En
busca del sueño perdido: la democracia universitaria
Oscar
Yescas Domínguez
07
de mayo del 2026
En
un pasado no muy lejano, las comunidades universitarias estaban conformadas por
individuos que contribuían a construir una cultura universitaria al traer
consigo una formación cultural en la que reflejaban que los motivos que
impulsaron a las personas el decidir realizar estudios universitarios, no
estaban limitados a objetivos económicos que los hubieran empujado a elegir una
profesión que les garantizara buenos ingresos en su futuro laboral, sino que
una gran parte de los jóvenes estudiantes de fines de siglo pasado acudían a
estudiar eligiendo carreras impulsados por un genuino deseo de “ayudar a los
demás”, un interés de contribuir a solucionar problemas sociales y poner su
granito de arena en el logro de un cambio social con su formación profesional.
Esta
expectativa era más evidente en el campo de las disciplinas que conformaban las
ciencias sociales (economía, sociología, psicología, trabajo social, pedagogía,
etc.). Con estas expectativas individuales miles de estudiantes conectaban con
profesores comprometidos socialmente y construían un contrato psicológico en el
que la educación era tomada con seriedad y los integrantes de cada subgrupo que
conformaba la comunidad universitaria tomaba en serio su papel, desempeñando el
rol elegido con auténtico compromiso de tal forma que los estudiantes percibían
el estudio como la actividad principal en sus vidas y eran conscientes de que
estaban construyendo el futuro con sus acciones del presente.
Los
profesores universitarios eran figuras respetadas no solo por sus estudiantes,
sino por la población en general, estaban conscientes de su responsabilidad
social como educadores y guías morales, por lo que se esforzaban por ir más
allá de la mera transmisión de conocimientos, para educar con el ejemplo y crear
las condiciones que permitieran que sus estudiantes desarrollaran un
pensamiento autónomo y tuvieran la capacidad de realizar una crítica social con
fundamento científico.
Los
trabajadores manuales y administrativos cumplían de manera eficiente con su
responsabilidad, realizando el trabajo operativo que consistía en mantener las
instalaciones universitarias funcionando de manera óptima, lidiando con
proveedores diversos y utilizando los recursos materiales dándoles
mantenimiento con oportunidad para que el proceso educativo tuviera lugar.
Para
todos ellos quedaba claro que la misión de las universidades públicas se basaba
en proporcionar educación de calidad para formar recursos humanos que
convertidos en profesionistas contribuyeran al mejoramiento del funcionamiento
de nuestra sociedad. “La Universidad de Sonora es una institución pública
autónoma que tiene como misión formar, en programas educativos de calidad y
pertinencia, profesionales integrales y competentes a nivel nacional e
internacional, articulando la docencia con la generación, aplicación y
transferencia del conocimiento y la tecnología, así como con la vinculación con
los sectores productivo y social, para contribuir al desarrollo sostenible de
la sociedad.”
En
aquellos tiempos los tres sectores universitarios coincidían en recibir un tipo
de educación informal que provenía de una interacción entre iguales al
compartir un conjunto de experiencias vivenciales que generaban un aprendizaje
compartido que era el autogobierno universitario, esto les permitía fortalecer
un sentimiento de pertenencia y construir una identidad como miembros de una
comunidad universitaria numerosa conformada por trabajadores, académicos y
estudiantes.
De
esa comunidad surgían las autoridades al practicar ejercicios de democracia electoral
que fortalecían la cultura universitaria y les permitía ampliar su mirada
social para ver con ojos críticos la realidad circundante y con esa nueva
visión podían vislumbrar soluciones a los problemas sociales como parte de su
práctica profesional ya que el discurso académico estaba basado en la
vinculación de la universidad con las necesidades de las mayorías sociales de las
comunidades.
Los
planes de estudio priorizaban la atención a los sectores sociales más que a los
sectores productivos por lo que de manera natural en las mentes de los
estudiantes se desarrollaba una identidad como ciudadanos con derechos cívicos
y responsabilidades sociales, por lo que el compromiso social que mostraban los
docentes funcionaba como modelo a seguir por los futuros profesionistas que lo
utilizaban como guía en su práctica profesional.
Sin
saberlo, trabajadores universitarios, académicos, investigadores y estudiantes
formaban parte de un laboratorio social que consistía en aprender en forma
autónoma y sin interferencia diferentes formas de convivir en armonía,
realizando ejercicios democráticos al participar en la toma de decisiones
relevantes como elegir a sus propias autoridades bajo el sistema del voto
directo, universal y secreto, o el destino de las finanzas universitarias.
Cada
subgrupo universitario tenía representantes en la estructura universitaria donde
se tomaban las decisiones relevantes y el voto de cada estudiante tenía el
mismo valor que el voto de un profesor (sin importar que fuera maestro de
tiempo completo, horas sueltas o técnico académico) o de un trabajador manual o
administrativo. Pero todos los universitarios tenían una identidad y
sentimiento de pertenencia basado en el significado de la palabra
"universidad" que proviene del latín universitas,
que significa "totalidad", "conjunto" o
"comunidad" de maestros, estudiantes y trabajadores.
¿Como
puede llamarse a esta forma de vida?, ese estilo de vida era la democracia
universitaria y sólo quienes la vivieron pueden dar su testimonio del
ambiente social y clima organizacional que garantizaba la libertad de cátedra,
la pluralidad de ideas y el respeto a
las diferencias que es la esencia del espíritu universitario.
La
existencia de estos modelos de universidad se logró gracias a las luchas que movimientos
colectivos de trabajadores y estudiantes realizaron en las décadas de los sesenta,
setentas y ochentas en contra del autoritarismo imperante en los gobiernos de
aquella época y de la forma autoritaria con la que se conducían las autoridades
universitarias (1).
La
juventud universitaria jugó un papel importante al sumarse a las movilizaciones
de la juventud trabajadora, los primeros luchaban por democracia y
autogobierno, los segundos por derechos laborales, democracia sindical y
social, por lo que los espacios universitarios fueron lugares clave porque fueron
los escenarios que dieron origen a revueltas estudiantiles en universidades de varios
países y su impacto fue tal que contribuyeron a la caída del muro en Berlín y
la desintegración de la Unión soviética. Estas concentraciones masivas en
universidades públicas y movilizaciones colectivas que tomaron las calles marcaron
lograron construir un co-gobierno basado en una democracia universitaria y
marcaron el inicio de una oleada de cambios sociales que se presentaron en las
últimas décadas del siglo pasado, misma que continuó en el siglo veintiuno y
que hoy seguimos padeciendo porque nos encontramos en mundo en el cual todo
está cambiando con una enorme velocidad.
En
este contexto de movimientos sociales que luchaban por conquistar derechos
laborales, sexuales y sociales, surgieron los sindicatos universitarios que
fueron creados para luchar en forma organizada, colectiva y conquistar derechos
laborales, de tal forma que en estas luchas universitarias la huelga el instrumento
decisivo que permitió conquistar la firma de contratos colectivos de trabajo
que incluían derechos laborales y prestaciones sociales de lucha para trabajadores
universitarios y académicos.
El
modelo de democracia que representaban las universidades públicas funcionó
durante algunos años, pero en el entorno social los cambios continuaron y
después de la desintegración de la Unión soviética, se generalizó la economía
de mercado en la mayor parte del mundo.
Esto
permitió que el capitalismo adoptara un nuevo rostro que es el neoliberalismo,
el cual permitió el surgimiento de un nuevo poder conformado por la oligarquía
corporativa transnacional que logró la imposición del poder económico por
encima del poder político y decidió usar el aparato del Estado para garantizar
la maximización de las ganancias del poder corporativo, por lo que se
implementaron políticas neoliberales que privatizaron servicios públicos y
eliminaron derechos laborales, la estabilidad laboral, el derecho a la
jubilación y otras agresiones en contra de los trabajadores (2).
El
surgimiento del orden mundial unipolar encabezado por Estados Unidos representó
un retroceso histórico porque se impuso el autoritarismo como forma de gobierno
a nivel global y se inició una guerra en contra de los trabajadores, sobre todo
en contra de los sindicatos para ejercer un control absoluto de los
trabajadores organizados y el avance de la corrupción permitió la colaboración
de dirigentes sindicales en la mutilación de contratos colectivos de trabajo y la
complicidad de legisladores en la aprobación de leyes que legalizaban la
explotación laboral y convertían las vidas de millones de trabajadores en
versiones modernas del castigo de Sísifo (3).
Pero los trabajadores organizados en
sindicatos independientes que ejercían la democracia a su interior lograron
resistir un tiempo esta guerra en contra de los trabajadores y algunos fueron
desaparecidos de un plumazo como sucedió con el sindicato de Luz y fuerza del
centro del país y los gobiernos neoliberales se enfocaron en impulsar una reforma
educativa que vulneraba derechos laborales de los trabajadores de la educación,
pero los maestros agrupados en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la
Educación CNTE lucharon y continúan resistiendo en defensa de sus derechos (4).
En
la línea de eliminar la educación que promovía el pensamiento autónomo y
enseñaba a ejercer la crítica social, los sindicatos universitarios llegaron a
perfilarse como un gran peligro para las grandes corporaciones porque su sola
existencia funcionaba como ejemplo a seguir por otros trabajadores organizados
que los veían como referente en las luchas sindicales, además de que el capital
privado necesitaba un tipo de educación técnica despojada de humanismo y
compromiso social, los “sectores productivos” necesitaban las universidades formaran
individuos que no pensaran por su cuenta, que se limitaran a obedecer y que
tuvieran las competencias que requería el aparato productivo, por esas razones las
universidades públicas se convirtieron en el blanco de la represión y la
Universidad de Sonora se convirtió en un laboratorio psicosocial del
neoliberalismo (5).
En
una sociedad en la que los líderes políticos mostraban un creciente liderazgo
autoritario, las universidades eran espacios donde todavía se podía ejercer la
democracia en su funcionamiento y en el interior de las aulas y esa democracia que
contenía la libertad de cátedra permitía educar ciudadanos con pensamiento
crítico y lo que necesitaba el nuevo modelo de sociedad basado en el
neoliberalismo era transformar las universidades públicas de centros de
producción del conocimiento científico a universidades-empresas que formaran
cuadros técnicos y eliminaran la construcción de identidades de ciudadanos con
derechos, para moldear las mentes de los estudiantes en futuros consumidores
pasivos e insatisfechos, que contribuyeran con sus deudas permanentes a hacer
funcionar el sistema social basado en una producción masiva acompañada de un
consumo masivo.
Por
esas razones la democracia universitaria era inaceptable porque en una sociedad
en la que el autoritarismo llegó a formar parte de la vida cotidiana de
millones de personas, las universidades eran ejemplos vivos que demostraban que
era posible que amplias comunidades pudieran coexistir pacíficamente,
ejerciendo su autonomía, practicando la democracia y en consecuencia, el
neoliberalismo tomó por asalto a las universidades públicas a fines del siglo
pasado, usando al poder político representado por Presidentes y gobernadores
para realizar campañas de desprestigio con el objetivo de justificar el cambio
de sus leyes orgánicas universitarias, terminar con la autonomía universitaria,
eliminar sus vínculos con las necesidades sociales, convertirlas en
universidades empresas, mutilar los contratos colectivos de trabajo desaparecer
los sindicatos y asesinar la democracia.
No
sólo lograron su objetivo de transformar las universidades en maquiladoras del
naciente poder corporativo, también transformaron el modelo de educación al
priorizar las necesidades del sector productivo ignorando las necesidades
sociales y eliminar el pensamiento crítico poniendo énfasis en el desarrollo de
" competencias" individuales en los estudiantes, que creaban
ciudadanos obedientes a la figura de autoridad, indiferentes a los problemas
sociales y motivados por una ambición porque la meta principal en sus vidas ya
no era “ayudar a los demás”, porque cambió a la de ganar la mayor cantidad de
dinero posible para tener “una buena vida”.
Por
supuesto que hubo resistencia en contra de esta transformación de las
universidades, ese fue el caso de muchas universidades y de manera particular es
la historia de la Universidad de Sonora, porque el sector estudiantil luchó en
contra de la imposición de un nuevo modelo autoritario y en defensa de la
democracia universitaria, fue el sector universitario que puso el pecho para
resistir la violencia policiaca, acompañados de un reducido número de maestros
con consciencia de clase y comprometidos socialmente que se sumaron a la lucha (6).
Pero
el uso del garrote representado en la amenaza de despido y el uso de la fuerza
policiaca como cuerpo represivo, fue suficiente para inhibir brotes de protesta
entre académicos y trabajadores universitarios y la combinación del uso de la
zanahoria al crear una enorme estructura administrativa con elevados sueldos
para los puestos de primer nivel, bastó para seducir a líderes sindicales y centenares
de académicos e investigadores que abandonaron la docencia e investigación para
crear un nuevo grupo: los acadestrativos que aceptaron ocupar los nuevos
puestos administrativos que les garantizaba triplicar sus ingresos.
En
este contexto surgieron las pandillas académicas (7) que estaban conformadas por agrupamientos
de académicos que luchaban entre sí para llegar al poder y mantenerse dentro
del mismo, esta lucha por el podser no se limitaba al poder administrativo,
sino que también incluyó la lucha por el poder sindical, por lo que la
combatividad de los sindicatos universitarios declinó al colaborar dirigente de
ambos sindicatos en la consolidación de la nueva estructura universitaria que
reducía la educación a la condición de mercancía, instalaba la simulación académica
como parte de la vida cotidiana y fortalecía la corrupción como parte
importante de la cultura universitaria.
La
estructura horizontal de las universidades democráticas desapareció y emergió
una nueva estructura piramidal encabezada por un rector todopoderoso que
centralizó la toma de decisiones y creó un culto a la personalidad que embriagó
de poder de tal forma que los tres primeros rectores que estrenaron la Ley
cuatro en la Unison, se resistieron a abandonar sus cargos cuando terminaron
sus períodos de cuatro años y utilizaron su poder para manipular y lograr
reelegirse por otros cuatro años ocupando la rectoría y seguir enriqueciéndose
con las finanzas universitarias
La
historia de la Universidad registra que durante los primeros 24 años de
gobierno bajo la Ley 4 estuvieron en la silla de rectoría tres personas que de
manera ilegítima ocuparon durante ocho largos años el puesto de Rector: Jorge
Luis Ibarra Mendívil (1993-2001), Pedro Ortega Romero (2001-2009) y Heriberto
Grijava Monteverde (2009-2017). Estas “honorables” nuevas autoridades
universitarias actuaron como señores feudales, fingieron administrar el enorme
aumento a las finanzas que aportó el gobierno de Manlio Favio Beltrones a favor
de la educación, pero en realidad estaban enriqueciendo sus fortunas con
sueldos inmorales y aspiraban a jubilarse con altas pensiones (8).
Desviaron
grandes cantidades de presupuesto aprobado por la Secretaría de Educación
Pública destinado a la contratación de nuevas plazas de maestros de tiempo
completo y las utilizaron para crear 300 nuevas plazas administrativas,
condenando a la precariedad y proletarización a cientos de maestros que
llevaban décadas trabajando con el sistema de horas sueltas y varios murieron
esperando obtener una plaza de tiempo completo, sin siquiera llegar a jubilarse
y recibir pensión.
La
imposición del neoliberalismo tuvo efectos perjudiciales para varios sectores
de nuestra sociedad, por un lado, cientos de académicos que tenían décadas
laborando bajo el sistema de horas sueltas y que se encontraban a la espera de
participar en concursos de oposición para ganar una plaza de maestro de tiempo
completo vieron frustradas sus esperanzas porque aparte de no crear nuevas
plazas para docentes, las plazas de maestros de tiempo completo que quedaban
disponibles por jubilación, renuncia o fallecimiento del titular, desaparecían
porque en un intento de reducir costos, las autoridades administrativas
preferían contratar maestros de asignatura.
Varios
maestros fallecieron después de décadas de espera de ocupar una plaza de tiempo
completo, otros más fallecieron esperando una jubilación que nunca llegó. El
número de fallecidos fue tal que algunos pasillos de cubículos de maestros
fueron conocidos como “el corredor de la muerte” porque sus ocupantes
fallecieron antes de jubilarse.
Por
otro lado, la proletarización laboral de los docentes afectó la calidad de la
educación porque los maestros de horas sueltas no tenían oportunidad de
especializarse en una rama específica del conocimiento científico porque al no
tener estabilidad laboral les pagaban por número de horas clase impartidas y
muchos aceptaban impartir diferentes materias con tal de aumentar sus ingresos
quincenales aun cuando no estuviesen calificados para impartir algunas de esas
materias.
La
disminución de la calidad de la educación universitaria afectó la formación
profesional de miles de estudiantes que se vieron forzados a participar en un
proceso de simulación en el cual algunos maestros simulaban enseñar y varios
estudiantes simulaban estudiar, logrando obtener calificaciones altas sin tener
los conocimientos requeridos para avanzar en sus estudios universitarios. Las
materias que impartía en mi carga docente estaban ubicadas en los últimos
semestres de la carrera de psicología y me encontré con varios casos de alumnos
que tenían buen promedio en su perfil académico, pero presentaban enormes
lagunas en los conocimientos teóricos.
Finalmente,
el sector más perjudicado en la destrucción de la educación crítica en las
universidades han sido las comunidades que conforman nuestra sociedad porque cientos
de universitarios egresan sin estar suficientemente calificados para realizar
trabajos profesionales y al salir al mercado de trabajo no ejercen la profesión
para la cual estudiaron y terminan trabajando en oficios no relacionados con lo
que estudiaron (9).
Esto
sucede por varios motivos, uno puede ser que la educación que recibieron ha
sido rebasada por los cambios sociales y no estaban suficientemente preparados
para los retos que presenta un mundo que exige nuevas habilidades, nuevos
comportamientos y conocimientos actualizados.
Otro
motivo podría ser porque el mercado laboral está desplazando profesionistas
egresados de las ciencias sociales y los egresados de estas disciplinas
enfrentan el problema del desempleo. Un tercer motivo es que quienes egresan de
las universidades recibieron una formación que confunde educación con memorizar
conocimientos y no contempla el desarrollo humano y crecimiento personal de los
estudiantes por lo que carecen de una seguridad en sí mismos, de una claridad
sobre lo que pueden aportar en los centros de trabajo o, simplemente se
encontraron con el problema de la explotación laboral que solo ofrece largas
jornadas de trabajo y bajos sueldos.
El
enfoque neoliberal de las autoridades universitarias exigía acabar con la
resistencia de los trabajadores y académicos organizados en sus sindicatos, por
lo que la estrategia de las autoridades universitarias ha sido la misma en cada
revisión contractual y salarial, retrasan las reuniones de las comisiones
negociadoras mientras impulsan campañas mediáticas para presentar a los
sindicalizados universitarios como intransigentes, “amantes de las huelgas”,
“gente irresponsable y huevona”, complementan estas acciones con actitudes
provocadoras buscando empujar a los sindicatos a irse a la huelga.
Para
lograr tal objetivo, cometen verdaderos abusos de poder como lo hizo el exrector
Heriberto Grijalva Monteverde cuando embriagado de poder creó la Secretaría de
finanzas para nombrar como titular a una persona cercana a él sin importar que
duplicara funciones con la Tesorería universitaria. Una violación de las
autoridades universitarias encabezadas por Dena Camarena ha sido la creación fuera
de la Ley Orgánica del puesto de
Secretaria General de Rectoría, para favorecer al asistente de la
Rectora Benjamín Burgos, cuyo sueldo pasó de 30 mil pesos a 90 mil pesos mensuales, según denuncia Cuauhtémoc
Nieblas dirigente del STAUS.
La
burocracia dorada de la Universidad de Sonora devora la mayor parte del
presupuesto universitario porque sus sueldos absorben una buena parte de la
nómina universitaria y se han encumbrado tanto que han perdido el piso dejando
atrás su identidad y pertenencia a la comunidad universitaria, porque actúan
como si fueran dueños de la Universidad, tratando a los trabajadores
sindicalizados como si fueran sus enemigos y cometen verdaderos abusos de
poder.
Olvidan
que la Universidad de Sonora tiene 83 años de existencia, que a lo largo de
todos estos años cientos de miles de personas forjaron su identidad laboral en
las aulas universitarias y actualmente forman parte del aparato productivo
estatal, nacional e inclusive internacional, pero no han olvidado su identidad
de búhos universitarios que mantienen un vínculo afectivo con la Unison y están
pendientes de lo que acontece en su interior.
Quienes
sangran el presupuesto universitario con sueldos amorales menosprecian el hecho
de que miles de pensionados y jubilados entregaron su vida laborando en la
Unison, contribuyeron a aumentar su grandeza, lograron contribuir a que se
colocara como una de las mejores universidades del país, no han perdido su
identidad como universitarios y apoyan las luchas sindicales porque una gran
mayoría de trabajadores universitarios retirados fueron sindicalistas combatientes
que lucharon para conquistar un contrato colectivo de trabajo que contiene
prestaciones que hoy las autoridades universitarias disfrutan pero no dudan en violar
cláusulas de manera constante.
Quienes
promueven las huelgas dentro de la Unison violan de manera impune el derecho a
la educación de más de 40,000 estudiantes que se encuentran formalmente
inscritos en los diferentes campus que conforman la Unison y que están
esperando que se solucione el conflicto antes de que sus estudios sean
perjudicados.
La
burocracia dorada que “representa” a la Universidad de Sonora, trata con
desprecio y arrogancia a miles de trabajadores manuales, administrativos y
académicos que laboran actualmente en ella, sin importarles que ellos son la
base del funcionamiento de la universidad, porque sólo les interesa seguir
aumentando sus fortunas personales con los altos sueldos que perciben.
Esa
inmensa cantidad de personas se ve afectada por las decisiones que toma un
grupúsculo de individuos que actúan con ceguera moral y utilizan sus posiciones
de poder para administrar recursos materiales y financiero de la Unison en su
beneficio personal sin rendir cuentas a nadie porque se amparan en “la
autonomía universitaria” y se ostentan como “representantes legales” de la
Universidad de Sonora.
Podrán
ser representantes legales, pero pierden legitimidad con cada abuso de poder,
con cada día que aumentan sus riquezas personales con recursos provenientes de
las finanzas universitarias, porque esas acciones desvían el presupuesto
destinado a mejorar la educación pública y podrían ser utilizados para resolver
los problemas de garantizar el pago del salario mínimo a todos los trabajadores
y garantizar el derecho a la salud, así como la demanda de aumento de salario
que plantean ambos sindicatos, porque algo está quedando muy claro en este
conflicto: dinero sí existe en la Unison, el problema es la desigualdad con la
que se distribuye el presupuesto universitario
La
huelga del Steus de este año 2026 fue declarada ilegal por el Primer Tribunal
Laboral del Distrito Judicial I horas antes de que estallara, pero en un acto
de dignidad los trabajadores sindicalizados decidieron irse a una “huelga de
hecho”, ya van tres semanas de huelga y no hay indicios de solución alguna porque
las autoridades universitarias insisten en responder a las demandas laborales
con migajas y continúan violando la constitución al tener a cientos de
trabajadores recibiendo menos del salario mínimo.
Algo
parecido sucedió en la huelga que realizó el Steus en el 2014, porque también
fue declarada ilegal, pero los trabajadores universitarios impulsados por un
sentimiento de dignidad resistieron 68 días en una huelga que no debió haber
existido pero que la intransigencia y autoritarismo de las autoridades
universitarias provocaron para que sucediera (10).
Por
otro lado, existe la posibilidad de que el sindicato de trabajadores académicos
(Staus) estalle su huelga el próximo día 14 de mayo porque también está
recibiendo negativas a su pliego de demandas, un trato intransigente y
autoritario de parte de las autoridades universitarias, por lo que el conflicto
universitario ha evolucionado de tal forma que ya no es sólo un conflicto
gremial y se ha elevado claramente a un nivel de conflicto político.
Ante
la opinión pública está quedando claro que las autoridades universitarias
gastan más presupuesto en financiar una campaña mediática en contra de los
trabajadores sindicalizados, en el pago de renta de espacios para funcionar
fuera de la universidad y locales para reuniones de las comisiones negociadoras,
que la cantidad que necesitaría pagar para para atender las demandas de ambos
sindicatos.
Las
autoridades universitarias siguen actuando como las administraciones anteriores
que se caracterizaron por un marcado autoritarismo y no se han dado cuenta de
que el mundo está cambiando y a diferencia de otras huelgas, en esta ocasión el
foco de la atención pública se centra hoy en la denuncia de desigualdad
salarial y privilegios que disfruta la burocracia dorada que administra los
recursos naturales.
El
Gobernador de Sonora no hace uso de su autoridad como tal para intervenir y
mediar en el conflicto, se ha limitado a “hacer llamados” a la comunicación y
el diálogo, pero nada dice de las denuncias de mal uso del presupuesto
universitario y sobre todo en el hecho de que funcionarios universitarios
tengan un sueldo mayor que la presidenta Clauda Scheinbaum.
Siendo
críticos, podría decirse que guarda silencio sobre este punto porque cuestionar
esta desigualdad podría revertirse en su contra porque él mismo y cientos de
funcionarios de primer nivel en el gobierno del Estado perciben sueldos
superiores a los que gana la presidenta, contradiciendo la premisa del gobierno
de Morena (del cual él es el presidente del concejo nacional) de “primero los
pobres”, no puede haber gobierno rico y pueblo pobre”.
Llama
la atención que, en el contexto de precampañas electorales, varios aspirantes a
ocupar puestos de elección popular guarden un profundo silencio sobre el
conflicto universitario, demostrando con ello que los intereses de la comunidad
y los movimientos colectivos no forman parte de sus agendas porque están
enfocados en obtener beneficios personales de la política.
En
un contexto de autoritarismo generalizado, a nivel global se están presentando
diversos movimientos colectivos que enarbolan diferentes banderas de lucha:
contra la guerra, contra el genocidio en Palestina, en defensa de la
naturaleza, en defensa del agua, en defensa del derecho a la jubilación, en
defensa de las pensiones, etc. Estos movimientos representan un horizonte emancipatorio
porque están construyendo nuevos paradigmas de lucha y la huelga del Steus se
presenta como un ejemplo a seguir porque defienden el derecho a la huelga con
la huelga misma (11).
La
negativa de las autoridades universitarias a dialogar con los trabajadores
académicos apunta a que este sector universitario estallará su propia huelga
por lo que si no hay cambios habrá dos huelgas en la universidad de Sonora, lo
cual sería realmente inaceptable porque ambas están siendo provocadas por
quienes se ostentan como representantes leales de la Universidad de Sonora.
No
podemos esperar que se repita otra huelga de 68 días como sucedió en el 2014, el
gobierno del Estado debe intervenir que las autoridades universitarias
respondan en forma satisfactoria a las justas demandas de los trabajadores
afiliados al Steus y al Staus, pero la solución la aportación de recursos
extraordinarios no soluciona el problema de fondo que es la existencia de una
casta de privilegiados que integran la burocracia universitaria, por lo que el
gobierno estatal y el gobierno federal debe intervenir para terminar con la
desigualdad salarial, reduciendo los elevados ingresos de las autoridades y
ajustarlos a un nivel inferior a lo que gana nuestra presidenta Claudia
Scheinbaum.
Han
pasado 34 años desde que la democracia universitaria fue asesinada y la
universidad de Sonora dejó de ser un espejo en el cual la sociedad sonorense
podía ver una forma de autogobierno democrático, el neoliberalismo degeneró la
cultura universitaria, la impregnó de corrupción, simulación y desvió la misión
social para la cual fue creada. La Unison sigue secuestrada por una pandilla de
académicos que, empujados por su codicia y ambición, actúan enfermos de poder
violando derechos laborales contemplados tanto en los contratos colectivos de
trabajo del Staus y del Steus, como en la propia constitución mexicana
El
autoritarismo, la soberbia, negativa al dialogo y menosprecio hacia trabajadores
y profesores universitarios, han sido las causas principales que provocaron las
huelgas en la historia de la Unison. Pero la combatividad, resistencia y
dignidad de los trabajadores agrupados en el STEUS están mostrando una gran
lección que consiste que cuando la injusticia se convierte en forma de vida, la
rebeldía se convierte en un deber (12).
Pero
en este año, el descaro en auto aumentarse sueldos exorbitantes, mientras
niegan a centenas de trabajadores el derecho al salario mínimo y el derecho a
la salud a otros cientos de académicos, ha provocado indignación entre
trabajadores, académicos y estudiantes que conforman la comunidad
universitaria, además de parte de la población sonorense que ven con claridad
que las autoridades universitarias están apostando a que la huelga del Steus se
prolongue para desgastar su movimiento y empujan al Staus a irse a la huelga
para presentarlos como intransigentes y " amantes de las huelgas".
Partiendo
de que toda crisis se puede convertir en oportunidad, el conflicto actual en la
universidad de Sonora debe retomarse como un punto de partida para impulsar una
verdadera transformación que incluya la renuncia de la Rectora y su equipo de
trabajo por incompetencia y corrupción, la realización de auditorías
financieras para deslindar responsabilidades en el uso de recursos financieros
y reducir el personal administrativo no esencial.
Los
trabajadores y académicos sindicalizados deben fortalecer su unidad como
hermanos universitarios, tomar consciencia de que sumando fuerzas pueden recuperar
la democracia universitaria y hacer realidad aquel sueño del autogobierno que
caracterizó la vida universitaria. Los primeros pasos en la democratización de
la universidad de Sonora deben partir de la realización de asambleas de
delegaciones sindicales y estudiantiles donde se discuta el tipo de universidad
que necesita la sociedad actual y una vez definida, se proceda a como bandera
de lucha y exigencia para quienes aspiren a ocupar puestos de elección popular,
de tal forma que se contemple el cambio de la estructura vertical que
actualmente tiene, para sustituirla por una estructura horizontal en la cual
exista participación colectiva en la toma de decisiones relevantes para el
funcionamiento de esta institución educativa.
Los
integrantes de la burocracia dorada universitaria que recibe sueldos mayores
que la presidenta Scheinbaum no se dan cuenta que los tiempos están cambiando y
la población sonorense ya se enteró de la enorme desigualdad salarial que
existe en la Unison, por lo que a diferencia de la fortaleza y unidad que crece
en los sindicatos universitarios que se mantienen firmes en la lucha, puede
predecirse que los días de existencia de esta pandilla académica que tiene
secuestrada la Unison, están contados y que un nuevo amanecer se perfila para
la alma Mater sonorense.
1.- En defensa de la
universidad pública y de una educación emancipadora
https://oscaryescasd.blogspot.com/2017/10/en-defensa-de-la-universidad-publica-y.html
2.- Poder corporativo vs.
Poder popular
https://oscaryescasd.blogspot.com/2020/08/podercorporativo-vs_20.html
3.- El castigo de Sísifo
en la posmodernidad
https://oscaryescasd.blogspot.com/2020/11/elcastigo-de-sisifo-en-la-posmodernidad.html
4.- El maestro luchando
también está enseñando
https://oscaryescasd.blogspot.com/2017/10/el-maestro-luchando-tambien-esta.html
5.- Unison:
Laboratorio psicosocial de la modernización educativa (Imposición de la Ley
Cuatro en 1991)
https://oscaryescasd.blogspot.com/2021/02/unisonlaboratorio-psicosocial-de-la.html
6.- El neoliberalismo y su impacto en las
universidades públicas
(La muerte de la
democracia en la Universidad de Sonora con la implementación de la Ley 4)
https://oscaryescasd.blogspot.com/2020/10/elneoliberalismo-y-su-impacto-en-las.html
7.- Las pandillas
académicas y el aislamiento social de profesores-investigadores
https://oscaryescasd.blogspot.com/2023/02/las-pandillas-academicas-y-el.html
8.- Anatomía del poder en
la Universidad de Sonora
https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/07/anatomia-del-poder-en-la-universidad-de.html
9.- Reflexiones sobre
educación y juventud actual
https://oscaryescasd.blogspot.com/2017/10/reflexiones-sobre-educacion-y-juventud.html
10.- Testimonios
psicosociales de una huelga universitaria basada en la dignidad. Steus, 2014
https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/07/testimonios-psicosociales-de-una-huelga.html
11.- Horizontes de un
paradigma emancipatorio
https://oscaryescasd.blogspot.com/2021/12/horizontesde-un-paradigma-emancipatorio.html
12.- La desobediencia
como imperativo moral para salvar a la humanidad
https://oscaryescasd.blogspot.com/2026/03/la-desobediencia-como-imperativo-moral.html






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