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viernes, 9 de noviembre de 2018


A 29 años de la caída del muro de Berlín
Oscar Yescas Domínguez

       En la década de los setentas se iniciaron una serie de movimientos colectivos que lucharon contra el autoritarismo y la antidemocracia que prevalecía en la sociedad de aquellos tiempos. La juventud de aquellos tiempos rechazaba el futuro que se les estaba imponiendo como engranajes de un sistema social que se perfilaba como la sociedad de consumo que tenemos en nuestros días. En esencia, rechazaban el autoritarismo como forma de gobierno y estilo de vida y reclamaban su participación en la toma de decisiones relevantes en su dinámica social.
Estos movimientos sociales tuvieron una expresión internacional ya que se manifestaron en varios países: Francia, estados Unidos, México, Checoslovaquia, etc. La cúspide de estos movimientos de liberación se vivió en Alemania cuando el 9 de noviembre de 1989 (hoy hace 29 años) se derrumba el muro de Berlín y con él cae estrepitosamente la cohesión mantenida por la fuerza de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), con lo cual da inicio una nueva era en la historia de la humanidad al desaparecer formalmente la guerra fría sostenida entre Estados Unidos y Rusia reconocidos representantes del sistema capitalista y el socialista.
Con la caída del muro de Berlín se inició la desintegración de la URSS al reclamar las poblaciones de los países integrantes de la misma su independencia y autonomía en su forma de vida, produciéndose así la desaparición del llamado “bloque soviético”.
Este hecho fue interpretado por muchos como el triunfo del capitalismo sobre el socialismo, percepción que fue reforzada por la expansión del modelo de libre mercado por la mayor parte del mundo, incluidos aquellos países en los que antes imperaba el socialismo.
Al margen de que sea discutible esta apreciación porque en última instancia podría cuestionarse el tipo de socialismo imperante en la Unión soviética en aquel entonces, un socialismo burocratizado en el que surgió una casta que centralizó el poder representada por los miembros del partido comunista  que gozaban de privilegios que el resto de la población no disfrutaba y dentro del cual se ejercía un control autoritario reprimiendo cualquier tipo de disidencia en contra del “socialismo” o del partido”.
Posteriormente a estos cambios políticos de gran relevancia en la vida internacional, tuvieron lugar otro tipo de cambios, en este caso económicos cuando surge el fenómeno conocido  como globalización que en un principio fue definido como “la apertura de las fronteras para el libre tránsito de las mercancías” que dio lugar al surgimiento de una nueva guerra, si bien desapareció la “guerra fría” entre el Este y el Oeste, ahora surge la “Guerra comercial” en la cual el pez más grande se come al pez más chico.
Con la globalización ya no hubo necesidad de importar productos extranjeros porque ahora las grandes cadenas comerciales, las compañías transnacionales se instalaron en nuestros países y establecieron una competencia con las organizaciones comerciales de nuestros países latinoamericanos.
Una competencia realmente desleal porque la que las grandes compañías tenían más capital, mejor tecnología y personal más capacitado compitiendo con las empresas latinoamericanas que por lo regular son empresas pequeñas (inclusive microempresas familiares), sin muchos recursos para invertir y sin personal capacitado.
La situación se complicó porque los gobiernos latinoamericanos con la meta de “atraer inversiones y fuentes de trabajo a sus países”, dieron grandes estímulos a las grandes compañías que consistían en regalarles grandes extensiones de terreno para su establecimiento, pavimentarles vías de acceso, proporcionarles agua sin costo alguno y sobre todo exención de impuestos.
El resultado de esta competencia desleal ha sido la desaparición de miles de organizaciones mexicanas, con el consecuente desempleo y ruina de sus propietarios, mientras que  las grandes corporaciones
comerciales se posicionaron dominando el mercado con lo cual crearon las condiciones para obtener el control político de los países en que se encuentran asentados influyendo en las políticas gubernamentales para lograr modificaciones en las constituciones de los países “invadidos comercialmente” para promover la privatización de servicios que antes eran proporcionados gratuitamente por el Estado, aumentar el número de ganancias económicas en virtud de que el “mercado” estaba aumentando, al mismo tiempo que se imponen topes salariales para continuar con la explotación laboral.
       En este punto es pertinente definir el concepto de “mercado”, desde una perspectiva mercadológica, el mercado podría definirse como “el conjunto de personas que comparte deseos,  necesidades y expectativas que desea satisfacer y que cuenta con la capacidad económica para comprar el producto o servicio que satisfará ese deseo, necesidad o expectativa”.
       Es aquí donde radica el origen de los muchos problemas sociales que hoy enfrentamos. Al abandonar el Estado su función y responsabilidad de velar y proporcionar el bienestar social de la población, permitiendo  la mutilación de derechos laborales y sociales para asumir una función de guardián de los “intereses del mercado”, en realidad lo que está haciendo es doblegarse a las presiones de las grandes corporaciones que le exigen crear las condiciones para aumentar sus ganancias económicas a través de la explotación de la población y el saqueo de los recursos naturales de nuestros países latinoamericanos. Estamos en lo que se ha dado en denominar “la era del Dios Mercado”.
       Una era en la que los medios masivos de difusión realizan una labor de manipulación y enajenación constante para promover el consumo de productos y servicios que ofrecen las grandes transnacionales, haciendo ver que la felicidad está en el consumo de tales o cuales productos. Mientras tanto enajenan a la población haciendo creer que la realidad actual es "normal", que es normal que haya ricos y pobres y que miles mueran de hambre mientras otros fallecen de obesidad y excesos de alimentos. Los gobiernos, con contadas excepciones apoyan a las transnacionales mientras explotan a su población.
Vivimos en un sistema social que fomenta el consumo como forma de vida, a través del cual adquirimos una identidad y un sentimiento de pertenencia. La trilogía ideología, medios masivos y mercadotecnia nos producen un estado de enajenación social en donde los valores humanos dejan de tener importancia para ceder su lugar a la búsqueda del dinero como finalidad principal y clave del éxito para obtener la felicidad.
La realidad es que al despojar de servicios de salud, educación, esparcimiento, empleo, etc., el Estado traiciona la misión para la que fue creado ya que al reducir la calidad de vida de la población en la empuja a vivir en condiciones de pobreza y miseria, por lo que ya no logra formar parte del mercado, en virtud de que no tiene la capacidad económica para comprar los productos y servicios que se ofrecen en nuestra sociedad de consumo.
       Con ello se convierten en lo que Zygmunt Bauman denomina “consumidores defectuosos”, es decir, aquella masa de la población que no puede consumir porque no tiene capacidad adquisitiva por estar desempleada, recibir bajos sueldos o empleos temporales, lo que le impide integrarse a la dinámica de producción y consumo del sistema capitalista en el que vivimos.
       La tendencia gubernamental a privilegiar intereses de las grandes corporaciones comerciales y descuidar la atención a las grandes necesidades sociales en el marco de una enorme corrupción, es el contexto social que da lugar al agudizamiento de los grandes problemas sociales que padecemos: crecimiento de la pobreza, agudización de la desigualdad social, incremento de la violencia y de la inseguridad pública.
       Vivimos un momento histórico caracterizado por la existencia de una enorme desigualdad social nunca antes vista, que produce un sufrimiento colectivo en millones de personas que sobreviven en condiciones de miseria y pobreza mientras que un reducido porcentaje de individuos se queda con el mayor porcentaje de la riqueza socialmente producida. Todo con el aval de las autoridades de gobierno.
       Este es el contexto en el que nos encontramos a 29 años de la caída del muro de Berlín y del tan pregonado triunfo del capitalismo sobre el socialismo. ¿Realmente el capitalismo es la fase superior de organización de la humanidad? A pesar de que vivimos en plena desigualdad social, siendo testigos del empobrecimiento paulatino de millones de personas y del crecimiento desmesurado de la pobreza social, la mayoría de las personas tiende a pensar que “no hay lugar para otra forma de sistema social diferente al capitalismo”.
       Por increíble que parezca, la mayoría de las personas tienden a aceptar como destino inevitable la autodestrucción de la humanidad por el ritmo masivo de la producción y por el consumo masivo que se estimula alrededor de ésta, acabando con nuestros recursos naturales y contaminando ríos, mares y lagunas con nuestros desechos de materiales imperecederos.
       En sus mentes no hay espacio para la idea de otro mundo con otro sistema de organización social más equitativo socialmente, menos destructivo de nuestros recursos naturales, menos contaminante del medio ambiente. No cabe duda que el consumo siempre existirá pero sí podremos lograr reducir su crecimiento y hacerlo más sostenible. En el sistema capitalista se produce para vender, no para satisfacer necesidades sociales. Las predicciones de muchos expertos coinciden en que si seguimos con esa lógica de producción masiva y consumo masivo, el mundo colapsará dentro de 30 años.
       No sé si estaré vivo para entonces, pero sí deseo contribuir con mi aportación para lograr una concientización acerca de que el capitalismo nos lleva a un proceso de involución en el que en las condiciones actuales, en lugar de estar disfrutando los avances de la ciencia y la tecnología, millones de personas no ven satisfechas sus necesidades básicas y se limitan a sobrevivir en condiciones de pobreza y miseria. Precisamente por eso se le llama “capitalismo salvaje”
       Creo que otro mundo es posible y necesitamos reconocer que el capitalismo  es un fracaso social que no contribuye al bienestar social porque beneficia a unos cuantos y perjudica a millones. Hoy a 29 años de la caída del muro de Berlín, la mejor manera de conmemorarlo es haciendo una reflexión acerca de la realidad capitalista en la que nos encontramos para definir si seguimos en este rumbo a la barbarie o nos decidimos a construir otro sistema social con mayor beneficio social

En defensa de la universidad pública y de una educacion emancipadora
Introducción a la psicología de las organizaciones
El Dios Mercado: la religión del siglo XXI
Psicología ideología y cambio social
Psicología, consumo y alienación
La inexorable evanescencia de nuestras vidas en el capitalismo


jueves, 1 de noviembre de 2018


Gracias a la vida
Oscar Yescas Domínguez

El otro día al llegar a mi clase a las siete de la mañana con uno de mis grupos de alumnos de Psicología de la Universidad de Sonora pude observar su lenguaje corporal y detectar  algunas señales de indiferencia y fatiga, por lo que  decidí iniciar mi clase con la petición a cada uno de ellos que describieran algo extraordinario que les haya acontecido ese día.
Para esto debo decir que acostumbro usar la posición de círculo con mis alumnos de tal forma que pueda observar sus expresiones faciales y todos aquellos mensajes que engloban la comunicación no verbal, retomando y aplicando los estudios de Psicología social que indican que en esta posición todos los integrantes del grupo se sienten tomados en cuenta y tienen oportunidad de interactuar, al mismo tiempo que la figura de autoridad disminuye y se ubica en el mismo nivel que la de los alumnos.
En esta ocasión todos los integrantes de este grupo (un grupo de 20 alumnos, pequeño en realidad porque el máximo es de 40 integrantes por grupo, pero con ese número ya que imparto materias en los últimos semestres), respondieron que nada extraordinario había acontecido.
Al escuchar sus respuestas les respondí a mi vez que lo realmente extraordinario que nos acontece cada día es que despertamos y nos damos cuenta que podemos ver al abrir nuestros ojos, porque nuestro sentido de la vista está intacto.
Nos levantamos de nuestras camas y percibir que podemos caminar con nuestras piernas y mover los brazos sin dificultad alguna, porque nuestras extremidades funcionan normalmente.
De igual forma nos damos cuenta de que podemos respirar normalmente porque nuestros pulmones y corazón funcionan normalmente, al mismo tiempo que podemos recordar lo acontecido el día anterior sin dificultad alguna ya que nuestra memoria y cerebro funcionan normalmente.
Al consumir nuestros alimentos podemos aspirar el olor que emana de los mismos porque nuestro sentido del olfato funciona a la perfección, y también podemos degustar nuestros saboreando y disfrutando cada uno de ellos porque nuestro sentido del gusto funciona normalmente.
En suma, les dije que lo extraordinario que acontece cada día es que despertamos con vida y eso es lo más extraordinario que nos puede pasar. Igualmente despertamos cada día  con buena salud y con ausencia de enfermedades, algo que algunas personas no pueden hacer porque tienen problemas en su salud ya que padecen enfermedades diversas y su bienestar depende del hecho de estar tomando medicamentos y citas periódicas con médicos.
Mientras que la gran mayoría tenemos el privilegio de disfrutar de una buena salud, pero no nos percatamos de lo afortunados que somos al estar sanos y debido a esta inconsciencia en lo que menos pensamos es en cuidar nuestra salud, solo llegamos a pensar en nuestra salud cuando tenemos problemas con ella y experimentamos algún malestar o padecemos alguna enfermedad. No tenemos una cultura que incluya el cuidado de nuestra salud.
La lección que quería dar a mis alumnos es que la mayoría de las veces no valoramos lo que tenemos, por ejemplo no valoramos que tenemos buena salud e incurrimos en excesos desvelándonos innecesariamente, consumiendo alimentos o bebidas que dañan nuestra salud o llevando un ritmo de vida  con malos hábitos para nuestra salud sin ponernos a pensar que en un futuro no muy lejano nuestro cuerpo cobrará las facturas de nuestro descuido personal.
El contexto de nuestra sociedad de consumo nos incita a consumir alimentos o productos que son nocivos para nuestra salud, fomenta en nosotros hábitos que contribuyen a perjudicar a corto o mediano plazo nuestra salud física o psicológica.
Vivimos en un universo consumista que promueve un exagerado impulso al consumo desmedido en nuestras vida cotidiana, incitándonos a abandonar la tranquilidad del Carpe diem, es decir, una incitación a vivir el presente en forma intensa sin pensar en el futuro.
Esta tendencia al hedonismo y su exhortación a vivir sólo el “aquí y ahora”, sin pensar en el “allá y entonces” no nos permite valorar el tiempo que tenemos disponible para utilizarlo en un sentido productivo y de enriquecimiento personal, de tal forma que por lo común lo desperdiciamos en actividades improductivas y enajenantes a nombre de que son parte de nuestro derecho al esparcimiento y diversión.
Lo más lamentable es que no valoramos a nuestros seres queridos que se encuentran con vida ya que tenemos la idea de que siempre estarán ahí. No pensamos en ningún momento en que somos seres mortales que estamos de paso en esta vida, que tuvo un inicio y que de manera inexorable tendrá un final en algún momento.
En suma, no apreciamos realmente estar con vida y en un entorno social en el que existen diferentes ámbitos d convivencia social. No nos percatamos de nuestra naturaleza como seres sociales y que somos lo que somos gracias a otras personas. No nos damos cuenta de que pertenecemos simultáneamente a diferentes grupos sociales y que en cada grupo social hay diferentes figuras significativas que contribuyen a formar nuestra personalidad psicosocial, concepto que podemos definir como la individualidad de toda persona que le permite tener una diferente forma de pensar, sentir y actuar que nos hace diferentes a los demás y que ese carácter de ser únicos ha sido el resultado de nuestra interacción con diferentes figuras significativas en los distintos grupos a los que pertenecemos o hemos pertenecido.
Al no tener presente nuestro paso por esta vida, nuestro esencia de seres mortales y no interactuar con el tiempo suficiente con nuestras figuras significativas, (que para esto, debemos tener también presente que si algunas personas son realmente significativas para nosotros, también nosotros somos significativos para otras personas), suele suceder que cuando alguien cercano  o significativo fallece experimentamos un gran dolor que en buena parte es motivado por los remordimientos y sentimientos de culpa que sentimos por no  haber pasado más tiempo en compañía de quienes fallecen.
Todo el año seguimos con nuestros hábitos nocivos para la salud y con nuestros comportamientos hedonistas e individualistas que nos impiden pensar en que la vida tiene su parte contraria que es la muerte, pero solo pensamos en la muerte en el día de muertos.
Por todas las consideraciones anteriores debemos despertar cada día con una actitud positiva y constructiva hacia la vida y debemos tener presente que somos seres sociales y que la vida se da en diferentes contextos de convivencia social en el que se encuentran varia figuras significativas y al mismo tiempo, que somos significativos para otras personas.
Demos gracias por estar con vida y haber llegado a la edad que tenemos. Debemos cambiar nuestros hábitos cotidianos de alimentación, de esparcimientos, diversión y de interacción social.
La toma de consciencia de que vivimos una vida que tendrá su final en cualquier momento (porque los accidentes pasan en forma inesperada y estos pueden ser fatales), debe hacernos madurar de tal forma que dediquemos nuestras energías, tiempo y recursos disponibles para lograr nuestras metas, cumplir con las expectativas que los demás tienen sobre nosotros y sobre todo ser más productivos de tal forma que podamos contribuir a la construcción de una sociedad más justa, democrática e igualitaria en la que prevalezca el bienestar social y el desarrollo personal y colectivo de quienes integramos esta sociedad.
Toda persona es realmente significativa, todos y cada uno de nosotros podemos contribuir al cambio social y actuar como agentes de cambio social, pero primeramente debemos implementar cambios en nuestro entorno individual y generar una revolución de nuestras consciencias.
La vida tiene altibajos, contiene alegrías pero también tristezas, decepciones y satisfacciones, amores y desamores. Nosotros somos arquitectos de nuestros destinos, las decisiones que tomamos contribuyen a enriquecer o disminuir la calidad de nuestras vidas.
Vivamos nuestras vidas en forma intensa, tal y como la hacen los niños que viven el aquí y el ahora, pero no perdamos de vista que con nuestro comportamiento cotidiano estamos construyendo nuestro futuro. La vida vale la pena vivirla, demos gracias a la vida por haber llegado al punto en que nos encontramos y doy gracias a quien llegó en su lectura hasta este punto.

martes, 30 de octubre de 2018


Lamento empresarial
Oscar Yescas Domínguez

      Ironías de la vida, no cabe duda que vivimos tiempos de cambios, hoy podemos observar a aquellos que vivían del fraude, protestando calificando de “fraude” a un auténtico ejercicio de democracia en la que participaron más de un millón de mexicanos (considerando además de los votos a aquellas personas que participaron como organizadores, cubriendo turnos en las casillas, contando los votos, etc.).
      Vemos también que en plena época de dominio del Dios Mercado https://oscaryescasd.blogspot.com/2017/10/el-dios-mercado-la-religion-del-siglo.html
los empresarios pierden una gran batalla al cancelarse la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México (NAIM), por una consulta popular en la que miles de votos dijron un NO rotundo a la construcción del aeropuerto en Texcoco.
      Vivimos tiempos en los que la premisa Juntos hacemos historia se ratifica con este tipo de acciones colectivas, en las que la participación social adquiere un gran valor al decidir en forma colectiva la cancelación de un megaproyecto que atentaba contra los intereses sociales.
      Durante décadas el pueblo mexicano sufrió la opresión, explotación represión por parte de un Estado que optó por aliarse a los grandes empresarios para favorecer sus proyectos que enriquecerían a unos cuantos, mientras explotaban a millones y saqueaban nuestros recursos naturales.
      La mafia en el poder ignoró la voluntad popular, utilizó los recursos del Estado para silenciar las protestas y en más de una ocasión recurrió al asesinato de líderes para reprimir los movimientos colectivos que surgieron para defender derechos sociales y territorios comunales.
      Los lamentos de dolor de un pueblo reprimido por quien decía era su representante y existía para protegerlos, fueron silenciados sistemáticamente con la ayuda de la prensa vendida y dueños de medios masivos de comunicación.
      Hoy que el pueblo mexicano echó al basurero de la historia al Prian, que protegía al empresariado y que toma parte activa en decisiones relevantes a través de una consulta nacional, demostrando una gran participación social, quienes se lamentan son los grandes empresarios.
      Estos empresarios que se enriquecieron a través de la corrupción y los fraudes no pueden aceptar que los tiempos han cambiado, que el pueblo mexicano tiene voz y voto en las grandes decisiones que se tomen de aquí en adelante.
      Los lamentos empresariales llegan al grado del histerismo y la desesperación, no saben perder, no pueden aceptar que a través del voto pierdan la oportunidad de seguir haciendo dinero a costas del pueblo mexicano.
      Ese mismo pueblo al que ven con desdén, con menosprecio, es el mismo que con la ayuda de Morena y Andrés Manuel López Obrador, les dio una gran bofetada con guante blanco al votar para cancelar la construcción del NAIM, en el cual cifraban las esperanzas de hacer el negocio de sus vidas al despojar a ejidatarios de sus terrenos para revenderlos a precios altísimos. Al financiar la construcción del NAIM con dinero ajeno (dinero del pueblo trabajador) y exigir que el Gobierno mexicano participe financiando la construcción de un proyecto privado que beneficiaría a particulares.
      ¿Cómo no van a llorar y lamentarse porque sus ambiciones de ganar toneladas de dinero mal habido han sido truncadas? ¿Cómo no van a lamentarse si estaban acostumbrados a tener de rodillas al gobierno en turno, obteniendo de él lo que quisieran?
      No podía esperarse otro tipo de reacción ante una acción inédita del futuro gobierno mexicano que abrió la puerta para que el pueblo mexicano expresara su punto de vista sobre este asunto particular.
      ¿Qué es una encuesta ilegítima? ¿Que ya se esperaban estos resultados de rechazo popular al NAIM? Pues, ¿qué esperaban estos tipos de traje y corbata fieles servidores del Dios Mercado e implacables verdugos del pueblo mexicano? La corrupción en torno al NAIM era conocida por todos, estaban tan confiados a la corrupción e impunidad que hacían sus tranzas al aire libre, sin preocuparse por ocultar los detalles, ya que estaban acostumbrados a la impunidad, al cobijo de un gobierno corrupto a quien le soltaban migajas de sus ganancias para ser apoyados en sus atropellos.
      Pero las condiciones de hoy son diferentes, tanto dinero que tienen y ganan de manera ilícita y no pueden pagar asesores que les digan que ya no pueden hacer lo que hacían antes sin consecuencia alguna.
      Aparte de no tener moral alguna ya que no les importaba condenar a la pobreza a millones de mexicanos al imponer y apoyar una reforma laboral que les robó el futuro a nuestra juventud, al eliminar la estabilidad en el empleo y un sinnúmero de derechos laborales, no tienen la capacidad intelectual para hacer una lectura política de la realidad actual de México. Simplemente estaban preocupados por seguir haciendo dinero mal habido sin prestar atención al ámbito social.
      Ese fue uno de sus grandes errores y en el pecado llevaron su penitencia. Hoy perdieron un gran negocio redondo con la cancelación del NAIM que de haberse llevado a cabo les hubiera dado increíbles ganancias, si siguen sin entender que los mexicanos ya hemos abierto los ojos, que el tigre ya despertó, mañana perderán  mucho más que un proyecto, al avanzar la lucha de la clase trabajadora en dar marcha atrás a las reformas estructurales que favorecieron a la cúpula empresarial y recuperar los derechos laborales, prestaciones sociales y aumentos salariales que permitan recuperar la capacidad adquisitiva de los trabajadores mexicanos.
      México sigue dando de qué hablar a nivel internacional, se posiciona como un país cuya población le apuesta a la consolidación de una democracia que vaya mucho más allá de la democracia electoral con este tipo de acciones como la consulta nacional. Seguimos construyendo la democracia en nuestro país, seguimos generando y consolidando el cambio social, sin olvidar que el primer paso en la generación de un cambio social se encuentra en la generación de cambios individuales a través de una revolución de nuestras consciencias.
      El nuevo gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador ha tomado partido, inclinándose por el bienestar social de la población y contra de la explotación ejercida por la cúpula empresarial. Ese ínfimo porcentaje de individuos que se lleva la mayor parte de la riqueza social que se produce.
      Es una valiente acción, inédita en tiempos de predominio de la economía del mercado. El nuevo gobierno de AMLO nos necesita en esta cruzada en contra de las grandes empresas, la manera de apoyarlo es incrementando nuestra participación social, pero no sólo a nivel de activismo social
      Necesitamos democratizar a nuestros sindicatos, necesitamos construir nuevas organizaciones representativas de ciudadanos y trabajadores que participen en política. Ya hemos aprendido que el camino para lograr un verdadero cambio social que conduzca a la consolidación de la democracia es a través de la participación política.
      Sigamos escuchando el lamento de los empresarios, porque ellos defienden sus intereses particulares y nosotros defendemos los intereses sociales. Nuestros intereses son antagónicos a sus mezquinos intereses. Escuchemos sus lamentos, sus quejas con entusiasmo, porque su llanto es nuestra alegría.
      Hagamos valer la añeja consigna “el pueblo unido, jamás será vencido”. Si el pueblo está unido entre sí y esta unidad se extiende al nuevo gobierno que defiende los intereses sociales, nada nos podrá detener. El futuro está en nuestras manos, aseguremos nuestro futuro con nuestra participación social y festejemos cada triunfo popular sin prestar atención a quienes hoy se están lamentando por nuestra participación social.
Murió antes de nacer, su sola concepción fue producto del pecado, de lo inaceptable socialmente. Su destino cambio radicalmente el primero de julio y su muerte estaba anunciada. 
El Naim, un proyecto que se nutría de despojar (aún más) a las masas de sus ahorros, encontró su muerte a manos de miles y miles de mexicanos que encontraron la oportunidad de expresarse en la consulta nacional prometida y respetada por Andres Manuel López Obrador. 
Voto tras voto le cayeron encima hasta ser sepultado en su totalidad.
Fue un verdadero tsunami de votos que lo enterró sin piedad.
Triste destino de un megaproyecto que estaba destinado a favorecer intereses particulares y que encontró su final con un mecanismo que anuncia el inicio de una nueva era en Mexico: la consulta nacional.
     

viernes, 26 de octubre de 2018


¿Quién teme a las consultas sociales?
Oscar Yescas Domínguez

       La realización de la consulta nacional sobre la construcción de un nuevo aeropuerto en México ha generado una serie de reacciones, que van desde una participación masiva en la misma (hasta donde me han informado), al rechazo rotundo de la misma a nombre de que es un simulacro, una farsa, que está manipulada, etc.
       La consulta es una figura nueva, un mecanismo reciente en la dinámica social de México y viene a marcar un parteaguas con la forma de gobernar de los gobiernos priístas y panistas anteriores que se caracterizaron por un autoritarismo en su forma de gobernar, un culto y servilismo al presidente o en turno, tal y como puede observar en los gobiernos priístas que aún existen como lo es el caso de Sonora, donde la palabra final la decide quien gobierna el Estado, o sea, “la señora Gobernadora”.
       El estilo de gobernar del Pri, emulado por el Pan, implica que nada se hace o se mueve son que la Gobernadora priísta lo autorice. El autoritarismo caracterizado por la centralización del poder en una sola persona, desde el ingreso de personal de confianza, hasta el manejo de las finanzas gubernamentales. Bajo la óptica priísta el peso del gobierno recae en unos cuantos individuos que actúan como borregos serviles siguiendo y obedeciendo a un líder supremo.
       No importa que el líder formal (Presidente, Gobernador o Presidente municipal), sea un alcohólico, un mujeriego, un ladrón, es el jefe formal   de gobierno y se hace lo que él o ella diga. Las decisiones son tomadas en lo oscurito, a puertas cerradas y con la participación de unos cuantos privilegiados cercanos al poder en turno. Las decisiones gubernamentales por lo regular se relacionan a la definición de cómo distribuir el presupuesto público, ese dinero que es recaudado a través de los impuestos que paga la población y en el estilo del Prian, las decisiones eran acerca de cómo desviar el presupuesto para favorecer intereses particulares, ignorando las necesidades sociales.
       En la medida que el Prian desaparece, esos tiempos están quedando atrás, porque la intención del voto del pasado primero de julio en las elecciones presidenciales fue la de expresar un enérgico rechazo a las prácticas de corrupción que los integrantes del Prian realizaban de manera permanente.
       El nuevo gobierno encabezado por Morena llegó al poder con la expectativa popular de erradicar las prácticas de corrupción que caracterizaron os gobiernos anteriores. Hasta el momento se puede decir que ha habido un gran avance en la dinámica social de México en la medida de que se han aprobado leyes que en su momento fueron promesa de campaña.
       La figura de la consulta popular fue en su momento una promesa de campaña que hoy vemos en su expresión concreta y que nos permite participar para decidir si continúa el acto de corrupción que es la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAIM), o si se busca una alternativa diferente que no sea dirigida a beneficiar a los personajes que a través de la corrupción han acumulado riquezas insultantes y que pretenden hacer el negocio de su vida con el NAIM.
       De ahí la importancia política de la participación social en esta consulta popular, Andrés Manuel López Obrador cumple una más de sus promesas y nos abre la puerta para institucionalizar un mecanismo de decisión en el cual las decisiones sean colectivas y respondan realmente a necesidades sociales. Por eso es importante que, al igual que el primero de julio pasado, los mexicanos expresemos nuestra opinión sobre este asunto particular en forma masiva y organizada.
       Por un lado nos encontramos los millones de mexicanos que históricamente fuimos marginados por los gobiernos anteriores, quienes hicieron lo que quisieron con los presupuestos públicos y que hoy vemos con gran satisfacción que estamos frente al primer ejercicio de consulta popular del nuevo gobierno, el primero de muchos esperamos porque hay muchos asuntos pendientes sobre los cuales queremos hacer oír nuestra voz, por lo cual esperamos que la figura de la consulta popular que institucionalizada como parte de una nueva forma de gobernar.
       Por otro lado, se encuentran aquellos que se oponen al mecanismo de la consulta popular a nombre de que es un proceso viciado, está manipulado y que la decisión ya está tomada. Son ellos quienes realmente intentan manipular al pueblo mexicano pidiéndoles que no participen en la consulta, porque a través de la consulta el gobierno federal comparte parte del poder de gobernar.
       En estos últimos años en la historia de México los gobernantes del Prian realizaron grandes reformas a nuestra constitución y jamás nos consultaron. Al contrario, reprimieron las grandes manifestaciones de rechazo a tales medidas. Recordemos cuando Felipe Calderón aprobó la Reforma laboral que les robó el futuro a nuestros jóvenes al eliminar la estabilidad laboral y la seguridad en el empleo. Esta reforma la aprobaron en un Congreso de la unión rodeado de policías y granaderos que impidieron el paso a los miles de manifestantes que exigían que no se aprobara esta ley.
       Lo mismo hicieron con la reforma energética que derivó en la venta de Pemex, encerrados en su bunker los legisladores priístas y panistas festejaban el golpe que daban a la población al aprobar esta ley. Después trascendió que cada legislador recibió bonos millonarios por dar su voto a favor de estas reformas. Dentro de estos legisladores se encontraba la actual Gobernadora del Estado de Sonora que votó a favor de dichas reformas.
       A través de la consulta se genera una participación social que vincula al pueblo mexicano con el nuevo gobierno de Morena. Esta participación social es la base de la construcción de la democracia en nuestro país. Nos garantiza por un lado, expresar nuestro punto de vista sobre un asunto particular y por otro lado, nos compromete a aceptar y defender la decisión que provenga como resultado de la conquista porque fuimos nosotros quienes contribuimos a esos resultados.
       Ese es el verdadero temor de quienes se oponen a la consulta popular, el que a través de la misma, mediante una práctica social, el tejido social se fortalezca en el pueblo mexicano e involucre al gobierno y sociedad civil como un todo, como un solo sistema social. La participación social es la clave para lograr el cambio social y las consultas populares permiten lograr una cohesión entre gobernantes y gobernados.
       Esto es algo que nunca se había visto en México y por lo mismo inspira sentimientos diversos, pero para quienes tenemos claridad sobre el tipo de sociedad que queremos y que dimos el primer paso al tumbar al Prian del poder, no existe lugar para la confusión, no existe margen para la manipulación social.
       Tal como dijo AMLO, que se vayan acostumbrando a las consultas porque éstas llegaron para quedarse. Por eso es importante acudir a votar en esta primera consulta popular, ya que no sólo nos dará la grata sensación de ser participantes en el inicio de una nueva era histórica en México, sino que también servirá para institucionalizar esta forma de gobernar que es consultar a la población antes de tomar una decisión de gran magnitud.

jueves, 25 de octubre de 2018


Pensamientos sobre la violencia actual
Oscar Yescas Domínguez
Publicado en facebook 25 de octubre de 2016


En el marco de la crisis estructural del sistema capitalista que estamos padeciendo en todo el orbe y que genera una gran desigualdad social, el tema de la violencia social adquiere gran importancia debido a que en nuestra vida cotidiana se incrementan los casos de violencia de todo tipo en el mismo ritmo que se incrementa la inseguridad social.

Diversas teorías intentan explicar este fenómeno del incremento de la violencia y dentro de ellas no están ausentes aquellas que pretenden distorsionar la realidad al individualizar el problema y afirmar que los casos de violencia (de cualquier tipo) son consecuencia de individuos que provienen de familias disfuncionales y/o que presentan graves problemas “de personalidad”.

Lo cierto es que la violencia actual es consecuencia directa de la crisis social que estamos padeciendo, misma que no se limita a una crisis económica, o a una crisis política, sino que atraviesa a todas las instituciones que forman parte de nuestro sistema social, ya sea los partidos políticos, la Iglesia, la Escuela, los Sindicatos, la Familia, las instituciones gubernamentales, etc.

Nos encontramos ante la presencia de una crisis en la relación dirigente dirigido, una crisis de credibilidad que se presenta en la forma de una crisis de liderazgo, agravada por una crisis de valores producida por la enajenación que produce el sistema capitalista al desvanecer todo tipo de valores humanos ante el predominio del dinero como lo más importante en estos tiempos de fomento desmedido al consumo de bienes y servicios, en momentos en los que millones de personas son empujadas a vivir en condiciones de miseria ya que una de las características principales del momento histórico que estamos viviendo es la existencia y crecimiento de una enorme desigualdad social, que se intenta ocultar con explicaciones maniqueístas que hablan de la existencia de “triunfadores y perdedores”, en lugar de hablar de ricos y pobres.

En los primeros años de este siglo y del nuevo milenio, fui invitado a participar como uno de los ponentes principales en un evento de análisis sobre el tema de la violencia social, organizado por la División de Ciencias Sociales de la Universidad de Sonora.

Unos años atrás había finalizado una investigación psicosocial sobre el tema de las representaciones de la violencia en México, junto con psicólogos sociales de otros estados de la república mexicana y yo conduje la investigación en la parte correspondiente al capítulo de Sonora, cuyos resultados los publiqué en m artículo Pensamientos psicosociales sobre la violencia en Sonora

Recuerdo que el auditorio del Centro de las Artes estaba completamente lleno de estudiantes y después de mi presentación (que despertó cierto entusiasmo y murmullos del público porque la presentadora no escatimó tiempo en leer buena parte de mi currículum, que a pesar de haber atendido la petición de entregar un minicurrículum, cometí el error de entregar una cuartilla entera y la leyó completa. Terminó mencionando mi más reciente investigación sobre el tema), subí al podio y mientras hacía contacto visual con los más de 400 asistentes dije mis primeras palabras y al ver el cambio de semblantes percibí que cayeron como balde de agua fría:

“Quizá esperen ustedes que nuestra investigación sobre la violencia social proporcione resultados que nos alimenten la esperanza de que la violencia disminuirá en los próximos años. Lamentablemente no es así, les tengo malas noticias, la ola de violencia que vivimos en este inicio del nuevo milenio no disminuirá en los próximos años, al contrario tenderá a aumentar considerablemente por lo que debemos prepararnos para enfrentarla”.

Dicho y hecho, desafortunadamente el tiempo me dio la razón y hoy en día la violencia y la inseguridad social son el pan de cada día. Desde una perspectiva psicosocial este aumento era predecible en la medida de que la violencia social tiene un origen estructural ya que sus causas están ancladas en un sistema social que presenta una tendencia a aumentar la desigualdad social que vivimos hoy en día.

Aquella investigación psicosocial en la que participé coordinando la parte correspondiente al Estado de Sonora, fue parte de una investigación más amplia en la que participaron psicólogos sociales de La Universidad Autónoma Metropolitana, (UAM), la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y la Universidad de Sonora.

Para realizarla recibimos asesoría internacional de la Dra. Denise Jodelet Directora del Laboratorio de Psicología social en Paris, Francia, quien vino a nuestro país en varias ocasiones para impartirnos seminarios y brindar su valiosa asesoría. Varios de los psicólogos participantes en esta investigación fueron alumnos suyos que realizaron estudios de Doctorado en Psicología social en aquel país.

Dentro de ellos se encontraba un amigo personal, el Dr. Javier Uribe catedrático de la UAM, responsable de coordinar la investigación sobre representaciones sociales de la violencia en la ciudad de México y quien fue autor de diversos estudios sobre la violencia social tema en el que se especializó y trabajó durante muchos años. Precisamente fue el quien me sugirió titular el reporte de mi investigación con las palabras “Pensamientos psicosociales”. La ironía fatal fue que tantos años de investigación científica dedicados a este tema no evitaron que su vida terminara cuando el Dr. Uribe fue cobardemente asesinado por arma de fuego al resistirse a ser objeto de robo al salir de un cajero automático.

Desde aquel entonces a la fecha, la violencia ha ido en aumento con lo cual se ha ido incrementando el número de víctimas en hechos violentos. Hace unos días fue asesinado también en un acto de robo domiciliario otro amigo, Moisés Mirazo, economista, empresario, luchador social y excompañero de trabajo en el instituto Mexicano del Café (Inmecafe), quien fue apuñalado en su propia casa al resistirse al robo.

¿Qué podemos pensar en estos momentos de gran inseguridad en los que ni en nuestra propia casa podemos estar seguros de la violencia delincuencial? Y sobre todo ¿Qué podemos hacer?

Creo que en principio debemos tomar consciencia de que nuestros problemas personales tienen un origen político en la medida de que estamos determinados por políticas económicas que tienden a desaparecer la seguridad social, aumentar la explotación laboral, incrementar el desempleo, generar más pobreza y en consecuencia mayor desigualdad social.

La violencia delincuencial surge no porque las personas sean malas por naturaleza, sino más bien por la falta de oportunidades de educación, de trabajo que impiden que los ciudadanos puedan elevar su calidad de vida. Al contrario, cada día vemos que disminuye nuestro poder adquisitivo, mientras que los precios de productos y servicios. En el mismo ritmo que aumenta la corrupción de nuestros gobernantes al desviar grandes cantidades del presupuesto público para fines privados, ignorando el reclamo social de invertir en obras públicas.

De esta manera podemos ver en nuestras ciudades colonias enteras sin alumbrado público, presencia de delincuentes que actúan a la luz del día con total impunidad porque la presencia policiaca es totalmente nula y ha llevado a que algunos vecinos de colonias se organicen por su cuenta para defenderse de la delincuencia.

Quienes se encuentran en el gobierno se protegen entre sí, los gobernadores que han saqueado las arcas de sus Estados, al finalizar su sexenio desaparecen con todo lo que robaron y las nuevas autoridades simulan que investigan pero en realidad protegen la huida de los criminales de cuello blanco, porque es un contrato psicológico implícito entre delincuentes de cuello blanco de proteger al ladrón que huye para que el que sigue haga lo mismo cuando el poder en turno termine.

Tan solo mencionemos dos nombres: Guillermo Padrés exgobernador de Sonora y Javier Duarte exgobernador de Veracruz. Saquearon las arcas de sus gobiernos, todo mundo sabía del latrocinio pero no se hizo nada en su momento, hoy están huyendo con sus maletas llenas y cuentas bancarias abultadas y me atrevo a pensar que gozan de la protección de funcionarios gubernamentales y políticos reconocidos, porque si caen ellos, junto con ellos caerán todos aquellos que se beneficiaron de la corrupción que encabezaron. Lo cierto es que son dos nombres que demuestran que la justicia no existe en México.

La alternativa inmediata de reforzar nuestras medidas de seguridad para salvaguardar nuestra integridad física y de nuestras familias es totalmente válida en este contexto. Como muestra un botón: en la calle donde vivo (que es una calle cerrada) se presentaron varios robos, tomé la iniciativa de hablar con los vecinos para hacer algo al respecto y como resultado de esto se creó una asociación de vecinos que nos hemos dado a la tarea de reforzar las medidas que garanticen nuestra seguridad. Esto implica participar en diversas actividades, invertir tiempo y esfuerzo, pero los resultados hacen que esta inversión de tiempo valga la pena.

Aun cuando la palabra “violencia” es un término polisémico, es decir que tiene muchos significados debemos reconocer que su surgimiento e incremento como violencia social es producto del incremento de la desigualdad social.

Pero debemos tener presente que la inseguridad social aumentará en la medida que aumenta la crisis económica y la crisis de nuestras instituciones responsables de brindarnos seguridad social afectada por una creciente corrupción, por lo que el sufrimiento colectivo continuará mientras siga imperando la corrupción por encima de todo lo demás.

Pero lo tanto, lo que también debemos hacer es presionar y exigir a nuestras autoridades municipales, estatales y federales para que cumplan con lo establecido en la ley y se pueda hacer realidad la utopía de que vivimos en un Estado de derecho en el que nadie debe estar por encima de la ley.

Debemos aumentar nuestra participación en la denuncia social de los actos de corrupción y desviación de presupuesto público que afecta el bienestar social. Debemos tomar consciencia de que la solución a los problemas de inseguridad pública no debe ser resuelta en forma individual, sino en forma colectiva y necesitamos aumentar nuestra participación social. De nosotros depende de que aquello que veíamos tan lejano: ser objeto de violencia, no se convierta en una realidad concreta. De nuestra participación social depende que dejemos atrás la angustia, ansiedad e inseguridad y recuperemos la tranquilidad perdida. No basta con quejarse, debemos actuar exigiendo nuestro derecho a tener seguridad pública y que los agentes policiacos no sean de sólo exclusivo para cuidar la seguridad de funcionarios gubernamentales.

lunes, 22 de octubre de 2018


La construcción social de la equidad de género
Oscar Yescas Domínguez

La revolución de la sexualidad
El proceso de construcción social de la identidad de género
¿Qué es el amor para ti?
Hacia la construcción social de la equidad de género

       La revolución de la sexualidad
       A lo largo de la historia de la humanidad las culturas particulares de cada sociedad han establecido códigos de conducta para los hombres y las mujeres. Estas normas sociales por lo regular se han se han basado en establecer una disimilitud de los roles masculino y femenino, que los han hecho ver como complementarios, pero al mismo tiempo contrapuestos.
Durante siglos hombres y mujeres presentaron grandes diferencias en privilegios, derechos y oportunidades que los mantuvieron separados y en posiciones diferentes. Tan sólo veamos cual ha sido el papel de la mujer en diferentes culturas de la historia. El común denominador que podemos encontrar en la historia de la humanidad es que se observa una opresión permanente del hombre sobre la mujer.
Cuando no era la sirvienta, la mujer ha sido la amante, el ama de casa, la madre de los hijos, la administradora del hogar, la cocinera, la limpiadora, la enfermera, etc. Todos ellos han sido roles dependientes o al servicio del hombre. Son escasos los ejemplos de la historia en los que la mujer ha ocupado posiciones de poder.
Con el paso del tiempo esta situación ha cambiado pero las visiones tradicionales de la mujer persisten en negarse a reconocer a la mujer como un ser humano con plena autonomía. Ninguno de los roles sociales adjudicados en el pasado a la mujer permitía desarrollar en su interior una autonomía como individuo social. La mayoría de los roles sociales a los que podía la mujer eran de servidumbre, obediencia y lealtad hacia el hombre.
Esta disimilitud entre el hombre y la mujer se mantuvo un largo tiempo, durante largos siglos hasta que en el siglo XX la situación comenzó a cambiar gracias a la movilización colectiva de hombres y mujeres que juntos luchaban por mayor democracia, justicia e igualdad.
Con estas luchas la servidumbre femenina hacia el varón fue disminuyendo gradualmente y con ella la distancia entre los roles masculinos y femeninos.
De manera inevitable la lucha por las demandas de mayor democracia, justicia e igualdad rebasaron el ámbito de lo público y llegó al terreno de lo privado al cuestionar la supremacía del varón y las múltiples restricciones hacia las mujeres por lo que gracias a la lucha feminista de las décadas de los sesentas y setentas, se llegó a descubrir que “lo personal es político”.
Debido a ello, es importante reconocer que la lucha realizada por diferentes movimientos sociales en distintas partes del mundo, han contribuido a modificar de manera inevitable la percepción social de los géneros concediendo mayor libertad a las mujeres y reduciendo privilegios de los hombres, con lo cual se ha contribuido a reducir la distancia existente entre los mismos.
 Por todas estas luchas y los derechos conquistados el siglo pasado, se reconoce al siglo XX como el “siglo de las mujeres” porque en los últimos 80 años la situación de las mujeres comenzó a cambiar y estos cambios no se han detenido hasta la fecha.   
En mis cursos de Psicología organizacional cuando hablaba de la dinámica de cambios sociales que vivimos y su impacto en las organizaciones contemporáneas acostumbraba a utilizar la expresión “en los últimos 50 años han ocurrido más cambios sociales que en los últimos 200 años que han pasado”.
Creo que el ritmo de la dinámica de cambios sociales se ha incrementado cada día más, por lo que sospecho que ya no puedo limitar el rango a 200 años, sino que éste tiende a ampliarse ya que en el terreno de las relaciones entre hombres y mujeres los cambios se han dado con mayor rapidez y profundidad, porque detrás de un cambio vienen otros más que modifican las relaciones entre los géneros.
En base a lo anterior Gilles Lipovetsky afirma que “En los últimos 70 años las relaciones entre hombres y mujeres han experimentado más cambios que en todos los milenios anteriores, de tal forma que las mujeres se han liberado de muchas ataduras y han conquistado varios derechos sociales y sexuales al grado de que se ha llamado a esta cauda de cambios sociales “la emancipación femenina” o “revolución sexual” (Gilles Lipovetsky La tercera mujer).
       Se puede afirmar sin lugar a duda que las diferencias entre los sexos han disminuido considerablemente, pero esto no quiere decir que estamos alcanzando la equidad de los géneros.
       A medida que se generalizan en todo el mundo las exigencias de libertad e igualdad, la división social de los sexos se ve recompuesta bajo nuevos rasgos de tal forma que se reduce la asimetría existente entre los géneros masculino y femenino.
La vida amorosa no ha escapado a la tarea de construcción de la democracia a nivel internacional.  Ejemplos de ello es que la virginidad ha perdido su valor de antaño, el inicio de relaciones sexuales entre las mujeres se acerca a la edad de inicio a la de los hombres, la invención de la píldora anticonceptiva liberó a la mujer del temor de ejercer su sexualidad y resultar inevitablemente embarazadas, etc.
      
       El proceso de construcción social de la identidad de género
       Para comprender el comportamiento de hombres y mujeres debemos analizar cómo se da el proceso de construcción de la identidad de género. Pero también para comprender el ejercicio contemporáneo de la sexualidad humana, tenemos necesidad de estudiar cómo se ejerció la misma en el pasado. Esto nos permite en primera instancia descubrir que la sexualidad humana ha tenido una relatividad sociocultural a lo largo de la historia de la humanidad.
       Cada sociedad construye sus propias normas de género mediante las cuales asigna comportamientos socialmente aceptables para los hombres y para las mujeres, lo que incluye una determinación social de sus vidas sexuales. Por eso es que se habla de una relatividad sociocultural de la sexualidad ya que no existen comportamientos sexuales universalmente aceptables. Lo que es aceptable sexualmente en una cultura puede no ser aceptado en otras culturas.
       A través de un proceso de socialización hombres y mujeres aprenden los roles de género, es decir, como debe comportarse un hombre y como debe comportarse una mujer. La identidad masculina y femenina se construye en base a un aprendizaje social.
Desde el nacimiento se identifica a hombres y mujeres con base a sus órganos sexuales de tal forma que desarrollan una identidad de género. Si poseen un pene son parte del género masculino, si se posee una vagina son parte del género femenino. Se construye una identidad psicosocial en función de su adscripción a un género, por lo que la identidad psicosocial de toda persona tiene una base biológica.
De esa identidad de género se desprenden los roles sexuales que son los comportamientos sociales asignados a hombres y mujeres. Estos roles de género son aprendidos fundamentalmente al interior de la familia, en base al aprendizaje informal que se obtienen a través de la observación de los modelos que siguen los miembros de la familia, principalmente los padres.
Desde su más tierna infancia las y los niños asimilan las normas de género y refuerzan su aprendizaje sobre las mismas durante la adolescencia, ya que entrando en esta etapa de desarrollo psicosocial la gente joven siente más presión para ajustarse a los roles de género determinados culturalmente.
En este proceso de aprendizaje los niños varones gozan de más libertad e independencia que las niñas, tienen más oportunidad de participar en la vida pública y son más sujetos a presión para probar su heterosexualidad y hombría.
Se les pide ser más valientes y enérgicos, se les enseña a suprimir cualquier comportamiento o emociones que puedan considerarse “femeninos”. Se les incita a usar la violencia física contra otros, a tener cuerpo de atleta y un cuerpo musculoso, a probar su heterosexualidad con un aprendizaje sexual precoz.
En cambio, a las niñas se les somete a otro tipo de presiones sociales: ser dóciles y sumisas con los hombres, se les minimiza su inteligencia subvalorando sus opiniones e ideas. Se les enseña a aceptar que sus derechos sean limitados, a aceptar un monitoreo sobre su forma de vestir, se supervisan sus  amistades y movimientos. Se les educa a evitar tener relaciones sexuales antes del matrimonio y de manera implícita y contradictoria a ceder a tener relaciones sexuales no deseadas.
A través de la influencia de la cultura social, hombres y mujeres aprenden diferentes responsabilidades y roles sociales a seguir.
Las personas que no se ajustan  a las normas de género dominantes sufren burlas, menosprecios o son objeto de aislamiento social. Especialmente aquellas que se sospecha son homosexuales, niños que presentan rasgos femeninos, mujeres con múltiples parejas sexuales, o personas que adoptan una identidad de género diferente de aquella con las que fueron criados.
Los medios masivos como parte de las instancias socializantes ejercen una poderosa influencia en la difusión de normas de género. Parte del aprendizaje social relacionado a la identidad de género proviene de la televisión, películas, revistas, publicidad e internet, que presentan imágenes distorsionadas de la mujer y del hombre, basados en estereotipos sexuales que utilizan para promover el consumo de todo tipo de mercancías utilizando el sexo como gancho personificado en la figura de mujeres atractivas.
A lo largo del aprendizaje social la mayoría de las mujeres ven violados varios de sus derechos humanos y sexuales. Por mencionar sólo uno de ellos podemos señalar que a las mujeres se les viola su derecho de movilidad social al restringirse su capacidad de desplazarse libremente en las comunidades en que viven. Las mujeres no pueden desplazarse con la misma libertad que los hombres en los espacios abiertos porque enfrentan violencia, acoso sexual e inseguridad física.
Esta desigualdad en la crianza de niños y niñas genera diferentes percepciones de la realidad social, de autoimagen, autoestima, de la vida misma. Mantiene una asimetría entre hombres y mujeres que en los últimos tiempos ha disminuido pero que todavía persiste la discriminación hacia las mujeres de muchas formas.
¿Qué es el amor para ti?
Recuerdo que cuando presenté mi examen profesional para obtener el título de licenciado en Psicología por parte de la Universidad Veracruzana, un miembro del jurado al final de la ronda de preguntas y respuestas me cuestionó de la siguiente forma con toda la intención de moverme el tapete: ¿qué es el amor para ti?
En aquel momento (1984) di mi mejor respuesta la cual vista en retrospectiva, ahora la veo un tanto ingenua e incompleta:
“El amor vendría a ser una fusión de identidades psicológicas, esta complementariedad que se experimenta con otra persona en una relación de pareja, esta integración de intereses, afectos, sentimientos, ideas, que llevan a que haya un salto cualitativo de una identidad individual a una identidad de pareja, que conlleva el cambio del lenguaje individual del yo a un lenguaje del nosotros, que nosotros estamos haciendo eso. Es la entrega incondicional hacia otra persona, es una relación entre dos personas que se caracteriza por la entrega total en cuerpo y alma, es decir por la fusión de identidades”.
Treinta y cuatro años después veo una perspectiva diferente, basado en el enfoque de género ya que el amor es vivido de manera diferente por el hombre y por la mujer, ya que a lo largo de la historia toda cultura concibe el amor tomando como punto de partida una disimilitud de los roles masculino y femenino.
Existe una doble moral sexual que contempla una indulgencia hacia la infidelidad masculina, mientras actúa con severidad ante las demandas de libertad sexual de las mujeres.
En este contexto el amor se ha convertido en una construcción social que contempla una desigualdad estructural entre hombres y mujeres. Por esta razón a lo largo de la historia, las mujeres  y los hombres conceden diferente nivel de importancia al concepto del amor. Históricamente se observa una verdadera asimetría en el significado, las implicaciones, los sueños y las aspiraciones que cada género le concede al amor.
Para la mujer efectivamente el amor significa renuncia, implica una entrega total, en cuerpo y alma para él. La mujer enamorada solo vive para el amor y piensa únicamente en el amor. Su vida entera gira en torno al ser amado, quien se convierte en el único y supremo fin de su existencia. Para la mujer el amor es la subordinación total al otro expresado en palabras: “haría cualquier cosa si me lo pidieras”.
Mientras que el hombre tiene una percepción diferente del amor. Mientras que la mujer se entrega, el hombre la toma y quiere poseer a la mujer, tomarla para enriquecerse e incrementar su potencial de existir.
Para el hombre, el amor es una ocupación entre otras que mantiene en su vida, mientras que para la mujer el amor, se convierte en el sueño de su vida y llena toda su existencia como individuo.
Por esas razones podríamos decir que el amor significa dos cosas diferentes para el hombre y para la mujer. En las sociedades modernas el amor se ha convertido en un aspecto distintivo de la identidad femenina. Se exalta una vocación femenina para el amor. El amor es la expresión de sentimientos y en las mujeres se inculca la expresión de sentimientos, mientras que a los hombres se les inhibe la espontaneidad.
Sin embargo, a pesar de las diferencias de género podríamos decir que el amor en nuestra época se ha metamorfoseado e “una comunicación interpersonal llevada al extremo, comprometiendo la totalidad de uno mismo en la relación con el otro”. (Lipovetsky, 1996).
Con el paso del tiempo los roles de género van cambiando y en ese sentido, podemos ver que la gente joven de nuestra sociedad va aceptando una mayor igualdad de género. Las normas de género están cambiando en todo el mundo y la lucha por la justicia, la democracia y la igualdad están contribuyendo a transformar los roles de género estereotipados y rígidos.
       Recordemos que el movimiento feminista de la segunda mitad del siglo XX nos heredó el aprendizaje de una premisa fundamental: Lo personal es político. Algo que parece haber sido olvidado

Hacia la construcción social de la equidad de género
Es innegable que la condición social de las mujeres ha cambiado considerablemente en las últimas décadas, en el sentido de que se han conquistado derechos, espacios y comportamientos que antes no les eran permitidos. Sin embargo, los avances en la conquista de derechos sociales y en la libertad sexual de las mujeres no han sido suficientes para lograr la equidad de género ya que las visiones tradicionales de la mujer se niegan a considerarla como un individuo autónomo que puede vivir por sí misma.
En este contexto se puede observar que el tema de la equidad de género ha ganado una importancia creciente de manera importante, al grado de que, en las pasadas campañas electorales de México, este tema formó parte de las promesas de campaña electoral por parte de Morena.
Los conocedores del marketing político saben que los temas que se incluyen en las campañas electorales intentan responder a determinadas necesidades sociales, de tal forma que la inclusión de ciertos temas lleva la intención de ganar votos de determinado sector de nuestra sociedad.
Resalto esto último para señalar que la equidad de género no es solo una promesa de campaña, ni algún tipo de moda pasajera, sino que en realidad la sociedad contemporánea en general y la mexicana en particular, enfrenta una problemática social en el terreno de la sexualidad y las relaciones interpersonales, que generan la necesidad social de construir una verdadera equidad de género como alternativa de solución.
 A pesar de los grandes avances sociales en la condición femenina no ha sido posible cambiar la desigualdad que existe entre hombres y mujeres. Las cuestiones de género se siguen caracterizando por una discriminación sexual y lo que es mucho más grave por un incremento de la violencia hacia las mujeres cuya expresión más inaceptable es el feminicidio que se observa en nuestros días.
Necesitamos cambiar las visiones tradicionales sobre lo que significa ser hombre y lo que significa ser mujer. Como en la mayoría de las situaciones que reflejan la necesidad de cambio social, la educación es la alternativa de solución más adecuada. En este caso, la propuesta concreta es impulsar programas de educación sexual integral en los diferentes niveles del sistema de educación formal, en todas las instituciones gubernamentales y en todos los ámbitos de convivencia social, de tal forma que podamos realmente construir la equidad de género que necesitamos para construir una sociedad donde realmente existe la democracia, la justicia y la igualdad.
Algunas de las críticas que he recibido a mis escritos han sido en el sentido de que son muy largos y la gente no lee. Triste realidad para alguien como yo que en base a mi trayectoria académica tengo mucho que decir. Por lo que muy a mi pesar, termino este artículo con el compromiso de que en una siguiente entrega, amplíe mis ideas sobre la construcción social de la identidad de género.
Finalmente, les informo que cualquier comentario que gusten escribir en mi blog será bienvenido, leído y respondido sin falta alguna.
Lipovetsky, Gilles
La tercera mujer Ed. Anagrama. Colección argumentos
México, 2,012
Yescas, Oscar. Notas para comprender la sexualidad humana
Yescas, Oscar. Consideraciones sobre la problemática juvenil
Yescas, Oscar. La prostitución: ¿Mal necesario?
Yescas, Oscar. La “revolución sexual” de la pornografía
Yescas, Oscar. Democracia y educación  sexual
Yescas, Oscar. Notas sobre la condición femenina (desde una perspectiva masculina)