La
pedagogía crítica como alternativa a la oscuridad neoliberal
Oscar
Yescas Domínguez
25
de junio de 2026
Introducción
La pedagogía del consenso social
El panorama actual de los educadores a nivel global
La situación de las universidades públicas
La pedagogía crítica como alternativa de salir de la
oscuridad
Conclusiones
Introducción
Desde hace varios años la brecha social que separa a ricos de
pobres ha aumentado de manera vertiginosa hasta llegar a un punto en el que se
ha llegado a aceptar la muerte de la igualdad social y normalizar la existencia
en nuestras vidas cotidianas de amplias mayorías que viven en precariedad
creciente y se ven marginadas de servicios de salud, alimentación, vivienda,
educación (aun cuando éstos son reconocidos como derechos universales),
mientras que por otro lado, existe un puñado de multimillonarios que día a día ven
aumentar sus riquezas en forma constante.
La
desigualdad social ha crecido tanto en las últimas décadas que se han llegado a
registrar niveles nunca vistos en la historia de la humanidad y un problema que
pocos ven es que este desequilibrio económico social se ha llegado a aceptar
como algo natural, como si el sufrimiento colectivo de las mayorías marginadas
a nivel global y el goce desenfrenado de unos cuantos fuera completamente algo
normal y esta nueva percepción de la realidad social provoca que las diversas
formas de expresión de la desigualdad social se están volviendo políticamente
aceptables para millones de personas, que no solo aceptan la enfermiza
acumulación de riqueza y la expansión de la pobreza, sino que también la
existencia de politicastros que utilizan el presupuesto público para favorecer
obras que benefician a los dueños del capital privado y se ignoren las
necesidades sociales (1).
Por
esa razón, las voces y plumas de diferentes investigadores y científicos
sociales han estado planteando de manera constante la necesidad de poner en la
mesa de discusión el aumento de la desigualdad social como tema prioritario
para implementar políticas públicas que tiendan a disminuirla, sin embargo, estas
voces han estado siendo ignoradas por el poder político que cada vez más muestra
una gran distancia entre el discurso y la acción, porque mientras habla de
democracia, se continúa gobernando a favor de los intereses de una oligarquía
corporativa al continuar con la implementación de políticas neoliberales que
afectan a las mayorías vulnerables.
Al
analizar de cerca el tema de la desigualdad social, no se puede ignorar que las
principales causas de la misma radican en la aplicación de políticas
neoliberales que tienen como objetivo la reducción de la figura del Estado como
árbitro social, la eliminación de instituciones gubernamentales para proceder a
la privatización de servicios públicos, la desaparición de derechos laborales, la
cancelación de prestaciones sociales, la
implementación de topes salariales, la ausencia de vocación de servicio público
en los funcionarios de primer nivel en los tres niveles de gobierno, etc.
Después
de más de más de cuatro décadas de aplicación de políticas neoliberales, la
desigualdad social ha crecido hasta presentar un cuadro social que resulta
imposible de ignorar porque la brecha social que separa a ricos de los pobres
ha aumentado llegando a niveles nunca antes conocidos en la historia de la
humanidad, porque un pequeño porcentaje de la población mundial que representa menos
de 60,000 multimillonarios (el 0.001%) acapara la mayor parte de la
riqueza social, mientras que el resto de la población (un 99.99%) padece una
creciente precarización de sus vidas y sufre un considerable aumento de la
pobreza a nivel mundial (2).
Un ejemplo de esta disparidad social es el caso de Elon Musk personaje
polémico que se ha convertido en el primer trillonario del mundo según reporta
la prensa (3), aun cuando cabe la precisión de que en el mundo
anglosajón, el término trillionaire se basa en la "escala
corta" de numeración. En este sistema, un trillion equivale
a un uno seguido de 12 ceros (1,000,000,000,000$), es decir, lo que en español
conocemos matemáticamente como un billón (un millón de millones).
Por
lo tanto, aunque la prensa internacional traduzca literalmente a Musk como el
primer "trillonario" —adoptando el neologismo por el impacto
mediático y el peso del término estadounidense—, bajo las reglas estrictas del
idioma español, Musk es en realidad el primer billonario de la
historia en dólares (4). La concentración de tal nivel de riqueza en un
contexto en el cual existe pobreza infantil y miles de personas mueren por
falta de acceso a salud, no es la historia de un éxito individual, en realidad
es la expresión de un fracaso de la humanidad en el logro de bienestar social.
La población mundial es de 8,300 millones de habitantes, si
Elon Musk donara un millón de dólares a cada habitante del planeta, cambiaría
la vida de todas las personas y su fortuna no representaría afectada porque
seguiría siendo el hombre más rico del mundo ya que conservaría 1,892,000
millones. Pensar de esta forma sería considerado por muchas personas como una
locura porque los multimillonarios son impulsados por una codicia y una sed
insaciable de acumular riquezas, que jamás pensarían compartir.
La
normalización de la desigualdad social y la aceptación acrítica de la riqueza
infinita de unos cuantos es la verdadera locura porque refleja que vivimos en
una sociopatología (5), ya que el hecho de que Elon Musk tenga más
riqueza que miles de millones de personas es una señal de enfermedad social que
se torna más evidente cuando miles de millones defienden esas historias de
“éxito individual”.
Al ver estas cifras es claro que no se necesita ser un
erudito o tener estudios de doctorado para percibir que algo está mal en
nuestra sociedad, porque una mayoría de la población vive en condiciones
de precariedad y pobreza, experimentando
incertidumbre y mucho miedo, tienen pocas esperanzas de que su calidad de vida
mejore, mientras que una minoría muy pequeña a nivel global tiene demasiadas
esperanzas, no experimenta ningún temor porque no ven amenaza alguna a sus
vidas de derroche desmesurado y lujos eterno, por lo que “es evidente la
necesidad de impulsar un cambio social que invierta esa situación, es decir,
que las grandes mayorías dejen de sufrir, recuperen sus esperanzas y que la
minoría que vive con derroches excesivos sienta el temor de que existe la
posibilidad de que sus lujos y
privilegios pueden terminar” (6).
Parte
de la sociopatología en que vivimos es que a pesar de la existencia de un
sufrimiento colectivo, se observa que la gran mayoría de la población que vive
en condiciones de pobreza y marginación, en lugar de elevar sus voces para
exigir un cambio social, ha terminado aceptando la idea de que no hay
alternativa de cambio alguno y elige abrazar la ignorancia para vivir con extrema
resignación la precariedad creciente en sus vidas cotidianas.
Esta
pasividad que se muestra en la forma de un conformismo social generalizado nos revela
algo que no forma parte de las conversaciones en nuestras vidas cotidianas: que
el neoliberalismo dejó de ser una simple teoría económica y ha evolucionado
hasta convertirse en una ideología social dominante que incluye una negación de
la realidad tal como es, porque impide ver que la aplicación de políticas
neoliberales que se basan en la premisa de lograr un progreso infinito en un
mundo con recursos finitos, está provocando una destrucción de la naturaleza,
daños al medio ambiente, aumento en la explotación laboral, sufrimiento
colectivo, muerte social y sobre todo, un crecimiento desmesurado de la desigualdad
social.
Sólo
bastaría tener algo de sensibilidad social para ver nuestras vidas cotidianas
con lentes de ojos críticos y darnos cuenta de que la desigualdad social se ha
convertido en una enorme fuente de violencia social que adopta muchas formas y
una de ellas es la violencia económica que se dirige en contra de los
trabajadores al someterlos en una esclavitud moderna que consiste en tener
bajos salarios y grandes deudas, una violencia que afecta a la población en
general, pero de manera particular a las mayorías marginadas porque son “consumidores
defectuosos” y por esa razón son tratados como si hubieran perdido su condición
de seres humanos y sufren una mayor exclusión social al surgir dentro de la
cultura social una aporofobia.
El neoliberalismo es el capitalismo en una fase avanzada de descomposición porque dejó de existir “el capitalismo para todos” que antes se pregonaba y la crisis permanente en la que estamos viviendo se caracteriza en estos momentos por realizar una guerra económica en contra de la clase trabajadora. Las políticas neoliberales son la raíz del crecimiento de la desigualdad social porque su implementación aumenta la precariedad en una masa social cada vez más amplia, generando un sufrimiento colectivo y el aumento de la pobreza social es lo que permite que aumenten las fortunas personales de los multimillonarios porque la riqueza de unos cuantos se basa en la pobreza de una gran mayoría.
Frente
a esta disparidad social, el primer acto de injusticia es la ausencia de
justicia social, porque “la justicia existe cuando se logra una justa y
equitativa asignación de cargas, recursos y poderes en la sociedad” (7),
pero lo que vemos es que el ejercicio del poder suele provocar innumerables
actos de injusticia que provocan fuertes sentimientos de indignación en
aquellos sectores de nuestra sociedad que han sido golpeados por las
injusticias, por lo que algunos grupos sociales han decidido levantar su voz de
protesta, formar un movimiento colectivo y proceder a luchar para recuperar
derechos perdidos, defender otros que están en peligro de desaparición o
simplemente luchan para sobrevivir.
Debido
a que la crisis económica se agudiza cada vez más y la desigualdad social sigue
creciendo con mayor velocidad afectando a generaciones enteras y generando un
mayor sufrimiento colectivo, se esperaría que los sectores sociales afectados reaccionaran
alzando sus voces de protesta y se unieran para actuar en forma organizada y
colectiva en defensa de sus derechos, pero la realidad es una amplia mayoría marginada mantiene una actitud pasiva,
se muestra confortablemente aturdidos y presenta comportamientos de indiferencia
generalizada o conformismo colectivo, porque han sido despojados de su
consciencia de clase y adoctrinados en la idea de que no hay alternativas de
cambio social y han internalizado la idea de que nada pueden hacer para cambiar
sus vidas.
Frente a esta ausencia de protestas masivas en un contexto social de crisis, surgen de manera natural las siguientes preguntas: ¿Por qué tan sólo unos cuantos protestan y se rebelan, mientras que una gran mayoría se mantiene en el silencio y no protesta aceptando pasivamente los actos de corrupción y la eliminación de derechos laborales y sociales? ¿Cómo puede explicarse que millones de personas que conforman las mayorías marginadas no alcen sus voces de protesta ante las evidencias de su creciente precarización y el conocimiento público del rápido enriquecimiento de millonarios que se vuelven multimillonarios de la noche a la mañana?
¿Cómo
romper con este sofisticado sistema de control social que mantiene en la
pasividad, indiferencia y conformidad a millones de personas?, ¿Cómo impulsar
un proceso de liberación social que permita construir una verdadera democracia
y consolidar una verdadera justicia social?
La
pedagogía del consenso social
Aprovechando
mi labor como profesor universitario, durante varios años he intentado
responder a las anteriores preguntas en los seminarios sobre psicología social
que conducía en el Departamento de Psicología de la Universidad de Sonora,
donde formaba futuros agentes de cambio social que intervendrían en contextos
grupales, organizacionales y comunitarios para impulsar cambios planeados.
Utilizaba
una pedagogía basada en la intervención grupal enseñando técnicas grupales que
favorecieran el aprendizaje vivencial en el contexto de un marco teórico
definido, que incluía aportaciones de diferentes fuentes teóricas que van desde
el marxismo, el psicoanálisis, la psicología social, la sociología, la
filosofía y la antropología (8,9,10), que discutíamos en forma grupal
para identificar el contexto social que determinaría su actuación como
profesionales de la psicología y la necesidad de construir una identidad como
agentes de cambio social.
Pero
en la medida que juntos encontrábamos respuestas a las preguntas acerca del
comportamiento social humano, las condiciones sociales seguían cambiando porque
nos encontramos en una realidad social en la que todo está cambiando a una
velocidad más rápida cada vez, por lo que surgían nuevas preguntas y cada
semestre me veía en la necesidad de actualizar las referencias teóricas, la
metodología, los programas de los seminarios y en ese contexto de cambios me vi
en la necesidad de utilizar las nuevas tecnologías digitales como herramientas
pedagógicas abriendo espacios en Facebook para interactuar con mis alumnos.
Con
el paso de los años me di cuenta de que los paradigmas construidos en la
academia que intentan explicar el mundo en que vivimos, fueron rebasados por
los constantes cambios sociales y con ellos surgió la necesidad de construir
nuevos paradigmas que partieran de la realidad y no hubiesen sido creados en
cubículos académicos, o laboratorios de investigación.
Desde
la perspectiva de mi experiencia como profesor-investigador universitario y con
el aprendizaje obtenido a través de mi participación en varios movimientos
colectivos, puedo decir que estamos siendo testigos de que el neoliberalismo ha
llegado a un punto que jamás se había registrado en la historia previa, en el
cual se ha logrado construir un control social sólido a nivel global que
le ha permitido obtener una extrema obediencia y este resultado se ha logrado
porque la oligarquía corporativa aprovecha la convergencia de varios recursos
(tecnológicos, financieros, económicos, culturales, políticos, científicos y
militares) que facilitan la obtención de lo que Etienne de la Boetié denominó
en 1572 “la servidumbre voluntaria”, que
es un concepto fundamental de la filosofía política moderna donde el pensador
francés planteó que “la tiranía y la opresión se sostienen no por la fuerza del
opresor, sino por la complicidad, el consentimiento y la sumisión voluntaria de
los propios oprimidos” (11).
Si
miramos con atención la realidad circundante, podemos encontrar los fundamentos
de este control social en la expansión de una ignorancia colectiva, en el
crecimiento de un analfabetismo político, en la promoción de un
hiperindividualismo, en el debilitamiento de los vínculos sociales, pero sobre
todo en la desaparición de la identidad del ciudadano con derechos, para
sustituirlo con la figura del sujeto consumidor que piensa que su valor social
aumenta en la medida que logra acumular dinero, con lo cual se logra crear una
cultura de codicia que fomenta la corrupción, utiliza el dinero como valor
máximo y usa el espectáculo como forma principal de distracción social.
Todo esto es posible en la medida que exista
esa contradicción que consiste en el hecho de que a pesar de que vivimos en la
era de la información, la ignorancia colectiva se ha convertido en uno de los
principales rasgos que caracterizan la cultura y la política en la sociedad
contemporánea, porque amplias capas de la población deciden permanecer en el
confort que proporciona el estado de ignorancia en lugar de aprovechar las
oportunidades que nos ofrece el poder
acceder a cualquier tipo de información utilizando los dispositivos
tecnológicos que tenemos a nuestro alcance y prefiere asumir un rol designado de
seguidor de otras personas (artistas, políticos, conductores de programas,
influencers, etc.).
Necesitamos
tomar consciencia de que nos encontramos en un cambio de época que consiste en
el hecho de que la humanidad ha detenido su proceso de evolución intelectual
que la separó de otras especies de animales y está entrando en un proceso de
involución porque el crecimiento de la ignorancia a nivel global nos está
regresando a un pasado en el cual coexistían señores feudales con siervos
obedientes y estamos recorriendo un camino que conduce al mundo entero a la
oscuridad de un antiintelectualismo, porque hoy en día ser ignorante dejó de
ser mal visto porque la mayoría comparte una ignorancia colectiva, mientras que
mostrar un pensamiento crítico se ha convertido en un riesgo en un mundo en el que los idiotas e
ignorantes representan una gran mayoría (12).
La
expansión de la ignorancia contribuye a la despolitización de las personas impide
el desarrollo del pensamiento crítico al mantenerlas sumergidas en una cultura
de la inmediatez, buscando satisfacciones efímeras y contribuye a que la
memoria histórica sea cubierta con el manto del olvido porque se ha convertido
en un peligro ya que ofrece la oportunidad de reflexionar sobre ejemplos de
resistencia y luchas sociales del pasado que podrían convertirse en fuentes de
aprendizaje y modelo a seguir por las mayorías marginadas.
La
ignorancia crece cuando el sistema educativo está diseñado para eliminar el
pensamiento crítico autónomo y fomentar la obediencia a la figura de autoridad.
Este control colectivo también se puede explicar por la existencia de un
panóptico social que se ha generado a través de nuestra vinculación con los
dispositivos digitales (teléfonos celulares, tabletas, computadoras,
televisores), porque de manera voluntaria les hemos proporcionado nuestros
datos personales, ubicación y con la interacción con estos dispositivos proporcionamos
información que les permite conocer nuestros desplazamientos físicos construir
perfiles psicográficos e identificar nuestras necesidades, deseos y
expectativas usando la mercadotecnia digital (13).
En
el contexto de la economía de libre mercado, el desarrollo tecnológico ha
permitido reforzar el control social y dar lugar al surgimiento de la era del
tecnofeudalismo que consiste en que la libertad del mercado es utilizada por
los dueños de las grandes plataformas digitales que actúan como “señores
feudales” al identificar nuestras necesidades, deseos y expectativas para
manipularnos y lograr un control de nuestros pensamientos, actitudes, y
comportamientos, de una manera tan sutil que es inadvertida (14).
Este
control social es tan poderoso que borra la memoria histórica, elimina la
conciencia de clase, desaparece el sentimiento de pertenencia a las comunidades
y fomenta un hiperindividualismo hedonista motivado por un consumo permanente
que impide ligar lo personal con lo político, provoca una incapacidad para
vincular los problemas individuales con problemas públicos lo cual induce a que
se viva la desigualdad social como una desigualdad individual, es decir, como
resultado de toma de decisiones individuales y desde esta perspectiva la
pobreza es percibida como resultado de haraganería, ocio excesivo o carácter
débil y las personas devalúan su autoimagen al autopercibirse como “perdedores”
que no desarrollaron talentos o que no aprovecharon oportunidades.
En
este contexto observamos una realidad en la que el individuo contemporáneo ha
sido despojado de su condición de ciudadano consciente de sus derechos porque
la oligarquía corporativa nos crea necesidades falsas para que cumplamos el rol
de sujeto consumidor comprando lo que no necesitamos y si no tenemos dinero
existe la posibilidad de comprar a crédito, por lo que dentro del
neoliberalismo existe una nueva esclavitud que es de tipo económica y se
expresa con la existencia de millones de personas que viven endeudadas
permanentemente y son condenadas a vivir sus vidas como modernos Sísifos (15).
Las
personas no solo pierden su identidad de ciudadanos conscientes de sus
derechos, la identidad social de ciertos grupos sociales se degrada hasta ser
percibidos como subhumanos porque no tienen capacidad de consumo y sufren
discriminación económica, racial o religiosa.
Una
gran mayoría de la población padece una amnesia histórica que les impide
aprender de las experiencias del pasado y sufren de una ignorancia colectiva
que es promovida por el poder en turno para ejercer una “violencia del
olvido organizado”, que es un concepto aportado por Henry Giroux y consiste
en un borrado sistemático de la memoria histórica, de las historias críticas y
de la conciencia colectiva, proceso que provoca una amnesia inducida para
desvincular a los ciudadanos de su pasado y evitar que cuestionen el orden
social imperante y actúen como personas obedientes en gobiernos autoritarios.
Este mismo autor denomina al actual proceso de control social como una política de desimaginación en la que participan un conjunto de aparatos culturales que utilizan los nuevos sitios que proporciona la cultura de la pantalla, para construir una pedagogía del consenso, que consiste en una socialización informal que tiene como objetivo lograr la inhibición total de la capacidad de las personas para desarrollar un pensamiento crítico y eliminar el potencial de las personas para imaginar lo inimaginable (16).
Con
el crecimiento de la ignorancia colectiva y el analfabetismo político que hace
a las masas presas fáciles de manipulación económica y política, la humanidad
entera ha entrado en un proceso de involución que le hace aceptar lo
inaceptable como la muerte de la igualdad social y normalizar aquello que antes
provocaba indignación como lo son las muertes por hambre o por falta de acceso
a servicios médicos, el creciente número de feminicidios, las desapariciones de
activistas sociales, la criminalización de la protesta social, la destrucción
de la naturaleza por la explotación irracional de los recursos naturales
realizada por la oligarquía corporativa, la contaminación ambiental, el
genocidio colectivo y las guerras como negocio que producen inmensas riquezas a
la oligarquía corporativa.
En
otras palabras, estamos viendo materializarse en la práctica el concepto
teórico del habitus acuñado por el sociólogo francés Pierre Bordieu que se
refiere “al conjunto de hábitos, formas de pensar y actuar que los individuos
adquieren de forma inconsciente a lo largo de sus vidas” (17). Cada
cultura social crea al sujeto socialmente necesario y el neoliberalismo que
funciona bajo la premisa de obtener un crecimiento infinito, necesita sujetos
consumidores dóciles que no piensen, que se limiten a obedecer y creer que la
felicidad se encuentra en el consumo permanente, sin contemplar que vivimos en
un mundo con recursos finitos.
Este
sofisticado sistema de control social construye una ceguera ética de las
condiciones de la vida real que impide ver que la desigualdad social no es una
falla del sistema, sino que el sistema capitalista neoliberal está diseñado
para enriquecer a unos cuantos, mientras genera pobreza colectiva y produce una
muerte de aquellos grupos sociales que son etiquetados como desechables,
prescindibles, subhumanos o consumidores defectuosos.
Este
sofisticado control social que elimina la consciencia de clase, destruye los
vínculos sociales al eliminar el sentimiento de pertenencia a las comunidades y
construir una ideología hiperindividualista e impide la participación social, se
presenta como el mayor obstáculo actual para aquellos entes pensantes que
mantienen la capacidad de usar un pensamiento crítico y deambulan como lobos
solitarios soñando que todavía es posible luchar por un cambio social que
permita construir un mundo nuevo, una sociedad en donde realmente exista una
democracia verdadera, una auténtica justicia social y la enorme dificultad para
materializar ese sueño por el sofisticado control social reinante, representa
una fuente de pesimismo de aquellos intelectuales que han estado usando durante
años su inteligencia para hacer realidad la ilusión de construir una verdadera
transformación social (18).
Estamos
viviendo un momento histórico en el que el capitalismo ha construido formas de
control social que es imperceptible para una inmensa mayoría de la población y
considerando que la pobreza social es el resultado de una desigualdad social
que se ha normalizado y llegado a ser aceptada por una amplia mayoría de la población
que está confortablemente aturdida por la existencia de una ignorancia
colectiva, resulta una tarea difícil pensar libremente para creer que es
posible romper con el control social que alimenta una creciente desigualdad
social y que existe la posibilidad de construir
un mundo diferente al que estamos viviendo.
Pero
debemos tener claro que este control social impide ver que lo más peligroso del
momento histórico que estamos viviendo no solo es una aceptación masiva de una desigualdad
creciente que mata diariamente a miles de personas a nivel global, tampoco es
lo más peligroso la concentración del poder económico, político y cultural en
manos de un oligarquía corporativa, porque en realidad lo más grave del control
social masivo es que tiende a desaparecer aquello que podría funcionar como
muro de contención y alternativa de solución para salir de la oscuridad que ha
creado el neoliberalismo.
Me
refiero a la educación con contenido de crítica social, ya que, con la ausencia
de una pedagogía crítica, se desvanece la posibilidad de construir un
pensamiento crítico que permita impulsar un cambio social a través de la construcción
de un pensamiento autónomo, por lo que podemos decir que la desaparición del
pensamiento crítico permite prolongar la existencia del autoritarismo y se pone
en riesgo la existencia de la democracia como sistema de vida.
Al
pensar en estrategias que permitan romper el control social reinante, en cómo
romper con la desigualdad social, resalta como una alternativa natural la
educación como estrategia de cambio planeado, porque a lo largo de la historia
de la humanidad, la educación ha contribuido a eliminar la ignorancia de
pueblos enteros y ha iluminado el camino para para construir una visión de la
realidad libre de las sombras de la ignorancia, de la superstición y de los
mitos.
¿Cuál
es el rol que deben desempeñar los trabajadores de la educación, académicos y
científicos sociales en este contexto de crisis social?, ¿Cuál debería ser la
misión social del sistema de educación pública?, ¿Cómo pueden contribuir los
educadores para terminar con el sufrimiento colectivo de las mayorías
marginadas?
El
panorama actual de los educadores a nivel global
En
la línea de responder a las preguntas anteriores surgen las figuras de
educadores, intelectuales, escritores, artistas y trabajadores culturales como
figuras de autoridad que son las responsables de producir el conocimiento
científico y formar profesionales que participan en el mejoramiento de nuestra
sociedad.
Con
su trabajo contribuyen a combatir la ignorancia a través de experiencias
estructuradas de aprendizaje que forman parte de un sistema educativo formal,
por lo que los trabajadores de la educación se presentan como los protagonistas
principales que utilizan la educación para construir alternativas de transformación
social y de construcción de un mundo nuevo donde exista libertad de
pensamiento, en el cual impere la justicia, se recupere la igualdad basada en
la dignidad humana y se construya una verdadera democracia.
Dentro
del campo de la educación, resaltan de manera particular las figuras de los docentes
que laboran en instituciones educativas públicas, porque es en esos espacios
todavía puede ejercerse la libertad de expresión, realizar ejercicios de
democracia y tanto maestros y alumnos pueden abrazar en forma conjunta un
proyecto colectivo de construcción de la democracia social.
Pero
al observar con ojos críticos las condiciones en las que se encuentra la
educación a nivel global, nos encontramos que existe una crisis de aprendizaje caracterizada
por la persistencia de brechas de desigualdad, la escasez de docentes y la
agudización de la crisis social.
Ir
a la escuela ya no es sinónimo de aprender, porque según el sociólogo Manuel
Castells “todo el modelo educativo está obsoleto porque está basado en la
transmisión de información y la memorización de contenidos en un momento
histórico en el cual las tecnologías de la información están reestructurando
las empresas, las comunicaciones y las propias escuelas” (19).
El
principal aprendizaje que se promueve en las escuelas es la obediencia a la
figura de autoridad y se oprime el desarrollo del pensamiento crítico por lo
que la autonomía de pensamiento del estudiante siempre es vista como un
peligro” Millones de estudiantes carecen de competencias básicas en lectura y comprensión
porque presentan síntomas de nomofobia y el sistema educativo no ha
desarrollado la infraestructura necesaria para utilizar las tecnologías de la
información para favorecer el aprendizaje escolar.
El
desarrollo tecnológico obliga a desarrollar una nueva pedagogía porque el uso
de libros de texto se ve rebasado por la rapidez con la que ocurren los cambios
sociales, por lo que se requiere diseñar nuevos modelos educativos que
contemplen la transmisión de información usando internet y la agudización de la
crisis social con el aumento de la desigualdad social exige una educación que
contemple la autonomía de pensamiento, el desarrollo de la crítica social y la construcción
en valores dentro del aula de clase.
Pero
debemos tener presente el contexto sociohistórico en el que nos encontramos y
recordar que nuestra sociedad está dirigida por un conjunto de megacorporaciones
que son favorecidas por la economía de libre mercado porque han degradado el
derecho a la educación a la condición de una mercancía que se puede vender y
obtener beneficios económicos, por lo que la educación pública se encuentra en
el centro de los ataques del neoliberalismo, porque resulta que es el último
escenario en el cual se pueden crear las condiciones para que se eduque en el
desarrollo del pensamiento crítico.
Por
esta razón, las escuelas, las universidades, los maestros y los sindicatos de
trabajadores de la educación, sufren los ataques del neoliberalismo con mayor
intensidad que otros sectores de trabajadores, por lo que las condiciones en
que laboran los trabajadores de la educación a nivel global, se caracterizan por
una precarización constante, provocada por recortes al presupuesto para
educación que traen como consecuencia la eliminación de derechos laborales,
implementación de políticas de topes salariales y los docentes como parte
integrante de la clase trabajadora también están sufriendo la eliminación del derecho
de vivir una jubilación digna.
Si
elevamos la mirada hacia el horizonte internacional, veremos que existen varios
movimientos colectivos que luchan en defensa de derechos que están siendo
violados por la implementación de políticas neoliberales. Dentro de estos
derechos ultrajados se encuentra el derecho a la educación pública y derechos
laborales de trabajadores de la educación, por lo que dentro de estas
movilizaciones masivas se encuentran participando en forma activa los
trabajadores de la educación.
En
España, profesores, maestros y educadoras infantiles han protagonizado una
marea de marchas colectivas y manifestaciones de protesta en contra del
“abandono que sufre la educación pública por parte de Gobierno y las
comunidades autónomas, que se niegan a aportar los recursos
materiales y humanos para seguir ofreciendo una educación de calidad” (20),
denunciando inestabilidad laboral, alto número de alumnos en aulas, exceso de
burocracia en el sistema educativo, bajos salarios de los maestros, falta de reconocimiento
a la figura del docente y amenazan con iniciar el próximo curso con una huelga
nacional a partir de septiembre.
Los
trabajadores de la educación en Argentina mantienen un plan de lucha activo y
masivo a nivel nacional, protagonizado por paros, marchas federales
universitarias y jornadas de protesta. Las demandas centrales exigen
recomposición salarial urgente ante la pérdida de poder adquisitivo, la
restitución del FONID (Fondo Nacional de Incentivo Docente) y mayor presupuesto
para las universidades públicas (21). Los trabajadores de la educación
organizados en sindicatos denuncian no haber recibido aumento salarial y que
miles de maestros se encuentran debajo de la línea de pobreza, por lo que planean
realizar un paro nacional después del mundial de futbol.
En
Bolivia los trabajadores de la educación en Bolivia, liderados principalmente
por la Confederación de Trabajadores de la Educación Urbana de Bolivia (CTEUB)
y el magisterio rural, se encuentran en una intensa jornada de protestas y
huelgas exigiendo aumentos salariales dignos ante la fuerte inflación, mejor
infraestructura y reformas estructurales. Los maestros bolivianos se sumaron a
las protestas masivas que ha protagonizado el pueblo boliviano exigiendo la
destitución del presidente Rodrigo Paz (22).
En
Chile, miles de personas protestan en contra de los recortes educativos que el
presidente José Antonio Kast anunció, la lucha de los trabajadores de la
educación (que agrupa a docentes, asistentes de la educación y personal
administrativo) se centra en la defensa de la educación pública, el pago de
deudas históricas salariales, la mejora en las condiciones laborales y el
rechazo a los recortes presupuestarios. En estas movilizaciones participan
profesores y estudiantes universitarios, docentes y estudiantes de educación
media (23). En estas protestas participa la Confederación de Estudiantes
de Chile (Confech), la principal organización estudiantil del país, que reúne a
las federaciones universitarias más importantes y que, hace más de una década,
estuvo vinculada a figuras como el expresidente Gabriel Boric.
En
Bruselas, la capital de la unión europea (UE), se ha convertido en zona de guerra
por violentos disturbios callejeros que han paralizado la ciudad, porque
manifestaciones pacíficas de profesores y estudiantes universitarios que
protestaban en contra de los recortes
masivos a la educación, aumento del 35% en la matrícula universitaria, mayor
presupuesto para gastos militares, financiamiento de bases nucleares e
incremento del apoyo a la guerra en Ucrania, dejando a las escuelas sin
financiamiento alguno (24).
En
el caso de México, miles de maestros incorporados a la Coordinadora Nacional de
Trabajadores de la Educación (CNTE) realizan un paro nacional luchando para
conseguir mejoras salariales, la jubilación digna, la anulación de reformas al
sistema de pensiones, seguridad para la comunidad estudiantil magisterial,
justicia social y estabilidad laboral.
Exigen
que la presidenta de México Claudia Scheinbaum cumpla su palabra de campaña
presidencial cuando se comprometió en el 2024 a abrogar la ley del Issste del
2007 que terminó con el sistema solidario de pensiones y las privatizó, creando
cuentas individuales destinadas a ahorrar para el retiro de cada trabajador,
por lo que esta ley neoliberal condenó a millones de trabajadores de la
educación a recibir pensiones insuficientes cuando se jubilan.
El
propio gobierno mexicano reconoce que la reforma del 2007 dañó las jubilaciones
y condenó a la precariedad a millones de jubilados, sin embargo, afirma que es
imposible financieramente regresar al sistema de pensiones anterior que
garantizaba jubilarse con el 100% de los ingresos y propone medidas como
fortalecer al Pensionissste que según
afirman especialistas esta propuesta no representa una transformación de fondo
al sistema de pensiones, sino apenas un “remiendo” a la Ley del ISSSTE de 2007
porque no elimina el sistema de las afores que son empresas privadas.
Las
demandas del magisterio disidente apuntan a cambios estructurales que permitan
recuperar el carácter solidario de la seguridad social y elevar el monto de las
pensiones de los trabajadores al servicio del Estado para garantizar una
jubilación digna en la que reciban el 100% del sueldo que perciban al momento
de jubilarse.
La
lucha del movimiento magisterial se da en un momento en el que México atraviesa
un momento de importantes tensiones sociales y políticas, porque el gobierno
federal busca consolidar su proyecto de “segundo piso de la Cuarta
transformación” mientras diversos sectores de trabajadores continúan exigiendo
el cumplimiento de demandas históricas que permanecen sin resolverse.
Entre
ellos se encuentra el magisterio democrático organizado en la Coordinadora
Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que desde hace meses mantiene
una jornada de lucha en defensa de sus derechos laborales y de una jubilación
digna, lejos de tratarse de una exigencia nueva, las demandas de la CNTE tienen
detrás casi dos décadas de resistencia.
La
Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación forma parte de una larga
tradición de organización popular en México. Durante décadas ha defendido no
solamente reivindicaciones laborales, sino también la educación pública, las
escuelas rurales, la enseñanza en lenguas originarias y el derecho de las
comunidades a participar en la vida educativa.
Fundada
en 1979 como una corriente democrática dentro del magisterio nacional, la CNTE
surgió en oposición al control corporativo que durante años ejercieron el
Estado y la burocracia sindical sobre los trabajadores de la educación. Desde
entonces ha luchado por la democratización sindical, mejores condiciones
laborales y una educación al servicio del pueblo.
A
lo largo de más de cuatro décadas ha protagonizado algunas de las
movilizaciones sociales más importantes del país. Huelgas, marchas, plantones y
procesos de organización comunitaria han convertido al magisterio democrático
en uno de los principales referentes de la lucha social en México. Sus bases
han sido particularmente fuertes en estados como Oaxaca, Chiapas, Guerrero,
Michoacán y la Ciudad de México.
Las
protestas de los maestros mexicanos llamaron la atención internacional porque
se dieron semanas previas al inicio del mundial de futbol, por lo que el
gobierno mexicano tomó medidas para contener las protestas, finalizó antes de
tiempo el ciclo escolar, solicitó a dependencias públicas y empresas privadas
que sus empleados laboraran desde sus casas para evitar problemas de tráfico
durante los días que se juega el mundial de futbol.
En
las últimas semanas se ha desarrollado una preocupante campaña de
descalificación en contra el magisterio democrático. Desde distintos espacios
afines al gobierno se ha insistido en que las movilizaciones de la CNTE
favorecen a la derecha, generan inestabilidad política o buscan confrontar al
gobierno federal. Algunos comentaristas incluso han llegado a calificarlos de
vándalos, agitadores, aliados de la derecha mexicana y enemigos de la
transformación (25).
El
gobierno mexicano muestra una actitud de firme negativa a las demandas de los
maestros argumentando que no hay dinero para derogar la ley del Issste del 2007,
pero de manera contradictoria trascendió que para lograr ser sede de la Copa
del Mundo, México firmó acuerdos y contratos de compromiso con la FIFA en los
que asumió una amplia gama de costos (invirtió aproximadamente $3,000 millones
de dólares, más de $53,000 millones de pesos) para ser utilizados en un fondo
para mejoras de infraestructura, transporte y seguridad.
Además
de lo anterior, concedió condiciones altamente favorables para las empresas
involucradas porque se acordó México fuera el único de los tres países sede que
ofreció una exención total y nacional del pago de impuestos a las empresas que
participen en la organización, desarrollo y realización del torneo durante las
actividades del mundial que del mundial 2026 en ciudad de México, Monterrrey y
Guadalajara (26).
La
jefa de Gobierno de la ciudad de México, Clara Brugada, informó que la
capital ha invertido más de 23 mil millones de pesos en obras de
movilidad, agua, drenaje, rehabilitación urbana y espacios deportivos como
parte de la preparación para recibir a miles de visitantes nacionales
e internacionales (27).
Mientras
se realizan inversiones multimillonarias con presupuesto público, el sueldo
promedio de miles de maestros de primaria y secundaria en México varía
principalmente entre los $8,000 y $17,000 pesos mensuales brutos (antes de
impuestos), dependiendo de la antigüedad, el nivel educativo y si trabajan en
el sistema público o privado, lo cual es a todas luces insuficiente, sobre todo
si se padece inestabilidad laboral, incertidumbre en el futuro e inseguridad
sobre recibir una pensión justa en la vejez (28).
Una situación que refleja una gran desigualdad
salarial con los sueldos que percibe el Secretario de Educación pública
nacional: $191,0550 (29), los Secretarios de educación pública estatales
cuyos ingresos varían entre $50,000 y 150,000 pesos mensuales. Esta disparidad
por sí sola es motivo de indignación justificada.
La
situación de las universidades públicas
Las
universidades públicas en México, tal como sucede en el entorno global, han
sido tomadas por asalto por el neoliberalismo para ser transformadas en
universidades-empresas, la educación ha sido reducida a la condición de una
mercancía, los trabajadores académicos han sufrido un proceso de proletarización
que los mantiene en una incertidumbre porque se ha detenido la contratación de
maestros de tiempo completo para privilegiar la contratación docente bajo el
sistema de asignatura o maestros de horas sueltas, afectando la calidad de la
educación al negar a miles de docentes la estabilidad laboral.
Las
universidades públicas han dejado de ser centros de prestigio en los cuales se
produce el conocimiento científico ya que han sido tomadas por asalto por el
neoliberalismo desde la década de los noventas y dejaron de ser universidades
vinculadas a sus comunidades con un fuerte compromiso social para atender las
necesidades sociales y se han convertido en universidades empresas que forman
cuadros para atender las necesidades de la oligarquía corporativa funcionando
como universidades empresas (30).
La
mayoría de las universidades han modificado sus leyes universitarias,
eliminando la horizontalidad en su estructura formal, regresando al modelo
piramidal para crear una casta burocrática que centraliza la toma de
decisiones, controla el uso de las finanzas universitarias y se autoasigna
altos sueldos, mientras explota a los trabajadores manuales y administrativos aplicando
de manera firme la política de topes salariales impuestas por organismos
financieros internacionales y seguidas al pie de la letra por los gobiernos de
todo el mundo.
Las
universidades como parte del sistema educativo atraviesan por una seria crisis
porque han perdido la misión para la cual fueron creadas y funcionan como
universidades empresas al servicio de la oligarquía financiera. Han dejado de
ser los centros de gran prestigio en los cuales se producía el conocimiento
científico que salvaría a la humanidad de todos los males que le afectan porque
la mayor parte del presupuesto universitario se destina al pago de la nómina,
en la cual ha crecido el número de plazas administrativas y las autoridades
universitarias perciben sueldos superiores a los $100,000 pesos.
Mientras
los maestros enseñan sin tener estabilidad laboral aun cuando tengan décadas de
formación constante, publicaciones de artículos e informes de investigación en
revistas científicas, participación en proyectos de investigación, porque la
búsqueda de estabilidad laboral que llegaría con ocupar una plaza de tiempo
completo aparece y desaparecen cada semestre enfrentando a los profesores entre
sí en una competencia por las limitadas plazas que llegan a liberarse por
defunción, renuncia, jubilación o disfrute de año sabático de sus titulares.
Esta
disparidad en la distribución del presupuesto universitario ha dado lugar a lo
que se conoce como “mercado bisagra de trabajo” que describe una realidad que
viven los docentes universitarios en México y gran parte del mundo y consiste
en conformar un mercado de trabajo híbrido en el cual se combinan reglas
formales e informales, redes sociales y trayectorias intermitentes de
estabilidad e incertidumbre laboral (31,32).
Tuve
la fortuna de ganar un concurso de oposición que me permitió ocupar una plaza
de maestro de tiempo completo desempeñando funciones como profesor-investigador
durante 33 años y formar parte de un club de privilegiados que son los maestros
de tiempo completo (33). Esto me permitió tener una carga mínima de
horas clase a la semana y dedicar bastante tiempo a la investigación y
extensión, de esta forma me convertí en un especialista en los temas que
impartía en los seminarios que conduje durante más de tres décadas.
Pero
durante ese tiempo conocí a profesores universitarios que fallecieron sin haber
logrado ocupar una plaza de tiempo completo y entregado sus vidas a la docencia
por más de 20 o 30 años, miles de maestros universitarios viven en una especie
de “limbo laboral” porque atraviesan por períodos de contratación y desempleo,
viviendo una permanente inestabilidad, percibiendo sueldos bajos, sin saber si
al siguiente semestre serán contratados de nuevo.
Las
autoridades universitarias mexicanas presentan una doble tendencia que consiste
en no aumentar el número de plazas de maestros de tiempo completo para usar ese
dinero en la contratación de nuevas plazas administrativas y al mismo tiempo
adoptan la política de no cubrir las plazas de tiempo completo que se van
desocupando por jubilación, renuncia, fallecimiento o sabático de sus
titulares.
Las
universidades se han convertido en el blanco del neoliberalismo que intenta
eliminar la educación pública, los contratos colectivos de trabajo y a los
propios sindicatos. En el logro de tales objetivos, las autoridades universitarias
violan de manera constante los contratos colectivos de trabajo, eliminando
prestaciones laborales y reglamentos que contienen procedimientos sobre el
ingreso y promoción del personal docente con la intención de que sean las
autoridades quienes tomen la decisión final acerca de quien ingresará a las
universidades a laborar como profesor universitario.
Las
autoridades universitarias provocan a los trabajadores organizados en
sindicatos con constantes violaciones laborales para empujarlos a irse a la
huelga para luego impulsar una narrativa que intenta mostrar a los trabajadores
sindicalizados como los responsables de interrumpir el funcionamiento de las
universidades y preparar el camino para desaparecer a los sindicatos (34).
Mientras
el mundo sigue cambiando sin cesar, las universidades siguen ofreciendo
opciones educativas que contienen carreras que contemplan 4 o 5 años de
formación universitaria y una importante cantidad de profesores siguen
impartiendo sus materias con los mismos contenidos durante varios años
apoyándose en la capacidad del estudiante para memorizar información, esto
genera un gran problema porque la enseñanza universitaria está desligada de la
realidad circundante que exige personas que tengan facilidad para adaptarse a
los cambios, que tengan la capacidad de cuestionar y volver a aprender.
Autoridades
y profesores universitarios olvidan que estamos viviendo en una sociedad donde
lo único que no cambia es la premisa de que todo está cambiando rápidamente y
los conocimientos envejecen con rapidez, por lo que las profesiones en el
mercado de trabajo se transforman rápidamente.
Si
acceder a las universidades era un privilegio para un sector reducido de la
juventud porque la gran mayoría no tiene la oportunidad de estudiar porque se
ve obligada a trabajar para sobrevivir, la agudización de la crisis social y el
desarrollo tecnológico están afectando a las universidades como instituciones
de educación superior porque la matrícula de estas ha sufrido una baja
considerable.
Esto
se debe al hecho de que han surgido alternativas educativas en línea que
ofrecen cursos cortos con certificaciones y buena parte de la juventud decide
aceptar esta alternativa porque les permite un pronto ingreso en un mercado
laboral que cada vez más exige habilidades líquidas y las microcredenciales
llegan a tener más peso que los títulos universitarios.
Anteriormente
la educación universitaria aumentaba las posibilidades de incorporarse al
mercado de trabajo, pero la crisis social está provocando que la fórmula
“estudia, trabaja y tendrás un buen salario” ya no tenga garantía alguna por la
corrupción que caracteriza los microambientes de la alta dirección en empresas
públicas y privadas, porque lo que se observa es la existencia de un
neanderthalismo administrativo que impide que sea el mérito lo que permita
obtener un puesto de trabajo bien pagado acorde a lo que se estudió en la
universidad (35).
Esta
inseguridad de obtener un trabajo después de estudiar 4 o 5 años es lo que hace
que muchos jóvenes se pregunten: “¿para qué estudiar?”, porque muchas
universidades siguen ofreciendo carreras que están siendo obsoletas en un mundo
que cada vez cambia y exige nuevos conocimientos y mejores habilidades
tecnológicas que no les enseñan en las universidades y se ven obligados a
aprender por su cuenta.
Miles
de egresados de universidades se enfrentan al desempleo porque el mercado
laboral ya no valora como antes los títulos universitarios y este fenómeno se
ha reconocido con el término “inflación credencialista” (36), que obliga
a los egresados de las universidades a aceptar puestos de trabajo mal pagados,
trabajando largas jornadas, sin prestaciones sociales y quedan atrapados como
moscas en la telaraña laboral porque jamás logran independizarse.
Las
grandes organizaciones redefinen de manera frecuente los requisitos de
contratación y uno de ellos que consideran importante es la experiencia en el
campo de trabajo que se solicita, por lo que cada vez aumenta el número de
deserciones en las universidades y aumenta el número de estudiantes que
prefieren tomar cursos rápidos en los que obtienen una certificación sobre
habilidades específicas que son demandadas en el mercado laboral.
Estas condiciones, la juventud se integra
desde una fase temprana de su vida productiva en un moderno precariado que
enfrenta el desempleo, la explotación laboral, incertidumbre hacia el futuro,
condiciones que comparten con los profesores universitarios que han sufrido una
proletarización creciente en la medida que se amplía la desigualdad social y la
brecha salarial que existe en la sociedad y en las universidades públicas y
privadas.
La
pedagogía crítica como alternativa de salir de la oscuridad
Vivimos
tiempos en los cuales el borrado de la memoria histórica forma parte del
control social colectivo mediante el fomento a la tendencia de vivir con
intensidad el “aquí y ahora”, junto a la construcción de una cultura que nos
induce a experimentar la vida como si ésta fuera un espectáculo permanente del
cual no tenemos capacidad para ejercer control alguno.
Pero
este control social no impide que nuestra intuición y capacidad de experimentar
sensaciones sigan formando parte de nuestra personalidad psicosocial. Por este
reducto de nuestro ser que permanece en nuestro interior funcionando con
relativa libertad, puedo decir que en los momentos históricos que estamos
viviendo estoy experimentando dos “deja vu” que alimentan mi memoria histórica
en mi condición de profesor universitario jubilado.
Por
un lado, la situación internacional me recuerda a la situación que prevalecía
en Latinoamérica en la segunda mitad del siglo pasado que se caracterizaba por
profundas desigualdades económicas, existencia de una pobreza extrema y altas
tasas de analfabetismo. El aumento de la pobreza y de la violencia militar
ejercida en contra de los pueblos latinoamericanos provocó el surgimiento de
nuevos paradigmas que rebasaron los enfoques académicos que fortalecían el
control social y se diseñaron nuevas estrategias de intervención que buscaron
una liberación social.
Primero
fue la pedagogía de la liberación fundada por Paulo Freire, pedagogo brasileño,
quien concibió a la educación como una herramienta para romper la dominación
que ejercían las élites dominantes que oprimían y silenciaban a las poblaciones
campesinas y obreras (37). Después surgió la sociología de la liberación
representada por el sociólogo colombiano Orlando Falls Borda, como una
respuesta directa a la profunda desigualdad, la dependencia económica y la
represión política que azotaron a América Latina durante la década de 1960.
Presentándose como una propuesta de ciencia social comprometida con las luchas
populares, superando el colonialismo intelectual. Su objetivo central fue
romper con la academia neutral para construir un conocimiento emancipador desde
y para las realidades de América (38).
Más
adelante surgió la Teología de la liberación latinoamericana cuyos postulados
fueron descritos por el teólogo peruano Gustavo Gutiérres en su libro Teología
de la liberación publicado 1971, esta obra marcó el nacimiento oficial de la
corriente, aunque el movimiento sociopolítico y teológico llevaba gestándose
desde la década de 1960 en el seno de la Iglesia católica latinoamericana (39).
Una visión ampliada de la teología de la liberación la proporcionó Enrique
Dusell en su libro Teología de la liberación. Un panorama de su desarrollo
publicado en 1995 (40).
Posteriormente
surgió la filosofía de la liberación cuyo representante fue Enrique Dussel
quien publicó un libro con ese nombre en 2013 (41), el cual nació como
una respuesta crítica a la dependencia económica, el neocolonialismo y la
opresión de las mayorías populares, buscando crear un pensamiento desde la
periferia y reivindicando al "Otro" (el oprimido, el pobre, la mujer,
el indígena).
Más
adelante, nació la Psicología de la liberación cuyo representante más visible
fue el sacerdote español Ignacio Martín-Baró quien escribió un libro titulado
La Psicología de la liberación latinoamericana (42), que contenía un
enfoque crítico que buscaba que la disciplina respondiera a los problemas y
necesidades de las mayorías oprimidas latinoamericanas, cuestionaba su
dependencia servil de teorías ajenas a la realidad sociopolítica del continente.
Posteriormente, Martín-Baró fue asesinado por un equipo militar de élite en la
universidad Centroamericana del Salvador donde era catedrático.
Más
adelante surgió la Psicología de la liberación latinoamericana se amplió con la
aparición del libro Introducción a la psicología comunitaria latinoamericana,
escrita por la psicóloga social venezolana Martiza Montero (43), quien
presenta la psicología comunitaria latinoamericana como una rama de la
psicología enfocada en el desarrollo, cambio y fortalecimiento (empowerment)
de las comunidades y se presentó como una respuesta a la crisis de la
psicología social tradicional y el modelo biomédico, buscando transformar
activamente las condiciones sociales y políticas de la región
El
contexto en el cual surgieron estas propuestas de liberación social provenía de
la necesidad de luchar en contra de un control social que se basaba en la
existencia de una pobreza generalizada, de la existencia de un analfabetismo
generalizado en la región latinoamericana, de la presencia de una desigualdad social
insultante y el crecimiento de un sufrimiento colectivo.
Años
más adelante después del cambio de orden mundial con la caída de la Unión
soviética, pensadores como Henry Giroux y Peter McLaren expandieron la teoría
de una pedagogía libertadora como una respuesta a la creciente globalización, al
naciente capitalismo corporativo y el desarrollo del neoliberalismo, denunciando
que el sistema educativo estaba reproduciendo desigualdades y sirviendo a
intereses económicos en lugar de al desarrollo humano
La
pedagogía crítica es una corriente educativa que propone la enseñanza como un
acto político y ético, cuyo fin es transformar el sistema tradicional y
cuestionar las estructuras de poder. Busca que el estudiante desarrolle una
conciencia crítica para identificar injusticias y lograr la emancipación social.
Ambos autores fusionan la teoría social con la acción educativa para formar
estudiantes y profesores como "intelectuales transformativos" (44,
44, 45, 46, 47,48).
Estas
aportaciones teóricas representaron una revolución paradigmática que dejó de
concebir a los habitantes de las comunidades como sujetos pasivos, para
reconocerlos como entes pensantes, por lo que cambió la relación entre el
sujeto y el objeto de estudio, al dejar de percibir al investigador como
“experto”, para entablar una relación de igualdad entre investigadores y
residentes de las comunidades al aceptar el conocimiento popular como un
conocimiento válido que al mezclarse con el conocimiento científico
permitiría reconocer la necesidad de la
participación social de los pobladores en programas de intervención
comunitaria, desde la fase del diseño de la intervención hasta su conclusión.
En
eso consiste la sensación de Deja vú que experimento, porque nos encontramos en
un momento histórico en el que estamos viviendo en condiciones similares a las
que existían en la segunda mitad del siglo XX, ya que cincuenta años después de
la revolución paradigmática que provocaron los diferentes movimientos de
liberación en América Latina, la situación actual se caracteriza por la
existencia de una desigualdad social que ha crecido a niveles nunca antes
registrados en la historia de la humanidad, al grado de que un pequeño
porcentaje de individuos concentra la mayor parte de la riqueza social,
mientras una amplia mayoría de la población vive en condiciones de marginación,
pobreza, ignorancia colectiva, explotación laboral, crisis climática,
explotación irracional de recursos naturales.
Lo
más preocupante es la existencia de un control social tan perfecto que una gran
mayoría de la población se muestra confortablemente insensible ante el
sufrimiento de quienes viven en condiciones de pobreza y algunos llegan al
extremo de defender el derecho de los millonarios de hacerse multimillonarios,
mientras que amplios sectores de las mayorías marginadas creen que sus
condiciones de pobreza son el resultado de sus decisiones individuales, viven
con resignación sus vidas precarias pensando que es su destino por lo que
aceptan con resignación seguir sufriendo porque han asimilado la idea de que no
hay alternativas de cambio social alguno.
Es
necesario reconocer que para lograr el objetivo de impulsar un cambio social
que reduzca la brecha social que separa a pobres de ricos, se requiere de
construir una pedagogía que impulse un nuevo paradigma educativo que no solo
contemple una revolución de las consciencias, sino que perciba a la educación
como un acto político que incluya una formación política en la que la teoría
esté vinculada con una acción dirigida a cambiar la estructura del sistema
social en que vivimos partiendo de la premisa de que la construcción del
conocimiento debe estar vinculada a una
realidad cambiante que al mismo tiempo que transforma a la realidad, transforma
a los individuos y éstos con su participación social transforman los
movimientos colectivos.
La
educación sigue presentándose como la alternativa del cambio social pacífico,
pero debemos reconocer que la educación está en crisis porque el control social
colectivo ha logrado borrar de la memoria histórica las aportaciones de las
diferentes corrientes de liberación social, por lo que necesitamos identificar
que lo que está en juego no es sólo una perversión de la educación, sino que la
ausencia de una educación crítica pone en riesgo la existencia de la democracia
misma.
Conclusiones
Cuando
hablamos de neoliberalismo, estamos hablando de la última fase de un
capitalismo depredador que está destruyendo la naturaleza, los recursos
naturales, el medio ambiente y les roba el aliento de vida una inmensa mayoría
marginada de millones de personas que viven en condiciones de pobreza y
precariedad. En los últimos 50 años el neoliberalismo se ha extendido por todo
el mundo desmantelando derechos laborales y prestaciones sociales que fueron
conquistadas a través de luchas de la clase trabajadora, haciendo realidad la
advertencia hecha por Rosa Luxemburgo cuando presentó la disyuntiva socialismo
o barbarie (49), al visualizar el potencial destructor del capitalismo
hace más de 100 años.
El
avance de las políticas neoliberales y el ascenso de gobiernos de ultraderecha
a nivel global se ha logrado porque el neoliberalismo ha destruido los vínculos
sociales, atomizando la sociedad y los movimientos de resistencia han presentado
una resistencia débil, con frentes de lucha fragmentados y divididos, mientras
que la oligarquía corporativa actúa como una delincuencia internacional organizada
que financia campañas electorales para llevar al poder a políticos de ultraderecha
abriendo el camino para la reconstrucción del fascismo a escala mundial
utilizando la vía electoral.
En
la oscuridad del neoliberalismo se vislumbra un horizonte en el que están
surgiendo nuevos paradigmas de lucha social con el surgimiento de nuevas
figuras de luchadores sociales que actúan como sujetos políticos en la defensa
de derechos de salud, de educación pública, de pensión universal, de
jubilación, etc. Son movimientos de lucha social que realizan sectores de
diferentes partes del mundo entero, que coinciden en luchar en forma
organizada, colectiva y unida para enfrentar una explotación capitalista,
colonialista y patriarcal, que ha recibido el nombre de Epistemologías del sur
por parte del sociólogo Boaventura de Souza Santos (50).
Un
fantasma recorre el mundo entero, es el fantasma de la inconformidad social que
toma diversas formas para manifestarse, en algunos países toma forma de
hartazgo social que se manifiesta el día de las elecciones a través de votos de
castigo, en otros se revela en forma de revueltas populares y en algunos más
toma la forma de auténticas revoluciones que se manifiestan en forma pacífica.
Es el rostro colectivo de la insatisfacción social con el sistema capitalista,
neoliberal y patriarcal en el que vivimos.
Es
un rostro con muchos semblantes, pero todos ellos reflejan la evolución de un
descontento generalizado a una indignación colectiva que comparte una inmensa
mayoría de la población y ese mismo rostro de inconformidad social al
manifestarse en forma colectiva, organizada y unida, es lo que permite
construir una esperanza de cambio social creíble.
Cada
lucha de estos nuevos luchadores sociales que irrumpen como nuevos sujetos
políticos con rostros de pensionados, jubilados, feministas, maestros,
estudiantes, defensores del medio ambiente amas de casa, etc., todos ellos con
su participación social construyen un aprendizaje basado en la acción y este
aprendizaje consiste en que llega un punto en que comprenden que la lucha no se
limita a una lucha salarial, tampoco a defender un derecho, un pedazo de tierra
o un recurso como lo es el agua.
El
aprendizaje que están obteniendo es que están luchando en forma separada en
contra de un mismo enemigo: el neoliberalismo que defiende los intereses de la
oligarquía corporativa, porque lo que están defendiendo son derechos humanos
reconocidos universalmente que están siendo destruidos, al mismo tiempo que
defienden instituciones que fueron construidas como parte de las luchas de la
clase trabajadora y que se encuentran en peligro de desaparecer por el impulso
a las políticas neoliberales: educación pública, derecho a organizarse en forma
colectiva para defender derechos colectivos (sindicatos), contratos colectivos
de trabajo, derecho a la jubilación derecho a pensiones dignas, etc.
Desde
esta perspectiva, hay dos tipos de aprendizaje social que coexisten hoy en día,
por un lado está un aprendizaje informal que se obtiene a través de las luchas
colectivas (51) y por el otro, se encuentra el aprendizaje formal que se
obtiene en las instituciones que forman parte del sistema de educación formal,
en el cual los maestros vienen a ser las figuras principales porque las
escuelas deben ser los espacios en los cuales se lucha en contra de la
ignorancia, en contra del conformismo social, en contra de la indiferencia
colectiva.
Pero
a pesar de que en la medida que la desigualdad social crece y con ella aumentan
las injusticias, provocando que surjan nuevos movimientos colectivos que luchan
en defensa de sus derechos violados, todavía se observa que gran parte de la
ciudadanía presenta una incapacidad para vincular sus problemas privados con
asuntos públicos, es decir, no ha identificado que lo personal es político y
esto le impide traducir sus problemas personales con cuestiones sociales porque
atribuye sus problemas a fallas individuales, a problemas de personalidad o a
su ignorancia individual y esta incapacidad funciona como una de las causas principales
de la desaparición de la democracia en nuestra sociedad.
Mientras
avanza la privatización de servicios y espacios públicos, se abren nuevos
espacios culturales de consumo que construyen una pedagogía informal en la que
se promueven los valores del mercado, se fomenta la ignorancia a través de una
cultura del espectáculo y se contribuye al asesinato de la identidad del
ciudadano con derechos y obligaciones, reduciendo a las personas a la condición
de consumidores.
Estas
son razones de peso para que los educadores abandonen una falsa neutralidad,
conciban el acto educativo como un acto político que tiene lugar en un contexto
histórico social determinado e incluyan como parte de los contenidos de la
educación el análisis los problemas sociales importantes que afectan a las
comunidades.
En
este contexto surge la necesidad de construir una pedagogía crítica
transformadora que cuestione los contenidos de la enseñanza del sistema
educativo formal, que ponga en tela de duda la función social asignada a la
institución escolar, el rol del propio docente y la ausencia de libertades
civiles. Estos cuestionamientos deben ampliarse para cuestionar la desigualdad
social que promueve el neoliberalismo y rechazar la criminalización de las
luchas sociales.
En
un contexto de crisis social la educación adquiere un gran poder porque permite
crear una cultura formadora que no se debe limitarse a la transmisión de
información, porque debe una verdadera educación debe actuar como faro que
ilumina las relaciones entre el conocimiento, el ejercicio de autoridad y el
uso del poder, al vincular el aprendizaje con la necesidad del cambio social y lograr un despertar social antes que el neoliberalismo elimine todos los derechos que la clase trabajadora ha conquistado gracias a que generaciones anteriores participaron en movimientos colectivos para conquistar derechos laborales, sexuales, ciudadanos y sociales.
Debemos
tener presente que las escuelas y universidades son los únicos espacios en los
cuales todavía se puede ejercer la democracia en su interior, por lo que los
docentes deberían contribuir a que la educación alimente la esperanza de
construir la democracia y concientizar sobre la necesidad de defender derechos
ciudadanos, laborales, sexuales y políticos. En esa línea de pensamiento, los educadores
necesitan construir un nuevo lenguaje político y pedagógico que permita abordar
el análisis y cuestionamiento de las diversas formas que el capital utiliza
para mantener un control social sobre millones de personas.
Desde
esa perspectiva, los maestros representan la punta de lanza que romperá la
muralla que fortalece el fuerte control social que mantiene confortablemente
aturdida a una amplia mayoría de la población y les impide ver a la desigualdad
social como clase social y verse a sí mismos como personas que tienen un enorme
potencial de cambio que no se limita al cambio individual, sino que pueden
formar parte de esfuerzos colectivos que pueden lograr grandes cambios
sociales.
Como
agentes de cambio social, los maestros tenemos el compromiso social de poner
nuestro conocimiento al servicio de las mayorías marginadas, enseñar con el
ejemplo y la acción el pensamiento crítico y decir la verdad sobre los
problemas sociales que afectan a nuestras comunidades (52). Debemos
contextualizar el acto educativo en un contexto histórico-social determinado,
describiendo con ojos críticos el ambiente social que nos rodea.
Los
maestros tenemos un trabajo que nos brinda una visión más objetiva de la
realidad porque la educación se basa en la producción y el uso del conocimiento
científico que nos permite conocer cómo funciona el mundo, como es la realidad
social y en el contexto de crisis social permanente quienes acceden a este tipo
de conocimiento tienen dos alternativas: usarlo como instrumento de dominación,
o utilizarlo para terminar con la desigualdad social y lograr una emancipación
social.
El
avance de la desigualdad social obliga a educadores e intelectuales a adoptar
una función social que vaya más allá de la mera transmisión del conocimiento
técnico para construir una pedagogía que no responda a los intereses de la
oligarquía corporativa y la primera alternativa de solución que se nos presenta
es la implementación de estrategias educativas que utilicen una pedagogía
crítica y contribuyan al desarrollo de un pensamiento crítico y formen
individuos autónomos.
Esta
pedagogía crítica debe ser transformadora en el sentido que no solo debe
procesar el conocimiento para comprender la realidad, sino que debe utilizarlo
para participar en una lucha en defensa de derechos colectivos, defensa de la
democracia y lucha por conquistar una verdadera justicia social.
Para
lograr esto, los docentes deben poner el ejemplo luchando por mejorar sus
condiciones de trabajo, democratizar los sindicatos a los que pertenecen,
contrarrestar la narrativa que se ha construido en su contra al participar en
la lucha por defender sus propios derechos laborales, presentándose como una
esperanza educada que fomenta la consciencia crítica y enseña a sus estudiantes
a pensar por sí mismos, asumir sus responsabilidades sociales y a tomar
consciencia acerca de las fuerzas que sostienen el control social y fomentan el
sufrimiento humano.
La
responsabilidad social de los maestros no se circunscribe a las escuelas o el
aula de clases, se extiende a los espacios abiertos porque además de ser
maestros son también ciudadanos que deben participar activamente poniendo el
ejemplo a sus alumnos y a la sociedad entera al unir su pensamiento crítico con
la acción organizada, unida y colectiva para cuestionar las políticas públicas
que promueven la desigualdad social y denunciar el mal gobierno que se
enriquece con presupuesto público.
Desde
esa perspectiva, los docentes deben actuar como educadores críticos, ciudadanos
activos y agentes de cambio social, al relacionar lo que enseñan en el aula con
la necesidad de actuar como agentes de cambio y lograr una verdadera
transformación social (53).
En
su rol de intelectuales, al acceder al conocimiento científico, los docentes
tienen el compromiso social alzar la voz en contra de la hegemonía
corporativista que promueve la desigualdad social en favor de unos y en
perjuicio de una inmensa mayoría marginada. Deben denunciar a quienes desde el
poder se benefician con la desigualdad social al distribuir el presupuesto
público en beneficio del capital privado y de sus propias fortunas personales.
Los
maestros debemos estar en la primera línea de combate en contra de la oscuridad
neoliberal y debemos contribuir a que la educación contribuya a alimentar la
esperanza del cambio social creando las condiciones para que surja el
pensamiento autónomo, vinculando la lectura de la palabra con la lectura del
mundo en que vivimos, ejerciendo la crítica social y actuando como agentes de
cambio social que luchan para que el sueño de vivir en una sociedad democrática
sea una realidad el día de mañana.
En
un mundo en el que predomina una ignorancia colectiva, no hay nada más
peligroso que educar con el pensamiento crítico para lograr que aquellas
mayorías que viven con muchos temores y en la oscuridad neoliberal, recuperen
la esperanza del cambio social y confíen en hacer realidad sus sueños de tener
una vida mejor.
En
la medida que la ignorancia tienda a desaparecer a través de la difusión del
conocimiento científico y las masas marginadas comprendan que su precariedad no
es el resultado de malas decisiones individuales sino que es en realidad una
desigualdad de clase social, comprenderán que nadie vendrá a rescatarlos, que
son arquitectos de su destino y que pueden construir un futuro mejor si aplican
la física en la política y se movilizan en forma colectiva para defender sus
derechos sociales, la oligarquía en el poder que vive sin temor alguno,
empezará a tener miedo porque la educación basada en una pedagogía crítica
transformadora representa la liberación social de quienes hoy viven sin
esperanzas.
Para
lograr que este sueño se haga realidad todos debemos tomar conciencia de que las
condiciones sociales del momento histórico que estamos viviendo exigen con
carácter de urgencia, dejar atrás la confortable insensibilidad social que nos
impide ver que vamos por un camino de destrucción asegurada, si no detenemos la
ofensiva neoliberal que traen consigo los gobiernos de derecha y ultraderecha.
A
través de la educación todos podemos construir una identidad de agentes de
cambio social (54) y comprender que una acción mínima realizada por
millones de personas al mismo tiempo puede generar grandes cambios sociales. Debemos
comprender que con las acciones del presente estamos construyendo el futuro y
lo que hoy se requiere es actuar en forma colectiva, organizada y unida para
defender la educación pública, las universidades públicas, la salud pública, el
derecho a la jubilación, el derecho de huelga, la naturaleza, la soberanía y la
vida misma.
1.- La miseria de los
politicastros y la necesidad de reconstruir el sentido de la política
https://oscaryescasd.blogspot.com/2026/04/la-miseria-de-los-politicastros-y-la.html
2.- Informe sobre
desigualdad global 2026. Los ingresos y la riqueza han alcanzado máximos
históricos, pero siguen estando distribuidos de forma muy desigual.
https://apysolidaridad.org/informe-desigualdad-global-2026-ingresos-riqueza-desigual/
3.- Elon Musk se
convierte en el primer trillonario del mundo
4.- ¿Qué
son los trillonarios? La categoría de súper ricos que inauguró Elon Musk
5.- Pensamientos sobre la
sociopatologóa de la sociedad moderna
https://oscaryescasd.blogspot.com/2024/09/pensamientos-sobre-la-sociopatologia.html
6.- Conferencia
Boaventura De Sousa Santos.
https://www.youtube.com/watch?v=iJeXua6S-Fc
7.- Introducción a la
psicología comunitaria. Montero, Maritza. Prólogo de Usaac Prilleltensky
https://es.slideshare.net/slideshow/montero-introduccionalapsicologiacomunitaria/237629381
8.- Psicología, ideología
y ciencia
https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/08/psicologia-ideologia-y-cambio-social.html
9.- Psicología,
obediencia y psicología social
https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/07/psicologia-obediencia-y-cambio-social.html
10.- Educación vs.
Control social
https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/06/educacion-vs.html
11.- La servidumbre
voluntaria. De la Boetié, Etienne
12.- La sociedad de la
ignorancia
https://oscaryescasd.blogspot.com/2022/10/lasociedad-de-la-ignorancia-oscaryescas.html
13.- Mi experiencia con
la mercadotecnia
https://oscaryescasd.blogspot.com/2022/12/miexperiencia-con-la-mercadotecnia.html
14.- Durmiendo en la
oscuridad del Autoritarismo disfrazado de democracia mientras arriba al poder
el tecnofeudalismo
https://oscaryescasd.blogspot.com/2025/01/durmiendo-en-la-oscuridad-del.html
15.- El castigo de Sísifo
en la posmodernidad
https://oscaryescasd.blogspot.com/2020/11/elcastigo-de-sisifo-en-la-posmodernidad.html
16.- Más allá de la
máquina de la desimaginación. Giroux, Henry
https://biblat.unam.mx/hevila/MundosigloXXI/2013/no31/4.pdf
17.- Bosquejo de una
teoría de la práctica. Bourdieu, Pierre
https://cdn.bookey.app/files/pdf/book/es/bosquejo-de-una-teor%C3%ADa-de-la-pr%C3%A1ctica.pdf
18.-
El pesimismo de la inteligencia en la lucha por el porvenir de una ilusión
https://oscaryescasd.blogspot.com/2024/11/el-pesimismo-de-la-inteligencia-en_29.html
19.- Todo el modelo
educativo está obsoleto. Castells, Manuel
20.- Las protestas de
profesores solo acaban de empezar: CSIF amenaza con una huelga nacional de
docentes al inicio del próximo curso ante el “abandono” de la educación pública
21.- Masiva protesta en
Argentina contra recorte a universidades
https://www.dw.com/es/masiva-protesta-en-argentina-contra-recorte-a-universidades/a-77139351
22.- El Magisterio se
suma a las protestas en Bolivia y suspende clases escolares en reclamo de suba
salarial
23.- Miles de
personas protestan en Chile contra los recortes educativos de Kast https://www.trtespanol.com/article/96a1274c90dc
24.- Nuevos disturbios en
Bruselas contra la reforma educativa y la respuesta policial
25.- La CNTE y el peligro
de la criminalización de la lucha magisterial
Revista Magisterio
Facebook, 16 de junio del 2026
26.- México es el único país anfitrión que dio
exención total de impuestos a la FIFA, mientras EU y Canadá negociaron
beneficios limitados
27.- ¿Cuánto
ha gastado CDMX para el Mundial 2026? Revelan inversión millonaria
28.- ¿Cuánto gana un
maestro de primaria en México?
https://mexico.unir.net/noticias/educacion/cuanto-gana-maestro-primaria/
29.- ¿Cuánto
gana Mario Delgado como titular de la SEP?
30.- El neoliberalismo y su impacto en las universidades
públicas
(La muerte de la
democracia en la Universidad de Sonora con la implementación de la Ley 4)
https://oscaryescasd.blogspot.com/2020/10/elneoliberalismo-y-su-impacto-en-las.html
31.- Configurando el Mercado
de Trabajo de profesores temporales en Educación Superior. Pedro Adrián Anaya
Pedraza, Manuel Gil Antón
https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=10581668
32.- Precariedad laboral
de los profesores temporales en universidades mexicanas. Anaya Pedraza, Pedro
Adrian
https://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S2007-91762024000100065&script=sci_arttext
33.- El club de los
privilegiados
https://oscaryescasd.blogspot.com/2018/07/el-club-de-los-privilegiados.html
34.- En
busca del sueño perdido: la democracia universitaria
https://oscaryescasd.blogspot.com/2026/05/en-busca-del-sueno-perdido-la.html
35.- Por una conducción
científica de nuestras organizaciones
https://oscaryescasd.blogspot.com/2017/10/por-una-conduccion-cientifica-de.html
36.- Inflación de
credenciales. Titulaciones para perpetuar la desigualdad social
https://remotefrog.com/2011/08/29/credencialismo-titulaciones-para-perpetuar-la-desigualdad-social/
36.- Pedagogía crítica en
tiempos oscuros. Giroux, Henry
https://tid.xoc.uam.mx/archivos/B1.1.pdf
37.- Pedagogía del
oprimido. Freire, Paulo
https://www.servicioskoinonia.org/biblioteca/general/FreirePedagogiadelOprimido.pdf
38.- Antología. Fals
Borda, Orlando
https://sentipensante.red/wp-content/uploads/2025/03/Antologia-Orlando-Fals-Borda-1.pdf
39.- teología de la
liberación. Perspectivas. Gutiérrez, Gustavo
https://www.sigueme.es/docs/libros/teologia-de-la-liberacion-r2022-web.pdf
40.- Teología de la
liberación. Un panorama de su desarrollo. Dussel, Enrique
https://docs.enriquedussel.com/txt/Textos_Libros/41.Teologia_de_la_liberacion.pdf
41.- Filosofía de la
liberación. Dussel, Enrique
https://docs.enriquedussel.com/txt/Textos_Obras_Selectas/(F)11.Fillosofia_liberacion.pdf
42.- Psicología de la
liberación Ignacio Martin Baro
http://www.neu.unsl.edu.ar/pdfs/libros/1744373375_Ignacio%20Mart%C3%ADn%20Bar%C3%B3.pdf
43.- Introducción a la
psicología comunitaria latinoamericana. Montero, Martiza
https://es.slideshare.net/slideshow/montero-introduccionalapsicologiacomunitaria/237629381
44.- Pedagogía y política
de la esperanza. Giroux, Henry
45.- Los profesores como
intelectuales
https://otrasvoceseneducacion.org/wp-content/uploads/2017/10/Los-Profesores-como-Intelectuales.pdf
46.- Pedagogía crítica,
de qué hablamos, donde estamos
47.- La vida en las
escuelas. Una introducción a la pedagogía crítica en los fundamentos de la
educación
48.- La enseñanza contra
el capitalismo global y el nuevo orden del imperio. McLaren, Peter.
Farahmandpur, Ramin
49.- Socialismo o
barbarie. Luxemburgo, Rosa
https://traficantes.net/libros/socialismo-o-barbarie
50.- Epistemologías del
sur. De Souza Santos Boaventura
https://secat.unicen.edu.ar/wp-content/uploads/2020/03/BONAVENTURA-SOUSA-EPISTEMOLOIGIA-DEL-SUR..pdf
51.- Conocimientos
nacidos en las luchas. Construyendo las epistemologías del sur. De Souza Santos,
Boaventura
https://epistemologiasdosul.ces.uc.pt/?lang=1&id=32567
52.- La psicología como
ciencia del cambio social
https://oscaryescasd.blogspot.com/2025/05/la-psicologia-como-ciencia-del-cambio.html
53.- El profesor como
intelectual público
https://oscaryescasd.blogspot.com/2025/12/el-profesor-como-intelectual-publico-si.html
54.- El agente de cambio
social
https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/01/el-agente-de-cambio-social-oscar-yescas.html



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