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martes, 22 de octubre de 2019


Chile: de nuevo en la pesadilla
Oscar Yescas Domínguez
22 de octubre de 2,019

Con el pueblo chileno me unen fuertes lazos afectivos debido al golpe de Estado de Augusto Pinochet y el asesinato de Salvador Allende, Víctor Jara y cientos de chilenos en 1973, esa experiencia traumática para el pueblo chileno me afectó a tal grado que puedo decir que fue uno de los factores que me hicieron despertar la necesidad de participar en política desde mi temprana juventud.
A mis 18 años de edad viví en la distancia la pesadilla de la represión del ejército chileno en contra de su propio pueblo. Las detenciones, torturas, asesinatos y desapariciones formaron parte de mis pesadillas de juventud porque buena parte de la juventud mexicana de aquella época nos encontrábamos despertando a la política y también éramos objeto de represión policiaca y militar, pero no en la magnitud de la violencia institucional que estaba viviendo el pueblo chileno con la dictadura de Pinochet.
Los nombres de Salvador Allende, Víctor Jara, Violeta Parra y muchos más quedaron registrados en mi corazón para siempre, como modelos a seguir, como ejemplos reales de héroes que pelearon hasta el último minuto de sus vidas. Creo que no soy el único que piensa de esta forma, que asocia el nombre del país llamado Chile con estos personajes y que los mismos influyeron grandemente en nuestras vidas.
Para mí cada año el 11 de septiembre es día de luto, conmemoración y renovación de fuerzas para seguir en la lucha del cambio social y no me refiero al 11 de septiembre del 2,001, me refiero al 11 de septiembre de 1973 día del golpe de Estado de Augusto Pinochet en Chile. En mi memoria guardo el recuerdo del dolor del pueblo chileno masacrado por su propio ejército, traicionado por quienes deberían protegerlo, el horror de una dictadura militar sangrienta.
Cuarenta y seis años después me parece estar viviendo un Deja vú al ver fotografías y videos del ejército chileno reprimiendo en estos días a su propio pueblo. Policías y militares a pie y en tanquetas disparando balas contra civiles desarmados, policías golpeando con macanas y toletes a estudiantes adolescentes y niños que dan muestras de una valentía increíble al enfrentarse desarmados contra un ejército, su propio ejército, que su propio Presidente mandó para atacar a su propia población.
Estas imágenes me estremecen y me llenan de indignación, un sentimiento que me empujó a dejar de lado algunas tareas que estoy realizando y dejar fluir mis pensamientos a través de escribir en el teclado, acción que en momentos me detengo porque siento que la indignación me lleva a aporrear las teclas y a obnubilar mis pensamientos.
En un intento de autocontrol me pongo a pensar que las condiciones de este momento histórico (2,019) son muy diferentes a las que existían en 1973. Hoy vivimos en la sociedad red como nos dice el sociólogo Manuel Castells, a diferencia de hace más de cuatro décadas hoy tengo amigos en Chile, país al que puedo asociar con algunos rostros y nombres. Amigos virtuales que gracias a internet y redes sociales con los cuales he podido mantener contactos esporádicos pero suficientes como para crear lazos de amistad.
Esta misma sociedad red nos permite conocer con rapidez los acontecimientos que suceden con aquel lejano-cercano país hermano, de tal forma que he tenido oportunidad de ver en vivo los videos que algunos amigos chilenos han subido. Esto me ha permitido ser testigo lejano-cercano de la enorme valentía del pueblo chileno, sobre todo de la juventud chilena quienes fueron los que iniciaron la revuelta al oponerse al aumento de la tarifa del metro en Santiago de Chile, los mismos que demostraron ser dignos herederos de la canción de Violeta Parra “Que vivan los estudiantes”, al desafiar a las autoridades, brincar los torniquetes para ingresar al transporte público sin pagar, en protesta por el aumento excesivo y enfrentar cara a cara a los policías armados hasta los dientes.

No tardó en cundir su ejemplo y al poco tiempo eran miles los chilenos que desafiaban a policías que intentaban detenerlos para que pagasen la cuota actualizada. Posteriormente, las protestas se generalizaron porque el ambiente social era un caldo de cultivo para las mismas: una gran desigualdad social, pensiones muy bajas, altos costos en salud, evidente corrupción en altas esferas y la tendencia a criminalizar las movilizaciones de protesta de los estudiantes.
Hoy en día internet y redes sociales nos permiten experimentar la sensación de que “no estamos solos”, que podemos comunicarnos con cualquier persona en cuestión de segundos y es más, podemos comunicarnos con millones de personas simultáneamente.
Acabamos de “vivenciar virtualmente” la experiencia del pueblo de Ecuador, quienes lograron echar abajo un paquetazo que incluía medidas antipopulares como el aumento del combustible, un pueblo mayoritariamente indígena que se movilizó y enfrentó en forma organizada y unida la represión policiaca y del ejército de su propio país, logrando echar abajo el paquetazo de medidas antipopulares.
La lucha del pueblo ecuatoriano continúa, porque no se han satisfecho todas sus demandas, pero la jornada de lucha que vivió hace tan sólo algunas semanas ha servido de ejemplo a nivel mundial, como forma de resistir a la imposición de medidas antipopulares de corte neoliberal.
El día de hoy le toca sufrir al pueblo chileno cuyo gobierno intenta imponer medidas dictaminadas por el Fondo Monetario Internacional en perjuicio de la población y a favor de los grandes empresarios. Las muestras de resistencia, fortaleza y unidad crecen cada día, a pesar del incremento del nivel de represión policiaca y militar al grado de que ya se habla de varios muertos por la acción de los cuerpos represivos que actúan en el contexto de un toque de queda.

Debemos tener presente que las luchas de los pueblos ecuatoriano y chileno no son luchas aisladas ni ajenas a los intereses del resto de pueblos latinoamericanos, ya que la resistencia de las poblaciones de ambos países es en contra de la imposición de políticas de corte neoliberal que el Fondo Monetario Internacional trata de aplicar en todos los países latinoamericanos.
Es decir, los mismos problemas de bajos salarios, privatización de servicios públicos, aumento de pobreza, desigualdad social y corrupción que padecemos la mayoría, si no es que la totalidad de pueblos latinoamericanos, son el resultado de la imposición de políticas del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial a los gobiernos de nuestros respectivos países cuyos gobernantes se prestan para seguir incrementando la brecha entre pobres y ricos, empujando a millones de personas a sobrevivir en condiciones de miseria y pobreza, mientras la clase en el poder se enriquece cada día más con la implementación de “paquetazos antipopulares”.
En este momento son la población de Ecuador y los estudiantes y pueblo chilenos quienes nos muestran que es posible resistir al poder económico y político con el poder popular, que “sí se puede” defender la dignidad y derechos violados. En los hechos estamos ante un enfrentamiento que se da entre un poder formal y un creciente poder informal que crece en la medida de que los pueblos ecuatorianos y chilenos se sumergen en un proceso de empoderamiento social y toman consciencia de la fuerza que tienen como comunidades unidas en defensa de sus derechos que están siendo violados.
A su favor, estos pueblos en lucha en contra del capital, en contra del sistema capitalista (hay que decirlo con todas sus letras), cuentan con el apoyo internacional de los pueblos de otros países que somos víctimas de las mismas políticas de aniquilamiento social y de enriquecimiento del poder corporativo.
Las redes sociales han demostrado en varias ocasiones que pueden ser instrumentos de comunicación y lucha eficaz en apoyo de los grandes movimientos colectivos contemporáneos. Aquellos que vivimos fuera de Ecuador y de Chile, debemos estar atentos a los acontecimientos en ambos países, pero no como testigos silenciosos, ni tampoco a limitar las expresiones de apoyo mediante un “me gusta” o compartir fotos y videos.
Debemos estar conscientes de que la lucha de los pueblos ecuatorianos y chilenos es también nuestra lucha, que el enemigo es el mismo y este no es otro que el capitalismo representado en la implementación de políticas neoliberales que tienden a reducir y a desaparecer al estado Benefactor que conocíamos y limitarlo al papel de administrador del bienestar de los intereses de las grandes corporaciones.
Expresemos nuestro apoyo a la lucha que realizan los pobladores de Ecuador y de Chile, denunciemos la violación a los derechos humanos, exijamos la intervención de organismos defensores de los derechos humanos y exijamos alto a la represión policiaca en ambos países. Pero también debemos organizarnos por nuestra cuenta para estar preparados para dar una lucha similar en nuestros propios países, porque la fuente de todos nuestros males es el neoliberalismo.
https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/07/sabeusted-que-es-el-neoliberalismo.html

viernes, 11 de octubre de 2019


La revolución ecuatoriana.
Oscar Yescas Domínguez

En la literatura de Ciencias sociales el siglo veinte es conocido en ciencias sociales como “el siglo de los movimientos sociales”, por las diferentes movilizaciones colectivas que ocurrieron en todo el orbe durante ese siglo que provocaron grandes cambios políticos y sociales, sobre todo aquellos cambios que se dieron en la segunda mitad del siglo pasado.
Después de 19 años de estar en el siglo veintiuno, cómo podríamos definir a esta nueva centuria en la que nos encontramos?
Estamos en el contexto de una sociedad dominada por las grandes corporaciones que forman parte central de un nuevo “poder corporativo” que incluye la presencia de un nuevo cartel de delincuencia organizada que ejercen un control social más allá de nuestras fronteras.
Los dueños de las grandes corporaciones transnacionales que se han beneficiado de una globalización que va más allá de la apertura de las fronteras para el libre tránsito de las mercancías, han logrado a través de la corrupción y presión económica incorporar a su cartel a dirigentes de organismos financieros internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), dirigentes políticos, representantes de organismos internacionales, y Presidentes de república. Precisamente a éstos últimos les corresponde hacer el trabajo sucio de implementar medidas económicas y políticas denominadas “neoliberales” que implican adelgazar al Estado que gobierna un país, privatizando servicios de salud, educación, esparcimiento, reduciendo derechos, aumentando edad de jubilación, topes salariales, etc. Todo lo cual afecta a la mayoría de los integrantes de nuestra sociedad.
Estas medidas neoliberales son las causas de la enorme desigualdad social que hoy vemos en nuestros países y se reflejan en un aumento de la pobreza, en el enriquecimiento inmoral de unos cuantos y sobre todo en el divorcio entre dirigentes políticos y los que dicen representar.
Estamos en la era del Dios Mercado, en un momento en el cual las políticas que adoptan e implementan legisladores y Presidentes de república, son medidas que se afirma son a favor del Mercado.
Las necesidades sociales de las comunidades pasan a un segundo término, la voracidad de un sistema que en el marco de la propiedad privada de los medios de producción, realiza una producción masiva de productos que agota con rapidez nuestros recursos naturales al miso tiempo que explota a los trabajadores y estimula el consumo masivo de esas mercancías para matener un ritmo constante de producci´n masiva, consumo masivo.
No es casual que en varios países se estén implementando este tipo de políticas gubernamentales que afectan directamente a la población y están dirigidas a favorecer los intereses del Mercado.
Pero ¿quién es el Mercado? Desde una perspectiva mercadológica el Mercado “ es aquel conjunto de personas que comparten necesidades y deseos que quisieran compartir y que cuentan con la capacidad económica para demandar (comprar) estos productos a través de un proceso de intercambio”.
Todos tenemos necesidades y deseos, pero no todos tenemos la capacidad económica para comprar esos productos que necesitamos y deseamos. De ahí que el mercado no es para todos, solo para quienes tienen capacidad adquisitiva, los pobres, los marginados, los excluídos no existen para el Mercado, son invisibles. El Mercado promueve la desigualdad social, es la causa de la enorme desigualdad social que padecemos al coexistir una enorme masa de personas viviendo en condiciones de pobreza y unos cuantos viviendo en insultante riqueza.

Pero no olvidemos que vivimos tiempos de cambios y aquellos “invisibles sociales” que son los marginados llegan a un punto del hartazgo social que con el grito “Ya basta” se levantan en diversos países.
Fue lo que pasó en México en el 2,018 cuando más de 30 millones de mexicanos votamos juntos y organizados en u mismo día y logramos echar abajo una tiranía del Prian, responsable del empobrecimiento de tres cuartas partes de los habitantes mexicanos y de la entrega de recursos naturales al capital privado nacional y extranjero.
Con el cambio social por la vía electoral se evitó una revuelta social que era inminente si se coetía un nuevo fraude en las aspiraciones del pueblo mexicano. Las jornadas presidenciales del año pasado fueron un ejemplo a nivel mundial, porque en varios países se respiraban los mismos aires de insatisfacción social.
Lamentablemente el cambio social mexicano (aún con todas las limitantes que hoy presenta, son mayores los logros obtenidos) ha sido una notable excepción ya que en otros países la democracia electoral entrega el país en manos de personas sin escrúpulos ni moral que no vacilan en traicionar a su pueblo y entregar sus riquezas al extranjero afectando a sus comunidades.
Es el caso de Ecuador en estos primeros días de octubre de 2,019, un día antes de lo que se dio en llamar “el descubrimiento de América” por parte de Cristóbal Colón, es decir el 12 de octubre, por las calles de Quito la capital del país, miles de indígenas mantienen tomados edificios públicos y han enfrentado con gran resistencia sabiduría la represión de los cuerpos represivos del Gobierno de Lenin Moreno, Presidente legal de Ecuador, quien ha tomado actitudes fascistas al imponer un paquete de medidas antipopulares que le impuso el Fondo Monetario Internacional, que ante el aumento de las protestas de la población de Quito han respondido con la violencia de los cuerpos represivos.

Ante la realización de un paro nacional de labores que hoy llega al día doce, las posturas se han radicalizado y hoy vemos por un lado aun incremento de la represión del Estado de Ecuador en contra de su propio pueblo y por el otro un aumento masivo en las participaciones de protesta social.
En esta participación social destacan miles de indígenas que como parte del pueblo Ecuatoriano están exigiendo marcha atrás en contra de las medidas antipopulares y la renuncia del presidente Lenin Moreno.
Al igual que en su momento el pueblo mexicano obtuvo su momento de gloria y atención mundial al dar el cambio electoral, el día de hoy el pueblo ecuatoriano brinda al mundo entero un ejemplo de resistencia y lucha, actuando en forma organizada y por la vía pacífica expresando sus demandas de manera firme.
Es un momento de empoderamiento social que está ocurriendo en Ecuador, en donde el concepto de poder refleja su doble rostro, el pueblo ecuatoriano nos está enseñando que existe otro tipo de poder aparte del poder formal, el poder social. Cuando las masas de excluidos, marginados e invisibilizados alzan su voz, se unen en la acción y participan en forma organizada, surge el contrapeso del poder formal obtenido por la vía electoral que es el poder social de la toma de identidad colectiva, del sentimiento de pertenencia a una comunidad o nación que está siendo afectada por las medidas neoliberales exigidas por el Fondo Monetario internacional.
En el caso mexicano las “benditas” redes sociales tuvieron un papel relevante en el desarrollo de los acontecimientos de tal forma que contribuyeron a impedir el fraude electoral y posibilitaron que la expresión popular del pueblo mexicano fuese respetada. Estas redes sociales que día a día informaban de la masiva participación del pueblo mexicano a favor de Andrés Manuel López Obrador lograron mantener esa comunicación instantánea y horizontal.
En el caso de Ecuador quienes observamos desde afuera los acontecimientos, no podemos quedarnos pasivos ante la represión de un pueblo a manos de gobernantes fascistoides. Podemos contribuir al desarrollo de los acontecimientos sirviendo de espejos para retransmitir en nuestras tribunas las expresiones populares que se están dando en Ecuador, de tal forma que los ojos del mundo se posen en los involucrados en este conflicto social y podamos detener la acción represiva de los cuerpos policíacos y demandar soluciones basadas en el consenso social, es decir, donde el pueblo ecuatoriano tome decisiones que realmente respeten y protejan los intereses de los ecuatorianos.
Los pueblos tienen el derecho a su autodeterminación, su autogobierno y el ejercicio de su democracia. Un gobernante que huye de su propio pueblo cuando le pide diálogo y consenso, que no sólo huye, sino que ordena la acción represora en contra de quien dice representar, no merece ser llamado gobernante.
El caso de Ecuador, no es un caso aislado, habrá otro tipo de levantamientos en otros lugares, en la medida que el poder corporativo siga fortaleciéndose a costa del hambre y sufrimiento de los pueblos latinoamericanos. De ahí la importancia de lo que está pasando en Ecuador, debemos apoyar la implementación de mecanismos realmente democráticos que posibiliten escuchar la voz de los integrantes de las comunidades que existen en Ecuador. El mundo entero y especialmente los pueblos latinoamericanos debemos expresar nuestra solidaridad con el pueblo Ecuatoriano. Son tiempos de echar abajo la dictadura del Dios Mercado y de recuperar los derechos laborales y sociales perdidos por las políticas de privatización de nuestras comunidades "en favor del mercado".
Al mismo tiempo debemos exigir un alto a la represión gubernamental en contra del pueblo ecuatoriano. Diálogo y no represión. No más violencia. Respeto a la voluntad del pueblo Ecuatoriano.

sábado, 28 de septiembre de 2019


El aborto como derecho humano de toda mujer
Oscar Yescas Domínguez 28 de septiembre de 2,019

Me pregunto si el estimado lector que sigue estas líneas conoce a alguna mujer familiar, vecina, amiga, compañera de trabajo que haya atravesado por la experiencia de realizarse algún aborto durante su vida, o sabe de alguien cercano a su círculo social que lo habrá hecho alguna vez.
Sin temor a equivocarme creo que la mayoría conoce a una mujer o sabe de alguien cercana que tuvo esta desagradable experiencia, porque eso y más es el aborto: una desagradable experiencia, que sucede con mayor frecuencia de lo que pensamos. Aquellos que nieguen o piensen que no hay nadie dentro de su círculo social que se ha realizado un aborto (por los motivos que sea) le invito a dejar la ingenuidad a un lado y evite pensar que eso es verdad. Las mujeres que se atreven a practicar un aborto en sus cuerpos no lo andan comentando en charlas de café, son experiencias traumatizantes, por las que nadie pasa por su propia elección y quienes las sufren las ocultan muy dentro de sus corazones y mentes, pero son experiencias que jamás olvidan, son verdaderas cicatrices que quedan en cuerpo y alma.
Las mujeres que lo han hecho guardan silencio por varias razones: Una primera razón para ocultar esta práctica es por temor al rechazo de los demás ya sea familiares o amistades que tenderán a juzgar negativamente su vida personal. Existe un mundo de razones por las que las mujeres abortan y no somos quienes para juzgar lo que hicieron o desean hacer. Quizá lo hicieron también por sentir que no están preparadas para ejercer la maternidad, por la vergüenza indescriptible de haber sido violadas, por vivir en condiciones de pobreza, por haber sido abandonadas por quien las embarazó, por estar en proceso de separación de su pareja, etc.
Condenamos las culturas del medio oriente que devalúan a la mujer que perdió su virginidad sin importar si fue a causa de una violación o no y tratan a las mujeres como ciudadanas sin derechos algunos, pero en nuestra sociedad occidental miles de gentes siguen condenando a las mujeres contemporáneas que reconocen haber practicado algún aborto en algún momento de sus vidas y las tratan como mujeres sin valor alguno. Pero lo más aberrante es cuando persiguen como si fueran criminales a aquellas que desean abortar, negándoles el derecho a decidir que hacer con su propio cuerpo y sobre todo negándoles el derecho a ser asistidas por las instituciones de salud que podrían garantizar el cuidado de su salud en procedimientos de este tipo.
No importa nuestra opinión, ya sea a favor o en contra de la práctica del aborto, cada año miles de mujeres practican abortos en todos los países y México no es la excepción, el problema real es que en aquellos países donde el aborto es ilegal miles de mujeres lo hacen en condiciones de clandestinidad. Mientras tanto, miles de mujeres con buena posición económica y que desean abortar lo hacen sin ningún problema en hospitales privados y con médicos calificados ya que pueden pagar este tipo de servicios.
Algunas personas piensan que las mujeres abortan porque no desean un bebé y quieren seguir sexualmente activas, es decir, creen que las mujeres utilizan el aborto como un método anticonceptivo y por eso desean que se legalice su práctica. A estas personas de quienes realmente siento pena ajena les invito a que se informen acerca de en qué consiste un aborto en las condiciones actuales de clandestinidad en las que se realiza por parte de miles de mujeres al año en México.
La aberrante realidad es que en México se realizan cada año miles de abortos practicados por personal no preparado y en condiciones de insalubridad que han llevado a la muerte a centenares de mujeres cuyo número jamás sabremos porque se realizan en forma clandestina. Esa es la principal razón por la que se demanda la legalización del aborto en México: ES UN PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA, no es un problema religioso, ni un problema individual, se trata de proteger la salud y la vida de las mujeres que sin importar los riesgos ponen actualmente sus vidas en manos de gente sin capacitación adecuada ni en las condiciones mínimas de higiene ni con equipo médico suficiente, a diferencia de aquellas que sí pueden pagar atención médica privada. El aborto incompleto y las hemorragias son la mayor causa de infecciones o complicaciones en lugares donde aborto es ilegal.

La otra razón por la que las mujeres ocultan haberse realizado un aborto es porque en México hay centenares de mujeres en la cárcel por haber sido sorprendidas practicándose un aborto en condiciones clandestinas. Es decir, el aborto en la legislación actual de la mayoría de los Estados del país es un crimen que se castiga con prisión, además de la condena social ya mencionada anteriormente.

El derecho al aborto forma parte de los derechos sexuales de las mujeres porque forma parte del derecho a recibir el número de hijos que desea tener, cuando y con quien hacerlo. Toda mujer tiene derecho a recibir educación sexual e información sobre métodos anticonceptivos para prevenir un embarazo no deseado. El problema es que no existen la educación sexual no forma parte de los contenido de enseñanza en el sistema de educación formal y cuando se toca el tema se limita a la sexualidad reproductiva

Ya es tiempo de cambiar esta situación, les invito a despojarnos de nuestros prejuicios religiosos, morales o económicos y preguntarle a las mujeres que se encuentran en nuestras familias ¿Qué opinan acerca del aborto?, ¿conocen a alguien que se haya practicado algún aborto?, ¿ellas mismas se han practicado algún aborto en sus vidas?
Es el momento de anteponer el interés colectivo por encima de los prejuicios personales, religiosos o no y considerar que lo más valioso en estos momentos es garantizar la vida de la mujer que está decidida a practicarse un aborto. Recordemos que un aborto jamás es placentero, es todo lo contrario, apoyemos a las mujeres que atraviesan por situaciones difíciles y no desean terminar su embarazo. Respetemos la difícil decisión de estas mujeres y pensemos que el aborto aún en contra de todo lo que podamos objetar es ya reconocido como un derecho humano de todas las mujeres.




domingo, 15 de septiembre de 2019



Staus: el enemigo interno en casa II
Oscar Yescas Domínguez
10 de marzo del 2,018

Hace año y medio escribí una ponencia que presenté en mi carácter de delegado representante de los maestros del departamento de Psicología y Comunicación en el Segundo Congreso Resolutivo del Staus con el título Staus: el enemigo interno en casa.
En esa ocasión hacía referencia a la creciente apatía, indiferencia y falta de compromiso sindical como el principal enemigo a vencer en la lucha del fortalecimiento de nuestra organización sindical.
Recuerdo que le pedí personalmente al entonces Secretario de Comunicación del Staus Cuauthémoc González que publicara mi artículo en la página del Staus en línea, pero recibí una negativa rotunda bajo el argumento de que si publicaba mi ponencia después todos los ponentes le pedirían publicar las suyas por lo que era imposible acceder a mi petición.
Obviamente nunca me satisfizo su respuesta y comprendí que estábamos entrando en una fase de oscurantismo en la conducción del Staus al aplicar cierto tipo de censura en las publicaciones de los miembros del Staus y restringir el acceso a los medios de comunicación interna de manera selectiva.
Después envié en dos ocasiones un par de artículos al asistente del secretario de Comunicación Israel takaki con la atenta petición de ser publicados, pero no obtuve respuesta y confirmé mi impresión de que las puertas de acceso a recursos de comunicación del Staus se estaban cerrando para artículos que contuvieran algo de crítica a la dirección sindical o que no coincidieran en la misma línea de sus objetivos.
Este manto de censura, acompañado de la falta de interés y participación sindical de buena parte de los profesores universitarios sindicalizados configuran el escenario ideal para lograr la manipulación perversa de la información relacionada con los problemas que enfrentamos como organización sindical.
Así fue posible olvidar convenientemente que no se cumplieron los acuerdos de los Congresos Resolutivos de nuestro sindicato en el sentido de ser publicados y difundidos entre la base sindical.
El ejemplo más evidente de esta manipulación se encuentra en la realización de un plebiscito que se realizará esta próxima semana para decidir si se acepta o no la firma de un nuevo convenio entre la Unison y el ISSSTESON para “lograr el 100 por ciento de la jubilación de los maestros universitarios”.
Cualquier persona con sentido común podría decir ¿cuál es el problema, un plebiscito es una consulta a las bases para tomar una decisión colectiva?
El problema real es que se oculta que en el Tercer Congreso Resolutivo del STAUS se discutió ampliamente la problemática del ISSSTESON, su crisis financiera y sus intenciones de sanear sus finanzas con la firma de un nuevo convenio que implica aumento de cuotas para sus derechohabientes, en nuestro caso, para los trabajadores universitarios.
El acuerdo que se tomó en ese congreso fue un rechazo rotundo a la intención de firmar un nuevo convenio entre la Unison y ese instituto y la exigencia firme de que se aplique la ley para sancionar a quienes se robaron más de $6,200,000 pesos por parte de directivos de esa institución y otros funcionarios gubernamentales que continúan impunes gozando las riquezas obtenidas con el dinero que ahorramos durante más de tres décadas (como lo es mi caso y el de otros cientos de trabajadores que no podemos retirarnos laboralmente por falta de fondos para pensiones y jubilaciones.
El Congreso sindical es la máxima autoridad dentro de nuestra estructura sindical y los acuerdos tomados en los Congresos resolutivos deben ser acatados y llevados a cabo sin objeción alguna.
En ese contexto el Comité Ejecutivo del Staus encabezado por nada menos que Cuauhtémoc González promueven en asambleas sindicales delegacionales la realización del plebiscito infundiendo el temor de que no tenemos otra alternativa y engañando con la idea de que con el aumento de nuestras cuotas alcanzaremos la jubilación al 100%.
Las preguntas pertinentes aquí sería: ¿por qué no se respetaron los acuerdos del anterior congreso resolutivo sobre esta problemática?
¿Quiénes son los responsables de no haber llevado a cabo los acuerdos de los Congresos Resolutivos?
¿Cuál es la agenda oculta del Comité Ejecutivo actual del Staus que lejos de promover una lucha en defensa de nuestros derechos promueve la mutilación de los mismos y siembre el conformismo en lugar de hacer un llamado a la lucha por la defensa de nuestros derechos?
El Staus actual no es ni la sombra de lo que fue en su inicio, lejos han quedado aquellas imágenes de sindicato democrático, progresista, combativo, con un fuerte compromiso social.
Hoy vemos a una base sindical que muestra gran apatía, indiferencia y resistencia a la participación sindical. Si hace año y medio percibía esta indolencia de la base sindical como el enemigo interno del Staus, hoy se suma otro enemigo interno, mucho más peligroso, una dirección sindical que ha abandonado la lucha por la defensa de los intereses de los trabajadores que representa.
Una dirección sindical que no toma en cuenta que “no hay soluciones locales para problemas globales”. La problemática del ISSSTESON está dentro del marco de la privatización de los servicios de salud originada por la implementación de políticas neoliberales.
Lo mismo sucede con la problemática de las universidades públicas que enfrentan la embestida neoliberal que tiende a privatizar la educación, acabar con la educación pública, eliminar a las universidades públicas y desaparecer a los sindicatos universitarios que estorban este proceso privatizador.
Por ese motivo, llamo a mis compañeros sindicalizados a participar en este plebiscito (que ya fue aprobado por nuestra instancia de gobierno como lo es el Consejo General de Delegados), manifestando una fuerte negativa a la firma de un nuevo convenio que implica aumento en nuestros descuentos y que nos manifestemos por exigir los ahorros que aportamos durante toda nuestra vida laboral.
Pero más allá de eso, les invito a tomar consciencia de que necesitamos recuperar a nuestro sindicato como organización que nació para la defensa de nuestros derechos laborales que hoy están siendo agredidos y sólo lo lograremos a través de nuestra participación sindical de tal forma que logremos enderezar el camino que hoy nos conduce a la destrucción de nuestra organización sindical.

viernes, 13 de septiembre de 2019


El negro porvenir del Staus
Oscar Yescas Domínguez 12 de septiembre de 2,019

La Universidad de Sonora como sistema organizacional abierto, ha resentido una serie de cambios dentro de su dinámica externa que han modificado la cultura organizacional, al grado de perder la función social contemplada desde su origen.
Con lo anterior quiero decir que la Unison, no siempre ha sido de la forma que es actualmente, si realmente deseamos no solo conocer a nuestra máxima casa de estudios en Sonora, debemos conocer la historia de la misma y este conocimiento es de gran relevancia para comprender el actual funcionamiento de las organizaciones sindicales que coexisten en su interior, es decir, el Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Sonora (STAUS) y el Sindicato de Trabajadores y Empleados de la Universidad de Sonora (STEUS).
Desde su origen la Unison fue concebida como una universidad pública y autónoma, esto significa que se creó para satisfacer las necesidades de la población sonorense especialmente las de bajos recursos que integran nuestra comunidad sonorense. La forma de contribuir a la satisfacción de las necesidades sociales consistió en generar una oferta en educación superior que estaría destinada a formar cuadros de profesionistas que contribuyeran al desarrollo social mediante la intervención de profesionistas formados en diferentes disciplinas para soulcionar los diversos problemas sociales que enfrenta la comunidad sonorense.
Durante muchos años la Unison cumplió esta función de vinculación Universidad y comunidad sonorense, en un ambiente en el cual los maestros ejercían la libertad de cátedra basada en u compromiso social y la comunidad universitaria, es decir, maestros, trabajadores y estudiantes, gozaban de libertad para tomar decisiones sobre el manejo de la institución universitaria de la cual formaban parte.
La estructura organizacional de tipo horizontal que contempla
ba la anterior Ley 103 que regía a la unison, permitía el ejercicio de prácticas democráticas, que se reflejaban en la participación de todos los universitarios en la elección de las autoridades administrativas universitarias (Rector, Secretario Administrativo, Tesorero, etc.). Mediante el voto secreto, directo y universal los maestros, los trabajadores ylos estudiantes elegía a quien ocuparía la silla de rectoría. El voto de los estudiantes tenía el mismo valor que el voto de los maestros y de los trabajadores eso garantizaba la existencia de la democracia en la Universidad de Sonora.
Lamentablemente el sueño duró poco porque en 1992 el entonces Gobernador de Sonora Manlio Favio Beltrones instruyó al Congreso del Estado para que elaborase una nueva Ley que dirigiera la Universidad de Sonora con el argumento de que al interior de la unison existía un caos en el manejo de las finanzas. En un abrir y cerrar de ojos los diputados sonorenses elaboraron un proyecto de lo que hoy se conoce como Ley Cuatro de la Universidad de Sonora y el Gobierno del Estado utilizando la fuerza policiaca impuso su aplicación dentro de la Unison, reprimiendo los actos de protesta y encarcelando maestros y estudiantes que se oponían a esta imposición gubernamental. Esta es la ley que actualmente rige los destinos de la Unison.
La resistencia a la imposición de la Ley Cuatro dentro de la universidad de Sonora provino principalmente de los estudiantes, que por miles salieron a las calles de Hermosillo a manifestar su repudio a esta imposición gubernamental que terminaba con la grauidad de la educación al imponer cuotas de inscripción para los estudiantes. Mientras que sólo unas decenas de maestros apoyamos el movimiento estudiantil de rechazo a la ley cuatro como si fuera nuestro propio problema, la gran mayoría de maestros universitarios se abstuvo de participar en las acciones de protesta y prefirieron manejar un bajo perfil en momentos que se requería una definición de posturas. El Staus que hizo? En realidad brilló por su ausencia en este movimiento de resistencia universitario.
Con la aplicación de la Ley Cuatro dentro de la Unison, dejó de existir la democracia universitaria ya que se eliminó la participación de los universitarios en los procesos de toma de decisiones trascendentales en la vida universitaria y se creó en su lugar una casta administrativa que profesaba el culto a la imagen del Rector en turno con lo que se inició una era de liderazgo autocrático en la conducción de la Unison que perdura hasta nuestros días.
El carácter público de la universidad de Sonora dejó de existir no sólo por el hecho de imponer el pago de cuotas a estudiantes, sino también porque cambió el enfoque y la misión de la Universidad de Sonora al dejar de lado la vinculación con la comunidad sonorense y centrar sus esfuerzos en fortalecer la vinculación Universidad-Empresa.
La función académica de la Unison pasó a ser controlada por administradores que ejercieron gran control sobre la inmensa mayoría de profesores de horas sueltas y trabajadores eventuales a quienes sometían al silencio y obediencia bajo amenaza de no recontratarles en el siguiente período escolar.
Junto a la democracia otra baja universitaria fue el ejercicio de la crítica social, la mayoría de los maestros optaron por manejarse con bajo perfil, limitándose a cumplir su función de “dar clases” y acomodarse a la nueva estructura organizacional y al liderazgo autocrático que ha caracterizado a todos los rectores que han ocupado esa silla desde la aplicación de la Ley Cuatro, que han privilegiado el crecimiento del administrativo en lugar de autorizar la creación de nuevas plazas de maestros de tiempo completo, condenando a cientos de profesores a estar de por vida trabajando como profesores de horas sueltas.
La democracia en la Universidad de Sonora se limitó desde entonces a las elecciones internas de los sindicatos universitarios para elegir dirigentes sindicales y el Staus fue perdiendo gradualmente el espíritu de lucha y vanguardia de movimientos sociales que lo caracterizó durante la década de los setentas y ochentas.
El Staus poco a poco ha ido cavando su tumba gracias a los diferentes Comités Ejecutivos que optaron por privilegiar su propia existencia por encima de los intereses colectivos que se supone debería defender un sindicato. De manera gradual los académicos hemos ido perdiendo prestaciones, capacidad adquisitiva, capacidad de negociación y capacidad de liderazgo ante la sociedad sonorense.
Los conflictos con el ISSSTESON no se resolvieron en forma adecuada y al contrario se aceptaron nuevas condiciones laborales que implicaron aumento en la edad de jubilación y en el porcentaje de cotización a ese instituto.
En la práctica el Staus ha ido perdiendo autoridad moral, credibilidad, capacidad de convocatoria y congruencia entre el discurso y la acción. Es decir, el Staus no sólo se encuentra sumido en una gran crisis que se manifiesta en la baja participación de los profesores en las actividades sindicales, de tal forma que este problema que tiene años presentándose y que cada vez es más grave apunta a nuevas pérdidas en las próximas negociaciones salariales y contractuales. De seguir por este camino, el Staus enfrenta un negro porvenir, un sombrío panorama y pone en peligro todo por lo que generaciones previas de académicos luchamos y conquistamos.
La crisis del Staus es la expresión particular de la crisis en que se encuentra la Universidad de Sonora, nuestra máxima casa de estudios, una crisis que la ha convertido en universidad-empresa y que ha dejado de ser una universidad pública al servicio de la comunidad sonorense.
Partiendo de la premisa de que la Universidad de Sonora es una organización, de que el propio Staus es una organización formal también y de que las organizaciones no son los edificios o los vehículos, sino las personas que las conforman, se requiere cambiar cuanto antes esta situación para recuperar el control de la universidad de Sonora por auténticos universitarios y del Staus por auténticos académicos que experimenten un amor por la docencia y un fuerte compromiso social.
Se requiere recuperar el control del sindicato de trabajadores académicos que realmente comulguen con lo que fué el espíritu original del Staus contemplada en sus propios estatutos: defender los intereses colectivos con una fuerza basada en una amplia participación sindical y con un compromiso con la comunidad sonorense.
La oportunidad se presenta en este momento ya que surge la coyuntura electoral para renovar el Comité Ejecutivo que dirigirá al Staus durante los próximos dos años, participando en la misma tres planillas. Los académicos de la universidad de Sonora tienen la opción de elegir un Comité Ejecutivo que dirigirá el Staus por los próximos dos años teniendo la oportunidad de elegir una opción con la participación de tres planillas registradas en la contienda electoral.
La Planilla Dorada que representa la continuidad de lo que se ha venido haciendo con el Staus, dirigiendo nuestra organización hacia su pronta extinción, la planilla café que incluye elementos que de una u otra forma formaron parte de anteriores comités ejecutivos y es el resultado de la unión de tres corrientes sindicales y la planilla negra que desde la pasada contienda electoral se mostró como una alternativa sindical independiente integrada por elementos que combinan juventud y experiencia.
Como maestro universitario jubilado mi inclinación es a favor de la planilla negra por considerar que es la opción más pertinente que nos puede conducir a la recuperación del control del Staus por parte de académicos con honestidad y compromiso sindical sin ambición alguna. El triunfo de la planilla negra en la contienda electoral interna impediría que el Staus continúe transitando hacia un negro porvenir y el color negro de la planilla negra garantiza la inclusión de todos los profesores universitarios sindicalizados sin imponer un color como corriente sindical en el poder como ha sucedido en el pasado.


domingo, 25 de agosto de 2019



La revolución del siglo XXI tiene rostro de mujer
Oscar Yescas Domínguez
25/agosto/2,019
“Los tiempos están cambiando”
La ignorancia colectiva en la era de la información
El construccionismo social contemporáneo
La sociedad red
Un nuevo paradigma social
La lección mexicana de democracia
La revuelta feminista en México
La revolución del siglo XXI tiene rostro de mujer


“Los tiempos están cambiando”
Si algo debemos tener presente en estos días es que nos tocó vivir un momento histórico caracterizado por constantes transformaciones sociales en el cual los cambios sociales se suceden uno encima del otro, sin previo aviso. La cauda de cambios sociales iniciada en la década de los sesentas y continuada en forma intensa en las décadas posteriores, nos proporcionó una serie de derechos humanos, laborales y sexuales que fueron el resultado de varias luchas sociales y que hoy en día disfrutamos como algo “natural”, pero también debemos reconocer que hemos llegado a un punto en el que a pesar de vivir en la era de la información, somos ignorantes de muchas cosas y en este momento de la historia es de gran relevancia reconocer que una de estas lagunas en nuestro conocimiento es que desconocemos lo que está pasando actualmente con nuestra realidad social.
Vivimos tiempos de incertidumbre social acompañados de angustia y ansiedad individual, porque todo cambia tan rápidamente que no terminamos de procesar un cambio cuando ya se presentaron nuevos cambios sociales que reclaman nuestra atención.
Esta sensación de incertidumbre social me hace recordar que en la década de los setentas cayó en mis manos un libro titulado “Algo está pasando y usted no sabe que es”, este libro contenía ensayos de grandes pensadores de aquella época como Erich Fromm, Sigmund Freud, Herbert Marcuse, Wilhelm Reich, Simone de Beauvoir, que intentaban dar una explicación al surgimiento de movimientos contraculturales como el hippismo, el movimiento de liberación femenina, el movimiento de liberación homosexual, la lucha contra la guerra, el enfrentamiento entre jóvenes y adultos, la difusión masiva de música de rock, etc., movimientos que eran nuevos para todos en aquel entonces.
La lectura de ese libro y de otros más nos ayudó a comprender lo que estaba pasando en aquellos momentos, a entender muchas cosas que sentíamos los jóvenes de aquella época y sobre todo nos ayudó a definir lo que en realidad queríamos y lo que queríamos la gran mayoría era cambiar el mundo para gozar de la libertad en sus diversas expresiones: libertad en nuestra vestimenta y en el largo de nuestro cabello, libertad para escuchar nuestra propia música, libertad sexual, libertad política, libertad en el manejo de la información, libertad en la educación, libertad de expresión, en suma una libertad que podíamos definir como el derecho a tener una vida libre de todo tipo de autoritarismo ante el cual nos rebelábamos expresando nuestra rebeldía en muchas formas.
Los inevitables recuerdos de aquellas épocas y la observación de lo que está pasando en el aquí y ahora en pleno siglo XXI, me hace sentir como si estuviera en una especie de Deja Vú, por lo que en base en aquellas vivencias y en la experiencia acumulada durante varias décadas puedo decir que a las generaciones actuales les hace falta tener un libro como aquel que cayó en mis manos hace 45 años, aunque debo precisar que cuando hablo de ese libro en forma singular (la anécdota es real), en realidad me refiero a todos los libros que la juventud de aquel entonces leíamos sobre filosofía, Sociología, Economía, Psicología, Feminismo, etc.
La juventud de aquel entonces teníamos necesidad de saber que estaba pasando y leíamos con gran avidez, buscando información que nos permitiera obtener respuestas a nuestras preguntas, que pudiera despejar las inquietudes, nuestras dudas, etc. Actuábamos como investigadores naturales y lo hacíamos porque en aquel entonces teníamos algo que hoy no existe entre los jóvenes contemporáneos: el hábito de la lectura, el desarrollo de un pensamiento autónomo y sobre todo la capacidad de ejercer una crítica de la realidad social asumiendo una actitud de rebeldía ante el autoritarismo irracional imperante, pero esa actitud tenía un fundamento en las lecturas que realizábamos porque realmente deseábamos cambiar al mundo, quizá de una manera muy romántica, pero realmente honesta ya que experimentábamos un compromiso social, nos sentíamos parte integrante de nuestras comunidades ya que el individualismo no estaba tan arraigado como lo está el día de hoy.
Por eso podemos decir que no todos los cambios que se han presentado desde que Bob Dylan acuñara la frase “Los tiempos están cambiando”, han resultado del todo positivos, ya que actualmente podemos observar que una inmensa mayoría de jóvenes se encuentra inmerso en una ignorancia supina sobre lo que sucede a su alrededor, enfrentamos una decadencia de lo social, reflejada en una indiferencia hacia el dolor ajeno y se observa el predominio de una ideología individualista.


La ignorancia colectiva en la era de la información Aparte del desconocimiento de la dinámica social, buena parte de nuestra juventud cae en el “pecado” de la soberbia y creen saber todo, cuando en realidad ignoran mucho, siguen siendo esclavos del problema que genera esa actitud de dar todo por sentado, como algo “natural y normal”, creen que todo ha sido igual siempre, desconocen la historia inclusive la más reciente, menosprecian la búsqueda de información objetiva para comprender el mundo actual porque sencillamente no les interesa y sobre todo carecen de información que les permita realizar una crítica social fundamentada en argumentos científicos.
Muchos jóvenes de hoy ejercen la crítica es cierto, pero aparte de que varios confunden la crític con la simple expresión de quejas e inconformidad, cuestionan sin fundamento aquello que no coincide con su línea de pensamiento y construyen una barrera en la comunicación conocida como “escucha selectiva de la información”, es decir, solo escuchan lo que quieren escuchar, aceptan únicamente aquello que está de acuerdo con sus posturas y no muestran capacidad para el debate respetuoso.
Pero creo que lo que más les hace falta a las generaciones de jóvenes de hoy es aquella confianza que teníamos la juventud de los setentas de que podíamos cambiar el mundo, aquel tipo de empoderamiento individual y social que nos permitía confiar en que podíamos “arreglar” el mundo y sabíamos que nos necesitábamos unos a otros para cambiar el mundo. De una manera prematura y empírica nos veíamos a nosotros mismos como agentes de cambio social y deseábamos cambiar el mundo de aquel entonces para construir un mundo mejor para nosotros y para las siguientes generaciones
Regresando al aquí y ahora echando una ojeada a nuestra realidad contemporánea podría decirse que no logramos nuestro objetivo de cambiar el mundo ya que el sistema nos venció de muchas formas, cuando no usó la represión física, utilizó el control ideológico para alienar nuestra existencia por lo que podría afirmarse que la lucha por lograr un cambio social se mantiene después de varias décadas, o sea que la lucha por cambiar el mundo no sólo continúa, sino que en realidad es una lucha continua y permanente.

El construccionismo social contemporáneo
La situación actual es muy diferente a la de aquel entonces, en la actualidad a muchas personas les es más fácil imaginar el fin del mundo que imaginar que podemos cambiar el mundo en que vivimos, creen que el sistema capitalista es la última forma de organización social de la humanidad.
Ignoran que la historia de la humanidad ha evolucionado gracias a la acción social, a la intervención humana y no a designios divinos. Por esta desconfianza y desconocimiento de nuestro potencial humano debemos insistir en todo momento que existe un construccionismo social a través del cual los seres humanos construimos la realidad social en la que vivimos y esta construcción social se logra a través de nuestra participación e interacción en los diferentes grupos, organizaciones y comunidades a las que pertenecemos.
La sociedad contemporánea existe gracias al funcionamiento de un sinnúmero de organizaciones que nos proporcionan productos y servicios para poder sobrevivir y estas organizaciones son conformadas por grupos formales de personas que interactúan entre sí y los grupos están conformados por individuos.
La realidad social la construimos todos, es un proceso colectivo de interacción social y si aceptamos nuestra participación en la construcción social de la realidad podemos aceptar que tenemos la capacidad de cambiar nuestra realidad y darle el rumbo que nosotros queramos. El reconocimiento de nuestra capacidad de modificar nuestra realidad debe ayudarnos a fortalecer nuestra identidad social y propiciar un empoderamiento individual y colectivo.
Reconozcamos que a lo largo de todos estos años diferentes generaciones hemos logrado transformar aquel mundo dominado por el autoritarismo en todos los ámbitos de convivencia social, a través de la conquista de varios derechos que hoy disfrutamos y que las nuevas generaciones ven como algo “natural” en sus vidas, sin pensar que otras generaciones de jóvenes dieron sus vidas para conquistarlos. Pero todavía existe la desigualdad social, económica y sexual en la sociedad contemporánea por lo que podemos estar seguros de que todavía hay mucho por qué luchar.
Es algo que deberían comprender muchas personas que hoy en día disfrutan de varios derechos sin cuestionar su origen, los derechos que hoy tenemos a votar, a la educación, a la salud, al matrimonio igualitario, al aborto, a los métodos anticonceptivos, etc. Son derechos que se conquistaron gracias a grandes movilizaciones, a luchas sociales de varias colectividades y sobre todo gracias a la participación social.
Esa fue nuestra forma de cambiar el mundo y la lección más importante que debemos destacar es que podemos seguirlo cambiando para darle el rumbo que deseemos teniendo presente que los grandes cambios en la historia de la humanidad se lograron a través de movilizaciones colectivas, a movimientos colectivos que desarrollaron una participación social, donde las personas dejaron atrás su esfera de confort para salir a las calles dar una lucha social.
Necesitamos tener presente en todo momento que la historia de la humanidad no se refiere sólo a hechos del pasado, sino que incluye los hechos que se presentan en nuestra vida cotidiana. La historia de la humanidad la escribimos todos los días al participar en los diversos grupos sociales a los que pertenecemos, al interactuar con las diversas organizaciones que conforman la sociedad contemporánea y al incluirnos de manera activa en las comunidades a las que pertenecemos. Esto es lo que se conoce como “construccionismo social” y es el lema que utilizó con mucho éxito Morena en México para incentivar la participación social en las pasadas elecciones presidenciales en México con el lema “Juntos haremos la historia”.

La sociedad red
Una de las grandes ventajas que tenemos hoy en día para continuar con la transformación de nuestra realidad social es que vivimos un momento en el que nuestra sociedad está conectada por una red, vivimos en la “sociedad red” tal y como nos lo describe el sociólogo español Manuel Castells quien nos ha dado grandes elementos para comprender el papel que juegan estas “redes de indignación y esperanza” en nuestra sociedad contemporánea y sobre todo en el papel que han jugado para impulsar grandes cambios sociales.
En este nuevo mundo que vivimos vemos que la información juega un papel importante ya que la revolución tecnológica ha permitido su circulación libre y sin censura alguna y los efectos de esta revolución tecnológica son visibles en todas partes. Algo que la juventud de los setentas anhelaba y veía como una condición necesaria para la liberación social el acceso libre y gratuito a la información.
Esta tremenda facilidad que nos proporcionan las redes sociales para comunicarnos ha sido un factor clave en la generación de los cambios sociales del siglo XXI, tan sólo recordemos el momento en el que el Presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador fue informado de su triunfo arrollador en las elecciones presidenciales del 2,018 y se refirió al papel que jugaron las redes sociales en su campaña presidencial con las palabras: “benditas redes sociales”.
Las redes sociales nos permiten comunicarnos en forma masiva e instantánea, e internet nos proporciona acceso libre a todo tipo de información. Estos recursos tecnológicos deberían ser utilizados de una mejor forma de lo que se hace actualmente ya que lamentablemente se confirma la advertencia que nos dio alguna vez Umberto Eco cuando nos advirtió: “internet ha dado voz a una legión de idiotas” lo cual podemos comprobar cuando vemos el uso superficial, la falta de argumentos y el uso de descalificativos en las discusiones que tienen lugar en redes sociales.
Debemos tener la humildad de reconocer nuestra ignorancia sobre algunos temas de gran relevancia social y no hablar con ligereza sobre algunos de ellos, como se está haciendo en estos días con el tema del feminismo en México que es abordado con gran ligereza por varias personas sin tener una idea de lo que significa el término o la historia de este movimiento.
Debemos tener presente que la situación actual de nuestra realidad social nos genera una incertidumbre sobre el terreno que estamos pisando, un terreno sinuoso bien definido por el sociólogo polaco Zygmunt Bauman como la sociedad de los tiempos líquidos, haciendo referencia a que nuestras convicciones, creencias,  instituciones, etc., muestran una gran fragilidad, pierden firmeza y se diluyen con facilidad. Por ello es necesario acudir a lecturas científicas que nos proporcionen elementos objetivos para comprender nuestra realidad contemporánea y evitar estar ante “algo que está pasando y no saber que es”. Es decir, si queremos saber que está pasando con nuestras vidas personales y el comportamiento social, necesitamos leer, estudiar para usar la teoría y estar en condiciones de comprender la práctica social, de tal forma que terminemos con la separación que existe entre el conocimiento científico y su aplicación en el desarrollo de nuestra vida cotidiana.
Hoy en día ser ignorante es resultado de una decisión porque todos tenemos las herramientas adecuadas para autoeducarnos, informarnos a través del uso adecuado de internet que nos da acceso a cualquier tipo de información y las redes sociales nos permiten estar informados y conectados con miles de personas al instante. Pero sucedió todo lo contrario a lo que esperábamos lograr en los setentas cuando luchábamos por democratizar el acceso a la información. Tenemos acceso a una gran cantidad de información, tanta información que lamentablemente, la mayor parte de ella es “información chatarra” o "falsas noticias" (fake news), que nos llega como si fuera un Tsunami y no nos permite procesarla porque no terminamos de analizar la información de un evento en forma adecuada cuando nos llega más información y dejamos atrás el evento anterior. Lo que necesitamos hacer es construir una actitud similar a la del investigador científico que analiza su realidad social con una alerta epistemológica que implica estar atento a los problemas sociales que se presentan en nuestras comunidades y elegir en forma adecuada nuestras fuentes de información.

Un nuevo paradigma
Al analizar la realidad social debemos tomar como punto de partida la consideración de que nuestra sociedad contemporánea está ubicada en la era del posmodernismo, lo que quiere decir que la sociedad moderna tal y como la conocíamos está desapareciendo en el sentido de que las instituciones base de nuestro sistema social dejan de funcionar como lo estaban haciendo y entran en un estado de “liquidez” en el sentido que nos plantea Zygmunt Bauman, es decir, nuestras instituciones se disuelven, pierden su fortaleza, dejan de funcionar y están destinadas a desaparecer.
En esa misma línea de pensamiento el también sociólogo francés Alan Touraine afirma que ante la transformación de nuestra sociedad y la inminente desaparición de nuestras instituciones tenemos necesidad de crear un nuevo paradigma para comprender el mundo actual, es decir, debemos crear una nueva forma de entender nuestra realidad social, porque los paradigmas políticos y económicos utilizados en el pasado ya no nos ayudan a comprender lo que estamos viviendo en este mundo en constante transformación. La realidad ha cambiado y no podemos seguir intentando imponer paradigmas que funcionaron en el pasado pero que hoy no funcionan. Un paradigma es una concepción de la realidad social, es una representación social colectiva, es decir, es construida socialmente. Es una forma determinada de comprender el mundo que nos rodea utilizando nociones, conceptos, modelos y teorías.
Este “estado de transición” hacia un rumbo que desconocemos genera una incertidumbre social ya que no sabemos qué es lo que está pasando, por lo que nos encontramos en un estado de confusión similar a la incertidumbre social que prevaleció hace más de doscientos años durante el surgimiento del Estado moderno, cuando en su momento desplazó a la monarquía como sistema de gobierno creando un ambiente de incertidumbre colectiva porque las referencias constantes a Dios y la expresión de ideas religiosas que antes predominaban de repente perdieron el lugar central que habían ocupado porque el nuevo gobierno y su uso perdió todo significado en el nuevo mundo laico, el nuevo Estado estaba conformado por civiles y establecieron una separación entre la Iglesia y el Estado moderno, excluyendo del discurso oficial el discurso religioso.
En este momento histórico que estamos viviendo nos encontramos ante una crisis de las estructuras económicas y políticas sin precedentes. Vivimos un resquebrajamiento de los referentes políticos, económicos, culturales e institucionales que mantuvieron una estabilidad y tuvieron un sentido social durante más de dos siglos, es decir, durante la existencia del Estado moderno.
Las ideologías religiosas y políticas perdieron credibilidad y las instituciones pilares de nuestra sociedad contemporánea, tales como dependencias de gobierno de los tres niveles,  partidos políticos,  universidades, sindicatos, Hospitales, las Iglesias, Cuerpos de seguridad pública, Centros de readaptación social, la familia, etc., se encuentran inmersos en una profunda crisis de credibilidad social, una crisis que se manifiesta con toda claridad en la relación dirigente-dirigido, es decir, estamos una crisis de liderazgo institucional nunca antes vista.
Todo lo anterior nos coloca ante un verdadero parteaguas civilizatorio, ante el cual no podemos permanecer inactivos o indiferentes ya que es un momento de la historia contemporánea en el cual se están presentando cambios de gran relevancia social que determinarán el futuro de la humanidad por lo que no hay lugar para la indiferencia, la neutralidad o la ambigüedad.
Por eso es importante comprender que ante la incertidumbre generada por los tiempos de cambios que estamos viviendo, es natural experimentar cierta ansiedad y angustia porque estamos perdiendo los marcos de referencia habituales que antes funcionaban para describir y comprender nuestra realidad, una realidad que hoy presenta un rostro diferente cada día y por ello debemos trabajar en forma colectiva no sólo en una descripción de la misma, sino también en el rumbo que está tomando esta nueva realidad para construir un mundo mejor y la manera de hacerlo es a través de la creación de un nuevo paradigma.
Hoy nos encontramos en un momento de cambios en la historia de la humanidad en el cual es necesario cambiar nuestra mirada sobre nosotros mismos, sobre nuestro entorno y sobre nuestra propia historia. Por eso requerimos de la construcción de un nuevo paradigma sobre la representación de nuestra vida cotidiana, tanto en nuestra vida colectiva como en nuestra vida personal.

La lección de mexicana de democracia
Durante más de 80 años México padeció una “dictadura perfecta” a manos del Partido Revolucionario Institucional y del Partido Acción Nacional cuyos representantes gobernaron durante un período de tiempo que se caracterizó por un autoritarismo de corte vertical, centrado en la figura presidencial, basado en una enorme corrupción y causante del empobrecimiento de la población al mismo tiempo del enriquecimiento ilícito de políticos y gobernantes que desviaron fondos públicos para su beneficio personal.
La desigualdad social creció enormemente durante el Prianismo y el sufrimiento de la población aumentó en los últimos 30 años por la implementación de políticas neoliberales que adelgazaron al Estado, por la desincorporación de instituciones gubernamentales y la privatización creciente de servicios que antes eran públicos.
Todo esto cambió en el 2,018 cuando en las elecciones presidenciales llegó al poder Andrés Manuel López Obrador encabezando al Movimiento de Renovación Nacional (Morena) un movimiento que obtuvo registro como partido político y participó por primera vez en unas elecciones presidenciales y logró obtener un Tsunami de votos a su favor que le arrebató el poder político al Pri y al Pan logrando un triunfo arrollador en todo el territorio mexicano.
Con estos resultados México se convirtió en el centro de la atención mundial ya que políticos y población de todo el mundo voltearon su mirada a nuestro país preguntándose cómo había hecho el pueblo mexicano para conquistar la democracia después de décadas de una dictadura por todos conocida.
El lema de campaña de Morena fue “Juntos haremos historia” el cual funcionó perfectamente al motivar una participación electoral nunca antes registrada en la historia de México. Junto a este lema incluyó la propuesta de votar “cinco de cinco” que funcionó a la perfección porque mas de 30 millones de mexicanos votaron por los candidatos de Morena
Con estos resultados la esperanza llegó al poder en México y la masiva participación del pueblo mexicano en las elecciones presidenciales se convirtió en un ejemplo a seguir a nivel internacional ya que se llegó a pensar que la democracia estaba en agonía en el mundo entero.
El cambio del poder político en México fue una lección para el mundo entero ya que sucedió en un momento histórico en el cual se pensaba que la democracia estaba en agonía debido al ascenso creciente de la derecha en varios países que procedieron a la implementación de políticas neoliberales que implicaban la privatización de servicios públicos, el adelgazamiento del Estado y la imposición de una dictadura del Mercado en perjuicio de las grandes mayorías.
La comunidad internacional vio los resultados de las elecciones presidenciales en México como un modelo a seguir ya que representó el regreso de una democracia que estaba en crisis, significó un cambio político y social obtenido por la vía pacífica a través de una masiva participación social que logró derrotar a poderosas fuerzas financieras que apostaron a cometer un fraude de escala descomunal, pero la enorme cantidad de votos emitidos a favor de Morena impidió que lograra consumarse de nuevo un fraude electoral en las elecciones mexicanas.
Las instituciones electorales mexicanas corroídas por la corrupción nada pudieron hacer para evitar que Morena arrebatara el poder político y gubernamental a los representantes de una era de corrupción e impunidad.
Las causas de la masiva participación en la jornada presidencial son ya conocidas: por un lado podemos mencionar la existencia de una inmensa insatisfacción social, un hartazgo generalizado, una pobreza en crecimiento, la desviación descarada de fondos públicos para enriquecer a políticos y gobernantes, el predominio de la corrupción en todas las instituciones gubernamentales y por otro lado, una alternativa política nueva que representaba una opción distinta a la del poder y contraria a los intereses de políticos y gobernantes encabezada por Andrés Manuel López Obrador a quien le robaron el triunfo en elecciones presidenciales en 2,006 y en 2,012.
Con la derrota del Pri y del Pan y el consecuente triunfo de Morena, México se convirtió en el centro de la atención internacional debido al ejercicio ejemplar de democracia por la vía pacífica que logró arrojar al basurero de la historia a las fuerzas que habían instaurado la “dictadura perfecta” basada en la corrupción y entrega de los recursos naturales del país al sector privado nacional y extranjero. Las elecciones presidenciales del año pasado demostraron al mundo entero que la democracia no había muerto y que es factible ejercerla a través de la participación social colectiva y organizada.
Esa fue la lección mexicana al mundo entero, cuando la población civil perdió el miedo, superó la indiferencia social, el pueblo mexicano actuó en forma masiva y organizada para ejercer su voto garantizar el triunfo de Morena. Con la enorme participación social el fantasma del fraude y las amenazas de violencia social se disiparon y el pueblo mexicano barrió con el Prian apoyando a una nueva fuerza política denominada Movimiento de Renovación Nacional (Morena).
La atención internacional siguió de cerca estos acontecimientos y a la gran participación social se sumó el relevante papel jugado por las redes sociales que posibilitaron acciones colectivas debido a la comunicación masiva e instantánea que posibilitó su uso. La enorme importancia histórica del cambio social en México después de las elecciones radica en el hecho de que es posible hablar de un “antes” y un “después” del triunfo de Morena en la mayor parte del territorio nacional.
Este cambio electoral que permitió el arribo de un nuevo gobierno es lo que llamó la atención de la comunidad internacional que se preguntaba: ¿Cómo hicieron los mexicanos para lograr un cambio social por la vía pacífica? La respuesta obvia es: ejerciendo la democracia a través de la masiva participación social del pueblo mexicano que se unió en torno a un objetivo común: echar fuera al Pri y al Pan del control político del país y del gobierno mexicano. Estos resultados electorales demostraron al mundo entero que la utopía de la democracia seguía con vida y podía materializarse en pleno siglo XXI por lo que se concretaba la esperanza de construir un mundo diferente con verdadero rostro humano, por lo que el ejemplo del pueblo mexicano reactivó la lucha de otros pueblos.

La revuelta feminista en México
Hoy en día un año después de las elecciones presidenciales, la población mexicana se coloca nuevamente a la vanguardia en la dinámica internacional acerca de como construir un mundo nuevo, pero en esta ocasión las protagonistas de la acción son mujeres, hombres no están incluidos por el momento y no todas las mujeres están participando precisamente. Son varios grupos de mujeres que se manifestaron protestando en varias ciudades del país por el alto grado de violencia hacia el género femenino que existe en México, un país que según las estadísticas oficiales ocupa los primeros lugares en casos de feminicidio, violaciones y abusos sexuales hacia las mujeres en Latinoamérica. Son mujeres que decidieron romper el silencio, tomar las calles para gritar su coraje, exigir justicia y castigo a los responsables de agresiones sexuales y demandar alto al asesinato de mujeres en México.
Con estas acciones expresaron su determinación a ya no seguir callando ante la violencia de que son objeto, a ya no aceptar formar parte de las cifras de feminicidio en este país, con estas manifestaciones de protesta rompieron un silencio que cobijaba en la impunidad la violencia hacia las mujeres, traducida en un número infinito de violaciones, secuestros, asesinatos, mutilaciones y todo tipo de horrores inimaginables, en la mayoría de los casos los culpables de estos delitos ya sea porque las mujeres no denuncian la agresión, porque la policía no investiga y no hay detenidos o porque cuando son detenidos reciben penas muy bajas y logran salir en libertad.
Como sucede en la mayoría de movimientos colectivos de protesta, un caso singular fue el detonante para que miles de mujeres en todo el país salieran a las calles a expresar su indignación, coraje, impotencia y frustración, ante la inseguridad que padecen al poner diariamente en riesgo sus vidas tanto en lugares públicos como en lugares privados. La gota que derramó el vaso fue la impunidad que recibió el caso de la violación de una joven por parte de cuatro policías de la ciudad de México a bordo de una patrulla y su inminente liberación desató una oleada de indignación, que se canalizó a través de las redes sociales logrando concentrar a cientos de mujeres protestando y exigiendo justicia fuera del edificio de la policía en la ciudad de México.

Al no ver respuesta inmediata de las autoridades, la indignación pasó a la acción y los cristales de puertas y ventanas del edificio que alberga policías de la ciudad de México fueron rotos, las paredes pintadas y parte del mobiliario fue destrozado. Las protestas se extendieron más allá del recinto policíaco el Ángel de la independencia fue pintarrajeado, algunos comercios cercanos, y una estación del metro capitalino sufrieron daños por parte de las manifestantes.

Esta protesta generó gran indignación en redes sociales, pero para sorpresa de unas y otros, el motivo de la protesta: el feminicidio existente en todo el país, la violencia hacia las mujeres, el asesinato de una mujer cada dos horas y media en territorio mexicano, diez mujeres muertas por día asesinadas por hombres, todos estos indignantes crímenes pasaron a un segundo término y las participantes en “los actos de violencia” de la marcha de protesta feminista recibieron una condena en redes sociales por parte de personas (hombres en su mayoría) que exigían castigo para las manifestantes por la violencia que exhibieron durante las manifestaciones. Bajo el argumento de que “esas no son las formas de manifestarse”.
Junto a ello, las declaraciones de la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México expresando su intención de iniciar proceso de averiguación previa para detener a las mujeres que participaron en el rompimiento de cristales y en el destrozo de inmobiliario del recinto policiaco contribuyeron a elevar la indignación de las mujeres mexicanas.
Sin embargo, todos estos eventos contribuyeron a abrir en redes sociales el debate sobre la situación de las mujeres en México, sobre el problema del feminicidio, sobre la violencia hacia las mujeres. Como en redes sociales todo mundo puede opinar, las manifestaciones a favor de la represión a las mujeres que protestaron recibieron respuesta de otras personas que no habían participado en las marchas pero apoyaban las demandas de las manifestantes feministas.
Las agresiones hacia quienes se manifestaron demostraron que el dolor ajeno no forma parte de las vidas de una gran mayoría de personas, exhibieron la falta de empatía social en algunos sectores de la población, la ausencia de solidaridad se evidenció en quienes se indignaron más por los cristales rotos y monumentos pintarrajeados que por la violación, tortura y el asesinato de cientos de mujeres en nuestro país.
La vigencia de una cultura de consumo en la cual importa más la imagen que el dolor ajeno, ha sido el contexto de las agresiones hacia la mujer, una cultura patriarcal donde la mujer ha sido reducida a la condición de objeto sexual al servicio del hombre, un objeto que una vez usado es desechable para cientos de hombres. Una cultura con una ideología machista que “ve como algo natural el acoso sexual a mujeres en las calles ante la indiferencia de miles de hombres que prefieren voltear hacia otro lado cuando ven las agresiones hacia mujeres que no forman parte de su círculo familiar, sin siquiera pensar que las mujeres que integran ese círculo cercano podrían estar siendo víctimas de esta violencia hacia las mujeres en el mismo momento que fingen no ver las diferentes manifestaciones de violencia hacia la mujer.
La agresión hacia quienes luchan por un derecho a ser respetadas provino de una gran mayoría de personas en redes sociales. Mientras que una minoría se sintió agredida por estas exigencias de castigo hacia las manifestantes, afortunadamente esta minoría va creciendo en la medida que se visibiliza el problema que antes estaba oculto, en la medida de que deja de percibirse como “algo normal” el que un hombre agreda a una mujer.
La fuerte declaración de Umberto Eco acerca de que internet da voz a legiones de idiotas se confirmó de manera clara en este problema. Miles de personas tomaron su teléfono celular y expresaron su opinión de condena a todo tipo de protesta de las mujeres condenando al feminismo como un “cáncer de nuestra sociedad” que debía ser extirpado. Hablaron como expertos en temas feministas exhibiendo su ignorancia sobre este tema sin recato alguno, mostraron el macho oculto que llevaban dentro, exigiendo una vuelta a la “normalidad” castigando a las mujeres que se atrevan a protestar nuevamente.
Esa “normalidad” que recuerda la “paz social” denunciada en los setentas por Franco Basaglia en su libro Los crímenes de la paz, una paz que reposa en el ejercicio de varios crímenes sociales, la explotación laboral, la pobreza social, la desigualdad social, etc. En este caso la “normalidad y la Paz social” que reclaman los “expertos críticos” en redes sociales significa seguir tolerando y aceptando que las mujeres mexicanas sigan siendo violadas, agredidas, torturadas y asesinadas de manera impune “porque ellas se lo buscaron al vestir de esa forma, al andar solas por las calles, al salir de noche”, etc., y que los responsables de estas agresiones sigan en la absoluta impunidad.
Muchas expresaron su indignación por haber manchado monumentos históricos con pintas exigiendo justicia para las mujeres, una indignación que se levanta iracunda a pesar de la evidente ignorancia de quienes se indignan sobre la propia historia que cuenta ese monumento. El rompimiento de cristales en edificios públicos y de comercios generó una indignación que contrastó enormemente con el alto grado de indiferencia ante los asesinatos de las mujeres mexicanas.
“Esas no son formas de protestar”, “así no” se leía en redes sociales, pero las diferentes intervenciones que se expresaron en ese sentido, jamás incluyeron algo parecido a un “así sí”, es decir alguna propuesta para canalizar ese enorme descontento. Estas condenas a la violencia de las manifestantes exhibían su enorme ignorancia acerca de cómo los grandes cambios que se han presentado en la historia de la humanidad han incluido diferentes formas de violencia. Sin violencia no hay cambio social, sin violencia no se rompe el silencio que cobija la impunidad del feminicidio. Ninguna revolución en la historia de la humanidad se ha ganado regalando flores o actuando con gentileza o cualquier otro tipo de “comportamientos socialmente aceptables” .

Aquellos hombres que nos atrevimos a expresar nuestra opinión apoyando las demandas de justicia de las manifestantes feministas fuimos agredidos por dos diferentes frentes: por un lado de parte de hombres que veían como una traición que algún hombre exigiera castigo a asesinos y violadores de mujeres y por el otro lado, de parte de mujeres que se autodenominaban feministas afirmando que ningún hombre debe apoyar las demandas feministas porque no son mujeres y por eso no entienden las luchas feministas. Mujeres rechazando la participación de hombres en la lucha "feminista", manteniendo una concepción reduccionista y literal del movimiento feminista, acusando al hombre por ser hombre.
Aún a pesar de estas reacciones, el logro principal de las marchas de protesta de grupos feministas es que se logró romper el silencio sobre la violencia hacia las mujeres y se puso en el tapete de la discusión pública un gran problema social que se mantenía oculto en la invisibilidad pública: el feminicidio en México. Con estas acciones entramos en una nueva etapa en México ya que vivimos un momento histórico de gran relevancia en el que se ha roto el silencio que garantizaba la impunidad y obediencia a la violencia contra las mujeres. Por esta situación se puede afirmar que hay un "antes y un después" en la historia de México.

La revolución del siglo XXI tiene rostro de mujer
En la década de los sesentas surgieron grandes movimientos sociales que evolucionaron y lograron conquistar varios derechos que hoy disfrutamos. Sin embargo con el paso del tiempo aquellos movimientos sociales se agotaron posteriormente al ser absorbidos por la sociedad de consumo que los mercantilizó. Las conquistas sociales del movimiento obrero que lograron crear sistemas de protección social dentro del contexto del Estado benefactor, se encuentran hoy en día en franca desaparición afectando la salud, educación, estabilidad laboral y bienestar social DE HOMBRES Y MUJERES.
Las pocas organizaciones obreras independientes se ven en la necesidad de implementar estrategias de defensa y retroceso para mantener una cobertura aceptable en la atención a la salud, en el pago de pensiones y jubilaciones, etc.
Las instituciones y organizaciones diversas que conforman la base de nuestra sociedad dejan de cumplir su función y tanto hombres como mujeres quedan desprotegidos en diversas formas ante el avance del poder corporativo que toma el control mundial por encima de los gobiernos de cada país, que se ven obligados a ceder concesiones para seguir formando parte “del sistema financiero internacional” y diseñan políticas que abandonan el enfoque social de apoyo a las minorías desprotegidas y priorizan los beneficios de las grandes corporaciones privadas.
La idea de que estamos progresando pierde sentido y credibilidad ante los hechos que enfrentamos en nuestra vida cotidiana de pérdida de nuestra capacidad adquisitiva y aumento de las utilidades de las grandes empresas. La dinámica social en las ciudades entra en un proceso de descomposición al igual que las zonas rurales y la violencia viene a formar parte de nuestras vidas. La crisis social sin precedentes que vivimos hoy en día ha generado un caos en el cual están presentes la violencia, la dominación de los mercados, el debilitamiento del Estado benefactor, la crisis de las instituciones, etc.
Todo lo anterior nos dice Alan Touraine conforma la descomposición de lo social, la desaparición de nuestra sociedad, los cambios que provienen desde arriba en el contexto de la globalización tienden a perjudicar a las mayorías, por lo que es necesario invertir la dinámica social para impulsar cambios desde abajo, desde las comunidades, desde los grupos sociales que forman parte de nuestras comunidades.
Se requiere continuar con la lucha por un cambio social para realmente construir una sociedad democrática, igualitaria y justa. El triunfo de Morena en México representó un gran cambio social en la vida política y cotidiana de millones de mexicanos en la medida de que fue sin duda alguna un parteaguas histórico, el fin de una era de autoritarismo, corrupción e impunidad y grandes sectores de la población anteriormente desprotegidos, reciben hoy apoyos del nuevo gobierno.
Pero a pesar de lo anterior y de la gran participación social que se dio en su momento, no se puede afirmar que el cambio de poder político en México sea en sí mismo una revolución social. Sobre todo cuando la vida cotidiana nos recuerda que siguen en la agenda de discusión temas pendientes que requieren solución a través de la participación social de hombres y mujeres sin distinción o exclusión alguna.
Ya no es posible buscar en el nivel político una explicación a lo que está sucediendo en nuestra realidad social, necesitamos una revolución cultural. Los cambios geopolíticos generados en la sociedad contemporánea han generado una descomposición de los paradigmas políticos y económicos utilizados para analizar la realidad social.
La destrucción de los social implica la desincorporación, el desprendimiento del individuo contemporáneo de los grupos sociales y comunidades a las que pertenece. Esto impide generar una participación social, sobre todo porque la demanda de reformas estructurales se ve como algo externo al individuo, como algo ajeno al mismo.
Se requiere la construcción de un nuevo paradigma que contribuya a generar la participación social y este incremento puede lograrse si se apela directamente a la violación de derechos humanos de los individuos. En ese sentido los nuevos actores sociales pueden identificarse con mayor facilidad en un redescubrimiento de sí mismos en la defensa de su libertad personal y la restauración de sus derechos violados, sean estos, derechos humanos, laborales o sexuales.
El sujeto social contemporáneo puede lograr su afirmación individual y su reincorporación a lo social al luchar contra todas las formas de la vida social que tienden a destruirle. Uno de estos grandes temas lo es sin duda alguna la desigualdad social que padecen millones de mexicanos por la implementación de políticas de corte neoliberal que realizó el Prian en perjuicio de millones de mexicanos.
Pero la revuelta feminista en México nos pone enfrente de nosotros la necesidad de discutir como resolver otro tipo de problema que también requiere urgente atención: la desigualdad de género, las enormes diferencias sociales económicas, políticas, sexuales y sociales que existen entre los hombres y las mujeres, pero sobre todo, nos obliga a discutir de manera urgente como terminar con el feminicidio y la violencia hacia las mujeres.
Esta situación nos coloca en un momento de la historia en el cual necesitamos construir un paradigma de corte incluyente, que contemple la perspectiva feminista, que considere las demandas de colectivos de grupos feministas que exigen la intervención del Estado para que termine la violencia de que son objeto y que las instituciones de seguridad pública así como el poder judicial realicen su trabajo para terminar con la impunidad de la cual gozan actualmente violadores y asesinos de mujeres y que se den garantías de seguridad a todas las mujeres mexicanas.
Esta exigencia de seguridad pública y respeto a las mujeres representa la necesidad de implementar un cambio en la cultura predominante en nuestro país, ya que para lograr construir una real equidad de género necesitamos una nueva forma de vernos a nosotros mismos, un nuevo enfoque de relaciones interpersonales. El nuevo paradigma social implica la construcción de nuevas imágenes de lo que significa ser hombre y lo que significa ser mujer, implica un proceso de deconstrucción masculina en el cual reconozcamos los privilegios que tenemos por el simple hecho de ser hombres y estemos dispuestos a renunciar a los mismos.
Los hombres debemos ver en la lucha feminista la oportunidad de despojarnos de roles sexuales estereotipados que nos hacen reproducir comportamientos que generan desigualdad de género, pero principalmente nos impiden ver la "violencia" utilizada por las las mujeres en sus manifestaciones como una expresión del hartazgo y temor de ser asesinadas o violadas dentro de la "normalidad" patriarcal.
Ya no es posible seguir manteniendo un silencio acerca de la violencia que sufren nuestras mujeres a manos de ciertos “omvres”, ya no es posible ocultar el infierno en el que se ha convertido la sociedad patriarcal y machista para las mujeres ya que éste se ha exhibido en toda su magnitud.
La acción de romper cristales, gritar insultos a violadores, asesinos y autoridades incompetentes, cantar a favor del aborto y hacer pintas en monumentos y edificios, ha cumplido una función importante: llamar la atención hacia un problema que ya no debe ser ignorado.

De todos nosotros depende escuchar estos gritos de rebeldía y lucha femenina para contribuir con nuestra acción individual a la generación de cambios en las relaciones de hombres y mujeres en nuestra sociedad, o permitir que se siga con la violencia hacia las mujeres y que se haga costumbre romper el silencio con mayor violencia cada año y exponer públicamente las agresiones de las que sean objeto las mujeres. Cada hombre que se precie de serlo debe observar y escuchar a las mujeres que se encuentran a su alrededor, poner atención a la palabra de las mujeres que tienen mucho que decir acerca de como han sido violentadas en calles, escuelas, oficinas, hogares, etc., pero más importante aún, es que cada hombre descubra el macho que lleva oculto dentro de sí mismo.
Si no queremos que se sigan rompiendo cristales y haciendo pintas debemos sumar nuestra voz a las protestas feministas en demanda de justicia y seguridad pública. El testimonio experiencial de nuestras mujeres debe ser escuchado, su demanda de justicia debe ser atendida, hombres y mujeres debemos marchar juntos en la construcción de un mundo donde realmente prevalezca la justicia, la igualdad y la democracia. La lucha feminista es el preludio de una verdadera liberación social que implica también una liberación masculina del adoctrinamiento del cual es objeto en una sociedad capitalista neoliberal, de fuerte contenido patriarcal y que crea desigualdad social hacia hombres y mujeres, pero en mayor medida, desigualdad y violencia hacia las mujeres.
El cambio que necesitamos es de índole sociocultural lo que quiere decir que no será de la noche a la mañana ya que estamos hablando de un proceso de deconstrucción de actitudes, valores, autoimagen, etc., Que requirió toda una vida construirlas y hoy estamos cuestionando el mundo tal y como es, sin saber siquiera como debe ser el nuevo mundo, tenemos solo la idea, pero la razón está de nuestro lado, sigamos adelante que todavía falta mucho por deconstruir pero tengamos presente que en estos días hemos avanzado enormemente ya que los ojos del mundo entero están enfocados en México por estos eventos ya que la lucha de las mujeres en México en contra del feminicidio ha recibido expresiones de apoyo de varias partes del mundo.

La liberación femenina es una parte inevitable de la liberación de los hombres y paso previo para lograr la liberación social. Es decir, no se trata de que los hombres "ayudemos" a las mujeres, nos estamos ayudando mutuamente en la medida de que los hombres reconozcamos el macho que llevamos dentro, que identifiquemos aquellos micromachismos en nuestra conducta cotidiana antes de que se expresen en actos machistas y en violencia en contra las mujeres.
La lucha por el cambio social no continúa después del triunfo de Morena en México. En realidad la lucha por construir un mundo mejor al actual es una lucha continua ya que forma parte de un proyecto de lucha a largo plazo y parte de nuestro compromiso es superar aquellos falsos antagonismos, como el pensar que los hombres estamos en contra de las mujeres, o que las mujeres están en contra de los hombres. Participar activamente apoyando esta rebelión femenina es una cuestión de principios, de congruencia, de valor civil, de solidaridad y por qué no decirlo: de orgullo y satisfacción de asumir conscientemente el rol de agentes de cambio social para cambiar nuestra realidad.

Castell, Manuel: La sociedad red

Castells, Manuel: Redes de indignación y esperanza

Touraine, Alan: Un nuevo paradigma para comprender al mundo de hoy

Yescas, Oscar: Notas para comprender la sexualidad humana
https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/08/notas-para-comprender-la-sexualidad.html

Yescas, Oscar: En defensa de las mujeres
https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/08/endefensa-de-las-mujeres-oscaryescas.html

Yescas, Oscar: La educación en sexualidad humana como contribución al cambio social
https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/06/la-educacion-en-sexualidad-humana-como.html

Yescas, Oscar: Liberación femenina o liberación social
https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/03/liberacionfemenina-o-liberacion-social.html

Yescas, Oscar: El agente de cambio social
https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/01/el-agente-de-cambio-social-oscar-yescas.html

Yescas, Oscar:La construcción social de la equidad de género
https://oscaryescasd.blogspot.com/2018/10/la-construccion-social-dela-equidad-de.html

Yescas, Oscar: Notas sobre la condición femenina
https://oscaryescasd.blogspot.com/2018/10/notas-sobre-la-condicionfemenina-desde.html

Yescas, Oscar Democracia y educación sexual
https://oscaryescasd.blogspot.com/2018/10/democracia-yeducacion-sexual-oscar.html

Yescas, Oscar: La revolución sexual de la pornografía
https://oscaryescasd.blogspot.com/2018/09/la-revolucion-sexual-dela-pornografia.html

Yescas, Oscar: La prostitución: ¿mal necesario?
https://oscaryescasd.blogspot.com/2018/09/la-prostitucion-mal-necesario.html
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