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domingo, 19 de julio de 2020


Reflexiones sobre la vida y la muerte en tiempos de pandemia
Oscar Yescas Domínguez
19/julio/2,020

Los seres humanos somos tan ingenuos, llegamos a esta vida con toda nuestra vitalidad y deseos de vivir que nos olvidamos de que estaremos sólo de manera temporal con vida en esta tierra. Olvidamos que la vida tiene un principio y un fin, nos negamos a pensar en ese final y tratamos de vivir la vida sin esa terrible certeza. Educamos a nuestros hijos acerca de la vida y la muerte en forma similar a como los educamos acerca de la sexualidad humana: omitimos mencionar a la muerte, al igual que omitimos hablar sobre sexualidad humana, dos tremendos errores que cometemos como especie humana.
Sólo recordamos la fragilidad de nuestras existencia cuando algún ser cercano fallece y acudimos a algún velorio a llorar su partida, pero después del sepelio seguimos viviendo ignorando que nuestro destino final es la muerte y deberíamos estar preparados para que cuando nos llegue el momento no vivamos el fallecimiento de nuestros seres queridos como verdaderas tragedias. El dolor de la partida de alguien es más intenso por lo inesperado de la misma.
No provoca el mismo dolor la muerte de un ser querido que ha estado enfermo y luchando por su salud durante semanas o meses, que el dolor que provoca la muerte inesperada y repentina de un ser amado. En el primer caso, tenemos tiempo de prepararnos psicológicamente para la partida, en el segundo, el golpe es brutal porque no nos dimos tiempo para pensar en la posibilidad de su muerte.
Todos tenemos una familia extensa y una familia nuclear, por lo regular priorizamos la interacción con nuestra familia nuclear y descuidamos atender a los integrantes de nuestra familia extensa. Cuando llega a fallecer alguien de nuestra familia extensa (hermano (a), tío(a), Abuelo(a), primo(a), etc., el dolor es más intenso porque experimentamos un gran sentimiento de culpa por no habernos dado la oportunidad de pasar más tiempo con el fallecido cuando estaba con vida.
Festejamos nuestros cumpleaños y los de nuestros seres queridos con una seguridad irracional de que cumpliremos muchos años más, no nos ponemos a pensar en la fragilidad de la vida humana y de que lo más seguro en esta vida es que algún día ésta terminará con nuestro fallecimiento, quizá en el momento menos esperado y no nos preparamos para ello. ¿Cuántos conflictos familiares se han presentado por disputas de herencias cuando los padres fallecen sin haber redactado un testamento y distribuir sus bienes con quienes ellos desearían? En lo personal conozco muchos casos de familias destrozadas después del fallecimiento de un familiar, no precisamente por la muerte de uno de ellos, sino por disputas acerca del reparto de bienes. Nunca nos planteamos la posibilidad de hacer un testamento o un reparto de nuestros bienes porque nos negamos a aceptar que algún día falleceremos.
La vida no puede ser concebida sin pensar en la muerte, la vida es igual a la muerte, no puede existir una sin la otra. Nadie es inmortal, todos falleceremos algún día, pero la mayoría de las personas se sumerge en un consumo y en el ocio motivados por comportamientos hedonistas, como una forma de olvidar que la muerte nos espera al final del camino de la vida tarde o temprano.
En este acto de consumo permanente caemos en la ironía de que para olvidar la inminencia de la muerte consumimos productos nocivos para nuestra salud (alcohol, tabaco, drogas, exceso de alimentación, etc), que acortan nuestras vidas al poner en peligro nuestra salud y que nos acercan al momento de nuestra muerte más temprano que tarde.
Nadie quiere saber que es mortal, no queremos pensar en la muerte inminente y todos hacemos a un lado la idea de que vamor a morir, ignorando que el olvido de la muerte próxima es la que origina la apatía, el embrutecimiento, los excesos de la vida moderna que ponen en riesgo nuestra salud.
Nunca nos preocupamos por tener una vida con hábitos saludables, evitar comer comida chatarra, tener una dieta en nuestra alimentación, hacer del ejercicio físico una rutina diaria, etc. Dejamos que nuestros cuerpos pierdan defensa y nuestro sistema inmunológico se debilite por malos hábitos de alimentación, malos hábitos de sueño, falta de ejercicio físico, etc.
Vivimos la vida como un espectáculo que no tendrá fin en una sociedad en la que el olvido de la muerte nos impide constatar que la vida no tiene más sentido que aquel sentido que le demos nosotros a nuestras vidas. Muchas personas caen en depresión o en alguna adicción porque no le encuentran un sentido a sus vidas y viven una vida con gran nivel de insatisfacción. Algunos encuentran refugio en la religión, otros en programas o libros de autoayuda, algunos más en la teleadicción, otros en el tabaco, algunos más en las drogas y hay quienes lo encuentran en el sexo desenfrenado.
El sentido de nuestras vidas no debe ser dado por alguna religión, por alguna ideología, o por el consumo desmedido de varios productos. Tenemos que asimilar la idea de que somos nosotros quienes debemos darle un sentido a nuestras vidas, nadie más le dará un sentido a nuestras vidas que nosotros mismos, precisamente porque son nuestras vidas.
La gente no le encuentra un sentido a sus vidas porque no cree y no cree porque no quiere creer, pero si cambiamos nuestra actitud pensando que somos personas singulares con potencial humano cada quien, con capacidades distintas y un potencial humano y queremos creer que nosotros somos quienes le podemos dar un sentido a nuestras vidas, podremos lograr darle un verdadero sentido y significado a nuestra existencia, lograremos llenar ese vacío existencial que nos atormenta y realmente aprovechar y disfrutar el tiempo que nos queda de vida.
Debemos de evitar seguir utilizando de manera limitada todo el potencial humano que tenemos cada uno de nosotros y evitar seguir cegados por tendencias hedonistas que nos empujan a la búsqueda frenética de diversión y placer, viviendo con excesos, consumiendo productos que afectan nuestra salud.
La manera de hacerlo es reconociendo que todos somos seres mortales, que nuestro paso por esta vida es temporal, que tarde o temprano llegará el momento de nuestra muerte y que por esos motivos debemos aprovechar al máximo y en forma productiva y satisfactoria el tiempo que tengamos de vida.
En tiempos normales la salud es lo que menos cuidamos y sólo pensamos en ella cuando nos enfermamos, lo grave de nuestra actual situación es que ni siquiera en tiempos de crisis sanitaria como la que estamos padeciendo con la pandemia del covid-19, nos preocupamos por cuidar de nuestra salud. Si no cuidamos nuestra salud individual ¿qué podemos esperar del cuidado de la salud de los demás?
Hoy en día estamos viviendo un tiempo en la historia en el que la sociedad se ha detenido por la pandemia del covid, una enfermedad ante la cual podríamos estar protegidos si cambiamos parte de nuestros comportamientos y priorizamos la atención a nuestra salud, actuando de forma preventiva con medidas que garantizan el no enfermarnos. Si pensáramos que la vida es demasiado corta y que la muerte nos espera en el momento y lugar menos esperado, aprovecharíamos de una manera más satisfactoria y productiva nuestro paso por esta vida.
Tan sólo tengamos presente que todos tenemos una fecha de nacimiento pero ninguno tenemos por escrito la fecha de nuestra muerte, esto significa que podríamos morir en la siguiente hora, el siguiente mes o dentro de 20 años. No sabemos cuánto nos queda de vida, la única certidumbre que tenemos es la incertidumbre de cuando vamos a morir.
Pero lamentablemente, el año 2,020 será recordado en la historia de la humanidad por el triunfo de la ignorancia colectiva por encima del predominio de la ciencia, al provocar miles de muertes innecesarias por covid-19 en el mundo entero. Pocos hicieron caso al hecho de que el covid-19 puede evitarse tomando medidas preventivas como usar cubrebocas, tomar sana distancia, mantener una higiene, evitar saludar de beso o mano y sobre todo quedarse en casa que es lo mas seguro para evitar el contagio.
Una sociedad no puede funcionar si cada uno hace lo que quiere en el momento que quiere, necesitamos educarnos en aspectos relacionados con la ciudadanía y la necesidad de seguir ciertas normas de convivencia social.
La humanidad ha dado muestras de ignorancia y falta de responsabilidad social en mas de una ocasión, tanto en el cuidado de sí misma como en el cuidado del medio ambiente. El alto nivel de producción y consumo ha provocado una crisis ecológica por la destrucción del medio ambiente y de varios ecosistemas contaminados por la basura que produce el ser humano, al grado tal de que hemos puesto en peligro la existencia misma de la especie humana.
Basta recordar nuestras playas saturadas de basura dejadas por los vacacionistas,, toneladas de basura que fácilmente podrían ser recogidas por quienes las dejaron y depositadas en los lugares acondicionados para este fin. Esa misma basura que llega al mar y mata a varias especies de animales marinos, contamina ríos, mares y lagunas y termina por contaminar los alimentos que consumimos.
También una muestra de ignorancia lo ha sido el lamentable hecho de que nuestras calles se inunden y conviertan en ríos cuando llueve, porque las alcantarillas se taponan por la basura dejada en calles por la ciudadanía. Mantener las calles limpias de basura no es responsabilidad exclusiva de nuestras autoridades, es también una responsabilidad de los ciudadanos que habitamos en nuestras ciudades.
Hoy esa ignorancia humana en materia de cuidado de la salud individual y colectiva cobra un precio alto al observar que el alto número de contagiados y muertos por covid-19 se debe al hecho de que un gran número de ciudadanos no acató las indicaciones de las autoridades sanitarias de quedarse en casa, usar cubrebocas y guardar distancia y por haber asistido a fiestas en plena cuarentena.
Junto a la ignorancia y falta de responsabilidad social de buena parte de la ciudadanía, otro factor que aumenta la tragedia en nuestros hogares es la irresponsabilidad de las autoridades al ceder a las presiones para regresar "a la normalidad" pasando del color rojo al color naranja en nuestro Estado, cuando bien sabemos que los contagios están a la orden del día, los hospitales saturados, el personal médico agotado y diezmado por defunciones.
La"reactivación de la economía" exigida por los propietarios de los medios masivos de producción y difusión traerá consigo un aumento del número de contagiados y de fallecidos por covid-19 y en consecuencia un aumento en el dolor y la tragedia que viven hogares mexicanos.
A estas alturas el cuidado de nuestra salud depende de la ciudadanía y debemos tener presente que los hospitales ya no reciben pacientes porque están saturados en su capacidad de servicio. Necesitamos educarnos a nosotros mismos, cambiar actitudes individualistas y de indiferencia social por una auténtica preocupación ciudadana que contribuya a desarrollar comportamientos pertinentes a los tiempos que estamos viviendo.
Sabemos que el covid-19 es como el ronckandroll, es decir, llegó para quedarse y tendremos que asimilar la idea de que todos nos enfermaremos del covid-19 tarde o temprano. Pero también sabemos que los hospitales están saturados de pacientes, su capacidad de servicio está rebasada y el personal médico está exhausto y agotado por las excesivas cargas de trabajo.
El sentido común nos dice que debemos postergar al máximo el momento de contagiarnos y evitar contagios masivos en momentos en los que los hospitales están saturados y sin contar con una vacuna o medicamento efectivo en estos momentos. Sabemos que tarde o temprano nos contagiaremos pero el sentido común nos dice también que mientras mas tardemos en contagiarnos, mas probabilidades tendremos de recibir un medicamento eficaz.
La manera de ayudar a cuidar nuestra salud y de ayudar a las autoridades es a través del autoaislamiento voluntario. Aquellas personas que no tengamos necesidad de salir de nuestras casas debemos evitar salir en estos días para no contribuir al aumento del número de contagiados.
Debemos revalorar nuestro concepto de la vida y considerar la fragilidad de la misma, considerando que en los tiempos actuales la muerte toca a nuestras puertas y las cifras del covid-19 se asocian a rostros de conocidos, familiares o compañeros de trabajo. El tomar consciencia de nuestra condición de seres mortales que perderemos la vida en cualquier momento nos debe ayudar a vivir nuestras vidas de manera más placentera, productiva y satisfactoria, de tal forma que no demos entrada a aburrimiento o depresión alguna.
Esto último es de gran importancia porque está pronosticado que a corto plazo aumentarán los casos de depresión y problemas d esalud mental generadas por un largo tiempo en confinamiento voluntario y por la pérdida de sentido de nuestras vidas al eliminar los rituales que antes le daban sentido (las reuniones familiares por motivo de cumpleaños, quinceañeras, bodas, inclusive velorios, etc.).
Por todos los motivos anteriores se les hace una atenta invitación
a dejar a un lado la ignorancia para utilizar el sentido común y el conocimiento científico de tal forma que podamos cuidar de nuestras vidas en mejores condiciones y todo se resume a quedarnos en casa, aún cuando en los próximos días se levante la restricción de circular en la vía pública, seguir los protocolos de prevención del covid-19: usar cubrebocas si salimos de casa, mantener sana distancia social, evitar saludar de mano o con besos y mantener una higiene constante. Todas aquellas personas que no tengan necesidad de salir se les pide no hacerlo para proteger su salud y la de los demás.
Si asimilamos la idea de que nuestro paso por esta vida es corta y de que la vida, con todos sus altibajos, vale la pena vivirla, podremos darle un sentido a nuestras vidas en base a nuestros intereses, nuestras expectativas y nuestras condiciones de vida. Lo importante en estos momentos es construir una identidad psicológica que incluya nuestra pertenencia a diversos grupos sociales, a nuestra comunidad y considerar que es más lo que nos une que lo que nos separa, es decir, necesitamos construir una identidad comunitaria, teniendo presente que la salud de los demás depende de mi comportamiento individual y que mi salud depende del comportamiento de los demás. Estamos juntos en este barco y lo que se requiere es la construcción de un vínculo de colaboración y en tiempos de tragedia como los actuales necesitamos crear lazos de solidaridad y ayuda mutua.
Desde un principio se dijo que esta pandemia sacará lo mejor o peor de nosotros, de nosotros depende que lo que sobresalga sea lo mejor y no lo peor para disfrutar en sana armonía social lo que nos resta de vida.


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lunes, 13 de julio de 2020


La construcción social de la democracia
Oscar Yescas Domínguez
08 de julio de 2,020

El origen de la democracia social
La lucha por la libertad, igualdad y democracia
El desarrollo capitalista y el fin de la sociedad moderna y del Estado de Bienestar social
La construcción de la democracia en México
El arte de gobernar en política
Conclusiones

El origen de la democracia social
La revisión de la historia de la humanidad nos muestra que la historia y la sociedad misma son creaciones humanas y dentro de las creaciones humanas más relevantes se encuentra nuestra capacidad de cuestionamiento, de crítica y de autoevaluación. Esto significa que el hombre es creado por el hombre, que la historia de la humanidad es una construcción social, es decir, es una creación humana.
Esa capacidad de autocuestionamiento que desarrolló la sociedad para cuestionarse a sí misma, basada en la premisa de autonomía de la propia sociedad, que implica el uso de la crítica y la autocrítica sin límite alguno, es lo que nos llevó a la creación de la democracia como forma de gobierno en la historia de la humanidad.
La democracia es una creación humana y surgió en la historia por la necesidad de encontrar un equilibrio entre la diversidad de opiniones existentes dentro de un conglomerado social, se buscaba lograr que la confrontación abierta de opiniones diferentes se dieran dentro de un ambiente social de apertura en la comunicación en el que expresar opiniones diferentes a las opiniones de la mayoría de los integrantes de una sociedad no sólo fuese permitida, sino que se alentara para construir un verdadero diálogo en el cual los participantes puedan comunicarse entre sí en un ambiente de respeto y cada interlocutor lograra mostrar una capacidad de escuchar, razonar y argumentar con fundamentos su participación en un diálogo constructivo.
La existencia de opiniones diferentes en un mismo conglomerado social es la esencia misma de la vida social forman parte de la dinámica social y podría decirse que es la manera de respirar de la vida pública ya que la libre discusión colectiva permite el crecimiento intelectual y humano de quienes participan en este proceso, por lo cual no existe cabida para un pensamiento único en nuestras sociedades, mucho menos para la intolerancia de cualquier índole, sobre todo en estos tiempos en los cuales con la globalización ha aumentado el comercio internacional, la migración y el contacto social entre ciudadanos de diferentes países en los cuales ha crecido una diversidad cultural, religiosa, sexual, etc., en sus dinámicas internas.
Debemos tomar como punto de partida que la primera forma de democracia se construyó en la Grecia antigua y coincidió con el nacimiento de la Filosofía porque cuando al instaurar la democracia se plantea de manera explícita la cuestión del origen y fundamento de la Ley y se abre un espacio público para la libre expresión de las ideas y pensamientos de los ciudadanos.
El surgimiento del imperio romano acabó con la democracia y ésta estuvo ausente durante un espacio de tiempo en la historia de la humanidad pero después la democracia fue retomada posteriormente por Europa occidental.
La búsqueda de la democracia como forma de gobierno es lo que motivó el surgimiento de diversos movimientos sociales en la historia de la humanidad que a través de diversas luchas sociales lograron conquistar un indeterminado número de libertades y derechos que posteriormente fueron consagradas en las constituciones políticas de diversos países.
Es importante señalar que estas libertades, derechos laborales y prestaciones sociales no fueron concesiones otorgadas por un sistema político determinado, sino que fueron conquistadas por luchas sociales en las que los participantes de movimientos colectivos impusieron su voluntad para lograr estas libertades, derechos y prestaciones sociales.

La lucha por la libertad, igualdad y democracia
El año 1789 fue un año significativo en la historia de la humanidad, porque fue el año en el que triunfaba la revolución francesa, que derrocó el régimen de la Monarquía para imponer un gobierno civil. Un conflicto social violento que convulsionó no sólo a Francia misma sino que también repercutió en otros países en los que se vieron involucrados defensores del régimen de la monarquía y opositores al antiguo régimen que fue abolido en francia. Esta revolución marcó el final del feudalismo y de la monarquía institucional como forma de gobierno, para dar paso al nacimiento de una nueva forma de gobernar llamada República en la cual la burguesía, aliada ocasionalmente con las masas proletarias se convirtió en la fuerza política dominante en ese país utilizando un discurso que hizo inviable volver a fortalecer el sistema de la monarquía.
Las consignas Libertad, igualdad y Fraternidad fueron palabras que no sólo se inscribieron en los uniformes de las milicias nacionales, sino también en la mente y corazón de los opositores al antiguo régimen de la monarquía y en los luchadores por la construcción de la primera república en la historia de la humanidad que tuviese como máxima autoridad a una Asamblea Nacional que representara al pueblo y no sólo a unos cuantos.
Cuando la humanidad reconoció que todos los seres humanos somos iguales, la monarquía perdió fundamento y su argumentos de que unos seres humanos tenían “linaje” y por sus venas corría “sangre azul”, cayeron por los suelos. Para lograr este cambio de percepción fue necesario la movilización colectiva de aquellos que eran marginados, los excluidos de un sistema que pregonaba la desigualdad social como algo “natural”. La revolución francesa fue el inicio de la era moderna donde la monarquía como forma de gobierno era desplazada y en su lugar se instauraba una democracia basada en principios de soberanía popular, en la que los ciudadanos modificaron las leyes, la economía, la educación, el arte, el ejército, el papel de la Iglesia, etc.
Bajo la premisa de que para construir un mundo nuevo hay que destruir el anterior, el sistema de la monarquía desapareció y surgió en su lugar el Estado moderno que reconocía que todos los ciudadanos eran igual ante la ley y que todos tenían el derecho de votar y ser votados. Ya no habría reyes en adelante su lugar lo ocuparían Presidentes de la nueva república y cualquier ciudadano podría llegar a ser Presidente mediante el sistema de elecciones libres. la Iglesia perdió su posición de gran influencia y cercana al poder, para pasar a ocupar una posición secundaria.
Comenzó una nueva forma de gobernar en la que los dirigentes llegaban al poder a través de una democracia electoral. Un nuevo modelo social empezó a construirse y se basaba en la soberanía del pueblo en los asuntos colectivos manteniendo siempre vigente la libertad política y la igualdad ante la ley. Esta nueva sociedad fue la primer sociedad no religiosa de la historia de la humanidad. Francia se convirtió en el centro de la atención mundial por estos acontecimientos que no tardaron en repercutir en la dinámica interna de otros países del mundo que siguieron su ejemplo.
El desarrollo capitalista y el fin de la sociedad moderna y del Estado de Bienestar social
Con la caída de la monarquía terminó el feudalismo y el ascenso al poder de la burguesía permitió el surgimiento de un nuevo sistema social que es el capitalismo basado en la propiedad privada de los medios de producción y la explotación laboral de los trabajadores asalariados.
La primera revolución industrial que consistió en un proceso de transformación económica, social y tecnológica que se inició en la segunda mitad del siglo XVIII y concluyó entre 1820 y 1840, propició el surgimiento de las primeras fábricas al inventarse la máquina de vapor que introdujo la banda transportadora en el proceso de la producción y así surgió la división del trabajo en la cual cada obrero desempeñaba sólo una parte del proceso del trabajo. Las fábricas desplazaron a los talleres artesanales y los artesanos fueron convertidos en obreros que participaban en sólo una parte del proceso de producción.
El capitalismo en sus inicios implementó un sistema de explotación laboral que incluía bajos salarios, largas jornadas de trabajo (en 1840 las jornadas laborales de trabajo incluían 72 horas a la semana) y evolucionó durante los siguientes 150 años hacia un régimen relativamente estable, en el cual los trabajadores organizados en sindicatos impulsaron movimientos sociales que lograron grandes conquistas al luchar en forma organizada mediante la creación de sindicatos y lograron conquistas como la reducción de la jornada de trabajo a 8 horas diarias a principios del siglo XX.
Las tendencias autoritarias de diversos gobernantes y las embestidas de un régimen empeñado en priorizar el desarrollo de una economía que atenta contra la salud y el bienestar de la población general, fueron contenidas por la resistencia obrera y la lucha del pueblo organizado que ha resistido desde hace años.
En la década de los setentas se iniciaron una serie de movimientos sociales que buscaban construir una sociedad con mayor libertad y verdadera democracia. Junto a estos cambios culturales se presentaron cambios políticos y tecnológicos que derivaron en la caída del muro de Berlín y la desaparición de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).
La revolución científico técnica inicia el despliegue por la competencia del mercado mundial, al aplicar la ciencia y la tecnología al proceso de la producción y lograr una producción masiva de artículos. La caída de la URSS permitió el surgimiento de una globalización de la economía basada en el libre mercado y representa un nuevo marco ideológico en el cual se imponen nuevas reglas del juego que afectarán las relaciones entre países y entre las personas.
Con el surgimiento de la globalización se establece una marca en la historia de la humanidad al sucumbir el modelo del Estado de bienestar a los vaivenes del mercado, mostrándose en forma disfuncional y entrar en una etapa de agotamiento. De ahí en adelante las nuevas reglas del juego ya no dependen de la voluntad de los gobernantes, sino que en adelante dependerán de las decisiones de organismos internacionales que conformarán una nueva ideología que se difundirá en todas las sociedades, esta ideología es la ideología del consumo como vía para lograr un equilibrio entre la producción masiva y el consumo masivo de mercancías.
Estas nuevas reglas del juego y nueva forma de pensar impacta en las diferentes dimensiones de la vida social a nivel mundial, proyectando a la globalización como un proyecto político basado en un modelo neoliberal, en el cual los intereses de los grupos financieros y de las compañías internacionales son los que determinan la implementación de políticas públicas y generan un debilitamiento del estado al privatizar servicios públicos y priorizar la acumulación de ganancias por parte del sector privado, lo cual genera conflictos con la población de países en desarrollo que se ven desprotegidos y golpeados en sus condiciones de vida.
La globalización de los mercados no se limita a la apertura de fronteras para el libre tránsito de las mercancías, su impacto social incluye el golpear al Estado moderno que se basaba en la misión de procurar un bienestar social de la población y separar el poder de la economía logrando que los políticos gobiernen a la deriva, sin rumbo fijo, sin el apoyo del poder económico, siguiendo el vaivén del mercado y permitiendo el despojo de derechos y prestaciones sociales a la clase trabajadora y población en general, al privatizar diversos servicios públicos y adelgazar al Estado mediante la desaparición de instituciones que tenían como función contribuir al bienestar social de la población.
Con ello se puede afirmar que el régimen político en el cual estamos viviendo no es un régimen democrático, porque ya no es el pueblo el que ejerce el poder, porque es la oligarquía financiera quien realmente nos gobierna bajo una dictadura del Mercado. Nos encontramos en un momento histórico que bien podría definirse como un “estado de interregno”, retomando esta expresión de Antonio Gramsci en su libro escritos desde la cárcel, donde describe el estado de la sociedad en su momento como la agonía de un viejo sistema social que no termina de morirse y el nuevo régimen social no termina de construirse.
El Estado de bienestar y desarrollo social que surgió después del triunfo popular que derrocó a la monarquía en la forma de un poderoso Leviatán descrito por Thomas Hobbes, como la voluntad popular expresada en la forma de un gigante que se alimenta y crece en la medida que aumenta la participación ciudadana, el día de hoy agoniza, la sociedad tal y como la conocemos desaparece y los trabajadores y la población en general se ven desprotegidos por la eliminación de derechos laborales, humanos y sociales provocada por la dictadura de un Mercado que emerge como la nueva religión del siglo XXI.
En ese contexto se deben ubicar las las revueltas populares ocurridas en el 2,019, cuando en un ambiente social caracterizado por el totalitarismo en la vida cotidiana, los pueblos de Ecuador, Chile, Bolivia y Francia, y otros se manifestaron masivamente para protestar en contra de recortes gubernamentales a programas sociales, medidas que obedecían la implementación de políticas neoliberales que eliminan prestaciones sociales y derechos laborales de la clase trabajadora.

La construcción de la democracia en México
A lo largo de la historia de la humanidad ha habido diferentes formas de gobernar, la mayoría han sido de tipo autocrático llegando en algunos casos al extremo de inhibir las expresiones de inconformidad social utilizando diferentes recursos para mantener un control social y hemos llegado a un punto en el que nuestra sociedad dejó de interrogarse a sí misma, perdió su capacidad para criticarse a sí misma y perdió con ello la posibilidad de encontrar respuestas a los problemas que surgen en su interior.
La ausencia de crítica social en nuestra sociedad es algo realmente inaceptable porque impide la construcción de la democracia en una sociedad. La democracia implica la creación de un diálogo entre un conglomerado de personas que forman parte de esa sociedad. Requiere aprender a dialogar con personas que tienen pensamientos e ideas diferentes a las nuestras en una discusión constructiva que incluye un intercambio de ideas que lejos de excluirse mutuamente, se complementan entre sí, enriquecen el nivel del diálogo y posibilitan el cambio de actitudes para generar consensos .
Lamentablemente no sabemos discutir, solo externamos nuestra “humilde opinión”, sin escuchar los razonamientos que la otra parte expone. Escuchamos o leemos predispuestos a debatir y no a analizar el mensaje. Vivimos en una cultura de la descalificación de aquello que no coincida con nuestra forma de pensar que contiene pensamientos limitados inaceptables en una sociedad que se encuentra ubicada históricamente en la era de la información. En este contexto elegir la ignorancia es un opción para toda persona que viva en la era de la información.
Quien no lee, estudia, analiza y reflexiona sobre cuestiona su propios conocimientos está condenado a reproducir los pensamientos y frases de otras personas porque no ha desarrollado un pensamiento autónomo y el conformismo, la pasividad, la obediencia y el fanatismo son consecuencias de la ignorancia colectiva. Todos estos factores en su conjunto permiten que se ejerza un poder opresor de parte de quien tiene el poder por encima de aquellos que carecen del mismo.
En momentos históricos como los que estamos viviendo, es importante retomar un planteamiento de uno de los grandes pensadores del período de la modernidad, el filósofo griego Cornelius Castoriadis, quien nos dice que en política se requiere tener dos habilidades fundamentales, la primera de ellas es saber llegar al poder y la segunda es saber gobernar.
A diferencia de otros países que siguen sumidos en un totalitarismo de la vida cotidiana, en el caso de México tenemos a un Presidente que surgió de unas elecciones realmente democráticas y que marca una tremenda diferencia en su forma de gobernar y las formas cómo gobernaron expresidentes del Prian. Se puede afirmar que Andrés Manuel López Obrador sí supo cómo llegar al poder, aprovechando el alto nivel de insatisfacción social que prevalecía en la población mexicana ante mas de 80 años de dictadura del Prian. Construyó un Movimiento de Regeneración Nacional a lo largo y ancho del territorio mexicano, logró obtener su registro como partido político para participar por primera vez como organización política con la denominación de Morena y ganó la Presidencia de la República en su primera participación como instituto político y la tercera participación en contienda por parte de Amlo en elecciones presidenciales, aquí se puede retomar aquella frase de que “la tercera es a vencida”.
Los mexicanos le dimos el triunfo electoral en el 2,006, pero el Prian le arrebató el triunfo y le dio el poder al candidato del Partido Acción Nacional Felipe Calderón a través de un fraude electoral, no importaron las masivas protestas del pueblo mexicano ante aquel fraude, Fecal tomó el poder entrando por la puerta trasera del Congreso de la Unión debido a que este edificio estaba rodeado de gente rechazando la imposición del candidato del Pan pero estuvieron contenidos por elementos policiacos y se consumó una vez más un fraude en contra de la voluntad popular del pueblo mexicano.
En su segunda contienda presidencial, Amlo ganó claramente las elecciones en el 2,012, pero una vez más le arrebataron el triunfo cometiendo un fraude descarado imponiendo al candidato del Partido Revolucionario Institucional Enrique Peña Nieto, quien rebasó ampliamente el tope de financiamiento a las campañas presidenciales, acción que por sí sola hubiese sido motivo para separarlo del cargo, pero la corrupción de las instituciones gubernamentales permitió que se concretara una vez más el fraude electoral.
En las elecciones del 2,018 Amlo no se presentó sólo, llegó con un alto nivel de participación del pueblo mexicano apoyando a Amlo en la campaña electoral, por lo que desde semanas antes de las elecciones ya se predecía un inminente triunfo de Morena. La tercera fue la vencida, era el momento del cambio social, los niveles de hartazgo social por la corrupción, injusticias, despilfarro de recursos públicos e impunidad, permitían predecir de antemano el triunfo de Morena que se presentó con la consigna “Juntos haremos historia”. Si se realizaba un nuevo fraude electoral, era seguro que estallaría una revuelta social que derramaría sangre en territorio mexicano.
La consigna fue correcta, las condiciones estaban dadas para lograr una amplia participación ciudadana en las elecciones, el pueblo mexicano no quería más prianismo y salió a votar masivamente logrando una impresionante cantidad de más de 30 millones a favor de Amlo y Morena, que impidieron los intentos de fraudes que se presentaron en esa histórica contienda electoral.
Ese es uno de los méritos que el pueblo mexicano debe reconocer a Amlo, evitó la consumación de un nuevo fraude y con ello contribuyó a disipar la amenaza de violencia política después de las elecciones.
La segunda condición que nos dice Cornelius Castoriadis: “Saber gobernar” se puede decir que lo está cumpliendo Amlo cada día con sus conferencias mañaneras, con la implementación de programas sociales de apoyo a adultos mayores, apoyo a personas con capacidades especiales, con otorgamiento de becas para jóvenes, con el combate a la corrupción, con la implementación de un programa de austeridad republicana, etc. En año y medio se han generado una serie de cambios en México que han transformado la vida de millones de personas y su gobierno se perfila como uno de los que más beneficios dejará a la población mexicana. El cambio en la forma de gobernar que estamos viviendo en México ha llamado la atención a nivel mundial, proyectando a Andrés Manuel López Obrador como uno de los políticos más sobresalientes en la historia moderna y el reconocimiento a su persona fuera de México ha motivado a diversos políticos a prestar atención a su forma de gobernar, provocando que algunos políticos extranjeros viajen a nuestro país “para aprender de la forma de gobernar de AMLO”.
Pero lamentablemente, la cualidad principal de Amlo de haber logrado un gran reconocimiento como un gran político se ha transformado en una gran debilidad para el gobierno que representa y una desventaja para Morena y para el pueblo mexicano en el sentido de que se ha construido un vínculo de gran dependencia hacia su persona de parte de quienes integran su gobierno, su arribo a la Presidencia lo lleva a abandonar Morena dejando un vacío de liderazgo a su interior y el propio pueblo mexicano ha construido una percepción en torno del mismo como una especie de “salvador” o “mesías” que ha impedido construir la autonomía ciudadana.
Los apoyos gubernamentales para impulsar el Estado de bienestar social de la población mexicana, son otorgados en forma unilateral y no han logrado un empoderamiento de la ciudadanía para que tome la iniciativa de autoorganizarse para aumentar su participación en política discutiendo en forma colectiva la problemática social y logrando consensos acerca de las acciones a realizar por parte de los habitantes de nuestras comunidades que permitan solucionar los problemas identificados.
Dentro del mismo aparato de gobierno de Morena en México, se encuentran diferentes formas de gobernar, en el otro extremo nos encontramos por ejemplo que en el Estado de Sonora, el gobierno municipal de la capital sonorense Hermosillo, que ganó el poder con la bandera de Morena, la forma de gobernar es totalmente opuesta a la que se observa con Amlo como presidente de la República.
Hablando de “saber gobernar” de parte de Amlo vemos un ejemplo de su antítesis en la Presidenta Municipal de Hermosillo, Célida López que como chapulín político semanas antes de las elecciones renunció al Partido Acción Nacional y se afilió a Morena logrando ser ungida como la candidata de este nuevo partido a la Presidencia municipal del mismo obteniendo el triunfo gracias al “efecto Amlo” que propició ganara la consigna “5 de 5” en las papeletas electorales a favor de Morena.
El estilo de gobierno de la alcaldesa de Hermosillo es el estilo utilizado por el Prian, autoritario, vertical, aislado de quienes la llevaron al poder y se le agrega un trato despectivo hacia la ciudadanía hermosillense al calificar como pendejos e ignorantes a quien cuestione sus decisiones. Pifia tras pifia, tomando decisiones que afectan a los intereses de la comunidad hermosillense y tienden a beneficiar a intereses privados, el alejamiento y distanciamiento entre el gobierno hermosillense que ostenta la bandera de Morena y militantes y simpatizantes de Morena es más notorio cada día.
En Sonora el cambio social no se ha sentido como en otros Estados del país, por el hecho de que todavía padecemos un gobierno priísta con una gobernadora a la que se apoda como “represora” y permite que siga imperando la corrupción e impunidad en la dinámica social del Estado. Si junto a este lastre político que estamos padeciendo en Sonora, le sumamos el hecho de que la población hermosllense se encuentra decepcionada por el hecho de que a nombre de Morena, la Presidenta municipal de Hermosillo gobierna en forma autocrática, muy alejada de la democracia y prácticamente en contra de la población que le dio su voto en forma masiva, gracias al efecto AMLO.
La decepción de la ciudadanía sonorense aumenta cuando las principales figuras políticas de Morena en Sonora, incluyendo al Delegado del Gobierno Federal, manejan un bajo perfil político ante los grandes problemas que enfrenta la ciudadanía hermosillense como el intento de venta del predio denominado El Cárcamo que es utilizado por cientos de ciudadanos hermosillenses como unidad deportiva y que el Cabildo Hermosillense acordó vender para obtener financiamiento para realizar obras de bacheo en las calles de la capital sonorense.
Un intento de venta que se echó atrás gracias a la movilización de grupos ambientalistas y ciudadanos hermosillenses, movimiento civil que por cierto fue ignorado por los dirigentes de Morena Estatal y Municipal, mismos que hoy empiezan a levantar cabezas tratando de figurar en las “encuestas ciudadanas” en redes sociales que intentan perfilar a futuros candidatos a cargos de elección popular cuando el próximo año se realicen elecciones para cambiar de Gobernador en Sonora.
El oportunismo político es manifiesto en estas ausencias políticas y súbitas apariciones donde el bienestar de la población es lo último que persiguen quienes aspiran a posicionarse en cargos de poder público en el próximo sexenio del Gobierno del Estado.
En Sonora estamos padeciendo las malas decisiones que tomaron dirigentes de Morena en el 2,018 al intentar sumar el mayor número de fuerzas políticas para derrotar al Prian, lo que permitió la infiltración de elementos provenientes del Prian a las filas de Morena y a los puestos de elección popular. El caso de la Presidenta Municipal de Hermosillo Célida López no es un caso aislado, también puede incluirse como un error político el postular como candidata al cargo de Senadora a la comunicadora Lily Téllez quien no tardó en romper los acuerdos tomados en privado, ya que renunció a las filas de Morena para llevarse su cargo como legisladora al Pan.
La crisis de credibilidad que Morena vive en Sonora se reproduce en otros Estados del país, donde Morena tiene dentro de sus filas a conocidos personajes que destacaron por su participación en actos de corrupción (como el Estado de Chihuahua y otros más), pero en general es parte de la crisis que vive el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) a nivel nacional, una crisis que ha sido de tal magnitud que no ha podido renovar su dirigencia nacional ya que se encuentra divido en fracciones irreconciliables. Aparentemente la falta de consenso para elegir dirigencia nacional se debe a actitudes de intransigencia de parte de algunos integrantes de las diferentes fracciones que integra Morena, así como por la intervención en este proceso de selección de los llamados superdelegados que intentan influir para posicionar a gente cercana a ellos.
Morena se creó en su inicio como un Movimiento colectivo: Movimiento de Regeneración Nacional, pero desde el momento que logró su registro como organización política perdió su papel como movimiento colectivo. Esta crisis se acentúa por la ausencia de Amlo y la falta de un liderazgo conciliador a su interior ante las luchas internas que se presentan y que ha provocado un descenso considerable en el nivel de preferencias por parte de la ciudadanía ante la proximidad de las elecciones que se realizarán el próximo año para elegir 15 gubernaturas y el 70% de los congresos estatales.
Un problema que debe ser superado es la intolerancia a la crítica que se observa en algunos militantes y simpatizantes de Morena que ante la menor crítica a Amlo o a Morena reaccionan como si se les estuviera atacando y reaccionan de esa forma a la defensiva y contraatacando a quien ose cuestionar el funcionamiento de Morena. Esta intolerancia no permite el crecimiento de Morena, tampoco facilita la forma de hacer política en México y perjudica seriamente la construcción de la democracia en México.
El arte de gobernar en política
Vivimos en un mundo en el que la palabra crisis llegó para quedarse, una crisis agudizada por el neoliberalismo que tiende a desaparecer poco a poco todas las restricciones que antes existían para el libre comercio, mientras que se imponen políticas neoliberales que implica el adelgazamiento del Estado y la desaparición de derechos laborales y prestaciones sociales, empujando a un grueso de la población a vivir en condiciones de precariedad.
Esta crisis sólo podrá ser superada en la medida que construyamos una sociedad en el que realmente exista una democracia en el sentido original que le dieron en la antigua Grecia. Siglos de dictaduras, regímenes autoritarios nos hicieron olvidar de la democracia como forma de gobierno. La democracia se convirtió durante mucho tiempo en una utopía inalcanzable por la que muchos luchadores sociales en el mundo entero han entregados sus vidas sin llegar jamás a conocerla. Vivimos tiempos en los que la crisis y la falta de democracia provocan que todo pierda significado, las instituciones pierden validez, los partidos políticos pierden significado hasta los conceptos pierden su sentido original.
La palabra democracia no es la excepción porque su significado se ha distorsionado por completo. Durante décadas hemos sido engañados al decirnos que vivíamos en gobiernos democráticos y el argumento principal para convencernos era que se nos permitía elegir a nuestros gobernantes, pero que ¿pasa después de las elecciones?
Sucede lo que nos planteó el Psicólogo social Serge Moscovici: Los ciudadanos participan en movimientos colectivos que luchan contra la tiranía, el autoritarismo y la falta de democracia. Las multitudes conquistan el poder, entregan ese poder a un pequeño grupo para que lo administre en su nombre y este grupo a su vez entrega el poder en manos de una sola persona. Una vez en el poder, el nuevo mandatario le da la espalda a quienes lo pusieron en el poder, toma decisiones por su cuenta, sin consultar a quienes representa. Esto no ha sucedido no Amlo, pero sí con la mayoría de los funcionarios de Morena a nivel nacional, sobre todo con los llamados superdelegados.
La democracia en su sentido original significa un gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo. El remedo de democracia en el que hemos vivido se limita a una democracia electoral en la que la población sólo tiene participación política a través de un voto electoral y después regresa al ámbito de lo privado y deja a los política “hacer su trabajo”.
Lo que se requiere es construir una democracia realmente participativa en la que los ciudadanos participen en política desde el principio, es decir, desde el interior de sus comunidades, realizando reuniones vecinales, comunitarias, en las que participen en un proceso de discusión colectiva en el cual analicen su situación social, identifiquen los problemas más relevantes y construyan conjuntamente estrategias para enfrentar los problemas previamente detectados.
Se necesita un cambio de actitud acerca de la política, actualmente se concibe a la política como una actividad que realizan individuos corruptos en su beneficio personal. La política debe ser percibida como algo inmanente a nosotros que atraviesa todos los ámbitos de nuestra vida, no se limita a nuestra esfera pública, sino que como bien demostraron los movimientos feministas, hasta lo privado es político.
La democracia representativa responde a los intereses del neoliberalismo en la medida de que la toma de decisiones relevantes se da al interior de pequeños grupos que actúan como representantes populares, pero la mayoría de las veces los intereses de la población se ven afectados por estas decisiones que tienden a beneficiar a intereses particulares ya que la democracia representativa no defiende a la población. Este tipo de democracia ha demostrado su fracaso como forma de gobierno porque en realidad no representa a la población y se encuentra en su etapa final de su vida. En su lugar debe construirse una democracia participativa en la que los integrantes de las comunidades sociales vean como algo necesario la participación en política para encontrar la solución a sus problemas.

Conclusiones
La situación actual que vivimos es realmente insostenible, la implementación de políticas neoliberales para garantizar una dictadura del mercado conduce a la destrucción de nuestras vidas y del medio ambiente. No podemos continuar con el ritmo de producción masiva-consumo masivo porque los recursos de la naturaleza son finitos, continuar por este camino sólo conduce a la destrucción de nuestros ecosistemas, de nuestra salud y de nuestro planeta. Necesitamos construir una alternativa de modelo de desarrollo diferente al del sistema capitalista.
Necesitamos romper con la construcción ideológica que nos lleva a pensar que es más aceptable el fin del mundo que aceptar el cambio del sistema capitalista por otro que tenga un rostro más humano y contemple el respeto a la naturaleza. Necesitamos lograr un cambio estructural y debatir sobre la pertinencia de la globalización, el sistema capitalista y el predominio del mercado en nuestras vidas que ha llevado a considerar la salud como una mercancía más.
Necesitamos recuperar la soberanía de los Estados y reducir la dependencia de los mismos a los vaivenes del mercado y la forma de hacerlo es a través de la construcción de una democracia real en nuestras sociedades. La construcción de la democracia es un proceso social y la forma ideal de construir un sistema realmente democrático es a través de una democracia participativa, que fomente la participación de la población en los procesos de toma de decisión en asuntos relevantes y de interés general. Esta es la forma ideal de gobernar.
Debemos considerar también que la construcción de la democracia no debe limitarse a la democracia en política, sino que debe incluir todos los ámbitos de convivencia social en los que pertenecemos.
Debemos construir la democracia desde el interior de la familia, evitando liderazgos autocráticos y enseñando la equidad de género con el ejemplo cotidiano en la educación de los hijos.
Debemos democratizar también el proceso educativo al disminuir la distancia entre maestro y alumno, fomentando la participación de éste último en el proceso de enseñanza-aprendizaje, en los espacios públicos.
Debemos construir la democracia al interior de los centros de trabajo, al interior de los sindicatos que aglutinan a trabajadores organizados para que participen no sólo en la elección de sus representantes sindicales, sino que aumenten su participación en actividades sindicales.
Se debe democratizar la relación hombre-mujer cuestionando los roles sexuales estereotipados que reproducen la desigualdad de género y propician problemas como la violencia hacia las mujeres. La construcción social de la democracia incluye la liberación de las mujeres y de los hombres de una ideología patriarcal que va en contra del sentido mismo de la democracia.
Debemos pugnar por una construcción de la democracia que no se limite al espacio público ya que enfrentamos la necesidad de democratizar al conjunto de la sociedad misma.
Como se puede ver el arte de gobernar en política va mucho más allá del espacio público, debe incluir la democratización del ámbito privado, fomentar la participación social de los ciudadanos no sólo en la identificación de los problemas a resolver, sino también en la implementación de estrategias de solución a los mismos.
Para lograr una construcción social de la democracia se debe fomentar la construcción de organizaciones autónomas de ciudadanos que contribuyan a lograr un equilibrio social participando como un cuarto poder en la vida social que contribuya a construir una verdadera democracia social. Los partidos políticos pierden sentido y futuro cuando se alejan de los movimientos colectivos, si realmente quieren sobrevivir necesitan convertirse en partidos-movimiento, acompañando a la ciudadanía activa que se moviliza para reclamar la reparación de un daño, la violación a sus derechos o simplemente ser tomada en cuenta en el proceso de toma de decisiones para el destino de presupuestos públicos.
Estos partidos-movimiento deberán contar con programas hechos por la ciudadanía y la elección de sus candidatos deberá ser realizada por la ciudadanía y no por los altos funcionarios del partido si realmente desean convertirse en partidos-movimiento y ser considerados en época de elecciones. El futuro de la democracia en México depende de la participación social de los ciudadanos mexicanos y de la actitud que asumirán los militantes de Morena de decidir si regresan a convertirse en partido-movimiento.
Saber gobernar implica considerar estas opciones de participación social y hacerlo de esta forma no sólo garantiza permanecer en el poder, sino que también asegura reducir la distancia entre dirigente y dirigido, así como una satisfacción social con quienes estén en el poder ya que serán percibidos como realmente representativos de la voluntad popular al hacer realidad las premisas de un gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo.

Boaventura Dos Santos. EL VIRUS ES UN PEDAGOGO QUE NOS INTENTA DECIR ALGO, EL PROBLEMA ES SABER SI VAMOS A ESCUCHARLO»

Morena vive crisis profunda y, ya sin AMLO en la boleta, su mayoría peligra en 2021, afirman analistas


Bauman, Zygmunt: ¿Para qué sirve realmente un sociólogo? El legado de Bauman

Castoriadis, Cornelius: El avance de la insignificancia Editorial universitaria de Buenos Aires, 1997

Meyer, Patricio: Patricio Meller y el mundo postpandemia: "Chao Friedman y bienvenido Keynes"

Yescas, Oscar: El beisbol llanero y la política en México
https://oscaryescasd.blogspot.com/2020/04/elbeisbol-llanero-y-la-politica-en.html
Yescas, Oscar: Si me permiten desconfiar
Yescas, Oscar: La traición de Morena en Hermosillo
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Yescas, Oscar: La izquierda al poder en Hermosillo, Sonora?
Yescas, Oscar: El triunfo de las voces perversas en Hermosillo
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Yescas, Oscar: Golpe de Estado en Bolivia
Yescas, Oscar: Chile: de nuevo en a pesadilla.
Yescas, Oscar: Revolución y cambio social en México. 2,012

Yescas, Oscar: Tercera llamada: ¿Revolución en México? 2,013
Yescas, Oscar: La madre de todas las crisis y la urgencia del cambio social. 2,014
https://oscaryescasd.blogspot.com/2017/10/la-madre-de-todas-las-crisis-y-la.html .

Yescas, Oscar: La sociedad contemporánea en tránsito del autoritarismo al totalitarismo.2,014

Yescas, Oscar: La revolución de las consciencias. 2,014
 Yescas, Oscar: La revolución ecuatoriana 2,019
https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/10/larevolucion-ecuatoriana.html


domingo, 5 de julio de 2020


La ciencia contra la ignorancia en la batalla contra el covid-19
Oscar Yescas Domínguez
05 de julio de 2,020

La ciencia siempre ha enfrentado resistencia para aceptar los resultados de sus investigaciones, recordemos la revolución copernicana cuando Nicolás Copérnico en 1523 declaró en su libro “De las revoluciones de las esferas celestes” en el cual elaboró un modelo heliocéntrico en el que demostraba que la tierra era redonda y que giraba sobre su propio eje. Por miedo a la crítica retrasó la publicación de su libro varios años y finalmente decidió hacer públicas sus investigaciones.
La Iglesia y aquellos que pensaban que la tierra era plana no aceptaron sus teorías y fue objeto de ataques hasta el día de su muerte. Así como la revolución copernicana hay muchas historias que demuestran que la ideología (conocimientos no científicos) y las falsas creencias se resisten a aceptar los resultados de investigaciones científicas.
Lo mismo pasó con la teoría de la evolución de Charles Darwin quien demostró que el ser humano provenía del mono y no tenía un origen divino, que el mito de Adán y Eva era sólo eso, un mito. La Iglesia católica rechazó esta teoría durante mucho tiempo calificándola de blasfema, hasta que el Papa Juan Pablo II terminó por aceptar esta teoría en 1996.
El día de hoy en tiempos del covid-19, la ciencia enfrenta nuevamente resistencia para que los resultados de sus investigaciones y conclusiones sean aceptadas, porque enfrenta la ignorancia, el fanatismo religioso y la resistencia al cambio.

Hace unos días expresé en público mi entusiasmo por ver que la cifra de contagiados de covid, por día descendió a menos de 4,000 personas por lo que me atreví a decir que por fin se veía una luz al fondo del túnel de la pesadilla que estamos viviendo, pensando en voz alta que ya travesamos la curva de contagio y descenderían el número de personas contagiadas diariamente en los próximos días.
La realidad me golpeó una vez más al ver las cifras de los días siguientes que ascendieron a 4,000, 5,000 y 6,000 casos diarios en todo el país. Tan sólo las cifras de los tres últimos días son para seguir en estado de alerta y no bajar la guardia: el día jueves se totalizó un número de 6,747 contagiados, el viernes sumaron 6,407 y ayer sábado alcanzaron la cifra de 6,914 contagiados al día.
Viendo la perspectiva macrosocial, el problema que enfrentamos los mexicanos se está presentando en varios países. En momentos parece que algunas personas olvidan que estamos enfrentado un pandemia de carácter global, es decir, que afecta a todos los países del mundo. Sin embargo, algunas personas se resisten todavía a creer en la existencia del covid-19 y se niegan a usar guantes, guardar distancia y a quedarse encerrados en sus casas. Tan sólo veamos el ejemplo de Estados Unidos cuyo Presidente se niega sistemáticamente a usar cubrebocas invitando a la población a que sigan su ejemplo y declarar que no es obligación usarlas y que “es opcional”, es decir, que cada ciudadano decida si quiere usarla.
Esto ha provocado un conflicto entre gobernadores de algunos Estados de la Unión americana y el Gobierno Federal, algunos gobiernos estatales han desafiado a su Presidente y declarado obligatorio el uso de cubrebocas. Pero el daño ya está hecho y Estados Unidos se ha convertido en el epicentro de la pandemia mundial del covid-19 y ha llegado a una lamentable situación en la que el número de contagiados supera los 80,000 casos diarios y se teme que llegue el momento de que supere los 100,000 casos diarios de contagio en futuro a corto plazo. Arizona, Texas y Florida son los estados con mayor número de contagios en estos momentos.
Si consideramos que estados Unidos no tiene un servicio de Salud pública, ya que la mayoría de los hospitales son privados, la situación llegará a empeorar en el futuro si no se toman medias drásticas de mayor control social en el país que se proclama tener las mayores libertades y que por lo mismo se niegan a aceptar restricciones de sus movimientos.
En pleno siglo XXI vemos con pesar que la ciencia se ve relegada por algunos gobernantes y por parte de la población que prefiere pensar que el covid-19 es una conspiración de fuerzas malignas o que Dios nos salvará haciendo milagros para cuida de nuestra salud.
Esto me hace pensar que el año 2,020 será recordado por los sobrevivientes como uno de los peores años vividos por la humanidad, quizá como el inicio de varios años en los que la humanidad se verá envuelta en muertes colectivas provocadas por comportamientos irresponsables. Lo que les parecerá increíble a quienes sobrevivan en el futuro es aceptar que murieron miles de gentes por simple ignorancia y resistencia sin sentido, porque se ha dicho hasta el cansancio que lo único seguro en estos momentos es quedarse en casa y evitar el contacto social. Y
La ignorancia y la rebeldía sin causa de "defender libertades individuales" se muestra en estos momentos en el contexto de una pandemia, como los factores que han generado una crisis de salud que hubiese podido controlarse si la población hubiese tenido un comportamiento de mayor responsabilidad social.
La ignorancia de aquellos que no creen en el covid-19 y que siguen actuando como si no pasara nada "porque no ven nada de peligro en las calles" y siguen visitando familiares y amistades sin usar cubrebocas ni tomar sana distancia sólo está contribuyendo a aumentar el número de contagiados y arriesgando la salud de todos los habitantes de nuestras comunidades.
Afortunadamente en el caso de México, quienes han estado a cargo de la batalla contra el covid-19 son científicos investidos de autoridades que han hecho un trabajo ejemplar informando a la población constantemente de las causas del covid-19 y formas de evitar su contagio.
Lamentablemente las cifras de contagio proyectadas inicialmente se vieron rebasadas por la irresponsabilidad social de buena parte de la población que por diversos motivos no ha guardado cuarentena. La desigualdad social ha impedido combatir eficazmente esta pandemia porque no todos pueden quedarse en casa, pero también un gran número de personas que podrían guardar cuarentena en sus hogares lo han evitado simplemente “porque no creen en el covid-19 ya que es un invento del gobierno”.
Por otro lado la irresponsabilidad de autoridades de los tres niveles de gobierno que permiten que se abran en forma prematura centros de trabajo y de comercio "para salvar la economía", ha contribuido a aumentar el número de contagios y fallecimientos, como ha sucedido en la industria maquiladora. Las autoridades deberían gestionar trámites para apoyar a los miles de microempresarios que están siendo afectados por la cuarentena obligada como muestra de apoyo para que se queden en sus casas.
Por más que quisiera ser optimista al ver estos números no deja de afectar mi estado de ánimo y el de millones de personas que hemos sido cuidadosos y atendido las instrucciones de las autoridades de salud. No hay espacio para el optimismo si contemplamos que en los próximos meses está anunciado un rebrote del covid-19 a nivel mundial.
Algunos defensores de "las libertades individuales" argumentan que "el virus nos va a dar a todos tarde o temprano y que es mejor que nos contagiemos todos de una vez para generar defensas". Quienes así se expresan desconocen la situación existente en nuestros hospitales donde la capacidad de servicio ya fue rebasada, el personal médico y de enfermería está exhausto y varios de ellos han caído enfermos de covid-19 e inclusive algunos han muerto en el campo de batalla, es decir, atendiendo enfermos de covid-19, que muy probablemente no tomaron las debidas precauciones.
Si todos nos enfermamos al mismo tiempo, no podremos ser atendidos en los hospitales, no habrá suficientes médicos para atender a los miles de pacientes y el número de muertos se elevaría dramáticamente cada día.
Hoy nos encontramos en un punto en el que los números de las estadísticas van acompañadas de rostros de personas conocidas, de familiares de amigos, etc. El covid-19 ya no se ve tan lejano, ronda a nuestro alrededor acompañado de la muerte que se lleva a nuestros seres más queridos.

Algunos han sobrevivido a la terrible experiencia de haber contraído esta enfermedad, escuchemos sus testimonios, pongámonos en sus zapatos y compartamos el dolor que sufrieron e imaginemos que alguien que amamos puede pasar por lo mismo si seguimos sin asumir la responsabilidad social que implica vivir en tiempos de pandemia del covid-19. Es decir, si seguimos saliendo y riéndonos de quienes usan máscaras, toman distancia y visitamos familiares y amigos sin pudor ni precaución alguna, seguiremos mostrando una gran irresponsabilidad social al poner en riesgo nuestra salud y la de los demás..
Hace algunos años cuando surgió el Síndrome de inmunodeficiancia humana VIH, que inicialmente se pensó que afectaba sólo a homosexuales, cobró bastantes vidas antes de que la ciencia determinara que afectaba a todas las personas y encontrara las verdaderas causas que lo originaban y lograr una vacuna eficaz en su tratamiento
En algún momento los médicos no entendían porqué mujeres casadas que sólo tenían relaciones sexuales con sus maridos resultaron infectadas por el VIH, las investigaciones encontraron que los maridos tenían relaciones sexuales con otras personas (algunos de ellos eran bisexuales, otros frecuentaban prostitutas o tenían amantes), ellos contrajeron el VIH, como eran asintomáticos no se percataron de su condición y contagiaron a sus esposas quienes enfermaron de inmediato y varias fallecieron en poco tiempo.
Algunas personas, a pesar de estar conscientes de ser portadores asintomáticos del VIH, continuaron teniendo relaciones sexuales con varias personas logrando propagar la infección a un gran número de personas. Hubo casos en los cuales algunos portadores de VIH actuaron de manera intencional teniendo relaciones con otras personas para provocarles la muerte.
Debido a ello, en Nueva York y otras ciudades de Estados Unidos aprobaron una ley que permitió detener a estas personas bajo el cargo de homicidio imprudencial y evitar con ello que siguieran contagiando a otras personas.
Hoy en día se observa que adultos mayores que no han salido de sus casas respetando la cuarentena han acudido a los hospitales y dado positivo al covid-19, ¿cómo fueron contagiados si no salieron de sus casas? Las investigaciones científicas encontraron que los jóvenes, a diferencia de sus padres y abuelos, siguieron con su vida normal en la cuarentena, visitando al vecino de al lado, o amigos cercanos, conviviendo con ellos sin usar cubrebocas ni guardar distancia y fueron contagiados por portadores del covid-19 que eran asintomáticos. Estos jóvenes regresaron a sus casas y contagiaron a sus padres, abuelos, tíos, etc.

En Corea del sur tienen una biopolítica que les permite conocer el estado de salud de cada uno de sus ciudadanos de tal forma que monitorean los cambios en la salud de sus ciudadanos y tienen identificados a los portadores asintomáticos del covid-19 registrando cada uno de sus movimientos. Las personas que llegan a tener contacto con portadores asintomáticos reciben un mensaje en sus teléfonos celulares informándoles que la persona enfrente o al lado de ellos es portador asintomático y les piden tomen precauciones guardando distancia de ellos o aislándolos.
¿Tendremos que llegar a este extremo de legislar para castigar a todos los portadores asintomáticos de covid-19 que actúan en forma irresponsable para que sean objeto de acusación de homicidio imprudencial si siguen sin tomar precauciones sanitarias (usar cubrebocas, guardar distancia, quedarse en casa, etc.)? Tendremos que destinar recursos para crear una biopolítica que monitoree nuestro estado de salud y vigile los movimientos de portadores del covid-19 asintomáticos?
La pandemia del covid-19 sigue avanzando, la suma de muertos rebasa el medio millón y el número de contagiados aumenta cada día. La salud de miles de personas está amenazada por la irresponsabilidad de unos cuantos y por la avaricia de algunos empresarios que exigen la apertura de sus centros de trabajo sin importarles la salud de sus trabajadores. Son tiempos difíciles que requieren de la construcción de un vínculo de colaboración colectiva porque compartimos el mismo aire y mismo espacio físico.
Es el momento de desarrollar un sentido de responsabilidad social y tener presente que no estamos solos, que respiramos el mismo aire, pisamos la misma tierra y que nuestra salud depende del comportamiento colectivo y no sólo de mi comportamiento personal,  e igualmente recordar que la salud de los demás depende de mi comportamiento individual. La prolongación de esta pandemia y el confinamiento solitario dependerá de nuestro comportamiento individual y colectivo. La normalidad previa al covid19 ya no regresará jamás, un mundo nuevo nos espera, de nosotros depende si será un mundo con mayor control social de parte de las autoridades que nos quitarán nuestras libertades a nombre de “cuidar de nuestra salud” o de construir un mundo en el que todos actuemos con responsabilidad social pensando en el impacto que nuestro comportamiento individual tendrá sobre los demás.
Necesitamos utilizar información científica que guíe nuestros comportamientos cotidianos, sobre todo en tiempos de crisis sanitaria como la que estamos viviendo. La ciencia busca encontrar la verdad de los problemas planteados. Hoy y siempre la ciencia están de nuestro lado dejemos a un lado las creencias supersticiones y conocimientos no científicos para encontrar la luz al final de este túnel que es la pesadilla del covid-19.