Feminismo:
La revolución más larga en la historia de la humanidad
Oscar
Yescas
04
de abril de 2,021
Introducción
La
jornada del 8 de marzo del 2,021 en
México
Origen
real del día internacional de la mujer
La
condición femenina en el siglo XXI
El
feminismo en el siglo XXI
El
oportunismo “feminista” de la derecha en México
Conclusiones
Introducción
La
historia de la humanidad se ha caracterizado por grandes cambios
sociales que fueron el resultado de la irrupción de movimientos
colectivos que contaron con la participación masiva de hombres y
mujeres en luchas por la conquista o defensa de sus derechos, en la
mayoría de estas luchas se incluyó el uso de la violencia en contra
de regímenes totalitarios que funcionaban beneficiando a una minoría
en perjuicio de una gran mayoría de la población e intentaron
reprimir las expresiones de protesta y rebeldía. Estos cambios
quedaron registrados en la historia con el nombre de revoluciones y
como ejemplos notables de estas movilizaciones históricas se pueden
mencionar los siguientes casos:
La
Revolución francesa que
fue un movimiento político, social e ideológico que luchó en
contra de un absolutismo monárquico que oprimía a la mayoría de
los súbditos y se se inició el 14 de julio de 1789 con la toma de
la Bastilla y terminó el 2 de diciembre de 1804. Las causas que la
originaron fueron múltiples pero puede mencionarse la existencia de
una gran desigualdad social
que obligaba a campesinos al pago de impuestos, tributos y diezmos en
beneficio de la nobleza y del clero. Una crisis financiera
originada por los excesos de
gastos de la Corona y gastos provenientes de la participación de
Francia en la guerra por la independencia de Estados Unidos, etc.
La
ideología que unió a masas de campesinos franceses fueron los lemas
“Libertad, igualdad y fraternidad”.
Sin saberlo en aquel entonces, los franceses terminaron con un
sistema económico que tenía siglos funcionando en base a una
división de sectores privilegiados y no privilegiados (el
feudalismo) pues al coincidir
la revolución francesa con el surgimiento de la primera revolución
industrial se dio inicio a una nueva época y a un nuevo sistema
social que después se denominó capitalismo
que se fue construyendo en décadas posteriores. Por estas razones la
revolución francesa marcó el inicio de la edad contemporánea y
creó las bases para la construcción de la democracia en nuestra
sociedad ya que permitió el surgimiento de la soberanía
popular. El gran legado de la
revolución francesa fue la declaración de nuevos derechos
individuales como la libertad, igualdad ante la ley y la abolición
de la esclavitud que fueron ejemplo a seguir por movimientos
colectivos de otros países de Europa e influyeron sobre los líderes
de las posteriores revoluciones de independencia que surgieron a
nivel mundial.
Otro
movimiento colectivo de trascendencia internacional lo fue la
Revolución Mexicana
que surgió inicialmente en contra de la perpetuación en el poder de
Porfirio Díaz que se mantuvo en el gobierno durante 31 años y
pretendía reelegirse nuevamente, lo que dio origen al lema “Sufragio
efectivo, no reelección” y
que coincidió con la huelga de los mineros de Cananea
que lucharon en contra de la explotación y la miseria en la que
vivían los mineros y la injusticia y desigualdad que existía entre
los trabajadores mexicanos y los trabajadores extranjeros.
La
huelga de los mineros de Cananea es reconocida como el antecedente de
la revolución mexicana que enfrentó en condiciones de desigualdad a
la empresa minera propiedad del estadunidense William Green, Cananea
Consolidated Copper Company
quien utilizó guardias privados y ejército estadunidense para
reprimir a los mineros, por lo que se le conoce como “La
cuna de la revolución mexicana”.
Se presentó como el inicio de un movimiento que se tornaría en una
revolución que se extendió por todo el territorio nacional, en la
cual participaron mujeres que acompañaron a los hombres no sólo
como fuerzas de apoyo, sino que también participaron en ataques
armados y fueron popularmente conocidas como “Las
Adelitas”. Esta revolución
armada que duró 7 años, de 1910 a 1917 terminó con la creación de
la Constitución de 1917
que fue la primera constitución de un país que recogió las
demandas de los obreros y campesinos para ser reconocidas como
derechos sociales y laborales.
En
Rusia la influencia
de la revolución francesa tomó forma concreta en 1861 cuando el Zar
Alejandro II permitió la
promulgación de la abolición de la servidumbre que funcionó como
una primera fisura que agrietaba el sistema zarista de corte feudal,
ya que los antiguos siervos se desplazaron a las ciudades y pasaron
a formar parte de la mano de obra industrial que necesitaba la
revolución industrial en auge. En la medida que crecía la industria
en Rusia y las poblaciones se aglomeraban en los centros industriales
provocando el crecimiento de las ciudades, resultaba evidente que los
beneficios de la industrialización no llegaban a la mayoría de la
población que seguía viviendo en condiciones de miseria. Eran
libres pero morían de hambre en la nueva sociedad que estaba
surgiendo con la bandera de libertad y democracia.
Con
una población mayoritariamente rural, la industrialización no
beneficiaba a la mayoría de la población, por lo que surgió un
proletariado campesino que fue susceptible a ideas revolucionarias,
por lo que surgieron varios movimientos organizados que intentaron
derrocar al gobierno zarista sin resultados inmediatos. Muchos
revolucionarios fueron encarcelados o deportados, por lo que podría
decirse que la revolución rusa de 1917
fue la culminación de varias pequeñas revueltas, insurrecciones
campesinas, atentados políticos y actividades al interior de las
instituciones políticas.
La
revolución rusa acabó con un imperio que duró 300 años,
transformó al país para acabar con un sistema económico y político
para crear el primer sistema comunista de la historia de la humanidad
y tuvo una enorme influencia en el resto del mundo entero. Rusia
provocó un terremoto político en todo el mundo porque se convirtió
en referencia a un sistema alternativo diferente al capitalismo, al
construir la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) que
se convirtió en una potencia económica, política y militar y
funcionó como fuente de inspiración de movimientos revolucionarios
en partidos, sindicatos y países de todo el mundo, por lo que no es
exagerado decir que no puede entenderse el Siglo XX sin comprender lo
que provocó la revolución rusa de 1917.
En el
mismo año en el que en México se procedía a la elaboración de la
Constitución de 1917, se iniciaba la Revolución Rusa que
buscaba el derrocamiento del régimen
zarista que actuaba de forma autocrática y represiva desde hacía
tres siglos imperial, para instaurar un sistema republicano que
surgió como la República socialista federativa soviética de Rusia
iniciaba otra revolución.
La
revolución Rusa, representó la primera revolución proletaria
triunfante en territorio de un país, que transformó al país más
atrasado de Europa en una fortaleza industrial y militar que jugó un
papel decisivo en la derrota del fascismo. Una revolución que
erradicó la plaga del analfabetismo en la que se encontraba la
mayoría de la población rusa y que la mantenía en las sombras de
la ignorancia y la superstición. Al hablar de la revolución rusa se
debe tener en cuenta que representó mucho más que una simple
revuelta o movimiento armado, porque marcó un hito en la historia de
la humanidad al grado de que puede hablarse de un antes y un después
de a revolución rusa, ya que logró concretar en la realidad la
expectativa de millones de personas de construir una sociedad en la
que la igualdad planteada por la revolución francesa tomaba una
forma concreta en el siglo XX.
No
todas las revoluciones han sido violentas, es necesario mencionar que
también ha habido revoluciones colectivas pacíficas ,que han
logrado grandes cambios sin disparar un solo tiro, sin causar
destrozos y sin provocar víctimas fatales. El derrumbe de
la unión Soviética es un
claro ejemplo de este tipo de revolución pacífica
que logró desmantelar un Estado conformado por varios Estados, que
representaba una potencia mundial y contaba con un gran poderío
militar. No fue un triunfo del capitalismo como algunos dicen
intentando distorsionar la historia, la caída del muro de Berlín y
de la URSS fue la decisión autónoma del pueblo de Alemania oriental
y los habitantes de resto de repúblicas socialistas soviéticas, lo
que provocó la desaparición del bloque soviético, al acordar en
forma independiente y voluntaria salirse de la URSS e independizarse
como repúblicas democráticas.
Quizá
algunos no lo vean así, pero otro ejemplo de revolución pacífica
lo representa la caída de la dictadura del Prian
en México a través de la vía electoral, cuando el pueblo mexicano
votó masivamente por Andrés Manuel López Obrador y el nuevo
partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), para quitar
del poder político al Pri y al Pan que gobernaban con autoritarismo,
corrupción y violencia institucional, actuando como fuerzas aliadas
en contra de los intereses del pueblo mexicano.
Con
esta introducción podemos ver que la historia nos habla de cambios
sociales históricos de gran envergadura, en algunos de los cuales se
ha utilizado la violencia como instrumento de liberación para
enfrentar la violencia institucional o los aparatos represivos del
Estado, mientras que en otros casos, la transición de un sistema
político a otros se ha dado con una gran participación social y se
ha caracterizado por usar métodos pacíficos. Por lo cual podemos
confirmar que la violencia no siempre es necesaria para lograr un
cambio social, aún cuando se trate de un sistema autoritario y
violento, cuando el pueblo toma consciencia de su historicidad, es
decir, de su capacidad para cambiar la historia si actúa en forma
colectiva, organizada y unida, puede transformar la realidad social y
construir una democracia participativa.
Podríamos
seguir describiendo más revoluciones sociales que cambiaron el curso
de la historia de la humanidad, pero hay una revolución que lleva
más de 150 años de lucha
y que sin embargo, todavía no es oficialmente reconocida a pesar de
su presencia en nuestros días y que al contrario, hoy en día recibe
más cuestionamientos que apoyos de ciertos sectores de nuestra
sociedad, tanto de hombres como de mujeres. Me refiero a la
revolución feminista
que inició en el siglo XIX,
continuó luchando en el siglo XX
y que en pleno siglo XXI continúan
luchando por viejas y nuevas demandas diversos colectivos que agrupan
a miles de mujeres en todos los países del mundo y es un movimiento
que crece cada año y que amerita la reflexión masculina sobre las
causas que la originan, porque no podemos construir una sociedad
donde exista democracia, igualdad y justicia social en el ámbito
público si no hacemos lo mismo dentro del ámbito de lo privado.
Si
recurrimos a la Historia podremos verificar que la primera
ola del movimiento feminista se
dio a mediados del siglo XIX,
cuando mujeres de Estados Unidos y el Reino Unido iniciaron su lucha
por el sufragio femenino, por lo que puede situarse el origen de la
revolución feminista en 1848, cuando se dio la Declaración de
Séneca Falls, que fue el resultado de la reunión de 68
mujeres y 32 hombres
representantes de diversos movimientos abolicionistas y asociaciones
políticas, esta declaración fue un documento en el cual se
cuestionaba las restricciones políticas hacia las mujeres: no podían votar, presentarse a elecciones, ni
ocupar cargos públicos, ni afiliarse a asociaciones políticas.
Cuestionaban también restricciones económicas:
se les prohibía tener propiedades, ya que los bienes estaban a
nombre de la pareja masculina, se les prohibía dedicarse al
comercio, tener negocios propios o abrir cuentas corrientes y restricciones jurídicas
ya que se negaban derechos civiles o jurídicos a las mujeres de
aquella época.
Desde
hace 173 años las mujeres han estado saliendo a protestar en las
calles, solas o acompañadas de hombres que apoyaron sus luchas,
exigiendo sus derechos, intentando conquistar igualdad política,
económica, laboral y sexual. Al inicio del siglo veinte
salieron a las calles para luchar por sus derechos políticos y
conquistar el derecho al voto femenino. A finales de los sesentas
y durante los años setentas
lucharon por una mayor libertad sexual, por derechos sexuales y
reproductivos, por el derecho a decidir o no decidir ser madres, por
el derecho al divorcio, a un salario justo, a una vida libre de
violencia doméstica, etc. En los años 90´s
con la globalización, las luchas se generalizaron en todo el mundo y
desde fines del siglo pasado las mujeres no han parado de luchar y su
movimiento crece cada año que transcurre.
En
el siglo XXI la
violencia hacia las mujeres se ha incrementado y como respuesta han
aumentado el surgimiento de colectivos feministas y el número de
mujeres que salen a protestar en forma masiva, por lo que puede
decirse con relativa certeza que el feminismo (la
revolución feminista)
representa hoy en día un movimiento colectivo de carácter global,
que tiene una gran capacidad de convocatoria, que aumenta año tras
año el número de mujeres que se movilizan, al mismo ritmo que
aumenta la violencia hacia las mujeres y las cifras del feminicidio.
Los días 8 de marzo
Día internacional de la mujer y el 25 de noviembre
Día internacional contra la violencia hacia las mujeres de cada año,
son fechas en las que millones de mujeres se movilizan, salen de sus
casas, se ausentan de sus trabajos, se reúnen con otras mujeres y
juntas se movilizan tomando las calles para visibilizar un problema
que padecen en la vida cotidiana en todos los ámbitos de convivencia
social, sean públicos o privados y en esos días es cuando se puede
ver la magnitud del problema de la violencia hacia las mujeres.
El
grito de protesta femenino resuena en las capitales de todos los
países, es un grito colectivo que intenta romper el silencio y
denunciar la opresión y violencia a la que son sometidas y que
sufren en forma individual el resto de los días del año. El
feminismo es una revolución que lucha contra un sistema político,
económico y cultural que tiene
mucho más que siglos de existencia, ya que el patriarcado
existe desde hace miles de años y se ha caracterizado por generar
una doble desigualdad social hacia las mujeres, una explotación
económica adicional por la pertenencia a un género
y que mantiene una guerra contra las mujeres al utilizarlas como
mercancía para extraer un beneficio económico ofreciendo servicios
sexuales a la población masculina. Ya es tiempo de que el movimiento
feminista sea reconocido como la revolución más larga de la
historia de la humanidad que representa la culminación de las luchas
por la liberación social y la construcción de una sociedad donde
realmente exista democracia, igualdad y justicia social.
La
jornada del 8 de marzo del 2,021 en México
Según
el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México
se registra un promedio diario de diez asesinatos de mujeres por
día, 40 violaciones diarias y un 51% de la población
femenina ha sufrido algún tipo de violencia, lo cual coloca a
nuestro país como uno de los países con índices más altos de
feminicidio. Una grave situación que se ha venido complicando cada
año que pasa porque las cifras aumentan conforme avanza el tiempo.
Por ello, existen varios colectivos feministas que exigen atención
del Estado para detener la violencia hacia las mujeres.
En
México en agosto del 2,019
un joven mujer de 17 años denunció a 4 policías de la policía de
la ciudad de México acusándolos de haberla violado dentro de la
patrulla policiaca que conducían, lo cual provocó una ola de
indignación que motivó a miles de mujeres a manifestarse en marchas
de protesta por las calles de la capital del país. Con pancartas y
con el lema “no me cuidan, me violan”,
un amplio grupo de mujeres lleva su protesta frente al edificio de la
Secretaría de Seguridad Ciudadana exigiendo justicia y castigo a los
culpables.
La
Secretaría de Seguridad Pública anunció que abrió una
investigación por agresión sexual, mientras que el grupo de mujeres
que se manifestaban exigiendo justicia avanzó hasta llegar al
edificio de la Procuraduría de la Ciudad de México, donde el
Secretario de Seguridad Ciudadana, Jesús Orta,
salió del edificio para establecer un diálogo con las manifestantes
ofreciéndoles integrar una comisión conjunta de investigación del
caso, su propuesta fue rechazada ya que las manifestantes se negaron
a participar y en un momento dado, una joven le arrojó pintura y
gases de colores al funcionario público, por lo que el representante
del Gobierno capitalino dijo que no existían las condiciones para
establecer un diálogo y retornó al interior del edificio. El
rechazo a la formación de esta Comisión investigadora y la acción
individual de la mujer que arrojó pintura y gases de colores sobre
el funcionario tuvieron graves repercusiones en los años siguientes
porque exhibió una actitud de intransigencia y vandalismo estéril
que marcó la relación entre los colectivos feministas en México y
el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, un Gobierno que llegó
al poder con el voto de más de 30,000,000 de hombres y mujeres, por
lo que es considerado el primer gobierno democrático después de 70
años de dictadura del Prian.
En
el 2,020, las cifras
de mujeres asesinadas y los casos de violencia hacia las mujeres
continuaron en aumento, por lo que la marcha del 8 de marzo se
convocó con las consignas #Un día sin nosotras o
#undíasinmujeres, para
realizar la primer huelga feminista en
la historia de México. La convocatoria partió de varios colectivos
feministas como la Asamblea Feminista juntas y Organizadas, Asamblea
Feminista Autónoma e Independiente (AFAI), Asamblea Feminista
Metropolitana (AFM) y la Coordinación 8M independientes, que
llamaron en forma conjunta a manifestarse el 8 de marzo, ausentarse
de sus labores, no salir a consumir ese día y utilizar en ambos días
pañuelos de color verde o color morado.
El
8 de marzo del 2,020,
la marcha feminista aumentó considerablemente en número en relación
con el año anterior y se infiere que este aumento de participación
femenina sucedió por el aumento de casos de violencia masculina
hacia las mujeres. El incremento de cifras de feminicidio, la
impunidad en la violación de mujeres por parte de policías, provocó
una ola de indignación que logró que miles de mujeres se sumaran a
la marcha feminista exigiendo justicia, castigo a los culpables y un
alto al feminicidio en todo el país, en esta marcha se incluyeron
demandas de grupos de mujeres heterosexuales, mujeres lesbianas,
transexuales, indígenas, etc., por lo que el movimiento feminista
creció al incluir en sus filas a grupos minoritarios que también
luchaban por sus derechos como ciudadanos.
En
este contexto y en el marco del inicio de la campañas para elegir
candidatos a puestos de elección popular que participarán en las
elecciones del próximo 6 de junio, el partido en el gobierno Morena
aprobó la candidatura de Félix Salgado Macedonio como candidato a
Gobernador por el Estado de Guerrero. Esta designación desató una
campaña en su contra porque Félix Salgado cuenta con cinco
acusaciones de abuso sexual, dos por violación, algo inaceptable en
un ambiente de protesta feminista por el aumento de casos de
violencia hacia las mujeres y la impunidad vigente hacia los
victimarios.
El
cuestionamiento a esta designación provino de parte de colectivos
feministas que utilizaron el lema “Un violador no será
Gobernador” en redes
solicitando al Presidente Andrés Manuel López Obrador que dejara de
apoyar la candidatura de esta persona a la gubernatura de Guerrero.
La campaña cobró fuerza y las redes sociales fueron
inundadas con esta consigna por lo que instancias de la
infraestructura de gobierno en Morena se vieron obligadas a retirar
la candidatura a Félix Salgado mientras se hacía una investigación
y los colectivos feministas celebraron como un triunfo el anuncio del
retiro de esta designación. Sin embargo, días después el lunes 4
de marzo las mismas instancias internas de Morena determinaron que
las acusaciones no tenían fundamento por lo que se aprobó
nuevamente su candidatura oficial para representar a Morena y ser
Gobernador del Estado de Guerrero y de manera sorpresiva el día 5 de
marzo Palacio Nacional amaneció rodeado de vallas con altura de tres
metros que impedían el acceso total al edificio, lo cual sorprendió
a todo el pueblo mexicano porque no se esperaba una acción de este
tipo de un gobierno elegido en forma democrática, que llegó al
poder gracias a movimientos colectivos y de un día para otro, cerró
sus puertas a un movimiento colectivo en ascenso como lo es el
movimiento feminista.
Tres
días antes de la conmemoración del 8 de marzo del 2,021 el ambiente
de la Ciudad de México se encontraba tenso y la presencia de un muro
de vallas rodeando Palacio Nacional envió un mensaje político que
fue interpretado como un mensaje de cerrazón al diálogo y
autoritarismo institucional por los colectivos feministas. La
construcción de vallas de acero alrededor de edificios históricos
como Palacio Nacional y Bellas Artes se basó oficialmente en el
argumento de protegerlos de la “violencia inminente” de
los grupos feministas que se manifestarían el 8 de marzo.
Esta
decisión del gobierno de la capital de la república recordó en
forma inevitable una acción similar tomada por Donald Trump al
rodear el edificio del Capitolio con vallas de concreto y elementos
policiacos y militares con el argumento de protegerse del vandalismo
de los manifestantes Black lives matters en
las masivas movilizaciones de protesta contra el racismo en estados
Unidos durante el 2,020 y sorprendió a todo el mundo no sólo
al pueblo mexicano, porque el mensaje era claro: la presencia de
vallas significaba una ruptura del gobierno mexicano con el
movimiento feminista que reclamaba cada año la atención del Estado
ante el aumento de las cifras de feminicidio y de casos de violencia
hacia la mujer y exigían programas gubernamentales de protección a
las mujeres y se dio en un momento clave porque durante la pandemia
del covid se incrementaron en forma alarmante los casos de violencia
hacia las mujeres.
Las
imágenes de Palacio Nacional de México rodeado de vallas
protectoras dio la vuelta al mundo, porque esas imágenes recordaban
tiempos del autoritarismo Prianista, cuando se colocaban vallas para
proteger a legisladores prianistas que aprobaron leyes que reformaban
la constitución en perjuicio de la población, mientras que por
fuera del Congreso de la unión, miles de mexicanos exigían que no
se aprobaran esas reformas.
Pero
de pronto, la iniciativa y creatividad ciudadana lograron cambiar la
imagen, de tal forma que las impresionantes y frías vallas de metal
de más de tres metros de altura fuertemente unidas entre sí, de un
color oscuro, se convirtieron en unas cuantas horas, en altares
improvisados, adornados con flores, dibujos, consignas feministas y
con los nombres de miles de mujeres asesinadas o desaparecidas en
México. La creatividad feminista y ciudadana utilizó la
infraestructura metálica financiada para impedir el acceso a los
grupos feministas a edificios históricos, para convertirlas en una
gigantesca tribuna de denuncia pública del feminicidio en México,
exhibiendo el tamaño del problema de la violencia de género y
desnudando la existencia de una guerra contra las mujeres no
reconocida oficialmente, pero que tiene un nombre por todos conocido:
feminicidio.

Teléfonos
celulares y redes sociales permitieron que el mundo entero observara
la masiva participación de ciudadanos mexicanos (hombres y mujeres)
y las imágenes de vallas con nombres de miles de mujeres asesinadas
en México circularon por el mundo entero gracias a esta iniciativa
ciudadana nunca antes vista en país alguno que en pocas horas logró
revertir un mensaje de cerrazón y autoritarismo en una denuncia
colectiva que demostraba la magnitud del feminicidio en México,
logrando visibilizar un problema frecuentemente negado por las
autoridades mexicanas.
Esta
muestra de creatividad trajo a la memoria la consigna La
imaginación al poder utilizada por las juventudes de los
setentas donde se veían escenas imágenes de jóvenes colocando
flores en los fusiles de los soldados que los rodeaban. En esta
ocasión los muros de las vallas fueron utilizados como pizarrones
para escribir con pintura blanca los nombres de miles de mujeres
asesinadas en los últimos años en territorio mexicano. El
escenario cambió radicalmente de la noche del domingo 7 de marzo a
la mañana del lunes 8 de marzo, debido a la participación de
cientos de personas que durante varias horas escribieron los nombres
de mujeres víctimas de feminicidio en México, exhibiendo una
realidad inocultable.
Escalando
niveles de imaginación y con ayuda de la tecnología de
punta, los grupos feministas proyectaron mensajes sobre el edificio
de Palacio Nacional con las leyendas: ¡México país
feminicida!, ¡Aborto
legal Ya¡, ¡Un
violador no será Gobernador¡,
etc. La enorme inversión que se utilizó para “proteger
a edificios históricos de la violencia feminista”,
fue utilizada para construir una infraestructura que facilitó una
creativa forma de denunciar el feminicidio en México y se revirtió
políticamente al evidenciar la cerrazón de las autoridades para
reconocer la magnitud de la tragedia diaria que viven las mujeres en
México. Todo este desatino político de construir una barrera entre
gobierno y ciudadanía (porque las mujeres también son ciudadanas)
tuvo como resultado un mensaje escrito a las puertas de la entrada a
Palacio Nacional: “Rompemos contigo Presidente machista”.Tal
como se esperaba, hubo violencia en la marcha feminista del 8 de
marzo en la Ciudad de México, pero en contra de lo esperado y
gracias a la participación de la organización Brigada humanitaria
de Paz Marabunta, se documentaron videos donde se mostraba que la
violencia provenía de cuerpos policiacos integrados por mujeres de
donde se desprendían hombres policías vestidos de civil para lanzar
piedras, cohetones y granadas lacrimógenas en contra de las mujeres
manifestantes. En la marcha feminista participaron varios colectivos
feministas, algunos de los cuales llegaron a ser encapsuladas por
grupos de policías armados con escudos, pero la presencia en ese
encapsulamiento de elementos de la Brigada Marabunta, que realizaban
transmisiones de video en vivo denunciando el uso excesivo de los
elementos policiacos lograron su liberación después de varios
minutos.
Aparentemente,
las provocaciones provinieron de los grupos policiacos para que los
grupos feministas reaccionaran con respuestas de violencia y así
poder justificar la decisión de haber colocado vallas protectoras,
porque en días previos se manejó en medios la inminencia de “actos
de violencia feminista”.
Origen
real del día internacional de la mujer
La
mayoría de las personas en nuestra sociedad padecen de una
ignorancia aún cuando vivimos en la sociedad de la información,
esto se debe al exceso de información que circula en internet y en
redes sociales, por lo cual se crea una sobrecarga de estímulos
informativos que provoca una reducción en el tiempo de atención que
presta el ciudadano común a las noticias relevantes de cada día.
Vemos una noticia, artículo y/o reportaje en nuestros teléfonos
celulares, le prestamos atención algunos segundos, pero no
profundizamos en la lectura completa de la nota o del artículo,
porque pasamos la página y seguimos “navegando” en internet.
Experimentamos
la sensación de que sabemos de la noticia porque la vimos, pero en
realidad desconocemos el contenido, ignoramos sus planteamientos
porque en realidad la memoria a corto plazo se reduce cada vez más,
pero eso no impide que lleguemos a creer que sabemos del tema. Esta
reducción del tiempo de atención a los mensajes que aparecen en
nuestras pantallas se ha comprobado experimentalmente y demostrado
que adquirimos esa sensación de que sabemos de un tema, cuando en
realidad no tenemos el dominio de la información, por eso es que
se afirma que en la era de la información predomina la ignorancia en
nuestra sociedad.
Predomina
la ignorancia sobre el origen real del día internacional de la
mujer, no es exagerado decir que hasta hace poco, la mayoría de la
población pensaba que el 8 de marzo era un día para “festejar
a las mujeres” y le compraban flores, chocolates, bombones y la
invitaban a cenar. Algunos hombres más despistados todavía,
llegaron a exhibir su ignorancia al reclamar que si existía un día
internacional de la mujer para reclamar igualdad de derechos, debería
existir un “día internacional del hombre” para estar en
condiciones de igualdad, porque “no era justo que sólo a las
mujeres se les festejara un día internacional”.
Ignoran
que ya existe un “Día internacional del hombre” que se creó
para promover valores positivos del hombre, celebrar las aportaciones
positivas del hombre a la sociedad, mejorar las relaciones de género
y promover la igualdad de género, fue establecido en 1992 por Tomas
Oaster, profesor de la Universidad de Misuri-Kansas y popularizado
desde el año 1999 cuando comenzó a conmemorarse internacionalmente.
Se eligió el 19 de noviembre de cada año para enlazarlo con
el evento anual conocido como Movember que tiene lugar en varios
países en los cuales durante el mes de noviembre se realizan
encuentros con temas de salud masculina y se recauda dinero para
apoyar instituciones de salud que atienden problemas de próstata,
prevención del suicidio en hombres, etc. Pese a que participan
organismos como la ONU, la OMS, La Organización Panamericana de
Salud (OPS), la celebración de este día no ha tenido el nivel de
reconocimiento social que tiene la conmemoración del Día
Internacional de la Mujer, por las razones que veremos a
continuación.
Decía
líneas arriba que buena parte de la población ignora porqué se
escogió el 8 de marzo como día internacional de la mujer, un sector
cada vez más amplio de hombres y mujeres reconoce que se escogió
esta fecha por la terrible matanza de 120 trabajadoras de la
industria textil que fallecieron en el incendio de una fábrica
textil en Nueva York en 1875. Tienen parte en razón pero hay
elementos que se ignoran sobre el verdadero surgimiento del Día
internacional de la mujer, que inicialmente tuvo un origen en varias
luchas que protagonizaron hombres y mujeres pertenecientes a la clase
trabajadora en contra del capitalismo y por la instauración del
socialismo.
Las
ideas de Carlos Marx y Federico Engels tuvieron gran influencia en la
sociedad de fines del siglo XIX y principios del siglo XX, había una
gran participación masiva de hombres y mujeres en partidos políticos
de aquella época que luchaban en varios países europeos para
terminar con el incipiente capitalismo que mostraba su rostro de
explotación humana y avanzaban por un camino que se dirigía a
construir el socialismo. Hombres y mujeres luchaban juntos en defensa
de sus derechos y por la igualdad de género, en 1900 el movimiento
obrero alemán representaba la columna vertebral del movimiento
internacional de mujeres socialistas.
En
1906 las mujeres trabajadoras socialistas de Estados Unidos designaron el 28 de febrero como Día de la Mujer,
siguiendo este ejemplo la delegación alemana a la Conferencia
Internacional de Mujeres Socialistas Luise Zietz propuso
la proclamación de un Día internacional de la mujer
que se celebraría anualmente. Clara Zetkins
una política alemana que dedicó gran parte de su vida a luchar por
los derechos de la mujer y fue quien fundó la Internacional
Socialista de Mujeres secundó la idea logrando que se aprobara la
siguiente resolución: “De acuerdo con las organizaciones políticas
y sindicales con consciencia de clase del proletariado de sus
respectivos países, las mujeres socialistas de todas las
nacionalidades tienen que organizar un Día Internacional de la Mujer
(Frauentag) especial, que debe promover la propaganda del voto
femenino. Esta reivindicación debe discutirse en relación con la
cuestión de la mujer en su conjunto, según la concepción
socialista.
¿A
qué se refería la concepción socialista?,
significaba no solo luchar por el voto femenino, sino también por
una legislación laboral que protegiera a las mujeres trabajadoras
mediante asistencia social, igualdad de trato para madres solteras,
creación de guarderías y jardines de infancia, distribución de
comida gratuita en instalaciones educativas y sobre todo una
solidaridad con las luchas de los trabajadores a nivel internacional.
En
1907 la Conferencia
Internacional de Mujeres Socialistas reivindicó el derecho de las
mujeres al voto femenino y acordó que esta lucha debía darse en
estrecha relación con los partidos socialistas y no en alianza con
el movimiento de mujeres burgués que impulsaban reformas a través
de una lucha entre los sexos y contra los hombres, sin cuestionar la
existencia del capitalismo. El
primer Día Internacional de la Mujer no se realizó un 8 de marzo,
tuvo lugar el 19 de marzo de 1911 y se eligió esa fecha para
conmemorar la revolución de 1848 en Berlín, porque en esa fecha se
conmemoraba a los héroes caídos en marzo en esa revolución. Desde
esa fecha cada país eligió una fecha diferente para tener su Dia
de la mujer. No fue hasta 1914 cuando el 8 de marzo se
aceptó como fecha del Día internacional de la Mujer,
por mujeres de Francia, Estados Unidos, Holanda, Suecia, Dinamarca,
Austria, Rusia y se convirtió en una práctica mundial.
Como
se puede ver, la conmemoración del Día Internacional de la mujer
fue desde un principio un Día Internacional de la Mujer trabajadora,
que incluía la defensa del voto femenino, el derrocamiento del
capitalismo y el triunfo del socialismo, aboliendo la esclavitud
salarial de la clase trabajadora y la esclavitud doméstica de las
mujeres mediante la socialización de la educación. La lucha por la
liberación femenina era parte de la lucha por la liberación social
y en los movimientos feministas han participado hombres que luchan
por una verdadera igualdad, democracia y justicia social.
Conociendo
la historia del origen del día internacional de la mujer y de las
primeras oleadas de la revolución feminista, se puede observar la
improcedencia del feminismo radical que rechaza la participación de
hombres en la lucha feminista argumentando que “es lucha de mujeres
y no de hombres” y reflejan su desconocimiento de la historia del
feminismo como un movimiento colectivo que lucha en contra del
capitalismo que viola derechos humanos de hombres y mujeres. Esta
concepción reduccionista limita la lucha feminista a la “violencia
del hombre” y no vislumbra las causas estructurales de la violencia
hacia la mujer y niegan el carácter político del movimiento
feminista como un movimiento colectivo que es parte integrante de un
movimiento de liberación social más amplio que busca el cambio de
sistema social.
La
condición femenina en el siglo XXI
Las
mujeres jóvenes disfrutan hoy en día de los beneficios obtenidos
por las primeras oleadas del movimiento feminista que luchó para
conquistar derechos formales que hoy se ven como algo “natural”,
como ejemplo pueden mencionarse una flexibilización en los códigos
de familia que antes mantenían a la mujer recluida en la privacidad
del hogar, no le permitían salir sin compañía masculina, el día
de hoy gozan de mayor libertad en elegir su forma de vestir, en la
elección de su pareja, en decidir si tienen relaciones sexuales o
no. Tienen acceso a educación superior lo cual antes era un
privilegio masculino, pero hoy en día las mujeres tienen
oportunidades de educación sin límites para mejorar su nivel
académico y podría decirse que hoy en día observamos una
“feminización creciente”
en la juventud universitaria porque las mujeres son la mayoría en
varias facultades y escuelas de diversas universidades.
Las
mujeres tienen derechos jurídicos que antes no disfrutaban como
derecho votar, derecho a ser votadas como candidatas para ocupar
puestos de elección popular. Su incorporación a la política como
sujetos activos ocupando puestos de liderazgo es cada vez más
creciente y han destacado cada vez más en el servicio público.
Tienen el derecho a decidir si se casan o no, al igual que gozan del
derecho a solicitar el divorcio si así lo desean, gozan de una mayor
libertad en el ejercicio de su sexualidad y tienen derechos
reproductivos, poco a poco se han ido superando los roles sexuales
rígidos que la ataban al ámbito de lo privado y la mantenían con
un vínculo de dependencia hacia el hombre.
Su
incorporación creciente al mercado laboral les ha permitido no sólo
tener mayores oportunidades profesionales, y laborar en cualquier
tipo de trabajo, inclusive en aquellas labores que antes se
consideraban exclusivas de hombres, como Ingenieros de construcción,
Ingenieros agrónomos, bomberos, policías, etc., sino que al formar
parte de la fuerza laboral y tener un ingreso económico asegurado,
han ganado independencia económica que se ha traducido en mayor
libertad en sus vidas profesionales.
La
mayoría de este tipo de derechos no fueron disfrutadas por
generaciones anteriores de mujeres, que se vieron obligadas a luchar
junto a los hombres en la conquista de estos derechos laborales,
políticos y sexuales para conquistar estas libertades que el día de
hoy disfrutan las mujeres jóvenes en la segunda década del siglo
XXI. Las oportunidades y libertades que disfrutan las juventudes
femeninas de nuestra sociedad deben verse como oportunidades que
fueron conquistadas por las luchas de mujeres de otras
generaciones que participaron junto a los hombres en movimientos
colectivos que enfrentaban a un
mundo más hostil y desigual que el que hoy existe y que luchando
juntos lograron conquistar derechos de mayor igualdad social y sexual
en el ámbito laboral académico, jurídico y político, derechos que
parte de las juventudes contemporáneas ven como “derechos
naturales”.
Fotografía tomada por Deffler, Warren en 1970
Sin
embargo, a pesar de haber logrado mayores libertades y conquistado
diferentes derechos que han contribuido a reducir la desigualdad de
género, nos encontramos en un contexto social en el que todavía
existe un estado de opresión y explotación que afecta tanto a
hombres como a las mujeres, pero de manera más directa y profunda
afecta a las mujeres.
En
pleno siglo XXI miles de mujeres continúan sufriendo condiciones de
opresión y son objeto de violencia de todo tipo: acoso sexual en las
calles, en el trabajo, en las escuelas y universidades, violencia
intrafamiliar por padres, hermanos o parejas sexuales que son
proclives al uso de la violencia física en contra de la mujer e
inclusive se registran aumentos en el número de mujeres que son
asesinadas por el simple hecho de ser mujeres.
En
miles de familias latinoamericanas todavía se valora socialmente más
al hombre que la mujer, los padres experimentan mayor alegría si el
bebé por nacer será un varón y si es niña, persisten en nuevos
embarazos en busca del heredero o el varón que dará continuidad al
legado y nombre de la familia.
Pero
junto a esa opresión económica y condena social, se observa que
diariamente mujeres de varios países salen de sus casas para
organizarse y salir a buscar a sus hijas, sobrinas, nietas que han
desaparecido en varios lugares en forma simultánea. La violencia
hacia las mujeres, construida socialmente a través de una cultura
patriarcal que predomina en la sociedad contemporánea y que es
tolerada por el Estado capitalista al incluir en su ámbito cultural
la presencia de una ideología patriarcal y machista, ha permitido
que las agresiones y los crímenes contra las mujeres gocen de
impunidad casi absoluta, porque las estadísticas reflejan una
realidad estremecedora y aterradora: más de un tercio de
las mujeres en el mundo entero han experimentado violencia sexual en
algún momento de sus vidas.
La
impunidad que rodea a los actos de violencia contra las mujeres ha
permitido que surja y se incremente cada día más una de las formas
más extremas de la violencia de género: el feminicidio,
el cual puede describirse como el asesinato y muerte de mujeres como
resultado de diferentes formas de violencia sólo porque
son mujeres. Este tipo de
violencia se dio a conocer en la década de los 80´s en
Ciudad Juárez, México y después se extendió por todo el
territorio mexicano y se documentó a partir de 1993,
por lo que las mujeres mexicanas salieron a las calles a protestar en
contra de la desaparición y muerte de las mujeres con la consigna
“¡Ni una más¡”,
pero aún así la practica del feminicidio se da no sólo por todo el
territorio mexicano, sino que también se documentaron casos de
feminicidio en varios países de Latinoamérica en tal magnitud que
en esta segunda década del siglo XXI se puede reconocer la práctica
del feminicidio como un problema global que afecta a las mujeres de
América latina y de otros países del mundo.
22 años después de las “muertas de Juárez”, como se conoció
el asesinato masivo de mujeres en Chihuahua, México, las mujeres
argentinas se vieron forzadas a salir a las calles masivamente,
gritando la consigna “Ni una menos”,
para denunciar el incremento del feminicidio en ese país. Esa misma
consigna se ha retomado por movimientos feministas de todo el mundo
para denunciar el feminicidio de que son objeto, lo cual puede
considerarse como una muestra evidente de que aumentó la
violencia machista y misógina en contra de las mujeres en el mundo
entero, al mismo tiempo que
creció junto con ella la impunidad a los actos de violencia en
contra de las mujeres y en contra de la violación a los derechos
humanos de las mismas.
Después
de la crisis del 2,008 se
observó un aumento de la violencia de género, que coincidió con
la destrucción de programas y servicios públicos y de protección
social, ante el avance de la implementación de políticas de corte
neoliberal que restringían la función de bienestar social que
anteriormente tenía el Estado moderno. La reducción de la función
social del Estado moderno por la implementación de políticas
neoliberales que intentan privatizar los servicios públicos que
antes ofrecía el Estado, ha traído como consecuencia un aumento de
las responsabilidades domésticas para las mujeres, al eliminar
servicios de guardería en centros de trabajo o guarderías que
contaban con subsidio gubernamental, las mujeres tuvieron que dedicar
más tiempo al cuidado de los hijos y a permanecer mayor cantidad de
tiempo dentro del hogar, con lo cual se reducían las oportunidades
para escapar de la violencia doméstica que ejercen sus parejas
masculinas.
Junto
al aumento de actos de violencia contra las mujeres y casos de
feminicidio se observó un incremento en los casos de crímenes de
odio en contra de mujeres lesbianas y de homosexuales masculinos, a
quienes se intentaba “corregir”
su comportamiento para que actuaran de la misma forma como lo hace
una mayoría heterosexual, ignorando que desde 1990 la Organización
Mundial de la Salud (OMS) determinó que la homosexualidad no es una
enfermedad mental. Inclusive la violencia contra las mujeres ha
llegado a tal grado de que en varios países, aquellas mujeres que
lograban su independencia económica y psicológica se convirtieron
en blancos de hostigamiento por parte de otros hombres, incluidos
miembros de su propias familias, que veían su creciente libertad
como un desafío a las costumbres establecidas de primacía del
hombre sobre la mujer.
La
condición femenina en este Siglo XXI se ha caracterizado por un
aumento en los últimos diez años de la desaparición física de
mujeres, se ha convertido en un problema internacional,
porque la mayoría de ellas son secuestradas para ser utilizadas como
esclavas sexuales en lugares donde se ofrecen servicios de
prostitución, otras mujeres son utilizadas en trabajos forzosos por
cárteles internacionales de delincuencia organizada y otras son
violadas y asesinadas. Debemos tener presente que el capitalismo
neoliberal, en su afán de comercializar todo para obtener un
beneficio económico ha encontrado una mina de oro en el cuerpo de
las mujeres, porque han sido reducidas a la condición de objeto y
son valoradas como un producto que tiene un valor económico y su
valor como mercancías se eleva en ambientes de prostitución,
lugares en los cuales su valor monetario aumenta en la medida que la
mujer sea una menor la edad, virgen y sin experiencia sexual.
La filósofa Judith Butler declaró el 16 de marzo de este 2,021
cuando la Universidad Veracruzana le otorgó el grado Honoris causa:
“La desigualdad de género está profundamente arraigada y aquellos
que desean mantener a las mujeres menos iguales, tienden a no valorar
sus vidas y cuando una vida es considerada sin valor, cualquier acto
violento puede ser cometido en contra de ese cuerpo vivo, puede ser
destruido. Sin valor no tiene derecho a vivir y por lo tanto el
asesinato es la expresión extrema de la desigualdad”.
La
ausencia de programas de educación sexual integral y el predominio
de una cultura de consumo que intenta mantener un equilibrio entre
una producción masiva y un consumo masivo, ha afectado a
generaciones enteras que olvidan su capacidad de homo
sapiens y consolidan su
existencia como homo consumens. Cada sociedad construye una cultura
para formar un tipo de ser humano adecuado a sus intereses y
conveniencia, en la sociedad capitalista neoliberal y patriarcal, el
tipo de hombre que se necesita es el de homo consumens,
aquel tipo de persona que cree encontrar la felicidad en un alto
nivel de consumo y que piensa que la felicidad puede encontrarse en
los grandes establecimientos comerciales.
La
ausencia de programas de educación sexual integral, la enajenación
por el consumo y el desarrollo tecnológico que permite la existencia
y circulación de páginas de contenido sexualmente explícito en
internet conocidas como “lugares de pornografía”, conforman un
cuadro que crea las condiciones para generar múltiples actos de
violencia hacia la mujer. La publicidad reduce a la mujer a la
condición de objeto sexual, destacando como principal cualidad
femenina su belleza física y su cuerpo con cierta silueta y tipo de
medidas. Las mujeres son valoradas por sus atributos físicos y
generaciones enteras de hombres aprenden de la sexualidad a través
de sus visitas a páginas de contenido pornográfico pensando que la
sexualidad consiste en el acto de penetrar a la mujer, ignoran por
completo las características de la sexualidad femenina, porque
parten desde una perspectiva falocéntrica de la sexualidad. Estos
lugares de internet donde se encuentra material sexualmente
explícito, son diseñados para estimular y satisfacer las
necesidades sexuales de los hombres, que también son explotados,
engañados al pensar que las mujeres siempre están al servicio de
los apetitos sexuales de los varones y no se dan cuenta de su miseria
sexual y que son utilizados como fuente de ingresos económicos al
visitar lugares de prostitución o consumir pornografía en internet.
El
modelo de sexualidad que proyectan estos sitios de internet con
contenidos de pornografía, es un modelo reduccionista que concibe a
la sexualidad como la acción sexual, la finalidad es la consumación
del coito, la penetración del pene en la mujer, el sexo en busca del
placer puro (para el hombre). En este modelo están ausentes los
aspectos psicológicos y sociales de la sexualidad humana, porque
ésta se ha reducido al sexo y el sexo es una mercancía más que
está a la venta en el mercado capitalista, mientras más
insatisfacción sexual exista, la miseria sexual empuja a los hombres
e inclusive mujeres a buscar placer sexual ocasional con
desconocidos, sin responsabilidad y sin prevención alguna.
Por
estas razones se puede afirmar que el acoso sexual callejero a las
mujeres, el abuso sexual contra ellas, los casos de incesto, el acoso
laboral, las violaciones y los casos de feminicidio, son el
resultado de la ausencia de educación sexual integral en los
sistemas de educación formal en la mayoría de los países, ausencia
que es llenada por los incontables sitios que existen en internet con
contenidos de material sexualmente explícitos.
Por
otro lado, debemos tener presente las mujeres son quienes resultaron
más afectadas por la pandemia del covid-19 durante el 2,020 y lo que
va del 2,021, porque el cierre de escuelas y guarderías implicó un
aumento en sus cargas de trabajo doméstico, porque aparte de cuidar
a los hijos, participan en la enseñanza escolar ya que “es su
responsabilidad” asegurarse de que los hijos realicen sus tareas en
tiempo y forma de tal manera que puedan seguir la enseñanza en
línea. Un dato muy revelador es que en Latinoamérica existen
millones de hogares de familias monoparentales, es decir, que son
encabezados por una mujer que por razones de viudez, abandono de la
pareja o por ser madres solteras, se vieron en la necesidad de
alimentar, cuidar y educar a sus hijos por sí solas, la mayoría de
estas familias viven en condiciones de pobreza y marginación
económica. El refrán mexicano que dice: “el peso de un
hogar no recae en los cimientos de la estructura de una casa, sino en
los hombros de una mujer”
adquiere sentido y contexto en la condición femenina latinoamericana
en este siglo XXI.
Aparte
de las repercusiones de la desigualdad económica en la crisis
sanitaria, la pandemia representó un mayor peligro para las mujeres
porque se vieron obligadas a permanecer largos períodos de
aislamiento con parejas o familiares que ejercieron todo tipo de
violencia contra ellas, lo cual se reflejó por la evidencia de un
alarmante aumento en el número de denuncias de violencia doméstica
durante el último año que se registraron en las líneas telefónicas
de ayuda de diferentes países.
| El
adelgazamiento del Estado, la austeridad impuesta a programas y
políticas públicas, la corrupción en las esferas de gobierno,
permitieron el fortalecimiento de la delincuencia organizada que
surgió en forma similar a las grandes corporaciones, una
organización con contactos internacionales que se disputaba el poder
económico y político en varios países. Ante este nuevo mundo
globalizado, la delincuencia organizada amplió su esfera de acción
para ampliar su portafolio de servicios y traficar de manera ilegal
drogas, animales y amplió sus fuentes de ingresos con la trata de
personas con fines de explotación sexual y laboral. Las mujeres son
las principales afectadas por esta explotación internacional de la
que son objeto y se han convertido en la segunda fuente principal de
ingresos junto al tráfico ilícito de armas.
El
ejercicio de la prostitución se ha incrementado en todo el planeta
debido a las dificultades para subsistir por la existencia de una
enorme desigualdad social. Durante la pandemia, miles de mujeres se
vieron de pronto sin empleo al cerrar sus fuentes de trabajo, el
incremento de los precios en los productos de consumo básico y la
falta de apoyo del Estado para satisfacer serviicos de salud, empleo
y educación, empujó a miles de mujeres a buscar nuevas fuentes de
ingreso para poder sobrevivir y algunas lo encontraron a través de
la venta de su propio cuerpo. El crecimiento de grupos de
delincuencia organizada y la imposibilidad de continuar con su
“negocio normal” de tráfico de drogas por el cierre de fronteras
debido a la pandemia, determinó que estos grupos procedieran a
orientarse a la “trata de blancas”
como se conoce eufemísticamente a la prostitución y vale la pena
comentar que este término surgió después de las primeras guerras
mundiales cuando mujeres europeas de piel blanca eran secuestradas y
transportadas a otros países para ser vendidas como servidoras
sexuales en redes de prostitución.
En
este siglo XXI la prostitución no sólo se ha incrementado, sino que
también se ha diversificado porque la oferta sexual en el mercado
incluye a menores de edad (niñas o niños) y también incluye la
prostitución de hombres jóvenes que son contratados por hombres
mayores para realizar actos sexuales. Aparte de representar el alto
grado de descomposición social al que hemos llegado como sociedad,
la práctica de la prostitución constituye una flagrante
violación a los derechos humanos de la persona que es forzada a
prostituirse y es preciso
mencionar que no habría prostitución si no existiera un
mercado de consumidores que demandaran este tipo de servicios.
Así como no existe un perfil del violador, tampoco existe un perfil
del usuario de servicios de prostitución, porque el grito de
“vámonos con putas”, puede provenir de hombres jóvenes, maduros
o ancianos, solteros casados o divorciados, que compran placer
efímero sin importarles que con sus contribuciones financian a
organizaciones de delincuentes que explotan a mujeres para obtener
beneficios económicos. La prostitución se dirige a satisfacer a un
mercado masculino que está dispuesto a pagar para tener sexo, aún
cuando esta actividad constituya un delito como cuando se practica el
sexo con menores de edad o represente un acto de explotación sexual
humano por parte de la delincuencia organizada que se dedica al
tráfico internacional de mujeres.
La
prostitución existe por la insatisfacción sexual que experimentan
millones de personas debido a la presencia de un modelo genital de la
sexualidad humana que la reduce al sexo como ya se mencionó líneas
arriba. La ausencia de programas de educación sexual, la crisis
económica, la imposición de políticas neoliberales que agreden
derechos de la clase trabajadora y el abandono del estado de su
función de procurar el bienestar colectivo, son las principales
causas de que siga incrementándose este tipo de explotación humana,
en la cual son obligadas a participar miles de mujeres en el mundo
entero y que son cooptadas mediante el secuestro, tortura psicológica,
violación y golpes para quebrar su voluntad y obligarlas a aceptar
participar en esta actividad.
Según
datos del INEGI, dos terceras partes de la población femenina
mayores de 15 años (66%) ha sido objeto de violencia en alguna
ocasión en sus vidas. De este porcentaje de mujeres agredidas, en un
44 % de ellas, la violencia provino de su pareja masculina y un
promedio de 10 mujeres son asesinadas cada día en México. La
violencia que sufren las mujeres es por razones de género, es decir,
por el simple hecho de ser mujeres, son molestadas, acosadas,
golpeadas, violadas y asesinadas. Esta es la razón por la cual ser
mujer en la sociedad posmoderna del siglo XXI es estar en situación
de riesgo de ser asesinadas, por ese motivo se habla de la existencia
de una “guerra contra las mujeres”, es
la condición femenina en este siglo XXI.
El
feminismo en el siglo XXI
Partiendo
de la premisa de que algo positivo se puede extraer de algo negativo,
podría afirmarse que el incremento de la violencia hacia las mujeres
en las últimas décadas han provocado el incremento de la
participación de miles de mujeres en los diferentes colectivos
feministas que han protagonizado movilizaciones masivas de protesta
contra la violencia hacia las mujeres en varios países. En esa misma
línea de pensamiento puede decirse que la presencia de la violencia
hacia las mujeres en varios países ha permitido crear fuertes
vínculos internacionales entre grupos feministas de distintos
países, ya que rebasan las fronteras y por ello han logrado masivas
movilizaciones simultáneas en varias ciudades de diferentes países
que han logrado visibilizar la magnitud del problema de violencia que
sufren las mujeres. La coordinación internacional de la lucha de las
mujeres se observa de manera más clara en las fechas del 8 de marzo
(día internacional de la mujer) y 25 de noviembre (Día
internacional en contra de la violencia hacia las mujeres), cuando
miles de mujeres de varios países salen a las calles para protestar
en contra de la violencia machista hacia la mujer, en defensa del
derecho al aborto y en contra del incremento de casos de feminicidio.
Este
incremento inusitado de la participación masiva de mujeres en
movilizaciones simultáneas a nivel global, permiten
señalar que en este siglo XXI estamos frente al surgimiento de una
nueva oleada del movimiento de las mujeres,
frente a un movimiento que está creciendo rápidamente y se
revitaliza con cada feminicidio que ocurre porque el hartazgo
femenino llegó a sus límites y exige un alto total a la violencia
contra ellas. Esto se demostró con el asesinato de Victoria
Esperanza mujer salvadoreña que perdió la vida al ser detenida por
policías mexicanos que usaron exceso de uso de fuerza en su
detención provocándole fracturas en la parte superior de su columna
vertebral, ruptura de primera y segunda vértebra, heridas que le
provocaron la muerte en el acto mismo de su detención. Los videos de
su detención circularon por redes sociales y provocaron una ola de
indignación que motivó a miles de mujeres de varias ciudades a
salir exigiendo “Justicia para Victoria”, coreando consignas como
“La policía no me cuida”, “Me cuidan mis amigas”, etc.
Recordemos
que la revolución feminista se originó cuando miles de mujeres
trabajadoras de la industria textil salieron en 1857 a marchar por
las calles de Nueva York exigiendo una jornada laboral más justa,
demandaron el fin del trabajo infantil (algo inconcebible en nuestros
días), gritando la consigna Pan y rosas, por
lo que aquellas grandes movilizaciones podrían considerarse como la
primera ola que marcó
el inicio del movimiento feminista en la historia de la humanidad,
cuando miles de mujeres tomaron las calles para protestar en forma
unida y organizada por reivindicaciones laborales,
demandas que eran compartidas por los hombres trabajadores.
La
segunda oleada del feminismo se
dio 54 años después cuando cientos de mujeres obreras murieron en
un incendio en una fábrica en Nueva York mientras se encontraban en
huelga luchando por mejores condiciones de trabajo y fueron
encerradas sin poder salir del lugar que fue incendiado. Esta
tragedia generó grandes movilizaciones de protesta y a las
reivindicaciones laborales se sumaron reivindicaciones de
carácter político, cuando las
mujeres exigieron el derecho al voto femenino.
La
tercera oleada del movimiento feminista
se dio en las décadas de los 60´s y 70´s cuando las mujeres
salieron a las calles para exigir derechos sexuales y
reproductivos (métodos
anticonceptivos), una mayor libertad sexual, la libertad de decidir
a no ser madres (derecho al aborto), el derecho al divorcio, a tener
un salario justo, a caminar tranquilamente por las calles, a usar la
vestimenta que ellas decidieran, y a una vida libre de violencia al
interior de sus hogares. En los setentas, la revolución cultural que
generó la música de rock, el movimiento hippie, el movimiento en
contra de la guerra de Vietnam y en contra del racismo en Estados
Unidos, favoreció el surgimiento de una mayor libertad sexual
femenina que no se limitaba al uso de minifaldas en las mujeres, sino
que inclusive ambos géneros manejaron la premisa del amor libre.
Fue
en ese contexto social que surgió la premisa “Lo
personal es político, o lo privado también es político”,
que fue un lema que representó un salto cualitativo del movimiento
feminista porque abordaba un nivel no visto anteriormente en la lucha
feminista al cuestionar al sistema patriarcal vigente en la sociedad
capitalista y que ha formado parte de anteriores sistemas
socioeconómicos y políticos desde el el surgimiento de la propiedad
privada y el origen de la familia. Con este lema se ponía al
descubierto las conexiones que existen entre las experiencias
personales y su determinación por las estructuras sociales,
políticas y económicas, por lo que con esas palabras se realizaba
una profunda crítica al sistema político estructurado en torno al
patriarcado dominante en la sociedad capitalista y resaltaba la
mirada femenina, cuestionando el predominio del varón en nuestra
sociedad como una construcción socialmente determinada.
El
patriarcado crea dos mundos en nuestras sociedades, el mundo de lo
público y de la política que es el mundo de los hombres y el mundo
de lo privado donde se recluye a la mujer en el cual pueda tomar
decisiones sin relevancia social. Existen varias versiones sobre la
autoría de esta frase, pero en realidad fue Kate Millet
quien incluyó la frase “Lo personal es político”,
en su tesis de Doctorado de la Universidad de Oxford y que publicó
después en forma de libro en 1970 con el título Política
sexual, el cual se convirtió
en la primera tesis doctoral sobre género que se hizo en el mundo.
El libro se convirtió en uno de las más vendidos rápidamente y su
difusión significó un fuerte cuestionamiento a la sociedad de esa
época, e inclusive sigue dejando sin aliento a la sociedad moderna,
porque sus planteamientos pueden ser utilizados para cuestionar
creencias basadas en roles sexuales estereotipados que aún
prevalecen en pleno siglo XXI. En su tesis, Millet señaló que el
patriarcado es una construcción social y cultural, que “la
supremacía masculina, al igual que los demás credos políticos, no
radica en la fuerza física, sino en la aceptación de valores cuya
índole no es biológica”.
En
concordancia con Simone de Beauvoir, quien señaló que “no se nace
mujer se llega a hacerlo”, con lo cual señalo que el sexo con el
que se nace no determina la forma de ser de las mujeres y que lo
determinante es la forma como se les educa y cría, Millet denunció
que en el ámbito privado se desarrollan relaciones de
poder que sustentan las bases del resto de estructuras de dominación
del ámbito público. Lo personal es político”
insistió Millet. Esta frase abanderó el movimiento feminista de la
década de los setentas y ayudó a entender a miles de mujeres de su
tiempo que el maltrato y abuso que sufrían no eran problemas
individuales, sino que eran problemas sociales y provenían de una
desigualdad común: una desigualdad de género,
que es provocada por el patriarcado que se adapta a diferentes
contextos sociales, económicos y políticos y ha estado presente
durante milenios en la historia de la humanidad. Kate Millet puso
énfasis en la existencia de un sexismo en todas las sociedades que
han formado parte de la historia de la humanidad, en las cuales se ha
observado la presencia de una dominación masculina hacia las
mujeres, esta dominación es el origen de las diversas expresiones de
violencia que enfrentan las mujeres en nuestros días y la vigencia
del patriarcado se refuerza con el sistema capitalista que enajena la
sexualidad humana creando una miseria sexual entre hombres y mujeres
para obtener un beneficio económico al reducir la figura femenina a
la condición de objeto sexual y con ello promueve la práctica del
feminicidio que representa la forma más extrema de violencia
ejercida en contra de las mujeres.
Como
se comentó líneas arriba, el inusitado aumento de la violencia
hacia las mujeres en las tres últimas décadas, ha encontrado como
respuesta un aumento considerable de mujeres que han roto el
silencio, se movilizan en forma organizada y colectiva para protestar
contra todo tipo de violencia hacia ellas, para denunciar un aumento
en la práctica y la impunidad del feminicidio y exigen la
intervención del Estado para castigar a los culpables y garantizar
protección social. Estas movilizaciones se han dado en un número
cada vez mayor de países en el mundo entero, por lo que podría
decirse que estamos presenciando la cuarta ola del
feminismo en nuestros días ya
que han tenido una participación masiva en los países de América
Latina como México, Argentina, Chile y España y han conquistado
grandes logros como lo hicieron las mujeres argentinas que después
de grandes movilizaciones, lograron conquistar la legalización del
aborto antes de terminar el 2,020,
lo cual fue motivo de celebración en todo el mundo y motivó las
luchas de feministas de otros países para seguir su ejemplo.
En
Europa también se han dado grandes movilizaciones feministas como en
España y Polonia, en éste último país se dieron grandes
movilizaciones en el 2,020 sin importar la pandemia, por mujeres que
luchan por el derecho al aborto y en contra de un gobierno que
intenta criminalizar el derecho de las mujeres a tomar decisiones
sobre su propio cuerpo.
El
aumento de las expresiones de la violencia machista a nivel
internacional, han creado vínculos en las luchas feministas de
prácticamente todos los continentes lo cual les ha permitido
realizar jornadas internacionales de movilización y protesta
internacional y ha creado las condiciones para que el feminismo se
esté convirtiendo en un movimiento internacional de masas que
enarbolan las mismas banderas. Esta reacción generalizada de las
mujeres en casi todos los países del mundo es lo que nos brinda
elementos para afirmar que el movimiento feminista es la
revolución más larga en la historia de la humanidad que lucha por
la defensa de los derechos humanos de las mujeres,
porque los antecedentes del movimiento feminista se sitúan a masivas
movilizaciones de mujeres hace más de 150 años.
Mujeres
de todo el mundo se unen para combatir la violencia machista y la
ideología patriarcal que se encuentra en todas las culturas y luchan
por visibilizar la violencia de la que son objeto, denunciando en
todos los foros posibles las agresiones que sufren, peleando por
conquistar derechos de igualdad económica, política, cultural y
sexual, mientras intentan autoorganizarse en busca de defensa de sus
propias vidas y evitar ser víctimas del feminicidio creciente en
nuestra sociedad.
A
pesar de que las nuevas generaciones de mujeres disfrutan de derechos
que conquistaron mujeres de otras generaciones como derechos a la
salud, a la educación, mejores oportunidades laborales, etc., la
situación de la mujer continúa enfrentando en pleno Siglo XXI
varios problemas por lo que la lucha feminista continúa luchando en
varios frentes para obtener mayor libertad y autonomía como lo es el
derecho a decidir que hacer con su propio cuerpo, por el derecho a
decidir si la maternidad es voluntaria y por la legalización del
aborto en todos los casos.
Estas
movilizaciones feministas coinciden con el incremento de las luchas
que presenta la clase trabajadora en contra del capitalismo
neoliberal, que promueve aumentos en la desigualdad social a través
de la aplicación de políticas neoliberales, por lo que se puede
afirmar que el aumento de las movilizaciones de grupos feministas es
resultado también del empeoramiento de las condiciones de vida de la
población en general y de las mujeres en particular que sufren una
doble explotación, laboral y doméstica, que las convierte en objeto
de violencia y en lugar de tener una vida digna sólo reciben más
violencia y sufren un aumento en el asesinato de mujeres, por el
simple hecho de ser mujeres.
En
este panorama, la violencia hacia las mujeres aumenta en la medida
que disminuyen los servicios de protección familiar y de protección
a las mujeres, por lo que las mujeres participan compartiendo
liderazgos con otros hombres en luchas sindicales en defensa de
derechos laborales, en protestas masivas y levantamientos populares
que luchan en contra de la implementación de políticas de corte
neoliberal que representan violaciones a los derechos humanos de la
población en general.
El
oportunismo “feminista” de la derecha en México
Un
buen número de las mujeres que participan en las marchas
feministas de los años recientes, son prioritariamente mujeres
jóvenes que pertenecen a las nuevas generaciones y tienen una forma
particular de entender al feminismo ya que parten de su propia
experiencia y aprendizaje personal, en el cual han vivenciado
situaciones en las que han sido objeto actos de violencia machista en
sus vidas cotidianas. Son parte integrante de las nuevas generaciones
de este Siglo XXI en las que un gran segmento de la población carece
del hábito de la lectura en su repertorio de comportamientos y
utilizan como principales fuentes de información los contenidos que
circulan en redes sociales, por lo que el ejercicio de la crítica
social fundamentada en información científica no forma parte de su
repertorio de habilidades. Al igual que una amplia franja de la
población contemporánea, los jóvenes de hoy desconfían de los
políticos en el poder y de los partidos políticos en general y no
han logrado encontrar el vínculo que existe entre lo personal y lo
político, que ha sido una de las grandes aportaciones del movimiento
feminista a la humanidad. Por esta razón un buen número de
jóvenes, ellas contemplan el trabajo político como algo ajeno a sus
intereses inmediatos y las jóvenes que participan en marchas
feministas no son la excepción pero en la medida que participan en
las marchas feministas se van relacionando con la política y de
manera gradual están construyendo una identidad personal y colectiva
como entes políticos, como sujetos históricos, como individuos con
capacidad de historicidad, es decir, con la capacidad para construir
la historia, con potencial para cambiar la historia en la medida que
actúen en forma colectiva, organizada y unida.
Pero
por su juventud, es necesario mencionar que no son inmunes a la
manipulación ideológica que el neoliberalismo ha hecho en el manejo
de la información que nos llega cada día y que ha creado
generaciones completas que viven en condiciones de desinformación en
la sociedad de la información, motivadas prioritariamente por
tendencias hedonistas promovidas en la sociedad de consumo
capitalista y que al igual que grandes franjas de la población de
nuestra sociedad contemporánea, experimentan una gran indiferencia
hacia los grandes problemas sociales como la pobreza, la corrupción,
el desempleo, la drogadicción, la desigualdad social, etc.
Al
depender de las redes sociales como principales fuentes de
información , su concepción acerca de la realidad social puede
estar basada en información de fuentes no comprobadas, ya que es
común que circulen “fake news” en redes sociales. La
mayoría de los jóvenes contemporáneos (tanto hombres como mujeres)
padecen el pecado de la soberbia al suponer que porque viven en la
sociedad de la información lo saben todo, aún cuando sus
conocimientos se limiten a lo que les proporciona su memoria a corto
plazo. En este contexto se observa que el comportamiento de algunas
mujeres feministas refleja un desconocimiento teórico e histórico
sobre el tema del feminismo y contribuyen a distorsionar aún más
el tema cuando publican en redes sociales un sinnúmero de ideas
erróneas sobre lo que es el feminismo, como la idea que comparten
algunos colectivos feministas contemporáneos de que “el feminismo
es una teoría y movimiento social político, conformado por y
para mujeres que busca hacer un cambio en nuestra sociedad y que
al mismo tiempo nos ayuda personalmente a cuestionar conductas e
ideologías para una liberación” (@estrellas.violetas.compostela).

Otros
grupos feministas llegan al extremo de promover el odio a los hombres
como la esencia del feminismo, sin saberlo repiten la historia del
feminismo burgués de fines del siglo XIX que centraba la
lucha feminista en la lucha contra los hombres y algunos grupos
feministas hoy en día llegan al extremo de pregonar que la lucha
feminista consiste en la realización de actos de violencia y
destrucción de todo lo instituido y que forma parte del sistema
patriarcal y machista. Con esa idea en mente salen a las calles con
rostros cubiertos para actuar libremente y con total impunidad
destruyendo cristales de automóviles y de edificios históricos,
vandalizando todo lo que se encuentran ubicados en las calles por
donde pasan las marchas feministas y justifican este tipo de actos de
violencia diciendo que lo hacen “para visibilizar la violencia
masculina”. Algunos grupos feministas más radicales han
llegado al extremo de golpear a los hombres que se cruzan en su paso
como sucedió con un hombre de avanzada edad que fue golpeado por
manifestantes feministas con el rostro encapuchado, al grito de “va
a caer, el patriarcado va a caer” y cuando se enfrentan a las
mujeres policías que el gobierno coloca para intentar contener a
dichos grupos las atacan con furia.
Con
este tipo de comportamientos reflejan una concepción desvirtuada del
feminismo originalmente concebido como un movimiento de cambio social
que tiene como finalidad luchar contra el sistema neoliberal
capitalista que tiene una ideología patriarcal, que fundamenta su
existencia en la explotación económica de hombres y mujeres, que
produce una crisis económica, política y social al distriuir en
forma desigual la riqueza socialmente producida y que crea una
desigualdad social que hoy en día presenta niveles nunca antes
vistos en la historia de la humanidad. Es innegable que el sistema
capitalista neoliberal ejerce una mayor violencia hacia las mujeres
por la ideología patriarcal que prevalece en la cultura dominante y
que ha existido en la mayor parte de la historia de la humanidad, por
lo que el patriarcado tiene su origen desde hace milenios, no siglos
y que el día de hoy continúa utilizando prácticas violentas y
métodos de sometimiento y exclusión que incluyen una discriminación
por motivos de género, por lo que la violencia hacia las mujeres
es un problema estructural ya que forma parte de un sistema
económico, político e ideológico que la genera y promueve como
parte vital de su funcionamiento.
Al
mismo tiempo que se observa un incremento en el número de mujeres
que participan en movilizaciones feministas del 8 de marzo, y del 25
de noviembre, crece también el rechazo de ciertos grupos de
feministas a la participación de hombres en sus marchas de protesta,
bajo el argumento de que “es una lucha de las mujeres, no
de los hombres”, reflejando
en esta actitud un desconocimiento sobre los motivos que dieron
origen a la institucionalización del 8 de marzo como día
internacional de la mujer, que en sus inicios se denominó día
internacional de la mujer trabajadora
y al rechazar la participación de hombres en sus filas, desvirtúan
una lucha en la que originalmente participaban juntos mujeres y
hombres para conquistar y defender derechos laborales y sociales.
En
las anteriores oleadas del feminismo, hombres y mujeres marchaban
juntos el 8 de marzo ya que tenían una claridad política de que
la lucha feminista no era una lucha de la mujer contra el hombre,
sino que era una lucha conjunta de hombres y mujeres en contra del
capitalismo y marchaban juntos peleando por derechos que permitieran
construir una sociedad donde existiera justicia e igualdad social y
prevaleciera la democracia tanto en el ámbito público como en el
ámbito privado. Muchos de los derechos conquistados por oleadas
anteriores del feminismo en el que participaban hombres y mujeres
juntos, los disfrutan las juventudes contemporáneas, si siquiera
saber cómo es que llegaron a institucionalizarse ese tipo de
derechos.
El
desconocimiento de la historia de la historia de la humanidad en
general y de la historia del feminismo en particular, ha desvirtuado
la misión del movimiento feminista y provocado que se le perciba
como una lucha ajena a las luchas que los trabajadores organizados y
población en general llevan a cabo en contra de un sistema que
impone políticas neoliberales que degradan las condiciones de vida
de la población en general.
Esta
desinformación sobre lo que es el feminismo como filosofía de
cambio social, aunado a un menosprecio a la participación política
que presenta un gran porcentaje de jóvenes hoy en día, aumenta las
posibilidades de que las jóvenes feministas puedan ser utilizadas
por parte de grupos y organizaciones de derecha (partidos políticos
como el Pri, Pan, Prd, La Iglesia Católica, Grupos empresariales,
etc.) como punta de lanza para cuestionar a un gobierno que fue
electo en forma democrática por más de 30 millones de mexicanos
(hombres y mujeres).
Estos
grupos conservadores y de derecha que antes estaban en el poder
político y se beneficiaban de la corrupción y la impunidad
(impunidad que cubría violencia hacia las mujeres, una clara
negativa al derecho al aborto por parte de las mujeres), se
caracterizaron durante décadas por negar los derechos que reclamaban
las mujeres en años anteriores y hoy intentan regresar al poder y
ante la falta de banderas políticas, retoman las demandas de los
grupos feministas para cuestionar al gobierno de Andres Manuel López
Obrador y provocar un caos político, librando una guerra sucia de
difamación, intentando provocar desestabilización social.

Es
indudable que el feminismo en México se ha transformado en un
movimiento de masas al igual que sucede en otros países donde
aumentó la violencia hacia las mujeres, pero las acciones descritas
arriba (actos de destrucción de edificios, ataques a Iglesias,
destrucción de cristales de automóviles, realización de acciones
de violencia al amparo del anonimato ya que cubren sus rostros para
no ser identificados, la distorsión de la lucha feminista al
despojarlo de su enfoque político y reducirlo a una “lucha de
mujeres contra los hombres”), han provocado que surja un
contramovimiento en redes sociales que publican fotografías de sí
mismas usando la consigna “El feminismo no me
representa”, y manifiestan su
rechazo al uso de la violencia durante las marchas feministas,
formando filas alrededor de Iglesias para protegerlas de la
destrucción de los grupos feministas.

Es
importante conocer la historia para no repetir errores del pasado y
en este caso es necesario conocer la historia de cómo y porqué
surgió el feminismo que ha sido históricamente una ideología
de cambio social compartida entre mujeres y hombres, que plantea
profundas reflexiones sobre la condición humana y las desigualdades
estructurales y permite ver a través de la mirada femenina que “lo
personal es político” y que no habrá democracia social, si no
existe democracia e igualdad social al interior de la familia y en
las relaciones entre hombres y mujeres en todos los ámbitos de
convivencia social. Los grupos feministas que rechazan la
participación de los hombres en sus manifestaciones y reducen el
feminismo a una lucha “por y para las mujeres” repiten el error
de las feministas burguesas de 1894 que impulsaban reformas a través
de una lucha entre los sexos y contra los hombres de su propia clase,
sin cuestionar la existencia misma del capitalismo.
Conclusiones
La
impresionante conversión de vallas metálicas colocadas para impedir
el acceso de los grupos feministas a Palacio de Gobierno en la
ciudad de México en un gigantesco mural de denuncia pública del
feminicidio en México, fue insuficiente para escribir la
interminable lista de nombres de mujeres que han sido asesinadas en
este país. Pero también estuvieron ausentes en esas vallas los
nombres de grandes mujeres que dieron origen y sustento teórico al
movimiento feminista y que el día de hoy son fuente de inspiración
para el movimiento feminista a nivel internacional por lo que debemos
releer sus aportaciones para comprender el feminismo real. Dentro
de los miles de nombres de mujeres que se pintaron en las vallas que
se construyeron alrededor del Palacio de Gobierno en la Ciudad de
México, están ausentes los nombres de Clara Zetkins, Rosa
Luxemburgo, Alejandra Kollontai, Rosa Parks, Simone de Beauvoir, Kate
Millet, Judith Butler, y miles de mujeres que con su participación
en política fueron fuente de inspiración para que miles de mujeres
siguieran su ejemplo y lograran conquistar derechos para hombres y
para mujeres, sin importar la raza, nacionalidad o el género. No son
nombres de mujeres víctimas de feminicidio, son en realidad nombres
de mujeres que dieron origen a la creación del día internacional de
la mujer y pioneras del feminismo en el mundo entero, un movimiento
que desde su origen tenía raíces socialistas y luchaba en contra
del capitalismo para instaurar el socialismo a nivel internacional.
La
idea de concebir al feminismo como un movimiento político en el que
tienen cabida hombres y mujeres ha quedado demostrada a lo largo de
la historia de la revolución feminista y hoy en día el rechazo de
mujeres a que participen hombres en la lucha en contra del sistema
capitalista neoliberal y patriarcal, contradice las aportaciones de
las mujeres que dieron sus vidas o dedicaron sus vidas para construir
un movimiento de liberación social que incluyera las demandas de las
mujeres. Las siguientes palabras que sintetizan la esencia mixta del
feminismo, fueron expresadas por una mujer, no por un hombre y vale
decir que no es cualquier mujer, se trata de Judith Butler
filósofa estadunidense, autora de varios libros sobre feminismo y
una de las figuras femeninas que es un referente teórico del
movimiento feminista contemporáneo y las expresó el 16 de marzo de
este año 2,021 en la ceremonia virtual donde recibió el grado de
Honoris Causa por la Universidad Veracruzana: “El feminismo no
es sólo un movimiento para las mujeres, es para todos los que
quieran vivir en un mundo donde exista una igualdad radical, que
permita el disfrute del carácter interdependiente de cada vida”.
El
capitalismo neoliberal afecta a hombres y mujeres a través de la
explotación laboral y la segregación económica, la lucha
del feminismo contra este tipo
de explotación y segregación debe darse en alianza
con otros sectores que luchan, como los trabajadores
organizados en sindicatos
independientes que están perdiendo sus derechos laborales ante el
empecinamiento del poder corporativo de maximizar su beneficio
económico eliminando derechos conquistados a través de luchas
obreras, los grupos ecologistas que
luchan por la recuperación de espacios públicos y en defensa del
medio ambiente, los agrupamientos colectivos
que luchan por la reparación de daños o violación de sus derechos
humanos.
Para
terminar con la violencia hacia las mujeres y con el feminicidio, los
colectivos feministas necesitan clarificar las causas que las originan y
no son las acciones individuales de hombres singulares las que
provocan la violencia hacia las mujeres, es en realidad el sistema
capitalista neoliberal que se ha apropiado del cuerpo femenino, le ha
quitado su condición humana, la ha reducido a la condición de un
objeto, de una mercancía que tiene un precio económico, un valor en
el mercado con el cual puede obtener un beneficio económico.
El
sistema capitalista ha logrado que las propias mujeres se autovaloren
en función de sus características físicas (color de piel, color de
ojos, estatura, complexión largo y longitud de piernas, tamaño de
busto y glúteos, etc.). La imposición de roles sexuales rígidos y
estereotipados que promueven como máxima cualidad femenina la
belleza física enajena la condición humana de las mujeres. Los
hombres debemos despojarnos de nuestra condición masculina, debemos
aprovechar la oportunidad que nos proporciona la revolución
feminista para ver la realidad a través de los ojos de las mujeres y
percatarnos de la enorme desigualdad de género que existe en nuestra
sociedad y en la cual, los hombres disfrutamos de muchos privilegios
por el simple hecho de traer un pene colgando entre nuestras piernas,
por lo que tenemos que realizar por nuestra parte una revolución
masculina que modifique nuestra visión y significado que damos al
término “masculino”. Nuestro punto de partida podría ser
responder a la pregunta ¿Qué significa ser hombre? Y ¿Qué
significa ser mujer?

Al
contrario de las libertades y privilegios que disfrutamos los
hombres, las mujeres sufren limitaciones en oportunidades de
educación de trabajo, de desarrollo personal, enfrentan embarazos no
planeados, son abandonadas por hombres irresponsables y son
condenadas a vivir como madres solteras lo que implica no sólo
perder oportunidades de desarrollo académico y laboral, sino que
lleva una carga de menosprecio social por parte de familiares,
vecinos, amistades que juzgan con severidad a la mujer embarazada
abandonada, pero no son capaces de juzgar con la misma vara al hombre
que provocó el embarazó y abandonó a la mujer.
Nuestra
cultura patriarcal educa a las mujeres con la idea de que su destino
final y máxima autorrealización es ser madres y que deben
responsabilizarse del cuidado de los hijos y el mantenimiento del
hogar. Sufren en silencio violencia de todo tipo, tanto dentro del
ambiente familiar, como en ambientes laborales y en ámbitos
públicos. Son objeto de humillaciones, acoso callejero, golpes,
violaciones y asesinato por el simple hecho de ser mujer.
La
premisa feminista de que el feminismo maneja la “radical idea” de
que las mujeres son personas, seres humanos refleja la profunda
desigualdad social y de género que existe en pleno siglo XXI.
Para detener la violencia hacia las mujeres, la revolución feminista
necesita unir su movimiento a las luchas que realizan hombres y
mujeres para construir una sociedad en la que realmente exista
democracia, igualdad y justicia. El alto a la violencia a las
mujeres implica luchar por una igualdad social que incluya una
equidad de género, para lograr esta equidad de género se requiere
la implementación de políticas públicas que eviten discriminación
de género y castigo severo a quienes cometan actos de violencia
hacia la mujer. Si el feminicidio no es aceptado oficialmente como un
problema social, hombres y mujeres debemos elevar la demanda de que
se reconozca como un “genocidio de mujeres”, porque el
feminicidio es el acto de mayor grado de violencia hacia las mujeres
“por el simple hecho de ser mujeres”.
Esto
requiere de cambios legislativos que den respuesta a las demandas
feministas de gozar de libertad para decidir que hacer con su propio
cuerpo, legalización del aborto y sobre todo la implementación de
programas de educación sexual integral en todos los niveles del
sistema formal de educación, desde primaria hasta educación
superior. Estos programas de educación sexual integral deben formar
parte de los contenidos de capacitación laboral en empresas públicas
y privadas y los trabajadores organizados en sindicatos deben vigilar
la implementación de dichos programas para lograr la construcción
de una cultura basada en la equidad de género.
El
movimiento obrero organizado debe aprender de las aportaciones del
movimiento feminista que han logrado una coordinación internacional
en grupos feministas de varios países al resaltar el vínculo que
las une, el cual es la violencia machista en contra de las mujeres.
Los movimientos de diferentes colectivos que se encuentran luchando
en varios países han estado actuando como un mar de fueguitos,
enfrentando al mismo enemigo en forma dispersa y aislada. La
violencia social que genera pobreza, desigualdad social, miseria,
injusticias, impunidad y violencia hacia las mujeres es el sistema
capitalista neoliberal que explota, excluye y mata a hombres y
mujeres sin excepción al considerarlos “consumidores
defectuosos”, por lo cual los trabajadores organizados deben
proceder a la democratización de sus sindicatos en los que
participan hombres y mujeres (no hay sindicatos de hombres o
sindicatos de mujeres) y deben iniciar la construcción de vínculos
con trabajadores en lucha de otros países y con grupos feministas
de varios países que nos han mostrado que el potencial de lucha
aumenta cuando se actúa en forma globalizada, masiva, organizada y
unida. Debemos aprender del movimiento feminista que ha dado muestras
de gran creatividad y partir de la premisa de que los problemas
locales tienen origen global.
En
la unión de estas fuerzas de los trabajadores organizados con el
movimiento feminista se podrá construir un poder ciudadano que tenga
la fuerza suficiente para enfrentar al poder corporativo que hoy
mantiene doblegado al estado moderno usando su poder económico para
imponer políticas neoliberales que buscan la privatización de
servicios públicos y la reducción del Estado a la función de
vigilante de los intereses de las grandes corporaciones. La unión de
hombres y mujeres realizando acciones de protesta colectivas,
organizadas y en forma unida podrá garantizar la construcción de
una sociedad en donde exista una verdadera igualdad democracia y
justicia social.

Ese
sería el primer paso en la construcción de un nuevo mundo en el
cual necesariamente los hombres tendríamos que realizar nuestra
propia revolución masculina a través del inicio de un proceso de
deconstrucción masculina, que nos permita desaprender todo lo que
nos enseñaron que significa ser un hombre para eliminar el machismo
en general y los micromachismos en nuestra vida cotidiana y avanzar
en la construcción de relaciones de equidad de género. No es posible construir una sociedad democrática mientras en el interior de los hogares siga existiendo desigualdad de género. Tengamos en
cuenta que el feminismo pretende cambiar un sistema cultural (el
patriarcado) que tiene miles de años existiendo, en ese sentido, el
cambio cultural no será tan rápido como se quisiera, implica todo
un proceso de educación que deberá contar con la participación de
hombres y mujeres. Por esos motivos, la revolución feminista ha
durado tanto tiempo, porque requiere de cambios en el comportamiento
de hombres y mujeres, que necesariamente incluyen cambios en las
representaciones sociales de la figura del hombre y de la mujer. Hace
más de 100 años Alejandra Kollontai llamó a la construcción de
una mujer nueva, hoy se requiere responder a ese llamado haciendo
extensiva la invitación a la construcción de nuevas figuras de lo
que significa ser hombre y lo que significa ser mujer. Llegó la hora
de la construcción de una verdadera democracia, una igualdad para
todos y una justicia social que sólo lograremos si reconocemos que
los cambios deben ir más allá de cambios políticos y económicos,
porque deben incluir cambios culturales y dentro de estos cambios
culturales está la eliminación del patriarcado lo cual lograremos
construyendo nuevas imágenes de lo que significa ser hombre y lo que
significa ser mujer, construcciones sociales que deben estar basadas
en una verdadera equidad de género.
Brigada
humanitaria de paz Marabunta 02 de abril 2,021
https://www.facebook.com/watch/live/?v=1127887317636182&ref=notif¬if_id=1617392564930688¬if_t=live_video_explicit
Butler,
Judith: El feminismo no es sólo un movimiento para las mujeres
https://unamglobal.unam.mx/el-feminismo-no-es-solo-un-movimiento-para-las-mujeres-judith-butler/?fbclid=IwAR31xJNovBf2mfI9qX_eZReTAKUGBp5yurh4uNcP-rDsjIr17sgwVUtP-To
Los
orígenes socialistas del día internacional de la mujer
https://jacobinlat.com/2021/03/08/los-origenes-socialistas-del-dia-internacional-de-la-mujer/?fbclid=IwAR31SOA38k62RU9NF9M4IiP3dTlXke_dE7HKsxuGb-fuazejuKDKw52rFp4
14
Mujeres feministas que cambiaron la historia
https://vanityflor.es/blog/mujeres-feministas-cambiaron-la-historia/
EN
UNA HUELGA FEMINISTA EN EEUU
El
verdadero origen del 8 de marzo, Día de la Mujer: una terrible,
sangrienta e injusta matanza
https://www.lasexta.com/noticias/sociedad/verdadero-origen-marzo-dia-mujer-terrible-sangrienta-injusta-matanza-huelga-feminista-feminismo_201803075aa022740cf2afdd1288bf30.html
https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20210308/dia-internacional-de-la-mujer-6672998
Record
de feminicidios en el día internacional de la mujer en México
http://elinformante.online/2021/03/record-de-feminicidios/?fbclid=IwAR0uS75bcmCwpyCIrg-RZeAV4PKrB8OBuq1-H1EjJCp7v9zmPgIFQxJ1HCg
El
feminismo no me representa
https://piedepagina.mx/el-feminismo-no-me-representa/?fbclid=IwAR2YBXVXna7B-VCn6i5TIn0ydXw0xjddRzNt5aqIeh6UrzCx4OT8BMYpgIA
¿Qué
es ser mujer en México?
https://diariodefrente.com/2021/03/08/que-es-ser-mujer-en-mexico/?fbclid=IwAR1MTIbObKXPcEq0BTHVeKefTdRM40xCxlKYrL8ng2Fme_kx1-EOfoU0IM4
Las
marchas del 8 de marzo en las ciudades del mundo
https://www.eluniversal.com.mx/mundo/asi-se-vive-en-el-mundo-las-marchas-del-8-de-marzo-2020
"Nos
nos cuidan, nos violan": protestan por violencia de policías
contra mujeres
https://www.milenio.com/policia/cdmx-mujeres-protestan-policias-acusados-violacion
Protesta
feminista en México de 2020
https://es.wikipedia.org/wiki/Protesta_feminista_en_M%C3%A9xico_de_2020
Todo
lo que debes saber de la marcha feminista 8 de marzo 2020 en CDMX
https://laverdadnoticias.com/mexico/todo-lo-que-debes-saber-de-la-marcha-feminista-8-de-marzo-2020-en-cdmx-20200308-0028.html
Marcha
feminista en CDMX deja 81 heridos; participaron cerca de 20 mil
mujeres
https://www.publimetro.com.mx/mx/noticias/2021/03/08/marcha-feminista-en-cdmx-deja-81-heridos-participaron-cerca-de-20-mil-mujeres.html
Violaciones
a derechos humanos y criminalización documentados en el marco del
#8M hacen indispensables los mecanismos de protección desde la
sociedad civil
https://redtdt.org.mx/violaciones-ddhh-criminalizacion-8m/?fbclid=IwAR0JLxxBoQyrsDsHddBt3LN3GWGf8csCX4OeojzXR6Z645zZJutbzWug4MA
Lo
personal es político.
https://www.huffingtonpost.es/jesus-mora/lo-personal-es-politico_a_23432355/
El
nuevo ascenso del movimiento de mujeres| Resolución del Comité
Internacional de la IV-2021
http://socialistarevolucionaria.org/el-nuevo-ascenso-del-movimiento-de-mujeres-resolucion-del-comite-internacional-de-la-iv-2021/?fbclid=IwAR3ny_IKpQOto3Td96IhK_qO-civJLaPLv-LF7cyLfQU3T25D0rPCBT4MKU
Boron,
Atilio: La revolución Rusa, logros, derrotas y fracasos
https://www.lahaine.org/mundo.php/la-revolucion-rusa-logros-derrotas
Fallece
Kate Millet, la mujer que logró que lo personal fuera publico
https://www.publico.es/sociedad/kate-millet-fallece-kate-millet-mujer-hizo-personal-fuera-politico.html
Las
trabajadoras textiles lideran la resistencia en Myanmar (y piden a
las marcas de moda que luchen por su causa) LETICIA
GARCÍA |
30 MAR 2021 08:02
https://smoda.elpais.com/moda/las-trabajadoras-textiles-lideran-la-resistencia-en-myanmar-y-piden-a-las-marcas-de-moda-que-luchen-por-su-causa/?utm_source=Facebook&ssm=FB_CM_SM&fbclid=IwAR2c4b8jd2E9ZJ2N_AH1tXSCmEymHjU0k-9QPGvoVlVbpBvSCfe-nCqrUtw#Echobox=1617085199
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cuando la homosexualidad dejó de ser una enfermedad mental
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Oscar: La educación en sexualidad humana como aportación al cambio
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Oscar: Poder corporativo vs. Poder popular
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