La
miseria de los politicastros y la necesidad de reconstruir el sentido de la
política
Oscar
Yescas Domínguez
16
de abril de 2026
En
la década de los noventa acudí a un congreso internacional de Psicología social
en la Benemérita universidad Autónoma de Puebla, en ese evento presenté una
ponencia que fue el informe de una investigación que realicé sobre liderazgo
organizacional en la Universidad de Sonora, en la cual estudié la interacción
entre maestros, trabajadores y estudiantes con sus representantes en la
estructura organizacional que existió en la desaparecida Ley cuatro
universitaria que fue impuesta de forma violenta por el exgobernador Manlio Fabio
Beltrones.
Para realizar este
estudio, seguí el procedimiento que dicta la metodología de investigación en
ciencias sociales, es decir, diseñé el proyecto de investigación, obtuve el
marco muestral de la población objeto de estudio, utilicé una fórmula
estadística para determinar el tamaño de la muestra con un margen de
confiabilidad mayor al 95%, seleccioné la muestra aleatoriamente, diseñé un
cuestionario y con la ayuda de varios estudiantes se realizaron entrevistas a cientos
de personas que fueron seleccionadas para formar parte de la muestra.
Como
se esperaba, los resultados no fueron muy halagadores, porque una aplastante
mayoría de los tres sectores de la muestra analizada informó que no tenían
contacto alguno con sus representantes en los diferentes niveles de gobierno
universitario, por lo que no eran consultados ni recibían información alguna de
las decisiones que tomaban a su nombre y un gran porcentaje afirmó que
desconocía las identidades de quienes votaban en su nombre y representación.
Estos resultados demostraban la muerte de la democracia universitaria porque en
la anterior ley, las autoridades universitarias eran elegidas a través del voto
secreto, directo y universal por maestros, trabajadores y estudiantes.
Extrapolando
ese estudio realizado en el micro universo que fue la Universidad de Sonora a
la realidad nacional de aquel entonces, con fundamento en la observación de la
interacción social entre líderes y miembros de sindicatos, dirigentes de partidos
políticos y militantes, autoridades gubernamentales de los tres niveles y
población en general, en la parte de las conclusiones hice una declaración que logró
llamar la atención del nutrido público presente porque mientras hacía uso de la
palabra observé que todas las miradas se centraron en mi persona.
Lo
que dije fue que dentro de la crisis social que estábamos experimentando a
nivel mundial se encontraba un tipo de crisis particular que era la crisis
política que podríamos sintetizar como una crisis de liderazgo, una crisis que por
su naturaleza afectaba el funcionamiento de todas las instituciones que son el
fundamento de nuestra sociedad: familia, escuela, iglesia, sindicatos, partidos
políticos y gobiernos, porque se presentaba como una crisis en la relación
dirigente-dirigido.
Esta
crisis se expresaba en una creciente reducción de la influencia social de los
dirigentes, en un aumento de desconfianza hacia sus figuras, en una notoria en
la participación social, en una falta de credibilidad a los líderes formales
porque presentaban una gran distancia entre el discurso y la acción. Los seguidores
dejaban de actuar como tales porque no se sentían representados, al contrario,
se sentían traicionados.
Esta
crisis de confianza que generaba un sentimiento de decepción provocó que amplias
capas de la población se alejaran de la política mostrando un rechazo a los
partidos políticos, surgiera un conformismo generalizado que coincidió con la
construcción de la sociedad de consumo que promovió el desarrollo de una
ideología individualista y se presentara una destrucción de lo social porque ese
distanciamiento provocaba la desaparición del sentimiento de pertenencia a
comunidades, organizaciones y grupos sociales, dando lugar a un proceso de
atomización social que condujo décadas después a la crisis de soledad que hoy
estamos padeciendo (1).
Estos
cambios que se estaban presentando en el comportamiento social formaban parte
de una oleada de cambios sociales en un momento histórico en el que el mundo
estaba ingresando a una nueva etapa de grandes cambios sociales debido a que la
desintegración de la Unión soviética provocó la desaparición del orden mundial
bipolar que estuvo conformado durante décadas por la confrontación entre
Estados Unidos y la Unión soviética y fue cuando empezaba a emerger un nuevo
mundo que estuvo liderado por Estados Unidos durante las siguientes décadas.
Con
el nuevo orden mundial unipolar surgió la globalización que fortaleció al
sistema capitalista al expandir por la mayor parte del mundo la economía de
libre mercado y en ese marco nació un nuevo poder global que fue el poder
económico representado por las oligarquías corporativas multinacionales, que tomaron
por asalto las antiguas repúblicas soviéticas y crecieron tanto que lograron
imponerse ante los poderes políticos de la mayoría de los Estados Nación,
exigiendo la apertura de las fronteras para el libre tránsito de las
mercancías, lo que implicó que dichos Estados aceptaran reducir su capacidad de
controlar el comercio, su economía y supeditar la soberanía de las naciones a
las necesidades del mercado.
En
este nuevo orden mundial las economías nacionales se subordinaron a las
necesidades del mercado, si deseaban sobrevivir debían someterse a nuevas
reglas del comercio internacional que favorecían al capital privado
internacional y dejaban de lado la atención a las necesidades sociales. En esa
perspectiva, la globalización vino acompañada del neoliberalismo como nueva
forma de gobierno exigiendo la aplicación de políticas gubernamentales que incluyeron
reformas a las constituciones nacionales, mutilaciones a los contratos
colectivos de trabajo que eliminaron derechos laborales, desaparecieron
prestaciones sociales y desaparecieron instituciones gubernamentales para privatizar
servicios públicos.
En
este contexto de grandes cambios sociales, los responsables políticos de la
mayoría de las naciones se vieron impotentes para enfrentar la fuerza de la
oligarquía corporativa que se escudaba en la premisa de que el mercado libre se
regularía por “una mano invisible”, que es una metáfora creada por el
economista Adam Smith (2) que describe cómo la búsqueda del
interés propio por parte de individuos y empresas en un mercado libre conduce,
involuntariamente, al bienestar general y a la eficiencia económica.
Los
gobernantes de los Estados Nación y la élite política que les rodeaba
terminaron por aceptar la sumisión al nuevo emperador que era el Mercado (3),
el cual empezó a funcionar como la nueva religión del siglo XXI porque todo
giraba en torno al mismo y fue cuando surgió una delincuencia organizada de
cuello blanco de carácter transnacional que estaba conformada por directivos de
grandes corporaciones globales, directivos de organismos financieros
internacionales, gobernantes de varios países, legisladores, dirigentes
políticos y dueños de medios masivos de difusión, que unieron esfuerzos para imponer
políticas públicas que garantizaran la maximización de ganancias al capital
privado.
En
estas condiciones los dirigentes políticos enquistados en las estructuras del
poder gubernamental traicionaron a sus pueblos al sepultar la filosofía del
servidor público aceptando que la corrupción formara parte de la cultura
organizacional de las dependencias gubernamentales, para gobernar utilizando el
poder político al servicio del capital privado, permitiendo un mayor saqueo de
los recursos naturales, un aumento en la explotación de la clase trabajadora y
el crecimiento de la pobreza en grandes capas de la población.
La
crisis de liderazgo afectó a todas las figuras de autoridad porque perdieron
solidez, credibilidad y confianza (maestros que ya no son respetados por sus
alumnos, padres que perdieron autoridad con sus hijos, sacerdotes que predican
a un reducido número de creyentes, dirigentes sindicales que traicionan a sus
representados, policías que extorsionan a la población, etc.), pero de todas
las figuras de autoridad, los políticos son quienes registran los niveles más
bajos de aceptación y credibilidad social por su involucramiento en actos de
corrupción y por el uso constante de la mentira.
El
origen de esa rechazo social se debe a que aquellos que hicieron de la política
su forma de vida, aprovecharon el impulso creciente de la desigualdad social
provocada por la implementación de medidas neoliberales para beneficiarse a sí
mismos actuando como politicastros (término despectivo que se usa
para hacer referencia a políticos ineficientes, corruptos, que actúan con
intenciones inmorales y utilizan medios turbios para su beneficio personal) dejándose
guiar por su ambición de quedarse en el poder o regresar al mismo y para lograr
tal objetivo fueron capaces de todo mentir, engañar y traicionar a sus propios
pueblos para entregar los recursos de su país al extranjero.
Esas
fueron las condiciones por las que a finales del siglo XX y las primeras
décadas del siglo XXI el clima social se caracterizó por una época de oscurantismo
político a nivel global, creado por la orfandad ideológica que provocó la
desaparición de la URSS y provocó el surgimiento de varios movimientos
colectivos de protesta, de defensa y de lucha por la recuperación de derechos
laborales y sociales.
Pero
la ausencia de ideologías generó un conformismo social que contribuyó a apagar
la esperanza del cambio social y se reforzó con la expansión de la de la
doctrina “no hay alternativas” que se basaba en la idea de que la desaparición
de la URSS era el fracaso del socialismo y que no había alternativas diferentes
al capitalismo.
Durante
este período histórico la élite política global gobernó impulsando una guerra
económica en contra de los trabajadores utilizando estilos de liderazgo autoritarios
para reprimir las voces de protesta y este tipo de liderazgo al igual que la
corrupción, impregnó la cultura social de tal forma que trascendió hasta formar
parte de la vida cotidiana de millones de personas.
Los
gobiernos progresistas que llegaron al poder político a través de
procedimientos democráticos decepcionaron a sus votantes al subordinarse ante los
vaivenes del mercado y defensa de intereses de la oligarquía corporativa. En su
afán de mantenerse en el poder lograron confundir a la población al reducir la
política a la política electoral, la democracia a la democracia electoral y al difundir
la idea de que para gobernar se necesitaban expertos en política y como la
población no sabe gobernar, para eso estaban los profesionales de la política,
o sea, los politicastros que tomaron el mando del control político a través de
la democracia representativa e hicieron de la política su forma de vida
brincando de un puesto a otro, de un partido a otro, con tal de mantenerse en
el poder.
En
el proceso de control social para inhibir las fuerzas que impulsaban los
cambios sociales, les ayudó sobremanera que el proceso de socialización en
general y el sistema educativo en particular estuvieran diseñados para que las
masas aprendieran como primera premisa en sus vidas la obediencia a la figura
de autoridad (4), por lo que buena parte de la población fue adiestrada
en una regresión, en un alto a la evolución humana que se caracterizaba por la
ausencia de pensamiento crítico, por la proliferación de una actitud de no
pensamiento, presentando una tendencia a seguir instrucciones y a construir
vínculos de dependencia con figuras de autoridad.
El
surgimiento de internet, redes sociales y telefonía celular provocó un estado
de anestesia social, una sensación permanente de estar confortablemente
aturdido y contribuyó a generar un comportamiento colectivo en el que las
personas limitaran su comportamiento social para actuar como simples seguidores
de figuras de autoridad.
Aquella
crisis que mencionaba en la década de los noventas como una característica
principal de nuestra sociedad, se fue agudizando a lo largo del tiempo, hasta
convertirse en parte de nuestras vidas y conformar un Estado de crisis
permanente como lo señala el filósofo polaco Zygmunt Bauman (5), es
decir, no solo no estábamos viviendo un colapso económico temporal, sino que hemos
estado viviendo durante décadas en medio de una profunda crisis política, económica
y social de carácter permanente porque es la crisis del sistema capitalista.
Pero
el surgimiento de las redes sociales permitió una comunicación horizontal,
múltiple y de carácter masivo, de tal forma que permitieron que los
sentimientos de indignación se tradujeran en un renacimiento de la esperanza de
que era posible construir un nuevo mundo diferente al actual. De esta forma, en
un ambiente global caracterizado por el autoritarismo como forma de gobierno,
represión hacia movimientos colectivos, existencia de una crisis de
credibilidad de los partidos políticos y un hartazgo social, en el 2018 en México
se llegó a un nivel de hartazgo social provocado por la agudización de la
crisis económica y los fraudes electorales, por lo que la urgencia de un cambio
social era ya una necesidad evidente, percibida y anhelada por millones de
mexicanos.
El cambio tenía que darse en ese año ya sea
por la vía pacífica o a través de la lucha armada como lo anunciaban la
creación de diferentes grupos de civiles armadas en diferentes puntos de la
república. Las redes sociales jugaron un papel importante en la gestación de
una revolución política en México, que permitió la movilización colectiva,
organizada y unida del pueblo mexicano que dio fin a la dictadura prianista de
más de 70 años en el poder y logró llevar al poder a Andrés Manuel López
Obrador representando al naciente partido llamado Movimiento de regeneración
nacional (Morena). Este triunfo electoral sorprendió a todo el mundo, tanto en
el extranjero como al interior de nuestro país, porque demostró que la
democracia electoral todavía podía usarse como forma de lucha en contra de la
tiranía, el autoritarismo y funcionar como medio de cambio social.
Durante
estos últimos 7 años de gobierno de Morena en México, varias cosas cambiaron en
México, se fortaleció el vínculo entre la población y el nuevo gobierno
mexicano y bajo este nuevo liderazgo se implementaron políticas que
contribuyeron a reducir los índices de la pobreza, se aumentó el salario mínimo
lo cual contribuyó a fortalecer el consumo interno, se han invertido miles de
millones en obra pública y sobre todo se han beneficiado a millones de
mexicanos con varios programas de bienestar social.
Con
estas acciones México logró colocarse como ejemplo a seguir a nivel mundial en
el camino de la construcción de la
democracia, no solo recobró su liderazgo en la política internacional, sino que,
a lo largo de 7 años del gobierno de Morena, nuestro país se perfila como un
actor principal en la construcción del nuevo orden mundial multipolar que
estamos viendo emerger.
Pero
no todo es positivo porque desde una perspectiva crítica, es necesario recordar
que el cambio de partido en el gobierno fue aprovechado por miles de
oportunistas políticos que, actuando como chapulines, abandonaron sus partidos
de origen (Pri, Pan, Prd, Verde, Movimiento ciudadano) para afiliarse a Morena
donde fueron recibidos con los brazos abiertos de tal forma que desplazaron a
militantes de Morena y lograron incluir sus nombres en las boletas electorales usando
la camiseta del nuevo partido se enquistaron en la estructura del nuevo
gobierno.
De
esta manera, políticos con gran desprestigio por su vinculación a actos de
corrupción en el pasado que por sí solos hubieran sido rechazados por la
población mexicana, fueron beneficiados por “el efecto AMLO” al ganar
elecciones para ocupar puestos de elección popular, lo que les permitió ocupar
puestos de liderazgo formal e integrar sus equipos de trabajo con reconocidos
militantes del prianismo, por lo que en el nuevo gobierno de Morena pudieron continuar
disfrutando del poder conformando una élite de politicastros que no han roto
con el neoliberalismo, que continúan haciendo de la política su forma de vida y
han enriquecido sus fortunas personales al mantenerse enquistados en las
estructuras del poder.
Se
esperaba que se hiciera realidad el lema que dio el triunfo a Morena en el 2018
“Juntos haremos historia”, pero la realidad es que los primeros excluidos
fueron los militantes de izquierda de Morena y sustituidos por los
politicastros que ocupan cargos directivos en las instituciones gubernamentales
y las conducen al viejo estilo prianista, con un “neanderthalismo
administrativo” (6).
No
existe una selección científica del personal porque quienes ocupan cargos de
altos mandos y mandos medios en las diferentes instituciones gubernamentales,
no son elegidos por su capital humano o por estar calificados para ocupar
dichos cargos, sino que esos puestos directivos siguen usándose como un botín
político ya que son utilizados como recompensas de campaña, porque se pagan con
ellos favores políticos o de índole sexual y con esos criterios encontramos
verdaderos idiotas ocupando cargos de alta responsabilidad actuando como
tiranos con el personal a su cargo, pero mostrando servidumbre voluntaria y
sobre obediencia al gobernante en turno.
La
presencia de politicastros en las estructuras organizacionales del gobierno
perjudica seriamente a la población general, porque las instituciones pierden
fortaleza debido a que sus funciones se reducen a la de ser “bolsas de trabajo”
que dan empleo a personas cercanas al poder político, el daño social de estas
acciones se puede comprender al ver que la mayor parte del presupuesto de las
dependencias gubernamentales se destina al pago de la nómina y dentro de ésta,
la mayor cantidad se va en el pago de altos sueldos a los altos mandos y
personal de confianza, dejando un porcentaje muy reducido al funcionamiento
operativo.
La
población general se ve afectada porque existe un exceso de personal
administrativo en las instituciones públicas y un reducido número de personal
técnico, lo cual disminuye la cantidad y la calidad de los servicios públicos:
educación (bajos salarios para maestros, falta de infraestructura escolar),
salud (falta de médicos especialistas, desabasto de medicamentos, retraso en
consultas, en cirugías, ausencia de inspectores de salud, etc.) seguridad
pública (aumento de delincuencia común, corrupción policiaca, violencia social,
reducido número de personal policiaco y bajos sueldos para los mismos),
planeación urbana (crecimiento descontrolado de la ciudad por existencia de
mafias de inmobiliarias, ausencia de inspectores de protección civil, etc.),
transporte público (deficiente servicio de transporte, falta de unidades para
satisfacer demanda social), etc.
Los
dirigentes de Morena en los Estados y la Dirección nacional del partido,
perdieron piso después del triunfo del 2018 porque al estar en el poder
político abandonaron a los movimientos colectivos y en lugar de marcar una
diferencia con los gobiernos prianistas trabajando para construir una verdadera
transformación social desde abajo para construir una democracia participativa
acompañada de una educación política con una filosofía y cultura al servicio de
los pobres, lo que hicieron fue enfocarse en consolidar sus posiciones en las
estructuras del poder político para mantenerse dentro del mismo y por esas
razones bajo las siglas de Morena se siguen reproduciendo las prácticas que
caracterizaron al prianismo: liderazgo autocrático, corrupción, sobre obediencia,
servidumbre voluntaria, nepotismo, etc.
Mientras
la mayoría de la población que sufre el impacto de medidas neoliberales (largas
jornadas de trabajo, bajos salarios, inestabilidad laboral) y los estragos de
la crisis económica sólo piensa en asegurar la comida del día siguiente o pagar
sus cuentas a fin de mes, aquellos politicastros que ocupan cargos directivos
en las dependencias de gobierno, no desquitan los altos sueldos que perciben
porque descuidan el desempeño de sus puestos, no cumplen con sus
responsabilidades por estar pensando en qué hacer para ocupar mejores cargos en
las próximas elecciones.
Aquel
estudio sobre liderazgo y cultura organizacional que realicé hace 30 años al
interior de la Universidad de Sonora, fue la visión crítica de una realidad que
tres décadas después lamentablemente sigue existiendo, lo cual contradice el
discurso oficial que habla de una Cuarta Transformación porque al igual que en
el resto del mundo, en México no existe una verdadera democracia.
La
crisis política continúa agudizándose a nivel global y en al ámbito nacional,
Morena como partido en el poder presenta un desgaste como institución política
y su base social de apoyo se centra en al liderazgo de la Presidenta Claudia
Scheinbaum, al igual que en su momento se apoyó en la figura de Andrés Manuel
López Obrador, pero al interior de los Estados gobernados por Morena se siente
una decepción colectiva por la actuación de los politicastros.
Ellos
son los responsables de que estemos viviendo una simulación, una democracia falsa
que pretenden presentarnos como verdadera, pero en realidad es una pseudodemocracia
conocida como democracia representativa, en la que a través de nuestros votos
elegimos a representantes para ocupar puestos de representación popular (desde
presidentes municipales, pasando por diputados, Senadores, Gobernadores y presidentes
de la república). Pero continúa la dinámica que prevaleció en el prianismo
porque la mayoría de los representantes emanados de la democracia
representativa siguen ignorando las necesidades sociales, continúan
enriqueciéndose con recursos públicos al ganar altos sueldos y amplias
prestaciones, mientras que una gran mayoría de mexicanos desconoce quien es el
diputado o senador que toma decisiones en su nombre y representación, lo cual
representa una crisis de liderazgo político.
Por
esas razones, en los últimos años se ha presentado una acumulación de hartazgo
social provocada por la decepción en la forma de gobernar de los politicastros
y la historia reciente nos dice que alrededor del mundo varios partidos progresistas
que estaban en el poder recibieron un voto de castigo por su mal forma de
gobernar y los partidos de ultraderecha los partidos de ultraderecha resultaron
beneficiados por esta reacción popular y conquistaron el poder político (7),
provocando el surgimiento de estilos de gobierno que fueron mucho más allá del
autoritarismo y se caracterizan por acercarse más al fascismo al aprovechar el
poder para atentar en contra de la construcción de la democracia social y
destruir el Estado de bienestar social.
Por
eso es importante que mantengamos viva la memoria histórica y reconozcamos que
en el contexto histórico de crisis social de múltiples dimensiones que
caracteriza a nuestra sociedad contemporánea, se encuentra la agonía del orden
mundial unipolar, estamos viendo la emergencia de un nuevo orden mundial y nos
encontramos que en este período de interregno surgen los demonios que amenazan con
arrastrar al mundo entero hacia una tercera guerra mundial.
En
este contexto social, no es una exageración decir que la continuidad de la
presencia de legiones de politicastros en el poder representa un peligro social
para la población general porque actúan en contra de los intereses de la clase
trabajadora, a favor de la oligarquía empresarial y con tal de continuar en el
poder serían capaces de entregar nuestras riquezas naturales, nuestra soberanía
nacional al capital privado internacional.
Al
ver que en México aquellos que en el 2018 brincaron de un partido agonizante a
un partido naciente que tomó el poder, que llegaron arrebatando puestos de elección
popular y cargos directivos logrando beneficiarse durante todos estos años del
acceso a recursos públicos, brincando de un puesto a otro, hoy se preparan de
forma anticipada para seguir en las nóminas de los próximos gobiernos ocupando
nuevos cargos después de las elecciones en el 2027, debemos prepararnos para
evitar que se mantengan como parásitos dentro del poder.
Los
politicastros que se encuentran en posiciones de poder, entran en una fase de
competencia telegénica sin importarles cometer delitos electorales al descuidar
sus cargos actuales para dedicar su tiempo laboral en labores de precampaña apareciendo
constantemente en redes sociales, dando entrevistas de prensa y televisión, o
inclusive, están realizando visitas a las colonias urbanas en las que hace tres
años hicieron promesas que no cumplieron, todo esto con el objetivo de
presentar una imagen de “simpatía popular” y lograr ser incluidos en las
boletas electorales para ocupar nuevos cargos públicos.
Utilizan
recursos públicos para movilizarse y financiar gastos de campaña preelectoral
buscando promover su imagen mostrando su mejor sonrisa, la mejor imagen para
mostrarse atractivos ante la población y conseguir de nuevo sus votos en las
próximas elecciones. Es evidente que con estas acciones incurren en violaciones
a la ley de responsabilidades de servidores públicos y deberían ser sancionados,
pero como los responsables de hacer que prevalezca el Estado de Derecho y de
combatir a corrupción son también politicastros que están haciendo lo mismo,
pues simplemente no pasa nada y el gobernador de Sonora niega que sean campañas
anticipada y califica estas acciones como “coincidencias” y “visibilización del
trabajo realizado” (8).
Si
alguien tiene dudas de que vivimos en una pseudodemocracia, tan solo puede ver
que las evidencias apuntan a que por tercera ocasión se utilizará el uso de las
encuestas como método de selección de candidatos a puestos de elección popular,
lo cual representa un golpe a la construcción de la democracia social porque
impide la participación social y con ello la construcción de la democracia
participativa y permite que “una mano invisible” elija a los candidatos a
puestos de elección popular.
Recordemos
que en las elecciones del 2021 el uso de esta técnica provocó grandes
inconformidades porque se excluyó a verdaderos militantes de Morena, se
benefició a politicastros recién integrados a Morena y los resultados
electorales fueron de derrota de candidatos de Morena (fue el caso de
Hermosillo, Sonora) y un crecimiento del abstencionismo electoral porque
aquellos miles de jóvenes que votaron por primera vez en el 2018, sufrieron una
decepción por la irrupción de los politicastros provocando que, en las
elecciones del 2021, disminuyera el porcentaje de votantes y creciera el índice
de abstencionismo.
En
el 2024, se repitió esta estrategia a pesar de las inconformidades que se
presentaron anteriormente, pero en esa ocasión organizaron un circo en el cual
participaron precandidatos elegidos por encuestas previas a quienes se les
asignó un presupuesto para realizar campaña de promoción de sus personas con el
objetivo de convencer a las personas que fueran seleccionadas para formar parte
de una muestra “representativa” de todos los mexicanos, para emitir una opinión
favorable a su persona cuando recibieran una llamada telefónica y resultar ser
el elegido para ocupar la candidatura a la Presidencia de la república (9).
En
base a mi experiencia como profesor investigador universitario durante más de
tres décadas, puedo decir que el uso de las encuestas para seleccionar
candidatos a puestos de elección popular degrada la política a un concurso de
popularidad de personalidades individuales porque centra la atención en nombres
de personas, se deja de lado el análisis y discusión de programas de trabajo que
representarían el compromiso político de quienes aspiren a llegar al poder
político.
Frente
a este panorama solo hay dos explicaciones: a) Los dirigentes políticos exhiben
una miopía política al ignorar las necesidades, deseos y
expectativas de la población a la que pedirán su voto en las próximas
elecciones revelando con ello una negligencia inaceptable, o b) La exclusión
del uso de elecciones internas y el desvío de la atención sobre las necesidades
sociales es intencional para evitar la participación social y garantizar que la
élite en el poder se mantenga en el mismo. Existe una gran diferencia entre ser
popular a nivel social y el ser apto, estar capacitado para desempeñar un
puesto de servidor público (10).
La
repetición del uso de las encuestas y su institucionalización vienen a configurarse
como un trampantojo electoral que impide el aprendizaje de la política, inhibe
la participación social y reduce al ciudadano con derechos políticos a la
condición de seguidor porque los dirigentes políticos le dicen por quién votar,
dejan de lado el por qué está votando. En su momento denuncié el uso de las
encuestas como una forma nueva de fraude electoral porque impide que se
construya la democracia participativa al no realizar elecciones internas de los
candidatos por medio de votos de militantes y simpatizantes (11).
La
idea original de la democracia como el gobierno del pueblo ha quedado
abandonada, sustituida por una democracia representativa que se renueva en
determinados períodos y la democracia electoral se presenta en forma sesgada
porque son los dirigentes políticos quienes deciden los nombres que aparecerán
en las boletas electorales y al pueblo no se le pregunta sobre sus necesidades
sociales, sólo se le dice por quién debe votar “para evitar el regreso del
prianismo”.
En
este año previo a las elecciones intermedias del 2027 en México, estamos
observando una irrupción de politicastros tanto del gobierno municipal como del
y estatal que saturan los medios de comunicación masiva anunciando el inicio de
un gran número de obras públicas, algunas de ellas colocando “la primera
piedra” y otras que son inauguradas antes de terminar su construcción, todas
ellas reflejan un esfuerzo por dar una impresión de que “trabajan mucho en
favor de la población”, aunque todos sabemos que esta lluvia de recursos
financieros se contradice a la respuesta de años anteriores de que no había
recursos suficientes para trabajar.
Muestran
sus mejores sonrisas, intentan presentar una imagen agradable de sí mismos, esforzándose
por verse atractivos ante las cámaras, hablan
como si fueran expertos en política y presentan su trayectoria en puestos
públicos como experiencia de gran valor. Estamos frente a una clara precampaña
electoral en la que los politicastros trabajan para que sus nombres sean
incluidos en las boletas electorales
para participar por cargos públicos en las elecciones del 2027.
En
su afán de mantenerse en el poder no se dan cuenta de que lo que están
presentando es en realidad una imagen moral miserable de sí mismos, pero no les
importa continuar con la degradación de la política porque padecen una ceguera
moral que les impide distinguir entre lo que es justo o injusto, lo correcto de
lo incorrecto, lo moral de lo inmoral.
Pero
lo que ignoran es que las continuas transformaciones sociales al mismo tiempo
que han cambiado nuestro entorno social también han cambiado las formas de
pensar, actuar y sentir de millones de personas, junto a los cambios de
percepción de la realidad social, también se han presentado cambios en la
autoimagen, cambios en la forma de percibir a los demás y la participación en
varias luchas sociales han generado un aprendizaje social, por lo que la
población está más despierta y ya no es fácil engañarla como sucedió en
períodos electorales pasados.
La
participación social en varios movimientos colectivos ha provocado empoderamientos
individuales y colectivos, al tomar consciencia de la existencia de que en
política se pueden aplicar los principios de la física, lo que significa que una
mayoría social tiene más peso que una pequeña minoría y sobre todo, que el
poder que tienen los politicastros es porque el pueblo les dio el poder
político con su voto popular, pero así como se los dio, también se lo puede
quitar en las próximas elecciones y esa es la razón de que estén en campañas
electorales anticipadas en una competencia telegénica.
La
población está reconociendo que tiene el poder de dar o no más poder a quienes
han estado en puestos públicos y en sus manos se encuentra el poder de decidir
si aquellos que ya tuvieron oportunidad de gobernar puedan seguir en el poder
ocupando un nuevo puesto y ese es el gran temor de los politicastros.
En el Estado de Sonora Morena ha sufrido un rápido desgaste
político desde que dejó de ser movimiento para convertirse en partido y abandonó
los movimientos políticos durante todos estos años de su gobierno (movimientos
de defensores del predio El Cárcamo en el vado del río, movimiento de
pensionados y jubilados, movimiento de defensores del agua, movimiento en
contra de la construcción de las presas en el río Sonora, etc.).
La
medida extrema que refleja el distanciamiento del gobernador de Sonora con el
pueblo que dice gobernar, se refleja en que está siguiendo el ejemplo de los
gobiernos prianistas al restringir el acceso al palacio de gobierno poniendo un
retén permanente de guardias que filtran el ingreso y la política de cerrar las
puertas de palacio cuando se presentan manifestantes. El desgaste político del
partido en el gobierno ha sido provocado por legiones de politicastros que se
enquistaron al interior de Morena, tomaron posiciones de poder y mal gobiernan
desatendiendo las necesidades sociales.
Debemos contemplar que vivimos en una sociedad organizacional, esto significa que el funcionamiento de nuestra sociedad se basa en la existencia y funcionamiento de miles de organizaciones que nos ofrecen productos y servicios para satisfacer nuestras necesidades. Desde una perspectiva organizacional, los partidos políticos son organizaciones, pero la gran pregunta es “¿Qué tipo de necesidades, deseos o expectativas satisfacen los partidos políticos?”
Las
organizaciones están constituidas por personas, los partidos políticos no son
la excepción, al igual que todas las organizaciones los partidos políticos
necesitan de la ciudadanía, pero los dirigentes políticos solo acuden a la
ciudadanía en períodos electorales y después se olvidan de ella. Los partidos
políticos viven de recursos públicos que aporta la ciudadanía, de hecho, no
existirían sin el apoyo de recursos públicos y del voto ciudadano. En
contrapartida, los ciudadanos podemos existir sin los partidos políticos,
porque éstos incumplen sus promesas y sólo actúan en beneficio de una camarilla
de delincuentes de cuello blanco que vive del presupuesto público ostentando
una falsa representación popular.
En
estos tiempos electorales de creciente despertar social, de hartazgo social
hacia los gobernantes, los partidos políticos (incluido Morena por supuesto),
se enfrentan a la disyuntiva de “renovarse o morir). Para sobrevivir necesitan
construir la democracia social, para obtener legitimidad social deben realizar
ejercicios democráticos permitiendo que sus militantes y simpatizantes de
participen con sus votos para elegir a los candidatos a puestos de elección
popular. Si los dirigentes de esos partidos se niegan a permitir la
participación social en esos procesos, no tendrán autoridad moral para pedir el
voto de la población en las próximas elecciones.
La
ciudadanía por su lado tiene el poder exigir de manera colectiva que se excluya
de la lista de aspirantes a puestos de elección popular a todas aquellas
personas que habiendo ocupado puestos de gobernador, diputados, senadores,
presidentes municipales o cargos de alta dirección en las estructuras de
gobierno estatal y municipal, presenten resultados pobres o deficientes durante
el desempeño de su cargo y aun así insistan en aspirar a continuar ocupando
puestos de elección popular.
La
manera más contundente de terminar con los politicastros es evitar darle el
voto cuando aparezcan sus nombres en las boletas electorales, otra forma es
exigir a todas aquellas personas que ocupan puestos de poder político o
administrativos que presenten en forma pública un informe de labores al
finalizar su período y que sean evaluados por su desempeño en el cargo.
Pero lo más importante es recordar que debemos terminar con
la degradación de la política a la política electoral, con la reducción de la
democracia a la democracia electoral y reconocer que la política existe más
allá de las elecciones, porque la política podría definirse como la reunión
colectiva de hombres y mujeres en espacios públicos para discutir problemas
colectivos en busca de soluciones conjuntas y tomar acuerdos para encontrar
soluciones a los mismos.
La
verdadera política busca crear las condiciones para dejar atrás el
analfabetismo político para lograr un empoderamiento colectivo, promoviendo el
pensamiento crítico y autónomo teniendo presente que actuando en forma unida,
colectiva y organizada, se puede construir un poder social que pueda enfrentar
al poder de los politicastros y al poder económico de la oligarquía corporativa
para impulsar cambios sociales relevantes.
Una
sociedad democrática está conformada por individuos autónomos que tienen un
fuerte sentimiento de pertenencia a grupos, organizaciones y comunidades. En el
contexto de la globalización, es necesario reconocer que nuestros problemas
personales tienen causas globales y que forman parte de problemas sociales, los
cuales sólo podrán solucionarse en forma colectiva, organizada y unida.
Las causas que generan desigualdad social, sufrimiento
colectivo, incertidumbre e inseguridad, tienen nombres concretos: globalización
comercial, dictadura del mercado, producción y consumo masivos, corrupción
política, etc. Todo esto se llama política y al hablar de política debemos
tener presente que la verdadera política busca lograr un empoderamiento
colectivo para crear individuos autónomos y libres que puedan construir una
sociedad autónoma y libre, no puede haber democracia en una sociedad donde no
existan individuos autónomos (12).
La política es una actividad constante que no puede reducirse
a la política electoral, ni a la degradación del comportamiento de los
políticos. Necesitamos sacudirnos de la miseria en política que han provocado
los politicastros evitando darles más poder al poder político porque van a
venir a …repetir los comportamientos que les han caracterizado. Necesitamos
aumentar nuestra participación en política y evitar que sigan tomando
decisiones en nuestro nombre y representación que afectan nuestros intereses
individuales y colectivos.
Debemos partir de una contextualización de la realidad social
inmersa en una crisis de múltiples dimensiones (económica, política, ecológica,
sanitaria, militar, etc.) que afecta a una inmensa mayoría de integrantes de
nuestra sociedad, lo que nos obliga a construir un nuevo paradigma social que
nos permita dejar atrás el papel de víctimas de violaciones de nuestros
derechos para asumir el rol de sujetos políticos que intentan cambiar la
historia que les tocó vivir construyendo
una identidad como agentes de cambio social, retomando el aprendizaje obtenido
en la participación en varias luchas sociales que nos demuestran que actuando
en forma organizada, colectiva y unida, se puede construir un empoderamiento
colectivo (13).
Debemos compensar la crisis de liderazgo social empezando a
creer en nosotros mismos, reconstruyendo un sentimiento de pertenencia a sus
comunidades, aumentando nuestra participación ciudadana en asuntos de interés
público lo cual representa la mejor forma de construir la democracia
participativa y dejar atrás la democracia representativa, construyendo un
liderazgo social distribuido y compartido.
La
construcción de una identidad como agentes de cambio social permitirá construir
una sociedad mejor a la que estamos viviendo en la medida de que con su ejemplo
demuestran lo que es una democracia participativa que permitirá construir la
democracia, la justicia y la igualdad en nuestra sociedad, al exigir un control
democrático de las instituciones gubernamentales, sindicales y políticas.
Anteriormente,
hemos permitido que otras personas hablen y decidan por nosotros a través de la
democracia representativa que hoy se presenta cada vez más como un obstáculo porque
la presencia de politicastros representa un obstáculo para construir una
verdadera democracia. En el escenario internacional vemos a verdaderos idiotas ocupando
posiciones de poder jugando con el destino de millones de personas y con el
futuro de la humanidad completa, necesitamos tomar el control de nuestras vidas
y defender nuestros derechos gobierne quien gobierne.
Debemos
mantener la esperanza firme de que “otro mundo es posible” y la complejidad del
escenario internacional nos indica que es el momento de desarrollar nuevos
comportamientos que respondan a las condiciones cambiantes y el más urgente de
ellos es consolidar nuestra identidad como agentes de cambio social (14),
aumentando nuestra participación social para hacer escuchar nuestra voz y
participar en ese concierto de voces que reclaman a nivel internacional la
construcción de un mundo en el que no exista el sufrimiento colectivo ni la
desigualdad social que hoy estamos padeciendo.
1.-
Soledad y política
https://oscaryescasd.blogspot.com/2025/04/soledad-y-politica-la-soledad-como.html
2.- La mano invisible, Smith,
Adams
https://cdn.pruebat.org/libros/pdf/La-mano-invisible.pdf
3.-
El Dios mercado, la religión del siglo XXI
https://oscaryescasd.blogspot.com/2017/10/el-dios-mercado-la-religion-del-siglo.html
4.-
La obediencia como imperativo moral para salvar la humanidad
https://oscaryescasd.blogspot.com/2026/03/la-desobediencia-como-imperativo-moral.html
5.-
Estado de crisis. Bauman, Zygmunt
https://pdlibroscol.cdnstatics2.com/usuaris/libros_contenido/arxius/32/31900_1_ESTADO_DE_CRISIS.pdf
6.-
.- Por una conducción científica de nuestras organizaciones
https://oscaryescasd.blogspot.com/2017/10/por-una-conduccion-cientifica-de.html
7.-
Una mirada social al surgimiento de un nuevo orden mundial
https://oscaryescasd.blogspot.com/2025/03/una-mirada-social-al-surgimiento-de-un.html
8.-
Funcionarios del gobierno de Sonora que aspiren a ocupar cargos públicos deben
renunciar o solicitar licencia
https://www.facebook.com/watch/?v=1928690654441856
9.-
Acerca del método de las encuestas utilizado en política
https://oscaryescasd.blogspot.com/2021/02/acercadel-metodo-de-las-encuestas.html
10.-
El circo de las corcholatas
https://oscaryescasd.blogspot.com/2023/08/el-circo-de-las-corcholatas-la.html
11.-
El trampantojo electoral mexicano
https://oscaryescasd.blogspot.com/2023/09/el-trampantojo-electoral-mexicano-oscar.html
12.-
En busca de la política
https://oscaryescasd.blogspot.com/2021/07/leccionesfundamentales-en-politica.html
13.-
Horizontes de un paradigma emancipatorio
https://oscaryescasd.blogspot.com/2021/12/horizontesde-un-paradigma-emancipatorio.html
14.-
El agente de cambio social
https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/01/el-agente-de-cambio-social-oscar-yescas.html







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