follow me

sábado, 24 de noviembre de 2018



Educación y desigualdad social
Oscar Yescas Domínguez

24/11/2,018
Imágenes de la desigualdad social
En mi camino desde mi cubículo donde trabajo hacia el Departamento de Recursos Humanos de la universidad de Sonora, casi me tropiezo (literalmente) con una imagen que en verdad me impactó : un indigente durmiendo en las afueras de la Universidad de Sonora. Completamente inconsciente tirado en la banqueta mientras los que pasan a su lado rumbo al interior de la Unison sólo se limitan a esquivar "el bulto" que encuentran en su camino, sin percatarse de lo afortunados que son de no ser ellos quienes estén en el suelo.
Es una imagen que cada vez es más frecuente en nuestros días: personas vestidas con harapos, completamente sucios, semidesnudos, caminando por las calles de nuestra ciudad. Algunos piden limosna para comer o para comprar alcohol, otros hurgan en los depósitos de basura ubicados junto a los puestos de comida buscando sobras para comer, mientras los que consumen alimentos los miran con menosprecio porque les “echan a perder su comida”.   
En realidad, los miran sin verlos porque los indigentes, los pordioseros, los mendigos, los menesterosos padecen de un grave problema: la invisibilidad social Más bien, no son ellos quienes padecen de invisibilidad social, en realidad somos el resto de la sociedad quienes presentamos esta grave sintomatología en la medida que refleja una gran deshumanización.
La mayoría de las personas cuando nos encontramos a algún indigente simplemente fingimos que no los vemos y simplemente les sacamos la vuelta, evitando tener contacto visual. En eso consiste la invisibilidad social de la mendicidad, existen pero fingimos que no existen, contenemos la respiración cuando pasamos a su lado para no respirar el mal olor que despiden por ¿semanas? de falta de higiene, nos hacemos los sordos y fingimos que no escuchamos cuando nos piden una moneda para un taco o nos hacen un gesto llevando sus dedos a su boca pidiendo comida. Pensamos que no es nuestro problema y seguimos nuestro camino demostrando una total falta de empatía social, una ausencia preocupante de solidaridad humana y un vacío absoluto de sensibilidad social.
Dentro de la manipulación ideológica que nos impone el sistema capitalista, algunos llegan al extremo de pensar que los pordioseros son la imagen viva de “los perdedores” en esta vida, mientras que los que poseemos casa, automóvil, tarjetas de crédito, alimentos en nuestras mesas y abundante ropa en nuestro vestuario, somos los “exitosos”, los individuos que hemos triunfado en esta vida y que lo hemos hecho con grades sacrificios y esfuerzo, por lo que lo que tenemos “lo merecemos” y todavía llegamos a pensar que merecemos “mucho más de lo que tenemos”.
Lejos han quedado las imágenes de cuanto pordiosero, indigente o menesteroso hemos encontrado en nuestro camino y “se han atrevido” a dirigirse a nosotros pidiendo el dinero que tanto trabajo nos costó conseguir o la comida que con dificultades hemos llegado a acumular las tres veces al día que consumimos alimentos. Estas son sólo parte de las imágenes de la desigualdad social de nuestros días, porque por otro lado, vemos circular por las mismas calles donde deambulan los pordioseros a personas conduciendo automóviles de lujo, último modelo, vistiendo ropas finas, luciendo joyas costosas y peinados exuberantes, mostrándose a sí mismos ante los demás como la imagen del éxito, como individuos “triunfadores en esta vida.

Lo cierto es que en México y en el mundo entero la desigualdad social ha aumentado en forma tan alarmante, que millones de personas ven caer de manera inexorable la calidad de sus vidas, arrastrándolas a la pobreza y a la miseria y se percibe un sufrimiento colectivo, un grito silencioso de ayuda que es opacado por los gritos de festejo de aquellos “triunfadores” que gozan de estilos de vida de gran derroche.
Mientras que un grueso de la población de lo que antes se conocía como clase media se encuentra en lucha constante para ingresar al exclusivo club de “triunfadores”, trabajando duro para subir en la escala social y lograr la tan ansiada movilidad de brincar de una clase a otra más alta.
La triste realidad es que no se trata de "perdedores", ni de "triunfadores" o "campeones", lo que estamos viendo, ya que vivimos en un sistema social que se caracteriza por una constante exclusión social que se basa en la explotación irracional de nuestros recursos y la explotación inhumana de nuestra población y que ha convertido a la mayoría de los integrantes de nuestra sociedad en los esclavos modernos. Aquellos que percibimos bajos salarios y para sentirnos bien intentamos asemejarnos a las figuras de hombres y mujeres que han tenido “éxito”, consumiendo los productos que la publicidad nos dice que consumen las “figuras de éxito”, sin importarnos que en este proceso a través del endeudamiento con el crédito de grandes tiendas o tarjetas de crédito de los bancos, nos convirtamos en esclavos de nuestras deudas. Es el precio que el neoliberalismo nos impone para encajar en sociedad y ser aceptados socialmente: endeudarnos de por vida, vivir para trabajar, trabajar para pagar deudas impagables, o trabajar para pagar nuestras deudas y adquirir nuevas deudas. El individuo contemporáneo se caracteriza por estar endeudado a largo plazo para mantener su estilo de vida.
Pero cada vez más un gran porcentaje de miembros de nuestra sociedad no puede mantener este ritmo y ve con impotencia y dolor como su estilo de vida disminuye cada vez más su calidad, su bienestar desaparece y en más casos de los que podemos imaginar, miles de personas caen en su nivel de vida hasta llegar a las condiciones de pobreza porque su capacidad adquisitiva disminuyó o desapareció y con ello desapareció su capacidad de pago en sus deudas y pasan a engrosar las enormes filas de gente viviendo en condiciones de pobreza que viven en un constante sufrimiento colectivo.
Estos son  los efectos de la desigualdad social que padecemos en nuestros días, se trata de la agudización de la crisis de un sistema social (el capitalismo) que no tiene salida alguna. Son los efectos del "capitalismo salvaje" que arruina vidas, empuja a la muerte a millones de personas cuyas vidas a nadie le interesa porque son "consumidores defectuosos" según los define el sociólogo polaco Zygmunt Bauman, es decir, aquel gran porcentaje de individuos que no encajan en la "economía del libre mercado”.
Es la producción social de pordioseros, mendigos, menesterosos, indigentes, que alguna vez tuvieron algo, pero hoy en día no tienen nada, ni siquiera conservan su dignidad humana. Son aquellas personas para las cuales "el buen fin" no significa nada, tampoco los festejos de navidad y año nuevo tienen significado alguno, porque su principal preocupación de todos los días es conseguir algo que comer.
El Estado mexicano ya no se preocupa por los ciudadanos mexicanos pordioseros, por aquellos individuos que viven en la indigencia, porque en la Era del Dios Mercado, el Estado solo sirve a las grandes corporaciones y los grandes problemas sociales, las necesidades sociales que las resuelvan los ciudadanos por su propia cuenta, sin respaldo de su gobierno que dice que “los representa” y que existe gracias al pago de los impuestos de la ciudadanía. Esos pagos ciudadanos que pasan a engrosar el presupuesto público que idealmente deberían invertirse en obras públicas pero que en realidad son desviados  de su destino original por prácticas de corrupción para favorecer el enriquecimiento ilícito de aquellos funcionarios públicos que de manera cínica dicen ser “servidores públicos”, aunque en realidad se sirvan a ellos mismos.
En la realidad cotidiana en nuestros días parece que la desigualdad social llegó a nuestras puertas y se presenta en la forma de individuos que tocan los timbres de las puertas de nuestras casas pidiendo algo de comer o dinero para curar enfermedades o simplemente algo de ayuda de cualquier tipo.
Esta desigualdad social la observamos también en los cruceros de las calles de nuestras ciudades cuando conducimos nuestros automóviles y al hacer alto en un semáforo vemos malabaristas, bailarines, tragafuegos, limpiavidrios, vendechicles, etc. Es una realidad que no podemos seguir ignorando porque esta desigualdad social sigue creciendo y el día de mañana podremos estar en peores condiciones de las que nos encontramos hoy en día. Nuestra seguridad y la de todos se encuentra en riesgo porque la desigualdad social es la causa del incremento de la delincuencia social, de los robos, asaltos, homicidios, etc.Y luego después de todo esto todavía hay algunos que se preguntas se preguntan: ¿por qué aumenta la delincuencia?
Las causas de la desigualdad social
        Vivimos momentos de la historia en los que la desigualdad social ha crecido a niveles nunca vistos en la historia de la humanidad. Cada día aumenta el número de personas que pasan a vivir en condiciones de pobreza, sobreviviendo con salarios de hambre, sin prestaciones sociales o servicios médicos. El desempleo o subempleo afecta a millones de personas, sin importar su nivel de estudios ya que lo mismo vemos a personas con estudios de Maestría, inclusive Doctorado sin poder encontrar trabajo.  ¿Qué podemos esperar de quienes sólo tienen estudios de primaria o secundaria? Sus posibilidades de conseguir empleo son más reducidas.
        Las políticas que implementan la mayoría de los gobiernos solo contribuyen a aumentar la desigualdad social, ya que en su preocupación por “atraer inversión extranjera”, ceden a las presiones de las grandes corporaciones que les exigen modificar sus constituciones para eliminar derechos y prestaciones contempladas en las mismas. Abandonan su papel de Estado benefactor para asumir el rol de Estado guardián y protector de las grandes corporaciones.
Son los tiempos del neoliberalismo, esta fase del capitalismo que surgió después de la expansión de la economía de libre mercado por la mayor parte del mundo. Una nueva variante del capitalismo que exige la privatización de todo tipo de servicios y el desmantelamiento del Estado, obligándolo a deshacerse de instituciones que formaban parte de lo que en su momento se llamó “el Estado del bienestar”, instituciones que brindaban servicios de salud, educación, protección social, etc. Un ejemplo de esto lo estamos viviendo en el Estado de Sonora al padecer un sistema de salud totalmente colapsado, sin posibilidad de recuperación y con amenazas de quiebra tal como se intenta lograr con el ISSSTESON.
La corrupción imperante en el saqueo de los recursos públicos trae la agenda oculta de mostrar un deficiente funcionamiento de las instituciones públicas para argumentar a favor de su desaparición y proponer la privatización de los servicios que actualmente prestan.
Estas políticas que buscan fortalecer una sociedad basada en el régimen de la propiedad privada de los medios de producción y que funcionan con una producción masiva de diversos artículos que requieren su complemento con un consumo masivo de los mismos para seguir manteniendo el ciclo producción y consumo en el contexto de una economía de mercado.
Las grandes corporaciones manipulan todo a su alcance para maximizar sus ganancias sin importarles la explotación de la humanidad ni la eliminación de los recursos naturales que tenemos y mucho menos los daños al medio ambiente.
Utilizan estrategias basadas en estudios mercadológicos para manipular los deseos y expectativas de la población, creando necesidades que impulsan a los individuos a convertirse en consumidores adquiriendo el producto o servicio que colocan en el mercado.
Favorecen las ventas las nuevas formas de comprar y pagar, ya que no se requiere tener dinero en efectivo en la mano, simplemente con el uso de tarjetas de crédito que permiten adquirir deudas a corto o a largo plazo. Con esta situación nos encontramos con otra de las características del neoliberalismo que es el endeudamiento colectivo de los consumidores, hoy en día la mayor parte de las personas se encuentran endeudadas con los bancos o con las grandes tiendas.
La mayor parte de los productos o bienes que compramos los adquirimos a crédito, nuestra deuda aumenta sin contemplar los altos pagos que debemos hacer, de tal forma que trabajamos para pagar nuestras deudas y seguimos adquiriendo más deudas al grado de que nos convertimos en los modernos esclavos del capitalismo ya que no podemos dejar de trabajar porque tenemos que pagar nuestras deudas. El problema se complica cuando seguimos adquiriendo más deudas y nuestros ingresos son los mismos, lo que nos impide cumplir con los pagos comprometidos y esto hace que las deudas aumenten.
En fechas como el buen fin, navidad o año nuevo el consumo se incrementa considerablemente y al parecer no nos importa porque lo que se trata es de divertirnos y gozar el “espíritu navideño” que no es otra cosa que una invención de los grandes consorcios que nos obligan a consumir más en esta época.
El problema es que el mercado es excluyente, no acepta a cualquiera, sólo incluye en sus filas a aquellas personas que tienen capacidad adquisitiva para consumir sin problemas. Recordemos que el mercado es “todas aquellas personas que comparten deseos, necesidades y expectativas que desean satisfacer y que cuentan con la capacidad económica para pagar el producto o servicio que satisfará sus necesidades”.
Bajo esta lógica del mercado millones de personas son desplazadas de la esfera del consumo porque están desempleadas, tienen sueldos insuficientes, viven en la pobreza, miseria y en los casos extremos en la indigencia.
En este contexto social, la desigualdad social crece cada día de tal forma que crece también la pobreza, la miseria, la indigencia, mientras que crecen las fortunas de unos cuantos individuos que se enriquecen cada vez más en el mismo ritmo que caen en condiciones de pobreza una inmensa mayoría de personas. La desigualdad social en sus casos extremos mata a las personas al privarlas de servicios de salud, alimentación suficiente y medicamentos para atender sus enfermedades.
Diversos estudios demuestran que en las personas pobres la esperanza de vida se reduce drásticamente, al llegar la muerte más temprano a los desposeídos
La desigualdad social es una constante violación de los derechos humanos de toda persona y sobre todo de su dignidad porque impide que las personas marginadas desarrollen sus capacidades. Es un problema de índole estructural que no se limita a la cuestión económica porque reduce las capacidades de las personas excluidas para funcionar como seres humanos, en la medida de que afecta su salud física y psicológica, el desarrollo de su identidad y sentimientos de vinculación social, por lo que sumerge en profundos sentimientos de soledad y abandono a los marginados.
En estas condiciones es necesario poner en el tapete de las discusiones el tema de la desigualdad social porque ya es imposible ignorar el sufrimiento colectivo de millones de personas que sobreviven día a día sin saber si tendrán comida al día siguiente. La desigualdad social es actualmente la peste generalizada de nuestra sociedad contemporánea y no tenemos por qué seguir evadiendo su discusión desde la perspectiva de la crítica social.
Educación y desigualdad social
Con todas estas reflexiones circulando en mi cabeza, al ver la imagen del indigente durmiendo por fuera de la universidad de Sonora me hice la siguiente pregunta ¿Para qué debería servir la educación superior en México? y la respuesta más pertinente que me respondí a mí mismo fue: las universidades públicas deben contribuir al cambio social formando profesionistas que actúen como agentes de cambio social que contribuyan a combatir la desigualdad social y crear un verdadero bienestar social. Los planes de estudio deben partir de una descripción de la realidad social partiendo de la crítica social para identificar las necesidades sociales y responder a ellas formando profesionistas que contribuyan con su práctica profesional al empoderamiento de los integrantes de nuestras comunidades para que por sí mismos en un proceso participativo puedan identificar las causas de los problemas que les afectan y encontrar las alternativas de solución a los mismos.
El profesionista debe actuar como agente de cambio social, formando como agentes de cambio social a los integrantes de nuestras comunidades para lograr un verdadero cambio social que permita crear un verdadero bienestar social de nuestras comunidades.
Los maestros debemos partir de una concepción de la educación que contemple una descripción crítica de la realidad social en la que estamos realizando nuestra labor como trabajadores de la educación.
La sociedad en la que vivimos es una sociedad excluyente que discrimina a las personas en función de su capacidad adquisitiva, que genera un gran sufrimiento colectivo al marginar a millones de personas de los beneficios del progreso tecnológico. La educación que impartamos debe contribuir a la liberación social de los integrantes de nuestra sociedad, una liberación que debe tener como punto de partida una liberación ideológica, estimulando en forma permanente la crítica social y el pensamiento autónomo y libre en nuestros alumnos.
Debemos educar a nuestros alumnos como individuos responsables de sí mismos y con un alto desarrollo en su responsabilidad social de tal forma que les inculquemos una identidad como agentes de cambio social que están estudiando, no sólo para lucrar con su profesión, sino también para contribuir con su práctica profesional a la liberación social, estimulando en nuestras comunidades una gran participación social, creando en ellos un sentimiento de pertenencia a sus comunidades para que identifiquen el lazo entre lo privado y lo público y vean que sus problemas privados tienen un origen público, es decir, que lo personal en última instancia es político.
Junto a ello debemos enseñarles a nuestros alumnos a romper con la visión acrítica de nuestra vida cotidiana enseñándoles una actitud científica que los inspire a realizar una crítica de la vida cotidiana y con ello impedir que consideren como “algo normal” los problemas de la mendicidad y la exclusión social que vemos todos los días.
Formando en ellos una mentalidad como agentes de cambio social podremos lograr un crecimiento como personas, como individuos que son parte integrante de una comunidad social envuelta en grandes problemas sociales que ellos con su práctica profesional podrán contribuir a solucionar en la medida que se involucren como agentes de cambio social que con su saber científico, apoyarán el “saber popular” y actuarán en forma unida con los integrantes de las comunidades a solucionar los grandes problemas sociales y con ello a combatir el sufrimientos colectivo que hoy solo unos cuantos vemos y escuchamos.
La educación es la mejor arma para lograr el cambio social, los educadores tenemos una gran responsabilidad social y debemos ser congruentes con nuestros principios éticos y con las expectativas públicas que nuestras comunidades tienen sobre nosotros.
La educación superior no debe ser fuente de lucro personal exclusivamente, los egresados de las universidades públicas tienen un gran compromiso con las comunidades que a través del pago de sus impuestos financiaron los estudios de quienes egresaron de nuestras universidades públicas. Es hora de corresponder pagando esta deuda social asumiendo el rol de agentes de cambio social, logrando cambios de actitudes que dejen a un lado la indiferencia social y desarrollen la capacidad de indignación con imágenes como la que acompaña este artículo.


domingo, 18 de noviembre de 2018


¿Quiebra del ISSSTESON?
Oscar Yescas Domínguez
     18/noviembre/2,018

       Lo que antes era motivo de gran orgullo para los sonorenses y que contribuía al bienestar social de nuestra población al brindar servicios médicos y sociales de gran calidad, hoy es motivo de preocupación, asombro, incredulidad, vergüenza, coraje y conflictos.
       Me refiero al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales del Estado de Sonora (ISSSTESON), que desde hace algunos años presenta graves fallas en su funcionamiento en perjuicio de miles de sonorenses y sus familias.
       El colmo de los colmos se dio este viernes 16 de noviembre cuando el Director de este organismo Pedro Ángel Contreras López declaró cifras alarmantes en conferencia de prensa y concluyó que se aproxima a la quiebra total del ISSSTESON.   Como buen político Contreras López evadió la explicación de las verdaderas causas que sangran las finanzas del instituto que se encuentra bajo su (¿atinada?) dirección y que lo conducen a su inminente desaparición.
       Olvidó mencionar que parte del quebranto financiero se origina en los altos sueldos que perciben los funcionarios de alto nivel que ¿laboran? dentro del ISSSTESON. Convenientemente no mencionó que el alto sueldo que percibe como Director General contribuye con su grano de arena al quebranto financiero de un instituto que desde hace tiempo presenta problemas para brindar sus servicios y que en los últimos años se ha traducido en un aumento de la deuda contraída con sus proveedores que ha provocado que varios de ellos se nieguen a seguir haciendo transacciones con el ISSSTESON por su largo historial de no pagar sus deudas con puntualidad.
       Este quebranto en la relación del ISSSTESON con sus proveedores tuvo un efecto dominó al crear un estado semipermanente de desabasto de medicamentos que afecta considerablemente la salud de miles de sonorenses y genera un estado de insatisfacción generalizada.
       Por otro lado, el quebranto financiero ha afectado en forma directa a miles de trabajadores sonorenses que están en condiciones de jubilarse, pero no pueden hacerlo porque no existe dinero suficiente en el Fondo de Pensiones y Jubilaciones del ISSSTESON para cumplir con su obligación de pagar nuevas pensiones y jubilaciones.
       Pero no se habla de las causas de por qué no existe dinero en el Fondo de Pensiones y Jubilaciones de este Instituto. Imaginemos el disgusto del trabajador o trabajadora que solicita su jubilación y recibe como respuesta una negativa bajo el argumento de que no hay dinero para pagar su jubilación.
Si consideramos que de manera puntual a cada trabajador afiliado al ISSSTESON se le descuenta una cantidad por concepto del Fondo de Pensiones y jubilaciones, ese dinero se ha ido acumulando para que, al llegar la fecha de retiro del trabajador o trabajadora, se disponga de lo que ha ahorrado durante sus 28 o 30 años laborando.
       Pero al llegar el momento de su retiro no puede jubilarse porque no hay dinero en ese fondo, entonces surge la interrogante: ¿Dónde está el dinero del Fondo de Pensiones y Jubilaciones del ISSSTESON? La respuesta obvia es que el dinero de este fondo ha sido desviado para otros fines distintos al destino para el cual fue creado y los perjudicados son los miles de trabajadores que no pueden jubilarse.
       Acerca del destino del Fondo de Pensiones y Jubilaciones del ISSSTESON, es historia conocida por todos los sonorenses que Teresa Lizárraga exdirectora del ISSSTESON “desvió”, o desapareció una cantidad aproximada de $6,200 millones de pesos del Fondo de Pensiones y Jubilaciones hacia un destino oscuro. Hoy ya se sabe ese destino o al menos parte del mismo al darse a conocer la mansión de tres niveles que esta exfuncionaria, ladrona de fondos públicos, posee en Bahía de Kino, Sonora.
En ningún momento mencionó que gran parte del quebranto financiero se debe al desvío de más de $ 6,200 millones de pesos realizado durante la gestión de Teresa Lizárraga al frente del ISSSTESON. En consecuencia, al no denunciar esta ilícita acción se convierte en cómplice por omisión del quebranto financiero que hoy pone al ISSSTESON “al borde de la quiebra”.
       El sentido común nos dice que lo más sensato que el Director del ISSSTESON inicie las gestiones jurídicas para reclamar a Teresa Lizárraga la devolución de esta cantidad de dinero y en caso de negarse, que se proceda al decomiso de sus bienes y procesarla por el delito de robo o desvío de bienes públicos, como quieran llamarle.
       Pero los políticos como Contreras López no se basan en el uso del sentido común como guía de su comportamiento, más bien su comportamiento obedece a alianzas entre fuerzas políticas, de tal forma que lo que se ha hecho en la práctica es proteger a Teresa Lizárraga de cualquier acción penal, sin importar que haya trabajado en un gobierno panista.
Los funcionarios del sexenio priísta de Claudia Pavlovich actúan sobre este asunto de tal forma que exhiben de manera implícita la consigna de no actuar en contra de Teresa Lizárraga. El maridaje entre las fuerzas del Pri y del Pan se demuestra con toda claridad en el caso del ISSTESON.
Contreras López se encuentra dirigiendo un Instituto que hace tiempo perdió el rumbo de la misión y visión para la cual fue fundado y hoy en día presenta un descenso alarmante en la calidad de los servicios que ofrece el Instituto porque sus trabajadores carecen de los insumos necesarios para desempeñar sus funciones.
¿Qué clase de Director de una institución pública permite todo tipo de anomalías financieras y administrativas en la entidad organizacional que dirige y luego anuncia en rueda de prensa la inminente declaración de quiebra del instituto que se encuentra bajo su dirección?
Las explicaciones de las causas que originaron la quiebra de las finanzas del ISSSTESON, Contreras López las atribuye de manera sistemática a acciones del “gobierno anterior” (sin mencionar a Teresa Lizárraga), pero no dice nada acerca de las formas en que el gobierno actual ha contribuido al quebranto financiero en LOS TRES AÑOS  que lleva de su sexenio priista.
       No menciona la enorme cantidad de “asesores” que se han contratado bajo su gestión y que de acuerdo con testimonios de trabajadores de ese instituto actúan como “aviadores” ya que solo se presentan en sus oficinas para el cobro de sus quincenas o cuando se les solicita hagan acto de presencia porque recibirán la visita de auditores que verificarán la existencia y asistencia del personal adscrito a ese instituto.
Tampoco dice nada del incremento de contratación de “supervisores” que laboran en las diferentes oficinas del ISSSTESON. Si acaso responde a esto diciendo que no está enterado, entonces la pregunta sería ¿Qué clase de Director es que no está al tanto de lo que acontece en el interior del Instituto bajo su responsabilidad?
Buena parte de los recursos financieros del ISSSTESON son desviados para pagar altos sueldos de funcionarios, contratación de personal de confianza innecesario bajo la figura de “asesores” o “supervisores” que perciben altos sueldos sin justificación alguna.
No hace mención de la compra de equipo innecesario a pesar de su gran costo como lo fue la adquisición de aparatos de rayos x para “controlar” el ingreso a las instalaciones del Hospital Chávez.
Con sus declaraciones de inminencia de quiebra del Instituto bajo su cargo está aceptando de manera implícita su fracaso como administrador y como líder máximo de un Instituto cuya dirección general le fue confiada recientemente.
       Olvidó mencionar que las causas de “la inminente quiebra del ISSSTESON”, radica en las prácticas de corrupción que funcionarios del Gobierno del estado tanto de la administración panista de Guillermo Padrés como de Claudia Pavlovich han implementado al desviar grandes cantidades del presupuesto y de los fondos de pensiones para enriquecer fortunas personales.
       La corrupción de los gobiernos del Pri y del Pan, terminaron con una institución que garantizaba no sólo un eficiente servicio de salud a los sonorenses, sino que también ofrecía la estabilidad en el retiro de miles de trabajadores sonorenses y sus familias.
Hoy se cierne la amenaza de la quiebra sobre el ISSSTESON y lo dice públicamente el propio Director del instituto Pedro Ángel Contreras López. Los cientos y quizás miles de trabajadores que están en condiciones de jubilarse y no lo han conseguido pueden ver con estas declaraciones una amenaza de que no puedan disfrutar de su jubilación a corto plazo.
Acerca de la amenaza de suspender servicios médicos a la Universidad de Sonora por la falta de pago de esta institución es necesario aclarar que los universitarios que logramos la jubilación aceptamos el retiro sin conseguir el 100% de la jubilación como lo hacen la mayoría de derechohabientes del ISSSTESON.
Las estrategias seguidas por los líderes sindicales de privilegiar la negociación entre las cúpulas de dirigentes y autoridades del Gobierno del Estado para solucionar este problema del ISSSTESON, demuestran haber fracasado con la declaración de inminente quiebra del ISSSTESON por parte de su Director.
Los trabajadores de las diferentes organizaciones afiliadas al ISSSTESON no somos los culpables del quebranto financiero de esta institución y por ello no somos quienes debemos pagar las consecuencias de malas administraciones del mismo y de los desvíos de nuestros ahorros que durante décadas hemos acumulado para jubilarnos y pensionarnos.
Los trabajadores debemos movilizarnos para defender la existencia del ISSSTESON como parte de las conquistas de la clase trabajadora a lo largo de su historia y si esto implica defender a esta institución de quienes la administran distrayendo sus recursos en su propio beneficio particular, debemos exigir la renuncia de quienes han demostrado incapacidad administrativa en su conducción.
Los trabajadores que somos afectados directamente por el desvío de más de $6,200 millones de pesos realizado por Teresa Lizárraga exigimos que se proceda a la detención inmediata de esta señora, una vez que se terminó su período como Diputada del Pan y con ello el fuero que la protegió durante seis años (por acuerdo del Prian), de ser objeto de cualquier tipo de acción penal. Exigimos que regrese el monto sustraído, explique el destino que se le dio al mismo, declare quienes fueron los cómplices que participaron en este latrocinio y se le decomisen sus bienes como garantía del pago de este millonario robo.
Los dirigentes de los sindicatos afiliados al ISSSTESON deben reprogramas sus acciones ante el cariz que toma la situación del ISSSTESON con las declaraciones de su director y estas acciones deben incluir la movilización conjunta y decidida por parte de todos los trabajadores que formamos parte de las mismas, de tal forma que conformemos un frente sindical que diseñe e implemente un plan de acción que rebase las declaraciones y reuniones de cúpula, para incluir un esquema de mayor participación de la base trabajadora.
El ISSSTESON está en peligro de desaparecer, esto lo dice su actual director, no debemos permitir que desaparezca la institución que en su momento fue baluarte en el sistema de salud en Sonora y garantía de bienestar social para los trabajadores sonorenses y sus familias.
Enfrentamos hoy una gran responsabilidad histórica, permitir con nuestra indiferencia o silencio la desaparición de un instituto que por años ha cuidado de la salud de los sonorenses, o movilizarnos para defender su permanencia y contribuir a su mejoramiento mediante una mayor vigilancia de su funcionamiento.
La historia del ISSSTESON ha sido la de una institución que cuida la salud de los sonorenses, los directivos actuales del ISSSTESON amenazan hoy con terminar con la historia del ISSSTESON, de nuestra participación y movilización depende que la historia del ISSSTESON continúe por muchos años más en beneficio propio y de nuestras familias.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

Un sueño posible: la democratización de la Universidad de Sonora
Oscar Yescas Domínguez
 (publicado en facebook el 14 de noviembre de 2014)

Hace 25 años el mundo presenciaba asombrado un evento inesperado: la caída del muro de Berlín, que fue el detonante para que se produjera una cascada de cambios económicos, políticos y sociales que modificaron la geopolítica y la economía a nivel mundial. Las causas que originaron tales cambios partieron de demandas que enarbolaron los movimientos sociales de aquella época y que podrían resumirse en las siguientes consignas: democracia, libertad, justicia.
En sentido contrario a los vientos de cambio que circulaban en aquellos años en el ámbito internacional, en la Universidad de Sonora se daba un golpe a la democracia universitaria que existía en su interior, al imponer por la fuerza venciendo la resistencia universitaria, con el apoyo de diputados y cuerpos policiacos el cambio de la Ley universitaria 103 (que contemplaba la participación de maestros, trabajadores y estudiantes en la elección de sus autoridades bajo el sistema de voto secreto, directo y universal) por una nueva legislación, la Ley 4 que eliminó este sistema de toma de decisiones y excluyó la participación universitaria en la elección de sus autoridades e impuso una estructura burocrática que depositaba en un grupúsculo de 15 individuos la responsabilidad de elegir rector para la máxima casa de estudios sonorense.
Desde 1992 los únicos beneficiados con la nueva Ley 4 han sido los 3 rectores que han sido electos y reelectos por dicha junta universitaria dentro de la cual hay elementos que no pertenecen a la comunidad universitaria. La entrada en vigor de la Ley 4 incluyó un aumento al presupuesto otorgado a la Universidad de Sonora, pero desde ese entonces la administración de los recursos financieros en esta institución educativa se ha caracterizado por la opacidad, la discreción y la no información.
Desde aquel entonces y hasta la fecha, en un acto de verdadero desprecio por la democracia, unos cuantos individuos son los que deciden el destino de miles de maestros, trabajadores y estudiantes que integran la comunidad universitaria. A pesar de solicitarlo en repetidas ocasiones, la comunidad universitaria ha sido ignorada en las elecciones y reelecciones de rector y sólo ha recibido la organización de farsas de consultas que terminan por elegir y reelegir a quien ya se anunciaba.
Veinticinco años después de la caída del muro de Berlín, en el mundo entero en pleno siglo XXI continúan enarbolándose esas mismas banderas de lucha: democracia, libertad y justicia con la aparición de diversos movimiento sociales en varias partes del mundo, en una muestra clara de que el capitalismo no ha sido la respuesta a tales reclamos como se venía pregonando.
Cuando cayó el muro de Berlín se manejó la versión de que el capitalismo triunfó sobre el comunismo y que de ahí en adelante la prosperidad y la democracia esperaban al mundo. Sucedió exactamente lo contrario, veinticinco años después es evidente que la desigualdad económica ha aumentado a nivel mundial, se observa que existe un número mayor de personas viviendo en la pobreza, mientras que un reducido número de individuos ha aumentado de manera exorbitante su fortuna personal.
Con la desaparición de la URSS, se extendió una economía de libre mercado en la cual todo tiende a ser privatizado, en ese contexto la educación superior no es la excepción por lo que las universidades en el mundo y en México en lo particular, tienden a ser concebidas como empresas y ya no como centros de producción del conocimiento científico.
En esa perspectiva, los egresados de las universidades lejos de asumir un rol de científicos, son destinados a cumplir un rol de técnicos. Al interior de las universidades poco a poco se extingue la práctica de la crítica social, la educación deja de ser tal y tiende a tomar forma de adiestramiento de aquellos cuadros que contribuirán al mejoramiento del control y la sumisión social. Para lograr tal conversión las leyes que gobiernan las universidades son modificadas para introducir nuevas leyes antidemocráticas, excluyentes y represivas que afectan la educación y la academia. Cabe mencionar que la Universidad de Sonora sirvió como laboratorio experimental de las nuevas políticas educativas, mismas que hoy se intentan aplicar en otras universidades al modificar su legislación interna.
En este contexto los sindicatos universitarios son vistos como verdaderos obstáculos para lograr este control total de los recursos universitarios, por lo que son blancos de campañas de desprestigio y constantes intentos de provocación al mutilarles derechos pactados con anterioridad, para empujarlos a la huelga y una vez estallado su movimiento de paralización de labores, implementar campañas de desprestigio sindical.
Esto lo hemos podido comprobar en carne propia en la Universidad de Sonora con la huelga del STAUS del 2,012 http://www.monografias.com/…/apuntes-psicosociales-huelga-u…
En las últimas semanas la sociedad mexicana ha sido tomada por sorpresa por el surgimiento de dos movimientos estudiantiles: el movimiento estudiantil del Instituto Politécnico Nacional y el movimiento primero estudiantil y masivo después en protesta por la desaparición de 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa. http://www.monografias.com/…/…/rebelion-juvenil-mexico.shtml
Los estudiantes de la Universidad de Sonora después de décadas de adormecimiento y de manera sorpresiva han participado en gran número de movilizaciones en apoyo a este movimiento nacional y en estos momentos el edificio principal de la Universidad de Sonora se encuentra tomado por estudiantes en demanda de que el Rector de nuestra institución educativa se manifieste con mayor compromiso sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, lo cual no ha sucedido por lo que el conflicto se prolonga de manera indefinida al interior de la Universidad de Sonora y amenaza con agudizarse con la advertencia de que la Ley 4 contempla sanciones que pueden llegar hasta la expulsión a quienes paralicen labores académicas.
Con lo anterior queda claro que los trabajadores académicos, administrativos, manuales y los estudiantes de la Universidad de Sonora, es decir, la comunidad universitaria, padecemos un mismo mal que no se limita a la actuación de un personaje como Heriberto Grijalva Monteverde que lejos de intervenir como moderador o negociador, actúa como un verdadero provocador en períodos de revisión salariales y contractuales, en realidad la fuente de nuestros problemas es la antidemocrática Ley 4 que permite los abusos de autoridad y excluye la participación de los universitarios en el proceso de toma de decisiones importantes.
El momento actual se presenta como una oportunidad para crear un acercamiento entre los académicos, trabajadores y estudiantes que conformamos la comunidad universitaria, para lograr acuerdos que nos permitan avanzar en forma unida hacia la modificación de la Ley 4.
La alternativa para la democratización de la universidad de Sonora apunta necesariamente a la modificación de la ley 4 universitaria, por otra legislación que incluya la participación de los universitarios en el proceso de toma de decisiones relevantes tales como elección de autoridades universitarias, distribución del presupuesto universitario, etc.
En esta tarea es necesario hacer confluir los esfuerzos de los maestros, trabajadores y estudiantes que conformamos la comunidad universitaria en la Unison. Por tales motivos debemos crear diversas comisiones de trabajo que apunten en ese sentido, es decir, una comisión para lograr un acercamiento con los estudiantes, otra comisión para hacer lo mismo con los trabajadores afiliados al STEUS.Nuestra fuente de inspiración para lograr resultados positivos es la convicción plena de que ha llegado la hora del cambio de ley universitaria en la Universidad de Sonora.
Se ha hablado en otras ocasiones de que el STEUS y el STAUS deben unirse en un sólo frente común no solo para lograr nuestras reivindicaciones sindicales, sino también para la defensa de nuestros derechos que están siendo agredidos por quienes administran la Universidad de Sonora.
Este es el momento para crear y consolidar esa unidad entre los dos sindicatos hermanos, el contexto nacional así lo exige, la actitud de las autoridades universitarias así lo demanda. La unidad y la participación son las fuentes de la fortaleza de nuestro sindicato, la ausencia de estos dos factores es nuestra debilidad. Pero el contexto actual en el que nos encontramos y los acontecimientos venideros nos obligan a ampliar esta unidad y participación conjunta entre los integrantes del STAUS y los que pertenecen al STEUS, ya que coincidimos en ser trabajadores universitarios.
Pero por otro lado, el STAUS también debe crear un canal de comunicación con los estudiantes que aparte de ser objeto de amenazas, resienten el incremento de cuotas de todo tipo para cualquier trámite administrativo que deseen realizar.
Recordemos que el derecho a recibir educación fue utilizado como punta de lanza en las pasadas huelgas del STAUS y del STEUS para exigir la terminación de la huelga para “no violentar los derechos de los estudiantes de recibir clases”.
Necesitamos entonces crear una alianza con el sector estudiantil, de tal forma que no nos vean como adversarios o los que afectan sus intereses. Debemos aclarar con ellos que buenas condiciones de trabajo de sus maestros se traduce en un incremento de la calidad de la educación que reciben.
Cada maestro debe aprovechar la oportunidad de estar en contacto con sus estudiantes en el interior del aula, para abrir la discusión sobre las condiciones en las que se encuentran ellos, nosotros y aquellos. Es decir, estudiantes, STAUS y STEUS.
Para prevenirles y alertarles sobre la inminencia de una próxima huelga en la Universidad de Sonora, provocada nuevamente por las autoridades universitarias que violan el contrato colectivo al actuar unilateralmente.
La idea es construir la identidad que tenemos los tres sectores como universitarios, como miembros de la comunidad universitaria, de tal forma que dejemos de utilizar este lenguaje (Ellos, nosotros y aquellos), para utilizar el lenguaje de nosotros y en base a ello construir un vínculo de colaboración.
Sólo de esta manera a través de la participación y la unidad conjunta entre maestros, trabajadores y estudiantes podremos detener las agresiones que amenazan destruir nuestras organizaciones sindicales y privatizar aún más la educación superior. La unidad universitaria es la respuesta adecuada en estos momentos para los trabajadores académicos, manuales, administrativos y estudiantes en la Universidad de Sonora como forma de defensa no sólo de los intereses de los tres sectores, sino como defensa de nuestra Universidad de Sonora.

domingo, 11 de noviembre de 2018


“Su México” y “nuestro México”
Oscar Yescas Domínguez


       Coreando consignas que en un principio podrían generar simpatía como “México”, “México”, pero que al escuchar la siguiente consigna te das cuenta de que esa simpatía es por el diablo: “Es un error estar con Obrador”, cientos de mexicanos marchan por las calles de la ciudad de México expresando su rechazo a la cancelación de la construcción del aeropuerto en Texcoco, el difunto NAICM, o Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México.
       Como una muestra de la diversidad que existe en México, no precisamente sexual, sino de pluralidad de ideologías, ejerciendo su derecho a la libertad de expresión un nutrido grupo de ciudadanos desfilaron por la ciudad de México expresando su rechazo a las consultas, reclamando en forma contradictoria su exigencia de procesos democráticos bajo la consigna “Queremos procesos democráticos, la consulta no fue democrática”, “No más consultas”.
       El pueblo mexicano tuvo su primer consulta democrática con la consulta nacional para decidir si se continuaba con la construcción del NAICM en Texcoco. Más de un millón de votantes participaron en esta consulta, si se toma en cuenta al número de personas que participaron como organizadores, que estuvieron al frente de las casillas, que participaron en el conteo de los votos, fácilmente ese número aumenta considerablemente.
       La consulta fue una expresión de democracia en nuestro país, una práctica a la que no estamos acostumbrados después de años de autoritarismo, sin embargo, la participación social fue de tal forma que el millón de boletas contempladas fue insuficiente en virtud de las filas que se formaron en las diferentes casillas a lo largo y ancho del país. Sólo aquellos cuyos intereses particulares se oponen a los intereses de la mayoría se opusieron a esta medida.
       Dentro de los manifestantes se encontraba Mariana Gómez del Campo, exsenadora del Pan, quien apoyó con su voto las reformas estructurales que sumieron a la población mexicana en la pobreza que hoy padece y quien manifestó a pregunta de un reportero que era la marcha de los “ciudadanos libres” de México ejerciendo su derecho a manifestarse libremente. La misma senadora que protegió a su familiar, una de las socias de la guardería ABC, para no ser juzgada por ese homicidio colectivo, el mismo personaje que apoyó la represión de los maestros de la CNTE que defendían sus derechos laborales violados por el intento de imponer una Reforma Educativa. La misma senadora que guardó silencio ante el reclamo de aparición con vida de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa y la misma mujer que estando en posición de poder, nada hizo para frenar la ola de feminicidios que continúa azotando hoy a nuestro país.
       Una de las consignas reclamaba a López Obrador que con la cancelación del aeropuerto del NAICM se detendría el progreso de México. Una consigna que merece ser analizada. ¿Cómo puede ser concebido que la construcción de un nuevo aeropuerto implica el progreso de un país en el que existe una enorme desigualdad social y una inmensa mayoría de la población se encuentra sumida en la pobreza y en la miseria?
       El uso de un aeropuerto está destinado a un porcentaje reducido de la población mexicana que goza de una condición socioeconómica que le permite disfrutar de vuelos aéreos pagando el precio de boletos que no son accesibles para una inmensa mayoría de mexicanos.
       La inmensa mayoría de mexicanos tiene otra idea de progreso en nuestro país, en virtud de que enfrentan problemáticas diferentes. Enfrentan bajos salarios, padecen el problema del desempleo o subempleo, carecen de medios de transporte propio, están condenados a utilizar el transporte público con todas sus deficiencias y sobre todo enfrentan la gran inseguridad pública que se vive en las calles de la mayoría de las ciudades de nuestro país.
       Progreso para la inmensa mayoría de mexicanos significaría mayor inversión en fuentes de empleo, en aumentar el número de oportunidades de estudio para la juventud mexicana, en fortalecer y ampliar el sistema de salud pública para llegar a toda la población mexicana, en disminuir el hambre de nuestra población aumentando el salario mínimo, en construir viviendas que puedan ser adquiridas con menores costos de lo que hoy son ofertadas. Esto realmente sería un progreso que permitiría garantizar un bienestar social de la mayoría de la población.
       La construcción de un  nuevo aeropuerto no significa en sí mismo un progreso para México, lo único que significa es un beneficio más para a aquella población pudiente que tiene el dinero suficiente como para disfrutar viajando en líneas aéreas a diferentes destino nacionales e internacionales, es decir, aquella población que se beneficia con el reparto desigual de la riqueza social que se produce en México.
       Los manifestantes exhibían la enorme contradicción de expresar en una gran manta la leyenda “No más consultas”, mientras que en otra pancarta se leía “Queremos procesos democráticos, la consulta no fue democrática”. ¿Una muestra más de la diversidad social? O una contradicción más. La consulta sobre la cancelación del aeropuerto en Texcoco fue el éxito rotundo de un ejercicio de democrático masivo en el que participaron más de un millón de personas. Un ejercicio cuestionado por centenas de manifestantes que desconocen el momento histórico que estamos viviendo, que se resisten al cambio social que experimentamos que consiste precisamente en la construcción social de la democracia realmente representativa en nuestro país, que implica un alto grado de participación social de la población.
       Una participación social que tenderá a institucionalizarse en la medida de que las consultas sociales se sigan practicando. La de consulta sobre la construcción del aeropuerto fue la primera de nuestra era después de la tiranía del Prian, con toda seguridad no será la última.
       La marcha en contra de la cancelación del aeropuerto se presenta entonces como un intento patético de aquellas    fuerzas sociales que se oponen al cambio social, mismas fuerzas que están destinadas a desaparecer o aceptar las nuevas condiciones sociales existentes que incluyen la participación social en la toma de decisiones relevantes en la vida social de nuestro país.
       El pueblo mexicano ya decidió el rumbo por el cual desea ser conducido con el próximo gobierno, el nuevo gobierno, aun cuando todavía no toma posesión, ya está cumpliendo las promesas que incluyó en su campaña. El cuestionamiento a las decisiones colectivas por parte de pequeños grupos sociales no afectará el vínculo existente entre el nuevo gobierno representado por Andrés Manuel López Obrador y la población mexicana, al contrario, solo contribuye a reforzarlo en la medida que con este tipo de acciones se exhiben los intereses a los que realmente están defendiendo, intereses de índole particular, que están muy alejados de los intereses sociales       de las grandes mayorías.
       El México que defiende este grupúsculo de manifestantes es el México de la corrupción, de la impunidad, de la pobreza de grandes mayorías y los lujos de pequeñas minorías. Un México con gran desigualdad social y con una población sometida por la ignorancia, la pasividad, fácilmente manipulable.
       Ese México está destinado a desaparecer y lograremos borrarlo de nuestra realidad social en la medida de que incrementemos nuestra participación social, que nos da un progresivo empoderamiento al darnos cuenta de que existe un construccionismo social de la realidad, una realidad que construimos en forma colectiva a través de nuestra incorporación en los distintos grupos, organizaciones y comunidades a las que pertenecemos.
       La toma de conciencia de que somos nosotros quienes construimos la realidad social y que juntos hacemos historia, nos da la oportunidad de reflexionar acerca de que  si somos nosotros quienes hacemos historia y construimos nuestra realidad, nosotros podremos cambiar esta realidad si actuamos en forma colectiva y organizada para darle el rumbo que queramos a nuestra historia, de la misma forma que lo hicimos el pasado primero de julio cuando 30 millones de mexicanos decidimos apoyar a Morena y López Obrador para arrojar al basurero de la historia a las fuerzas el Prian que tanto daño hicieron a nuestro país.
       Los que hoy se manifestaron en contra de la cancelación del NAICM pertenecen a esas fuerzas retrógradas que pretenden hacernos retroceder en la historia y volver a los tiempos de autoritarismo de antaño.
       El México que por nuestro lado estamos construyendo día a día se caracteriza por una progresiva democratización social, un aumento de la participación social y por la tendencia a vincular pueblo con gobierno, a la construcción de una democracia participativa en la que nuestros legisladores nos consulten antes de decidir sobre temas de gran relevancia nacional. Las consultas sociales formarán parte importante en la construcción de la democracia social en nuestro país. Un México donde realmente impere la democracia social, con cero tolerancia a la corrupción y a la impunidad.
       La historia la estamos construyendo día a día, la historia no ha terminado, de nosotros depende el rumbo que tenga la historia   porque juntos estamos haciendo historia.

viernes, 9 de noviembre de 2018


A 29 años de la caída del muro de Berlín
Oscar Yescas Domínguez

       En la década de los setentas se iniciaron una serie de movimientos colectivos que lucharon contra el autoritarismo y la antidemocracia que prevalecía en la sociedad de aquellos tiempos. La juventud de aquellos tiempos rechazaba el futuro que se les estaba imponiendo como engranajes de un sistema social que se perfilaba como la sociedad de consumo que tenemos en nuestros días. En esencia, rechazaban el autoritarismo como forma de gobierno y estilo de vida y reclamaban su participación en la toma de decisiones relevantes en su dinámica social.
Estos movimientos sociales tuvieron una expresión internacional ya que se manifestaron en varios países: Francia, estados Unidos, México, Checoslovaquia, etc. La cúspide de estos movimientos de liberación se vivió en Alemania cuando el 9 de noviembre de 1989 (hoy hace 29 años) se derrumba el muro de Berlín y con él cae estrepitosamente la cohesión mantenida por la fuerza de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), con lo cual da inicio una nueva era en la historia de la humanidad al desaparecer formalmente la guerra fría sostenida entre Estados Unidos y Rusia reconocidos representantes del sistema capitalista y el socialista.
Con la caída del muro de Berlín se inició la desintegración de la URSS al reclamar las poblaciones de los países integrantes de la misma su independencia y autonomía en su forma de vida, produciéndose así la desaparición del llamado “bloque soviético”.
Este hecho fue interpretado por muchos como el triunfo del capitalismo sobre el socialismo, percepción que fue reforzada por la expansión del modelo de libre mercado por la mayor parte del mundo, incluidos aquellos países en los que antes imperaba el socialismo.
Al margen de que sea discutible esta apreciación porque en última instancia podría cuestionarse el tipo de socialismo imperante en la Unión soviética en aquel entonces, un socialismo burocratizado en el que surgió una casta que centralizó el poder representada por los miembros del partido comunista  que gozaban de privilegios que el resto de la población no disfrutaba y dentro del cual se ejercía un control autoritario reprimiendo cualquier tipo de disidencia en contra del “socialismo” o del partido”.
Posteriormente a estos cambios políticos de gran relevancia en la vida internacional, tuvieron lugar otro tipo de cambios, en este caso económicos cuando surge el fenómeno conocido  como globalización que en un principio fue definido como “la apertura de las fronteras para el libre tránsito de las mercancías” que dio lugar al surgimiento de una nueva guerra, si bien desapareció la “guerra fría” entre el Este y el Oeste, ahora surge la “Guerra comercial” en la cual el pez más grande se come al pez más chico.
Con la globalización ya no hubo necesidad de importar productos extranjeros porque ahora las grandes cadenas comerciales, las compañías transnacionales se instalaron en nuestros países y establecieron una competencia con las organizaciones comerciales de nuestros países latinoamericanos.
Una competencia realmente desleal porque la que las grandes compañías tenían más capital, mejor tecnología y personal más capacitado compitiendo con las empresas latinoamericanas que por lo regular son empresas pequeñas (inclusive microempresas familiares), sin muchos recursos para invertir y sin personal capacitado.
La situación se complicó porque los gobiernos latinoamericanos con la meta de “atraer inversiones y fuentes de trabajo a sus países”, dieron grandes estímulos a las grandes compañías que consistían en regalarles grandes extensiones de terreno para su establecimiento, pavimentarles vías de acceso, proporcionarles agua sin costo alguno y sobre todo exención de impuestos.
El resultado de esta competencia desleal ha sido la desaparición de miles de organizaciones mexicanas, con el consecuente desempleo y ruina de sus propietarios, mientras que  las grandes corporaciones
comerciales se posicionaron dominando el mercado con lo cual crearon las condiciones para obtener el control político de los países en que se encuentran asentados influyendo en las políticas gubernamentales para lograr modificaciones en las constituciones de los países “invadidos comercialmente” para promover la privatización de servicios que antes eran proporcionados gratuitamente por el Estado, aumentar el número de ganancias económicas en virtud de que el “mercado” estaba aumentando, al mismo tiempo que se imponen topes salariales para continuar con la explotación laboral.
       En este punto es pertinente definir el concepto de “mercado”, desde una perspectiva mercadológica, el mercado podría definirse como “el conjunto de personas que comparte deseos,  necesidades y expectativas que desea satisfacer y que cuenta con la capacidad económica para comprar el producto o servicio que satisfará ese deseo, necesidad o expectativa”.
       Es aquí donde radica el origen de los muchos problemas sociales que hoy enfrentamos. Al abandonar el Estado su función y responsabilidad de velar y proporcionar el bienestar social de la población, permitiendo  la mutilación de derechos laborales y sociales para asumir una función de guardián de los “intereses del mercado”, en realidad lo que está haciendo es doblegarse a las presiones de las grandes corporaciones que le exigen crear las condiciones para aumentar sus ganancias económicas a través de la explotación de la población y el saqueo de los recursos naturales de nuestros países latinoamericanos. Estamos en lo que se ha dado en denominar “la era del Dios Mercado”.
       Una era en la que los medios masivos de difusión realizan una labor de manipulación y enajenación constante para promover el consumo de productos y servicios que ofrecen las grandes transnacionales, haciendo ver que la felicidad está en el consumo de tales o cuales productos. Mientras tanto enajenan a la población haciendo creer que la realidad actual es "normal", que es normal que haya ricos y pobres y que miles mueran de hambre mientras otros fallecen de obesidad y excesos de alimentos. Los gobiernos, con contadas excepciones apoyan a las transnacionales mientras explotan a su población.
Vivimos en un sistema social que fomenta el consumo como forma de vida, a través del cual adquirimos una identidad y un sentimiento de pertenencia. La trilogía ideología, medios masivos y mercadotecnia nos producen un estado de enajenación social en donde los valores humanos dejan de tener importancia para ceder su lugar a la búsqueda del dinero como finalidad principal y clave del éxito para obtener la felicidad.
La realidad es que al despojar de servicios de salud, educación, esparcimiento, empleo, etc., el Estado traiciona la misión para la que fue creado ya que al reducir la calidad de vida de la población en la empuja a vivir en condiciones de pobreza y miseria, por lo que ya no logra formar parte del mercado, en virtud de que no tiene la capacidad económica para comprar los productos y servicios que se ofrecen en nuestra sociedad de consumo.
       Con ello se convierten en lo que Zygmunt Bauman denomina “consumidores defectuosos”, es decir, aquella masa de la población que no puede consumir porque no tiene capacidad adquisitiva por estar desempleada, recibir bajos sueldos o empleos temporales, lo que le impide integrarse a la dinámica de producción y consumo del sistema capitalista en el que vivimos.
       La tendencia gubernamental a privilegiar intereses de las grandes corporaciones comerciales y descuidar la atención a las grandes necesidades sociales en el marco de una enorme corrupción, es el contexto social que da lugar al agudizamiento de los grandes problemas sociales que padecemos: crecimiento de la pobreza, agudización de la desigualdad social, incremento de la violencia y de la inseguridad pública.
       Vivimos un momento histórico caracterizado por la existencia de una enorme desigualdad social nunca antes vista, que produce un sufrimiento colectivo en millones de personas que sobreviven en condiciones de miseria y pobreza mientras que un reducido porcentaje de individuos se queda con el mayor porcentaje de la riqueza socialmente producida. Todo con el aval de las autoridades de gobierno.
       Este es el contexto en el que nos encontramos a 29 años de la caída del muro de Berlín y del tan pregonado triunfo del capitalismo sobre el socialismo. ¿Realmente el capitalismo es la fase superior de organización de la humanidad? A pesar de que vivimos en plena desigualdad social, siendo testigos del empobrecimiento paulatino de millones de personas y del crecimiento desmesurado de la pobreza social, la mayoría de las personas tiende a pensar que “no hay lugar para otra forma de sistema social diferente al capitalismo”.
       Por increíble que parezca, la mayoría de las personas tienden a aceptar como destino inevitable la autodestrucción de la humanidad por el ritmo masivo de la producción y por el consumo masivo que se estimula alrededor de ésta, acabando con nuestros recursos naturales y contaminando ríos, mares y lagunas con nuestros desechos de materiales imperecederos.
       En sus mentes no hay espacio para la idea de otro mundo con otro sistema de organización social más equitativo socialmente, menos destructivo de nuestros recursos naturales, menos contaminante del medio ambiente. No cabe duda que el consumo siempre existirá pero sí podremos lograr reducir su crecimiento y hacerlo más sostenible. En el sistema capitalista se produce para vender, no para satisfacer necesidades sociales. Las predicciones de muchos expertos coinciden en que si seguimos con esa lógica de producción masiva y consumo masivo, el mundo colapsará dentro de 30 años.
       No sé si estaré vivo para entonces, pero sí deseo contribuir con mi aportación para lograr una concientización acerca de que el capitalismo nos lleva a un proceso de involución en el que en las condiciones actuales, en lugar de estar disfrutando los avances de la ciencia y la tecnología, millones de personas no ven satisfechas sus necesidades básicas y se limitan a sobrevivir en condiciones de pobreza y miseria. Precisamente por eso se le llama “capitalismo salvaje”
       Creo que otro mundo es posible y necesitamos reconocer que el capitalismo  es un fracaso social que no contribuye al bienestar social porque beneficia a unos cuantos y perjudica a millones. Hoy a 29 años de la caída del muro de Berlín, la mejor manera de conmemorarlo es haciendo una reflexión acerca de la realidad capitalista en la que nos encontramos para definir si seguimos en este rumbo a la barbarie o nos decidimos a construir otro sistema social con mayor beneficio social

En defensa de la universidad pública y de una educacion emancipadora
Introducción a la psicología de las organizaciones
El Dios Mercado: la religión del siglo XXI
Psicología ideología y cambio social
Psicología, consumo y alienación
La inexorable evanescencia de nuestras vidas en el capitalismo


jueves, 1 de noviembre de 2018


Gracias a la vida
Oscar Yescas Domínguez

El otro día al llegar a mi clase a las siete de la mañana con uno de mis grupos de alumnos de Psicología de la Universidad de Sonora pude observar su lenguaje corporal y detectar  algunas señales de indiferencia y fatiga, por lo que  decidí iniciar mi clase con la petición a cada uno de ellos que describieran algo extraordinario que les haya acontecido ese día.
Para esto debo decir que acostumbro usar la posición de círculo con mis alumnos de tal forma que pueda observar sus expresiones faciales y todos aquellos mensajes que engloban la comunicación no verbal, retomando y aplicando los estudios de Psicología social que indican que en esta posición todos los integrantes del grupo se sienten tomados en cuenta y tienen oportunidad de interactuar, al mismo tiempo que la figura de autoridad disminuye y se ubica en el mismo nivel que la de los alumnos.
En esta ocasión todos los integrantes de este grupo (un grupo de 20 alumnos, pequeño en realidad porque el máximo es de 40 integrantes por grupo, pero con ese número ya que imparto materias en los últimos semestres), respondieron que nada extraordinario había acontecido.
Al escuchar sus respuestas les respondí a mi vez que lo realmente extraordinario que nos acontece cada día es que despertamos y nos damos cuenta que podemos ver al abrir nuestros ojos, porque nuestro sentido de la vista está intacto.
Nos levantamos de nuestras camas y percibir que podemos caminar con nuestras piernas y mover los brazos sin dificultad alguna, porque nuestras extremidades funcionan normalmente.
De igual forma nos damos cuenta de que podemos respirar normalmente porque nuestros pulmones y corazón funcionan normalmente, al mismo tiempo que podemos recordar lo acontecido el día anterior sin dificultad alguna ya que nuestra memoria y cerebro funcionan normalmente.
Al consumir nuestros alimentos podemos aspirar el olor que emana de los mismos porque nuestro sentido del olfato funciona a la perfección, y también podemos degustar nuestros saboreando y disfrutando cada uno de ellos porque nuestro sentido del gusto funciona normalmente.
En suma, les dije que lo extraordinario que acontece cada día es que despertamos con vida y eso es lo más extraordinario que nos puede pasar. Igualmente despertamos cada día  con buena salud y con ausencia de enfermedades, algo que algunas personas no pueden hacer porque tienen problemas en su salud ya que padecen enfermedades diversas y su bienestar depende del hecho de estar tomando medicamentos y citas periódicas con médicos.
Mientras que la gran mayoría tenemos el privilegio de disfrutar de una buena salud, pero no nos percatamos de lo afortunados que somos al estar sanos y debido a esta inconsciencia en lo que menos pensamos es en cuidar nuestra salud, solo llegamos a pensar en nuestra salud cuando tenemos problemas con ella y experimentamos algún malestar o padecemos alguna enfermedad. No tenemos una cultura que incluya el cuidado de nuestra salud.
La lección que quería dar a mis alumnos es que la mayoría de las veces no valoramos lo que tenemos, por ejemplo no valoramos que tenemos buena salud e incurrimos en excesos desvelándonos innecesariamente, consumiendo alimentos o bebidas que dañan nuestra salud o llevando un ritmo de vida  con malos hábitos para nuestra salud sin ponernos a pensar que en un futuro no muy lejano nuestro cuerpo cobrará las facturas de nuestro descuido personal.
El contexto de nuestra sociedad de consumo nos incita a consumir alimentos o productos que son nocivos para nuestra salud, fomenta en nosotros hábitos que contribuyen a perjudicar a corto o mediano plazo nuestra salud física o psicológica.
Vivimos en un universo consumista que promueve un exagerado impulso al consumo desmedido en nuestras vida cotidiana, incitándonos a abandonar la tranquilidad del Carpe diem, es decir, una incitación a vivir el presente en forma intensa sin pensar en el futuro.
Esta tendencia al hedonismo y su exhortación a vivir sólo el “aquí y ahora”, sin pensar en el “allá y entonces” no nos permite valorar el tiempo que tenemos disponible para utilizarlo en un sentido productivo y de enriquecimiento personal, de tal forma que por lo común lo desperdiciamos en actividades improductivas y enajenantes a nombre de que son parte de nuestro derecho al esparcimiento y diversión.
Lo más lamentable es que no valoramos a nuestros seres queridos que se encuentran con vida ya que tenemos la idea de que siempre estarán ahí. No pensamos en ningún momento en que somos seres mortales que estamos de paso en esta vida, que tuvo un inicio y que de manera inexorable tendrá un final en algún momento.
En suma, no apreciamos realmente estar con vida y en un entorno social en el que existen diferentes ámbitos d convivencia social. No nos percatamos de nuestra naturaleza como seres sociales y que somos lo que somos gracias a otras personas. No nos damos cuenta de que pertenecemos simultáneamente a diferentes grupos sociales y que en cada grupo social hay diferentes figuras significativas que contribuyen a formar nuestra personalidad psicosocial, concepto que podemos definir como la individualidad de toda persona que le permite tener una diferente forma de pensar, sentir y actuar que nos hace diferentes a los demás y que ese carácter de ser únicos ha sido el resultado de nuestra interacción con diferentes figuras significativas en los distintos grupos a los que pertenecemos o hemos pertenecido.
Al no tener presente nuestro paso por esta vida, nuestro esencia de seres mortales y no interactuar con el tiempo suficiente con nuestras figuras significativas, (que para esto, debemos tener también presente que si algunas personas son realmente significativas para nosotros, también nosotros somos significativos para otras personas), suele suceder que cuando alguien cercano  o significativo fallece experimentamos un gran dolor que en buena parte es motivado por los remordimientos y sentimientos de culpa que sentimos por no  haber pasado más tiempo en compañía de quienes fallecen.
Todo el año seguimos con nuestros hábitos nocivos para la salud y con nuestros comportamientos hedonistas e individualistas que nos impiden pensar en que la vida tiene su parte contraria que es la muerte, pero solo pensamos en la muerte en el día de muertos.
Por todas las consideraciones anteriores debemos despertar cada día con una actitud positiva y constructiva hacia la vida y debemos tener presente que somos seres sociales y que la vida se da en diferentes contextos de convivencia social en el que se encuentran varia figuras significativas y al mismo tiempo, que somos significativos para otras personas.
Demos gracias por estar con vida y haber llegado a la edad que tenemos. Debemos cambiar nuestros hábitos cotidianos de alimentación, de esparcimientos, diversión y de interacción social.
La toma de consciencia de que vivimos una vida que tendrá su final en cualquier momento (porque los accidentes pasan en forma inesperada y estos pueden ser fatales), debe hacernos madurar de tal forma que dediquemos nuestras energías, tiempo y recursos disponibles para lograr nuestras metas, cumplir con las expectativas que los demás tienen sobre nosotros y sobre todo ser más productivos de tal forma que podamos contribuir a la construcción de una sociedad más justa, democrática e igualitaria en la que prevalezca el bienestar social y el desarrollo personal y colectivo de quienes integramos esta sociedad.
Toda persona es realmente significativa, todos y cada uno de nosotros podemos contribuir al cambio social y actuar como agentes de cambio social, pero primeramente debemos implementar cambios en nuestro entorno individual y generar una revolución de nuestras consciencias.
La vida tiene altibajos, contiene alegrías pero también tristezas, decepciones y satisfacciones, amores y desamores. Nosotros somos arquitectos de nuestros destinos, las decisiones que tomamos contribuyen a enriquecer o disminuir la calidad de nuestras vidas.
Vivamos nuestras vidas en forma intensa, tal y como la hacen los niños que viven el aquí y el ahora, pero no perdamos de vista que con nuestro comportamiento cotidiano estamos construyendo nuestro futuro. La vida vale la pena vivirla, demos gracias a la vida por haber llegado al punto en que nos encontramos y doy gracias a quien llegó en su lectura hasta este punto.