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viernes, 9 de diciembre de 2022

 

De la guerra fría a la guerra comercial

(Parte dos del libro La totalitaria Mano invisible del Mercado)

Oscar Yescas Domínguez

09/diciembre/2022

Después de que terminó la segunda guerra mundial, la humanidad se dividió en dos grandes bloques conocidos como Este y Oeste: por un lado, se encontraba el bloque capitalista encabezado por Estados Unidos y con gran influencia en Europa occidental. Por el otro lado quedó el bloque socialista, representado por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y con gran influencia en Europa del Este. Estados Unidos y la URSS se desarrollaron como grandes potencias mundiales que representaban sistemas económicos y políticos totalmente diferentes que los enfrentaban entre sí, por lo que surgió una rivalidad que le dio un carácter bipolar al nuevo orden mundial que surgió en la postguerra.

Detrás de la aparente paz mundial que el mundo disfrutó en la segunda mitad del siglo XX, estuvo la presencia de lo que se denominó la “guerra fría”, que consistió en décadas de operaciones de confrontación encubierta entre Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Fueron aquellos años en los cuales tuvieron lugar varias acciones de espionaje, sabotaje, detención e intercambio de prisioneros entre ambas potencias, acciones que mantuvieron al mundo entero en estado permanente de tensión, ante las frecuentes amenazas de un nuevo conflicto bélico internacional que implicaría el uso de nuevo armamento más mortífero y la posibilidad del uso de armas nucleares que provocarían muertes masivas y la destrucción de amplias zonas geográficas de nuestro planeta.

Estados Unidos y la URSS invirtieron miles de millones de dólares y rublos en una carrera para ganar la primacía en armamento más destructivo, para conquistar el espacio y para obtener una mayor influencia y control social sobre el resto del mundo. Fueron más de tres décadas de espionaje, intrigas, traiciones, simulaciones, engaños, sabotajes y decepciones, en las que se invirtieron grandes cantidades de dinero y murieron miles de personas, no sólo quienes participaban en labores de espionaje y contraespionaje, sino que también fueron asesinadas miles de personas que participaban en movimientos de liberación nacional que fueron reprimidos y sofocados en nombre de “la libertad y la democracia”.

Pero la serie de cambios sociales que se iniciaron en la década de los sesentas, con la irrupción de movimientos juveniles que surgieron en todo el mundo y luchaban en contra de una ideología autoritaria, en contra del racismo, para conquistar derechos civiles, mayor libertad sexual y derechos para las mujeres, lograron atravesar fronteras y en la década de los setentas, surgieron nuevos movimientos colectivos, en contra de la guerra de Vietnam, por la democratización de las universidades públicas, etc.

La oleada de protestas juveniles atravesó “la cortina de hierro” simbolizada en el muro de Berlín y se presentó en el interior de la URSS en la primavera de Praga, con el surgimiento de un movimiento que buscó modificar los aspectos totalitarios y burocráticos que el régimen soviético tenía en ese país y avanzar hacia una forma no totalitaria de socialismo, exigiendo mayores libertades civiles, legalización de la existencia de partidos políticos, reconocimiento de sindicatos representativos de los trabajadores, democracia electoral y mayor libertad política.

A medida que avanzaban los años, se intensificaban las protestas a nivel mundial y en el caso de la URSS, las protestas se extendieron en varias repúblicas socialistas como Alemania, Hungría, Checoslovaquia, etc., por lo que empezaron a surgir fisuras que se transformaron en verdaderas grietas que terminaron por romper el control social sobre la población de varias repúblicas soviéticas y en el caso de Alemania, después de un fallido golpe de Estado en contra de Mijail Gorvach (ocurrido entre el 19 y 21 de agosto de 1991) que impulsó las políticas de Perestroika y glassnot (reestructuración y transparencia) y fue el último gobernante de la URSS, las presiones populares provocaron la caída del muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989, que funcionó como efecto dominó al acelerar el proceso de desintegración de la URSS y el 25 de diciembre de ese mismo año Gorbachov hizo el anuncio oficial de la desaparición de la antigua Unión Soviética.

Ese fue el momento histórico en el cual desapareció el orden mundial bipolar que se mantuvo durante más de tres décadas de coexistencia de una guerra fría entre las dos potencias mundiales que conformaron Estados Unidos y la URSS. Al desaparecer la Unión soviética, desaparecieron con ella las esperanzas de centenares de movimientos de liberación social en el mundo entero que veían a a URSS como un modelo de inspiración ideológica, por lo que se creó un vacío ideológico a nivel mundial provocando un desencanto y desilusión en las luchas por un cambio de sistema social, o cual permitió el fortalecimiento de un nuevo orden mundial de carácter unipolar, que se basaba en el poderío militar, económico y comercial de una sola nación: Estados Unidos.

La desaparición de la URSS y el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información (descubrimiento de internet, surgimiento de teléfonos celulares) permitieron la expansión de una economía de libre mercado a nivel mundial encabezada principalmente por grandes empresas estadunidenses que ampliaron su zona de influencia para conquistar nuevos mercados internacionales, para aumentar la maximización de sus beneficios económicos a través de un aumento de la explotación laboral y explotación de recursos naturales de terceros países.

El capitalismo representado por la nación estadunidense se levantó sobre las ruinas del bloque socialista, erigiéndose como el sistema social triunfante, manejando la bandera de la libertad y democracia, promoviendo el modelo de sociedad-empresa, impulsando la economía de libre mercado a nivel mundial, creando un nuevo orden mundial unipolar que sometía al resto del mundo a las exigencias económicas, políticas y comerciales del nuevo imperio mundial que representaba el poderío militar, económico y comercial de Estados Unidos.

La alegría con la que se festejó el “aparente” triunfo del capitalismo sobre el socialismo, ocultó la información acerca del hecho de que la transición del socialismo al capitalismo en las antiguas repúblicas que formaban parte de la URSS, significó la muerte masiva de millones de personas durante la década de los noventas, porque de un día para otro, perdieron sus empleos, desapareció el sistema de salud pública gratuita que los protegía, se les suspendieron las becas que les garantizaba obtener educación pública básica y superior, perdieron las casas que habitaban y que el gobierno socialista les otorgó, desapareció la ayuda gubernamental para alimentos, apoyos sociales, etc.

Millones de personas en Europa occidental quedaron abandonados a su suerte porque desapareció el Estado de Bienestar social que les proporcionaba el Estado soviético, por lo cual miles de seres humanos murieron de hambre, por enfermedades que no pudieron atender, por desnutrición, otros optaron por delinquir y terminaron muertos o en la cárcel capitalista, mientras que miles más se vieron obligadas a prostituirse para poder sobrevivir en la economía de “libre mercado” y quedaron atrapadas en las nuevas organizaciones de delincuencia organizada que surgieron con el capitalismo.

Junto a la tragedia social que implicó la invasión capitalista en países socialistas, surgió el fenómeno de la globalización que consistió en la expansión de la economía de libre mercado que es la base del sistema capitalista, a través de la firma de tratados internacionales entre bloques de naciones, que incluyeron la apertura de las fronteras entre países para permitir el libre tránsito de las mercancías, la eliminación de impuestos de los Estados-Nación por la exportación e importación de productos, la ausencia o disminución del Estado en el control del comercio internacional, etc.

Pero más allá de estos acuerdos comerciales, la globalización creó las condiciones para el surgimiento de un mundo unipolar en el cual Estados Unidos afianzaba su poder militar, económico y político a nivel mundial. La globalización incluyó la invasión comercial de grandes compañías multinacionales en una gran cantidad de países del mundo entero, incluida Latinoamérica, por lo que podría afirmarse que desapareció la guerra fría, pero ésta se sustituyó por una guerra comercial en la cual el pez más grande se comió al pez más chico.

Con la globalización se dio una competencia desleal entre las grandes corporaciones internacionales y las micro, pequeñas y medianas empresas de varios países del mundo. En el caso de Latinoamérica, en la década de los noventa, la mayoría de las empresas eran micro o pequeñas empresas administradas por pequeñas familias, que de un día para otro se vieron compitiendo contra grandes compañías extranjeras que se instalaron en sus territorios nacionales, en sus ciudades, ofreciendo nuevos y mejores productos con precios más bajos, personal más capacitado, manejando un gran capital que les permitió realizar una guerra de precios para hacer quebrar la competencia y conquistar la preferencia de los consumidores.

La nueva realidad que enfrentó la humanidad después de la caída del muro de Berlín fue el surgimiento de una guerra comercial  en la que participaban varias naciones dentro de una competencia por el mercado mundial, impulsada por la revolución científico-técnica que permitió lo impensable antes de ese momento: una producción masiva de mercancías, que hizo surgir la necesidad de crear un consumo masivo de los productos para mantener el ritmo de producción masiva y consumo masivo. Esta producción masiva requirió del uso de recursos naturales finitos para proporcionar una promesa de felicidad infinita lograda a través de un constante consumo de productos.

Los gobiernos de los Estados-Nación que se vieron bajo la influencia del nuevo orden unipolar encabezado por Estados Unidos, no solo aceptaron la inversión extranjera que destruyó parte de la economía nacional de sus países, sino que la estimularon ofreciendo exención de pago de impuestos, terrenos gratis que incluían todos los servicios (electricidad, agua, pavimentación), oferta de mano de obra barata, etc. Todo esto y más ofrecieron para concretar la promesa del establecimiento de empresas extranjeras en territorio nacional, porque partieron de la idea de que la llegada de grandes empresas a su países contribuiría a lograr un mayor desarrollo social porque significaría crear nuevas fuentes de empleos.

Pero mientras implementaban políticas gubernamentales de apoyos a las grandes corporaciones, las peticiones de ayuda de los propietarios de las micro y pequeñas empresas fueron ignoradas por los gobiernos nacionales, provocando con esta asimetría una seria crisis económica y social, porque la competencia desleal y falta de apoyo gubernamental provocó el cierre de miles de micro, pequeñas y medianas empresas en varios países de Latinoamérica y del mundo entero, provocando con ello un aumento inusitado del desempleo, empujando a millones de personas a vivir del comercio informal, viviendo en condiciones de precariedad y pobreza en las grandes ciudades.

Como parte del nuevo escenario social y con la constante dinámica de cambios sociales, surgió un nuevo elemento que vino a transformar aún más el escenario internacional: el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información, que crearon las condiciones para que el poder económico de las grandes corporaciones aumentara exponencialmente y se impusiera por encima del poder político, ya que estas nuevas tecnologías le permitieron al poder corporativo contar con la capacidad de realizar transferencias de grandes cantidades de dinero de un país a otro con el simple clic en un teléfono celular y esta facilidad para mover grandes capitales fue utilizada como instrumento de presión hacia los gobiernos de los Estados-Nación, para obligarlos a aceptar la imposición de políticas económicas neoliberales que incluyeron reformas a las constituciones nacionales que eliminaban de un plumazo derechos laborales, prestaciones sociales y derechos humanos de la población, que fueron conquistados a través de grandes luchas de trabajadores durante el siglo XX.

La corrupción generalizada al interior de los gobiernos de los Estados-Nación, fue otro factor que permitió la consolidación del nuevo orden unipolar que se basó en la explotación de los recursos naturales de países con menor desarrollo para crear una riqueza económica de países con mayor desarrollo económico y tecnológico, abriendo con ello una gran brecha, entre el norte donde se encuentran ubicados países que han sobresalido en base a tres formas de dominación: capitalismo, colonialismo y patriarcado y los países que conforman el Sur global descrito magistralmente por Boaventura de Souza Santos en su libro Epistemologías del Sur, donde describe al Sur como un amplio campo de experiencias y aprendizaje de luchas sociales en aquellos países que han sufrido genocidio, epistemicidio, esclavismo y que representan una pluralidad de naciones ubicadas en varias partes del mundo Asia, África, Australia, América Latina, etc.

Son áreas geográficas donde residen masas heterogéneas de poblaciones subalternas conformadas por obreros desempleados, campesinos sin tierra, habitantes de favelas, organizaciones ecologistas, juventud marginada, LGTBI, que tienden a organizarse porque han sufrido sistemáticamente acciones de injusticia, de opresión, despojo de sus identidades, derechos ancestrales y violaciones a sus derechos humanos, etc., por parte del capitalismo, el colonialismo y el patriarcado.

La globalización, la economía de libre mercado y el neoliberalismo han sido el marco socioeconómico que permitió que en las últimas tres décadas la desigualdad social mundial aumentara a niveles nunca antes vistos en la historia de la humanidad, porque la característica principal del mercado es la exclusión de quienes no pueden participar en el proceso de intercambio y por ese motivo el mercado es excluyente, elimina la igualdad social al permitir que un reducido porcentaje de la población mundial concentre la mayor parte de la riqueza social producida, mientras que una amplia mayoría de la población mundial es empujada a vivir en condiciones de precariedad y pobreza por la implementación de políticas neoliberales que disminuyen progresivamente su capacidad adquisitiva (topes salariales, aumento de precios, pérdida de derechos laborales y prestaciones sociales, etc.).

Es importante destacar que en esta nueva fase de la historia de la humanidad, el Estado de bienestar social que surgió después de la caída de la monarquía hace más de 200 años y que tenía como misión garantizar el bienestar social de la población, entró en una fase de agotamiento y sometimiento a las exigencias de un nuevo poder corporativo transnacional que actúa como un nuevo tipo de delincuencia organizada denunciada por Peter McLaren en su texto Pedagogía crítica revolucionaria, que incluye la complicidad de directivos de grandes empresas multinacionales, Directivos de instituciones financieras internacionales (FMI, BM), Directivos de instituciones internacionales (Presidentes de varias naciones, legisladores de varios partidos en diferentes países, Presidentes de partidos políticos, propietarios de grandes medios de comunicación masiva, dirigentes sindicales, etc.).

Todas estas fuerzas actúan desde el poder en forma homogénea para garantizar las condiciones que permitan mantener el equilibrio entre una producción masiva y un consumo masivo, que asegure la maximización de los beneficios económicos del poder corporativo, sin importar que en este proceso millones de personas sean empujadas a vivir en condiciones de precariedad constante o de franca pobreza y miseria.

La caída del muro de Berlín representó además del momento histórico en el cual surgió el nuevo orden mundial unipolar, el inicio del surgimiento de un nuevo marco ideológico a través del cual se crearon e impusieron nuevas reglas del juego en la economía mundial que afectaron las relaciones internacionales a nivel macro y las relaciones interpersonales a nivel micro, con el surgimiento de un nuevo paradigma social: la primacía del Mercado, que significó el debilitamiento del poder político representado en la figura del Estado-Nación, ante el poder económico representado por el poder corporativo.

Con las nuevas reglas del juego del comercio internacional, el destino de la humanidad ya no dependería de la voluntad de los gobernantes, sino que se sometía a las leyes del Mercado y se justificaba este sometimiento apelando a “la mano invisible del mercado” como sistema regulador y discurso encubridor de un capitalismo que entraba en una etapa de capitalismo salvaje, al justificar el enriquecimiento de unos cuantos y el aumento en la muerte de millones de personas como algo “natural”, porque no tienen la capacidad económica para formar parte del mercado y son prescindibles al presentarse como “consumidores defectuosos”.

En este nuevo orden mundial, las decisiones del destino de la humanidad la tomarían en adelante un pequeño grupúsculo de personas que integran delincuentes de cuello blanco pertenecientes a organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización de Naciones Unidas, etc., instituciones que son controladas y están al servicio de las grandes corporaciones y de esta manera se construyó un nuevo juego ideológico de sometimiento social que se difundió en todo el mundo, que tiene como base un conformismo social generalizado, el alejamiento de la política por parte de la población y que no acepta la crítica social como parte de su naturaleza social.

La globalización pasó de ser sólo un proceso económico centrado en buscar condiciones que facilitaran el comercio internacional, a constituirse como un proyecto político ideológico que impulsaba un nuevo modelo de desarrollo socioeconómico denominado neoliberalismo, que de entrada elimina la igualdad social, elimina derechos laborales y prestaciones sociales conquistadas en el siglo XX por la acción de movimientos colectivos, procede a la privatización de todo tipo de servicios que antes eran públicos, para convertirlos en nuevas fuentes de enriquecimiento privado, somete a la humanidad a una especie de darwinismo social, responde a los intereses de los grupos que controlan las finanzas de las compañías transnacionales y tiene como objetivo garantizar la maximización del proceso de acumulación del capital en manos privadas y el debilitamiento de los Estados-Nación para terminar con el Estado de bienestar social.

Para lograr este objetivo, se impulsaba una especie de terrorismo de pensamiento único, que consiste en promover un no-pensamiento que es el abandono de la capacidad de actuar como homo sapiens, para asumir un pensamiento unidimensional centrado en la búsqueda del placer a través del consumo, promoviendo la identidad del homo consumens, de tal forma que el desarrollo del pensamiento neoliberal indujo a la población de todo el mundo a pensar que no se puede hacer nada para lograr un cambio de sistema social, que el capitalismo es la máxima forma de organización social y que nada puede hacerse para detener la explotación irracional de recursos naturales, la explotación laboral y los daños al medio ambiente.

El neoliberalismo creó entonces una percepción social de ausencia de aternativas, creó la idea de que con el fin del socialismo soviético y de la caída del muro de Berlín, sólo quedaba la opción del capitalismo, un capitalismo voraz, antisocial que es el neoliberalismo dominado por el capitalismo financiero. Con el surgimiento del nuevo orden mundial unipolar, la humanidad entró en un retroceso a nivel mundial, una involución en la cual el capitalismo es cada vez más desigual, más racista y más sexista. Por esta razón, la resignación, el conformismo y la indiferencia hacia la política paralizó a mucha gente, que por otro lado, fue seducida por la promesa de que la felicidad se encontraba en un constante consumo que se incrementaba en fechas especiales de cada año para realizar compras masivas.

Obviamente en la medida que la globalización avanzaba, que el neoliberalismo destruía derechos, prestaciones sociales y debilitaba al Estado de bienestar social, crecía la resistencia a su avance en la forma surgimiento de nuevos movimientos colectivos que surgieron para recuperar los derechos que les estaban siendo arrebatados a una inmensa mayoría de la población.

Si el siglo XX ha sido considerado por investigadores sociales como “el siglo de los movimientos colectivos” por la presencia de varios movimientos sociales protagonizados por la clase trabajadora organizada en sindicatos y población en general que lograron conquistar varios derechos laborales que pasaron a formar parte de contratos colectivos de trabajo, en pleno siglo XXI estamos viviendo una especie de Deja Vú porque estamos viendo que surgen nuevos movimientos de resistencia a la implementación de políticas neoliberales que intentan privatizar derechos como educación, salud, jubilación, entro otros y surgen en defensa de derechos laborales y prestaciones sociales que el neoliberalismo y autoridades gubernamentales pretenden arrebatar a trabajadores, pensionados, jubilados y población en general.

Este es el marco social que predijo el filósofo griego Cornelius Castoriadis cuando dijo a finales del siglo pasado que el siglo XXI iniciaría con el enfrentamiento de dos fuerzas a nivel internacional. Por un lado, se encuentra el poder corporativo que busca una mayor maximización de sus beneficios económicos a través de la privatización de los servicios públicos, debilitando al Estado del bienestar social para ampliar su mercado y aumentar sus beneficios económicos. En esta cruzada presiona para implementar reformas en las constituciones, reformas que significan la mutilación de contratos colectivos de trabajo, el sometimiento y control de los sindicatos que opongan resistencia y si es necesario, presionar para la desaparición de los sindicatos.

En el contexto de la economía de libre mercado, los políticos no gobiernan para los ciudadanos que los llevaron al poder, sus decisiones son controladas por los propietarios de las grandes corporaciones internacionales que conforman un poder corporativo que no reconoce fronteras porque se extiende a nivel internacional. Las grandes corporaciones internacionales gobiernan el mundo entero y se encuentran en una situación en la que no aceptan regulaciones de ningún Estado-Nación.

Los Estados-Nación aceptan su sumisión al poder económico, lo vimos con el comportamiento que mostraron los políticos de gobiernos de varios países durante la pandemia del covid-19, cuando prefirieron salvar la economía en lugar de salvar la vida de millones de personas al no decretar el confinamiento forzoso y el cierre de empresas durante las fechas que duraron los picos de la pandemia.

En este fin del 2022, estamos viendo nuevamente este comportamiento de quienes nos gobiernan porque a pesar de que empiezan a repuntar casos de covid19 y de influenza, las autoridades sanitarias levantaron la imposición del uso de cubrebocas en lugares cerrados, para permitir que la población realice sus compras navideñas y promover con ello el consumo masivo que requieren las grandes empresas para mantener el equilibrio con una producción masiva, que es la base de la economía de libre mercado.

La otra fuerza social internacional descrita por Castoriadis, está conformada por los trabajadores organizados en sindicatos de varios países, por una ciudadanía que se organiza creando movimientos colectivos para luchar en contra de las políticas de privatización, en defensa de los derechos a la educación, a la salud, a las pensiones, a una jubilación digna, en demanda de justicia social y por un castigo a quienes participan desde el poder público en actos de corrupción.

Es un movimiento que se observa en varios países del mundo, que hasta este momento ha luchado en forma dispersa, como fueguitos aislados (retomando la expresión que usó Eduardo Galeano en su libro de Los abrazos cuando le preguntaron a un personaje que visitó la Luna ¿Cómo se veía la tierra desde esa altura).

Pero en la medida que avanzan los estragos del neoliberalismo, poco a poco se van creando las condiciones para construir la unidad en la acción de todas las expresiones de resistencia y se avanza en la creación de condiciones que permitan terminar con la desventaja de luchar en forma dividida en contra de un poder económico que muestra tener el control de los políticos que nos gobiernan, de las instancias de impartición de justicia y de las instituciones de control financiero internacionales.

Es en ese contexto de consolidación de movimientos de resistencia a los efectos negativos del neoliberalismo, que en los últimos años los pueblos han encontrado en la vía electoral la forma de expresar su insatisfacción social con el modelo económico neoliberal, votando por candidatos que muestran distancia con el poder corporativo y compromiso social con las necesidades de sus pueblos. Así pasó en el 2018 en México con Andrés Manuel López Obrador, en el 2022 con Gabriel Boric en Chile, en Colombia con Gustavo Petro y en Brasil con Luis Ignacio Lula Da Silva.

Pero más allá de las luchas electorales, si alzamos nuestra mirada más allá de las fronteras de nuestro país, podremos ver que estamos viviendo un momento histórico de gran complejidad porque el sistema unipolar en el que estábamos viviendo, está desapareciendo ante el debilitamiento del poder económico de Estados Unidos, por los efectos negativos de la pandemia que provocó un apagón general del sistema capitalista, afectó el suministro de las cadenas del comercio internacional, agudizó la crisis económica mundial y provocó cambios en el comportamiento de consumo de millones de personas en el mundo entero, al racionalizar el proceso de toma de decisiones al momento de hacer compras, de tal forma que el consumo ha disminuido en los años recientes y las grandes empresas han reducido sus ganancias e intentan reducir costos despidiendo a miles de empleados y cerrando fuentes de trabajo.

Por si fuera poco lo anterior, el mercado mundial se encuentra desarticulado ante las sanciones comerciales que Estados Unidos, la Unión Europea y la Organización del Atlántico Norte están implementando en contra de Rusia como castigo por su incursión y guerra en contra de Ucrania. El efecto no deseado de estas sanciones comerciales se ha traducido en una progresiva desindustrialización de los países europeos que el verse privados del petróleo y gas ruso, están enfrentando una grave inflación, acompañada de fuertes aumentos de precios en el costo de electricidad, desabasto de gas licuado, aumento de gasolina que desató un aumento generalizado del precio de todo tipo de productos.

El resultado no se limita a nuevas crisis en las cadenas de suministro de comercio internacional, sino que enfrentamos un escenario global en el cual el mercado está desarticulado y en el escenario internacional se producen alianzas entre países que surgen como nuevas potencias emergentes que reclaman la construcción de un mundo y pretenden conquistar un lugar privilegiado en el nuevo orden mundial multipolar que está en proceso de construcción.

La economía de libre mercado se resquebraja por las sanciones comerciales en contra de Rusia y por el descontento popular que se manifiesta en varias partes del mundo por parte de los excluidos del sistema basado en el criterio de “tanto tienes, tanto vales”. El orden mundial unipolar tiende a desaparecer, la sociedad tal y como la conocíamos está dejando de existir y en su lugar surgen potencias mundiales emergentes que se oponen a la hegemonía estadunidense y reclaman hacer escuchar sus voces en el concierto mundial y participar en la construcción de un nuevo orden mundial multipolar.

Nos encontramos viviendo en un estado de “interregno” a nivel mundial, en el sentido de que no está claro quien está dirigiendo, quien dirige ya no tiene influencia sobre los que supuestamente dirige porque su capacidad de liderazgo ha disminuido y los dirigidos ya no reconocen a quien antes los dirigía. Es un momento histórico de grandes cambios sociales, estamos ante la construcción de un nuevo orden mundial que sin duda alguna será un nuevo orden multipolar, en la que participen representantes de varias naciones para definir las características del nuevo mundo que regirá durante las próximas décadas.

En este proceso, los movimientos de resistencia al neoliberalismo y de liberación nacional, los habitantes del Sur no debemos permitir que sean los políticos quienes definan las características del nuevo orden mundial, porque sin importar el país, Estado Unidos, Rusia, China, Alemania, Francia, los políticos que los representan, seguirán sirviendo a los intereses del poder corporativo. Es el momento de terminar con la fragmentación de las luchas de resistencia en contra del neoliberalismo y crear organizaciones realmente representativas de trabajadores, pensionados, jubilados y población en general, para unir nuestras voces y hacernos escuchar de tal forma que los derechos colectivos sean respetados.

La posibilidad que se abre de construir un nuevo mundo, nos brinda la oportunidad de participar en este proceso a través del aumento de nuestra participación social, democratizando la democracia a través de la democracia participativa. No debemos limitar la democracia a la democracia electoral porque estaríamos asesinando a la democracia. La democracia debe ser un estilo de vida y las condiciones actuales exigen el surgimiento de sujetos políticos globales que identifiquen el vínculo que existe entre los problemas privados y las causas globales.

El modelo de sociedad empresa que evolucionó con el capitalismo se ha establecido en la forma de vida contemporánea, pero la construcción y funcionamiento de empresas no necesariamente debe funcionar como la han estado haciendo en el sistema capitalista. Otro mundo es posible y para poder construir un mundo mejor, así como los cambios sociales nos exigieron el manejo de nuevos conocimientos y habilidades tales como el manejo de un segundo idioma y el dominio de habilidades de computación e informática, un reto que se presenta ante nosotros en forma individual y colectiva, es una reconceptualización de lo que entendemos por política.

Los diversos movimientos colectivos que enfrentan con acciones de resistencia los efectos negativos del neoliberalismo y luchan por la recuperación de derechos laborales, de salud, educación y pensiones, nos permiten obtener un aprendizaje de las luchas sociales y construir un nuevo paradigma social, en el cual nos reconocemos como sujetos políticos, asumir nuestra identidad de agentes de cambio social que luchan por la existencia un mundo en el cual se recupere la igualdad social perdida en el contexto de la economía de libre mercado.

Finalmente, debemos considerar que el entramado de la sociedad contemporánea se encuentra en el contexto de una economía de libre mercado, que tiene como fundamento la existencia de una cadena internacional de comercio que genera un vínculo de interdependencia internacional y debemos agregar a esa consideración el reconocimiento de que vivimos en una sociedad que existe gracias al funcionamiento de un sinnúmero de organizaciones formales que brindan productos y servicios para satisfacer nuestras necesidades, lo cual nos presenta como una necesidad prioritaria para el diseño de un nuevo modelo social, el tener un conocimiento adecuado del impacto que tiene la mercadotecnia en nuestras vidas personales y como sujetos sociales.

domingo, 4 de diciembre de 2022

 

La totalitaria "Mano invisible del Mercado" Parte uno

Oscar Yescas Domínguez

04/12/2022



Introducción

Iniciar la transcripción de mis pensamientos con la expresión “vivimos tiempos difíciles”, sonaría como algo trillado y poco original porque es una expresión que ya he utilizado en anteriores escritos, ya que desde hace varias décadas estamos viviendo una grave crisis social. Pero si observamos con una mirada crítica nuestro alrededor, podremos ver que no sólo estamos viviendo tiempos difíciles, sino que podemos decir sin exagerar que estamos viviendo los tiempos más difíciles en la historia de la humanidad.

El mundo todavía no se recupera a finales del 2022, del apagón mundial del sistema económico y comercial provocado por la pandemia del covid-19,que vino a agudizar la crisis económica mundial al afectar las cadenas de suministros internacionales del comercio mundial, cuando la imposición de numerosas sanciones comerciales impuestas por la Unión Europea y Estados Unidos en contra de Rusia por su intervención en Ucrania, rompen nuevamente y con mayor fuerza la cadena mundial de suministros, afectando a las poblaciones del mundo entero, ya que están provocando que la inflación se convierta en un fantasma que toma forma corpórea en varios países, a través del aumento de precios del petróleo, gas licuado, gasolina, energia eléctrica y de todo tipo de productos comerciales.

El panorama se torna aún más sombrío al ver que todos los pronósticos realizados por analistas políticos, especialistas en finanzas, en comercio internacional, directivos de grandes corporaciones, políticos de talla internacional e inclusive artistas de la farándula, coinciden en que la crisis económica internacional se agudizará antes del terminar el año y empeorará en gran medida en el año 2023, porque se predice que padeceremos una estanflación, el cual es un concepto que hace referencia a una elevada y prolongada inflación acompañada de un estancamiento del desarrollo de la economía, lo que se traducirá en un prolongado desabasto de mercancías, aumentos de precios en todos los productos o servicios y en un aumento del desempleo por despidos masivos que realizarán las grandes corporaciones, bajo el argumento de que están experimentando grandes “pérdidas”, cuando que en realidad sólo están reduciendo su tasa de ganancias.

El mercado ha estado enfrentando graves problemas porque se ha registrado un prolongado descenso en las ventas provocado por el surgimiento de cambios en el comportamiento de los consumidores, porque después del shock experimentado por la pandemia, millones de consumidores en el mundo entero han cambiado y reducido sus hábitos tradicionales de consumo, limitando sus compras recientes a la adquisición de comestibles y pago de deudas, dejando de consumir productos como ropa, joyería o artículos electrónicos, etc. El exceso de inventario de mercancías en las bodegas de las grandes corporaciones y la ruptura de la cadena de suministros en el comercio internacional, son dos factores que desestabilizan al mercado global porque se ha roto la armonía en el equilibrio que da vida a la economía de libre mercado: producción masiva y consumo masivo, en un contexto social en el cual se observa un predominio del poder económico sobre el poder político.

Ante este panorama de crisis económica el poder corporativo no permitirá la disminución de sus beneficios económicos e intentará hacer caer el costo de la reducción de sus ganancias en las espaldas de los trabajadores y de la población en general, a través de recortes masivos del personal que forma parte de sus nóminas, del aumento de la explotación laboral de quienes permanezcan en sus puestos, del del aumento de precios en productos y servicios, así como del aumento de las tasas de interés bancario que ya se están presentando según avisos que están emitiendo los bancos a su clientes particulares.

Estas son las razones que impiden alimentar las posibilidades de recibir con optimismo el próximo año, por lo que la manera más prudente de actuar en los próximos meses, es prepararnos para sobrevivir en un escenario que sin duda alguna presentará mayores dificultades que las que enfrentamos en las condiciones actuales. Una forma de hacerlo es racionalizando nuestro comportamiento como consumidores y efectuando sólo “compras inteligentes”, es decir, utilizar nuestro dinero y aguinaldo (los que tienen la fortuna de recibirlo) para pagar deudas, comprar solo lo necesario y reducir al mínimo el uso de las tarjetas de crédito, que ya enviaron avisos del aumento en sus comisiones por manejo de cuentas y en tasas de interés, para estar en condiciones de recibir el nuevo año con el menor nivel de deuda posible.

Algo que debemos reconocer es que en el contexto del neoliberalismo en el que nos encontramos, la mayoría de las personas se encuentra endeudada, porque están pagando créditos hipotecarios de casas, de automóviles, créditos de tarjetas bancarias o de tarjetas de tiendas comerciales. Tener grandes deudas significa que estamos gastando más de los ingresos que percibimos, las altas tasas de interés contribuyen a aumentar esas deudas hasta convertirlas en deudas impagables y por esas razones se recomienda no aumentar esas deudas con nuevas compras este fin de año. Bajo estas condiciones, un comportamiento que las condiciones actuales y futuras nos exigen es la de resistir las tentaciones producidas por la publicidad que están diseñadas para provocar compras compulsivas y aumentar el consumo masivo en esta época de fin de año.

Estamos presenciando en este año 2022 un nuevo rostro de la crisis que ha estado golpeando a la humanidad con cuatro rostros diferentes: crisis económica, crisis política, crisis ecológica y crisis sanitaria y este nuevo rostro es la crisis comercial provocada por las sanciones comerciales en contra de Rusia que afectan al mundo entero, porque con la pandemia reconocimos la interdependencia que existe en la sociedad globalizada y aprendimos que lo que sucede en algún lugar lejano del planeta, tarde o temprano tendrá repercusiones más temprano que tarde afectando la economía local y la calidad de la vida cotidiana en el país en que residamos.

La guerra comercial que libran decenas de países agrupados en la Unión Europea y liderados por Estados Unidos, aplicando cientos de sanciones comerciales en contra de Rusia, están afectando las cadenas de suministro del comercio internacional, provocando un grave desabasto de suministros en varios países, porque las alzas del petróleo, gasolina y gas licuado afectan la elaboración de productos, el traslado de los mismos, y los gastos de refrigeración de miles de mercancías.

Hoy en día, a la inmensa cantidad de productos que fluyen en el comercio internacional, se suman nuevos productos que no alimentan, que no alivian, que no salvan, sino que están diseñados para provocar muerte y destrucción masiva, estos nuevos productos que han entrado en el mercado internacional son las armas que se envían a Ucrania para alimentar la guerra, “productos comerciales” que tienen un gran potencial de destrucción y que están generando enormes ganancias para los propietarios de compañías que producen armamento bélico y lo irónico es que el pago de estas miles de armas que circulan con permisos gubernamentales, proviene del pago de los impuestos que pagan aquellos ciudadanos que residen en los países, cuyos políticos que los representan autorizan el desembolso de millones de dólares y euros utilizando el discurso gastado de luchar por la paz y democracia en un país ajeno, provocando muerte y destrucción, en lugar de destinar ese dinero en atender las necesidades de la población que dicen representar.

El panorama que observamos cuando miramos en forma crítica la realidad social, nos permite tomar consciencia de que hay una singularidad histórica en la época que estamos viviendo y esta singularidad consiste en el hecho de que estamos presenciamos el fin de la sociedad como la hemos conocido desde hace varias décadas y este declive social consiste en la agonía del orden mundial unipolar basado en el predominio económico y militar de Estados Unidos que caracterizó el surgimiento de la globalización y determinó el rumbo y condiciones del comercio internacional.

Otra faceta de la singularidad de los cambios que estamos viviendo es el surgimiento de nuevas potencias mundiales que emergen participando en una guerra por el comercio mundial, peleando por conquistar mercados en un intento de evitar seguir siendo objeto de sanciones comerciales utilizando la estrategia de romper y crear nuevas alianzas económicas, políticas y comerciales, creando nuevas monedas de intercambio comercial y nuevas asociaciones entre varias naciones que estuvieron distantes entre sí, en un franco intento de construir un nuevo orden mundial de carácter multipolar.

En el concierto de voces que participan en el cuestionamiento del agonizante orden mundial y reclaman la construcción de un nuevo orden mundial más equitativo, resaltan aquellas que reclaman la defensa de un sentimiento que se había dado por perdido: la soberanía de cada país. En Europa estas voces emiten un grito de protesta popular por las acciones comerciales que están perjudicando las condiciones de vida de poblaciones enteras, sobre todo de las poblaciones que dirigen aquellos políticos que participan en imponer sanciones comerciales a Rusia.

En Latinoamérica, se alzan otras voces que se suman al cuestionamiento al viejo orden mundial, se escucha el grito de los oprimidos, de los olvidados, de los de abajo, aquellos que fueron marginados del progreso y etiquetados como “consumidores defectuosos” y que han encontrado una forma de hacer oír sus voces a través de las jornadas electorales votando por nuevos Presidentes y emiten sus votos expresando una gran insatisfacción social hacia quienes los gobernaron, haciéndolo en forma masiva, abrumadora y de tal forma que han tumbado del poder a políticos que aceptaron aplicar medidas neoliberales que eliminaron derechos sociales y les han dado el poder a aquellas figuras políticas que se han expresado en contra del neoliberalismo.

En el corazón del capitalismo neoliberal, la población estadunidense participó masivamente en las elecciones intermedias, motivados por un anhelo colectivo de terminar con el apoyo financiero y de equipo militar a Ucrania, que provocó una crisis política y dividió al país, logrando obtener el partido republicano suficiente poder político como para cambiar la política exterior de seguir apoyando con grandes recursos una guerra prolongada en un país lejano.

Por todo lo anteriormente dicho, podría decirse que a nivel internacional nos encontramos viviendo en un estado de interregno, es decir, en una situación revolucionaria en la que, quienes gobernaban al mundo ya no tienen control sobre el mismo, mientras que aquellos que eran gobernados ya no quieren ser gobernados. El imperio construido sobre la base del poder económico y militar se desmorona por las evidencias de que el conflicto militar es utilizado para convertirlo en guerra comercial y eliminar a la competencia de la potencia económica y comercial que representa Rusia y las manipulaciones de Estados Unidos para que otros peleen una guerra en la que la nación norteamericana obtienen grandes ganancias económicas.

En esta nueva situación internacional el marco legal existente en el orden mundial anterior pierde fuerza porque las instituciones políticas y financieras internacionales muestran su incapacidad y parcialidad ante este conflicto militar y comercial, por lo que surgen los reclamos de crear nuevas nuevas condiciones para construir un nuevo orden multipolar.

Por estas razones, el decir que “vivimos tiempos difíciles” adquiere un significado especial que describe de manera particular la época que estamos viviendo. La guerra en Europa es en realidad una guerra por el control del comercio mundial, es una guerra en el contexto de la economía de libre mercado en la que sus participantes persiguen intereses económicos detrás de sus acciones, una guerra en la que “las pérdidas económicas” de las grandes empresas multinacionales son en realidad una reducción de sus ganancias, por lo que deciden tomar decisiones de cerrar sus empresas, despedir a miles de personas para disminuir costos y el margen de reducción de sus ganancias. Es en definitiva, una guerra por el control del mercado mundial, vivimos un momento histórico en el que los políticos han dado la espalda a quienes los llevaron al poder y toman decisiones en función de los vaivenes del mercado.

Los cambios sociales nos exigen el desarrollo de nuevas habilidades para poder sobrevivir, hoy en día necesitamos conocimientos sobre manejo de computadoras, internet, redes sociales, un segundo idioma y podemos agregar también a las nuevas exigencias, la necesidad de saber qué es la mercadotecnia. La economía de libre mercado ha creado un Frankenstein que es el Mercado, que se ha convertido en una dictadura mundial que determina las acciones de millones de personas y para comprender este nuevo escenario, este nuevo orden mundial multipolar que estamos viendo surgir, necesitamos saber qué es la economía de libre mercado y sobre todo, responder a la pregunta ¿Qué es la mercadotecnia?

Vivimos en una sociedad globalizada en la que impera la economía de libre mercado, todos los días escuchamos expresiones como mercado financiero, mercado inmobiliario, mercado energético, etc. Los políticos nos gobiernan a ciegas, abandonando la defensa de quienes los llevaron al poder, incumpliendo promesas de campaña porque están subordinados al poder económico que actúa a nombre del poder del mercado.

Pero, ¿realmente comprendemos este lenguaje? ¿Qué significa el Mercado?, ¿Qué relación tiene el mercado con lo que nos sucede en nuestra vida cotidiana?, ¿Cómo afecta nuestras vidas personales el funcionamiento de la economía de libre mercado? Para responder a estas preguntas anteriores es necesario tener fundamentos teóricos y prácticos que avalen los planteamientos aquí expuestos, ya que es necesario introducirnos en el estudio de la mercadotecnia, un campo acerca del cual pocos conocen sus significado y esa es la intención de haber escrito las siguientes notas, por lo que les invito a proceder a una lectura atenta de las mismas.

El estudio de la mercadotecnia no debe ser un interés exclusivo de académicos, ejecutivos de negocios o estudiantes de mercadotecnia. Porque, partiendo de la premisa de que todos somos consumidores, todos tenemos el derecho y obligación de saber cómo las estrategias de mercadotecnia afectan nuestro comportamiento como consumidores.



sábado, 26 de noviembre de 2022

 

El desencanto de conducir por las calles de Hermosillo

Oscar Yescas Domínguez

26 de noviembre 2022

Partiendo de la premisa de que no todas las personas gozan del privilegio de ser propietario de un automóvil particular, ya que no todos los individuos forman parte del mercado automotriz al no tener la capacidad crediticia para adquirir un automóvil propio, el conducir por las calles de nuestra ciudad debería ser una actividad placentera porque no sólo nos convierte en dueños de nuestro propio tiempo, sino porque también nos proporciona una sensación de libertad y autonomía al tener la oportunidad de elegir el camino o las calles por las que podemos transitar conduciendo nuestro automóvil particular.

Hermosillo es una ciudad hermosa, tiene un especial encanto por las personas que habitan en esta ciudad, y este encanto es mayor para quienes nacieron en esta ciudad o para quienes hemos vivido en la misma durante décadas y la hemos adoptado como si fuera el hogar de toda la vida porque en ella hemos vivido la transformación de nuestras vidas y cada rincón nos recuerda una historia particular.

Pero la belleza que caracterizaba a la capital sonorense se ha ido desvaneciendo con el paso del tiempo, por el descuido al que la han sometido los presidentes municipales de todos los partidos que nos han gobernado, llámese Pri, Pan o Morena, todos sin excepción han decepcionado a la población al olvidar que ocupaban puestos públicos y eran servidores públicos cuyos sueldos provenían del pago de los impuestos de la ciudadanía y que por esa razón tenían como principal misión atender los problemas sociales y utilizar los recursos financieros y materiales a los que tuvieron acceso para resolver las necesidades de la población. Pero lejos de asumir esa actitud, continuaron con la perversión de la política heredada por el prianismo de aprovechar los recursos públicos para inflar sus sueldos, participar en actos de corrupción y gobernar a espaldas de la población que dicen gobernar.

El asunto es que vivir en esta ciudad ha ido perdiendo su atractivo, ya que los problemas sociales no están siendo atendidos por las autoridades municipales que llegan con un costal de promesas de campaña y al estar en el poder toman decisiones contrarias al bienestar de la población que habita en esta ciudad. Hemos sido testigos del crecimiento desmedido y no planeado de la mancha urbana en los últimos 50 años y sobre todo hemos visto que quienes han ocupado la silla de la presidencia municipal han cometido actos de corrupción al preferir desviar grandes cantidades del presupuesto municipal para enriquecer sus fortunas personales, favorecer a familiares ingresándolos a la nómina municipal, cumplir con compromisos de campaña incrementando el número de personas que cobran del presupuesto municipal con nombramiento de confianza, o inclusive, violar la ley y darles nombramiento de base para darles estabilidad laboral, pasando por encima de cientos de trabajadores municipales que siguen con nombramiento de trabajadores eventuales.

Es de conocimiento público el negocio que realizan las autoridades municipales al contratar empresas particulares que funcionan como proveedores de servicios y cuyos propietarios aceptan participar en actos de corrupción inflando las facturas por servicios prestados con materiales de baja calidad, que provoca que el problema presuntamente resuelto resurja de nuevo en un breve lapso de tiempo. La característica común que han presentado las diferentes administraciones municipales es que han olvidado que son servidores públicos y que su responsabilidad es cumplir su función de trabajar para garantizar el logro del bienestar de la población.

A principios de este siglo, Hermosillo tenía fama de ser una de las ciudades más limpias del país, lucía como un oasis en el desierto, con amplias avenidas y numerosos árboles en los camellones de los principales bulevares de nuestra ciudad. Pero el día de hoy la capital sonorense luce de una manera diferente, se ha convertido en una ciudad descuidada en su limpieza, luciendo cúmulos de tierra en casi todas las colonias de la periferia, con una espesa capa de polvo que se condensa en época de invierno y afecta la salud de la población.

La seguridad pública sólo existe en el nombre, porque las presencia de autoridades policiacas o de tránsito brillan por su ausencia. Es más fácil encontrarse unidades de la Guardia Nacional que patrullas de agentes de tránsito vigilando el tráfico de la ciudad. El presidente Municipal Antonio Astiazarán, en lugar de usar el presupuesto municipal para reparar las cientos de patrullas que están en el corralón, prefirió firmar un contrato con una empresa “para rentar 170 patrullas eléctricas”, desviando gran parte del presupuesto en esta operación que afecta las finanzas municipales.

La mancha urbana ha crecido y con ella, el número de habitantes y sobre todo de vehículos que circulan por las calles y como no se ha invertido desde hace años en obras públicas como infraestructura vial, esto provoca grandes congestionamientos de tránsito en las horas pico, que se complican aún más por la ausencia de agentes de tránsito y sobre todo por la falta de coordinación entre los semáforos que existen en esta capital.

Tan sólo hace tres días quedé estancado en un enorme embotellamiento junto al Museo de la Universidad de Sonora, porque los semáforos no estaban coordinados y provocaban que las largas filas aumentaran por un mal funcionamiento de los mismos. La situación se complica porque los conductores de vehículos manejan sin precaución alguna, sin respetar las leyes de tránsito y a gran velocidad provocando accidentes innecesarios. Si las autoridades no cumplen con sus funciones, la ciudadanía no exhibe responsabilidad social ni cortesía al conducir, amparados en el hecho real de que no hay vigilancia policiaca, por lo que violan leyes de tránsito de una manera impune, lo cual crea un cuadro de gran complejidad social que nos coloca en una situación en la que no es exagerado decir que estamos viviendo en una jungla urbana.

Existen zonas de nuestra capital que lucen como zonas de una ciudad moderna, como por ejemplo la zona hotelera, ya que el ex-presidente municipal Javier Gándara, invirtió una gran cantidad del presupuesto municipal para construir drenaje pluvial y pavimentar con concreto hidráulico la zona donde tiene su negocio particular.

Pero esa es una cara de la moneda, el otro rostro que ya es imposible de ocultar en la ciudad de Hermosillo, son las zonas que sufren marginación de todo tipo de servicios por parte del ayuntamiento desde hace tiempo. Carecen de vigilancia policiaca, alumbrado público, transporte urbano, etc. Pero un problema que compartimos una amplia mayoría de la ciudadanía que conduce por las calles de nuestra ciudad capital es la presencia masiva de baches que han provocado ponchaduras de llantas, colisiones de automóviles, daños a personas, etc.

El día de ayer circulaba por uno de los bulevares más feos de la ciudad de Hermosillo, me refiero al boulevard Lázaro Cárdenas, en el tramo comprendido entre el boulevard Solidaridad y el boulevard Quiroga. Suena muy elegante llamar boulevard a ese tramo, porque es una simple calle de doble sentido con dos carriles en cada lado, separadas por un camellón en donde se supone que habría una banqueta, pero ésta no existe, porque en el lado norte, está tupida de maleza y la minibanqueta que existe en pequeños tramos ha sido invadida por la maleza, por lo que no puede caminar ninguna persona y detrás de esa maleza está el canal que es la prolongación del canal que se encuentra embovedado en el boulevard López Portillo, pero está a cielo abierto y es utilizado por personas irresponsables para usarlo como depósito de basura.

El tramo al que me refiero es una calle sumamente descuidada, con desfiguraciones de un pavimento que se colocó hace años, presenta grietas, ondulaciones y una cantidad enorme de baches que dificultan transitar por ese tramo y la dificultad aumenta porque es un tramo que presenta una gran cantidad de tráfico y la mayoría de los conductores circula a gran velocidad, como si manejaran en carretera y al encontrar un bache, lo evitan desviando el automóvil invadiendo el carril contrario creando el riesgo de colisionar con los vehículos que circulan en sentido contrario,

Como decía, iba circulando a mitad del “boulevard” y pasé por un punto donde estaba teniendo lugar un incendio provocado del cual emanaba una densa cortina de humo que invadía la calle por la que iba circulando, disminuí la velocidad para ver el camino por el cual conducía de la misma forma que hago siempre: tratando de escanear las calles para detectar los numerosos baches, cuando de pronto sucedió la pesadilla de todo automovilista hermosillense: escuché un estallido y mi automóvil dio un giro hacia la derecha y de inmediato me di cuenta de que una de mis llantas se había ponchado por haber caído en uno de tantos baches.

No hay muchos lugares donde detener el vehículo en ese tramo, por lo que buscando donde estacionarme, encontré el espacio de una empresa en la que se encuentran varios trailers. Logré colocar mi vehículo fuera de la “carpeta asfáltica”, a salvo de un posible colisión por los numerosos vehículos que transitan a gran velocidad por esa ruta, me bajé y confirmé mis temores, la llanta delantera estaba ponchada. No sabía exactamente mi ubicación porque otra de las señales del deterioro de nuestra ciudad es que es una “ciudad donde las calles no tiene nombre”, como se titula una canción de U2, por lo que antes de llamar a una llantera, tuve que caminar por una estrecha banqueta de la acera sur de dicho “boulevard”, hasta saber que estaba cerca del cruce de Lázaro Cárdenas y la calle Lázaro Mercado.

Mi esposa llamó a mi hijo y él me hizo el favor de llamar a una llantera, mientras esperábamos viendo el tráfico que circula a toda velocidad sin ninguna precaución, escuchamos un estallido y vimos otro automóvil que cayó en el mismo bache donde cayó mi llanta y el conductor con grandes dificultades logró estacionarse a un lado de nosotros. Para ese momento nos encontrábamos dos automóviles, dos llantas hechas pedazos por un mismo bache y dos conductores compartiendo la misma indignación por el mal estado de las calles de nuestra ciudad, esperando que vinieran a hacer la evaluación de la llanta y el cambio de la misma. Esta persona no traía su teléfono y me pidió le prestara el mío para llamar a su esposa, así lo hizo, pero no recibió respuesta porque su esposa “no responde a teléfonos desconocidos” y no recordaba el número de teléfonos de sus hijos.

Estuvimos esperando cerca de media hora aspirando el humo que emanaba del incendio que consumía la maleza del canal que estaba enfrente de nosotros, jamás llegó una unidad de bomberos a sofocar ese incendio. Más tarde me enteré que ese día se reportaron tres incendios en esta ciudad capital, parece que es una forma económico, pero contaminadora del medio ambiente, de limpiar la maleza que creció en las pasadas lluvias de este año.

Finalmente llegó la ayuda, el conductor del otro automóvil a la persona que se presentó en una pequeña camioneta que portaba una letrero hecho en forma artesanal que decia “Reparaciones de llantas” y después de preguntarme si fui yo quien llamó se dispuso a quitar la llanta. Mientras lo hacía, el conductor del otro vehículo averiado le preguntó cuánto cobraba por cambiar la llanta (porque su neumático presentaba una gran grieta y era evidente que estaba inservible) y poner la extra y la respuesta que recibió fue que $300 pesos era la tarifa por es operación, no importaba si incluía la reparación de la llanta o simplemente era quitar la llanta inservible y poner la llanta extra.

Esta escena me recordó la anterior ocasión cuando hace un par de meses me pasó lo mismo y me cobraron $300 pesos por quitar la llanta inservible y poner la llanta extra. El conductor del otro auto se indignó y dijo que era demasiado caro y se dispuso a cambiar su llanta él mismo, porque la llanta ponchada presentaba una gran parte rota, por lo que quedó inservible.

Yo sabía lo que me esperaba por lo que sí acepté pagar esa tarifa y esta persona después de revisar mi llanta, me confirmó que también quedó en estado inservible, por lo que se limitó a poner la llanta de refacción que es un minillanta que no brinda mucha seguridad al conducir (lo cual me parece un fraude de la industria automotriz), por lo que tuve que ir de inmediato a comprar una llanta nueva.

Para ese entonces, había sido preso de varias emociones que tuve que mantener bajo control, pero aún así estaba indignado por el mal estado de las calles de nuestra ciudad, un descuido provocado por quienes nos han gobernado y que son responsables del desvío de recursos públicos para garantizar el pago de sus altos sueldos, por participar en actos de corrupción con proveedores que simulan “bachear” las calles de nuestra ciudad, por la ausencia de responsabilidad al negarse a apoyar a los ciudadanos que reclaman el reembolso de los gastos provocados por el mal estado de las calles por las que circulamos, argumentando que “no hay dinero”, pero se invierten grandes cantidades en la renta de patrullas eléctricas.

El asunto no termina ni se soluciona con comprar otra llanta, porque la ponchadura de llantas en los vehículos que transitan en esta ciudad se ha convertido realmente en un problema social que afecta a una gran cantidad de personas. Un problema que provoca gastos extraordinarios que tienen que resolverse de manera inmediata y en el que no todas las personas que sufren este tipo de accidentes tienen la posibilidad de pagar los servicios de reparación de llantas o la compra de una llanta nueva.

Este problema no es provocado por la ciudadanía, representa la falla de un gobierno que no está cumpliendo con sus funciones de garantizar la seguridad en el libre tránsito de los miles de vehículos que circulan por las calles de nuestra ciudad. Comprar una llanta nueva no garantiza que no se vuelva a caer en un bache y se repita la experiencia, porque son miles de baches los que existen en la capital sonorense. Las autoridades municipales deben asumir su responsabilidad de apoyar a la ciudadanía que atraviese por esta experiencia y como no terminarán de bachear o repavimentar las calles de toda la ciudad, deben ofrecer una alternativa a la población. En base a las anteriores consideraciones y con la intención de superar el nivel de las quejas sin sentido y arribar al nivel de incluir propuestas de solución al problema planteado, hago las siguientes propuestas como alternativas de solución:

1.- El Ayuntamiento de Hermosillo debe crear un área de servicio dentro de su estructura de gobierno que incluya una unidad de trabajadores municipales, que cuente con un teléfono público que reciba las llamadas de las personas que sufran este tipo de percances (caer en un bache y la ponchadura de su vehículo) y enviar una cuadrilla de trabajadores para realizar la reparación de la llanta, identificar el bache para ser reparado de inmediato y en caso de que la llanta afectada quede inservible, que el ciudadano presente la factura de compra de la misma y el importe de la cantidad utilizada, le sea descontado del pago del impuesto predial, o de tenencia vehicular, o de alguna infracción que aparezca a su nombre.

Actuando de esta forma, se evitaría el abuso del que somos objeto de particulares que se dedican a “brindar este servicio en redes sociales” y cobran la tarifa que les da la gana. La ciudadanía percibiría ser objeto de un servicio de las autoridades municipales y esto podría funcionar como parte de una acercamiento entre quienes dirigen el ayuntamiento y quienes pagamos los sueldos de quienes laboran en el mismo.

| 2.- Para evitar la respuesta de que “no hay dinero” para crear una unidad de trabajo en la estructura de gobierno municipal, se propone reducir el número de trabajadores que están registrados en la nómina del Ayuntamiento de Hermosillo, porque se tiene conocimiento de que existe un alto número de personal administrativo que es mayor al número de trabajadores que realizan los trabajos operativos de servicio a la población. Faltan más jardineros para limpiar la maleza de bulevares, parques y jardines de nuestra ciudad, barrenderos que limpien y barran las calles de nuestra ciudad, etc.

3.- Existen varios lotes abandonados por toda la ciudad que presentan gran descuido y están tupidos de maleza, las autoridades del Ayuntamiento de nuestra ciudad deberían multar a los propietarios que no procedan a realizar la limpieza de los mismos y eso representaría una fuente de ingreso para las finanzas municipales.

4.- Colocar agentes de tránsito en los principales cruceros de nuestra ciudad y multar a todo aquel conductor que cometa una infracción de las leyes de tránsito, esto elevaría la seguridad pública, educaría a la población en aspectos de vialidad y representaría otra fuente de ingresos para las finanzas municipales.

5.- Reducir el sueldo de los altos funcionarios del Ayuntamiento que rebasen los $50,000 pesos mensuales, porque ese dinero es del pueblo y la población hermosillense enfrenta grandes problemas sociales que no están siendo atendidos y es inaceptable que los recursos financieros del ayuntamiento se desvíen para enriquecer las fortunas personales de funcionarios que no están cumpliendo con su rol de servidores públicos al descuidar sus funciones de atender la solución a los problemas sociales.

6.- Los recursos recaudados con la aplicación de estas medidas serían canalizados para reforzar las actividades de construcción de drenaje pluvial y repavimentación de las calles de nuestra ciudad.

Muchos ciudadanos no cumplen con el pago del impuesto predial o de tenencia vehicular como parte de una protesta pasiva ante el mal gobierno que estamos sufriendo los habitantes de nuestra ciudad. Realizar estas acciones podría servir como muestra de que se intenta gobernar de forma diferente y podría servir de estímulo para que la ciudadanía cumpla con sus responsabilidades como ciudadanos. Pero esto no sucederá si los funcionarios públicos municipales no demuestran en los hechos haber asimilado su identidad como servidores públicos, como personas que tienen una verdadera vocación de servicio, compromiso social con la comunidad y que no están dentro de la estructura del gobierno municipal motivados únicamente por su intención de percibir un alto sueldo a todas luces injusto e inmerecido.

La ciudadanía hermosillense ya ha dado muestras de hartazgo social en el pasado y el rechazo a la intención de imponer la reelección de la anterior Presidenta municipal Célida López, es una muestra de participación ciudadana, una participación que no necesariamente tiene que esperar las fechas de elecciones para expresarse y que hoy cuenta con la figura legal de la revocación de mandato para destituir a los funcionarios públicos que no estén cumpliendo con las expectativas sociales en el desempeño de sus funciones.

Sólo a través de la democracia participativa lograremos recuperar la calidad de vida que teníamos hace años y podremos volver a sentir el encanto de viajar sobre cuatro ruedas por las calles de nuestra antaño hermosa y encantadora ciudad capital.

Finalmente, quiero decir que la solución a los problemas sociales no depende sólo de las autoridades, porque si éstas son corruptas o negligentes, es porque la ciudadanía lo estamos permitiendo al no exigir el respeto a nuestros derechos y uno de estos derechos es el tener un gobierno que sepa gobernar y priorice la atención a la ciudadanía por encima de sus ambiciones económicas o políticas. No debemos asesinar a la democracia pensando que que sólo existe la democracia electoral, la democracia implica un estilo de vida que se refleja en la vida cotidiana e incluye la participación social. Si estás de acuerdo con las propuestas incluidas en este breve artículo, manifiéstalo compartiendo el link del mismo con tus contactos y hagamos viral el lista de las peticiones aquí incluidas.

martes, 15 de noviembre de 2022

 

La irracionalidad de nuestros tiempos

Oscar Yescas Domínguez

15 de noviembre de 2022

Con los últimos acontecimientos en el ámbito nacional e internacional vale la pena recordar el contenido del libro Psicoanálisis de la sociedad contemporánea escrito hace más de 60 años por Erich Fromm en 1955, porque gran parte de su contenido ayuda a comprender la realidad que estamos viviendo. Tomemos como punto de partida que la tarea que se planteó el autor al escribir aquel libro en aquel entonces fue analizar el impacto que la naciente sociedad industrial estaba provocando en aquel entonces sobre el carácter del ser humano.

De igual forma es importante mencionar que ese libro fue la continuación de otro famoso texto del mismo autor, titulado Miedo a la libertad en el cual Fromm demostró que los regímenes totalitarios apelaban a un profundo anhelo de huir de la libertad que el hombre de esa época estaba desarrollando ante el avance del mundo moderno que liberaba de las ataduras medievales al ser humano y éste mostraba una incapacidad para usar su libertad en la construcción de una vida llena de sentido, que tuviera como base la razón y el amor, por lo que esa incapacidad de disfrutar de su libertad lo empujaba a buscar una nueva seguridad buscando una nueva sumisión hacia un jefe, una raza o a un Estado.

En Psicoanálisis de la sociedad contemporánea Fromm demostró con mayor claridad que la vida social en la democracia del siglo XX, en realidad representaba una huida de la libertad de amplios sectores de la sociedad, que lejos de disfrutar las libertades en forma productiva, centraban sus energías en un proceso de autodestrucción que los conducía hacia una enajenación social en el inicio de la sociedad de consumo y fue cuando hizo la afirmación de que se estaba creando una sociopatología en la sociedad moderna.

Tanto en aquel entonces como ahora, la mayoría de Psiquiatras y Psicólogos no aceptaban la idea de que la sociedad en general pudiese carecer de equilibrio mental y no dudaban un segundo en afirmar que quienes llegaran a presentar problemas de salud mental eran unos cuantos inadaptados sociales que no aceptaban la cultura de la normalidad.

Hoy en día gracias al desarrollo de las ciencias sociales y en particular de la Epistemología, podemos comprender que quienes todavía mantienen esa postura de señalar que el problema de la salud mental recae solo en individuos, están incurriendo en un reduccionismo científico, al basar sus opiniones en una sola disciplina en particular, sin considerar que somos seres sociales y el comportamiento humano obedece a múltiples factores (económicos, culturales, tecnológicos, psicológicos, etc.), de tal forma que al evaluar o diagnosticar el comportamiento individual debemos utilizar un enfoque integral que contemple las aportaciones de varias disciplinas sociales, así como analizar el contexto social donde se da el mismo, para lograr entender la interacción entre el individuo y la sociedad.

El Psicólogo social Amalio Blanco (2007) nos dice que “debemos mirar hacia afuera para comprender lo de adentro”, es decir, necesitamos mirar lo que acontece alrededor del individuo para poder comprender lo que hace y no pocas veces lo que piensa y lo que siente en su interior. El asunto es que debemos recuperar el contexto social como marco para poder tener una idea del porqué las personas hacen lo que hacen y piensan lo que piensan.

Volviendo al libro Psicoanálisis de la sociedad contemporánea de Erich Fromm, él se planteó una simple pregunta que requiere de una respuesta compleja ¿Estamos sanos? Esta pregunta se refería a la sociedad estadunidense, pero de manera profética señaló que tarde o temprano el mundo entero estaría en similares condiciones sociales que el pueblo estadunidense, por lo que su respuesta era válida para los habitantes de países más allá de las fronteras estadunidenses. . En su respuesta describió la incapacidad que estaban presentando los ciudadanos estadunidenses de utilizar sus recursos y su tiempo libre de una manera satisfactoria, productiva, racional y placentera, pero sucedía todo lo contrario, porque se registraban altas cifras de alcoholismo, drogadicción, suicidios, la mayoría de las personas se aburrían fácilmente. Los medios masivos llenaban de basura las cabezas de la gente y éstos repetían lo que escuchaban en la radio o veían en la televisión, reflejando una ausencia de pensamiento autónomo. Si alguien actuaba adaptándose a las condiciones de su entorno sin mostrar dificultad, se le consideraba como persona normal y si alguien cuestionaba la desigualdad social que empezaba a creer se le veía con malos ojos.

Para no extender este escrito, me remito a señalar que Erich Fromm llegó a la conclusión de que estaba gestándose una patología de la sociedad moderna y cuestionó el criterio de la adaptación social a un orden establecido como un criterio válido para juzgar la salud mental de una población y planteó como alternativa utilizar un criterio universal: “el de dar una solución suficientemente satisfactoria al problema de la existencia humana”.

Llamó la atención sobre el riesgo de utilizar la validación consensual de las ideas como criterio inefable de salud mental, porque hacerlo es entrar en un terreno pantanoso y engañoso, “Se supone que el hecho de que la mayoría de la gente comparta ciertas ideas y sentimientos demuestra la validez de esas ideas y sentimientos”. Esto es falso, porque así como hay un folie a deux (locura de dos) hay una folie a millions (locura de millones o locura colectiva). El hecho de que millones de personas compartan la adicción al alcohol, no hace de esa adicción una virtud o una “tradición cultural”. El hecho de que millones de personas compartan errores de percepción o mentiras, no convierte a éstas en verdades y el hecho de que millones de personas padezcan las mismas formas de patología mental, no hace de esas personas gente sana, normal o equilibrada.

Después de esas grandes aportaciones de Erich Fromm al concepto de salud mental de nuestra sociedad, otros autores contribuyeron a confirmar y describir la presencia de una sociopatología de la sociedad moderna. El filósofo polaco la perfiló en su libro La alienación como fenómeno social, el filósofo francés Herbert Marcuse hizo lo mismo en su libro El hombre unidimensional. 

 De manera más reciente, el filósoco polaco Zygmunt Bauman, aporta sus conceptos de sociedad líquida para describir que la dinámica de cambios sociales impide que antes de incorporar como hábitos los comportamientos nuevos que exigen las condiciones cambiantes, suelen presentarse nuevos cambios que exigen nuevas conductas, por lo que vivimos en constante incertidumbre social. 

Del mismo autor obtuvimos el concepto ceguera moral que nos permite explicar la presencia de una insensibilidad social colectiva hacia el sufrimiento ajeno y con ella, se presenta una indiferencia social hacia acontecimientos políticos, sociales y un alejamiento de la política. Pero un concepto de gran relevancia que nos hereda Bauman, es el término adiaforización, que utilizó para referirse a la acción y efecto de “hacer que el acto y el propósito mismo del acto se vuelvan moralmente neutros o irrelevantes”, lo que nos permite comprender que la mayoría de las personas presentan comportamientos que carecen de ética y por lo tanto, dejan de ser percibidos como actos buenos o actos malos.

Bajo estas premisas, si entramos en el terreno de una discusión teórica para responder a la pregunta planteada por Erich Fromm hace más de 60 años, partiendo de las condiciones actuales de nuestra sociedad contemporánea: “¿Estamos sanos”, podremos encontrar bastantes evidencias que apuntalan la idea de que la sociedad posmoderna ha empeorado su sociopatología y evidencias de ello, las podemos encontrar al observar la hipervaloración del dinero como meta principal a alcanzar compartida por millones de personas, la concepción generalizada de que la economía de libre mercado (el capitalismo) es el modelo de sociedad más alto al que puede llegar la humanidad, normalizando la idea de la existencia de ricos y pobres, mientras se invisibiliza la presencia de millones de personas que viven en condiciones de marginación económica que padecen un sufrimiento colectivo y se acepta como algo natural (o al menos como algo que no vale la pena luchar), el enriquecimiento de políticos que lucran con el dinero público que aporta la población a través del pago de sus impuestos.

Una muestra de irracionalidad masiva y locura colectiva, que podemos encontrar en varias partes del mundo es el surgimiento de la aporofobia, un término fue definido por Adela Cortina en 1995 como “aporofobia” y que consiste en mostrar una doble actitud en nuestro comportamiento, por un lado se expresan sentimientos de rechazo, aversión, temor y desprecio hacia el pobre, hacia el desamparado, mientras que por otro lado, se muestra una actitud de aprobación, acercamiento hacia aquellas personas que están cerca del poder, esperando ser mirados y tomados en cuenta por ellos para obtener algún beneficio que les permita reducir la distancia abismal que existe entre ricos y pobres.

    La pandemia fue el marco en el cual tuvimos oportunidad de observar comportamientos colectivos que mostraban una gran irracionalidad, al no seguir las indicaciones de las autoridades sanitarias y puede afirmarse que la rapidez con la que se propagó la pandemia en todo el mundo y el alto número de fallecidos fue resultado de ignorancia e irracionalidad colectiva, porque millones de personas no valoraron el peligro que estaban enfrentando.

Otras muestras de locura colectiva en nuestra sociedad contemporánea es la normalización de la existencia de una enorme desigualdad social, el crecimiento de una ignorancia colectiva en la sociedad del conocimiento, el aumento del fanatismo religioso, la presencia de guerras raciales, el resurgimiento de grupos fascistas en varias partes del mundo, el crecimiento de la xenofobia, de odio hacia los migrantes, el aumento alarmante de cifras de feminicidio y de expresiones de homofobia, la intolerancia política, una ceguera moral colectiva, el culto al dinero como valor máximo a alcanzar, normalización de la existencia de corrupción, de políticos que se enriquecen con dineros públicos, etc.

La humanidad entera se encuentra en un estado de involución social y la percepción de la realidad está afectada por la presencia de una infoxicación, es decir una intoxicación por exceso de información que da como resultado el encierro en el mundo de lo privado, el uso desproporcionado de redes sociales como principal fuente de información de los acontecimientos.

La ausencia de la racionalidad en el análisis de la abundante información que recibimos hoy en día, está conduciendo a la desaparición del pensamiento libre en millones de personas, que están perdiendo su condición de homo sapiens para convertirse en homo videns al limitarse a observar y ver los acontecimientos sociales, manipulados por una sociedad que promueve el culto a la imagen, menosprecia la libertad de pensamiento y abandona el hábito de la lectura para dedicar varias horas al día a fijar nuestra vista en las pantallas de nuestros teléfonos celulares, pantallas de computadoras o de nuestras televisiones.

La crisis económica que estamos padeciendo crea una distancia abismal entre quienes están cerca del poder, quienes aspiran pertenecen al uno por ciento de la población que acapara la mayor parte de la riqueza socialmente producida y una inmensa mayoría que vive en condiciones de precariedad económica, padeciendo una constante incertidumbre porque no sabemos lo que pasará el día siguiente y siempre sentimos el temor de que perderemos todo de un momento a otro.

En este contexto social, la posibilidad de manipular a las masas es algo que suele suceder y un ejemplo de ello lo vimos recientemente en Chile, cuando la población participó masivamente en una consulta popular para decidir si se aprobaba una nueva constitución que contenía una gran cantidad de derechos humanos, laborales y sexuales, que de haber sido aprobada hubiera colocado a Chile como el país que tenia la constitución que contenía la mayor cantidad de derechos humanos, pero la sorpresa fue que los resultados demostraron un rechazo masivo hacia este proyecto de nueva constitución, porque la mayoría de los chilenos que participaron en esa consulta decidieron renunciar a su libertad y eligieron continuar con la constitución heredada por el pinochetismo.

En este mismo contexto debemos ubicar la reciente marcha de miles de personas que se manifestaron en varias ciudades de México, marchando bajo la consigna “Yo apoyo al INE”, manifestando un rechazo a la Reforma electoral que promovió el Presidente Andrés Manuel López Obrador y el partido en el poder Morena. No cabe duda de que fue una marcha con tintes políticos, lo que cabría preguntarse es si quienes se manifestaron realmente están politizados en el sentido de saber el porqué estaban marchando y en contra de qué estaban protestando. Existen evidencias de que buena parte de los asistentes fueron trasladados desde diferentes puntos en camiones contratados para dar tal tipo de servicio. Hay denuncias y fotos que circulan en redes sociales que muestran imágenes de personas dentro de la marcha que estaban repartiendo billetes a otras personas.

Al margen de lo anterior, parece que quienes defienden al INE ignoran que defienden a personas que han prostituido y pervertido a una institución que surgió para garantizar la democracia electoral en México. Quienes argumentan que el INE fue quien le dio el triunfo en el 2018 a Morena y Andrés Manuel López Obrador, mienten porque el la derrota del prianismo se logró gracias a la alta participación electoral que permitió un alud de votos a favor de AMLO que fue imposible de ocultar y la ciudadanía logró impedir varios intentos de fraudes, mientras que los funcionarios del INE (que son los mismos), se hicieron de la vista gorda ante las denuncias de acarreo, compra de votos, violación del monto financiero permitido para realizar campañas electorales, etc. De igual forma, desconocen que las instituciones que conforman la base de nuestro sistema social, han sido el resultado de creaciones humanas, es decir, no son producto de un origen divino, ni son inamovibles, son entidades sociales que fueron creadas para representar y dar un servicio público. Se sostiene con dinero proveniente de recursos públicos y quienes dirigen a esta institución, reciben sueldos que por su monto despiertan la indignación.

Si revisamos los puntos sobresalientes de la Reforma Electoral, podremos ver que en su contenido se reflejan peticiones que diversos movimientos populares manejaron en su momento como consignas de lucha.

1.- El INE no desaparece, cambia de nombre para ser denominado Instituto Nacional Electoral y de Consultas. Con esta nueva denominación se institucionalizará el mecanismo de las consultas como alternativas de consolidación de la democracia, más allá de la elección de candidatos a puestos de elección popular y promueve la democracia participativa en la medida que la ciudadanía tendrá derecho a opinar sobre asuntos de relevancia social con la implementación de una consulta. ¿Quién podría estar en contra de este cambio de nombre y de función del INE, que seguirá siendo autónomo?

2.- Reduce el número de diputados de 500 a 300. Todos los mexicanos sabemos que los Diputados son una parte importante para la vida política de nuestro país cuando cumplen su función respondiendo a las expectativas que generan desde el inicio de su campaña electoral hasta el momento del triunfo. Sin embargo, la realidad ha resultado muy contraria a lo que se esperaba y ha estado cargada de grandes decepciones. Reducir de 500 a 300 el número de diputados es sin duda alguna un gran paso en la construcción de la democracia porque se impediría seguir manteniendo a parásitos y vividores de la política y la atención se centraría en aquellos diputados que estén en funciones para exigirles un mejor desempeño en su trabajo.

3.- Se reduce el número de Senadores de 128 a 96. Igual comentario que en el punto anterior

4.- Los Consejeros del INEC y Magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), serán propuestos por los tres poderes de la Unión y elegidos por medio del voto popular en elecciones abiertas. ¿Alguien tiene alguna objeción en esta propuesta? Yo no veo ningún aspecto negativo en la misma y considero que someter a elección popular este tipo de cargos, sería un gran avance en la construcción de la democracia en nuestro país.

5.- Recorta el número de Consejeros de INEC de 11 a 7. Totalmente de acuerdo, porque quienes han ocupado esos cargos no han destacado por sus aportaciones a la construcción de la democracia en México. Decidir quien será Consejero o Magistrado Electoral no debería tomarse esa decisión en lo oscurito o tras bambalinas, debe ser un proceso abierto al público y quienes aspiren a esos cargos deben presentar un plan de trabajo y demostrar una clara trayectoria de compromiso social previa.

6.- El financiamiento para partidos políticos será solo para realizar campañas electorales. Durante décadas, los partidos afines al prianismo recibieron miles de millones de pesos y lo gastaron a discreción enriqueciendo las fortunas personales de quienes ocupaban cargos políticos o de poder en las estructuras de los diferentes partidos políticos. Mientras que esto sucedía, la población mexicana se sumergía en la pobreza y aumentaba la desigualdad social. Las elecciones mexicanas tuvieron el triste honor de ser una de las elecciones más costosas del mundo entero. Por esas razones en varios movimientos colectivos se manejó la consigna de “No más financiamiento a los partidos políticos”.

7.- Propone una reducción a 30 minutos diarios de propaganda política en radio y televisión. Concretar este punto abonaría a mejorar la salud mental de la población y a ahorrar dinero del erario público, porque la propaganda política no es la que determina la dirección del voto por parte de los electores.

8.- Disminuye la participación en una consulta popular de 40 a 33% para que el resultado sea vinculante. Recordemos que en la consulta nacional para enjuiciar a los expresidentes mexicanos participamos más de 7 millones de mexicanos y los resultados no fueron vinculantes por la exigencia de que debería superar el 40% del padrón electoral.

Oponerse a la aprobación de la Reforma Electoral que contiene estos puntos es oponerse al avance en la construcción de la democracia en México. No debemos tener “miedo a la libertad”, al contrario, debemos hacer uso de la misma para aumentar nuestra participación en la discusión de los asuntos públicos y construir con ello una democracia participativa que nos permita avanzar en la consolidación de la democracia en nuestro país.

Es verdad que la movilización social es el instrumento principal para lograr cambios sociales, esto lo hemos aprendido al estudiar la Historia de la humanidad, donde se observa que los grandes cambios sociales han sido producido por la acción de grandes movimientos colectivos. Pero las movilizaciones que han logrado grandes cambios sociales se han caracterizado por la organización colectiva de quienes participan en ellos por, la unidad en la acción de quienes forman parte de dichos movimientos masivos sobre todo por la claridad política y consenso social acerca de los motivos que impulsan la movilización.

La marcha de este domingo pasado, si bien registró una alta asistencia, no puede decirse que la presencia de las miles de personas que estuvieron presentes representa a un movimiento colectivo organizado y consciente de los motivos de su lucha. No pasó de ser una muchedumbre que se reunió atendiendo al llamado de quienes organizaron el acto, quienes respondían a diversos motivos, los cuales están muy lejanos de fundamentar una verdadera oposición, organizada en forma colectiva y con claridad política. Esto se evidenció con las entrevistas que circularon en redes sociales hechas por ciudadanos que utilizaron la facilidad de actuar como reportero utilizando un teléfono celular. Varios asistentes entrevistados respondieron que desconocían el contenido de la Reforma Electoral, que sólo estaban ahí manifestándose “para defender al INE”, ignoraban el motivo real de su asistencia a ese acto y dieron muestras de que fueron trasladados a ese evento sin tener una clara explicación política sobre lo que estaban protestando.

En un movimiento colectivo existe un sentimiento de pertenencia al mismo de parte de quienes lo conforman, comparten un sentimiento de unidad y solidaridad en la lucha porque persiguen objetivos comunes. En la marcha del domingo pasado, no hubo tal sentimiento de pertenencia, ni de unidad entre quienes participaron en la misma. Todo apunta a que fue un acto de manipulación masiva que pretende defender intereses particulares, que son de naturaleza incongruente con la democracia, como por ejemplo, la defensa de los altos sueldos de quienes forman parte de la dirigencia de este instituto y la marcha fue utilizada para golpear al gobierno en turno utilizando una falsa bandera de democracia.

Lo que sí pudo observarse, es la ironía de ver marchar juntos a personajes que han dado muestras claras de aporofobia, mezclados con personas que asistieron a ese evento sólo porque les ofrecieron dinero por participar en esa marcha. De igual forma, resalta la contradicción de ver marchar por las calles de varias ciudades del país a personajes que en el pasado protestaban contra las manifestaciones callejeras y llamaban a criminalizar las protestas que intentaron impedir la Reforma Laboral, la Reforma energética y la Reforma educativa.

Una pregunta que es válida hacer a quienes desfilaron en esta marcha: ¿Dónde estaban cuando se sometió a consulta popular la posibilidad de someter a juicio a Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto?

Al parecer quienes marcharon este domingo en contra de la Reforma Electoral, tienen miedo de experimentar la libertad de ser sujetos políticos con libre pensamiento y prefieren mantener una actitud de sumisión y conformismo social, apoyando a destacados representantes de una época en la que predominaba el autoritarismo, la corrupción, el saqueo de recursos públicos y naturales del país.

Por otro lado, no debemos rechazar la posibilidad de que esa marcha haya sido financiada por representantes del poder corporativo que se han visto afectados por las políticas impulsadas por Andrés Manuel López Obrador y que desean retornar a aquellos tiempos en los cuales podían maximizar sus beneficios económicos explotando a sus trabajadores, destruyendo al medio ambiente, sin pagar impuestos y sin interferencia alguna del Estado mexicano.

La Reforma Electoral debe aprobarse porque lo que mantiene unida a una sociedad es el funcionamiento de sus instituciones y éstas deben funcionar de acuerdo a las circunstancias que exijan la consolidación de la democracia. Todas las instituciones son creaciones humanas y por esa condición son susceptibles de cambios en su estructura y funcionamiento, sobre todo si son instituciones públicas que han estado manejando grandes cantidades de dinero desde hace décadas.

El INE ha dejado de ser una institución que garantiza la democracia, porque tuvo una actuación parcial en los fraudes electoral del 2006 y del 2012, se ha convertido en un verdadero obstáculo para la democracia porque recibe una cantidad exagerada de recursos públicos, de los cuales proceden los pagos de altísimos sueldos de los Consejeros y el pago sin fundamento social de financiamiento a partidos político.

Necesitamos un INE que funcione para garantizar la unidad, la cohesión social y logre el consenso colectivo en las jornadas electorales. La ciudadanía desconfía de los políticos, de los partidos políticos y de las instituciones gubernamentales, aprobar esta reforma ayudaría a aumentar la credibilidad de un INE que hoy se encuentra hundido en la desconfianza popular por el desempeño que han tenido sus funcionarios en elecciones del pasado, en las cuales mostraron un comportamiento parcial, inaceptable en esta institución y se ha convertido en fuente de riqueza de los consejeros que ganan megasueldos por un trabajo mal hecho. No podemos cambiar lo que ha sido, pero sí podemos cambiar como será en el futuro, debemos ver el pasado y el presente con ojos críticos para construir un mejor futuro.

La Reforma Electoral que se presenta beneficia a la población mexicana y representa un avance en la construcción de la democracia en México y crea las condiciones para avanzar en la institucionalización de la democracia participativa en México. La democracia es un asunto de educación política de los ciudadanos y la mejor educación en política es la participación activa en la discusión colectiva de los asuntos públicos, porque es a través de las luchas sociales cuando se obtiene un aprendizaje social. Esta participación ciudadana implica la transformación de las instituciones para lograr que ellas a su vez incentiven la participación ciudadana y construyan en ese proceso una vinculación social.

En esa línea de pensamiento, puede afirmarse que la marcha del 13 de noviembre en varias ciudades mexicanas forma parte de las expresiones de la irracionalidad de nuestros tiempos, porque la Reforma electoral contribuirá sin duda alguna a la consolidación de la democracia y estimulará la democracia participativa al incluir el mecanismo de las consultas ciudadanas.

Bauman, Zygmunt: Modernidad líquida. México. Fondo de Cultura Económica, 2,000

Bauman, Zygmunt/Donskins, Leonidas: Ceguera moral: la perdida de la sensibilidad en la modernidad líquida. Ed. Paidós. Madrid, 2017

Blanco, Amalio: Psicología de los grupos. Ed, Pearson Prentice Hall. Madrid, 2,007

https://ajuntament.barcelona.cat/bcnvsodi/es/aporofobia-juicio-y-desprecio-al-pobre/

https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/2022/11/04/reforma-electoral-de-amlo-estas-son-sus-10-propuestas-clave/

Yescas, Oscar: La sociopatología de la sociedad contemporánea

https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/07/la-sociopatologia-de-la-sociedad.html

Yescas, Oscar: La sociedad de la ignorancia

https://oscaryescasd.blogspot.com/2022/10/lasociedad-de-la-ignorancia-oscaryescas.html

jueves, 3 de noviembre de 2022

 Mis primeras letras

Oscar Yescas Domínguez
2 de noviembre de 2022

Hace 30 años en un día como hoy, el 2 de noviembre de 1992 nos encontrábamos mis hermanos y gran parte de nuestra familia extensa, en el interior de una funeraria velando el cuerpo de nuestra querida madre Adelina Domínguez de Yescas. Desde entonces de una manera inevitable asocio el día de muertos con la fecha en la que falleció mi compañera de festejo de cumpleaños durante gran parte de mi vida, porque por azares del destino, aparte de que mi madre me dio la vida en la extinta Clínica Obrera de la sección 65 del sindicato de Mineros en Cananea, Sonora, me tocó nacer el día que ella cumplía años, por lo que desde que cumplí el primer año de vida, festejábamos juntos nuestros respectivos cumpleaños.

Ese hecho, sumado al haber nacido el día que ella cumplió 38 años y ser el último hijo, el hijo menor, creó un fuerte vínculo entre ambos, lo cual dicho en otras palabras, me tocó ser el hijo favorito de mi madre. Inclusive según nos contó, me puso el nombre de Oscar, porque para ella, mi nacimiento le provocó gran alegría por ser un embarazo de alto riesgo por estar en edad avanzada, haber nacido en esas condiciones fue para ella como si le hubieran dado un gran premio, como si le hubieran dado un Oscar, el mayor premio que dan en la academia de Hollywood y por eso eligió ese nombre para mí.
Cuando me fui a estudiar Psicología a Veracruz, alejándome más de 3,000 kilómetros de mi hogar, quien más sufrió fue mi madre porque estaba muy apegada a mí, como conseguí trabajo mientras estudiaba mi carrera universitaria, hice una carrera laboral que continuó después de haber terminado mis estudios universitarios, por lo que regresé a Hermosillo después de ocho años de ausencia y me volví a reunir con mi querida madre quien seguía mostrando su gran amor hacia mí, un amor incondicional, de los que duran toda la vida.
Su fallecimiento fue repentino e inesperado, por lo que nos tomó de sorpresa, fue una de esas partidas que rompen el corazón, una de esas heridas que nunca sanan, sólo se aprende a convivir con ella, lo mismo me pasó con el fallecimiento previo de mi padre siete años antes. En los últimos cuatro años, tres de mis hermanos fallecieron: René, Héctor y Javier Humberto, por lo que mi corazón fue golpeado nuevamente en esas tres ocasiones.
Cada quien tiene su forma personal de conmemorar a sus muertos, algunos cumplen el ritual de visitar sus tumbas a llorarlos, llevarles música, flores o alimentos. Otros van a misa, algunos más dedican este día a recordarlos y llegan a caer en estado de depresión, otros prefieren rescatar los bellos recuerdos que mantienen de los ausentes. Yo he optado por esto último, es decir, prefiero mantener vivos a mi madre, padre y tres hermanos fallecidos a través de recordarlos constantemente y homenajearlos actuando como ellos me enseñaron, o como a ellos les habría gustado, privilegiando la sonrisa por encima del llanto, porque estoy convencido de que hubieran preferido ser recordados con una sonrisa y no con un llanto. Recordando los más bellos recuerdos de las gratas vivencias que compartimos juntos, el dilema que enfrento es que si me sumerjo en mis recuerdos, son tantos los momentos gratos que compartimos que me es difícil escoger algunos de ellos, porque fui un afortunado al proceder de una familia integrada que a pesar de vivir con precariedad, las carencias se compensaban con la abundancia del amor que nos unía como familia. Éramos felices a pesar de nuestras limitaciones, porque tuvimos padres que nos enseñaron grandes valores y fueron un modelo a seguir para todos nosotros. Sé que hay personas que no tuvieron la fortuna de tener padres modelo, que sufrieron abusos, abandono o maltrato físico, la verdad, me siento mal por ellos, y saber eso sólo me hace revalorar aún más a mi padre y madre, porque en gran parte gracias a ellos soy lo que soy actualmente. En este punto, lejos de llorarlos por tristeza, sonrío al recordarlos y si llegan a rodar unas lágrimas cayendo por mi rostro, son lágrimas de alegría, de agradecimiento por haber formado parte de esta hermosa familia nuclear que llevó el nombre de Yescas Domínguez. En este 2 de noviembre, elevo mi rostro hacia el infinito y dedico una sonrisa de agradecimiento a la musa que me inspiró a escribir mis primeras palabras en mi tierna infancia: “Amo a mi Mamᔡ