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sábado, 4 de agosto de 2018

La decisión que cambiará nuestras vidas


La decisión que cambiará nuestras vidas
Oscar Yescas Domínguez
Fecha de publicación: 24/06/2,018
     Existe un proceso de interacción social denominado “toma de decisiones”, que lo realizamos en forma individual pero su aplicación tiene implicaciones dentro de diferentes ámbitos de convivencia social, tales como los grupos a los que pertenecemos, las organizaciones con las que interactuamos y las comunidades de las que formamos parte.
     Constantemente estamos tomando decisiones, la mayoría de las veces sin darnos cuenta y en forma irreflexiva. Puedo mencionar como ejemplo las decisiones que tomamos en elegir nuestra vestimenta diaria, los alimentos que consumimos, el tiempo que invertimos mirando canales y series de televisión, si salimos de casa o no un fin de semana, etc.
     Pero también hay otro tipo de decisiones que son más relevantes y que tienen un impacto profundo en nuestra vida personal y social: como ejemplo puedo mencionar el decidir estudiar una carrera universitaria, el cambiar de trabajo, mudarse a otra ciudad, adquirir una nueva deuda, contraer matrimonio, tomar la difícil decisión de un divorcio, etc.
     La mayoría de las decisiones que tomamos son individuales, las tomamos por nuestra cuenta. Pero debemos tener presente que como seres sociales que somos hay decisiones que compartimos con otras personas, no solo con nuestra familia, sino que incluyen a miembros de nuestra comunidad, como cuando los vecinos de una colonia deciden organizarse para protegerse de la delincuencia común, o cuando los miembros de un sindicato de trabajadores deciden irse a la huelga.
     En este caso estamos hablando de decisiones colectivas que involucran a los miembros de una organización o de una comunidad específica.
En estos tiempos en los que predomina el autoritarismo las prácticas de democracia son cada vez menos frecuentes, por lo que debemos valorar y utilizar en forma efectiva las oportunidades que tenemos de participar en alguna de ellas.
Hoy estamos frente a una situación que nos ofrece la oportunidad de tomar una decisión en la que participaremos millones de personas. Me refiero de manera específica a las elecciones que se desarrollarán este primero de Julio en México para elegir Presidente, Senadores, Diputados y Presidentes Municipales.
     Esta es una elección que forma parte de la democracia representativa en la que ha funcionado nuestro sistema. Cada mexicano debe tomar libremente y sin presiones una decisión para decidir a qué candidato presidencial favorecerá con su voto y a que partido político o candidatos apoyará para que ingrese a formar parte del Congreso de la Unión como Senador o como Diputado, así como contribuir a decidir colectivamente quien ocupará el cargo de Presidente municipal en su localidad de residencia.
Quizá la experiencia previa de fraudes electorales y la desconfianza en las instituciones y autoridades electorales tienda a inhibir la participación de algunas personas en este proceso electoral, pero debemos recordar también que la experiencia previa de millones de votos nulos o millones de personas que prefirieron el  abstencionismo electoral y manifestar su inconformidad de esa manera, en  realidad lo que hicieron fue contribuir a apoyar y fortalecer los fraudes electorales con su abstencionismo o nulidad del voto.
Por esas experiencias considero que  el abstencionismo y la anulación del voto no son alternativas recomendables porque como en otras ocasiones solo contribuirá a facilitar que quienes manipulan desde el poder continúen en el mismo en un momento histórico en el que se requiere que todos los mexicanos participemos en esta jornada electoral que cambiará el rumbo de la historia en México.
     Debemos considerar que mientras mayor sea el nivel de participación de los mexicanos en estas elecciones, se reduce considerablemente la amenaza de fraude electoral y de engaño de la voluntad popular. A través de nuestra participación en este proceso electoral podremos lograr una votación masiva que haga difícil la manipulación de las cifras de los resultados electorales.
     En este punto deseo llamar la atención en el hecho de que nos encontramos frente a una decisión que debemos tomar: participar o no en este proceso electoral. Mi invitación es a que asumamos nuestra responsabilidad histórica y participemos en estas elecciones depositando nuestro voto por el candidato de nuestras preferencias.
Esto lo digo porque el sentido común, la realidad social con todas sus contradicciones, las características del proceso electoral y los resultados de los diferentes sondeos electorales nos informan que estamos en un momento histórico en el que México puede dar un cambio en su Historia como resultado de estas elecciones.
La invitación entonces es a salir de nuestras casas este primero de julio y acudir a depositar nuestro voto en las urnas para contribuir con nuestro granito de arena en esta decisión colectiva que implica definir quienes dirigirán el país por los próximos seis años.
Todas las decisiones debemos sustentarlas con una reflexión previa para que sean acertadas y la decisión de elegir uno de los candidatos presidenciables no es la excepción ya que es una decisión de gran envergadura.
La decisión de emitir el sufragio debe estar basada en una reflexión profunda, no solo acerca del momento presente del “aquí y ahora”, sino que requiere considerar elementos del pasado reciente que nuestra memoria tiene registrados, así como vislumbrar el futuro que queremos para nosotros y el tipo de país que anhelamos para nuestra familia y nuestro país.
En este sentido es necesario que esta decisión sea tomada después de considerar la situación nacional que prevalece en nuestro país, ya que en ella se refleja un alto grado de descomposición social, presenta un grado de crisis nunca antes visto debido a los niveles de corrupción imperantes y debemos reflexionar acerca del papel que han jugado quienes contienden en estas elecciones para que nos encontremos con un país en estas condiciones.
Por esto mismo reflexionemos acerca de que estamos en un momento histórico en el que no tiene cabida la indefinición, la indiferencia o el analfabetismo político. Esta urgencia de definir nuestra postura obedece al hecho de que los problemas sociales (inseguridad pública, incremento de gasolina y precios, desempleo, bajos salarios, desprotección laboral para los trabajadores, corrupción, etc.), se han agudizado y afectan a la población mexicana en un grado tal que ha aumentado el sufrimiento colectivo. 
     Por estas razones podemos decir que ya hemos tomado nuestra primera decisión que es el participar en estas elecciones ejerciendo nuestro derecho al voto como ciudadanos mexicanos.
     Una vez tomada la decisión correcta de participar con nuestro voto en estas elecciones, nos enfrentamos a la tarea de ¿por quién votar? Es decir, enfrentamos nuevamente la necesidad de tomar otra decisión.
     En unas elecciones limpias, con procesos electorales vigilados en forma imparcial, con autoridades electorales que inspiran confianza y con contendientes con trayectoria limpia, la decisión acerca de por quién votar se tornaría en proceso que revestiría un alto grado de complejidad.
Pero al observar el proceso electoral mexicano con los candidatos involucrados y los partidos participantes podremos ver que en realidad no hay mucho que pensar en realidad.
     Para tomar la decisión acerca de por quién votar, debemos considerar no solo las características individuales de los candidatos contendientes, sus trayectorias individuales, así como también, la historia y desempeño de quienes los rodean y sobre todo de los partidos que los postulan.
     Si actuamos tomando la decisión acerca de por quién votar con estas reflexiones podremos ver que en el caso del PRI, su candidato José Antonio Meade representa la continuidad del engaño, de la corrupción, de la impunidad, del saqueo de nuestro país y del empobrecimiento de la población mexicana.
No le ayuda mucho el ser hijo de uno de los ejecutores del mayor fraude al Estado mexicano por parte de la banca privada nacional, con el rescate financiero a los bancos denominado Fobaproa, que ocasionó que el pueblo mexicano pagara el desfalco de los bancos mexicanos.
Es postulado por un partido que hoy se encuentra en graves problemas ya que se percibe con claridad la amenaza de perder el poder si los mexicanos votan masivamente en su contra y expresan su inconformidad y hartazgo social a través del voto electoral.
     En su trayectoria como funcionario el candidato del PRI fue testigo directo de fraudes en varias dependencias y no realizó ningún movimiento en contra de los mismos, por los cuales es señalado como culpable por omisión de los mismos.
El equipo que lo rodea y quienes están detrás de él son los mismos que han saqueado a la nación y piensan seguirlo haciendo. El voto por alguien que ha contribuido al empobrecimiento de los mexicanos queda descartado si pensamos en el futuro de México y de nuestra familia.
     En el caso del candidato del PAN, Ricardo Anaya está envuelto en una serie de acusaciones de lavado de dinero que lo convierten en un delincuente de cuello blanco. Su comportamiento actual intenta desviar la atención de su comportamiento en el pasado cuando hoy cuestiona al PRI las reformas a la constitución que el mismo aplaudió.
     Su menosprecio hacia México lo ha demostrado en varias ocasiones y una muestra de ellos es que tiene a su familia radicando en Estados Unidos desde hace tiempo. Pero lo más relevante es su falta de honestidad, su incongruencia política y su enorme capacidad para mentir. ¿Cómo estarán las cosas que el máximo líder del Pan en el Senado (el partido que postula a Anaya como presidente), denunció a Ricardo Anaya ante la PGR por lavado de dinero?
     En el caso del llamado “bronco” Jaime Rodríguez Calderón, candidato “independiente” a la presidencia de la república, el hecho de que dejara la gubernatura de Nuevo león recién iniciada para participar en las elecciones presidenciales dice mucho del compromiso o ausencia del mismo que tiene para con su comunidad.
En realidad no tiene posibilidad alguna de quedar, solo está participando en la contienda electoral para dividir los votos y restarle apoyo a Andrés Manuel López Obrador. perjudicar en sus intervenciones ha demostrado sus pensamientos machistas, homofóbicos

El Leviatán mexicano



El Leviatán mexicano: Esto apenas comienza
Oscar Yescas Domínguez
Fecha de publicación: 09/07/2,018
Partiendo de la premisa de que toda interacción social constituye una experiencia de aprendizaje que se traduce en posteriores cambios en el comportamiento individual y social, debemos darnos margen para analizar y comprender que fue lo que pasó este primero de julio en México.
Honestamente creo que los primeros sorprendidos con los resultados obtenidos en las pasadas elecciones presidenciales en las que ganó Andrés Manuel López Obrador, fuimos aquellos más de 30 millones de mexicanos que votamos por él y por los representantes de Morena dentro y fuera del país.
No teníamos duda de que la elección la ganaría AMLO de una manera clara y contundente, pero también éramos muchos los que en nuestro interior pensábamos que era un año decisivo en la historia de México que enfrentaba dos posibles escenarios:
1.- El primer escenario contemplaba el triunfo de Morena a nivel nacional y en este año 2,018 se daba inicio a un proceso de transformación social del país. La “cuarta transformación nacional” como lo llama AMLO.
2.- La segunda opción era menos atractiva: seríamos víctimas de un nuevo fraude descomunal, patético por su evidencia, que sería la chispa que convertiría en violencia todo el hartazgo, inconformidad e insatisfacción social que se respiraba en el medio ambiente.
En cualquier caso la urgencia de un cambio social en México era ya una necesidad evidente e innegable percibida y anhelada por millones de mexicanos. El cambio tenía que darse  en este año 2,018 ya sea por la vía pacífica o a través de la lucha armada como lo anunciaban la creación de diferentes grupos de civiles armadas en diferentes puntos de la república.
Soportar otros seis años de prianismo no era opción para millones de mexicanos, el hartazgo social era demasiado. Pero aún con esa inconformidad generalizada, antes de las elecciones no teníamos idea del enorme poder que poseemos como seres sociales y que podemos construir  un nuevo mundo cuando actuamos en forma organizada y colectivamente.
Las elecciones se caracterizaron por una campaña sucia de parte del sistema en el poder, utilizando todos sus medios para infundir temor hacia el cambio, sobornar consciencias manipulando necesidades básicas para comprar el voto, calumnias, robo de urnas, etc.
Mientras que por el lado de Morena se realizó un trabajo realmente comunitario, acudiendo a realizar proselitismo político y tareas de concientización social en nuestras comunidades.
Todo lo que hicieron quienes estaban enquistados en el poder no les funcionó ya que gracias al poder informal que creamos al participar todos unidos y organizados en la búsqueda de una meta común: echar abajo al PRIAN y votar masivamente por Morena.
Esta meta común se basada en las consignas “Ni un solo voto al Pri, ni al Pan”, “Voto masivo para Morena”, “Cinco de cinco para Morena” fue compartida por millones de mexicanos.
 De esta manera lo que se veía venir en tiempos de campaña al ver las enormes concentraciones de gentes en los actos de Morena y las miles de manifestaciones de apoyo a AMLO en redes sociales, se materializó en forma aplastante creando un tsunami de votos a favor de Morena.
 Millones de votos para Morena fluyeron en todas las casillas electorales del país de tal forma que el partido del Movimiento de Regeneración Nacional con tan sólo cuatro años de existencia, se estrenó tomando el poder político en todo el país, pasando a convertirse en la primer fuerza política en México y tomando el poder tanto de la Presidencia, como de las Cámaras de Senadores, y de Diputados, así como en los Congresos Estatales al lograr mayoría en más de casi todos los Estados de la república.
El llamado al voto masivo para Morena encontró eco en millones de mexicanos que sin dudarlo contribuyeron con sus votos a un ejercicio de democracia electoral que no sólo dio el triunfo a Morena, sino que logró revitalizar la idea de la democracia en sí misma ya que ésta agonizaba por las continuas acometidas de autoritarismo impulsadas por la implementación de políticas neoliberales.
Algunos llegaron a pensar que el acto de votar era inútil y promovieron o cayeron en la trampa de invalidar el proceso electoral o anular el voto, avalando con esta acción el fraude electoral al contabilizar sus votos anulados como parte de votos emitidos.
Pero hoy podemos decir que gracias a los votos de mas de 30 millones de habitantes no sólo evitamos el fraude electoral, sino que también ganamos la elección presidencial, el país se tiñó de rojo color Morena, conquistamos mayoría en casi todo el país, logramos hacer que desaparecieran 5 partidos políticos registrados que eran un verdadero lastre económico y político para los mexicanos.
Los segundos sorprendidos con los resultados de estas elecciones fueron las huestes del PRIAN que de la noche a la mañana dejaron de ser aquel gran dinosaurio que nos dominaba con un poder invencible con el uso de sus trucos sucios y que hoy quedó pulverizado y convertido en un ratón que deambula en estado catatónico sin entender que fue lo que pasó pero dentro de su confusión discute con quienes lo rodean (otros pequeños ratones),  tratando de retener algún hueso que roer del presupuesto público ya que estamos en “año de Hidalgo”.
El origen de nuestra sorpresa inicial de incredulidad hacia los resultados de estas elecciones de 2,018 se encontraba en la actitud de reserva y desconfianza que teníamos acerca de todo, inclusive hasta de nosotros mismos y que funcionaba como una venda que cubría nuestros ojos, nos detenía para reaccionar al ver lo que estaba sucediendo y  nos impedía involucrarnos a través de una participación social.
Pero la campaña electoral fue en verdad una campaña de politización, de toma de consciencia, de desarrollo de una sensibilidad que ya existía en forma individual (impotencia, frustración, coraje, insatisfacción, etc), pero que al manifestarla en público dejo de ser problema individual ya que la insatisfacción era compartida  por una enorme colectividad, convirtiéndose en sensibilidad social.
El estado de sopor e indiferencia fue siendo rebasado por expresiones de posturas cada vez más definidas orientadas hacia la necesidad de un cambio social, ayudó grandemente sin duda alguna, la continua enumeración de actos de corrupción e impunidad a lo largo y ancho del país, sin que las instituciones responsables hicieran su trabajo.
Los mexicanos hemos logrado imponer en ejercicio de democracia que fueron las elecciones, en el contexto de un sistema cuyas autoridades se inclinan por el ejercicio del autoritarismo en el ejercicio del poder.
El siglo XX es conocido como el siglo “de las multitudes”, porque ha sido el siglo en el que los grandes cambios sociales, desde revoluciones y  defensa colectiva de derechos políticos, laborales, sexuales y sociales, han sido realizados por verdaderos movimientos colectivos. Multitudes que se manifiestan y se movilizaron en defensa de sus derechos y en conquista de otros.
En su libro La Era de las multitudes, el psicólogo social francés Serge Moscovici nos describe como las masas movilizadas que llegan a conquistar el poder, entregan el mismo a un pequeño grupo de individuos conformados en un Comité con representatividad organizacional, este Comité deposita el poder en las manos de un solo individuo, regularmente es quien lo preside y éste último lo ejerce de tal manera que puede considerar o no los puntos de vista de la colectividad o no.
En nuestro caso, hemos caído en el error de actuar en base a una “democracia representativa”, es decir, sentimos el derecho y obligación de acudir a elecciones para designar a nuestros presidentes, gobernadores, senadores, diputados y presidentes municipales. Pero hemos limitado nuestra participación en política al solo acto de votar. Una vez pasadas las elecciones volvemos a nuestras rutinas y nos olvidamos de nuestros representantes y mucho menos les exigimos hagan bien su trabajo. Antes de esta elección ellos han actuado libremente y sin restricciones. No les importó traicionarnos avalando cambios en la Constitución mexicana que perjudicaron intereses de las grandes mayorías.
De hecho, la tendencia mundial de la historia reciente, sobre todo de inicio de este siglo XXI, se ha caracterizado por inclinaciones  hacia la derecha en el arte de gobernar, inclinaciones que en última instancia tienden a ser determinadas por los vaivenes del mercado. El modelo neoliberal privilegia las “necesidades del mercado” como la ruta a seguir en la administración de un país.
Como no todos somos mercado porque la gran mayoría somos asalariados y no somos sujetos de crédito para algunas empresas, las políticas orientadas a beneficiar al mercado tienden a favorecer los intereses de las grandes compañías comerciales, (por lo regular transnacionales) y van perjudicando a la población en general por aumentos de precios, adelgazamiento del Estado eliminando empresas paraestatales que proporcionaban servicios y productos a la población como parte de sus programas de bienestar social y con la promoción de un exagerado consumo.
No entendíamos que en nosotros estaba la solución, que nosotros éramos los únicos que podíamos cambiar la situación social si lo queríamos. Lo que nos impedía ver que el triunfo estaba a nuestro alcance se debió en parte al hecho de que nos habían robado tanto, que hasta nos quitaron la confianza en nosotros mismos.
Nos vendieron inseguridad, conformismo, apatía, individualismo e indiferencia social. Pero sobre todo convirtieron a millones de mexicanos en analfabetas políticos, con sus estrategias de distribución desigual de recursos gubernamentales generadoras de una gran desigualdad social que produjo millones de mexicanos viviendo en condiciones de miseria  e ignorancia supina.
Con la intención de hacernos sentir bien nos educaron en la idea de que éramos libres, que podíamos hacer lo que quisiéramos con nuestra libertad, pero paradójicamente nos convencieron de que nada podíamos hacer para cambiar la situación social de nuestro  país y redujeron nuestra capacidad de cambiar a la libertad de elección del tipo de prendas de vestir y demás productos que podíamos consumir.
Con ello nos empujaron a pensar que debíamos descartar la idea de reunirnos con nuestros vecinos, amigos y compañeros para pensar en un mundo diferente por lo cual muchos abandonaron la idea de esforzarnos para construir un nuevo mundo ya que el actual era imposible cambiarlo, pero en cambio teníamos una gran libertad de consumo.
Este incremento en la libertad individual se acompañó de una ideología individualista, desprovista de compromiso e indiferencia social que generó una impotencia colectiva para actuar con otros en defensa de nuestros derechos laborales, sociales o sexuales.
Con la fragmentación social perdimos la visión de totalidad y con ello la capacidad de vincular nuestras vidas privadas con la vida pública, es decir, la respuesta a nuestros problemas estaba frente a nosotros, porque no veíamos que nuestros problemas individuales eran en realidad colectivos y a todos nos unía un sufrimiento colectivo que tenía causas políticas y que podríamos retomarlo como causa pública al identificar los problemas que nos fueran similares.
Pero el conformismo social estaba muy generalizado y por lo mismo se dio un grado de insignificancia a la política que prevaleció por décadas y que ha tenido un costo muy alto: el sufrimiento de una gran mayoría marginada y el enriquecimiento ilícito de unos cuantos.
Poco a poco nos robaron el sentimiento de pertenencia a los diferentes grupos a los que pertenecemos, a las organizaciones que nos rodean y a las comunidades en las que vivimos. Afectaron con ello el débil tejido social que nos une como compañeros de grupo y de trabajo, como miembros pertenecientes a una colectividad que padece problemas comunes.
De manera progresiva en la medida que se incrementaba la participación social en actos de política y en redes sociales, se fue construyendo una identificación de unos con otros, comenzó a fortalecerse un sentimiento de pertenencia a un grupo de mexicanos que coincidíamos en expectativas o ideologías similares.
Este grupo fue creciendo y a lo largo y ancho del país actuó en forma unánime, a la manera de una figura como la de un moderno Leviatán mexicano (Leviatán es el nombre tomado de la Biblia  que describe a un monstruo gigante conformado por infinidad de cuerpos humanos retomado por Thomas  Hobbes en su libro del mismo nombre: Leviatán o la materia, forma y poder  de una república eclesiástica y civil que usó para designar a la naciente República o al Estado emergente posterior a la monarquía), es decir, despertó un gigante integrado por millones de mexicanos dotado de identidad individual y colectiva a la vez y actuando como un solo hombre conformado  por una enorme colectividad, emitió en un solo día más de 30 millones de votos, para favorecer a Andres Manuel López Obrador como el próximo Presidente de México por los siguientes seis años y ubicándolo en la historia de México como el presidente que más votos ha obtenido en una contienda electoral.
Hoy México está de fiesta, estamos diría el que esto escribe ya que  comparto con millones  de mexicanos un sentimiento de euforia, alegría y satisfacción por los resultados obtenidos en las elecciones del pasado primero de julio.
En verdad tenemos motivos para estar contentos, en lo particular debo confesar que mis expectativas fueron rebasadas por los resultados obtenidos y digo esto porque me siento orgulloso de ser mexicano, sobre todo porque tomo consciencia de ser parte de esta colectividad de mexicanos que pasará a la historia como aquella que dio una gran lección de democracia al mundo entero al derrocar en forma pacífica a una de las más sangrientas dictaduras en el mundo entero: El PRIAN.
Es realmente muy significativo y aleccionador el ejemplo del pueblo mexicano que actuando en el contexto de un proceso electoral desigual administrado por una institución corrupta como lo es el Instituto Nacional Electoral cuyos directivos ignoraron y no sancionaron varios delitos electorales, enfrentando una serie de estrategias de intimidación (hubo asesinatos de candidatos en estas pasadas jornadas electorales), amenazas y compra de votos, etc.
Aún con todas estas afrentas el pueblo mexicano logró imponer una clara diferencia de votos, con resultados de encuestas que ya anunciaban el triunfo de Morena, a través de un voto masivo para Morena. Tengo mucha experiencia en política, pero esta es la primera vez en mi vida que veo como una consigna bien planteada tiene tan buenos resultados. El voto masivo para Morena se convirtió en avasallante tsunami de votos, que limpio de basura los recintos políticos oficiales y sustituyó a dinosaurios políticos beneficiarios de la corrupción por una nueva oleada de políticos, dentro de los cuales hay algunos que funcionan como el prietito en el arroz.
Estoy convencido de que el cambio democrático que se dio en México repercutirá en América latina ya que es un ejemplo de democracia participativa que condujo a voltear de cabeza el ejercicio del poder en México.
He participado en varias elecciones y es la primera ocasión en la que triunfa el candidato presidencial por el que emití mi sufragio. Décadas de frustración electoral no mermaron mi deseo de seguir luchando en diferentes trincheras para lograr un cambio social en México. Y el día de hoy despierto y veo que el dinosaurio que nos mantenía oprimido está herido de muerte y se ha transformado en un roedor en agonía.
Pero no debemos cantar victoria todavía, lo que estamos viviendo es el cambio de un régimen corrupto y autoritario a través de la vía electoral en México, por otro del cual no se ha definido todavía, pero que apunta a desterrar la corrupción y privilegios, la orientación del gasto público hacia programas de bienestar social y por mejoras a las mayorías desprotegidas.
Es muy pronto para exigir cuentas al próximo gobierno, debemos tomar en cuenta que el inicio formal del nuevo gobierno es hasta el primero de diciembre próximo. Pero el cambio en México ya inició con profundos cambios políticos, con resultados que alimentan el optimismo y la esperanza por un mundo mejor.
Paralelamente a estos cambios políticos, la situación actual exige que realicemos otros tipos de cambios. Yo mencionaré algunos que me parecen relevantes.
Creo que no podría decirlo mejor que como lo hice en mi artículo La revolución de las consciencias parte tres: “ Por ello sigo creyendo que el cambio social en México y en Latinoamérica es posible, creo sinceramente que podemos eliminar la corrupción, la impunidad, la injusticia social, la pobreza y el autoritarismo en nuestros países y estoy convencido de que el primer paso para lograrlo es eliminar gradualmente de nuestro comportamiento individual toda aquella conducta que pueda promover, aceptar o tolerar cualquier acto de corrupción, de injusticia, de discriminación, de intolerancia o de desigualdad social.
Reconozco que el reto es grande pero estoy seguro de que es posible si logramos revolucionar nuestras consciencias en el sentido de que vayamos gradualmente incorporando en nuestra conducta los valores de la solidaridad, generosidad, honestidad, franqueza, tolerancia, humildad, respeto a los demás, etc.
A través de la revolución de nuestras consciencias podremos ir construyendo poco a poco comportamientos auténticos que consisten en el hecho de que cada persona pueda expresar lo que realmente piensa y decir lo que realmente siente, actuando de esta manera en forma inevitable llegará el momento en que no nos quedaremos callados, indiferentes o pasivos cuando seamos testigos de una injusticia, de una imposición, o cualquier acto de corrupción.
Al desarrollar estos nuevos comportamientos utilizando el proceso de interinfluencia que existe en las relaciones interpersonales, de una forma gradual, quizá lenta pero segura y constante, podremos influir para ayudar a cambiar el comportamiento de nuestras gentes más cercanas, a la manera de efecto de mariposa, empezando con nuestras familias, después con nuestros amigos, con nuestros compañeros de trabajo, vecinos, etc., para ir construyendo poco a poco una cultura de tolerancia cero para los actos de corrupción e injusticia.
Con esta nueva actitud lograremos construir una nueva figura del individuo latinoamericano, una nueva figura del hombre y mujer, que se caractericen por una gran sensibilidad social y sobre todo por una gran participación y compromiso social. Una nueva figura basada en una nueva identidad social que incluya un sentimiento de pertenencia a los diversos grupos sociales a los que estamos integrados, así como a las organizaciones formales a las que pertenecemos formalmente.”
En este proceso de cambios sociales que vivimos de los cuales formamos parte activa como sujetos históricos y hemos logrado tomar el control de nuestra realidad y cambiar la conformación del poder político en nuestro país, debemos tomar consciencia de que hemos dejado de ser una sociedad heterónoma que consiste en que vivíamos nuestra vida cotidiana con la aceptación voluntaria de que otros decidían nuestra historia.
Hasta hace unos cuantos días nuestra realidad se caracterizaba por la existencia de una enorme desigualdad social con millones de mexicanos viviendo en condiciones de miseria, actuando pasivamente, sin confianza en sí mismos y con indiferencia a las actividades políticas.
Esta desigualdad social incluía la categorías sociales definidas por las leyes del mercado etiquetando a los pobres posmodernos como “consumidores defectuosos” y a los nuevos ricos como “hombres emprendedores de éxito”.
Lo que tenemos por delante es la construcción de un nuevo tipo de democracia que podemos denominar “democracia participativa” en la que valoremos la importancia de nuestra participación social como miembros de grupos, organizaciones y comunidades.
Debemos ajustar y desarrollar nuestra identidad individual, viéndonos como sujetos históricos, individuos que estamos construyendo la historia y empezamos a construir una sociedad autónoma.
Hemos tomado consciencia de que las instituciones que son la base de nuestra sociedad han sido creación del hombre y no creación divina alguna. Si hemos sido capaces de crear a nuestras instituciones, si tenemos consciencia de que a través de nuestra participación en contextos grupales, organizacionales o comunitarios a los que pertenecemos estamos construyendo la historia, debemos actuar en consecuencia y reformar nuestro comportamiento individual, crear nuevas instituciones o reformar del todo a las existentes y tomemos el timón para dirigir la historia que viene.
En estas elecciones triunfó Andrés Manuel López Obrador y ganó la presidencia, pero detrás de AMLO estamos mas de 30 millones de mexicanos (mas los que no pudieron votar), quienes somos los verdaderos artífices del cambio social.
Iniciemos la construcción de una sociedad autónoma reconociendo desde un principio que una sociedad autónoma solo existe si existen individuos autónomos. La educación juega un papel importante en el desarrollo de esta autonomía.
Pero a la vez debemos tener presente de que hemos logrado un cambio en México, pero los grandes problemas sociales todavía existen, la estructura de la mafia del poder ha sido dañada, pero todavía tienen el poder económico y debemos evitar que el neoliberalismo se fortalezca con las medidas que tome el próximo gobierno.
Tenemos la necesidad de tener presente que las fuentes de la incertidumbre social contemporánea se encuentran más allá de la esfera individual o los límites de nuestra nación, se originan por el libre comercio y los vaivenes en las finanzas del mercado. Este es el reto del próximo gobierno, enfrentar presiones para continuar aplicando políticas neoliberales en territorio mexicano que afectan intereses colectivos y favorecen intereses del poder corporativo.
AMLO no está ni debe estar solo, esto apenas comienza, continuemos empoderándonos aumentando nuestro compromiso y nuestra participación social. Continuemos alimentando con nuestro grano de arena al Leviatan mexicano.




Apostemos por el cambio social en México


Apostemos por el cambio social en México
Oscar Yescas Domínguez
Fecha de publicación: 31/dic/2,016
En mi labor como profesor universitario, en ocasiones utilizo una técnica de rompehielos y de incentivación a la participación que consiste en pedirles a mis alumnos que me comenten algo extraordinario que les haya sucedido antes de llegar al salón de clase. Algunos refieren anécdotas interesantes y muy divertidas, tomemos en cuenta que el promedio de edad de mis estudiantes es de 20 años. Pero sucede por lo regular que la gran mayoría de estudiantes comenta que no sucedió nada extraordinario en sus vidas en ese día y que todo estaba dentro de los parámetros de la normalidad en sus vidas cotidianas.
Mi respuesta para estos últimos les sorprende, les digo que lo más extraordinario que les ha sucedido es que despertaron ese día con vida, con salud, con un  cuerpo funcionando al 100 por ciento, con una energía propia de la juventud, en síntesis amanecieron con vida el día de hoy.
Lamentablemente nuestras vidas actuales están sujetas a la dinámica de producción y consumo, bajo un determinismo económico que funciona promoviendo la desigualdad social. Pero el hecho de estar con vida nos da la oportunidad  de tomar consciencia de que somos seres cambiantes, que vivimos una época de cambios sociales discontinuos e impredecibles que nos afectan, pero a los cuales podríamos responder de mejor forma si diseñamos e implementamos cambios  en nuestras formas de pensar, sentir y actuar, no solo para llegar a ser mejores personas, sino también para lograr una transformación social.
Les recuerdo que el aprendizaje es concebido por la Psicología como “el cambio relativamente permanente de una o varias personas, después de que atraviesan por una serie de experiencias vivenciales”.
Les digo también que podemos retomar aquella aseveración que nos dicen acerca de que los mexicanos no podemos negar nuestro origen mestizo ya que traemos pintado un nopal en la frente y cambiar el nopal por la C de la palabra cambio, ya que somos seres cambiantes, que estamos en constante proceso de transformación, física, psicológica y socialmente.
No quisiera sonar como orador motivacional barato, pero en verdad creo que todos podemos retomar el control de nuestras vidas y lograr cambios en la misma en un sentido que nos beneficie. Cada uno de los 365 días del año representan oportunidades para cambiar y el hecho de estar cambiando constantemente nos da la oportunidad de tomar el timón y dirigir los cambios.
Considerando lo anterior quisiera emitir algunas reflexiones en voz alta. En un día como hoy, el último día del año 2,016, se nos presenta la gran oportunidad de reflexionar sobre lo que hemos hecho durante los 364 días anteriores y hacer un balance que nos permita determinar si fue un año positivo o no.
Imposible reducir todos los acontecimientos de un año en unas cuantas líneas, pero puede decirse en general, que este año 2,016 presentó una agudización de la crisis económica, política y social que afecta al pueblo mexicano y con ello un incremento en el sufrimiento de la población.
Destaca grandemente que 2,016 es considerado por las propias autoridades como el año más violento del sexenio de Enrique Peña Nieto ya que inclusive, sin contar con los datos del mes de diciembre, el Sistema Nacional de Seguridad Pública de Gobernación contabilizó del mes de enero a noviembre de este año 20,858 homicidios dolosos. Sí, leyeron bien la cifra. Son los resultados de la guerra contra las drogas.
¿En qué país del mundo suceden tantos asesinatos? Solo en México, este simple dato por sí solo nos da una idea de la urgencia de impulsar un cambio social en México, ya que ni en las peores dictaduras militares latinoamericanas de fines del siglo pasado se manejaron estas cifras.
Sin embargo, bajo aquella premisa de que de un evento negativo, puede surgir un efecto positivo ya que afortunadamente no todos los cambios son negativos, desde mi perspectiva puedo decir que la población mexicana está cambiando día tras día, año tras año, etc.
Y lo que se observa en estos momentos es que en la medida de que aumenta el hartazgo social por la corrupción, las injusticias y la impunidad, que tienen secuestradas a nuestras instituciones gubernamentales, se observa también el desarrollo de nuevos comportamientos tanto a nivel individual, como a nivel colectivo y que estos días se han visto reflejados en las masivas demostraciones de rechazo a los aumentos a los precios de las gasolinas en la participación social en contra de a lo largo y ancho del país, que reflejan un incremento de la participación social.
Este tipo de respuestas sociales me devuelven la fe en la humanidad y alimentan la esperanza de que no todo está perdido. Sólo debemos crear las condiciones para que esta súbita participación no se disipe en el activismo social.
La historia nos ha enseñado que en condiciones de crisis profundas el pueblo mexicano siempre ha sacado la casta, ha mostrado su nobleza y la unidad para enfrentar las tragedias. Hoy en día es realmente una tragedia vivir en México.  http://www.monografias.com/trabajos103/tragedia-y-esperanza-vivir-mexico/tragedia-y-esperanza-vivir-mexico.shtml
También hemos visto que los movimientos de masas que surgen en forma espontánea corren el riesgo de disiparse antes de que logren construir el andamiaje que les permita lograr crear sus propias organizaciones formales que contribuyan a dirigir los movimientos colectivos.
Esas esperanzas de que la situación puede mejorar de tal forma que se logre un cambio social en el cual aquellos sueños de libertad, igualdad, justicia y democracia puedan concretarse en nuestra realidad, haciendo posible lo imposible, que los individuos rompamos el control ideológico transformemos esta realidad social tan excluyente, que genera tanto dolor y sufrimiento a generaciones enteras.
Este cambio social puede ser logrado, un mundo diferente al actual  es posible, la esperanza nos hace mantener con vida estos sueños que hoy suenan a utopía.
La jornada que se vivió el día de ayer en buena parte del territorio mexicano es un buen motivo para mantener una actitud optimista en torno a este asunto, porque estas primeras protestas en contra del gasolinazo nos permiten predecir que este movimiento está en su etapa inicial y la demanda de no al gasolinazo responde a los deseos, necesidades y expectativas de millones de mexicanos que poco a poco están perdiendo el temor a expresar sus opiniones y en forma gradual se está resquebrajando el sistema de control social que mantenía en la pasividad e inmovilización a un buen sector de la población mexicana.
El movimiento en contra de los aumentos de precios a las gasolinas anunciado en forma arbitraria por el gobierno mexicano apenas está iniciando y se está generalizando a tan sólo unos días del anuncio de los aumentos.
Con este ritmo de crecimiento, lo que sucederá sin duda alguna, tenemos ante nosotros un movimiento colectivo que se perfila como la punta de lanza y eje aglutinador que cohesionará todos los movimientos sociales de protesta y resistencia social que existen en México.
Recordemos que México es el país de las injusticias, en el que los funcionarios del poder judicial han prostituido a nuestras instituciones de justicia fallando a favor del poderoso, una justicia que según Eduardo Galeano solo muerde a los pies descalzos, es decir  a los desprotegidos, a los marginados, al pobre.
En consecuencia en México hay muchas cuentas pendientes, muchos casos sociales que esperan justicia, se les ha negado durante años y es de esperar que se sumen a este movimiento que inicia con protestas a los aumentos de las gasolinas y que el día de mañana podría lograr crecer y materializar nuestros sueños de democracia, justicia, libertad, etc.
Por lo anterior es importante estar alerta a actos de oportunismo e intentos de corrupción. Se trata de un movimiento de ciudadanos sin partido, en el que participan ciudadanos de  todos los niveles sociales, sin distingo de profesión, ocupación, edad o sexo, que fue lo que se observó en los miles de mexicanos que a lo largo y ancho del país se sumaron espontáneamente a las manifestaciones en contra del aumento a las gasolinas.
En este movimiento contestatario, los partidos políticos no tienen cabida, ¿Cómo podrían poner sus caras si los partidos políticos fueron quienes aprobaron las reformas estructurales que crearon las condiciones que nos han reunido en esta inconformidad social?
Los partidos políticos PRI, PAN, PRD, etc. son los responsables de la aprobación de la reforma energética y en consecuencia son los culpables de las agresiones en contra del pueblo mexicano.
Este es  un movimiento ciudadano que se está formando, lo cual es importante tener presente. Son tiempos nuevos, escenarios nuevos a los cuales debemos confrontar con comportamientos nuevos.
Estos nuevos comportamientos deben ir en el sentido de cambiar nuestra percepción social, que incluye cambios en la esfera individual en el sentido de romper aquellas cadenas psicológicas que nos inculcaron durante años construyendo una actitud derrotista y que llegamos a pensar que la realidad social no puede ser cambiado, que como individuos no podemos cambiar la realidad, que el único cambio que podemos lograr es nuestro cambio de vestimenta en el contexto de una sociedad de consumo.
Este cambio individual debe incluir romper con la dependencia psicológica de pensar que necesitamos un líder que nos dirija y nos controle para lograr nuestras metas. Todos somos seres sociales, todos influimos en los demás y nos influyen, todos podemos construir un liderazgo social distribuido y compartido.
Hoy más que nunca se impone la unidad en los diferentes sectores en lucha y esta unidad se irá construyendo y consolidando en la medida de que se vayan clarificando las metas comunes que nos han unido.
Debemos aprender a lograr hacer coincidir nuestros comportamientos individuales con los comportamientos colectivos, nuestros intereses individuales con los intereses colectivos.
Finalmente quisiera decir que si bien los partidos políticos están fuera de este movimiento, los sindicatos que se proclaman a sí mismos democráticos e independientes, tienen el deber y compromiso de sumarse a este movimiento colectivo, las dirigencias de los sindicatos STAUS, STEUS, Telefonistas, y otros deben hacer acto de presencia en el embrión de este movimiento e interactuar con los ciudadanos activos sobre la base de un vínculo de colaboración.
Después de escuchar serios y graves vaticinios acerca de lo malo que será el 2,017, la certeza de que estamos ante un despertar social de la población mexicana que está aumentando su participación social, podemos decir que estamos ante otra oportunidad de reconocernos, aceptarnos y unirnos para transformar esta realidad mexicana tan deprimente y decepcionante, por un nuevo escenario social en el cual su dinámica se caracterice por una gran participación social, un empoderamiento de hombres y mujeres mexicanas que nos hemos unido para lograr que lo que hoy suena a utopía, en este 2,017 se inicie el cambio social que las volverá una realidad.

miércoles, 1 de agosto de 2018

El viacrucis del ISSSTESON


El viacrucis del ISSSTESON
Oscar Yescas Domínguez
I/8/2,018


     Ayer martes fui a la farmacia del ISSSTESON a buscar las medicinas prescritas por mi médico asignado, abusando del término en estos tiempos de evanescencia del significado (de acuerdo con Cornelius Castoriadis  https://www.lanacion.com.ar/214102-el-avance-de-la-insignificancia) ir por medicinas al Hospital Chávez es algo similar a un viacrucis que en algunos casos tienen meses sufriéndolo al ir una y otra vez y regresar con las manos vacías, mientras el deterioro de nuestra salud continúa sin pausa alguna ante la falta de medicamentos, por lo que me atrevo a decir que cientos, quizá miles los que nos hemos visto obligados a gastar de nuestro bolsillo la compra de medicamentos que nos son negados en el ISSSTESON.
     Para variar, en esta ocasión no fui el único en salir de la farmacia con las manos vacías porque pude observar que varias personas invertían más tiempo (al igual que me pasó a mí) en hacer fila para obtener turno para ser atendidos,  que en ser despachados sin medicamento alguno después de escuchar un lacónico: “No hay este medicamento”, mostrando un rostro de frustración, coraje e indignación.
No quiero partir de la premisa que plantea “mal de muchos, consuelo de tontos”, porque considero indignante el trato que nos están dando a los derechohabientes del ISSSTESON y porque estoy plenamente consciente de que mi problema para conseguir medicinas en el ISSSTESON no es un problema individual, sino más bien es un problema colectivo, compartido por un número indeterminado de personas, que tiene claras causas sociales como lo es la forma de gobierno que padecemos en Sonora, un gobierno priísta cuya esencia es la corrupción.
     Como muchas personas al procurar mis medicinas en la farmacia del Hospital Chávez, tengo que salir de mi casa sin importar el calor que esté haciendo, enfrentar la falta de espacio para estacionar mi vehículo (pues soy de los afortunados en poseer uno), pagar estacionamiento, hacer fila al interior de la farmacia, etc., sólo para enfrentar la respuesta que predomina en las farmacias del ISSSTESON: “no hay estas medicinas”, o la de aquel ingenioso empleado de la farmacia que al ver mis tres recetas me respondió inmediatamente: “ de esta medicina no hay y de las otras dos tampoco”, esa respuesta mitigó el golpe porque me hizo reír en un momento en el que mis derecho a la salud estaba siendo violentado.
     Sé que el desabasto de las medicinas no es responsabilidad de los empleados de la farmacia y que son los que enfrentan los reclamos diarios de usuarios insatisfechos, pero también sé que la indignación crece y que están en el lugar correcto pero en el momento equivocado, dentro de una institución que desvía los recursos financieros de la misión primordial que debería tener este Instituto de salud pública de mejorar la salud de la población.
     Actuando en forma civilizada, aunque confieso, sin muchas esperanzas, llené un formato en el buzón de quejas y procedimiento que deposité en el mismo sin evitar darme cuenta de que el recipiente para quejas estaba hasta el borde lleno de papeles.
     Lamento no haber pensado oportunamente y haber tomado una foto del buzón de quejas porque es una imagen realmente ilustrativa del deficiente e insatisfactorio servicio que presta una organización. Es un indicador visible de participación ciudadana en un canal de comunicación organizacional que fue creado para conocer la calidad de un servicio otorgado. La duda que generó mi reticencia a llenarlo es la falta de confianza y seguridad acerca de si no será un simple objeto para la simulación o si realmente se toman la molestia en leer las quejas y darles atención y seguimiento.
     Saliendo de la farmacia platiqué con un señor de edad avanzada (que conste que esto lo dice quien ya tiene tarjeta de la senectud), quien me expresaba que al igual que muchos él ha tenido que comprar las medicinas de su bolsillo porque no puede estar sin ellas (claro, por algo son medicinas y por algo nos las recetan) y lejos de brindarme consuelo su confesión, sólo hizo que se incrementara mi indignación.
     Como soy hombre de muchas palabras y concibo la palabra escrita como un arma de lucha sobre todo en nuestra sociedad red en la que existen las “benditas redes sociales”, terminé la conversación con esta persona deseándole mejoras en su salud y surgió en mí la necesidad de escribir un pequeño artículo donde pudiera decir lo que (según mi opinión) muchas personas quisieran decir y no pueden hacerlo.
     Caminé con esa idea en mente y antes de recoger mi vehículo en el estacionamiento ubicado estratégicamente enfrente del hospital (actuando como malpensado me pregunto a quién pertenece este estacionamiento? A última hora es propiedad de algún funcionario del mismo), decidí ingresar al Hospital Chávez para cambiar la fecha de un estudio clínico y cuál no sería mi sorpresa cuando en la entrada del nosocomio me encuentro con tremenda máquina de rayos x similar a las que utilizan en los aeropuertos para escanear objetos como bolsa, maletas, mochilas, etc.
     Después del impacto inicial e incredulidad de ver una inversión millonaria en este tipo de equipo en un hospital que no puede surtir de medicinas a sus farmacias y brindar atención de calidad en materia de salud a miles de usuarios, me pregunté:
¿Cuál es la necesidad de hacer una inversión en este tipo de equipo en un hospital como el Ignacio Chávez?
     ¿Acaso ha ingresado gente armada a este recinto de salud?, ¿ha habido algún incidente de uso de armas en su interior?, ¿alguna persona ha resultado con herida de bala o armas blancas dentro del hospital Ignacio Chávez?
     Que yo sepa, las únicas agresiones que tenemos los usuarios que visitamos este hospital provienen de quienes lo administran al negarnos nuestro derecho a la salud por no proporcionar las medicinas que necesitamos  por escatimar el apoyo material necesario al personal médico y administrativo de este hospital.
     Entonces no veo justificación alguna para autorizar una inversión millonaria en un hospital inmerso en una “crisis financiera” para autorizar la compra o renta de equipo que en realidad no se necesita, pero que implicará una salida de efectivo porque sin duda alguna contratará los servicios de alguna organización para el manejo de estos equipos.
¿De cuánto será la inversión financiera que provoca esta acción? ¿quién la autorizó? ¿Quiénes son los propietarios de la empresa que será contratada para brindar este servicio?, ¿En que condiciones se firma el contrato?, ¿hay algún nexo entre los propietarios de esta empresa particular y funcionarios de alto nivel en el ISSSTESON o Gobierno del Estado?
     No pude evitar pensar con suspicacia y recordar las historias pasadas y presentes de corrupción al interior del ISSSTESON, por lo que pensé que la única explicación racional a la adquisición de este tipo de equipo es la intención de seguir desviando el presupuesto del ISSSTESON comprando equipamiento de este tipo con cifras infladas, lo cual considero que ya es inaceptable.
     Considero que la función social del ISSSTESON es proteger la salud de sus afiliados por lo que es inadmisible la falta de medicamentos en sus farmacias. Algo no está funcionando bien en la conducción del ISSSTESON y ese algo debe tener consecuencias administrativas y en caso necesario, consecuencias penales. Si alguien está robando dinero en el ISSSTESON debe ser juzgado por ese delito.
Si no hay medicinas en las farmacias es porque el dinero para la compra de medicamentos se está desviando hacia otros destinos. Si alguien tiene información que compartir sobre este desvío le invito a compartirla. Si se debe dinero a los proveedores, que se les pague de inmediato porque dinero si entra en el ISSSTESON a través de los descuentos que hacen a nuestros salarios.
Es inconcebible que en lugar de pagar las deudas que la institución tiene con sus proveedores de tal forma que pueda seguir recibiendo los medicamentos necesarios, prefieran invertir en la compra de equipo costoso y realmente innecesario. Es un ejemplo obvio de “mala decisión administrativa”, pero en la torpeza o mala intención detrás de este desvío, nos encontramos miles de pacientes en proceso de deterioro de nuestra salud no por la falta de atención médica, sino por la falta de medicamentos  corriendo el riesgo de pasar a engrosar las cifras de “daños colaterales” de la corrupción en el sector salud en el Estado de Sonora gobernada aún (para nuestra desgracia) por el PRI.
     Nada justifica una inversión millonaria en equipo de este tipo, sobre todo cuando al interior del hospital  hacen falta vendas, jeringas, batas, algodón, papelería, jabón, sábanas, mantas, etc. Los mismos empleados del Hospital Chávez se quejan de la falta de suministros médicos y de oficina para realizar sus labores. Debo reconocer al personal médico y administrativo del Hospital Chávez que laboran en condiciones adversas y gran profesionalismo.
     Ayer mismo escuché y vi (gracias a las benditas redes sociales) a Andrés Manuel López Obrador: “combatiremos la corrupción en el sector salud en la compra de medicamentos y con ello habrá dinero suficiente para garantizar la compra de medicinas a nivel nacional”.
     Con ello nos decía que la corrupción en la compra de medicinas en hospitales públicos era el gran negocio ya que deja muchísimo dinero. En Sonora todavía sigue siendo negocio al parecer en perjuicio de una gran colectividad de sonorenses.
Sé que ya empezó “la era de AMLO” en México, pero cómo desearía que ya estuviese en funciones y como lamento vivir en un Estado donde todavía gobierna el PRI, porque es el estilo de gobernar del PRI el que estamos enfrentando, la corrupción descarada, la impunidad absoluta en el descuido de la atención a la salud de la población y sobre todo, la impunidad en la violación de nuestros derechos a la salud, derechos de nosotros, de nuestras familias, de nuestra niñez.
     En Sonora tenemos una gobernadora que es conocida (entre otros motes) como “gobernadora represora” y es ella misma quien tiene manchadas las manos con la corrupción que existe al interior del ISSSTESON, porque ella es quien designa a su Director y ningún nombramiento de personal de confianza se autoriza sin su revisión y aprobación.
     O sea que Claudia Pavlovich es la responsable última de los padecimientos que sufre la población sonorense que está afiliada al ISSSTESON. El deterioro de la salud de miles de sonorenses tiene una autora intelectual que gobierna a discreción y no precisamente en beneficio de la población sonorense, sino todo lo contrario.
     Mi malestar aumenta cuando me pongo a pensar en los cientos de trabajadores universitarios que han fallecido sin recibir su jubilación por el robo descarado del Fondo de Pensiones y Jubilaciones del ISSSTESON, asunto que sigue sin obtener respuesta, delito grave que perjudica la salud y estabilidad económica de miles de trabajadores sonorenses que sigue sin ser investigado, sancionado y aprehendido a los culpables.  
     ¿Alguien tiene idea de lo que significa trabajar durante más de 30 años ya jubilación decorosa y  estar en condiciones de jubilarse para enfrentarse a la noticia de que “no se puede jubilar porque no hay dinero”?
¿Saben lo que esto implica? Significa ahorrar durante más de 30 años para tener un ingreso económico seguro después de dejar de trabajar y sobre todo compartir con la familia una inyección económica extraordinaria por motivo del retiro a la jubilación. Pero esto no sucede por la enorme corrupción que rodea al ISSSTESON.
     Aumenta mi indignación al recordar a compañeros maestros universitarios que han fallecido en el aula de clase por afecciones en su salud y avanzada edad, al no poder jubilarse. Soy parte integrante del grupo de trabajadores universitarios que hemos solicitado la jubilación y estamos esperando nuestro turno para jubilarnos. Un turno que se ve lejano cada vez más, como profesor universitario, tengo tres semestres diciendo a mis alumnos “éste será mi último semestre porque me voy a jubilar” y sin embargo, ya tengo mi carga académica acostumbrada en el próximo semestre 2,018-2, porque no hay noticias de mi jubilación.
Estoy plenamente consciente de que de manera puntual se me descuenta de mi sueldo como profesor universitario una buena cantidad quincenal para “servicios médicos y seguro de vida ISSSTESON”, por lo que considero injusto que esté pagando por un servicio que no estoy recibiendo como se esperaba. Ya no estoy dispuesto a seguir pagando de mi bolsillo los altos sueldos de funcionarios administrativos corruptos e inútiles, ni a financiar actos de corrupción alguno.
Entonces, los motivos de indignación en torno ISSSTESON son múltiples y se circunscriben en el manejo de sus recursos humanos y financieros y materiales.
     La forma como se administran los recursos de este Instituto que existe gracias a las aportaciones que brindamos miles de sonorenses está afectando nuestro derecho a la salud. No es un asunto individual o particular, se ha convertido en un problema colectivo, en un problema social. En ese sentido es un problema social y como tal debe ser abordado para impedir que continúe la violación a nuestro derecho a la salud.
     Por constituirse como un problema social, nos brinda la oportunidad de recuperar la capacidad de reconocer un problema individual, privado, en un problema colectivo, social.
     En la solución de este problema colectivo, social, estamos involucrados miles de personas y quienes debemos movilizarnos somos las personas que estamos siendo afectadas en primer lugar. Como la mayoría de las personas que somos derechohabientes del ISSSTESON laboramos en organizaciones en las que existen sindicatos que afilian a sus trabajadores, los afectados por el mal servicio del ISSSTESON debemos exigir en primer lugar a nuestros líderes sindicales su intervención en este asunto.
     En esa línea de pensamiento, como trabajador académico afiliado al Sindicato de trabajadores académicos de la universidad de Sonora (STAUS) reclamo la presencia e intervención de los integrantes del Comité Ejecutivo del STAUS dirigido por Cuauhtémoc González su intervención en este problema, para que convoque a una movilización en forma conjunta con otras organizaciones sindicales y sociedad civil exigiendo:
-       la atención inmediata al problema de desabasto de medicamentos en el ISSSTESON,
-      auditoría financiera al ISSSTESON, en caso de desvío de recursos la renuncia de los directivos de este instituto y su investigación con fines penales.
-      La integración de un frente sindical y ciudadano que estén siendo afectados por la misma problemática para actuar en consecuencia

     Para concretar la propuesta invito a que nos reunamos los interesados en atender esta problemática el próximo lunes próximo a las diez de la mañana en las instalaciones del STAUS situadas en Calle Niños Héroes 101, colonia centro. Pediría se manifestaran los interesados en asistir por favor.
     Invito a los miembros de otros sindicatos a hacer lo mismo con sus dirigentes para iniciar el rescate ciudadano del ISSSTESON y lograr que vuelva a ser el orgullo de Sonora como lo fue en sus inicios cuando era ejemplo de atención a la salud a nivel nacional