto amenaza con involucrar a otras naciones, porque Israel bombardeó las ciudades de Damasco y Alepo ubicadas en Siria, e hizo lo mismo con el sur de Líbano. Mientras que Arabia Saudita e Irán, se manifiestan en defensa de Palestina. Por otro lado Estados Unidos envió dos buques de guerra, seis portaaviones, aviones de combate, helicópteros, mas de 5,000 efectivos militares, y una gran cantidad de misiles a bordo.

Israel lejos de asumir una actitud moderada por la asimetría de poder militar, abre nuevos frentes de guerra y hace caso omiso de los llamados de la ONU y de la Unión Europea de levantar el bloqueo y de no incursionar en el territorio de Gaza, una actitud que sin duda alguna traerá un aumento de la violencia que es realmente preocupante porque en tan solo una semana, varios países se han involucrado en el conflicto.

En estas condiciones, no es disparatado afirmar que el conflicto entre Israel y Palestina ha evolucionado hasta llegar al punto de mostrar un mayor potencial de riesgo para arrastrar al mundo entero a una tercera guerra mundial, que el riesgo que en su momento presentó en el mismo sentido la guerra entre Ucrania y Rusia.

Sin duda alguna, dos factores han sido claves para haber llegado a este punto en el cual la inseguridad rebasa las fronteras de Israel y Palestina para globalizarse, el primero de ellos ha sido el apoyo incondicional de Estados Unidos a Israel que le permite actuar con gran prepotencia masacrar al pueblo palestino, violar los derechos humanos y mantener secuestrada a una población de más de dos millones de palestinos en una franja de 360 kilómetros en condiciones de hacinamiento y violar sus derechos humanos en forma masiva al cortarles energía eléctrica, agua, suministro de alimentos y ayuda humanitaria

El segundo factor es la actitud de intolerancia e intransigencia mostrada por Benjamín Netanyahu, quien está enfocado en obtener venganza y poner los reflectores en la violencia extrema utilizada por el grupo Hamás cuando ingresó a territorio israelí.

Para dimensionar el conflicto en un contexto más amplio, debemos considerar que antes del ataque de Hamas a Israel, en el Congreso de Estados Unidos se pensaba que la cuestión de Palestina ya era un tema sepultado bajo tierra, pero después del 7 de octubre, el tema de Palestina se ha colocado en el centro de la atención mundial y como primera consecuencia política internacional, es el fracaso de las intensas negociaciones llevadas a cabo por la Casa Blanca para que Arabia Saudita aceptara negociar con Tel Aviv, porque este país árabe ante los acontecimientos en Israel, decidió suspender las negociaciones y prefirió acercarse más a China.

Otro efecto colateral del ascenso de nivel en la guerra entre Israel y Palestina, será sin duda alguna que Estados Unidos suspenda de manera definitiva su apoyo militar y económico a Ucrania, para centrar su atención en su fiel aliado Israel, lo cual beneficiará a Rusia, por lo que no se descarta que a corto plazo, Ucrania baje sus armas o Rusia de el golpe final para terminar la guerra en ese punto de Europa del Este.

A lo largo del conflicto entre Israel y Palestina se han presentado manifestaciones de apoyo al pueblo palestino en el ámbito internacional, mismas que habían sido ignoradas por las potencias mundiales y percibidas en forma distorsionada por la población en general, pero después de los acontecimientos ocurridos en esta semana, miles de manifestantes se han movilizado y han tomado las calles en 30 ciudades de Estados Unidos, en París, México y varios países más, exigiendo un alto al fuego y manifestando su apoyo al pueblo palestino.

Parece ser que estamos en un momento histórico en el cual podrá aplicarse la expresión de “tomar a una crisis como una oportunidad” y levantar la consigna a nivel internacional de que la ONU retome su papel de institución representativa de la comunidad internacional, deje de actuar como brazo político de Estados Unidos y convoque a una asamblea general extraordinaria, en la que los representantes de todos los países puedan expresarse con libertad acerca de los siguientes temas:

La necesidad de detener la espiral de violencia en esa parte del mundo, exigiendo un alto al fuego de todas las partes involucradas, se reconozca a Palestina como un Estado-Nación independiente, se exija la reparación de los daños cometidos por Israel, se regresen las fronteras entre ambas naciones en base al acuerdo de 1967, devolviendo los terrenos que fueron arrebatados al pueblo palestino.

Las intervenciones de líderes latinoamericanos como el Presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador que hace un llamado a la ONU para que “realice su trabajo” y convoque a una asamblea general extraordinaria y la del Presidente Colombiano Gustavo Petro que resalta la importancia del bienestar de los niños, tanto israelíes como palestinos, son pertinentes porque muestran el camino a seguir y nos recuerdan que en última instancia todos somos seres humanos y que podemos darle una oportunidad a la paz mundial, en un momento histórico en el que la guerra en Ucrania está por terminar.

Pero mientras dirigentes y pueblos de todo el mundo claman por el alto al fuego y la necesidad de darle una oportunidad a la paz, antes de que el conflicto crezca al involucrarse otras naciones, El Presidente Joe Biden decide poner su ejército y armamento de gran poder al servicio del Estado de Israel, actuando como si Israel fuera una base militar más de Estados Unidos.

La velocidad con la que evolucionan los acontecimientos en esa parte del mundo, crea las condiciones para pensar que estamos frente al inicio de un conflicto que amenaza extenderse rápidamente e involucrar a un gran número de países que cuentan con armas de destrucción masiva que serán usados si persiste el discurso del odio, la sed de venganza y la miopía política sobre la posibilidad de que las consecuencias negativas de este largo conflicto, se extiendan a lo largo y ancho del mundo globalizado en el que estamos viviendo.

Esa es la principal razón que debe motivarnos para actuar de tal forma que podamos detener el ritmo de crecimiento de esta confrontación y ante la cerrazón de los dirigentes políticos que no gobiernan para sus pueblos, sino que gobiernan a favor de las grandes corporaciones que ven las guerras como jugosos negocios, la movilización de miles de personas en el mundo entero pidiendo un alto al fuego a ambas partes, representa un aliento de esperanza, sobre todo de aliento para el pueblo palestino que está bajo fuego y que cada día ve aumentar el número de fallecimientos por los ataques del ejército israelí. La esperanza de paz cobra mayor fuerza al ver que circula un llamado firmado por israelíes y palestinos que convocan a realizar una campaña internacional por la creación de un solo Estado en el que árabes y judíos puedan vivir en condiciones de paz e igualdad.

El mundo entero enfrenta graves peligros que amenazan la existencia humana como lo es el cambio climático por la entrada a la era de la ebullición, la humanidad no necesita guerras que provoquen mayor destrucción de nuestro planeta, más sufrimiento y un número incalculable de muertes colectivas.

La guerra debe ser sustituida por el uso de la política, el conflicto entre Israel y Palestina debe encontrar una solución política. La filósofa judía alemana Hanna Arendt planteó en su libro Los orígenes del totalitarismo que los gobiernos totalitarios acaban con la libertad y privan a la política de todo sentido. Los políticos de gobiernos totalitarios como Ucrania, Israel, Estados Unidos, Rusia, China y otros, privan a sus ciudadanos del derecho de actuar en forma política y reducen la democracia a la democracia electoral. Gobiernan en forma totalitaria tomando decisiones sin consultar a sus ciudadanos porque han eliminado los espacios públicos, que son lugares en los que la población podría manifestarse en forma colectiva.

Estos gobiernos totalitarios privan del poder a las personas, porque es en los espacios públicos en los que los ciudadanos adquieren poder cuando actúan juntos en forma colectiva y organizada. El aislamiento provoca la falta de participación política y el gobierno israelí encabezado por Benjamín Netanyahu está usando lo que Arendt llamó el “anillo de hierro del terror” creado por la incursión de Hamás en Israel para conformar un gobierno de unidad nacional que tiene como objetivo la aniquilación total del pueblo palestino.

En estos momentos, no sólo peligra la vida del pueblo palestino, también está en riesgo la libertad, la democracia y la soberanía de todos los pueblos, porque los políticos que gobiernan el mundo pueden tomar la decisión de involucrarnos en una guerra internacional que en el marco de la globalización, tiene amplias posibilidades de extenderse por el mundo entero de la misma forma que se extendió el covid-19.

La existencia de armas de destrucción masiva, armamento moderno con inteligencia artificial y armamento nuclear que pueden ser utilizados por políticos de gobiernos totalitarios en el marco de la globalización, pone en riesgo la vida de millones de personas y también la existencia de la humanidad entera.

En el contexto del momento histórico que estamos viviendo que se caracteriza por una estrecha interdependencia e interinfluencia entre todos los países del mundo, debemos evitar pensar que una guerra sólo afectará a una zona específica del mundo entero, porque una sola acción de destrucción masiva, provocará una respuesta con una destrucción masiva mayor y la espiral de violencia puede crecer hasta el infinito. Por esas razones debemos tener presente el compromiso histórico que nos otorga el vivir en estos tiempos complejos y que nos obliga a manifestarnos en contra de la guerra y a favor de la paz, porque nadie estaría a salvo si el conflicto entre Israel y Palestina sigue el ritmo de crecimiento que ha presentado en tan sólo una semana.

Involucrar más armas destructivas y un mayor número de efectivos militares en el conflicto entre Israel y Palestina no es la solución, es un error mortal que traerá consecuencias impredecibles y es por eso que debemos manifestarnos para exigir una solución política que admita la pluralidad y diversidad de los pueblos árabes e israelí para que puedan vivir en coexistencia pacífica.

Desde una perspectiva política, no es el hombre y la mujer quienes habitan la tierra, son los hombres y mujeres que forman parte de varios pueblos quienes conformamos la humanidad que habita el planeta tierra. En este caso, los pueblos de Israel y Palestina son seres sociales que forman parte de la humanidad y deben respetar las normas internacionales y los derechos humanos de cada una de las partes.

La pluralidad que es parte de la esencia de la política, no permite el predominio de ideologías o teologías predominantes, porque la política está enfocada en construir la democracia y la democracia es el gobierno de las mayorías que aceptan respetar la libertad de pensamiento y autonomía en las decisiones colectivas. El orden mundial unipolar está desapareciendo y ha llegado el momento de construir un nuevo orden mundial de carácter multipolar en el que participen de manera equitativa todas las naciones y no exista el derecho de veto que actualmente existe en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Pero por encima de todo, es el momento de actuar en forma organizada, colectiva y unida para evitar que el puñado de personas que gobiernan el mundo sigan decidiendo el destino de la humanidad y nos involucren en una guerra que nos conducirá por el camino de la autodestrucción. Los pueblos del mundo entero deben movilizarse en forma organizada, unida y colectiva para forzar a sus dirigentes políticos a votar a favor de la paz, a crear las condiciones para llegar a una negociación que permita una salida política al conflicto entre Israel y Palestina.

En el contexto actual de crisis global, el futuro de la humanidad depende en gran medida de la forma en que se maneje el conflicto en medio oriente, la guerra no debe ser decidida por un puñado de políticos que obtienen beneficios económicos de las grandes corporaciones que se dedican a la fabricación de armamento, la voz de los pueblos debe ser escuchada porque quienes pagan el costo de la guerra son los pueblos, no los políticos.

Todavía no se rebasa el punto de no retorno, aún es posible una solución al conflicto y ésta no es otra que una solución política, las alternativas son claras: privilegiar el diálogo entre las partes involucradas respetando derechos y soberanía por igual, o aceptar un futuro caracterizado por barbarie y destrucción.



Arendt, Hanna: Los orígenes del totalitarismo

Grupo Santillana, Madrid, 1973

Resumen en video del conflicto Israel - Hamas: noticias del 12 de octubre de 2023

https://www.youtube.com/watch?v=QlwnP4jxzTQ&ab_channel=CNNenEspa%C3%B1ol

¿Se desvanece la solución de dos Estados para israelíes y palestinos?

https://www.youtube.com/watch?v=BJM4K_pmdqw&t=176&ab_channel=FRANCE24Espa%C3%B1ol

https://serpaj.org.ar/la-primera-victima-de-la-guerra-es-la-verdad/

¿POR QUÉ PAGAN CIVILES?": Israel dio 24 horas a palestinos para evacuar Gaza 

https://www.youtube.com/watch?v=SGN5GAO_xe4&ab_channel=Chilevisi%C3%B3n

No se puede entender la existencia de Israel sin EEUU - Entrevista con Christian Nader

https://www.youtube.com/watch?v=_HNEZcwgZZQ&ab_channel=PrensaAlternativa-ElJota

Lo último! ONU pide a palestinos evacuar! Israel hace temible anuncio! Netanyahu decidido a evacuar Gaza.

https://www.youtube.com/watch?v=Yvc1KQ8GGOM&list=TLPQMTMxMDIwMjPm2JWwqwG-dA&index=2&ab_channel=PrensaAlternativa-ElJota

Bombardeos israelíes matan a 70 palestinos que huían hacia el sur de Gaza

https://www.telemundo48elpaso.com/noticias/mundo/bombardeos-israelies-dejan-muertos-palestinos-que-huian-hacia-sur-de-gaza/2270253/

https://www.laprensani.com/2023/10/12/internacionales/3219640-en-vivo-suben-a-1300-los-muertos-en-israel-y-a-1354-en-gaza