La
ambición de poder provoca las huelgas en la Universidad de Sonora
Oscar
Yescas Domínguez
21
de abril de 2026
La
Universidad de Sonora entra en su quinto día de la huelga impulsada por
integrantes del Sindicato de Trabajadores y empleados de la Unison (STEUS), un
paro de labores que es el resultado de la negativa firme de las autoridades
universitarias para negociar el pliego petitorio de la revisión salarial y
contractual.
Esta
huelga adquiere una gran relevancia no sólo porque representa la defensa del
derecho de huelga en un momento histórico en el cual este derecho se encuentra
en peligro de extinción por la implementación de políticas neoliberales que
arrasan los derechos laborales, se intenta eliminar los sindicatos y
desaparecer los contratos colectivos de trabajo.
La
mayor relevancia política y social de esta huelga radica en el hecho de que estalla
justo después de que el Estado procediera en contra de los sindicalistas al
ordenar el Primer Tribunal Laboral del Distrito Judicial I archivar el
expediente de emplazamiento, bajo el argumento técnico de que en el documento
de emplazamiento no especifican los lugares que serán afectados por la huelga, despojando
de esta manera el inicio legal de la huelga.
Con
lo que no contaban autoridades universitarias y autoridades de gobierno es que
a pesar del fallo, los trabajadores agremiados al STEUS fue que aún después de
ser informados de la decisión del tribunal, tomaron en forma autónoma la
decisión colectiva de estallar la huelga (1,028 votos a favor, 595 en contra y
16 nulos) iniciando lo que se ha denominado una "huelga de hecho" o
sin reconocimiento legal.
El
fallo del tribunal es tomado como argumento por parte de las autoridades
universitarias, porque califican de ilegal esta huelga, consideran
injustificado el cierre de las instalaciones universitarias y exigen “la
devolución de las instalaciones” (1).
Para
entender lo que está pasando actualmente en la Universidad de Sonora es
necesario alimentar la memoria histórica y recordar que desde que el Gobernador
Manlio Fabio Beltrones impuso por la fuerza la Ley 4 universitaria en 1992, la Unison
abandonó su vínculo con las comunidades marginadas y se convirtió en
Universidad- empresa, formando cuadros calificados para satisfacer las
necesidades de las organizaciones.
Esta
ley terminó con la gratuidad de la educación universitaria al imponer el
sistema de pago para ingresar a estudiar en la universidad, con este cambio la
educación dejó de ser un derecho para convertirse en una mercancía, se disparó
la distribución desigual del presupuesto universitario porque aumentó el número
de plazas administrativas y disminuyó la creación de nuevas plazas de maestros
de tiempo completo.
Con
estas medidas miles de profesores de horas sueltas fueron sometidos a un
proceso de proletarización afectando la calidad de la educación, porque al padecer
inseguridad laboral se les impidió especializarse en un segmento del campo de
su profesión al impartir diferentes materias cada semestre y no tener tiempo
para investigar y crecer profesionalmente
Se
elevaron los sueldos de las nuevas autoridades universitarias a un nivel tan
alto que llegan a triplicar los sueldos de los maestros de mayor nivel
académico y con mayor antigüedad, por lo que los puestos administrativos de
alto nivel se convirtieron en botín político disputado por diferentes pandillas
académicas que se formaron al interior de la Unison.
La
toma por asalto de la Unison por el neoliberalismo asesinó la democracia en su
interior, fortaleció el autoritarismo como forma de gobierno, permitió el
surgimiento de una casta dorada de administradores que usaron el presupuesto
universitario en su beneficio personal y dio lugar a la servidumbre voluntaria
de varios académicos, trabajadores y líderes sindicales del Staus y del Steus (2).
La
autonomía universitaria fue utilizada por las pandillas que se apoderaron del
poder universitario para proteger el desvío de recursos financieros que estaban
destinados para contratar más plazas de tiempo completo y utilizarlos en la
remodelación de oficinas de altos funcionarios, contratación de más personal de
confianza y otros fines.
De
forma tradicional, los medios de comunicación masiva han sido utilizados por
las autoridades administrativas para crear una imagen de profesores y
trabajadores universitarios como "amantes de las huelgas", al
apuntalar la mentira de que "cada año hay huelgas en la Unison",
cuando se presentan las revisiones salariales y contractuales.
Lo
que sí es cierto y me consta porque trabajé 33 años como profesor de tiempo
completo en la Unison, es que los responsables de empujar a la huelga a
maestros y trabajadores, siempre han sido las autoridades universitarias porque
tienen un patrón de mostrar actitudes de cerrazón, menosprecio y autoritarismo
hacia los trabajadores sindicalizados cuando se hacen las revisiones salariales
y contractuales.
La
estrategia siempre ha sido la misma, no se presentan a las primeras reuniones
de las comisiones negociadoras, cuando asisten sólo escuchan las peticiones y
afirman que " no hay presupuesto" para satisfacerlas, piden
moderación y racionalidad a maestros y trabajadores en sus peticiones, exhortan
a mantener el compromiso de no afectar el funcionamiento de la Unison con una
huelga y esperan hasta el último minuto para hacer propuestas reales.
La
verdad es que no hay trabajador alguno que disfrute estar en huelga, porque mientras
esta dure el pago está suspendido, pero las deudas deben pagarse religiosamente
y la comida no debe faltar en la mesa. Pero las autoridades universitarias
siguen sin aprender, porque lo que está en juego no son sólo números o
porcentajes de sueldos, sino que el motor de esta huelga del STEUS es algo que
las autoridades universitarias no tienen: dignidad.
Un
valor que los integrantes del STEUS han dado muestras de tener de sobra y si
alguien lo duda, tan solo recuerden que en el 2014, este sindicato realizó una
huelga que duro 68 días (del 28 de febrero al 8 de mayo del 2,014) (3),
durante esta prolongada huelga los trabajadores universitarios, además de
soportar tantos días sin recibir pago alguno, aguantaron campañas de
desprestigio pagadas por las autoridades universitarios comprando plumas
fáciles de adquirir que denostaban a los trabajadores, confundían sobre las
verdaderas causas de la huelga, etc.
En un contexto de crisis económica, irse a la
huelga es el último recurso de los trabajadores ante la cerrazón de las
autoridades y en el caso del actual conflicto en la Unison, es evidente de que
a pesar del cambio de Ley universitaria que impulsó Alfonso Durazo, continúa
vigente el autoritarismo centralizado en las autoridades universitarias que
mantienen sus privilegios de recibir altos sueldos, mientras académicos y
trabajadores reciben bajos sueldos por sus labores.
Desde la década de los noventa, la Universidad de Sonora se
mantiene secuestrada por una pandilla de autoridades universitarias que siempre
han actuado como pequeños soberanos que reinan en un feudo aislado de la
sociedad, toman decisiones sobre la distribución del presupuesto universitario,
aseguran el pago de sus altos sueldos, no les importa actuar con ilegalidad al
tener trabajadores que reciben un pago inferior al salario mínimo.
Tampoco
les interesa la calidad de la educación ni las condiciones laborales de
académicos y trabajadores, los acadestrativos (académicos que abandonan la
docencia para ocupar puestos administrativos) que forman parte del equipo de
las autoridades administrativas han perdido su vocación por la docencia y sobre
todo el compromiso social que está implícito al trabajar en una universidad
pública.
Es
insultante que quienes ocupan los actuales cargos de autoridades universitarias
exijan “la devolución de las instalaciones universitarias” porque con esta
petición reflejan una percepción de que ellos se creen los dueños de la
Universidad de Sonora.
La
Unison, como cualquier organización formal está integrada por quienes
pertenecen a ella y en este caso, los integrantes de la comunidad universitaria
son los maestros, trabajadores y estudiantes que representan una inmensa
mayoría y son quienes realmente dan vida a la universidad al cumplir con el
desempeño de sus respectivos roles.
Al
ver las declaraciones de la rectora Dena Camarena Gómez es inevitable recordar el
comportamiento del infame anterior rector Heriberto Grijalva que actuó con gran
menosprecio hacia maestros y trabajadores. Es el mismo rector que obligó
a los trabajadores universitarios a defender su dignidad y mantenerse en estado
de huelga durante 62 días, logrando sobrevivir gracias al apoyo del sindicato
hermano STAUS, de otras organizaciones sindicales y de la población en general.
Me
pregunto qué dirán aquellas personas que festejaron la llegada de una mujer a
la rectoría, al ver a la rectora de la Unison sigue los mismos patrones de comportamiento
y aplica las mismas políticas de menosprecio a trabajadores y académicos que exhibieron
autoridades anteriores, mostrando un liderazgo vertical y autoritarismo
excluyente. Acciones como estas revelan que el ejercicio democrático del poder
no depende del género, sino de una escala de valores individuales que escasas
personas poseen.
Mientras
la actual Rectora se niega a sentarse a dialogar con los representantes de los trabajadores
en persona, no duda en posar en las escalinatas del edificio principal de la
Unison con la diputada conocida como “dato protegido” Diana Karina Barreras
Samaniego y publicar la foto en redes sociales apoyando con su imagen su
precampaña electoral.
Por
lo pronto, las banderas rojinegras permanecerán en la Universidad de Sonora por
un tiempo indefinido afectando su funcionamiento, luego de que el personal del
Sindicato de Trabajadores y Empleados de la Universidad de Sonora (Steus) votó este
día lunes 20 de abril a favor de continuar la huelga, al considerar
insuficientes las propuestas de la universidad.
El
Steus exige un aumento salarial directo del 50% y 4% en prestaciones mientras
que las autoridades universitarias ofrecen un aumento diferencial que va del
12.89% al 4%. Mientras las autoridades universitarias perciben un sueldo mayor
que el que gana la Presidenta Scheinbaum, más de 800 trabajadores
universitarios afiliados al STEUS perciben un sueldo inferior al salario mínimo
(Sueldo de la rectora: $129,977, salario mínimo en Sonora: $9,451 y $13,226 en
la frontera).
El
conflicto sigue escalando y gracias a las redes sociales, se escuchan más
pronunciamientos dentro de los cuales destacan aquellos que apoyan
mayoritariamente las demandas de los trabajadores, condenan la intransigencia
de las autoridades y la revelación de los altos sueldos que perciben las
autoridades universitarias despierta un sentimiento de indignación.
Todos
los pronunciamientos son importantes, pero uno que tiene singular importancia son
aquellas que cuestionan la legalidad del fallo emitido por el Primer Tribunal
Laboral del Distrito Judicial I, porque afirman que la huelga sí es legal (5),
porque pone en tela de juicio la integridad moral de autoridades de gobierno
que archivaron el emplazamiento de huelga y de las autoridades que esgrimen
este argumento de “ilegalidad” de la misma para exigir la entrega de
instalaciones universitarias.
Lo
cierto es que las autoridades cometieron un error al afianzarse a este fallo
como si fuera un clavo ardiendo para cuestionar la legalidad de la huelga y
exigir “la devolución de las instalaciones universitarias”, porque lo
políticamente correcto y lo esperado en una autoridad con estudios de Doctorado,
hubiera sido dialogar para evitar la huelga y una vez que ésta estalló debió
reforzar el diálogo para levantarla cuanto antes para no perjudicar el
funcionamiento de la institución, el bienestar de los trabajadores y la educación de miles de
universitarios.
Pero
una vez más se comprueba que el tener estudios de Doctorado no… elimina
actitudes autoritarias, porque estamos viendo una muestra más de que el poder
embriaga y aquellos que llegan al mismo se dedican a disfrutar de sus
beneficios y condenar a todos aquellos que cuestionen las decisiones de quienes
integran el poder en turno.
Lo
que no alcanza a ver la actual rectora y su equipo de colaboradores es que, con
la prolongación del conflicto, más personas centran la mirada en lo que está
sucediendo en la Unison y llega a trascender aquello que las autoridades desean
mantener bajo suma discreción que es la enorme desigualdad salarial que existe
en su interior.
La
educación de los estudiantes no forma parte de las preocupaciones de las
autoridades universitarias, solo la mencionan como argumento para presionar a
los “amantes de las huelgas” para presionarlos y que termine el paro laboral. Todo
apunta a que la experiencia de la huelga del 2014 del STEUS se repetirá este
año, porque las autoridades universitarias están repitiendo las mismas
actitudes de cerrazón e intransigencia que en aquel entonces fueron las causas
de la prolongación del conflicto.
Por
si esto fuera poco, es importante señalar que el Sindicato de trabajadores
académicos (STAUS) también tiene emplazada a huelga a la Universidad de Sonora
para este 30 de abril porque ha recibido las mismas negativas y el mismo trato
despectivo de las autoridades universitarias en su revisión salarial y
contractual, por lo que preparándose para lo peor, ya instaló el Consejo
General de huelga, lo que revela que el origen del conflicto universitario son
las propias autoridades universitarias.
Con
estas actuaciones resulta por demás evidente que no son los trabajadores del
STEUS los responsables de esta huelga, tampoco lo serán los académicos en caso
de que el STAUS decida estallar su huelga el 30 de abril, los verdaderos responsables
de las huelgas en la Universidad de Sonora siempre han sido los integrantes de aquella
burocracia dorada que se cree dueña de la Unison, porque percibe altos sueldos.
Las
actuales autoridades administrativas aspiran a seguir el camino de anteriores
autoridades de la máxima casa de estudios en Sonora que disfrutaron largos años
percibiendo altos sueldos y lograron jubilarse con megapensiones que paga el
Isssteson afectando las finanzas de éste instituto de salud, mientras que miles
de trabajadores y académicos |que recibieron sueldos bajos durante toda su vida
activa y al jubilarse sobreviven con bajas pensiones.
Los
trabajadores del STEUS están dando una muestra de dignidad luchando por
defender sus derechos laborales enfrentando el autoritarismo de las autoridades
universitarias y la parcialidad de las autoridades de gobierno que fallaron en
su contra antes de que decidieran irse a la huelga. La solidaridad de clase es
necesaria para echar abajo el tecnicismo jurídico que intenta invalidar la
huelga cuyas demandas tienen validez social, política y humana.
La
falta de respuesta al diálogo por parte de las autoridades universitarias
permite predecir que aumentan las posibilidades de que el STAUS estalle su
huelga el día 30 de abril, por lo que el conflicto universitario entraría en una
fase superior. La Universidad de Sonora no está aislada del sistema jurídico-social
que conforma la república mexicana, existe un Estado de Derecho que debe
respetarse, por lo que no debemos permitir que las autoridades universitarias
actúen como si estuvieran en un feudo particular donde gobiernen sin rendir cuentas
a nadie.
Más
allá de exigir solución a la huelga con respuestas justas a las demandas del
STEUS de tal forma que puedan levantar su huelga con entera satisfacción y
dignidad, además de demandar solución al pliego petitorio del STAUS para evitar
su estallido a fin de este mes, ha llegado el momento de que la comunidad
universitaria y la sociedad en su conjunto eleven su voz para exigir cambios al
interior de la Unison que terminen con la desigualdad salarial y los
privilegios de las autoridades universitarias.
1.- La Unison afirma que la huelga es ilegal
https://www.facebook.com/watch/live/?ref=watch_permalink&v=2032516397297042
2.- El neoliberalismo y su impacto en las
universidades públicas
(La muerte de la democracia en la Universidad de
Sonora con la implementación de la Ley 4)
https://oscaryescasd.blogspot.com/2020/10/elneoliberalismo-y-su-impacto-en-las.html
3.- Testimonios psicosociales de una huelga
universitaria basada en la dignidad
https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/07/testimonios-psicosociales-de-una-huelga.html
4.- Anatomía del poder en la Universidad de Sonora
https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/07/anatomia-del-poder-en-la-universidad-de.html
5.- no es ilegal la huelga del STEUS opina experto en
derecho laboral
https://www.facebook.com/share/v/18Vn5UqP95/





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