Horizontes
de un paradigma emancipatorio
Oscar
Yescas Domínguez
29
de diciembre del 2,021
Introducción
La
vinculación de la ciencia con la sociedad
La
necesidad de un nuevo paradigma social
El
aprendizaje de las luchas sociales
1.-
Pedagogía de la liberación
2.-
Teología de la liberación
3.-
Psicología de la liberación
4.-
Psicología comunitaria latinoamericana
La
pobreza en el siglo XXI
Un
nuevo paradigma es necesario
Conclusiones
Introducción
Nos
tocó vivir en tiempos peligrosos en la historia de la humanidad,
vivimos en un mundo patas arriba como decía Eduardo Galeano porque
todo parece funcionar al revés de como fue su diseño original. Nos
encontramos en un momento en el que las instituciones gubernamentales
presentan una gran distancia entre el discurso y la acción, un
momento histórico en que los políticos que gobiernan diferentes
países actúan a ciegas determinados por las necesidades del Mercado
y actúan en contra de quienes los llevaron al poder implementando
políticas públicas que no contribuyen a satisfacer las múltiples
necesidades que se observan en una sociedad en crisis, ya que las
mismas están diseñadas para favorecer las necesidades de un poder
corporativo que intenta maximizar sus ganancias económicas
promoviendo la privatización de los servicios públicos, presionando
para que se apliquen recortes presupuestales a los servicios de
salud, de educación, deportes, etc.
Pero
la afrenta mayor se da cuando el Estado acepta una gran “flexibilidad
laboral”, que aumenta la fuerza del poder corporativo y que
consiste en la ausencia de reglamentaciones gubernamentales en los
procesos laborales de las grandes corporaciones, permitiendo que
grandes segmentos de la fuerza trabajadora laboren largas jornadas de
trabajo, perciban sueldos inferiores a los que perciben trabajadores
que laboran en los países de origen de las grandes corporaciones,
que se mutilen Contratos Colectivos afectando derechos y prestaciones
laborales como la antigüedad, jubilación, salud, etc.
Las
naciones y gobiernos se someten al flujo del mercado, dejando
desprotegidos a una inmensa mayoría de ciudadanos al cambiar sus
constituciones con reformas que tienden a eliminar derechos laborales
y prestaciones sociales para optimizar la maximización de beneficios
económicos a favor del capital privado, descuidando su principal
misión que es la de garantizar el bienestar social de la población
que representan.
Todos
estos cambios generan una gran incertidumbre social y sobre todo una
gran insatisfacción social porque la economía de libre mercado, la
implementación de políticas neoliberales y el despojo de derechos
laborales han provocado un crecimiento inusitado de la
desigualdad social y un sufrimiento colectivo que representan
una gran violación de derechos humanos, laborales y sociales. El
Estado Nación se aleja de su objetivo de garantizar bienestar social
y la sociedad en su conjunto se ve afectada por una permanente crisis
económica, un predominio del mercado que afectan a millones de
personas y conforman de las necesidades del mercado por encima de las
necesidades sociales.
Aún
cuando se observan grandes problemas sociales que afectan a nuestras
comunidades (desempleo, pobreza, alcoholismo, drogadicción,
corrupción, etc.), una gran cantidad de personas viven como si todo
lo que ocurre en la vida cotidiana fuese algo normal y construyen
rutinas en torno a sus actividades, se esfuerzan por tratar de
cumplir con sus responsabilidades que tienen en los distintos grupos
y organizaciones a las que pertenecen y se conforman con los roles
sociales que les fueron asignados, pensando que son producto de sus
propias decisiones. Llegan al extremo de aceptar sus condiciones de
vida sin cuestionamiento alguno, padeciendo carencias de una forma
acrítica y aún cuando una inmensa mayoría de personas que viven
en condiciones de precariedad desearían cambiar sus condiciones de
vida, tienden a pensar que es poco lo que pueden hacer para cambiar
el curso de los acontecimientos de nuestro mundo contemporáneo y
sólo llegan a reaccionar ante las injusticias cuando son golpeadas
por ellas.
Muy
en el interior de millones de personas existe el deseo de cambiar
esta realidad por una realidad mejor, pero algo ha pasado con estas
personas porque sienten que no tienen el poder para cambiar su
situación personal y ni sueñan con lograr un cambio social. Por
este motivo se descarta la idea de reunirse con otras personas para
planear cambios sociales y tratar pensar en la posibilidad de
construir un mundo diferente, por lo cual renuncian antes de
intentarlo a la idea de esforzarse por cambiar la realidad social
inmediata.
No
se dan cuenta de que la
única manera de perder el poder de cambiar las cosas es cuando se
ignora que todas las personas tenemos el potencial para lograr
grandes cambios sociales,
porque si la gente se diera cuenta de que si millones de personas
realizaran una pequeña acción individual, las suma de todas ellas
sería suficiente para lograr un cambio social, se podría cambiar
muchos aspectos de nuestra realidad para mejorarla, tener una ciudad
más limpia, reducir la contaminación provocada por polvo y basura
en las calles de nuestras ciudades, tener mejor seguridad pública al
desarrollar un sentimiento de pertenencia a nuestras comunidades.
Pero
también podríamos terminar con la impunidad imperante sobre
aquellas personas que cometen actos de corrupción desviando grandes
cantidades del presupuesto público para enriquecer fortunas
personales y esto lo podríamos lograr si aumentamos nuestra
participación social para actuar en forma organizada, colectiva y
unida para acabar con la corrupción y desigualdad social para
construir un mundo mejor que el presente.
La
existencia de una enorme desigualdad social empuja a vivir en
condiciones de pobreza a millones de personas, la precariedad en sus
condiciones de vida provoca un gran sufrimiento colectivo que se
intenta paliar con programas asistenciales que otorgan limitados
incentivos económicos mensuales a sectores vulnerables que no
resuelven el problema de la pobreza. Las condiciones de marginación
social en la que viven millones de personas no desaparecerán con
programas asistenciales, porque son “ayudas gubernamentales” y no
se están combatiendo las verdaderas causas que están provocando una
gran desigualdad social. Las políticas públicas de asistencia
social pueden desaparecer si hay cambio de gobierno porque no hay
garantía alguna de que en caso de que un nuevo partido tome las
riendas del poder le de continuidad a tales apoyos gubernamentales.
La
existencia de un conformismo social generalizado ante la desigualdad
social existente es roto por la irrupción de movimientos colectivos
que luchan por la defensa de sus derechos humanos, laborales y
sociales en varias partes del planeta. Las protestas sociales en
contra de la implementación de políticas neoliberales comenzaron
mucho antes de la pandemia, se agudizaron en el 2,018 y en el 2,019
pero se contuvieron por la pandemia por motivos de salud pública. La
pandemia agudizó la desigualdad social y reveló la cruda realidad
de que no todos tienen casa con la despensa llena para guardar
confinamiento social pero después de casi dos años de pandemia, las
protestas colectivas vuelven a resurgir en varios países con mayor
fuerza y ante el mar de fueguitos que representan las diferentes
protestas sociales en casi todo el mundo, es pertinente plantear las
preguntas ¿Qué es lo
que está sucediendo en nuestra sociedad?,
así como ¿porqué
surgen tantas manifestaciones colectivas de descontento social que
cuestionan la economía y la política en diferentes países del
mundo, principalmente en América Latina?
Para
responder a estas preguntas necesitamos
conocer cómo funciona este mundo y para lograrlo debemos analizar la
realidad social desde una perspectiva científica y encontrar
respuestas que vayan mucho más allá de explicar las luchas en
términos de acciones que surgen para defender los derechos humanos
que hoy están siendo violados y debemos utilizar nuestra imaginación
para comprender que estamos frente a un movimiento de movimientos que
buscan no sólo terminar con la insatisfacción social colectiva,
sino que el conjunto de luchas sociales que se observan representan
en realidad un esfuerzo colectivo globalizado para lograr una
transformación social por la vía pacífica, recuperar el bienestar
social perdido y construir un mundo diferente a éste que estamos
viviendo
En
la búsqueda de respuestas a ambas preguntas las ciencias sociales
son de gran ayuda porque proporcionan una serie de modelos teóricos
y herramientas prácticas, que nos permiten realizar un análisis
social de la realidad social, utilizando el conocimiento científico
desde una perspectiva crítica y sistémica. Recordemos
en todo momento que la Historia nos dice que a lo largo de la
historia de la humanidad, las ciencias sociales surgieron para
contribuir a la solución de los grandes problemas sociales,
y la realidad actual es que la sociedad contemporánea se encuentra
sumida en una gran crisis social que afecta a una inmensa mayoría de
la población que expresa de una manera implícita una petición de
ayuda para aliviar este sufrimiento colectivo que puede observarse
con solo circular por las calles de nuestras ciudades.
Proporcionar
una claridad en la comprensión de lo que está sucediendo y
contribuir a terminar con ese sufrimiento colectivo es
la función social del conocimiento científico, ya que nos permite
comprender la realidad social de manera objetiva, decir la verdad
sobre las causas que generan los grandes problemas sociales y
contribuir a la implementación de una verdadera transformación
social que permita recuperar el bienestar social perdido en los
últimos 30 años de neoliberalismo y globalización.
Es
en este punto en el que se percibe que los paradigmas utilizados en
las universidades públicas y en las oficinas gubernamentales que
diseñan políticas públicas de asistencia social, ya no
corresponden a una realidad que ha cambiado radicalmente en los
últimos años ya que ha estado está sujeta a una vorágine de
cambios sociales y un producto de estos cambios constantes que
afectan a nuestra sociedad es el encontrarnos con un despertar social
en el cual surge un nuevo tipo de ciudadano contestatario, que sale a
la escena pública reclamando respeto a sus derechos violados, que
proviene de los sectores más golpeados de la sociedad, que impulsa
cambios “desde abajo hacia arriba”, ya que forma parte de “Los
de abajo” de Mariano Azuela, de “Los Miserables” de Víctor
Hugo, de “Los condenados de la tierra” que describió Franz
Fannon, “Los olvidados “ de Luis Buñuel, es decir, son los
excluidos por la economía de libre mercado, aquellos “consumidores
defectuosos” que describe Zygmunt Bauman, los que han sido
marginados socialmente y cuya voz ha sido silenciada, su presencia ha
sido invisibilizada, quienes hoy en día unen sus gritos para lograr
hacer escuchar su voz al actuar en forma colectiva, unida y
organizada para defender sus propias vidas, reclamar todos aquellos
derechos que la desigualdad social les ha arrebatado y construir un
mundo más incluyente en el cual sean reconocidos como seres humanos.
La
forma que han descubierto para revelarse y rebelarse ante la sociedad
que los mantiene invisibles y sometidos a su marginación económica,
política y social, ha sido igual en diferentes partes del mundo, a
través de la participación ciudadana,
construyendo en las luchas sociales un aprendizaje social en el cual
cambian su identidad individual por una identidad colectiva, dejan de
usar el lenguaje del “yo” para usar el “nosotros”, abandonan
su soledad, aislamiento social, dejan atrás su papel de víctimas
para adoptar un rol de sujeto
político, dejando
atrás sus frustraciones e indignaciones experimentadas en forma
individual, y gritar en forma colectiva convirtiendo ese grito de
protesta en un grito de esperanza colectivo.
Al
actuar en forma colectiva, unida y organizada, están construyendo un
poder individual y colectivo, un empoderamiento ciudadano que, al
formar parte de movimientos colectivos, les permite crear un moderno
Leviatán (aquel gigante que mencionó Thomas Hobbes para describir
la fuerza colectiva que permitió a la ciudadanía derrotar al
sistema utilizado por la monarquía para mantener dividida a la
población en nobles y plebeyos), que por el momento actúa como un
mar de fueguitos al presentar protestas y movimientos que luchan en
forma aislada por sus derechos.
Esta
es una característica de la realidad contemporánea se llama
democracia
participativa,
un concepto que no
está contemplada en los paradigmas teóricos utilizados en las
universidades y oficinas de gobierno y que en forma de discurso y es
un
término que los partidos políticos sólo usan en períodos de
campaña electoral para pedir votos a su favor, pero la ciudadanía
está aprendiendo a hacer realidad este concepto a través de su
participación en las luchas sociales y
al aumentar la participación social la ciudadanía cuestiona la
democracia representativa que ha regido nuestros destinos en los
últimos años y replantea la necesidad de construir una verdadera
democracia participativa como motor del cambio social.
La
participación social que se observa en los movimientos colectivos
que están surgiendo en varias partes del mundo contemporáneo como
movimientos sociales emergentes, están transformando la indignación
colectiva en una esperanza de cambio social en la medida que
conforman un horizonte en el estos nuevos comportamientos y figuras
sociales permiten vislumbrar un
nuevo paradigma social
que contribuirá a la emancipación de las masas que hoy se
encuentran oprimidas, marginadas, excluidas y conducirá a la
construcción de un mundo mejor que éste en el cual nos encontramos.
La
vinculación de la ciencia con la sociedad
Como
todo ser humano, en mi vida he tenido aciertos y errores, uno de los
grandes aciertos de mi vida fue el participar en un concurso de
oposición para ocupar una plaza de Maestro de tiempo completo en el
Departamento de Psicología y Comunicación de la Universidad de
Sonora en México. Haber ganado ese concurso me permitió ingresar al
mundo de profesores-investigadores, una élite académica que en el
contexto de desigualdad social forma parte de un verdadero club de
privilegiados a quienes se les paga un buen sueldo por cumplir tres
funciones básicas: investigación, docencia y extensión.
Debido
a que el momento en que ingresé a formar parte del colectivo de
profesores de Psicología fue a dos años de creada la licenciatura,
me tocó diseñar e impartir los programas de los seminarios dentro
del ámbito de convivencia social que se impartirían por primera vez
a estudiantes del séptimo, octavo y noveno semestre de la
licenciatura en Psicología, es decir, partía de cero porque no
había programas de las materias a impartir, por lo que tuve
necesidad de realizar una amplia labor de investigación documental
para diseñar los programas de diferentes materias.
En
el ámbito de Convivencia social se parte de la perspectiva de la
Psicología social que estudia la interrelación que existe entre el
individuo y la sociedad, contemplando el análisis de todo tipo de
interacción social por lo cual contempla tres niveles de
interacción: análisis de los grupos
sociales, análisis de las organizaciones
y análisis de las comunidades.
Cada seminario tiene como objetivo capacitar a los estudiantes para
realizar intervenciones psicológicas en cada uno de los tres niveles
mencionados, perfilando la intervención del Psicólogo como un
agente de cambio social que pretende generar cambios de actitudes,
percepción, valores y de comportamiento en quienes formarían parte
del objeto de la intervención (grupos, organizaciones y
comunidades), de tal forma que lo que se pretende es generar un
empoderamiento individual y colectivo que permita un aumento en la
participación social con el objetivo de lograr una transformación
de la realidad social circundante.
¿Por
qué transformar la realidad social?,
porque toda educación debe incluir el análisis de la realidad
social en la cual es impartida y en nuestro contexto social la
característica principal es la existencia de una desigualdad social
que provoca un sufrimiento colectivo que no puede seguir siendo
ignorado, por lo que la educación universitaria debe crear
profesionistas que contribuyan a satisfacer las necesidades que
enfrentan las mayorías sociales, en este caso, las mayorías que se
encuentran marginadas de lo que se conoce como “desarrollo
social”.
En
el proceso de diseño y conducción de los seminarios me enfrenté a
dos problemas de índole epistemológico. Por un lado, la existencia
en la Psicología académica de un reduccionismo
psicológico,
promovido por un paradigma epistemológico que centra la atención en
el individuo y en consecuencia la intervención se limita al análisis
a la esfera individual, descuidando la influencia del componente
social en el comportamiento individual. El otro obstáculo consistió
en encontrarme en un medio académico que en el cual predominaba otro
error epistemológico que consistió en incurrir en un corrientismo
psicológico, porque
la mayoría de los colegas psicólogos se inclinaban en sus labores
de docencia e investigación en enseñar la corriente psicológica
denominada conductismo y el problema que se desprendía de esta
afiliación teórica es que rechazaban las aportaciones de otras
corrientes de la Psicología etiquetándolas de “no científicas”,
pasando por alto que como dice Ian Parker en su libro La Psicología
como ideología: “la
Psicología es como una familia que tiene muchos parientes
(conductismo, psicoanálisis, gestaltismo, Psicólogos sociales,
etc.) y todos llevan el apellido de la Psicología”.
Considerando
que las ciencias
sociales deben ser consideradas como ciencias de ayuda social,
al realizar la compleja tarea de analizar la realidad social
partiendo desde la óptica de la Psicología social, me di cuenta que
tal tarea implicaba caminar por una delgada línea que separa la
Psicología de otras ciencias sociales como la Sociología, la
Filosofía, Antropología, etc. Una línea que decidí percibirla
como un ligamento que
une, en lugar de
percibirla como una barrera que separa, porque una de las
aportaciones de las ciencias sociales fue precisamente el desarrollo
de la teoría de sistemas que nos permiten ver a nuestro objeto de
estudio como un todo compuesto por diferentes partes que interactúan
en base a una interdependencia o interinfluencia, de tal forma que el
funcionamiento ideal del sistema social se basa en la armonía que
logran la interacción de cada uno de sus componentes. Por esas
razones, después de realizar varias lecturas decidí utilizar un
enfoque ecléctico en la pedagogía de la intervención psicológica
en el ámbito de Convivencia social.
Las
dificultades epistemológicas mencionadas fueron un pequeño escollo
comparado con el problema de formar futuros psicólogos para que
realizaran intervenciones en el marco de una sociedad inmersa en una
profunda crisis social, ya que esta crisis y la incesante cauda de
cambios sociales que estamos padeciendo, afectan los paradigmas
epistemológicos vigentes en la academia universitaria al provocar
que pierdan validez histórica, por lo cual ya no son pertinentes, ni
suficientes para enfrentar una realidad en constantes cambios
sociales y en la que se destacaba el crecimiento de una enorme
desigualdad social, provocada por la implementación de políticas
neoliberales que destierran la igualdad social al imponer una
economía de libre mercado, porque el mercado por sí mismo es
excluyente ya que sólo forman parte del mercado aquellos que tienen
la capacidad económica para comprar un producto o servicio y por
ello se considera como “consumidores
defectuosos” a
quienes no tienen la capacidad económica para participar en la
lógica de producción y consumo permanente, por lo cual sufren de
exclusión social. La globalización y el neoliberalismo son las
causas del crecimiento de una desigualdad social que ha incrementado
los niveles de pobreza en todo el mundo a niveles nunca antes vistos,
de tal forma que una inmensa mayoría de personas no forman parte del
mercado.
Aquellos
que tenemos la fortuna de recibir un pago quincenal o mensual por
nuestros trabajos y que acostumbramos visitar comercios para comprar
depensa de manera periódica, no hemos podido evitar darnos cuenta de
que los precios de los alimentos que consumimos aumentan
considerablemente, de tal forma que nuestra capacidad adquisitiva se
ve disminuida con cada día que pasa y por eso se habla de la
“desaparición de la
clase media” porque
estamos sujetos a una constante precarización de nuestras vidas y
esto provoca un empobrecimiento masivo de la población.
Lejos
quedó la idea de que la ley de la oferta y demanda determinaba los
precios de los productos, porque la globalización ha crecido en base
a la exigencia de la ausencia de toda regulación estatal y la
economía de libre mercado se ha desarrollado de tal forma que la
libre empresa y el mercado juega un papel central en el control de la
economía, por lo que el control de precios queda cada vez más
fuera del control del Estado y las transnacionales aumentan su
poder en la medida que eliminan la competencia de las empresas
locales y disfrutan de una ausencia de control gubernamental.
¿Cómo
es que hemos llegado a este punto en el que el Estado que tenía como
misión garantizar el bienestar social, se ha convertido en un Estado
que centra sus esfuerzos e interés en atraer las inversiones
extranjeras, facilitar las exportaciones nacionales por empresas que
son absorbidas cada vez más por empresas transnacionales que sólo
buscan obtener beneficios financieros y se olvida de satisfacer las
necesidades sociales? Una posible respuesta a esta pregunta es
señalar que la política se ha divorciado de la economía y la
globalización al limitar la intervención del Estado en la
regulación de la economía, ha contribuido a aumentar el poder de
las grandes corporaciones a costa de la precarización de las
condiciones de vida de millones de personas en el mundo entero, al
imponer en cada país políticas neoliberales que pretenden eliminar
derechos laborales y sociales para proceder a la privatización de
servicios públicos y aumentar los beneficios económicos de los
dueños de las grandes corporaciones que están construyendo una
cultura mundial basada en el consumo.
La
necesidad de un nuevo paradigma social
En
estas condiciones se observa un deterioro de las condiciones de vida
de millones de personas en el mundo entero, lo cual genera un
sufrimiento colectivo y por este motivo los científicos sociales
debemos “darnos un
baño de realidad”
en nuestras labores de docencia e investigación, en nuestra misión
de producir el conocimiento científico, para proceder a la tarea de
construir nuevos paradigmas científicos que permitan dar una
respuesta a la solicitud de ayuda de grandes mayorías marginadas que
demandan de manera implícita un cambio en sus condiciones de vida,
es decir, reclaman un
cambio social
y para lograr ese
cambio social necesitamos construir un nuevo paradigma científico
que supere todos aquellos reduccionismos en los cuales está inmersa
la academia universitaria y que responda de manera pertinente al
momento histórico que nos tocó vivir.
Algunas
personas podrán decir que la pobreza siempre ha existido en la
historia de la humanidad, que siempre ha habido y habrá pobres y
ricos. Escuchar estos argumentos me recuerdan a aquellas personas que
dicen lo mismo sobre el tema de la prostitución cuando la describen
como “el oficio más antiguo del mismo” y que afirman que siempre
existirá. Ambas posturas reflejan una gran insensibilidad social,
ignorancia histórica y sobre todo una ceguera moral en el sentido de
que está ausente la ética que nos permite comprender lo que es
correcto o incorrecto, lo que es justo y lo que es injusto y llegan a
considerar como normal lo que es realmente inaceptable.
Olvidan
de manera conveniente o irresponsable que la desigualdad social ha
crecido en nuestros días a niveles nunca antes vistos en la historia
de la humanidad, no toman en cuenta que la desigualdad social va
creciendo cada día más. Recordemos que a fines de los noventas se
mencionaba la existencia de un 3% de la población mundial que
concentraba la mayoría de la riqueza mundialmente producida, un
porcentaje que bajó en el 2,010 al 1% por ciento y que en en el
2,021 se afirma que se redujo a un 0.33%.
En
contraparte la pobreza creció a nivel mundial al aumentar el número
millones de personas que viven en condiciones de pobreza, así que no
podemos aceptar la premisa de que “pobres y ricos siempre han
existido” y por estas razones el tema de la desigualdad social es
un tema obligado de análisis al estudiar la realidad social
contemporánea y el estudio de las formas de transformación y cambio
social deben ser parte de los contenidos teóricos en la formación
de los estudiantes universitarios, para que el día de mañana actúen
como agentes de cambio social y contribuyan con su ejercicio
profesional a la construcción de una sociedad en la que exista una
verdadera democracia, justicia e igualdad social.
En
esa línea de pensamiento hoy en día es prioritario analizar la
crisis por la que atraviesa nuestra sociedad, porque esta crisis va
en aumento y actualmente se expresa en cuatro dimensiones: política,
económica, ecológica y sanitaria. Esta crisis
social afecta al conjunto de instituciones que forman parte de
nuestra sociedad y las universidades públicas no son la excepción
ya que son instituciones que atraviesan por una seria crisis al haber
sido “tomadas por asalto por el neoliberalismo” tal como
bien lo describe Noam Chomsky, al modificar la función social de las
universidades, al abandonar la vinculación universidad-sociedad,
para adoptar el rol de universidades-empresas y centrar sus esfuerzos
en satisfacer las necesidades de las grandes empresas en su tarea de
maximizar sus beneficios económicos explotando la fuerza laboral y
los recursos naturales en forma irracional y olvidan atender las
necesidades sociales que experimenta una población que vive en un
constante sufrimiento colectivo provocado por una desigualdad social
creciente.
La
educación que se imparte en las universidades utiliza paradigmas
teóricos que sólo sirven a intereses privados de la oligarquía
empresarial y a mantener un control social de la población, por lo
que éstos paradigmas no responden a las necesidades sociales que se
observan en la complejidad de la sociedad contemporánea, y mucho
menos brindan una respuesta alternativa a las necesidades de millones
de personas que viven en condiciones de opresión, desigualdad y
exclusión social, por lo que es necesario revolucionar la educación,
incluir la crítica social en los contenidos de la enseñanza
universitaria, recuperar las universidades como espacios donde puede
ejercerse la democracia social y construir nuevos paradigmas que
permitan comprender mejor la realidad que hoy estamos viviendo.
La
educación debe ubicarse en el contexto social en el cual se imparte
y la característica principal de nuestra sociedad es la existencia
de una enorme mayoría de habitantes en el planeta que viven en
condiciones de precariedad, pobreza y miseria, sufriendo la exclusión
social de un sistema económico que que fundamenta su existencia en
mantener un ciclo de producción masiva de productos y consumo masivo
y permanente de los mismos. Las consecuencias de mantener este tipo
de modelo social provocan graves daños a la salud de la población,
afectan a la naturaleza al explotar en forma irracional los recursos
naturales, generan desigualdad social al generar políticas públicas
en base a las fluctuaciones del mercado y el mercado es excluyente
porque no toda la población puede participar en el ciclo producción
masiva-consumo masivo.
En la construcción de nuevos paradigmas teóricos los profesionales
de las ciencias sociales deben ver a la educación como un acto político que debe contribuir a la liberación de la mayoría de la
población de nuestra sociedad que vive en condiciones de opresión,
pobreza y precariedad, es decir, la ciencia debe usarse a favor de
quienes viven en condiciones de pobreza, marginación y exclusión
social y no sólo la ciencia, la política debe orientarse a atender
las necesidades sociales que presenta una gran mayoría de personas
que viven en condiciones de pobreza y miseria.
Para
lograr esta liberación es necesario construir nuevos paradigmas
sociales que sustituyan a los que actualmente se utilizan en las
universidades, que conciben al investigador como sujeto y a la
población como objeto de estudio que actúa en forma pasiva y carece
de conocimientos. Debemos romper este paradigma que nos plantea que
el conocimiento científico se construye en las universidades y en
los laboratorios, porque el desarrollo e historia de las disciplinas
sociales demuestra que el conocimiento se construye también en las
luchas sociales que han librado diferentes movimientos colectivos y
el conocimiento que ha surgido en estas luchas forma parte de una
práctica social que debe fortalecerse con una visión teórica
ecléctica, integral y sistémica para lograr una verdadera
transformación social.
El
aprendizaje de las luchas sociales
Existe
un dicho mexicano que se expresa así: “En la cárcel y en el
hospital es donde se conocen a los verdaderos amigos”, la realidad
latinoamericana podría sumar un tercer escenario para completar este
refrán popular: “En la cama de un hospital, en el interior de una
cárcel y en las luchas sociales es donde se encuentran a los
verdaderos amigos”. Desde las últimas cinco décadas se ha estado
dando una revolución paradigmática en las ciencias sociales
producto de los grandes cambios sociales que ha enfrentado nuestra
sociedad y que han evidenciado que los paradigmas utilizados en las
diferentes disciplinas sociales ya no corresponden ni son pertinentes
para estudiar una sociedad que presenta una naturaleza inmersa en una
cauda de cambios sociales. En la segunda mitad del siglo pasado,
pudimos observar como desde el sur de América empezaron a llegar
nuevas aproximaciones teóricas que procedían de diferentes luchas
colectivas que al era imposible analizarlas con los modelos y
paradigmas teóricos que procedían de Estados Unidos y Europa ya que
procedían de una realidad distinta a la latinoamericana y por ello
se presentaban como insuficientes o incompetentes para entender la
compleja realidad latinoamericana. La principal característica de
estas aportaciones consistió en que los protagonistas de stas luchas
fueron miembros de poblaciones marginadas, que padecían de exclusión
social y demostraron tener la capacidad de desarrollar un papel
activo en la transformación de su entorno social, así como la
capacidad de poseer conocimientos no contemplados en los
conocimientos científicos, pero que tenían pertinencia social y
validez histórica. Dentro de esas grandes aportaciones de una
creciente Epistemología del sur podemos mencionar como antecedentes
las siguientes:
1.-
La Pedagogía de la Liberación fue impulsada por Paulo
Freire con dos textos fundamentales (1972): La Pedagogía del
oprimido y la Pegagogía de la Liberación, en estos dos textos
Freire critica la relación pedagógica tradicional que se establece
entre educando y educador, en este tipo de relación dominante en la
enseñanza, se trata al alumno como si fuera un banco donde se
depositan los conocimientos y la educación es concebida como el
acto de depositar, de ahí que Freire la denomine como educación
bancaria. La relación que se establece entre el maestro y el alumno
se basa en una narrativa-discursiva, porque es el profesor el que
narra y sus alumnos actúan como objetos pasivos que se limitan a
escuchar. Comunicados que simplemente memorizan.
En
la concepción bancaria de la educación el profesor aparece como el
que sabe y tiene la tarea de llenar a los alumnos con sus
conocimientos y los estudiantes aparecen como los que ignoran el
conocimiento y deben adquirirlos a través de la narrativa del
profesor y guardarlos en el depósito de sus memorias. Es un proceso
de educación separada de la realidad sociohistórica donde tiene
lugar, no utiliza la reflexión ni la crítica social de la sociedad.
Paulo
Freire construyó un pensamiento pedagógico basado en sus
experiencias como educador en el contexto de una América Latina
caracterizada por grandes desigualdades sociales y económicas,
manejando un discurso en el que exhibía su fe en la educación como
un proceso emancipador que tenía como objetivo la construcción de
un mundo más justo y más humano y sobre todo por su solidaridad con
los grupos sociales más desfavorecidos, por lo que que apostaba a
una liberación de los pobres a través de una pedagogía que
involucrara a los oprimidos.
En
la teoría pedagógica de Paulo Freire la práctica juega un papel
muy importante y se vincula estrechamente con la teoría. Decía
freire “Separada de la práctica la teoría es puro verbalismo
inoperante; desvinculada de la teoría, la práctica es activismo
ciego. Es por esto mismo que no hay praxis auténtica fuera de la
unidad dialéctica acción-reflexión, práctica-teoría”. El
modelo de la Pedagogía de la Liberación rebasó las fronteras de
Brasil, llegó a influenciar la educación en Europa, África y toda
Latinoamérica, porque la educación desde la perspectiva Freiriana
contiene un análisis de la relación que existe entre educación y
la sociedad, esto permitió comprender las determinaciones sociales
de la educación y de cómo la clase dominante, opresora, transmite
su ideología a la clase dominada. Peter McLaren coautor junto a
Henry Giroux de la Pedagogía crítica revolucionaria afirmó:
“Freire fue uno de los primeros pensadores educacionales de
renombre internacional que valoraron, de forma totalizadora, la
relación entre educación, política, imperialismo y liberación”.
Las
comunidades donde Paulo Freire realizó su práctica educativa fueron
poblaciones marginadas de América Latina, eso explica que su
pensamiento se elaborara no sólo en función de necesidades
didácticas, sino fundamentalmente en función de un compromiso con
la liberación de los marginados, porque su pedagogía se construyó
con y desde los oprimidos, pero fundamentalmente para los oprimidos,
en un proceso deducativo en el que la teoría y la práctica
mantenían una relación dialéctica orientada hacia la liberación
social, porque la educación era concebida como un acto político.
En
la Pedagogía de la Liberación juega un papel importante el diálogo
que va relacionado con un análisis crítico de la realidad social
al analizar las circunstancias existenciales de quienes dialogan. A
través del diálogo se logra problematizar la realidad social y se
rompe con los esquemas tradicionales de la educación que está
desvinculada de la problemática social. Esta Pedagogía
problematizadora ayuda a comprender la realidad social y el diálogo
en este tipo de educación permite compartir ideas unos con otros, de
manera muy diferente a la individualización del aprendizaje en la
educación tradicional, porque contribuye a crear una concientización acerca de la necesidad de transformar la realidad
social.
2.-
La Teología de la Liberación:
que fue una corriente teológica cristiana nacida en América
Latina en la década de 1960 y que se caracterizaba por impulsar una
tendencia dentro del Evangelio que mantuviera un opción preferencial
por los pobres, utilizando las ciencias sociales para definir las
formas en que debería usarse dicha opción. Según la Teología de
la Liberación, las Escrituras deben ser interpretadas a través de
la crisis económica que afecta a los pobres, en base a esta
percepción los verdaderos seguidores de Jesús deben trabajar en la
construcción de una sociedad justa, impulsar un cambio social y
político, trabajando junto con la clase obrera y a favor de los
oprimidos. Todas las Iglesias deberán dar preferencia a aquellos que
históricamente han sido marginados o privados de sus derechos, de
tal forma que el aspecto central del Evangelio debería ser la
defensa de los derechos de los pobres. La teología de la Liberación
surgió en el catolicismo romano latinoamericano y su crecimiento se
dio como una respuesta a la pobreza generalizada y al sufrimiento
masivo de grandes sectores de la población en Latinoamérica del
sur. Un libro que influyó para promover la Teología de la Liberaión
fue “Una Teología de la Liberación de Fr. Gustavo Gutiérrez
(1971).
Un
ícono de la Teología de la Liberación fue el sacerdote Jorge
Camilo Torres Restrepo, quien nació en el seno de una familia
acomodada, se ordenó como Sacerdote en 1954 y estudió Sociología
en la Universidad de Lovaina, Bélgica. Como Sacerdote desarrolló
trabajos de investigación y acción social en barrios populares de
Bogotá, Colombia. En 1965 promovió innovaciones de su trabajo como
clérigo y fue destituido como capellán y de la universidad, por lo
que se dedicó de lleno a la actividad política revolucionaria,
ingresó al Ejército de Liberación Nacional y murió en combate un
año después en el Departamento de Santander, Colombia. La fuente de
inspiración de Camilo Torres fue su amor por el prójimo, sus
estudios de Sociología lo ayudaron a entender y sistematizar la
situación política de Colombia y América Latina. En sus proclamas
decía que para lograr la justicia y la igualdad que pregonaba el
cristianismo era necesario lograr una verdadera transformación
social para lograr el bienestar social de la población y esta
transformación social requería la participación social y la unidad
popular.
3.-
La Psicología de la Liberación:
Ignacio
Martín-Baró fue un sacerdote español nacido en Valladolid, fue
trasladado a El Salvador donde estudió Psicología en la Universidad
Centroamericana en 1975 y después realizó su Doctorado en
Psicología social en la Universidad de Chicago. Regresó a la
Universidad Centroamericana y empezó a trabajar en el Departamento
de Psicología. En su labor como docente realizó una crítica a los
modelos de Psicología provenientes de Estados Unidos y Europa,
señalando que eran insuficientes para comprender la realidad
latinoamericana y fue cuando expresó su famosa frase que decía “a
los psicólogos latinoamericanos les hace falta una baño de
realidad” para realizar su labor en forma eficiente y salirse
del reduccionismo psicológico en el que incurrían al ignorar el
contexto histórico en el que realizaban su intervención
psicológica.
Martín-Baró
concebía la labor del psicólogo como la del profesional
comprometido en ayudar a que las personas tomaran consciencia de su
realidad y desde esa perspectiva de tomar conciencia de una realidad
injusta y desigual, producir un cambio individual y social. Con ese
enfoque realizó su práctica como psicólogo social de manera
comprometida con los procesos sociales del pueblo salvadoreño, no
tuvo inconveniente alguno en denunciar la desigualdad social, las
injusticias que cometía el gobierno de El Salvador y los crímenes
que realizaban los grupos paramilitares dirigidos por la clase
política dominante.
La
constante labor comprometida de Ignacio Martín-Baró hizo que su
figura resaltara y lo convirtieran en el objetivo de la clase
política y gobernante que le hizo pagar el precio por sus denuncias
en 1989, al enviar un comando de élite militar para invadir las
instalaciones de la Universidad Centroamericana y asesinar a los
sacerdotes jesuitas, Ignacio Ellacuría, Beascochea, Ignacio
Martín-Baró, Juan Ramón Moreno Pardo y Joaquín López Lopez.
Junto con ellos murieron también Julia Elba Ramos, trabajadora de la
UCA y la estudiante y catequista Celina Mariceth Ramos. Esta masacre
la realizaron integrantes del grupo Atlacatl de las fuerzas armadas
de El Salvador, siguiendo órdenes de las autoridades militares y
gubernamentales.
Se
le reconoce a Ignacio Martín-Baró como el
padre de la psicología de la liberación, ya que es gracias a él
que en la psicología latinoamericana se busca contextualizar y
enmarcar la psicología en los problemas característicos y propios
de los pueblos, es decir, Baró planteó una disciplina basada en la
psicología tradicional, pero que hiciera lectura en el contexto real
de la población. La
Psicología social de la liberación es un movimiento que reformula
la Psicología tanto desde una perspectiva teórica como un enfoque
práctico. Tiene sus orígenes en el trabajo comunitario con
poblaciones oprimidas en Latinoamérica durante los años setentas y
ochentas
La
Psicología de la liberación buscaba comprender el punto de vista de
las sociedades excluidas, como los campesinos y pueblos indígenas de
El Salvador. Una característica importante de la psicología de la
Liberación es el rol que jugó al influir en la reconstrucción de
otras disciplinas sociales para orientar sus intervenciones a favor
de los pobres y los excluidos de los países latinoamericanos. Se le
llamó Psicología de la Liberación porque desde la Psicología se
hacía un llamado para romper las cadenas de la esclavitud y opresión
en las que se encontraba una inmensa mayoría de personas que
formaban parte de la población latinoamericana de finales de siglo
pasado que vivían en condiciones de pobreza, miseria y exclusión
social endémica.
La
obra de Ignacio Martín-Baró se orientaba la construcción de una
Psicología que contribuyese a la liberación de los pueblos, En 1986
Martín-Baró publicó su libro Hacia
una Psicología de la Liberación en
el cual describe en detalle sus pensamientos de que la liberación de
los pueblos requiere de un proceso en el que se dé una ruptura de
las cadenas de opresión personal junto con la ruptura de las cadenas
de opresión social. Lamentablemente su obra quedó truncada por su
asesinato, pero sus planteamientos permanecen vivos y pueden servir
de inspiración en el momento presente, porque persisten las
condiciones de desigualdad social ,pobreza, miseria y exclusión
social.
La
liberación de la Psicología implica una liberación social que
requiere de una transformación social de las estructuras de nuestra
sociedad, una transformación que necesariamente provendrá desde
abajo, desde las mayorías oprimidas que han sido marginadas
socialmente y que tarde o temprano dejarán sus condiciones de
dominados para alzar la voz y reclamar sus justos derechos. Por eso
la Psicología debe construir una nueva práctica que en realidad sea
una práctica transformadora de la realidad, en un proceso de
participación social que permita conocer la realidad desde el punto
de vista de las mayorías oprimidas y plantearse objetivos de
liberación de un sistema opresor y terminar con el sufrimiento
colectivo que provoca las estructuras de un sistema que promueve la
desigualdad social.
4.- La Psicología
comunitaria Latinoamericana
Las
aportaciones de Ignacio Martín- Baro para la construcción de una
Psicología de la Liberación, se enriquecieron con las
contribuciones posteriores de Maritza Montero, investigadora de la
Universidad Central de Venezuela a quien se le identifica como una
figura representativa de lo que hoy se reconoce como Psicología
Comunitaria Latinoamericana que desarrolló un nuevo enfoque en el
quehacer de la Psicología en esta región del mundo. En la década
de los setentas los psicólogos sociales latinoamericanos reproducían
y aplicaban las teorías, métodos y técnicas provenientes de países
como Estados Unidos, Inglaterra y Francia, sin reconocer las
diferencias socioculturales y políticas entre aquellos países y los
países latinoamericanos.
Recordemos
que en aquellos años en Latinoamérica existían dictaduras
militares, revueltas sociales en varios países que enfrentaban una
fuerte represión de parte de las élites gobernantes y amplias
franjas de la población civil se encontraban viviendo en condiciones
de marginación y exclusión social. Por lo que de manera natural
surgió un cuestionamiento a la Psicología social oficial que
deliberadamente ignoraba este tipo de convulsiones sociales y
centraba su atención en el individuo. Estos cuestionamientos fueron
los factores que motivaron la construcción de una Psicología social
que permitiera una real liberación de los pueblos latinoamericanos
del yugo económico, político y militar que estaba padeciendo en
aquellos años.
En
la intervención psicológica se observó que el énfasis en el
individuo propiciaba una visión del mismo como un sujeto pasivo,
limitado a ser receptor de acciones o productor de respuestas
dirigidas, lo cual difícilmente permitiría crear verdaderas
soluciones a los problemas sociales que existían en aquel entonces.
Por estas razones nace una Psicología comunitaria que fue el
resultado de una inconformidad con una Psicología social que se
centraba en el individuo e ignoraba los grandes problemas sociales.
Esta Psicología individual estaba atada a un paradigma que creaba
una distancia entre el investigador social y su objeto de estudio,
este paradigma se centraba en la manipulación de variables y se
presentaba falsamente como objetiva y neutral ante los problemas
políticos. Esta actividad de la Psicología se realizaba en un
ambiente de gran insatisfacción social, de la presencia evidente de
un sufrimiento colectivo y la Psicología se limitaba a hacer
diagnósticos e intervenciones centradas en el individuo. En este
contexto se planteaba la necesidad de dar una respuesta a los
problemas reales que provocaban efectos psicológicos sobre los
individuos, los grupos comunidades enteras.
Surge
entonces una nueva práctica que exige una redefinición de los
psicólogos y una reconsideración de su relación con quienes
consideraba su “objeto de estudio”. La
nueva Psicología dio un vuelco en su concepción de la disciplina al
abandonar el enfoque individual y centrar su atención en los grupos
sociales, en la sociedad y percibir a los individuos que la integran
como sujetos activos, como actores sociales, dinámicos y
constructores de la realidad social, con lo cual se modificó el rol
del psicólogo al abandonar su papel de experto y poner sus
conocimientos a disposición de los integrantes de las comunidades
para realizar un ejercicio en el cual los grupos analizaran su
situación social, identificaran los problemas que les afectan y
procedieran a tomar las decisiones por sí mismos que les permitieran
solucionar los problemas que estaban enfrentando.
La
Psicología comunitaria empezó a definir un perfil propio al ponerse
como objetivo lograr una mejoría en las condiciones de vida de las
personas, desarrollando un proceso de autogestión que de manera
inevitable pasaba por una autodeterminación, liberación personal y
empoderamiento individual y comunitario. Para lograr este cambio se
contempla como requisito necesario la participación social
involucrando a los integrantes de las comunidades en todos los
procesos de intervención-investigación. Con ello surgió el método
de la investigación-acción o investigación participante.
Este
movimiento dentro de las ciencias sociales en América Latina estuvo
dirigido fundamentalmente a los sectores oprimidos, excluidos dentro
de una sociedad en la que la desigualdad social se hacía cada vez
más extrema. Al avanzar en la construcción del conocimiento a
partir de las experiencias vividas y de la reflexión se encontró
que la práctica generaba un “saber” y el “saber” producía
nuevas prácticas. Estas nuevas concepciones sobre la Psicología
crearon una ola neoparadigmática que arrasó con los paradigmas
vigentes en los cuales se fundamentaba la Psicología con enfoque en
el individuo. Con esta nueva forma de trabajar la Psicología se
produjo una ruptura epistemológica que llevó a la construcción de
una nueva Psicología que abandonó al individuo como método central
de intervención y enfocó su interés en la atención a los grupos
sociales y se empezó a construir una nueva visión del ser humano,
como individuo miembro de varios grupos en forma simultánea también
como integrante de una comunidad. La Psicología comunitaria surgió
como un movimiento de las ciencias sociales en Latinoamérica que se
dirigía fundamentalmente a los sectores sociales marginados, a los
oprimidos y dentro de una sociedad cada vez más excluyente.

Podría
seguir enumerando otras aportaciones que ejemplifican la construcción
de conocimientos científico surgidos a través de las luchas
sociales, como la Sociología de la Liberación y la Filosofía de la
Liberación, pero creo que lo que se expone en este apartado muestra
claramente que hay un agotamiento epistemológico en las ciencias
sociales que nos impide ver de manera objetiva la realidad.
La
pobreza en el siglo XXI
Los
intentos de liberación social que provinieron en el siglo pasado que
incluyeron la movilización de grandes movimientos colectivos, así
como aportaciones teóricas nuevas desde la óptica de dferentes
disciplinas sociales, no fueron suficientes para lograr el cambio
social deseado porque en este siglo XXI la pobreza ha aumentado a
niveles nunca antes visto. Desde un punto de vista optimista podría
pensarse que en la medida que pasa el tiempo, la Humanidad evoluciona
en una tendencia a mejorar las condiciones de vida de la mayoría de
la población al vivir en el contexto de la sociedad de la
información que nos permite obtener de forma gratuita e instantánea
información detodo tipo, al disfrutar de un desarrollo tecnológico
que permite mejorar las condiciones de vida, etc.
Pero
lamentablemente, lejos de disfrutar de una evolución que tienda a
un mejoramiento continuo de la humanidad, estamos padeciendo una
verdadera involución al observar la presencia de una creciente
ignorancia colectiva, un alarmante aumento de la población que vive
en condiciones de pobreza, una tendencia a la precarización en la
calidad de vida de millones de personas y una progresiva pérdida de
derechos laborales y prestaciones sociales conquistadas a través de
las luchas sociales que tuvieron lugar en el siglo pasado y
representan una masiva y constante violación de los derechos humanos
porque se ha surgido una enorme desigualdad social que mantiene en
una creciente exclusión social, en la pobreza y miseria a una gran
mayoría de habitantes de este planeta.
La
globalización se expandió por todo el planeta y con ella la
difusión de una economía de libre mercado, generando las
condiciones para eliminar la igualdad social al excluir a aquellas
personas que no tienen la capacidad adquisitiva para consumir
productos y servicios que se encuentran disponibles en el Mercado.
La
pobreza representa una amenaza para la sobrevivencia porque se corre
el riesgo de morir de hambre, representa ausencia de protección
contra las inclemencias del clima, estar sin techo seguro y sin
abrigo. La pobreza al caracterizarse por continuas privaciones
provoca mala nutrición y aumenta las posibilidades de morir de
enfermedades que podrían ser curables pero que por no tener recursos
económicos para comprar medicinas y pagar de atención médica se
convierten en fatales. La pobreza es una constante violación de los
derechos humanos como el derecho a la salud, a la vivienda, a la
educación, al trabajo, al esparcimiento, etc. Estos derechos forman
parte de los estándares mínimos de una calidad de vida.

La
pobreza también tiene efectos psicológicos adversos, porque vivir
en condiciones de pobreza generan incertidumbre, angustia y ansiedad,
porque ser pobre significa no poder vivir una vida normal en esta
sociedad de consumo, porque la gente que vive en la pobreza no puede
participar en el proceso de producción masiva y consumo masivo, ya
que no tienen dinero para consumir. Por ello, se les expulsa del
mercado y se les considera consumidores defectuosos, incapaces
de adaptarse a un mundo que gira en torno al consumo y esta exclusión
social afecta la autoimagen, la devaluación de sí mismos porque “no
están a la altura de las otras personas”. La economía de
libre mercado genera pobreza, marginación y exclusión social. El
progreso tecnológico no es para todos, es accesible sólo a quienes
tienen dinero para participar como consumidores en esta sociedad de
consumo, quien no consume, no existe, quien es pobre no es visible
ante los ojos de los consumidores.
En
la sociedad de consumo la “vida normal” es la de consumir los
productos más recientes que salen al mercado, la principal
preocupación de los consumidores es elegir un producto de una lista
de diferentes marcas que lo ofrecen. La principal preocupación de
los pobres es obtener el alimento diario para subsistir, la pobreza
es una lucha por la sobrevivencia. La mayoría de personas que viven
en condiciones de pobreza tienen una gran cantidad de tiempo libre y
al mismo tiempo tienen una incapacidad de aprovecharlo en su
beneficio, lo cual les provoca aburrimiento e irritabilidad. La
incapacidad de tener acceso a los productos que se encuentran detrás
de los escaparates de las grandes tiendas comerciales, les genera un
alto grado de frustración. Para salir del aburrimiento y superar la
frustración, se requiere de tener billetes para pagar el ingreso a
centros de diversión, de espectáculos, de tiendas de servicio, de
malls comerciales, el consumo es hoy en día la nueva religión de
nuestros tiempos que está representada en el Dios Mercado.
El
inusitado incremento de la pobreza en nuestros tiempos ha sido el
resultado de décadas de implementación de políticas neoliberales
en diferentes países del mundo entero, el resultado del culto al
Dios Mercado es el aumento de una desigualdad social que afecta a
buena parte de la población que habita este planeta y provoca un
gran sufrimiento colectivo y la población que vive en condiciones de
pobreza emite un grito silencioso, una demanda implícita de ayuda
social para dejar de experimentar esa marginación y exclusión
social.
Un
nuevo paradigma es necesario
Estas son
las razones que nos llevan a experimentar una sensación similar a
un Deja vú, porque en pleno siglo 2,021 nos encontramos en similares
condiciones o mucho más peores a las que existían durante la
segunda mitad del siglo pasado en la que se percibía la necesidad de
construir un nuevo paradigma social que tuviera pertinencia histórica
y validez social, ya que en estos días vemos el surgimiento de una
gran cantidad de movimientos colectivos que rechazan la dictadura del
Mercado.
Me
refiero a que estamos presenciando un movimiento de resistencia
global ante el incremento de la desigualdad social al que amplias
capas de la población en diferentes países levantan su voz, se
organizan y actúan en forma unida para defender sus derechos humanos
que están siendo violados por esta enorme desigualdad social que se
pretende aumentar aún más con la aprobación de nuevas reformas a
las constituciones que contemplan la eliminación de derechos
laborales y prestaciones sociales.
Estos
movimientos colectivos parten de la premisa de que los derechos
humanos están por encima de las leyes y que no pueden ser afectados
por modificaciones a las mismas. La
agudización de la crisis económica, política, ecológica y
sanitaria que padecemos en el marco del sistema capitalista
neoliberal ha creado las condiciones para que surjan en todo el mundo
diversas luchas sociales que desafían al poder dominante que se
mantiene firme en sus intenciones de maximizar sus beneficios
económicos a través de acciones que profundizan la explotación
laboral, la explotación irracional de recursos naturales y el
aumento de la contaminación de mares, ríos y lagunas que provocan
graves daños al medio ambiente y a la salud de millones de personas.
En este
marco de crisis social y surgimiento de movimientos colectivos en los
que participan grandes núcleos de la población de varios países
que se rebelan a la implementación de nuevas políticas neoliberales
y que luchan en defensa de derechos humanos, se observa un panorama
en el cual dos fuerzas se
enfrentan en el escenario global:
Por
un lado se encuentran los proyectos
de autonomía individual y colectiva,
representados en los diferentes movimientos colectivos que luchan en
defensa de sus derechos humanos, laborales, sexuales y prestaciones
sociales. Estos agrupamientos colectivos defienden derechos que
fueron conquistados a través de las luchas que en el siglo pasado
dieron anteriores movimientos colectivos y lograron plasmarlos en las
constituciones de varios países, mismo derechos que hoy se pretenden
eliminar a través de reformas a las constituciones. Estos movimientos
colectivos que luchan en forma dispersa, buscan la emancipación de
hombres y mujeres de las condiciones de opresión, marginación y
exclusión social que sufren por actos de corrupción realizados por
políticos que sirven a intereses particulares y busca una verdadera
transformación social que permita recuperar la igualdad social
perdida, la consolidación de una democracia social y justicia social
efectiva.
Por
otro lado, se encuentra un proyecto del poder corporativo que
busca imponer una cultura mundial y un pensamiento único orientado
al consumo como forma de vida y aspiración de la felicidad, a través
del cual busca maximizar sus beneficios económicos utilizando la
explotación laboral, la explotación irracional de recursos
económicos y la promoción de un exagerado consumo que provoca
destrucción de ecosistemas y contaminación de ríos, lagunas, lagos
y mares, poniendo en peligro la existencia de nuestro planeta al
grado de provocar una crisis climática.
La
existencia de la desigualdad social y la presencia de estos
movimientos colectivos de lucha social es la razón por la cual ya no
funcionan los paradigmas utilizados en ciencias sociales, que
intentan describir una realidad en la que se han presentado en todo
el mundo una serie de cambios sociales (políticos, económicos,
tecnológicos, culturales, etc.). Se requiere entonces la
construcción de nuevos paradigmas que permitan no sólo estudiar de
manera descriptiva la realidad, que contemplen el surgimiento de
nuevos grupos de ciudadanos que experimentan un despertar social y se
asumen como sujetos políticos y tienen como meta principal no sólo
la defensa de sus derechos violados, sino que también pretenden
lograr una transformación de la realidad social a través de la la
construcción de su identidad como agentes de cambio social
participando en los diferentes grupos, organizaciones y comunidades
que conforman nuestra sociedad en la construcción de un mundo nuevo
y diferente al actual.
Este
nuevo paradigma debe partir de la concepción de la historia como una
creación humana y reconocer que los grandes cambios sociales que han
ocurrido en la historia de la humanidad se dieron gracias al
surgimiento de grandes movimientos colectivos que lucharon por
transformar la realidad que formaba parte del momento histórico que
les tocó vivir.
Este
nuevo paradigma debe reconocer a hombres y mujeres con historicidad,
es decir, con capacidad para cambiar la historia de la cual forman
parte y para lograr esta transformación social se necesita
desarrollar un empoderamiento individual y colectivo a través del
incremento de una participación ciudadana que permita crear un poder
popular que tenga la suficiente fuerza para enfrentar al poder
corporativo que es el responsable del crecimiento de la enorme
desigualdad social que estamos padeciendo y de los daños a nuestra
salud física y mental, así como la contaminación del medio
ambiente y la crisis ecológica que estamos viviendo y que se refleja
en el cambio climático.
Para
dejar claro el concepto de paradigma, podremos decir que un
paradigma es una manera de pensar, una determinada forma de ver la
realidad social, una forma específica de construir un conjunto de
valores que nos ayudan a construir una percepción de lo que llamamos
realidad social. Debido
a esta definición de paradigma, podemos encontrar que dos
científicos que utilizan diferentes paradigmas tendrán una visión
diferente de la misma realidad social, en ese sentido puede afirmarse
que los paradigmas nos permiten ver la realidad, pero en ocasiones
no, tal y como sucede con el paradigma vigente en la academia
universitaria que centra la atención en el individuo, descuida la
influencia de lo social, establece una separación entre investigador
con el sujeto de estudio y admite como conocimiento científico y
válido sólo aquello que es medible, observable y verificable.
Mientras
que por otro lado, quienes participan en las luchas sociales se
perciben a sí mismos como sujetos que pueden cambiar la historia a
través de la participación ciudadana en acciones colectivas, unidas
y organizadas, creando en sus luchas otro tipo de conocimientos que
generan un aprendizaje adquirido en las luchas sociales que ya no es
posible seguir ignorando. Este aprendizaje consiste en la posibilidad
de cambiar el modelo económico y social en el que vivimos por otro
que sea más incluyente, que reconozca la democracia participativa,
sea más democrático y en el cual exista una verdadera justicia
social.
Necesitamos
construir un paradigma emergente que contemple el análisis de las
diferentes luchas sociales que hoy se observan a nivel mundial como
motor del cambio social y que surgen como resistencia a la imposición
del proyecto neoliberal que nos conduce por una senda que nos dirige
a la autodestrucción porque la mundialización de la cultura del
consumo implica la explotación irracional de nuestros recursos
naturales, la explotación laboral y la destrucción del medio
ambiente.

La
construcción de un paradigma científico no es obra de una sola
persona que tenga gran talento o gran visión, los paradigmas se
van construyendo en forma colectiva, a través de la
participación social en movimiento de lucha, que generan un
aprendizaje social que muchas veces no es percibido porque a la
práctica no se le da una interpretación teórica. Los paradigmas se
construyen de diferentes formas, una de ellas puede ser utilizando el
método científico para construir nuevos conocimientos científicos,
otra es a través de serendipia, es decir, lograr un descubrimiento o
nuevo conocimiento en forma accidental o inesperada y una tercera
forma de generar conocimientos es mediante el aprendizaje social
que se obtiene a través de la participación en las luchas sociales,
como las que se están registrando en estos momentos en diferentes
partes del mundo.
Conclusiones
Un
fantasma recorre el mundo entero, es un fantasma que toma diversas
formas para manifestarse, en algunos países toma forma de hartazgo
social, en otros se revela en forma de revueltas populares y en
algunos más toma la forma de auténticas revoluciones que se
manifiestan en forma pacífica. En algunos lugares después de años
de represión, espera el momento oportuno para asomar su rostro,
utilizando los mecanismos electorales para dar sorpresas inesperadas
como sucedió en México en el 2,018, en Bolivia y en Chile en este
2,021. Este hartazgo social también adopta la forma de múltiples
rostros en colectivos feministas que protestan en forma organizada y
colectiva en todos los países del mundo en fechas especiales como el
8 de marzo o el 23 de noviembre. Este fantasma tiene un rostro que
había sido ignorado hasta el presente, pero en los últimos años ha
decidido mostrar de manera más abierta su rostro, al punto de crear
una situación en la que no se puede ser neutral ni indiferente ante
los conflictos sociales que observamos a nuestro alrededor.
Es
el rostro de la insatisfacción social con el sistema capitalista,
neoliberal y patriarcal
en el que vivimos. Es un rostro colectivo que pasa de un descontento
generalizado a una indignación colectiva que comparte una inmensa
mayoría de la población y ese mismo rostro de inconformidad social
al manifestarse en forma colectiva, organizada y unida, permite
construir una esperanza de cambio social creíble. En
pleno siglo XXI en la aldea global se observa un gran número de
frentes de lucha social integrado por colectivos de personas, que se
integran a movimientos masivos que luchan por romper la invisibilidad
social a la que los han condenado y mantenido durante décadas. En
estos frentes de lucha y resistencia coincide una masa heterogénea
de hombres, mujeres, razas, etnias que luchan porque se reconozca su
condición de seres humanos, se respete su dignidad y se reconozca la
diversidad cultural que es una de las características principales de
la sociedad moderna.
Participan
en estas luchas trabajadores que ven violados sus derechos laborales
y que ven en peligro su derecho a la jubilación, jubilados a quienes
se pretende afectar el pago de sus pensiones o a quienes se les niega
el derecho a la salud, extrabajadores que perdieron sus fuentes de
trabajo, trabajadores del sector informal, colectivos de mujeres
feministas que luchan por diversos derechos que permitan construir
una verdadera equidad de género y terminar con el patriarcado,
miembros de grupos LGTBI, habitantes de los cinturones de miseria que
rodean las ciudades, gente que vive en favelas, personas sin hogar,
organizaciones ecologistas, campesinos sin tierra, pueblos indígenas,
etc.
Son
cada vez más los frentes de resistencia que surgen en una
sociedad en la que la corrupción es estructural, es decir, la
corrupción está incrustada en las instituciones gubernamentales y
es lo que permite la impunidad en la violación de derechos humanos,
laborales y sociales, en el despojo de tierras, en el incremento del
número de feminicidios y de la violencia en contra de las mujeres,
en el deterioro de la calidad de vida de millones de personas al
permitir la aplicación de políticas neoliberales, en innumerables
actos de injusticia al no proceder las instituciones encargadas de la
procuración de justicia que con su silencio permite que siga
existiendo la impunidad en actos de corrupción al no castigar el
desvío de recursos públicos para beneficiar a particulares que se
dedican a la política como forma de negocio y a quienes integran o
forman parte del poder corporativo.
Cada
día más las resistencias locales se van uniendo a resistencias de
otros lugares de tal forma que se están fundiendo en un movimiento
planetario de oposición al capitalismo global que pretende
mundializar una economía basada en el consumo, afectando los niveles
de vida de millones de personas y realizando un verdadero
epistemicidio con las tradiciones y culturas que han prevalecido
durante siglos en algunos países. De la lucha que realiza un sector
social se retoma un aprendizaje y el ejemplo de la lucha feminista de
organizar jornadas de protestas globales se generaliza y muestra el
camino a seguir para otros sectores.
Mientras
se dan estas luchas en la vida real, mientras mueren miles de
personas por el crecimiento de una enorme desigualdad social, en las
universidades públicas y centros de investigación, los
intelectuales y académicos siguen en sus nubes de terciopelo
viviendo como un club de privilegiados, investigando temas sin
relevancia social, publicando en revistas que nadie lee, con la única
motivación de aumentar sus ingresos personales y desconectados por
completo de una realidad excluyente que golpea sin cesar a una
mayoría marginada, generando un sufrimiento colectivo que grita de
manera silenciosa pidiendo ayuda para salir de la telaraña
neoliberal en la que los tiene atrapados como moscas el
neoliberalismo capitalista.
Los
políticos que nos gobiernan, los académicos universitarios e
investigadores sociales ya no pueden seguir ignorando esta realidad
compleja que nos tocó vivir. Se requiere de la construcción de un
nuevo paradigma teórico que enriquezca el marco teórico de las
ciencias sociales y estamos viendo que las universidades han sido
tomadas por asalto por el neoliberalismo para modificar su función
social, privatizar los servicios educativos y enfocar la educación
al servicio de las grandes corporaciones al transformar a las
universidades públicas en universidades-empresas. Los científicos e
investigadores sociales los
científicos sociales deben plantearse la necesidad de construir
nuevos paradigmas epistemológicos que tengan una pertinencia social
e histórica y respondan a las necesidades de las poblaciones
mayoritarias que se encuentran viviendo en condiciones de pobreza.
Al
analizar la realidad social es indispensable hacerlo con referencia
al momento histórico que se está viviendo, a esto se llama
contextualización histórica, mientras el paradigma predominante en
la enseñanza universitaria continúa con la tendencia a ignorar una
realidad cambiante inmersa en una profunda crisis y en constante
transformación, las masas marginadas por un Mercado excluyente, las
innumerables víctimas de violaciones a sus derechos humanos,
laborales y sexuales, se transforman a sí mismos dejando atrás el
papel de víctimas para sumir el rol de sujetos políticos que
intentan cambiar la historia que les tocó vivir, asumiendo una
identidad como agentes de cambio social, aprendiendo a través de las
luchas el poder colectivo que pueden construir actuando en forma
organizada, colectiva y unida para lograr un empoderamiento
individual y colectivo.
Nuestra
sociedad se ve amenazada “desde arriba” por la globalización y sus representantes, los propietarios de las
grandes compañías transnacionales y como respuesta a esta amenaza
“los de abajo”, los marginados, excluidos, los pobres y
las víctimas de violaciones a sus derechos levantan su voz, se
organizan, se movilizan en forma colectiva y unida para luchar en
defensa de sus derechos, generando un aprendizaje social que los
transforma a sí mismos, al mismo tiempo que transforman la realidad
social circundante buscando construir un mundo mejor al presente.

Es
un aprendizaje que no están obteniendo en las escuelas o
universidades, es un aprendizaje adquirido en las luchas tomando
calles por asalto, haciendo escuchar sus voces mediante un grito
colectivo que representa a miles de sujetos vivos que se rebelan
frete a la ley del Mercado , gritando “aquí estamos”,
visibilizando su presencia, rompiendo la invisibilidad social en la
cual los intentan mantener excluidos y cada día ganan terreno.
Estamos presenciando un aumento en la participación social en un
momento histórico en el que a diferencia del siglo pasado, los
nuevos movimientos colectivos tienen armas de comunicación masiva ya
que utilizan las herramientas de la sociedad red en la que vivimos:
internet, teléfonos celulares, redes sociales, whatsapp, etc. Con
estas herramientas aumentan su poder porque pueden realizar
comunicaciones masivas en forma instantánea, convocar a
concentraciones masivas de un momento a otro y sobre todo,
transformar las frustraciones, la indignación en un grito de
esperanza porque saben que no están solos, están en todas partes y
con una creciente fuerza que les permite nombrar representantes que
dialogan en igualdad de condiciones con el poder político ya que
forman parte de un poder popular que crece en forma de un Leviatán
moderno, que les permite romper la asimetría con la que se ejerce el
poder político.
Un
paradigma no sólo es un instrumento que puede ser utilizado por
quienes se encuentran en el poder, un paradigma es una representación
social que puede ser utilizado en la construcción de defensas, del
ejercicio de la crítica social y de consolidación de movimientos de
liberación. Los triunfos logrados en diferentes luchas colectivas
están generando un nuevo paradigma social en el cual se incluye la
figura de ciudadanos que han dejado de creer en otras instancias y
han comenzado a creer en sí mismos logrando un empoderamiento
individual y colectivo, construyendo una identidad social, generando
un sentimiento de pertenencia a sus comunidades y a través de su
participación ciudadana en asuntos de interés público representan
por sí mismos el horizonte de la construcción de un paradigma
emancipatorio, al asumir la identidad de agentes de cambio social,
porque permitirá construir una sociedad mejor a la que estamos
viviendo en la medida de que con su ejemplo demuestran lo que es una
democracia participativa que permitirá construir la democracia, la
justicia y la igualdad en nuestra sociedad.
El
nuevo paradigma que está surgiendo a nivel mundial parte de la
premisa de que las diferentes luchas que se enfrentan a la
globalización en todo el planeta poco a poco se van conformando como
un movimiento de movimientos que integra un conjunto
de luchas y resistencias, de prácticas sociales, de debates e
investigaciones, creaciones intelectuales y artísticas que se
inscriben en el rechazo de las desigualdades y discriminaciones, la
puesta en tela de juicio de los impactos de la globalización
neoliberal, la exigencia de control democrático sobre las
instituciones políticas y sindicales y la esperanza firme de que
“otro
mundo es posible”
y el compromiso explícito en su construcción.

Nos
encontramos entonces frente a un escenario social en el cual surge la
necesidad de construir un nuevo paradigma social que contemple a los
nuevos actores sociales de los nuevos conflictos y reconozca el
surgimiento de nuevas identidades colectivas que orientan sus miradas
hacia la construcción de un nuevo mundo diferente al actual. La
presencia en el escenario social de diferentes movimientos colectivos
que luchan en defensa de sus derechos y por su propia sobrevivencia,
es parte de nuestra realidad social y su estudio debe formar parte de
los contenidos teóricos de los planes de estudios universitarios
porque representan la construcción de un nuevo paradigma social que
tiene como misión lograr una verdadera transformación social de la
realidad.
Bauman,
Zygmunt: ¿Por qué toleramos la desigualdad?
https://www.bloghemia.com/2021/06/por-que-toleramos-la-desigualdad-por.html?fbclid=IwAR3ZqYTA_QhzpFeuQGKe2qhZSK7uqe1Jqt5bvSXOAzesSAPIyqW_op5yVpw
Bauman,
Zygmunt: Ser pobre en la sociedad de consumo
https://www.bloghemia.com/2020/09/ser-pobre-en-una-sociedad-de-consumo.html?fbclid=IwAR2NioVRWOzT1-EPJZmfXSZms573PhmhDUNkaTAb_w2ncMABECI_BE0NYBQ
Boaventura
de Souza Santos: Conocimientos nacidos en las luchas (Construyendo
las epistemologías del Sur) Ediciones Akal. Ciudad de México. 2,017
Boaventura
De Souza Santos: Una epistemología del SUR
Clacso
coediciones, Siglo XXI editores. Ciudad de México 2,018
Cambiar el
paradigma: el conocimiento indígena en la investigación científica
https://ojo-publico.com/2936/el-conocimiento-indigena-en-la-investigacion-cientifica?fbclid=IwAR2_aDtoD5MfUz6PnBEyqKhveLto8eCCCp1t9CgJ5-pIN88hnXlAPkN0zA8
Camilo
Torres. https://www.ecured.cu/Camilo_Torres
Chomsky,
Noam El neoliberalismo tomó por asalto a las universidades
https://www.elespectador.com/educacion/el-neoliberalismo-tomo-por-asalto-a-las-universidades-noam-chomsky-article-480438/
El pueblo
unido de Cali es el terror de los poderosos
https://jacobinlat.com/2021/05/06/el-pueblo-unido-de-cali-es-el-terror-de-los-poderosos/?fbclid=IwAR1zGWVrz6izQw7SqmaIBOjGrc-uZfKtKBAJ1AzhaKvlbXO-pjYHltNSqqY
24 de mayo
del 2,021. https://www.facebook.com/canal2cali/videos/182328950435767
https://www.facebook.com/canal2cali/videos/258120619438856/
Franz Fanon
y los condenados de la tierra
https://www.contrainfo.com/16231/franz-fanon-y-los-condenados-de-la-tierra/
Francois
Houtart: Una sociología de la liberación.
https://www.alainet.org/es/articulo/188294
Freire,
Paulo: Pedagogía del oprimido
Guadarrama,
Pablo: Para qué sirve la epistemología? A un investigador y a un
profesor
para-que-sirve-la-epistemologia-a-un-investigador-y-un-profesor-9789582012946
(1).pdf
Martín-Baro,
Ignacio: Hacia una Psicología de la Liberación. Editorial Trotta.
Madrid 1998
¿Qué es la
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https://www.gotquestions.org/Espanol/Teologia-Liberacion.html
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https://psicologiaymente.com/social/psicologia-liberacion-ignacio-martin-baro
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http://psicologiadelaliberacion.org/introd.htm
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http://es.solecopedia.org/index.php?title=Altermundializaci%C3%B3n
https://es.wikipedia.org/wiki/Movimiento_antiglobalizaci%C3%B3n
Yescas,
Oscar Hagamos de este mundo un mundo mejor
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Yescas,
Oscar: Movimientos sociales en red y empoderamiento ciudadano
https://oscaryescasd.blogspot.com/2021/11/movimientossociales-en-red-y.html
Yescas,
Oscar: Jubilados del Isssteson en primera línea de defensa del
derecho a la salud y jubilación
https://oscaryescasd.blogspot.com/2021/11/jubilados-delisssteson-primera-linea-en.html
Yescas,
Oscar: El aprendizaje en las luchas sociales por el derecho a la
salud y a la jubilación
https://oscaryescasd.blogspot.com/2021/09/elaprendizaje-social-en-la-lucha-por-el.html
Yescas, Oscar: El compromiso social del trabajador intelectual
https://oscaryescasd.blogspot.com/2020/05/el-compromiso-social-deltrabajador.html