Otro
mundo es posible
Oscar
Yescas Domínguez
1o.
de septiembre de 2022
La
incertidumbre que nos rodea en nuestras vidas tiene muchas fuentes,
una de ellas proviene del hecho de que la realidad social en la que
vivimos nos envía varios mensajes que llegan a ser realmente
contradictorios entre sí y por ello contribuyen a generar un alto
grado de confusión e incertidumbre, es por estas razones que nos
vemos en la necesidad de analizar la realidad de manera objetiva para
saber por qué y cómo ocurren los acontecimientos sociales y la
mejor manera de hacerlo es utilizar el conocimiento científico que
nos aportan las ciencias sociales para obtener un conocimiento de la
sociedad en la que estamos viviendo con un fundamento teórico que
vaya más allá de la visión e interpretación de las apariencias.
Una
de las múltiples contradicciones con las que vivimos que quisiera
destacar es aquella en la que por un lado nos llega abundante
información a través de las redes sociales y medios masivos de
comunicación que contribuyen a construir una percepción de que la
humanidad ha llegado a un nivel de civilización actual que se
etiqueta como “la modernidad en un mundo libre”, y se basa
en la premisa de que gozamos de amplia libertad para hacer lo que queramos, ya que con el avance científico- tecnológico ya nada es
imposible porque podemos desplazarnos por tierra, mar y aire a
cualquier lugar del planeta, las distancias se han reducido, podemos
estar conectados con personas de diferentes países en la sociedad
red y el cielo que antes se nos presentaba como el límite para
nuestras aspiraciones individuales ha sido superado con la creación
de viajes privados al espacio exterior, por lo que se puede afirmar
que con esa acción se han roto los límites que antes experimentaba
la humanidad.
La
sociedad del futuro que soñábamos en nuestra juventud en el siglo
pasado ya forma parte del presente gracias al desarrollo tecnológico,
porque hoy estamos presenciando aquello que parecía inimaginable o
lejano: teletrabajo, teleeducación, telemedicina, automóviles
conducidos por pilotos automáticos en carreteras y ciudades,
videollamadas colectivas con personas que viven en diferentes países
y continentes, podemos viajar por territorios desconocidos con la
ayuda de GPS, teléfonos inteligentes, casas inteligentes, etc. La
inteligencia artificial ya forma parte de nuestra civilización tanto
en actividades productivas como en la vida cotidiana. Por estas y
varias razones mas podemos decir que el futuro no está lejano, sino
que está hoy presente en nuestras vidas y no existen límites que
puedan detener nuestras aspiraciones.
Pero
por otro lado, dentro de este desarrollo sin límites que nos
presenta la modernidad en que vivimos, no podemos evitar observar que
existe una enorme cantidad de personas en el mundo entero viviendo en
condiciones de pobreza, hambre, miseria y una amplia mayoría de
países la población vive en un estado de precarización permanente,
ya que en pleno siglo XXI la desigualdad social ha llegado a niveles
nunca antes vistos en la historia de la humanidad. Por esas razones
millones de personas sufren un estado de gran insatisfacción social
porque son víctimas de constantes violaciones a sus derechos
humanos, son marginadas de manera permanente del desarrollo social y
el progreso social que promete el capitalismo en plena modernidad.
Entonces
es cuando del sentido común surge de una manera natural el siguiente
cuestionamiento: Si la ciencia y la tecnología han logrado tal nivel
de desarrollo con el que se puede producir en forma masiva alimentos,
ropa, casas, zapatos, etc., con lo cual se podría terminar con el
hambre, el frío y la pobreza que padecen millones de personas en el
mundo entero, ¿por qué una inmensa mayoría de la población
mundial sigue padeciendo hambre, viven en condiciones de miseria y se
les niega su condición de seres humanos?
Son
estas condiciones de insatisfacción social y sufrimiento colectivo
que padecen las mayorías marginadas de nuestra sociedad
contemporánea las que provocan que surja de una manera natural el
deseo de realizar un cambio social que contribuya a terminar con la
desigualdad social que es el origen del sufrimiento colectivo.
Pero
es aquí donde nos encontramos con otra contradicción porque estos
deseos y anhelos de cambio social se enfrentan a la existencia de un
conformismo generalizado entre la población y a una percepción
socialmente compartida de que no hay nada que podamos hacer para
cambiar esta realidad que nos tocó vivir, porque nos dicen que
el capitalismo representa el sistema socioeconómico más avanzado al
que ha llegado la humanidad y no existe otro sistema social
alternativo, por lo que muchas personas que desearían un cambio en
sus vidas personales se sienten incapaces de producir un cambio en la
realidad en que vivimos y se resignan a una vida de sufrimiento hasta
el final de sus vidas.
Por
estas razones, nos encontramos ante una situación que nos plantea de
manera urgente la necesidad de analizar la realidad de una manera
objetiva para comprender los acontecimientos de la dinámica social
de nuestros tiempos y obtener un conocimiento acerca de cómo
funcionan las cosas, para estar en condiciones de impulsar un proceso
de cambio social planeado que contribuya a una verdadera
transformación social de nuestra realidad contemporánea.
Evidentemente, esto representa una tarea compleja porque la realidad
es compleja y la tarea de describirla es, como nos dice Zygmunt
Bauman, algo parecido a pedirle a varios artistas que pinten un
cuadro en el cual describan la realidad contemporánea y lo que
obtendremos serán cuadros con imágenes distintas de una misma
realidad social.
El
conocimiento objetivo de la realidad social compleja que nos tocó
vivir, la imagen completa de nuestra realidad social sólo puede
conseguirse utilizando el conocimiento científico, retomando las
aportaciones que las diferentes ciencias sociales en su conjunto nos
brindan para obtener la imagen completa e identificar el estado
actual del sistema económico, social y político en el que estamos
viviendo.
¿Por
qué es importante utilizar el conocimiento científico en esta tarea
de describir la realidad social? Porque el conocimiento que
obtengamos de la realidad social utilizando el conocimiento
científico nos brinda la posibilidad de elección para decidir si
podemos o no realizar un cambio social y sobre todo nos permite
conocer la mejor forma de lograrlo porque estaremos en condiciones de
saber cómo suceden las cosas y como podremos contribuir al logro de
un despertar social, porque como decía el psicólogo venezolano
Alberto Merani: “El deber de todo científico social es decir la
verdad de las cosas, cueste lo que cueste”.
Este
despertar social sería algo parecido a aprender a flotar dentro del
agua, cuando alguien practica natación una de las primeras cosas que
debe aprender es a flotar y lograrlo tiene su grado de dificultad
porque el miedo nos empuja debajo del agua. Para lograr flotar, se
necesita un estado de relajación, un control de la respiración y un
grado de confianza en nosotros mismos.
Para
lograr un despertar social en la sociedad líquida de nuestros
tiempos, debemos flotar socialmente, es decir, debemos superar
nuestros temores, inseguridades, para lograr un empoderamiento
individual y colectivo y aprender a confiar en nuestra capacidad de
sujetos con historicidad, es decir, sujetos activos socialmente con
capacidad para cambiar la historia y darle el rumbo que queramos de
tal forma que podamos construir una sociedad mejor a la que estamos
viviendo actualmente. Actuar de esta forma representa un ejercicio
de autonomía, libertad individual y social, porque nos permite
responder a la pregunta acerca de ¿Cómo cambiar la realidad social?
El
fin de la sociedad actual
Por
todos es conocido que estamos viviendo en una sociedad que se
encuentra inmersa en una severa crisis social que afecta a la
población mundial, Esta crisis empezó a agudizarse con la caída
del muro de Berlín, la desintegración de la antigua Unión de
Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y el surgimiento de la
globalización, que marcaron el fin de la guerra fría y el inicio de
una nueva era caracterizada por la globalización y la creación de
un mundo unipolar bajo la hegemonía de Estados Unidos actuando como
potencia dominante.
Pero
el día de hoy estamos presenciando el ocaso de esa era, el final de
un mundo sometido a una sola potencia mundial que determinó el
destino de millones de personas en el mundo entero durante décadas,
estamos siendo testigos del fin de la mundialización de una cultura,
de una forma de vida porque cada día que pasa avanzamos en un
proceso de transición que implica la desaparición de un mundo
unipolar y la construcción de un mundo multipolar.
Estamos
viendo que el mundo se cae literalmente en pedazos, terminan las
alianzas entre países que conformaban bloques hegemónicos y se
desmoronan las instituciones internacionales que creadas para
mantener el orden mundial basado en una hegemonía unipolar, caen de
la misma forma que se derrumbaron los edificios que sufrieron el
impacto de las bombas que cayeron sobre Iraq, Afganistán, Siria,
Palestina y que hoy caen en suelo Ucraniano.
Desde
mucho antes del surgimiento de la guerra entre Rusia y Ucrania el
modelo económico social del capitalismo en su fase neoliberal dio
varias muestras de estar agotado porque el intento de mantener un
equilibrio entre una producción masiva de productos requiere de su
contraparte que es un consumo masivo para seguir funcionando. La
promesa del progreso infinito sucumbe ante el peso de una
realidad social con recursos finitos y muestra su falsedad porque
mantener este equilibrio implica seguir con una explotación
irracional de recursos naturales que está acabando con nuestros
recursos naturales,.
La
forma de vida dentro del capitalismo neoliberal nos conduce por un
camino que nos lleva a nuestra autodestrucción al estar provocando
daños a la naturaleza en forma permanente, al afectar al medio
ambiente con un consumo desmedido que provoca la contaminación de
ríos, lagos y mares. Pero sobre todo, lo que ya resulta imposible de
aceptar, es seguir explotando a seres humanos con bajos salarios,
largas jornadas laborales y mantener la esclavitud económica moderna
sin esperar una reacción emancipatoria.
La
globalización debilitó las fronteras y las grandes corporaciones
transnacionales se niegan cada vez con mayor firmeza a que los
Estados-Nación controlen la actividad económica en sus territorios
nacionales, imponen su poder económico sobre el poder político
para presionar a los gobernantes a tomar decisiones favorables a su
intención de maximizar sus beneficios económicos y quienes nos
gobiernan han aceptado abandonar la misión asignada al Estado-Nación
de garantizar el bienestar social y hoy gobiernan dando la espalda a
quienes los llevaron al poder, sujetos a los vaivenes de una economía
mundial de libre mercado.
En
este marco del surgimiento de un poder corporativo que intenta lograr
el dominio del mundo, estamos observando la desaparición del orden
mundial basado en el predominio de una sola potencia imperial porque
aumentan los países que abandonan sus alianzas políticas
tradicionales para alinearse en nuevas alianzas, debido al
surgimiento de nuevas potencias emergentes que provienen de países
que se están convirtiendo en gigantes económicos y pugnan por
conquistar un lugar privilegiado en la construcción de un nuevo
orden multipolar.
Surgen
nuevas economías emergentes que se rebelan al orden mundial anterior
liderado por Estados Unidos, manejando la premisa de defensa de la
soberanía nacional, una soberanía que estaba perdiendo valor en el
contexto de la globalización, mientras que al mismo tiempo se
preparan para una posible guerra mundial exhibiendo su poderío
militar, mostrando armamentos bélicos que tienen capacidades
mortíferas como para destruir el planeta entero varias veces.
La
situación internacional ha cambiado drásticamente en este año de
2022, la guerra entre Rusia y Ucrania ha dejado de ser la guerra de
una potencia mundial contra un pequeño país para convertirse en la
arena de lucha en el cual están involucrados directamente Estados
Unidos y los países miembros de la Otan, que apoyan al gobierno de
Ucrania aportando miles de millones de dólares, miles de mercenarios
extranjeros apoyando al ejército de Ucrania, toneladas de armamento
de última tecnología, mientras aplican sanciones económicas y
políticas en contra de Rusia para aislarlo en el plano
internacional, sin importarles las vidas humanas que se están
perdiendo en este reacomodo internacional.
Pero
dichas sanciones se están revertiendo en contra de quienes las
aplican porque los estrategas de Estados Unidos y de la Otan
“olvidaron” que vivimos en una economía globalizada y estamos
conectados de muchas formas debido a la interdependencia del mundo
globalizado, de tal manera que si se afecta a un país en su
economía, se afecta al comercio internacional y al final todos
saldremos perjudicados, de manera particular, los más afectados son
los pueblos de los países gobernados por líderes involucrados en
los conflictos internacionales.
Este
es el origen del fin de las alianzas en torno a una sola potencia
mundial, el efecto rebote de las sanciones económicas en contra de
Rusia ha puesto a los países miembros de la OTAN entre la espada y
la pared, porque se acerca el invierno y el petróleo de Rusia es
vital para varios países europeos, esta es la razón por la que cada
vez más gobiernos abandonan el buque de guerra en contra de Rusia y
rompen las alianzas que antes los mantenían unidos para priorizar la
atención a las necesidades de las poblaciones que representan.
Junto
a la toma de consciencia de que estamos viviendo momentos que se
registrarán en la historia de la humanidad como el fin de una era
histórica, por la transición de un orden mundial unipolar a otro
multipolar, debemos estar conscientes de que todos los
acontecimientos mundiales de la historia reciente y actual están
afectando nuestra visión de la realidad social, porque de manera
paulatina cae el velo que cubría nuestros ojos y nos impedía
darnos cuenta de que nuestros problemas personales no son fenómenos
aislados, sino que son parte de un mundo defectuoso, de un mundo que
está equivocado desde sus cimientos y es entonces cuando
comprendemos la veracidad de la frase “lo personal es político”.
Por
estas razones, junto a la caída del mundo unipolar en el contexto de
una economía de libre mercado, empiezan a escucharse otras voces que
cuestionan al capitalismo desde sus cimientos, que protestan contra
el totalitarismo del Mercado que excluye a amplios sectores sociales
que no pueden participar en el proceso de intercambio por no tener
capacidad adquisitiva y son condenados a formar parte de una inmensa
mayoría marginada del progreso y la modernidad. Esta modernidad que
nos rodea y determina nuestras vidas y ofrece un futuro sin garantía
alguna a las jóvenes generaciones, por su carácter capitalista,
colonialista y patriarcal, es cuestionada por voces que antes eran
silenciadas y que hoy se hacen escuchar luchando por construir un
camino que nos conduzca a la construcción de un mundo diferente al
capitalismo donde predomina la dictadura del mercado.
La
inevitable transformación de la realidad social
En
este punto es necesario decir que cuando mencionamos la necesidad de
construir un cambio en la realidad e impulsar una transformación
social, lo más probable es que encontremos un eco receptivo en
varias personas que apoyen la idea del cambio social, pero no nos
extrañe que es posible que también encontremos reacciones
contrarias y muy diferentes cuando utilizamos las palabras
capitalismo o neoliberalismo, las posibilidades de
encontrar reacciones adversas aumentarán cuando nos pronunciemos por
terminar con el modelo económico y social que rigió durante siglos
el destino del mundo y que hoy estamos presenciando que se encuentra
inmerso en una profunda crisis social.
La
sola idea de imaginar un nuevo orden mundial en el cual las políticas
públicas respondan a las mayorías que hoy viven en condiciones de
marginación y no tengan como objetivo la maximización de ganancias
para el sector privado en el que no prevalezca la economía de libre
mercado, ni la libertad de empresa, puede provocar reacciones que la
consideren como una utopía en el mejor de los casos y en casos
extremos puede provocar reacciones de rechazo de algunas personas.
Esto
sucede porque el capitalismo generó una ideología que nubló
nuestra visión acerca de como funcionan las cosas, afectó nuestra
comprensión acerca de qué es lo que produce la realidad social y
esta ideología está relacionada con la idea de modernidad que
prevalece en nuestra visión del mundo, con nuestra percepción de la
realidad social. Esta visión de la realidad moderna incluye dentro
de sí la aceptación de un sistema social basado en una dominación
social que oprime los vestigios de culturas milenarias que promueven
prácticas comunitarias y reprime cualquier proceso de liberación o
emancipación social. Esta percepción de la realidad desde la
perspectiva de la modernidad desarrolla relaciones de dominio muy
complejas que han sido creadas en el nombre del ser humano, de la
libertad y es una idea acerca de la cual no estamos del todo
conscientes.
Podríamos
comprender mejor nuestras vidas cotidianas si analizamos de manera
crítica la premisa (reconocida por todos) de que hoy en día la
humanidad ha logrado un desarrollo del conocimiento científico y
tecnológicos sin precedentes que nos ha permitido realizar viajes a
la Luna y a Marte, colocar satélites que rondan en el espacio,
construir costosas armas ultramodernas con gran potencial de
destrucción, pero a pesar de todos estos logros impresionantes, cada
día aumenta el número de millones de personas en el mundo entero
que viven en condiciones de marginación, miseria, injusticias,
porque el progreso y la modernidad los han excluido, mientras que
por otro lado, vuelve más ricos a los ricos.
Todos
somos testigos de la desigualdad social y no decimos nada porque la
modernidad, la cultura de la sociedad de consumo y la ciencia es
utilizada para beneficiar intereses privados, nos han educado para no
solo aceptar, tambien para que justifiquemos esta realidad social
excluyente y lleguemos al grado de percibir al capitalismo como el
máximo nivel de organización social al que ha llegado la humanidad.
Llegamos
al grado de aceptar una racionalidad irracional al percibir a este
sistema social excluyente como algo bueno y para que actuemos
aceptando como algo normal la producción de miseria, aceptamos
participar en la destrucción de la naturaleza con nuestro
comportamiento como consumidores y cerramos los ojos ante las
evidencias del cambio climático y sobre nuestra propia
autodestrucción.
Cada
día bebemos una dosis de ideología que nos hace ver la
irracionalidad de la modernidad como algo normal, que nos impulsa a
mantener un equilibrio entre una producción masiva y un consumo
masivo comprando cosas que no necesitamos, sin importarnos el daño
que nuestros placeres efímeros provocan a la naturaleza. La sociedad
de consumo en que vivimos promueve el consumo masivo y nos vende la
idea de que podemos tener una vida de placeres infinitos en un mundo
con recursos infinitos.
Esta
racionalidad irracional nos conduce a la creación de una
sociopatología en la cultura de la modernidad, donde el sufrimiento
ajeno nos es indiferente porque padecemos una ceguera moral tal y
como nos señaló Zygmunt Bauman, nos induce a ver como algo normal
la existencia de ricos y pobres, a cerrar los ojos y oídos al
sufrimiento colectivo que padecen millones de personas en el mundo
entero, ignorando que todos estamos conectados en esta sociedad y que
la riqueza de unos cuantos, se construye con el empobrecimiento de
millones de personas. Desconocemos que la paz social que requiere el
funcionamiento de este sistema social excluyente que es el
capitalismo neoliberal, se basa en la realización de una serie de
crímenes que se cometen en contra de una mayoría marginada en
nombre de la modernidad y la paz social. El sistema social en que
estamos viviendo no tiene relación con la vida, sino con la muerte
de la naturaleza, de nuestra fauna y de toda forma de vida, incluida
la nuestra.
Por
estas razones, la necesidad de impulsar un cambio de sistema social
es inaplazable, innegable, urgente y sobre todo, posible, pero para
lograr este cambio social debemos romper con los mitos, las creencias
que fundamentan ideológicamente a este sistema social y partir de la
construcción de un conocimiento científico social con bases
epistemológicas que orienten el proceso de transformación social de
una realidad excluyente dentro de un orden internacional unipolar que
ha construido el infierno en la tierra para una inmensa mayoría,
hacia la construcción de otra realidad que sea incluyente, con
aceptación del multiculturalismo que existe en la aldea global, para
participar en la construcción de un nuevo orden internacional en el
que cambio social parta de la aceptación social de la premisa del
ser humano como ser supremo del ser humano.
Anteriormente,
hemos permitido que otras personas hablen y decidan por nosotros a
través del la democracia representativa que hoy se presenta como un
obstáculo para construir una verdadera democracia, ahora es el
momento de desarrollar nuevos comportamientos que respondan a las
condiciones cambiantes y el más urgente de ellos es aumentar nuestra
participación social para hacer escuchar nuestra voz y participar en
ese concierto de voces que reclaman a nivel internacional la
construcción de un mundo en el que no exista el sufrimiento
colectivo ni la desigualdad social que hoy estamos padeciendo.
Para
responder a la pregunta acerca de cómo cambiar la realidad actual,
debemos aceptar como primer tarea que la comprensión de la realidad
social debe ser una de nuestras principales preocupaciones hoy en
día, lo que implica ampliar nuestro nivel de consciencia individual
para arribar al nivel de una consciencia social.
Aprehender
el conocimiento objetivo de nuestra realidad implica mejorar nuestras
fuentes de información sobre lo que sucede a nuestro alrededor y al
utilizar la perspectiva teórica en el estudio de los fenómenos
sociales podemos reconocer que lo que nos caracteriza como seres
humanos libres, es la categoría de acción, porque es la condición
que nos permite actuar con libertad y autonomía y esta libertad de
acción es la que le da un sentido real a la política.
En
la tarea de lograr una comprensión de la realidad en que vivimos,
surge la necesidad de desarrollar un pensamiento autónomo y al
ejercer la libertad de pensamiento debemos ejercer la crítica
social, lo cual nos conduce de manera inevitable que dicho
pensamiento adquiera una categoría subversiva ya que la libertad de
pensamiento tiene una importancia política debido a que implica
enfrentar el predominio de un pensamiento único que nos empuja a
aceptar la irracionalidad de la racionalidad del sistema social
capitalista en que vivimos y la única alternativa viable que se
presenta ante un autoritarismo gubernamental es el camino de la
desobediencia civil.
La
historia de la humanidad nos demuestra que los grandes cambios
sociales que han presentado, han sido por el surgimiento de grandes
movimientos colectivos que han luchado por conquistar derechos que
hoy, en este siglo XXI se están intentando eliminar y este es el
motivo que provoca el surgimiento de movilizaciones colectivas en
varios países del mundo entero.
Cambiar
la realidad social tiene como punto de partida el cambio individual y
éste puede lograrse a través de cambiar nuestra actitud sobre la
realidad al verla como un proceso de construcción social, sobre
nosotros mismos al autopercibirnos como sujetos sociales con
historicidad, con capacidad para cambiar la realidad en que vivimos y
sobre los demás al percibirlos como complemento y fuente de nuestra
identidad social, como integrantes de una comunidad a la que
pertenecemos y con quienes nos une un tejido social amplio.
Para
cambiar la realidad social necesitamos empezar a pensar por nosotros
mismos utilizando la libertad de pensamiento que nos permita lograr
una mayor comprensión y romper la acriticidad con la que vivimos
nuestras vidas cotidianas. Si varias consciencias objetivas se suman
a la exigencia de un cambio social y a la construcción de un mundo
diferente al actual, las voces que provengan de estas consciencias
llegarán a convertirse en políticamente significativas porque al
unir todas estas voces en una sola voz, en un solo grito se
convierten en una voz explícitamente política que es difícil de
ser ignorada. Este es el primer paso en el desarrollo del pensamiento
libre que nos permitirá aceptar que la premisa “otro mundo es
posible”, no es sólo una frase, sino que es una posibilidad
real porque la construcción de una nueva sociedad requiere del
surgimiento de nuevos ciudadanos, una sociedad autónoma no existirá
sin individuos autónomos, personas que hayan reformulado su actitud
hacia la esfera de lo público y establecido su conexión entre el
pensamiento y la acción.
En
tanto que estamos viendo el fin de una era y la inminente
construcción de un nuevo orden internacional en el que participan un
sinnúmero de voces que intentan hacerse escuchar para contribuir en
la definición del nuevo orden mundial, es el momento de sumar
nuestras voces para lograr construir un mundo mejor al que estamos
viviendo en estos momentos.