Psicoterapia
y política
Oscar
Yescas Domínguez
27 de abril de 2021
La
crisis como introducción
La
crisis en la sociedad organizacional
La
psicoterapia en el contexto de crisis social
¿La
crisis de la política o la política en crisis?
Reconstruyendo
el arte de la política
Conclusiones
La
crisis como introducción:
Honestamente
me parece que ya suena bastante trillado decir que estamos viviendo
en una sociedad en crisis porque esto se ha estado diciendo desde las
últimas cinco décadas y esta percepción la experimento porque la
misma afirmación la he hecho al iniciar la redacción de varios
artículos que he escrito y publicado en mi blog personal, por lo que
iniciar otro artículo afirmando nuevamente que estamos viviendo
tiempos de crisis, me provoca el temor de que llegue a sonar como el
viejo cuento de aquel joven pastor que por diversión gritaba “ahí
viene el lobo, ahí viene el lobo”, provocando que los
habitantes del pueblo salieran rápidamente a defender a sus rebaños
de ovejas, pero se encontraban con la imagen del niño que se reía a
carcajadas por sus reacciones. No fue una sola vez que este jovencito
realizó tal acción, lo repitió en varias ocasiones, hasta que un
día apareció el lobo de verdad y empezó a matar a sus ovejas
mientras él corría hacia el pueblo gritando con todas sus fuerzas
“ahí viene el lobo, está matando a mis ovejas”, pero nadie le
creyó en esa ocasión y el lobo destruyó a todo su rebaño, dejando
al joven pastor sumamente arrepentido por sus acciones de engaño
anteriores.
En
nuestro caso, parece ser que nos hemos acostumbrado a vivir en Estado
de crisis y a veces olvidamos que estamos dentro de una crisis porque
seguimos actuando con toda normalidad exhibiendo conductas de
conformismo, indiferencia social y obediencia a las figuras de
autoridad. Pero eso sí, cuando surge algún problema, tanto
autoridades como la población civil, culpan de todo a la crisis, de
tal forma que el concepto de crisis ha perdido su significado y
hemos olvidado también que el concepto de crisis puede verse como la
imagen de transición de una situación previa a otra situación
nueva, es decir, que la crisis puede concebirse como sinónimo de
oportunidad en la medida de que representa un cuestionamiento a la
situación actual, verla con ojos críticos y con esta percepción
contemplar la posibilidad de cambiar la situación actual por otra
mejor y lograr dar un paso adelante para crecer y construir algo
nuevo, diferente y mucho mejor que lo que estamos viviendo en el de
la crisis. Por estos motivos, la crisis no debe verse como algo
negativo, que debamos evitar, ignorar o que despierte temor, miedo o
ansiedad, ya que todo depende de que asumamos una actitud de análisis
y apertura para aprovecharla para tomar decisiones que nos permitan
superarla y construir un estado mucho mejor que la situación
actual.
Debemos
tomar en cuenta que la crisis social general que vivimos en este
2,021, tiene sus raíces en la segunda mitad del siglo XX, no es una
crisis nueva, es en realidad una crisis prolongada que se ha estado
manifestando y creciendo de muchas formas, por lo que podría
decirse que la característica principal de la crisis que vivimos es
su larga duración. Es una crisis que ha afectado a generaciones
completas de diferentes formas, pero sigue siendo la misma crisis que
se autoalimenta, metamorfosea, se transforma con el paso del tiempo
dejando detrás de sí millones de víctimas, por su larga duración
ha logrado convertirse en la norma de nuestras vidas y como es
colectiva no se le percibe como una excepción, por lo que ha logrado
a percibirse como parte de nuestras vidas cotidianas. La única
posible ventaja de vivir en un Estado de crisis es que nos mantiene
alertas, con nuestros sentidos vigilantes y nos prepara
psicológicamente para estar abiertos a la posibilidad de que se
presente algo peor a lo que estamos viviendo.
Aún
con lo reiterativo que pueda sonar, necesitamos seguir insistiendo en
el hecho de que no vivimos en una sociedad “normal”, sino
que debemos dejar en claro que esta crisis es la crisis social de la
sociedad en que vivimos, una sociedad capitalista neoliberal que se
va expandiendo a nivel mundial y que en su crecimiento se agudizan
sus contradicciones que se reflejan manifestando una crisis en todas
las dimensiones que conforman los diferentes ámbitos de convivencia
social contemporánea. El énfasis en señalar que la sociedad es la
que está en crisis podrá dar una pequeña sensación de alivio a
millones de personas que atraviesan por crisis individuales y puedan
llegar a pensar que el problema se encuentra en ellos por no encajar
en el engranaje social, cuando en realidad, lo que está fallando es
el sistema social que estamos viviendo.
Esta
crisis empezó a fines del siglo pasado junto a la cauda de cambios
sociales que se iniciaron en la segunda mitad del siglo XX, cambios
sociales que se presentaron en forma conjunta (cambios tecnológicos,
cambios políticos, cambios económicos, cambios culturales, etc.) y la
crisis del sistema social capitalista comenzó como una crisis
económica que fue
aumentando con el surgimiento de la globalización que provocó el
quiebre de miles de empresas en varios países por la llegada de las
grandes corporaciones transnacionales, provocó aumento del desempleo
e incremento del empleo informal. Esta crisis se agudizó aún más
con el otorgamiento de créditos hipotecarios sin regulación alguna
y explotó en 1994 y en el 2,008, ocasionando la ruina económica de
millones de personas y miles de empresas en el mundo entero.
La
crisis social aumentó de intensidad con el surgimiento de una crisis
política que
modificó que afectó las instituciones pilares del sistema social al
crear un distanciamiento entre autoridades y población civil, por el
surgimiento de movimientos colectivos que demandaban procesos democráticos y se manifestaban en contra del autoritarismo.
La
gran crisis general del sistema capitalista se expandió en la forma
de una grave crisis
ecológica provocada
por el empecinamiento de mantener un equilibrio entre una producción
masiva y un consumo masivo que requiere de la explotación irracional
de recursos no renovables, la destrucción de ecosistemas, tala
inmoderada de bosques, la contaminación de mares, ríos, lagos y
lagunas por deshechos industriales y por la generación de toneladas
de basura creadas por un exagerado consumo y la disminución del
tiempo de vida de los productos que son fabricados con el concepto de
una obsolescencia
programada para crear
la necesidad de seguir comprando nuevos productos.
Finalmente,
la crisis general del sistema capitalista tuvo una manifestación que
agravó aún su funcionamiento al grado de provocar un apagón
general del sistema económico político con el surgimiento de la
pandemia del covi-19
que generó una
crisis de salud a
nivel mundial que se
expandió rápidamente por todos los continentes gracias a que la
globalización nos colocó en una situación de mayor intercambio
comercial al eliminar las fronteras y permitir el libre paso de las
mercancías.
Esta
crisis sanitaria afectó a la población en general, afectó a la
economía a nivel mundial, pero también ayudó a desnudar la
existencia de una gran desigualdad social al
exhibir los niveles de pobreza social en que viven millones de
personas, niveles nunca antes vistos en la historia de la humanidad,
al mismo tiempo que se revelan niveles de concentración de la
riqueza en unas cuantas manos, de tal forma que los más perjudicados
por la crisis sanitaria fueron las personas que viven en condiciones
de pobreza y marginación.
La
crisis en la sociedad organizacional
Vivimos
en una sociedad que funciona gracias a la existencia de un sinnúmero
de organizaciones que ofrecen productos y servicios para satisfacer
nuestras necesidades básicas y psicológicas, este conjunto de
organizaciones también se ve afectada por la crisis social que
estamos padeciendo ya que las organizaciones son sistemas sociales
abiertos, lo cual quiere decir que mantienen una interinfluencia con
el medio ambiente social y resienten el impacto de grandes fuerzas
sociales.
Siguiendo
una línea de pensamiento sistémico y partiendo de un enfoque
psicosocial podríamos resumir la situación social actual con la
afirmación de que esta crisis se manifiesta de manera particular en
las organizaciones como una crisis
de la relación dirigente-dirigido,
es decir, estamos frente a una grave
crisis de liderazgo,
porque en el mundo de las organizaciones públicas, privadas y
políticas que forman parte de nuestra vida cotidiana, la regla
general es que quienes dirigen a las organizaciones padecen de un
neanderthalismo
administrativo,
porque actúan sin aplicar los conocimientos que nos proporcionan las
ciencias sociales que coinciden en retomar como objeto de estudio a
las organizaciones y han hecho grandes aportaciones para mejorar su
funcionamiento, como por ejemplo, la Psicología ha diseñado
sistemas científicos de selección de personal para tener perfiles
de puestos que determinen las habilidades, conocimientos y estudios
que deben tener las personas que deseen ocupar ciertos cargos, sobre
todo los de alta dirección y mandos medios. Sin embargo, son escasas
las organizaciones que sistematizan la administración de las mismas
aplicando el conocimiento científico, ya que por lo regular éstas
son verdaderas excepciones a la regla, debido a que la mayoría de
las organizaciones son conducidas por personas que no están
preparadas ni tienen el perfil adecuado para el puesto de dirección
que ocupan.
Esto
sucede porque como dice el gran filósofo griego Cornelius
Castoriadis en su texto
Los dominios del hombre,
no existe la tecnocracia
en nuestra sociedad, es decir, no son los mejores técnicos o
destacados científicos los que estén en posiciones de poder en
nuestras organizaciones, participando en toma de decisiones de gran
relevancia fundamentadas teóricamente y cuando menciono científicos
no me refiero a los científicos de las ciencias exactas, sino a
aquellos científicos que han adoptado como objeto de estudio la
realidad social. Nuestra sociedad puede ser conceptualizada como una
sociedad
organizacional porque
existe gracias a la existencia y funcionamiento de un sinnúmero de
organizaciones que ofrecen productos y servicios para satisfacer las
necesidades, deseos y expectativas de nuestras comunidades. El
problema a resaltar es que los científicos sociales que estudian a
la realidad compleja que nos tocó vivir no están en posiciones de
poder, no son quienes dirigen a nuestras organizaciones, sino que
ellos dependen de otras personas que se encuentran en mayor cercanía
del poder dentro de las organizaciones.
La
realidad es que nos encontramos en una sociedad en la que los
científicos y técnicos se encuentran en puestos subordinados ante
el surgimiento y dominio de un aparato
burocrático que
utiliza la técnica y la ciencia como motor de su poder, pero a los
integrantes de este aparato, que son
los dirigentes de las organizaciones contemporáneas,
no les interesa utilizar el conocimiento de la teoría y de la
técnica para mejorar su funcionamiento y estar en condiciones de
tomar decisiones de gran relevancia con cierto margen de seguridad de
que serán las decisiones correctas, a estos personajes sólo les
interesa mantenerse el mayor tiempo posible en el poder dentro de las
organizaciones y disfrutar de los beneficios del mismo.
Cuando
utilizo la palabra burocrático no lo hago en el sentido que
originalmente le dio Frederick Winslow Taylor (el padre de la
administración científica de las organizaciones) cuando habló de
la necesidad de que toda organización tuviera un Boureau (un
archivo), un sistema que pudiera controlar de manera eficiente toda
la información que se genera en el proceso del trabajo dentro de una
organización. El sentido que se le da actualmente al término
burócrata es más bien peyorativo, tendencioso, y hasta cierto punto
despectivo, ya que este aparato burocrático tiende a entorpecer el
buen funcionamiento, impide lograr la eficacia y eficiencia de la
organización al limitar el manejo de la información a un círculo
de privilegiados cercanos al círculo del poder quienes son los que
deciden como distribuir el presupuesto destinado para la organización
y por lo regular, lo utilizan para recibir sueldos de gran magnitud,
que no corresponden con el trabajo que realizan.
Por
esas razones, en nuestros tiempos algunas personas utilizan el
término burócrata como término despectivo, pero lamentablemente
llegan al extremo de generalizar y lo aplican a todos los
trabajadores que laboran en las dependencias de los tres niveles de
gobierno, asociando este término con la imagen de un trabajador
perezoso, grosero con el público e inepto en sus funciones. Creo
necesario y justo reconocer que en las dependencias de gobierno hay
trabajadores de base y eventuales que realizan con gran eficiencia,
cortesía y profesionalismo su trabajo, por lo que sería injusto
generalizar a todos los empleados de gobierno como “burócratas”,
al contrario, dentro de los gobiernos municipales, estatales y
federales, existen miles de personas que sí tienen puesta la
camiseta de “servidor
público” y
atienden a los usuarios con cortesía y gran paciencia. De que hay
manzanas podridas, no se niega su existencia, pero no se puede
generalizar y decir que todos los que trabajan en el gobierno son
“burócratas”, ya que hay dentro de las dependencias de gobierno
personas que tiene claro que su función es servir al público
porque su sueldo proviene del presupuesto público, es decir del pago
de impuestos de los contribuyentes.
Lo
que sí debemos reconocer es que quienes tienen el control de los
gobiernos y de las organizaciones no son las personas más
capacitadas para desempeñar esos cargos, no reúnen los requisitos
para encajar en el perfil del puesto que ocupan, pero están ahí
porque son aquellas personas que tienen capacidad y habilidades para
generar intrigas, organizar conspiraciones, crear alianzas para tomar decisiones en ambientes informales y clandestinas con otras personas
que comparten un mismo vínculo: el
deseo de tomar
el poder y mantenerse en el mismo.
Desde hace tiempo que quedó claro que la meritocracia dejó de
existir en el mundo de las organizaciones, ya no son los méritos
los que garantizan escalar posiciones dentro de una organización,
lamentablemente son las habilidades para realizar alianzas
incondicionales y participar en intrigas lo que amplía las
posibilidades para llegar a posiciones de poder. La dinámica interna
de las organizaciones está determinada por una interminable lucha
por el poder, grupos informales compitiendo con otros grupos
informales y un ejemplo de ello lo nombró Pierre Bourdieu en su
libro Homos académicus al mencionar el surgimiento de las “pandillas
académicas”, que
son aquellos agrupamientos informales de académicos que pierden el
interés por sus labores de investigación y docencia y se dedican a
establecer alianzas internas para tomar el control administrativo y
financiero en las universidades públicas, desplazando a los
verdaderos científicos que están genuinamente comprometidos con sus
labores de investigación y docencia. Lo mismo sucede en cualquier
organización, ya sea pública, privada o política.
La
psicoterapia en el contexto de crisis social
En
este contexto de crisis social debemos recordar que las ciencias
sociales en general surgieron en algún momento histórico
determinado para contribuir a la solución de problemas sociales que
afectaban a nuestras comunidades y que en su momento requerían ser
solucionados con la ayuda de conocimiento especializado en el
comportamiento humano, de ahí que se reconozca a las ciencias
sociales como disciplinas de ayuda. Destaca en forma
particular dentro de este conjunto de disciplinas sociales
consideradas como disciplinas de ayuda, la Psicología que es
conceptualizada como una disciplina de ayuda profesional para que los
individuos, grupos, organizaciones y comunidades puedan reconocer sus
problemas por sí mismos, identificar las causas que los originan y
especialmente encontrar las formas más pertinentes para
solucionarlos.
De
manera inevitable la crisis del sistema capitalista neoliberal,
provoca millones de crisis individuales, afecta la dinámica de
diversos grupos formales e informales, afecta el funcionamiento de
organizaciones diversas al punto de llevar a la quiebra a miles de
ellas, y repercute en el funcionamiento de las instituciones públicas
por limitaciones presupuestales, desigual distribución de sueldos y
salarios, así como por fallas en el liderazgo formal. En
ese sentido, debemos sumar a las anteriores dimensiones de la crisis
social que padecemos (económica, política, ecológica y sanitaria)
una nueva manifestación de sus efectos en la forma de una crisis
psicosocial que surge en el contexto de una sociopatología,
una sociedad en crisis, afectando a millones de individuos que forman
parte de grupos formales o informales, que son miembros de diversas
organizaciones y que pertenecen a las diversas comunidades que
conforman nuestra sociedad.
Diversos
estudios antropológicos y filosóficos han demostrado que toda
sociedad genera un tipo de ciudadano que sea acorde a la cultura que
prevalece en esa sociedad, en la sociedad de consumo, el ciudadano
modelo es el homo consumens, aquel tipo de personas que
piensa que la felicidad consiste en consumir de manera constante,
parte de la crisis que existe en nuestra sociedad es una crisis de
valores, porque lo que se aprende en la sociedad capitalista es que
lo que tiene más valor es el dinero, “con dinero se puede comprar
todo”, la ambición por el dinero, por el poder económico y
político es una enfermedad colectiva que conduce a las personas a
realizar actos de traición, deshonestidad y a vivir una vida en la
que la ética está ausente en sus comportamientos, pierden de vista
la diferenciación entre lo que es correcto o incorrecto, lo inmoral,
de lo moral.
El
sistema social busca mantener una paz social permanente, el problema
es que esa paz social se basa en el ejercicio de una serie de
crímenes que se cometen en su nombre, son crímenes que para la
mayoría pasan inadvertidos o son vistos con indiferencia. Vivimos en
una sociedad contemporánea que tiene un conjunto de contradicciones
que generan una situación similar a la de un barril de pólvora a
punto de estallar. Los ingredientes para alimentar este estallido
social son una creciente desigualdad social, el incremento de una
pobreza que afecta a millones de personas y el enriquecimiento
inusitado de unos cuantos. La existencia de un sistema social que
genera desigualdad social y enriquecimiento de unos cuantos provoca
el surgimiento de grandes problemas sociales: violaciones a derechos
humanos, laborales, a la salud, a la educación, alcoholismo,
drogadicción, delincuencia común, feminicidios, violencia
intrafamiliar, explotación laboral, etc., todo lo cual provoca un
sufrimiento colectivo. Todo lo cual afecta el equilibrio psicológico
de millones de personas.
En
el marco de la crisis social, la psicoterapia busca desarrollar
comportamientos auténticos en aquellas personas que se acercan a
solicitar ayuda y que reconocen estar dentro de un problema, esta
autenticidad consiste en lograr que las personas puedan expresar lo
que realmente sienten y decir lo que realmente piensan. Una premisa
fundamental de la que se parte es que la mayoría de los problemas
que surgen en las relaciones interpersonales se presentan por el
surgimiento de fallas en la comunicación y pueden ser resueltos si
se introducen mejoras en el proceso de la comunicación de tal forma
que las partes involucradas generen sentimientos de empatía,
desarrollen habilidades de comunicación y participen en identificar
los problemas que los aquejan identifiquen las causas que los
originan y contribuyan a solucionar los problemas que enfrentan
implementando cambios en sus comportamientos.
De
aquí es donde surge el significado del concepto de aprendizaje que
puede definirse como “el
conjunto de cambios que presenta una persona, grupo, organización o
comunidad, después de que atravesó por una experiencia vivencial
que generó el aprendizaje.”.
Por eso existen diferentes niveles de aprendizaje, individual,
grupal, organizacional, comunitario y social. Pero desde el inicio
del proceso terapéutico se expone una condición necesaria para
alcanzar el objetivo de solucionar el problema que originó la
relación terapeuta-cliente: esta
condición necesaria consiste en el hecho de que las personas
afectadas por el problema deben comprometerse a cambiar, es decir,
deben desear el cambio y estar dispuestos a modificar actitudes,
reacciones, percepciones, valores, formas de interacción, si se
demuestra que éstas son parte del origen del problema.
Ningún cambio puede ser impuesto a personal alguna, a ningún grupo,
en ninguna organización o comunidad, todo cambio debe llevar
implícito la toma de decisión de cambiar y en esta toma de decisión
se debe contar con la participación de las personas involucradas.
En
nuestra sociedad en crisis existen muchos grupos de ayuda que
atienden a miles de personas en nuestra sociedad y que aplican este
principio de la psicoterapia: el
primer paso para la recuperación es reconocer la existencia de un
problema y quien atraviesa por ese problema debe reconocerlo.
Se aplica en grupos de AA, o de AAA, en grupos de adictos anónimos,
sexoadictos anónimos, grupos de adictos a la ludopatía, grupos de
compradores compulsivos, grupos de ayuda para personas que han
intentado suicidarse, etc.
Ese
es el sentido del chiste que circula en el gremio de los
psicólogos: ”cuántos
psicólogos se necesitan para cambiar un foco que no funciona? Sólo
se requiere un psicólogo y que exista la condición de que el foco
desee cambiar.” En
la pandemia del covid ha quedado demostrado en forma muy clara que la
enorme cantidad de contagios y fallecimientos a nivel mundial se
deben en gran parte a que millones de personas no generaron un
aprendizaje durante la pandemia porque se resistieron a cambiar sus
comportamientos. Millones de personas pagaron con sus vidas, con el
deterioro de su salud o con la muerte de personas cercanas, por
presentar resistencia a cambiar sus hábitos de conducta y por
demostrar una falta de aprendizaje social en el contexto de la
pandemia, fueron víctimas de su indolencia porque fueron incapaces
de asimilar a su repertorio de comportamientos conductas protectoras
como el uso de cubrebocas de manera correcta, el no salir de casa si
no es necesario, el guardar distancia sana cuando estén con otras
personas, el uso constante de gel antibacterial, etc. Vivir en una
sociedad en crisis obliga a desarrollar nuevos comportamientos que
nos permitan enfrentar esas crisis, porque la crisis trae consigo
nuevos retos que no pueden enfrentarse con comportamientos que dieron
resultado en el pasado, se requieren nuevos comportamientos para
superar las crisis y el caso de la crisis sanitaria, es un claro
ejemplo de la necesidad de desarrollar nuevos comportamientos en el
contexto de la crisis que estamos padeciendo.
¿Crisis
de la política o la política en crisis?
En
el campo de la política sucede lo opuesto a lo que sucede en el
campo de la psicoterapia, es decir, no se estimula el desarrollo de
comportamientos auténticos, no se promueve la transparencia en la
expresión de los sentimientos, el discurso presenta una gran
distancia con la acción y a diferencia de quienes acuden a
psicoterapia los políticos siempre niegan la existencia de
problemas, en sus discursos evaden hablar con la verdad y su lenguaje
dice mucho, pero no dice nada, es “el lenguaje del político”,
promesas y más promesas que no se reflejan en sus comportamientos.
Esto
se hace aún más evidente cuando ellos son los que generan el
problema cuando para llegar al poder engañan, traicionan, dicen una
cosa, pero hacen otra, en períodos de campaña lucen sonrientes,
solicitan los votos de los integrantes de las comunidades y se
comprometen a resolver sus problemas, pero una vez en el poder, los
ignoran y se dedican a disfrutar del poder. Esto es lo que ha
sucedido con la farsa de democracia representativa en las décadas
anteriores, cuando las comunidades eligen a sus representantes
votando a favor de determinados candidatos y “los dejan a cargo de
la política”. Por esas experiencias millones de personas evitan
“participar en política” y desconfían de los políticos.
Desde
una perspectiva organizacional, los partidos políticos tienen un
común denominador con el resto de las organizaciones: los que
dirigen a los partidos políticos, los que ocupan puestos de alta
dirección no son las personas más capaces. No son los
militantes convencidos de participar en la política quienes logran
ocupar cargos de alta dirección en los partidos políticos, tampoco
son los viejos luchadores sociales que tienen una aceptación social
en base a su participación en varias batallas políticas o en la antigüedad que tiene militando y participando en las luchas de los
movimientos colectivos. En los partidos políticos es donde se
expresa con mayor claridad la crisis de liderazgo, es decir, la
crisis de la relación dirigente-dirigido porque quienes dirigen a
los partidos políticos no son las personas más destacadas por
participar en política, son en realidad los que el filósofo griego
Cornelius Castoriadis define como “semianalfabetos políticos”,
porque quienes se encumbran en puestos políticos no destacan
precisamente por tener claridad política, visión del futuro,
capacidad de liderazgo, no llegan ahí por su trayectoria de lucha,
sino mas bien logran escalar a puestos de poder por sus habilidades
para la intriga, por su facilidad para encontrar debilidades en otras
personas y explotarlas a su favor para tener acceso al poder y
mantenerse en la cumbre el mayor tiempo posible. Obviamente, hay
excepciones, cuando se encuentra en algunos partidos a gente
excepcional, comprometida socialmente y con reconocimiento social,
pero lamentablemente, éstas son sólo la excepción de la regla. Una
gran excepción lo tenemos en México en la persona de Andrés Manuel
López Obrador, que ha cumplido un gran porcentaje de sus promesas de
campaña y siguiendo a Cornelius Castoriadis, demostró tener las dos
capacidades necesarias en todo político: “Saber llegar al poder
y saber gobernar”, pero AMLO es una notable excepción a la
regla que rige la vida interna de los partidos políticos.
La
crisis general del sistema capitalista se expresa con un crisis en el
campo de la política que representa en realidad una política en
crisis, una distorsión del quehacer en la política. Un grueso
de la población no desea inmiscuirse en “la política” porque
tiene una representación social negativa de quienes participan en la
política, es decir, de los políticos. La mayoría de la gente
desconfía de los políticos porque son personajes que tienen como
hábito mentir, engañar, robar, traicionar, etc. Los políticos que
hoy representan a los partidos políticos registrados que
participarán en una contienda electoral en junio de este 2,021, en
su gran mayoría se encuentran sumidos en una seria crisis de
credibilidad y falta de confianza porque ya tuvieron oportunidad de
gobernar o estar en puestos de alto nivel y demostraron que no
supieron gobernar.
Por
ejemplo hoy estamos observando la alianza de tres partidos políticos
que representan un pasado ominoso que la mayoría de mexicanos no
quiere volver a ver, estos tres institutos políticos que tuvieron su
oportunidad de gobernar al pueblo mexicano, que anteriormente eran
enemigos políticos entre sí, se presentan hoy juntos en una alianza
electoral en varios Estados del país para participar con un solo
candidato: tenemos por un lado, al Partido Revolucionario
Institucional, considerado en sus años de inicio como partido
de centro izquierda (de ahí proviene el término “revolucionario”
de sus siglas, una imagen que el tiempo y las formas de gobernar del
Priísmo se encargó de destruir), es el partido que construyó una
“dictadura perfecta” manejando populismo y autoritarismo en forma
alternada que sumió en el atraso económico y social a nuestro país
provocando el empobrecimiento de millones de mexicanos y el ingreso
de unos cuantos mexicanos a la lista de los más ricos del mundo
registrado por la revista Forbes.
Por
otro lado, se integra a esta alianza el Partido Acción Nacional,
viejo enemigo del Pri y aliado reciente del mismo en los tres
anteriores sexenios cuando llegó al poder derrotando al Pri y generó
expectativas de cambio social, que rápidamente si disiparon al
seguir la corrupción y la impunidad con Vicente Fox y Felipe
Calderón. Éste último llegó al poder mediante fraude electoral
contando con el apoyo del Pri, y devolvió el favor, avalando el
fraude que permitió ocupar la silla presidencia a Enrique Peña
Nieto. El Pan es considerado como un partido de derecha porque
integra en sus filas a personajes con ideología conservadora,
autoritaria, patriarcal y abiertamente derechistas.
Finalmente,
el Partido de la revolución Democrática, que surgió con un
desprendimiento masivo del Pri y de la fusión de militantes de
partidos de izquierda, lo que le dio la oportunidad de manejar la
imagen oficial de un partido que representaba a la izquierda mexicana
(imagen que rápidamente se disipó porque el Prd sufrió un rápido
desgaste por la división interna que provocó la creación y
confrontación de “tribus internas” que lucharon por el
poder y degeneró políticamente en forma rápida una vez que tuvo
acceso a puestos de poder en gubernaturas).
Esta
alianza Prianrd representa un gesto desesperado de fuerzas
políticas que recibieron un brutal golpe en las elecciones del
2,018, que los colocó en el inicio de un proceso de extinción y ven
en esta alianza con quienes eran anteriormente considerados sus
enemigos, la oportunidad de encontrar bocanadas de oxígeno para
continuar existiendo en la política mexicana.
Por
estos motivos la existencia de esta alianza tripartidista recuerda la
película “Dead man walking” (hombre muerto caminando),
porque son cadáveres políticos que deambulan, están al borde del
abismo pueden recibir el tiro de gracia que les provoque la muerte
política en las próximas elecciones. Su alianza se basa en la
premisa del dicho “el enemigo de tu enemigo es mi amigo”,
un proverbio de origen árabe que en ocasiones dio buenos resultados
como por ejemplo la alianza de estados Unidos con la Unión Soviética
para derrotar la invasión nazi en la segunda guerra mundial. Pero
que en este caso, sólo permite predecir que esta alianza es efímera
y si llegan a conquistar posiciones de poder, predominarán los
intereses del partido y lo más probable es que rompan esta unión
porque lo que los une, los separa al mismo tiempo: la búsqueda y la
ambición del poder. Una alianza que reúne fuerzas que decepcionaron
y traicionaron al pueblo mexicano, usaron el poder en su beneficio
personal, se olvidaron de las necesidades sociales, saquearon las
arcas del gobierno, lo que permite predecir que harían lo mismo si
llegan a acceder a puestos públicos, pero el pueblo mexicano tiene
memoria y muchas cuentas pendientes de corrupción, injusticias y
violaciones a los derechos humanos con los personajes que representan
a estos partidos políticos.
En el caso del Movimiento de Renovación Nacional (Morena),
surgió como movimiento colectivo en el que se integraron diversos
colectivos en lucha, personajes de vieja trayectoria en las filas de
la izquierda, desertores del Pri, del Pan y del Prd, se
institucionalizó como partido político proyectando una imagen de
partido de izquierda y conquistó el poder en su primera
participación en elecciones presidenciales, logró este triunfo
gracias principalmente a dos factores principales: el hartazgo
colectivo que generó la dictadura del prian y la esperanza
del cambio que representó la figura de Andrés Manuel López Obrador
(fenómeno que algunos llaman “efecto López Obrador”).
Pero
Morena está siguiendo el camino del PRD, está inmerso en una rápida
descomposición interna, debido a la existencia de todos aquellos
grupos informales que se unieron bajo la consigna “Juntos haremos
historia” para conquistar el poder. En Morena se integraron grandes
desprendimientos de militantes del pri, Pan, Prd y otras fuerzas
políticas con el objetivo de derrotar al Pri y conquistar el poder,
pero hoy en día, una vez en la cima del poder, estas corrientes
políticas luchan internamente para dirigir el partido y la
estructura de Morena presenta graves fracturas.
Se
esperaría que un partido político que llegó al poder luchando
contra una dictadura para instaurar una democracia social, pusiera el
ejemplo a la sociedad y uniera el discurso con la acción realizando
ejercicios de democracia interna, sobre todo en acciones de gran
relevancia como la selección de los candidatos que representarán a
Morena en las próximas elecciones, pero de manera contradictoria,
Morena comenzó a gobernar mostrando formas y procedimientos de la
vieja escuela priísta, tomando acuerdos secretos con representantes
del Pri, del Pan y del Prd, para impulsar la toma de decisiones
colectivas en el Congreso de la Unión, estos acuerdos fueron las
primeras señales que auguraban que algo no estaba bien en Morena aún
siendo mayoría en las Cámaras como partido en el poder.
Una
de estas acciones condenables fue la votación que realizó morena
dos veces para
aprobar la licencia de Manuel Velasco Coello para dejar su escaño y
concluir su gestión como Gobernador de Chiapas en la primera reunión
en la que participó Morena como partido mayoritario. En la primera
votación los integrantes de la LXIV legislatura rechazaron de manera
contundente la petición de este Senador. Como era la primera sesión
del Senado en el nuevo gobierno, la reunión se transmitió en vivo
por televisión y se observó que en el receso hubo un cabildeo entre
representantes del Pri, Pan y Morena, se reanudó la sesión, se
sometió nuevamente a votación la solicitud de licencia y de manera
sorpresiva Morena dió un viraje aprobando con abrumadora mayoría la
petición de licencia. Con esta acción el pueblo mexicano sufrió su
primera decepción porque los representantes de Morena se doblegaron
para aprobar la licencia de Manuel Velasco Coello para dejar su
escaño y concluir su gestión como Gobernador de Chiapas.
https://oscaryescasd.blogspot.com/2018/09/morena-y-su-primera-decepcion-colectiva_5.html
Pero
la mayor decepción que presenta morena como partido en el poder es
la decisión de utilizar el método de la encuesta para seleccionar a
los candidatos a ocupar puestos de elección popular en las
elecciones del próximo 6 de junio. El uso de una encuesta jamás
debe sustituir el ejercicio democrático dentro de una organización
política para elegir los mejores candidatos que lo representarán en
la próxima contienda electoral. Las listas de candidatos
“seleccionados a través de una encuesta” contiene nombres de
exfuncionarios priístas, exmilitantes panistas, familiares de
funcionarios de Morena y excluyó los nombres de militantes de Morena
con una amplia trayectoria de lucha.
En 15 Estados de la república
mexicana se presentaron inconformidades y hoy en día Morena se
presenta como un partido dividido, con un cuestionamiento interno
hacia las dirigencias estatales y a la dirección nacional del
partido, a escasas semanas de la fecha de elecciones. En algunos
casos como en Hermosillo, Sonora, las oficinas de Morena Estatal han
sido tomadas por morenistas inconformes con el procedimiento
utilizado para seleccionar a candidatos y reclaman una respuesta de
los dirigentes estatales de Morena a sus reclamos, así como la
intervención del Presidente Nacional de Morena Mario Delgado.
De
manera contradictoria, nos encontramos con la situación de que la
fuerza política que golpeó a muerte a las fuerzas del prianrd al
grado de colocarlas a un paso de su extinción política, es la
misma fuerza que está creando las condiciones para revitalizar su
existencia al presentar un cuadro en el que repiten esquemas de
acción que recuerdan al prianismo y promueven la división al
interior de Morena. Antes de las elecciones Morena ya sufrió su
primera derrota al interior de sus propias filas. En última
instancia, los directivos de Morena serán los responsables no sólo
de la debacle de Morena, sino también de un posible regreso del
Prianrd.
Quizá
alguien se pregunte en este punto: ¿Qué relación existe entre
psicoterapia y política? La psicoterapia busca desarrollar la
autonomía individual y grupal de quien se acerca a solicitar ayuda.
Tiene como objetivo crear las condiciones que permitan lograr un
empoderamiento individual y grupal para que los individuos y grupos
reconozcan los problemas que les afectan, identifiquen las causas
que los originan y puedan tomar las decisiones en forma autónoma que
permitan solucionar esos problemas. La psicoterapia busca que las
personas y grupos retomen el control de sus vidas y puedan vivirlas
de una manera más satisfactoria. La psicoterapia intenta construir
la creación de vínculos de colaboración entre las personas y
evitar vínculos de dependencia o de obediencia, para que se
construya una autonomía individual y construir una sociedad
autónoma.
La
política surge para la discusión colectiva de asuntos públicos que
repercuten en las vidas privadas, el feminismo en general y Kate
Millet en particular en su tesis de Doctorado han demostrado que “lo
personal es político”, en consecuencia la política busca o
debería buscar el empoderamiento individual y colectivo, educando a
la población en su condición de sujetos con historicidad, es decir,
con capacidad de modificar el rumbo de la historia si actúan en
forma colectiva, organizada y unida.
La
política debe contemplar un proyecto de autonomía individual y
colectiva para lograr una liberación social, que sólo podrá
lograrse a través de la lucha por la emancipación del ser humano y
la transformación de la realidad social. Muchas personas tienden a pensar que necesitan de un líder que los dirija, que los oriente, que los gobierne. Pensar así es crear un vínculo de dependencia hacia otras personas. La política busca construir un vínculo de colaboración en el cual las personas participen en relaciones donde el poder sea horizontal, donde el liderazgo sea distribuido y compartido, donde todos participen en el proceso de toma de decisiones relevantes., busca incentivar la paricipación social. La política debe impulsar
un proceso de concientización colectiva (educación política) que
tenga como objetivo aumentar la participación social de individuos y
grupos en la discusión, análisis y solución de los problemas que
afectan a las comunidades. La política busca lograr un
empoderamiento colectivo para crear individuos autónomos y libres
que puedan construir una sociedad autónoma y libre. No puede
haber democracia en una sociedad donde no existan individuos autónomos.
La
crisis que enfrenta Morena tiene solución, pero como se dijo líneas
arriba, en psicoterapia la primera condición necesaria es que quien
atraviesa por un problema reconozca la existencia de ese problema.
Existen cuestionamientos al proceso de selección de candidatos a
puestos de elección popular, estos cuestionamientos provienen de
militantes de Morena, no provienen del exterior. Son cuestionamientos
hechos en tiempo y forma y dentro de los cauces legales contemplados
en los estatutos de Morena. Pero los dirigentes de Morena y quienes
se han beneficiado al ser incluidos en puestos de elección popular
no muestran disposición al diálogo, han estado dando largas al
asunto para que terminen los plazos estipulados para cambios en las
listas de candidatos de los partidos y esa no es la manera correcta
de solucionar los problemas. Se está actuando en forma deliberada
para no escuchar los reclamos, están dejando pasar el tiempo y
cuando responden acusan de “traición” a quienes se han instalado
en asamblea permanente en espera de solución a sus reclamos.
Reconstruyendo
el arte de la política.
Para
muchas personas la política es algo negativo, algunos han caído en
la trampa de confundir la política con la hipocresía y la definen
como “el arte de tragar mierda sin hacer gestos. Décadas de
corrupción en esferas de gobierno y en partidos políticos han
dejado graves secuelas en la representación social de lo que
significa la política. Por estas experiencias negativas la política
ha perdido significado, la mayoría de las personas no le ven sentido
porque piensa que “todos los políticos son lo mismo”, “todos
los partidos políticos son iguales”, etc., y esta percepción de
la política es lo que genera actitudes de apatía política,
actitudes generalizadas de conformismo, muestras de indiferencia
hacia toda actividad política, etc. Esta indiferencia, este
conformismo generalizado, esta resistencia a participar en política
sólo trae como consecuencia un precio muy alto: el incremento
del sufrimiento humano, porque la desigualdad social continúa en
ascenso.
La
realidad en la que vivimos nos envía señales contradictorias, por
un lado sentimos que vivimos en un ambiente donde la libertad existe,
esta creencia nos induce a pensar que no tenemos necesidad de salir a
las calles para exigir libertad. Pero al mismo tiempo nos damos
cuenta de que algo está mal, que algo no funciona en nuestra
sociedad, pero pensamos que es poco lo que podemos hacer para cambiar
esta realidad, sobre todo cuando se trata de los asuntos de interés
público, creemos que con nuestro esfuerzo individual no lograremos
cambiar los grandes problemas sociales porque responden a fuerzas de
mayor tamaño que nosotros y por ello no participamos en actividades
públicas, nos refugiamos en nuestro hogar para cubrirnos de los que
pasa “allá afuera” y descartamos la idea de reunirnos con otras
personas para pensar en como cambiar la parte de nuestra realidad que
está mal o cómo construir un mundo mejor.
Esto
sucede porque no hemos encontrado el vínculo entre nuestra vida
privada y la vida pública, no hemos reconocido el impacto de las
políticas públicas o la ausencia de las mismas en los problemas
personales que enfrentamos (ausencia de vigilancia policiaca,
inseguridad pública, violencia en el hogar, narcomenudeo en la zona
que vivimos, deficiencias en transporte urbano, bajos salarios,
corrupción, impunidad, etc.), no hemos aprendido que “lo
personal es político”. Si tan solo las personas se dieran
cuenta que si millones de personas realizaran una pequeña acción
simultáneamente, éstas podrían sumarse y lograrían cambiar el
mundo en el que viven, si nos damos cuenta de que nuestros problemas
personales los padecen millones de personas y que estos problemas
locales tienen un origen global, podríamos crear el arte de
convertir nuestros problemas personales en problemas públicos y ver
la necesidad de unirnos con nuestros vecinos, amigos y otros
ciudadanos para luchar por causas públicas. A eso se le llama
política.
Hoy en día la inseguridad y la incertidumbre afectan la
autoconfianza y la capacidad para pensar en forma racional, nos
genera desconfianza hacia los demás, nos empuja al aislamiento y
provoca una apatía política y un desinterés hacia todo aquello que
se relacione con la política. Tenemos que aprender el arte de de
transformar los problemas privados en temas públicos, tenemos que
reconocer que la política atraviesa todas las esferas de nuestra
existencia. Necesitamos recuperar el arte de plantear preguntas
correctas para encontrar las respuestas a los problemas que nos
aquejan.
Mientras
en nuestra esfera privada enfrentamos la inseguridad y la
incertidumbre, en el ámbito global se producen grandes cambios
estructurales que se relacionan directamente con la dinámica de la
localidad en la que vivimos. Estos cambios consisten en el
surgimiento de un nuevo tipo de poder que intenta tomar el control
del mundo, es el poder corporativo que surgió con la
globalización. Este tipo de poder ha logrado cambiar constituciones
de gobiernos enteros que traen como resultado una reducción del
gasto público, el debilitamiento de las instituciones públicas, el
abandono del Estado de su función de garantizar el bienestar social,
lo que repercute en provocar un estado de indefensión de la
ciudadanía, en la reducción de presupuestos para obras sociales,
por lo que el estado de nuestras ciudades empeora al no darles
mantenimiento o presentar un crecimiento no planeado que provoca un
aumento de servicios públicos en momentos en los que las
dependencias públicas reciben recortes a sus presupuestos.
Este
poder corporativo ha logrado e intenta seguir mutilando contratos
colectivos de trabajo que permiten contratar y despedir gente de
manera más fácil y rápida, Ha logrado reducir el número de
jubilaciones, el pago incompleto de las mismas, provocó el aumento a
la edad de jubilación de quienes actualmente trabajan y en algunos
casos ha llegado al extremo desaparecer el derecho a la jubilación,
afectando a millones de trabajadores que no podrán disfrutar de una
jubilación digna. La amenaza de despidos masivos pende sobre
dependencias públicas y privadas provocando una mayor inseguridad,
conformismo y obediencia, los sueldos de la mayoría de los
trabajadores son bajos, mientras que los sueldos de altos
funcionarios absorben gran cantidad del presupuesto de las
instituciones públicas y por otro lado, las tasas de interés de los
bancos están demasiado altas, los comercios locales enfrentan
competencia desleal con grandes corporaciones que abren franquicias
en nuestros países, etc. Esto también es política.
El
filósofo griego Cornelius Castoriadis definió a la política como
“una actividad lúcida y explícita que se ocupa de
instaurar instituciones deseables y define a la democracia como el
régimen de la autoinstitución que permite la construcción de
instituciones sociales que dependen de la actividad colectiva de los
integrantes de una comunidad, Estado o país.”.
Esto
significa tener consciencia, claridad política y visión del mundo
en el que nos encontramos y visión del futuro que deseamos, implica
generar una participación de los individuos en la discusión
colectiva de los asuntos públicos que afectan nuestras vidas
privadas. La autoinstitución significa que podemos controlar
nuestros comportamientos individuales en un beneficio de la
colectividad y que podemos crear las instituciones necesarias para
regresar a las condiciones en las que el Estado garantizaba el
bienestar social.
En
política se debe usar un lenguaje claro y decir la verdad de los
problemas que están padeciendo nuestras comunidades, las fuentes de
incertidumbre e inseguridad social contemporánea surgen por el
libre comercio y la falta de control de las fuerzas del mercado. El
neoliberalismo es la fuente de todos nuestros males, ya que destruye
al Estado de bienestar y tiende a privatizar los servicios públicos.
Intenta acabar con sindicatos independientes, tomar el control de las
universidades para privatizar la educación y destruirlas como
centros donde surge la crítica social a través de la reforma a sus
planes de estudio. Alimenta una ideología individualista y disminuye
el sentimiento de pertenencia a una comunidad. El individualismo
corta el vínculo con lo social, nos encerramos en nuestra zona de
confort y nos olvidamos de lo público. Las consecuencias de la
indiferencia social, apatía política, conformismo y obediencia
social son el crecimiento de una mayor desigualdad social que arroja
a millones de personas vivir en estado de precarización mientras que
aumenta la riqueza de unos cuantos individuos.
El
sufrimiento colectivo, la desigualdad social, la incertidumbre e
inseguridad que hoy padecemos son provocadas por fuerzas que tienen
nombres concretos: globalización comercial, mercados
financieros, dictadura del mercado, oferta y demanda, producción
masiva y consumo masivo, etc. Todo esto se llama política también.
Todos
estos cambios han sido creaciones humanas y podrían cambiar a
nuestro favor si nos reconceptualizamos a nosotros mismos como
agentes de cambio social, como sujetos sociales con historicidad lo
cual significa que podemos cambiar el rumbo de la historia si
actuamos en forma colectiva, organizada y unida para obtener
objetivos comunes. Esto implica un empoderamiento individual y
colectivo, al reconocer que somos parte de una comunidad que enfrenta
problemas sociales que afectan nuestras vidas privadas. Reunirnos
para discutir los problemas que afectan a nuestras comunidades
(inseguridad pública, falta de vigilancia policiaca, abandono de
obras públicas, fallas en transporte urbano, estado deficiente de
nuestras calles, etc) es una actividad política.
Podemos
empezar cambiando nuestra concepción de la política y dejar de
verla como una actividad exclusiva de los políticos, empezar a verla
con el filtro de la percepción de nuestra vida cotidiana, viendo
como la implementación o ausencia de implementación de políticas
públicas impactan en nuestra vida personal. Necesitamos ver que las
grandes decisiones que afectan a nuestras comunidades son tomadas por
pequeños grupos de personas y se realizan en ambientes privados,
alejados de la participación pública. Necesitamos participar en
esas decisiones que afectan nuestras vidas personales y colectivas.
Quienes
nos gobiernan han olvidado que son servidores públicos, de manera
conveniente olvidan que sus sueldos provienen del pago de los
impuestos que pagamos los ciudadanos. El problema es que la
ciudadanía también olvidó que quienes laboran en dependencias de
gobierno son personas contratadas para servir al púbico, para
atenderlo y servirlo en la solución de los problemas colectivos.
Cuando
impartía mis seminarios de Psicología organizacional en la
Universidad de Sonora a estudiantes de octavo semestre, les insistía
en la necesidad de conceptualizar a las organizaciones como un
conjunto estructurado de personas interactuando, que dicho en otras
palabras, quiere decir que las organizaciones son las personas que
las conforman, las organizaciones no son los edificios, o los
vehículos, mucho menos sus activos fijos. Inclusive iba mucho más
allá al decirles que quienes dan vida a las organizaciones son las
personas que realizan las labores esenciales de la misma.
Esto
significa que todas las organizaciones pueden cambiar si sus integrantes actúan en forma colectiva y organizada para democratizar
su funcionamiento. Los partidos políticos no son la excepción, ya
que pueden ser considerados como organizaciones que existen gracias a
sus militantes, quienes voluntariamente aceptaron formar parte de
esa organización y participar en política apoyando las demandas,
propuestas y programas que emanen del partido. Cuando los partidos
políticos se separan de sus militantes, están condenados a
desaparecer del escenario político, porque su existencia depende del
voto popular.
En
el caso de Morena en México estamos presenciando un rápido
proceso de descomposición interna, sus dirigentes han renunciado a
su papel de representantes de los militantes y han creado un gran
distanciamiento psicológico con quienes dirigen o dicen representar,
al grado de que ya existen dos lenguajes al interior de este partido:
“nosotros” y “ellos”. Los dirigentes de esta
institución política han decepcionado a militantes y simpatizantes
con el fraude cometido internamente en el uso de la técnica de la
encuesta para obtener la selección de candidatos a puestos de
elección popular que dio como resultado una lista en la que se
encuentran expriístas, expanistas, experredistas, familiares de
funcionarios de Morena, etc. Lo cual, por sí mismo es cuestionable
desde un punto de vista moral y político, pero lo que realmente se
cuestiona es ignorar la participación de sus militantes en la toma
de decisión de elección de los candidatos, utilizando el engaño al
usar la encuesta.
Los
directivos de Morena y los integrantes de la lista de candidatos
seleccionados se han prestado a un cínico fraude descomunal que ha
dividido al partido y tendrá consecuencias serias. Su actual arenga
de votar por “los candidatos de Morena” seleccionados por la
encuesta para no permitir el regreso del Prianrd, carece de validez y
autoridad moral porque con sus acciones de autoritarismo, corrupción,
engaño y rechazo a escuchar las inconformidades generan una gran
decepción colectiva, son ellos quienes están ampliando las
posibilidades de que estos partidos se fortalezcan. Actúan como el
joven pastor de ovejas que gritaba “Ahí viene el lobo”
engañando a los habitantes de su pueblo, en esta ocasión, los
dirigentes de Morena intentan desviar la atención rechazando las
críticas a su cuestionable proceder diciendo que quienes los
cuestionan son gente de “la derecha” y que están en contra del
“proyecto de nación de la 4T”.
Quienes dirigen a Morena han
perdido la visión de futuro que es una de las características de
todo líder político y atender a este llamado sólo beneficiaría a
sus intereses porque aseguran posiciones de poder y ya están dando
muestras cuestionables de cómo ejercen el poder. Utilizan el nombre
de Andrés Manuel López Obrador como escudo político y se cuelgan
de los cambios realizados a nivel nacional para decir que forman
parte de “un proyecto de nación”, cuando en realidad sus actos
están motivados por una gran ambición.
Los
comportamientos de los directivos de Morena y personas que se han
prestado a impulsar la campaña de la lista de candidatos obtenidos
en forma fraudulenta, presentan una patología que se manifiesta en
no ver la realidad tal y como es, insisten en negar la existencia de
un problema: se cometió un acto antidemocrático que violó
derechos de militantes de Morena, este ejercicio de
antidemocracia generó múltiples protestas y aún así se niegan a
sentarse en la mesa del diálogo para aclarar posibles malentendidos,
lo cual representa una aceptación de los cuestionamientos y afecta
considerablemente su papel de liderazgo, reflejan en su
comportamiento una motivación inclinada más a la búsqueda del
poder político, que a la lucha por la construcción de una sociedad
democrática.
Quienes desde las bases siguen a estos dirigentes que
actúan con gran inmoralidad política, muestran un enfermizo sentido
de obediencia a la autoridad, ausencia de pensamiento autónomo y
falta total de algo muy necesario en un militante político:
capacidad de ejercer la crítica social, se muestran como
seguidores de dirigentes que han fracturado a Morena, decepcionado a
militantes y simpatizantes y traicionado a la ciudadanía a quien
ahora se dirigen para pedirles el voto electoral , después de tres
años de ignorar su existencia. El daño ya está hecho, la
imposición de esta lista de candidatos que incluye a Célida López
como candidata a la reelección de la Presidencia municipal de
Hermosillo y el silencio demostrado hacia las protestas de sus
propios militantes reunidos en Asamblea Estatal Extraordinaria,
reflejan el rostro de un autoritarismo en Morena y el silencio ante
la protesta popular de sus propios militantes que se muestra en pleno
período de campaña electoral, nos plantea la duda de pensar si ese
rostro de autoritarismo se mostrará con mayor fuerza, una vez
llegado al poder de la gubernatura en Sonora.
Los
militantes de Morena que tienen tomadas las oficinas en Hermosillo,
Sonora y que desean seguir en el partido, representan los individuos
autónomos que se requiere para construir una sociedad autónoma,
donde exista libertad, democracia e igualdad. Porque una sociedad
democrática sólo puede existir si en ella existen personas libres
que puedan defender sus ideas, propuestas o ideología, aún cuando esto implique enfrentar a la figura de autoridad en turno. Estos
hombres y mujeres libres, eligieron sus propias listas de candidatos,
quizá no tengan muchas opciones legales porque el engaño llegó muy
lejos y los verdaderos militantes de Morena se dieron cuenta del
fraude demasiado tarde, porque los tiempos electorales no están a su
favor, pero antes de las elecciones se puede decir que los directivos
de Morena e integrantes de la “lista inmoral”
de candidatos perdieron autoridad moral ante militantes,
simpatizantes y ciudadanía en general.
En
cambio ese pequeño grupo de representantes de Morena que alzaron su
voz crecieron en estatura moral, mostraron capacidad de liderazgo y
sobre todo aprendieron de esta experiencia que nadie podrá
defendernos, dieron un ejemplo de rebeldía a seguir. Nos dieron una
muestra de que participando en espacios públicos podemos reunirnos y
pensar colectivamente en la forma de construir una realidad mejor,
usando el pensamiento libre y unidad podremos conseguir logros
colectivos. Quizá quienes tienen secuestrado a Morena se salgan con
la suya y no permitan cambios en la lista de candidatos, pero debemos
tener en cuenta que la democracia no se construye en un día, ni
siquiera en un día electoral, se podrá perder una batalla, pero la lucha por un cambio social continúa, porque en la lucha social debemos tener presente
algo muy importante: “la lucha es continua”.
En
esa línea de pensamiento debemos tener en cuenta que la política es
parte importante de nuestras vidas, que ignorar la política es
ignorar nuestras vidas y que debemos de salir de nuestra
esfera de confort, empezar a pensar en cómo ligar nuestros problemas
personales con los problemas colectivos, en aprender colectivamente
el arte de plantear las preguntas correctas para encontrar en forma
colectiva las respuestas correctas. Actuando juntos, unidos y
organizados, seremos capaces de pensar en una vida mejor y con la
sensación de que estamos unidos podremos hacer cosas que nos
permitan alcanzar una vida mejor, esto también se llama política.
Conclusiones
Nos
encontramos en un momento histórico en el que a nivel global hay dos
proyectos totalmente opuestos entre sí: un proyecto que impulsa
el poder corporativo a nivel mundial, que desde el poder
económico intenta tomar el control político en varios países,
desapareciendo la función de bienestar social de los Estados en
diferentes países, debilitando y desapareciendo instituciones
públicas que ofrecían servicios públicos, para proceder a su
privatización y maximizar su beneficio económico, enriqueciendo aún
más a los ricos, aumentando el número de los millones de personas
que viven en condiciones de pobreza a nivel mundial.
Es
un proyecto que nos conduce a la destrucción de nuestro planeta a
través de la explotación excesiva de recursos naturales,
destrucción de ecosistemas y producción de toneladas de basura que
contaminan mares, ríos y lagunas. Es el proyecto que intenta
mantener un equilibrio entre una producción masiva y un consumo
masivo a través de la explotación laboral de millones de personas.
Intenta construir una “cultura mundial” logrando que
millones de personas en diferentes países consuman los mismos
productos, usen las mismas prendas de vestir, piensen de la misma
forma y tengan los mismos valores, que en este caso, es una ausencia
de valores, en el contexto de una “anomia social” provocada por
una “dictadura del mercado”. Por sus características es un
proyecto totalitario y por lo mismo, la democracia, la justicia y la
igualdad social no tienen cabida en este proyecto.
Por
otro lado, nos encontramos que a nivel mundial surgen movimientos
colectivos de personas que luchan por reparación de daños o
derechos violados, en defensa de otros derechos en peligro de
extinción, en defensa del Estado de bienestar social que se
encuentra en declive y en contra de los monopolios y grandes empresas
transnacionales que sólo buscan sus beneficios privados. Este
proyecto parte de la premisa de que la historia es una creación
humana, que las instituciones sociales fueron creaciones humanas y
que los individuos son sujetos históricos, que tienen historicidad,
es decir, que tienen la capacidad de cambiar la historia si recuerdan
que los grandes cambios sociales que registra la historia de la
humanidad se dieron por el surgimiento de grandes movimientos
colectivos, que a través de revueltas, revoluciones, alzamientos,
revoluciones pacíficas, etc., lograron la implementación de cambios
planeados y la conquista de derechos laborales y sociales, que hoy el
poder corporativo intenta desaparecer.
Son
los individuos autónomos, que tienen capacidad de crítica y de
autocrítica, los que crearon la idea de la democracia y con ella un
indeterminado número de libertades personales y colectivas que se
cristalizaron en constituciones e instituciones: derechos humanos,
separación de poderes, derechos políticos, etc. Todas estas
libertades y derechos no fueron concesiones, sino que fueron
conquistados por los movimientos colectivos.
El
escenario social nos muestra hoy en día un cuadro en el que es
evidente la necesidad de cambiar algunas cosas, pero la ideología
individualista impulsada en décadas de neoliberalismo ha generado
una sensación de impotencia colectiva, porque todavía no hay una
clara percepción del vínculo que existe entre las preocupaciones
privadas con los temas públicos, es decir, no se vincula lo personal
con lo político, no se logra reconocer que los problemas locales
tienen raíces globales, por lo que las violaciones a los derechos
humanos, los actos de autoritarismo, las acciones de injusticia no
logran constituirse como causas públicas que incentiven la
participación social de colectividades enteras en la discusión,
análisis y búsqueda de soluciones a los problemas que afectan a la
colectividad. Estos problemas colectivos siguen ligados a las
viejas demandas de democracia, justicia e igualdad social. Los
partidos políticos deberían ser los instrumentos del cambio social,
pero están atravesados por una crisis política que atraviesa su
dinámica interna y externa y han degenerado en una lucha por el
poder olvidándose de las necesidades sociales.
Hoy
es más necesario que nunca plantearnos la necesidad de cambiar
nuestra realidad social participando en un proceso de concientización de las personas que integran los grupos sociales a
los cuales pertenecemos, de los individuos que pertenecen a las
organizaciones que nos rodean y de todas las personas que forman de
nuestras comunidades. Este proceso de discusión y concientización permitirá construir una política que sea
concebida como un proceso de liberación social y no una forma de
enriquecimiento rápido e ilícito. A través de cambios
individuales podremos facilitar los comportamientos, pensamientos y
percepciones para actuar de manera diferente al comportamiento que
presenta la mayoría para facilitar el proceso de cambio social que
permita la construcción de una sociedad libre y autónoma.
Cuando
realicemos la crítica de la sociedad que nos rodea sin presentar
alabanzas o adoración al poder es cuando adquirimos un poder
revolucionario. Este poder revolucionario crece cuando nos concebimos
como personas sociales que pertenecemos a una comunidad, Estado o
país que enfrenta problemas colectivos y que actuando en forma
colectiva podremos lograr encontrar la solución a estos problemas y
parte de la solución a esto problemas es incrementar nuestra
participación social.
La psicoterapia tiene como objetivo liberar a las personas de
las cadenas que representan sus temores irracionales, sus miedos sin
fundamento, su baja autoestima, su dependencia de otras personas y
estimula su crecimiento personal y estabilidad emocional. La
psicoterapia trata de lograr que los individuos, grupos y
organizaciones desarrollen un empoderamiento que les permita encontrar por sí mismos las
causas de los problemas que enfrentan y puedan desarrollar las
habilidades para superar estos problemas y sentirse libres de los
mismos. La psicoterapia busca lograr una libertad individual y
grupal, estimula el reencuentro consigo mismo de las personas que
solicitan ayuda, ayuda a que logren su autoaceptación y obtengan una
estabilidad emocional, una seguridad interna basada en la
autoaceptación y persigue como meta principal el que las personas
encuentren su “paz interior”,
La
política busca la libertad, la democracia y la justicia dentro de
una sociedad. La
política crea hombres libres con pensamiento autónomo,
combate el autoritarismo que busca imponer un pensamiento único
desarrollando las capacidades para que los individuos puedan creer en
sí mismos, que se vean a sí mismos como sujetos históricos que
reconocen su historicidad, su potencial para implementar cambios
sociales. La política busca crear las condiciones para lograr un
empoderamiento colectivo, una toma de consciencia de que
actuando en forma unida, colectiva y organizada, se pueden lograr
cambios sociales relevantes. La política busca construir una
sociedad que acepte y estimule la libertad de ejercer la crítica
social, una crítica en la que la propia sociedad sea cuestionada
para mejorar en lo que sea necesario mejorar. Esta crítica solo
puede provenir de la actividad de los ciudadanos que abandonaron el
conformismo generalizado.
La
política parte de la premisa de que todo mundo es capaz de gobernar,
la política no es un asunto de especialistas, no hay una ciencia de
la política y la sola idea de pensar que no hay especialistas de la
política, sino de que todos podemos participar en política nos
brinda una justificación para luchar por una democracia educando a
la población en política, a través de la participación activa
para lograr la transformación de las instituciones. La política nos
enseña cómo realizar una anatomía de la sociedad humana y nos
coloca en condiciones para construir una sociedad autónoma integrada
por individuos autónomos, de libre pensamiento, con capacidad
crítica, que sean capaces de gobernar y ser gobernados. La política
busca estimular la participación social de los integrantes de la
sociedad en el análisis de los problemas sociales que afectan a nuestras comunidades y encontrar la solución a los mismos a través de decisiones colectivas. La política es en última instancia una especie de psicoterapia en la que todos podemos participar como agentes de cambio social para "curar" la sociopatología que presenta nuestra realidad social, para transformarla en una sociedad mejor.
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Oscar: El secuestro de Morena en México
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Oscar: La evanescencia de la política en nuestros días
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Oscar: Acerca del método de las encuestas en nuestros días
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Oscar: Como moscas atrapadas en una telaraña
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Oscar: Democracia participativa al interior de Morena para elegir
candidato(a)s a puestos de elección popular
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Oscar : Cuando la fama te precede y es tu perdición
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Oscar: Morena Hermosillo: Durmiendo con el enemigo
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Oscar: La unidad de los contrarios
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Oscar:Cuando la ambición en política toma forma de locura
https://oscaryescasd.blogspot.com/2021/01/cuandola-ambicion-en-politica-toma.html
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Oscar: La historicidad y el fortalecimiento comunitario
https://oscaryescasd.blogspot.com/2020/10/lahistoricidad-y-el-fortalecimiento.html
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Oscar: ¿Por qué Morena votó a favor del Pri?
https://oscaryescasd.blogspot.com/2020/09/porque-morena-voto-por-favor-del-pri_3.html
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Oscar: Célida López: El caballo de Troya en Morena
https://oscaryescasd.blogspot.com/2020/05/celidalopez-el-caballo-detroya-en.html
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Oscar: La sociopatología de la sociedad contemporánea
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