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lunes, 12 de septiembre de 2022

 

La muerte y sus niveles de percepción

Oscar Yescas Domínguez

12 de septiembre de 2022


Cada día mueren miles de personas en el mundo entero y la cobertura o ausencia de la misma en los medios masivos y en las redes sociales nos hacen ver que hasta en el momento de la muerte existe una desigualdad en nuestra sociedad. Mientras miles de personas mueren de hambre y su fallecimiento pasa desapercibido en el contexto de una sociedad en la que prevalece una economía de libre mercado que promueve una cultura en la que la generosidad está ausente y muestra un rostro de indiferencia social hacia el sufrimiento y muerte de los “consumidores defectuosos”.

Ortos miles mueren diariamente por actos de violencia institucional, delincuencial o actos de guerra como está sucediendo en Ucrania donde participan ejércitos entrenados para matar y las muertes de civiles sólo ocupan segundos en las noticias que ofrecen los medios masivos y sus muertes pasan rápidamente al olvido.

Pero hay otro tipo de muertes que se convierten en temas de actualidad y ocupan la atención de millones de personas, ¿por qué se presentan estas diferentes reacciones ante la muerte de unas personas? ¿Por qué el fallecimiento de algunos no merecen alguna mención o nota en los medios masivos, mientras que la partida de otros personas repercute en la bolsa de valores provocando una caída? Para responder a estas preguntas, tendríamos que responder antes a la pregunta acerca del por qué existe desigualdad social en nuestra sociedad y en este momento, tan sólo mencionaré la reciente muerte de tres personas y las diferentes reacciones que ocasionaron su partida.

La primer persona que recientemente falleció y desató reacciones en el mundo entero fue la muerte de la Reina Isabel II de Inglaterra, su muerte provocó reacciones fueron desde una oleada de memes festejando o riendo por su partida, pasando por otros sectores sociales que la despidieron con tristeza y rindiéndole honores como si fuera Jefa de un Estado-Nación y su partida provocó una brusca caída de la bolsa de valores en Inglaterra.

De antemano, sé que alguien podrá decir que la muerte de toda persona merece respeto porque todos somos humanos, todos merecemos respeto y a todos nos llegará la hora, pero la misma Reina Isabel se encargó de marcar la diferencia entre ella y el resto de seres humanos a quienes consideraba diferentes y “no iguales” porque ella era La Reina y consideraba a los demás como sus fieles súbditos. En los hechos, podría decirse que los 30 perros que tuvo como mascotas durante toda su vida, tuvieron una vida mejor que millones de seres humanos que viven en las antiguas colonias británicas. Alguien que trata mejor a un animal que a otros seres humanos refleja un grado de patología, ya que es una muestra de insensibilidad y ausencia de empatía social.

Nunca conoció la miseria o padeció hambre, al contrario vivió una vida de lujos hasta el último minuto de su existencia, su riqueza creció gracias al despojo de recursos y tesoros de otras naciones a quienes el imperio británico colonizó y este proceso de dominio extranjero sobre una nación soberana no estuvo exenta del asesinato de quienes se atrevieron a enfrentar a los invasores.

¿Cuál es el legado de la Reina Isabel? Contribuir al aumento de la desigualdad social en el mundo entero ¿Qué hizo para cambiar el mundo? En nombre de “Su Majestad” la Reina Isabel, fueron asesinados miles de personas, por lo que podría decirse que el respeto por la vida humana es algo que la Reina Isabel nunca mostró durante “su reinado”, porque trató a millones de personas como si los demás fueran subhumanos, les negó su condición humana y atropelló su dignidad.

La segunda que persona que falleció recientemente y que es importante para mí, es Marciano Cantero el vocalista principal del grupo de rock argentino los Enanitos verdes, quienes durante cuatro décadas deleitaron al público de todo el mundo con sus canciones. Fueron innumerables las veces que sólo escuchar sus canciones me alegraba el día porque me provocaba el deseo de bailar, de mover el cuerpo, que me sacaron de períodos de depresión o tristeza que llegué a experimentar en algunos momentos de mi vida, o simplemente me ayudaron a salir de un estado de agotamiento mental, por lo que recurría a la musicoterapia que ha sido mi tabla de salvación y Los Enanitos Verdes figuraban dentro de mis favoritos. La música siempre ha sido el idioma universal por excelencia y las canciones de Los Enanitos Verdes acompañadas de la voz de Marciano Cantero contribuyeron a unir a millones de personas en los innumerables conciertos que dieron en vivo. Pertenezco a la generación que recibió al rock en su idioma inicial que fue el inglés durante la década de los sesentas y recuerdo cuando nos decían que no se podía tocar el rock en español porque era algo parecido a una blasfemia, porque debería cantarse en inglés. Tonterías que la gente inventa para resistirse a los cambios, pero gracias a personas como Marciano Cantero el rock en español está hoy en día en el mismo nivel que el rock inglés, o el rock de cualquier idioma o país, la música es la música y no debe ponerse límites. Debo decir con gran orgullo, que Marciano Cantero nos honró con su presencia a los habitantes de la capital de Sonora: Hermosillo, porque radicó un tiempo en esta ciudad. En estos “primeros días sin ti”, se resiente con gran pesar tu ausencia querido Marciano Cantero, ¡gracias por tu legado que permanecerá por siempre en nuestros corazones!

Finalmente y no menos importante para mí, fue la noticia de la muerte de Néstor Braunstein, psicoanalista argentino que estuvo un tiempo radicando en México en calidad de exiliado huyendo de la dictadura militar en su país. Nunca lo conocí en persona pero puedo decir que estoy en gran deuda con él, porque cuando decidí estudiar Psicología, viajé más de 3,000 kilómetros de Hermosillo, Sonora a Xalapa Veracruz, es decir, del noroeste de México al Sureste del mismo y elegí la Universidad Veracruzana porque en 1976 tenía fama de que era la mejor Facultad de Psicología de México y viajé por mis propios medios porque mis padres no tuvieron dinero para apoyarme en seguir mi sueño, pero eso sí, me dieron lo más importante: mucho amor.

El asunto es que llegando a Xalapa me encuentro con la novedad de que la Facultad de Psicología era considerada la mejor del país porque estaba entrando la corriente conductista a Latinoamérica a través de la Universidad Veracruzana. En años previos había leído varios libros sobre psicoanálisis (Sigmund Freud, Erich Fromm, Wilhelm Reich y otros) y fueron las lecturas que me motivaron a tomar la decisión de estudiar Psicología y pensé que esa era la Psicología que encontraría en la Universidad Veracruzana, pero grande fue mi decepción porque lo que me encontré fue un reduccionismo científico y peor aún, un corrientismo psicológico, una corriente de la Psicología que se autoproclamaba “científica”, basada en la evidencia y rechazaba al psicoanálisis y otras corrientes de la Psicología por “no ser científicas”.

Estuve el primer semestre en conflicto, intentando decidir si renunciaba a mi sueño de ser Psicólogo y regresar a mi pueblo para estudiar otra cosa diferente, o si me resignaba a estudiar algo que de antemano y manera muy intuitiva rechazaba por su falsedad. Pero al terminar el primer semestre cayó en mis manos un libro de Néstor Braunstein titulado Psicología, Ideología y ciencia, que circuló en manos de estudiantes como una “lectura prohibida en Psicología”, ya que los profesores de aquel entonces nos prohibieron su lectura a nombre de que “no era un libro científico”.

Pero como buen contreras, como siempre, lo prohibido aumenta su atractivo, decidí leerlo detenidamente para saber por qué lo rechazaban de esa manera tan firme, ¿por qué actuaban como si representara un peligro para los estudiantes? Con cada página que leía de ese libro, sentía que mi mente se aclaraba más, veía la continuidad de las lecturas previas sobre psicoanálisis y marxismo que tanto me atrajeron al grado de decidirme estudiar Psicología y comprendía mi rechazo inicial al conductismo porque entendía que en realidad el conductismo no era una ciencia como nos decían, sino más bien, una ideología en la que nos estaban adoctrinando para en nombre de la Psicología utilizar una técnica disfrazada de ciencia que permitiera controlar la conducta de otras personas.

La lectura de este libro y la gran motivación que tenía por formarme como Psicólogo, me sirvió para tomar la decisión de seguir estudiando Psicología soportando cinco semestres de formación conductista, mientras continuaba realizando lecturas por mi cuenta, lecturas extracadémicas que me permitieron debatir constantemente con mis maestros sobre los fundamentos epistemológicos de la Psicología, hasta llegar al sexto semestre y entrar al área de Psicología social, donde me encontré con un colectivo formado por otros estudiantes y profesores que teníamos la misma percepción de la Psicología como una ciencia de ayuda social que debería servir para la emancipación social, no para el control social y nuestra misión era construir una Psicología socialmente sensible.
Ayer que me enteré del fallecimiento de Néstor Braunstein, no pude evitar recordar todas las peripecias que enfrenté en mis primeros años como estudiante de Psicología y reconozco que la lectura de su libro Psicología, ideología y ciencia, marcó mi existencia al grado de usarlo en mi rol de profesor de Psicología como una lectura de estudio básica con mis alumnos en mis seminarios de Psicología social. 
Su muerte deja un gran hueco en el campo de la Psicología y su partida provoca un gran pesar, acompañado de un sentimiento de gratitud por haber coincidido en nuestros caminos y haber encontrado ese libro en un momento determinante en mi formación como profesional de la Psicología.

Como puede verse, los seres humanos le asignamos valores a lo que nos rodea y a todo cuanto sucede en función de nuestra percepción personal, así podemos comprender que una billetera desgastada no tendrá valor para alguna persona, pero sí lo tendrá si es la billetera que perteneció a nuestro padre. Como bien dijo el filósofo coreano-alemán Byun Chul Han: "la muerte no es democrática" y la muerte de otras personas se valora en función de nuestra experiencia personal, de su aportación a la sociedad, el legado que deja quien fallece y el aprendizaje que deberíamos obtener de la muerte de otras personas es que lo más importante debería ser que todas las personas deberían ser tratadas como seres humanos y no como subhumanos, porque siempre deben estar presente en nuestros pasos los valores de la solidaridad, empatía, sensibilidad y compromiso social, porque al final de nuestras vidas, cosechamos lo que sembramos.

Lo mas importante en nuestras vidas debe ser la vida misma y el respeto a la dignidad y la vida de las demás personas siempre debe guiar nuestras decisiones, porque desde una perspectiva humanista, como decía Carlos Marx en su crítica a la religión, el ser humano es el ser supremo del ser humano, no hay lugar para Dioses falsos. Idolatrar personas, figuras materiales o edificios va en contra de la naturaleza humana. Como pueden ver, no todas las muertes son percibidas de la misma forma, en nuestra sociedad, por lo que podemos concluir que hasta en la muerte hay niveles que rompen la igualdad social. Por último, sólo puedo preguntar: ¿Reyes y Reinas en pleno siglo XXI? ¡Por favor!

Enanitos verdes. Temas enganchados

https://www.youtube.com/watch?v=6g1gsArGgcE&ab_channel=TotalMusic

Enanitos verdes Lamento boliviano 

https://www.youtube.com/watch?v=k2zjVN1_eY8&ab_channel=huevosrevueltosVEVO

Yescas, Oscar: Por una Psicología socialmente sensible

https://oscaryescasd.blogspot.com/2017/11/por-una-psicologiasocialmente-sensible.html

jueves, 1 de septiembre de 2022

 

Otro mundo es posible

Oscar Yescas Domínguez

1o. de septiembre de 2022

La incertidumbre que nos rodea en nuestras vidas tiene muchas fuentes, una de ellas proviene del hecho de que la realidad social en la que vivimos nos envía varios mensajes que llegan a ser realmente contradictorios entre sí y por ello contribuyen a generar un alto grado de confusión e incertidumbre, es por estas razones que nos vemos en la necesidad de analizar la realidad de manera objetiva para saber por qué y cómo ocurren los acontecimientos sociales y la mejor manera de hacerlo es utilizar el conocimiento científico que nos aportan las ciencias sociales para obtener un conocimiento de la sociedad en la que estamos viviendo con un fundamento teórico que vaya más allá de la visión e interpretación de las apariencias.

Una de las múltiples contradicciones con las que vivimos que quisiera destacar es aquella en la que por un lado nos llega abundante información a través de las redes sociales y medios masivos de comunicación que contribuyen a construir una percepción de que la humanidad ha llegado a un nivel de civilización actual que se etiqueta como “la modernidad en un mundo libre”, y se basa en la premisa de que gozamos de amplia libertad para hacer lo que queramos, ya que con el avance científico- tecnológico ya nada es imposible porque podemos desplazarnos por tierra, mar y aire a cualquier lugar del planeta, las distancias se han reducido, podemos estar conectados con personas de diferentes países en la sociedad red y el cielo que antes se nos presentaba como el límite para nuestras aspiraciones individuales ha sido superado con la creación de viajes privados al espacio exterior, por lo que se puede afirmar que con esa acción se han roto los límites que antes experimentaba la humanidad.

La sociedad del futuro que soñábamos en nuestra juventud en el siglo pasado ya forma parte del presente gracias al desarrollo tecnológico, porque hoy estamos presenciando aquello que parecía inimaginable o lejano: teletrabajo, teleeducación, telemedicina, automóviles conducidos por pilotos automáticos en carreteras y ciudades, videollamadas colectivas con personas que viven en diferentes países y continentes, podemos viajar por territorios desconocidos con la ayuda de GPS, teléfonos inteligentes, casas inteligentes, etc. La inteligencia artificial ya forma parte de nuestra civilización tanto en actividades productivas como en la vida cotidiana. Por estas y varias razones mas podemos decir que el futuro no está lejano, sino que está hoy presente en nuestras vidas y no existen límites que puedan detener nuestras aspiraciones.

Pero por otro lado, dentro de este desarrollo sin límites que nos presenta la modernidad en que vivimos, no podemos evitar observar que existe una enorme cantidad de personas en el mundo entero viviendo en condiciones de pobreza, hambre, miseria y una amplia mayoría de países la población vive en un estado de precarización permanente, ya que en pleno siglo XXI la desigualdad social ha llegado a niveles nunca antes vistos en la historia de la humanidad. Por esas razones millones de personas sufren un estado de gran insatisfacción social porque son víctimas de constantes violaciones a sus derechos humanos, son marginadas de manera permanente del desarrollo social y el progreso social que promete el capitalismo en plena modernidad.

Entonces es cuando del sentido común surge de una manera natural el siguiente cuestionamiento: Si la ciencia y la tecnología han logrado tal nivel de desarrollo con el que se puede producir en forma masiva alimentos, ropa, casas, zapatos, etc., con lo cual se podría terminar con el hambre, el frío y la pobreza que padecen millones de personas en el mundo entero, ¿por qué una inmensa mayoría de la población mundial sigue padeciendo hambre, viven en condiciones de miseria y se les niega su condición de seres humanos?

Son estas condiciones de insatisfacción social y sufrimiento colectivo que padecen las mayorías marginadas de nuestra sociedad contemporánea las que provocan que surja de una manera natural el deseo de realizar un cambio social que contribuya a terminar con la desigualdad social que es el origen del sufrimiento colectivo.

Pero es aquí donde nos encontramos con otra contradicción porque estos deseos y anhelos de cambio social se enfrentan a la existencia de un conformismo generalizado entre la población y a una percepción socialmente compartida de que no hay nada que podamos hacer para cambiar esta realidad que nos tocó vivir, porque nos dicen que el capitalismo representa el sistema socioeconómico más avanzado al que ha llegado la humanidad y no existe otro sistema social alternativo, por lo que muchas personas que desearían un cambio en sus vidas personales se sienten incapaces de producir un cambio en la realidad en que vivimos y se resignan a una vida de sufrimiento hasta el final de sus vidas.

Por estas razones, nos encontramos ante una situación que nos plantea de manera urgente la necesidad de analizar la realidad de una manera objetiva para comprender los acontecimientos de la dinámica social de nuestros tiempos y obtener un conocimiento acerca de cómo funcionan las cosas, para estar en condiciones de impulsar un proceso de cambio social planeado que contribuya a una verdadera transformación social de nuestra realidad contemporánea. Evidentemente, esto representa una tarea compleja porque la realidad es compleja y la tarea de describirla es, como nos dice Zygmunt Bauman, algo parecido a pedirle a varios artistas que pinten un cuadro en el cual describan la realidad contemporánea y lo que obtendremos serán cuadros con imágenes distintas de una misma realidad social.

El conocimiento objetivo de la realidad social compleja que nos tocó vivir, la imagen completa de nuestra realidad social sólo puede conseguirse utilizando el conocimiento científico, retomando las aportaciones que las diferentes ciencias sociales en su conjunto nos brindan para obtener la imagen completa e identificar el estado actual del sistema económico, social y político en el que estamos viviendo.

¿Por qué es importante utilizar el conocimiento científico en esta tarea de describir la realidad social? Porque el conocimiento que obtengamos de la realidad social utilizando el conocimiento científico nos brinda la posibilidad de elección para decidir si podemos o no realizar un cambio social y sobre todo nos permite conocer la mejor forma de lograrlo porque estaremos en condiciones de saber cómo suceden las cosas y como podremos contribuir al logro de un despertar social, porque como decía el psicólogo venezolano Alberto Merani: “El deber de todo científico social es decir la verdad de las cosas, cueste lo que cueste”.

Este despertar social sería algo parecido a aprender a flotar dentro del agua, cuando alguien practica natación una de las primeras cosas que debe aprender es a flotar y lograrlo tiene su grado de dificultad porque el miedo nos empuja debajo del agua. Para lograr flotar, se necesita un estado de relajación, un control de la respiración y un grado de confianza en nosotros mismos.

Para lograr un despertar social en la sociedad líquida de nuestros tiempos, debemos flotar socialmente, es decir, debemos superar nuestros temores, inseguridades, para lograr un empoderamiento individual y colectivo y aprender a confiar en nuestra capacidad de sujetos con historicidad, es decir, sujetos activos socialmente con capacidad para cambiar la historia y darle el rumbo que queramos de tal forma que podamos construir una sociedad mejor a la que estamos viviendo actualmente. Actuar de esta forma representa un ejercicio de autonomía, libertad individual y social, porque nos permite responder a la pregunta acerca de ¿Cómo cambiar la realidad social?

El fin de la sociedad actual

Por todos es conocido que estamos viviendo en una sociedad que se encuentra inmersa en una severa crisis social que afecta a la población mundial, Esta crisis empezó a agudizarse con la caída del muro de Berlín, la desintegración de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y el surgimiento de la globalización, que marcaron el fin de la guerra fría y el inicio de una nueva era caracterizada por la globalización y la creación de un mundo unipolar bajo la hegemonía de Estados Unidos actuando como potencia dominante.

Pero el día de hoy estamos presenciando el ocaso de esa era, el final de un mundo sometido a una sola potencia mundial que determinó el destino de millones de personas en el mundo entero durante décadas, estamos siendo testigos del fin de la mundialización de una cultura, de una forma de vida porque cada día que pasa avanzamos en un proceso de transición que implica la desaparición de un mundo unipolar y la construcción de un mundo multipolar.

Estamos viendo que el mundo se cae literalmente en pedazos, terminan las alianzas entre países que conformaban bloques hegemónicos y se desmoronan las instituciones internacionales que creadas para mantener el orden mundial basado en una hegemonía unipolar, caen de la misma forma que se derrumbaron los edificios que sufrieron el impacto de las bombas que cayeron sobre Iraq, Afganistán, Siria, Palestina y que hoy caen en suelo Ucraniano.

Desde mucho antes del surgimiento de la guerra entre Rusia y Ucrania el modelo económico social del capitalismo en su fase neoliberal dio varias muestras de estar agotado porque el intento de mantener un equilibrio entre una producción masiva de productos requiere de su contraparte que es un consumo masivo para seguir funcionando. La promesa del progreso infinito sucumbe ante el peso de una realidad social con recursos finitos y muestra su falsedad porque mantener este equilibrio implica seguir con una explotación irracional de recursos naturales que está acabando con nuestros recursos naturales,.

La forma de vida dentro del capitalismo neoliberal nos conduce por un camino que nos lleva a nuestra autodestrucción al estar provocando daños a la naturaleza en forma permanente, al afectar al medio ambiente con un consumo desmedido que provoca la contaminación de ríos, lagos y mares. Pero sobre todo, lo que ya resulta imposible de aceptar, es seguir explotando a seres humanos con bajos salarios, largas jornadas laborales y mantener la esclavitud económica moderna sin esperar una reacción emancipatoria.

La globalización debilitó las fronteras y las grandes corporaciones transnacionales se niegan cada vez con mayor firmeza a que los Estados-Nación controlen la actividad económica en sus territorios nacionales, imponen su poder económico sobre el poder político para presionar a los gobernantes a tomar decisiones favorables a su intención de maximizar sus beneficios económicos y quienes nos gobiernan han aceptado abandonar la misión asignada al Estado-Nación de garantizar el bienestar social y hoy gobiernan dando la espalda a quienes los llevaron al poder, sujetos a los vaivenes de una economía mundial de libre mercado.

En este marco del surgimiento de un poder corporativo que intenta lograr el dominio del mundo, estamos observando la desaparición del orden mundial basado en el predominio de una sola potencia imperial porque aumentan los países que abandonan sus alianzas políticas tradicionales para alinearse en nuevas alianzas, debido al surgimiento de nuevas potencias emergentes que provienen de países que se están convirtiendo en gigantes económicos y pugnan por conquistar un lugar privilegiado en la construcción de un nuevo orden multipolar.

Surgen nuevas economías emergentes que se rebelan al orden mundial anterior liderado por Estados Unidos, manejando la premisa de defensa de la soberanía nacional, una soberanía que estaba perdiendo valor en el contexto de la globalización, mientras que al mismo tiempo se preparan para una posible guerra mundial exhibiendo su poderío militar, mostrando armamentos bélicos que tienen capacidades mortíferas como para destruir el planeta entero varias veces.

La situación internacional ha cambiado drásticamente en este año de 2022, la guerra entre Rusia y Ucrania ha dejado de ser la guerra de una potencia mundial contra un pequeño país para convertirse en la arena de lucha en el cual están involucrados directamente Estados Unidos y los países miembros de la Otan, que apoyan al gobierno de Ucrania aportando miles de millones de dólares, miles de mercenarios extranjeros apoyando al ejército de Ucrania, toneladas de armamento de última tecnología, mientras aplican sanciones económicas y políticas en contra de Rusia para aislarlo en el plano internacional, sin importarles las vidas humanas que se están perdiendo en este reacomodo internacional.

Pero dichas sanciones se están revertiendo en contra de quienes las aplican porque los estrategas de Estados Unidos y de la Otan “olvidaron” que vivimos en una economía globalizada y estamos conectados de muchas formas debido a la interdependencia del mundo globalizado, de tal manera que si se afecta a un país en su economía, se afecta al comercio internacional y al final todos saldremos perjudicados, de manera particular, los más afectados son los pueblos de los países gobernados por líderes involucrados en los conflictos internacionales.

Este es el origen del fin de las alianzas en torno a una sola potencia mundial, el efecto rebote de las sanciones económicas en contra de Rusia ha puesto a los países miembros de la OTAN entre la espada y la pared, porque se acerca el invierno y el petróleo de Rusia es vital para varios países europeos, esta es la razón por la que cada vez más gobiernos abandonan el buque de guerra en contra de Rusia y rompen las alianzas que antes los mantenían unidos para priorizar la atención a las necesidades de las poblaciones que representan.

Junto a la toma de consciencia de que estamos viviendo momentos que se registrarán en la historia de la humanidad como el fin de una era histórica, por la transición de un orden mundial unipolar a otro multipolar, debemos estar conscientes de que todos los acontecimientos mundiales de la historia reciente y actual están afectando nuestra visión de la realidad social, porque de manera paulatina cae el velo que cubría nuestros ojos y nos impedía darnos cuenta de que nuestros problemas personales no son fenómenos aislados, sino que son parte de un mundo defectuoso, de un mundo que está equivocado desde sus cimientos y es entonces cuando comprendemos la veracidad de la frase “lo personal es político”.

Por estas razones, junto a la caída del mundo unipolar en el contexto de una economía de libre mercado, empiezan a escucharse otras voces que cuestionan al capitalismo desde sus cimientos, que protestan contra el totalitarismo del Mercado que excluye a amplios sectores sociales que no pueden participar en el proceso de intercambio por no tener capacidad adquisitiva y son condenados a formar parte de una inmensa mayoría marginada del progreso y la modernidad. Esta modernidad que nos rodea y determina nuestras vidas y ofrece un futuro sin garantía alguna a las jóvenes generaciones, por su carácter capitalista, colonialista y patriarcal, es cuestionada por voces que antes eran silenciadas y que hoy se hacen escuchar luchando por construir un camino que nos conduzca a la construcción de un mundo diferente al capitalismo donde predomina la dictadura del mercado.

La inevitable transformación de la realidad social

En este punto es necesario decir que cuando mencionamos la necesidad de construir un cambio en la realidad e impulsar una transformación social, lo más probable es que encontremos un eco receptivo en varias personas que apoyen la idea del cambio social, pero no nos extrañe que es posible que también encontremos reacciones contrarias y muy diferentes cuando utilizamos las palabras capitalismo o neoliberalismo, las posibilidades de encontrar reacciones adversas aumentarán cuando nos pronunciemos por terminar con el modelo económico y social que rigió durante siglos el destino del mundo y que hoy estamos presenciando que se encuentra inmerso en una profunda crisis social.

La sola idea de imaginar un nuevo orden mundial en el cual las políticas públicas respondan a las mayorías que hoy viven en condiciones de marginación y no tengan como objetivo la maximización de ganancias para el sector privado en el que no prevalezca la economía de libre mercado, ni la libertad de empresa, puede provocar reacciones que la consideren como una utopía en el mejor de los casos y en casos extremos puede provocar reacciones de rechazo de algunas personas.

Esto sucede porque el capitalismo generó una ideología que nubló nuestra visión acerca de como funcionan las cosas, afectó nuestra comprensión acerca de qué es lo que produce la realidad social y esta ideología está relacionada con la idea de modernidad que prevalece en nuestra visión del mundo, con nuestra percepción de la realidad social. Esta visión de la realidad moderna incluye dentro de sí la aceptación de un sistema social basado en una dominación social que oprime los vestigios de culturas milenarias que promueven prácticas comunitarias y reprime cualquier proceso de liberación o emancipación social. Esta percepción de la realidad desde la perspectiva de la modernidad desarrolla relaciones de dominio muy complejas que han sido creadas en el nombre del ser humano, de la libertad y es una idea acerca de la cual no estamos del todo conscientes.

Podríamos comprender mejor nuestras vidas cotidianas si analizamos de manera crítica la premisa (reconocida por todos) de que hoy en día la humanidad ha logrado un desarrollo del conocimiento científico y tecnológicos sin precedentes que nos ha permitido realizar viajes a la Luna y a Marte, colocar satélites que rondan en el espacio, construir costosas armas ultramodernas con gran potencial de destrucción, pero a pesar de todos estos logros impresionantes, cada día aumenta el número de millones de personas en el mundo entero que viven en condiciones de marginación, miseria, injusticias, porque el progreso y la modernidad los han excluido, mientras que por otro lado, vuelve más ricos a los ricos.

Todos somos testigos de la desigualdad social y no decimos nada porque la modernidad, la cultura de la sociedad de consumo y la ciencia es utilizada para beneficiar intereses privados, nos han educado para no solo aceptar, tambien para que justifiquemos esta realidad social excluyente y lleguemos al grado de percibir al capitalismo como el máximo nivel de organización social al que ha llegado la humanidad.

Llegamos al grado de aceptar una racionalidad irracional al percibir a este sistema social excluyente como algo bueno y para que actuemos aceptando como algo normal la producción de miseria, aceptamos participar en la destrucción de la naturaleza con nuestro comportamiento como consumidores y cerramos los ojos ante las evidencias del cambio climático y sobre nuestra propia autodestrucción.

Cada día bebemos una dosis de ideología que nos hace ver la irracionalidad de la modernidad como algo normal, que nos impulsa a mantener un equilibrio entre una producción masiva y un consumo masivo comprando cosas que no necesitamos, sin importarnos el daño que nuestros placeres efímeros provocan a la naturaleza. La sociedad de consumo en que vivimos promueve el consumo masivo y nos vende la idea de que podemos tener una vida de placeres infinitos en un mundo con recursos infinitos.

Esta racionalidad irracional nos conduce a la creación de una sociopatología en la cultura de la modernidad, donde el sufrimiento ajeno nos es indiferente porque padecemos una ceguera moral tal y como nos señaló Zygmunt Bauman, nos induce a ver como algo normal la existencia de ricos y pobres, a cerrar los ojos y oídos al sufrimiento colectivo que padecen millones de personas en el mundo entero, ignorando que todos estamos conectados en esta sociedad y que la riqueza de unos cuantos, se construye con el empobrecimiento de millones de personas. Desconocemos que la paz social que requiere el funcionamiento de este sistema social excluyente que es el capitalismo neoliberal, se basa en la realización de una serie de crímenes que se cometen en contra de una mayoría marginada en nombre de la modernidad y la paz social. El sistema social en que estamos viviendo no tiene relación con la vida, sino con la muerte de la naturaleza, de nuestra fauna y de toda forma de vida, incluida la nuestra.

Por estas razones, la necesidad de impulsar un cambio de sistema social es inaplazable, innegable, urgente y sobre todo, posible, pero para lograr este cambio social debemos romper con los mitos, las creencias que fundamentan ideológicamente a este sistema social y partir de la construcción de un conocimiento científico social con bases epistemológicas que orienten el proceso de transformación social de una realidad excluyente dentro de un orden internacional unipolar que ha construido el infierno en la tierra para una inmensa mayoría, hacia la construcción de otra realidad que sea incluyente, con aceptación del multiculturalismo que existe en la aldea global, para participar en la construcción de un nuevo orden internacional en el que cambio social parta de la aceptación social de la premisa del ser humano como ser supremo del ser humano.

Anteriormente, hemos permitido que otras personas hablen y decidan por nosotros a través del la democracia representativa que hoy se presenta como un obstáculo para construir una verdadera democracia, ahora es el momento de desarrollar nuevos comportamientos que respondan a las condiciones cambiantes y el más urgente de ellos es aumentar nuestra participación social para hacer escuchar nuestra voz y participar en ese concierto de voces que reclaman a nivel internacional la construcción de un mundo en el que no exista el sufrimiento colectivo ni la desigualdad social que hoy estamos padeciendo.

Para responder a la pregunta acerca de cómo cambiar la realidad actual, debemos aceptar como primer tarea que la comprensión de la realidad social debe ser una de nuestras principales preocupaciones hoy en día, lo que implica ampliar nuestro nivel de consciencia individual para arribar al nivel de una consciencia social.

Aprehender el conocimiento objetivo de nuestra realidad implica mejorar nuestras fuentes de información sobre lo que sucede a nuestro alrededor y al utilizar la perspectiva teórica en el estudio de los fenómenos sociales podemos reconocer que lo que nos caracteriza como seres humanos libres, es la categoría de acción, porque es la condición que nos permite actuar con libertad y autonomía y esta libertad de acción es la que le da un sentido real a la política.

En la tarea de lograr una comprensión de la realidad en que vivimos, surge la necesidad de desarrollar un pensamiento autónomo y al ejercer la libertad de pensamiento debemos ejercer la crítica social, lo cual nos conduce de manera inevitable que dicho pensamiento adquiera una categoría subversiva ya que la libertad de pensamiento tiene una importancia política debido a que implica enfrentar el predominio de un pensamiento único que nos empuja a aceptar la irracionalidad de la racionalidad del sistema social capitalista en que vivimos y la única alternativa viable que se presenta ante un autoritarismo gubernamental es el camino de la desobediencia civil.

La historia de la humanidad nos demuestra que los grandes cambios sociales que han presentado, han sido por el surgimiento de grandes movimientos colectivos que han luchado por conquistar derechos que hoy, en este siglo XXI se están intentando eliminar y este es el motivo que provoca el surgimiento de movilizaciones colectivas en varios países del mundo entero.

Cambiar la realidad social tiene como punto de partida el cambio individual y éste puede lograrse a través de cambiar nuestra actitud sobre la realidad al verla como un proceso de construcción social, sobre nosotros mismos al autopercibirnos como sujetos sociales con historicidad, con capacidad para cambiar la realidad en que vivimos y sobre los demás al percibirlos como complemento y fuente de nuestra identidad social, como integrantes de una comunidad a la que pertenecemos y con quienes nos une un tejido social amplio.

Para cambiar la realidad social necesitamos empezar a pensar por nosotros mismos utilizando la libertad de pensamiento que nos permita lograr una mayor comprensión y romper la acriticidad con la que vivimos nuestras vidas cotidianas. Si varias consciencias objetivas se suman a la exigencia de un cambio social y a la construcción de un mundo diferente al actual, las voces que provengan de estas consciencias llegarán a convertirse en políticamente significativas porque al unir todas estas voces en una sola voz, en un solo grito se convierten en una voz explícitamente política que es difícil de ser ignorada. Este es el primer paso en el desarrollo del pensamiento libre que nos permitirá aceptar que la premisa “otro mundo es posible”, no es sólo una frase, sino que es una posibilidad real porque la construcción de una nueva sociedad requiere del surgimiento de nuevos ciudadanos, una sociedad autónoma no existirá sin individuos autónomos, personas que hayan reformulado su actitud hacia la esfera de lo público y establecido su conexión entre el pensamiento y la acción.

En tanto que estamos viendo el fin de una era y la inminente construcción de un nuevo orden internacional en el que participan un sinnúmero de voces que intentan hacerse escuchar para contribuir en la definición del nuevo orden mundial, es el momento de sumar nuestras voces para lograr construir un mundo mejor al que estamos viviendo en estos momentos.

viernes, 19 de agosto de 2022

 

Cananea: 15 años en una huelga que parece no tener fin

Oscar Yescas Domínguez

19 de agosto de 2022

Los tiempos que estamos viviendo se caracterizan por una fuerte ofensiva a los derechos de los trabajadores por parte del poder corporativo que se ha impuesto al poder político a nivel global. Dicha ofensiva se traduce en el desmantelamiento de contratos colectivos de trabajo a través de la eliminación de derechos laborales y prestaciones sociales que fueron conquistadas a través de la lucha de varios movimientos colectivos en el siglo pasado. Esta ofensiva en contra de los trabajadores y población en general pretende desaparecer la salud y la educación pública, eliminar el derecho a la jubilación y recortar las pensiones ya otorgadas. En el campo de la educación, el neoliberalismo terminó con la autonomía de las universidades públicas, impuso el sistema de cuotas a estudiantes y como resultado de la imposición de la privatización de la educación vemos que cada año decenas de miles de jóvenes son rechazados cuando intentan inscribirse en instituciones de educación superior.

El derecho a la educación pública, a la salud pública, a la jubilación y a una vejez vivida en condiciones dignas son derechos constantemente violados por las grandes corporaciones diariamente, ante la complacencia, silencio y pasividad de quienes dicen que nos representan en las altas esferas del gobierno en sus tres niveles. Los políticos gobiernan hoy en día a ciegas, guiados por los vaivenes oscilantes de una economía de libre mercado, que se ha convertido en la nueva dictadura de nuestros tiempos y ha provocado que el Estado-Nación abandone la misión que se le otorgó cuando fue creado que consiste en garantizar el bienestar social de la población, con la creación de diferentes dependencias de gobierno.

Ante este panorama de agresiones sin precedentes a los derechos de los trabajadores, surgen a nivel mundial focos de resistencia de parte de trabajadores organizados, grupos ecologistas que defienden el medio ambiente, grupos feministas que defienden sus vidas ante las altas tasas de feminicidio, los pueblos originarios que se niegan a matar sus identidades, cultura y conocimientos ancestrales, grupos organizados de pensionados y jubilados, etc. Pero estas reacciones de resistencia y rebelión nos recuerda al “mar de fueguitos” descrito por Eduardo Galeano en su libro de los abrazos, porque son focos de resistencia que luchan en forma aislada, brotes de rebeldía que encienden los ánimos y flamean con especial pero efímero ardor, porque no falta la traición de sus dirigentes que provoca que la lucha pierda fuerza y sentido, generando decepción y apatía para seguir luchando y ante la falta de unidad con otras luchas sociales, cada “fueguito” termina por apagar esas llamas de rebeldía y resistencia tarde o temprano. Este proceso se repite una y otra vez, es la razón por la cual se ha generalizado un conformismo social, un alejamiento de la política y un aumento de la obediencia por parte de un amplio sector de la población.

Ante este panorama, es pertinente recordar a Bertolt Brecht, dramaturgo y poeta alemán que tuvo gran influencia en los movimientos colectivos que lucharon en el siglo XX por los derechos que hoy nos están arrebatando y retomar su inolvidable poema, multicitado en todos los rincones del planeta: “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles”.

De este temple, de ese talante son los mineros de la sección 65 del Sindicato Nacional de Mineros ubicado en Cananea, Sonora, ellos son quienes el pasado 30 de julio cumplieron 15 años de huelga, están librando una larga lucha que ha roto récords de tiempo a nivel mundial y durante todo este tiempo han enfrentado y reclamado justicia a tres Presidentes de la república, a cuatro Gobernadores, quince años han pasado desde aquel lejano 30 de julio del 2007, cuando los trabajadores mineros afiliados al Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana, estallaron huelgas en tres unidades mineras propiedad del Grupo México: Cananea, Sonora, Taxco, Guerrero y Sombrerete, Zacatecas.

Las demandas que plantean los mineros no son de beneficio económico exclusivo de ellos, exigen respeto a sus fuentes de trabajo, respeto a su huelga y a su sindicato, respeto a su seguridad social (durante estos 15 años, los mineros no han recibido ningún tipo de apoyo para servicios médicos), pero también exigen respeto al medio ambiente de Cananea y sus alrededores porque la compañía Buena Vista del Cobre, propiedad del Grupo México está realizando un verdadero ecocidio con sus exploraciones de minería a cielo abierto. La población de Cananea padece y sufre constantes explosiones en suelos cercanos a sus domicilios, la explotación de los recursos naturales por parte de esta compañía minera está provocando una gran contaminación del aire, agua y subsuelos en Cananea y esta contaminación está llegando a niveles alarmantes, afectando ecosistemas y la salud del pueblo de Cananea.

Por estas razones se puede confirmar que sus demandas no son descabelladas y se encausan en la lucha de derechos que son universalmente reconocidos y que les están siendo negados sistemáticamente y de manera totalmente impune. A través de su lucha, los mineros de Cananea buscan la defensa de su sindicato en primer lugar, pelean también por la defensa del medio ambiente, defienden su derecho de huelga de manera firme y con estas metas buscan obtener un beneficio colectivo que se extiende a la población que reside en esa población con gran tradición de lucha histórica., recordemos que Cananea es considerada "la cuna de la revolución mexicana".

Pero su lucha es una lucha similar a la de David contra Goliat, es decir, actualmente siguen en pie de lucha 642 trabajadores mineros, 2 de ellos con orden de aprehensión, varios mineros han muerto durante estos últimos 15 años y han dejado desprotegidas a sus familias. Este grupo de hombres imprescindibles enfrentan a uno de los hombres más ricos del mundo Germán Larrea, el segundo hombre más rico de México sólo superado por Carlos Slim. Larrea es dueño del Grupo México y su fortuna se calculaba en el 2021 en más de 27,100 millones de dólares y es junto a Carlos Slim otro de los beneficiados por Carlos Salinas de Gortari que se convirtieron en multimillonarios de la noche a la mañana.

La prolongada duración del conflicto minero no sólo ha afectado la economía familiar de los involucrados directamente en el conflicto, es decir de los mineros, porque ha afectado la economía al reducir el consumo local porque no existe suficiente circulante para promover el intercambio que fortalezca la economía local. En su obsesión por afectar a los mineros que se atrevieron a desafiarlo, Germán Larrea ha instruido a la administración de la compañía minera a que impongan una cláusula que impide ser contratados a los trabajadores que sean locales o que hayan nacido en esa ciudad, violando con ellos una vez más el Estado de Derecho. Por esa razón, miles de ciudadanos de Cananea se han visto obligados a salir de su pueblo para buscar fuentes de trabajo en otras ciudades e inclusive en Estados Unidos.

La huelga de los mineros de Cananea ha recibido más apoyo del extranjero que en el propio territorio mexicano porque sindicatos estadunidenses y de otros países, la Comisión Interamericana de derechos humanos y otro tipo de organizaciones han manifestado en forma reiterada su apoyo a la larga lucha de los mineros de Cananea, no sólo en forma de declaraciones, sino también con apoyos económicos para apoyar el fondo de resistencia de los mineros.

Pero el principal apoyo que deberían obtener es el del Gobierno mexicano a través de las autoridades que lo representan si en verdad existiera un Estado de Derecho. Con el arribo al poder de Morena y Andrés Manuel López Obrador, se alimentaron las esperanzas de que ahora sí recibirían justicia en su larga lucha. Pero han pasado cuatro años desde que Amlo llegó al poder y las condiciones de los mineros no sólo siguen siendo las mismas, han empeorado por el desgaste provocado por el tiempo, han muerto varios trabajadores mineros que participaban en esta lucha y esta falta de respuesta gubernamental ha creado una desilusión hacia el gobierno que se promovió como “el gobierno de la esperanza” y sus funcionarios sólo representan una desilusión más en las constantes decepciones que han recibido a lo largo de su lucha.

Recientemente Germán Larrea anunció una inversión en el Estado de Sonora por más de $ 4,000 millones de dólares, anuncio que fue recibido con gran entusiasmo por el Gobernador Alfonso Durazo, quien cuando tomó posesión declaró haber recibido un Estado en quiebra financiera por actos de corrupción del Gobierno de Claudia Pavlovich. Ni una sola palabra dijo Alfonso Durazo acerca de la prolongada huelga que mantienen los mineros de Cananea, el anuncio de esa considerable inversión representa para el Gobierno del Estado una inyección económica hacia una administración estatal que se encuentra en crisis financiera.

Tampoco mencionó Alfonso Durazo la contaminación del Río Sonora sucedida hace 8 años y que fue provocada por derrames de deshechos químicos de la Compañía Buena Vista del Cobre y que afectó la salud y economía de miles de habitantes de pueblos por los que circula el Río Sonora. Para Germán Larrea la tragedia provocada por el derrame de toneladas de materiales de residuos minerales en el Río Sonora el 6 de agosto de 2014 es historia antigua y con gran descaro ofrece invertir $4,000 millones de dólares en infraestructura para minería en Empalme.

Este anuncio refleja que el problema que impide resolver el conflicto de huelga de los mineros de Cananea no es económico, porque Grupo México sí tiene dinero para invertir y podría resolver el problema de la huelga que ya lleva 15 años de un día para otro. El gran problema que enfrentan los mineros en huelga es la falta de voluntad política de quienes nos gobiernan, tanto a nivel estatal como federal, para exigir a Grupo México que cumpla con sus obligaciones que están contempladas en la ley, que atienda a los mineros y de respuesta positiva a sus demandas que se han convertido en banderas de lucha durante todos estos años. Que atienda a los centenares de afectados por la contaminación del Río Sonora, que construya el centro de salud que prometió, que limpie el Río Sonora y sobre todo que tome las medidas para evitar que se repita otra tragedia como la que sucedió hace ocho años.

Pero el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador y el Gobierno del Estado de Sonora muestra resistencia para respaldar a los mineros de Cananea porque tienen otra agenda en sus planes y la solución de la huelga no está dentro de ellos, porque lo que menos quieren es enfrentar al Grupo México y por esas razones, los funcionarios gubernamentales han postergado en varias ocasiones el reunirse con los mineros en huelga.

Los mineros fueron plantados nuevamente por el Secretario de Gobernación Adan Augusto López Hernández, quien quedó de reunirse con ellos el 6 de agosto y aplazó la reunión para el 13 de este mismo mes, pero después la aplaza nuevamente para el día de hoy y es momento de que no se ha confirmado dicha reunión. Ante esta situación, los mineros reunidos en asamblea general decidieron salir a manifestarse este 20 de agosto, en conmemoración a aquel domingo verde de 1989 cuando el ejército mexicano tomó por asalto la ciudad de Cananea, Sonora en la madrugada y desalojó a los trabajadores que se encontraban laborando en el turno de noche en la compañía minera, los subieron a camiones y fueron trasladados afuera de las instalaciones de la compañía minera.

Ese inolvidable día, la población de Cananea despertó con la presencia del ejército en sus calles, con el vuelo rasante de helicópteros sobrevolando la ciudad y arrojando papeles que “informaban” al pueblo de Cananea y trabajadores mineros que la Compañía minera fue declarada en quiebra, debido a su situación financiera, por lo que no podría cumplir sus compromisos de pagos ya vencidos y que por ese motivo se procedería a liquidar a todo el personal de la compañía minera y que a corto plazo la compañía reabriría sus puertas y recontrataría a “trabajadores responsables”.

Lo inverosímil de esa situación fue que dicho comunicado no llevaba firma alguna, no decía quien lo envió, ni quien hizo la declaratoria de quiebra, simplemente fue entregado por los militares, cuando legalmente debió hacerlo alguna autoridad gubernamental. Fue de esta manera como se entregó la mina a particulares, con el apoyo del ejército que estuvo al servicio del neoliberalismo impulsado por Carlos Salinas de Gortari.

La pregunta pertinente en este asunto sería: ¿a quienes están sirviendo Andrés Manuel López Obrador y Alfonso Durazo en este conflicto? Se supone que AMLO es el Presidente de todos los mexicanos y juró servir a los intereses de la Nación, es verdad que ha hecho grandes cambios e institucionalizado grandes programas de bienestar social y su figura de Jefe de Estado tiene gran aceptación a nivel internacional, pero la huelga de Cananea, la lucha que mantienen los mineros después de 15 años sin resolverse, empaña esa imagen y desmiente la afirmación de que en México existe democracia, porque en un país donde no existe la justicia, no puede hablarse de que exista democracia.

Sea lo que fuere, los mineros han fortalecido su espíritu de lucha a lo largo de todos estos años, han tomado consciencia mediante el aprendizaje vivencial que “sólo el pueblo organizado puede salvar a la nación” y en este caso, está claro que la solución del conflicto de los mineros no saldrá de los edificios públicos porque no se observa voluntad política para resolverlo, no funciona el Estado de Derecho en nuestro país, porque el Estado y sus instituciones (dependencias como Secretaría del trabajo, Secretaría de Salud, Secretaría de Protección al Medio Ambiente, etc.) están al servicio del poder económico y no de la población que dio su voto para que quienes encabezan nuestro gobierno llegaran al poder.

La solución al conflicto de los mineros no llegará pronto, por lo que es necesario continuar resistiendo y buscar apoyo en otras organizaciones de trabajadores, población civil o movimientos colectivos que estén luchando en contra de las medidas neoliberales, para sumar fuerzas construir un nuevo Leviatán, crear un poder popular que empodere a los mineros nuevas organizaciones que se encuentran en proceso de lucha y actuar en forma unida, organizada y colectiva para obtener el triunfo a su larga lucha. Los trabajadores mineros que han decidido salir a manifestarse, cuentan con la autoridad moral suficiente como para convocar a conformar un frente amplio de lucha en la que se construya la unidad de todos los que se resisten a la implementación de políticas neoliberales que sólo buscan maximizar las ganancias económicas del poder corporativo, sin importarles afectar la vida humana, la naturaleza o al medio ambiente, como está sucediendo en Cananea en estos momentos.

Por lo pronto, es importante dar a conocer a los mineros que están luchando desde hace 15 años, que en el Estado de Sonora surge un nuevo grupo emergente, un grupo que está creando una identidad nueva, rompiendo estereotipos y creando nuevos paradigmas. Este nuevo actor social es el Frente de Jubilados y Pensionados de Sonora, que agrupa a varias agrupaciones de pensionados y jubilados que representan a cientos de adultos mayores que han salido de sus casas para defender sus vidas y pelear por el respeto al derecho a la salud, la defensa del derecho a la jubilación y en ese proceso, están construyendo una nueva identidad en el ocaso de sus vidas, una identidad como agente de cambio social, porque en la lucha por sus derechos, pensionados y jubilados hemos aprendido que sólo actuando en forma unida, organizada y colectiva, es como podremos defender y hacer respetar nuestros derechos a la salud, a la jubilación y a la vida misma.

Por todas las razones enumeradas anteriormente, el frente Estatal de Pensionados y Jubilados de Sonora se manifiesta en solidaridad con la lucha de los mineros de Cananea, reconoce su heroica resistencia, los percibe como hermanos de lucha en contra de un sistema excluyente que intenta negar la condición de seres humanos a quienes laboraron la mayor parte de sus vidas, intenta oprimir y destrozar derechos universales tanto a pensionados, jubilados como mineros en huelga y esas son las razones por las que esta naciente organización se pronuncia públicamente por apoyar incondicionalmente a los mineros de la sección 65 del Sindicato Nacional de Mineros y exige al Gobierno del Estado y Gobierno Federal que resuelvan satisfactoriamente las demandas en las que se fundamenta esta lucha.

https://avispa.org/contaminacion-de-grupo-mexico-en-rio-sonora-cumple-8-anos-en-la-impunidad/

http://www.soycobre.com/2019/08/20-de-agosto-de-1989-domingo-verde-30-aniversario-parte-ii/

AMLO: Sólo el pueblo organizado puede salvar a la nación

https://biblioteca.xoc.uam.mx/40aniversario/docs/amlo_cardenas.pdf

https://proyectopuente.com.mx/2022/08/02/anuncia-gobernador-durazo-probable-inversion-de-4-mil-mdd-de-grupo-mexico-en-sonora/

Yescas, Oscar: Poder  corporativo vs. poder popular

https://oscaryescasd.blogspot.com/2020/08/podercorporativo-vs_20.html



domingo, 14 de agosto de 2022

                           El blues de verano

Oscar Yescas Domínguez

14 de agosto 2022

En estos días de verano la temperatura ha llegado a rebasar los 40 grados y las lluvias recientes que cayeron sobre la capital sonorense han dejado una sensación de humedad que el sol logra evaporizar con rapidez aumentando con ello una sensación térmica que nos obliga a permanecer refugiados varias horas en el interior de nuestros hogares, porque de no hacerlo corremos el riesgo de sufrir un golpe de calor, deshidratarnos y enfermar. Estar encerrados y no poder salir de nuestras casas no es una novedad porque hemos padecido una larga pandemia que obligó a las autoridades sanitarias a decretar un confinamiento obligatorio prolongado y debimos quedarnos en casa durante un encierro prolongado.

Recuerdo que en mi época de joven sucedía algo parecido por las altas temperaturas que nos impedían salir de casa, pero eso no impedía que saliera a buscar trabajos temporales durante el verano, pero cuando esto no sucedía, la estancia prolongada dentro de unas cuantas paredes provocaba una sensación de largo aburrimiento que en mi caso que algunos amigos de mi círculo de aquel entonces llamábamos “el blues del verano” en honor a la canción del mismo nombre del grupo The Who, porque nos provocaba frustración y padecíamos un aburrimiento prolongado.

En mi caso personal, estar confinado largas horas del día fue un factor importante para que decidiera pasar esos lapsos de tiempo escuchando música y en la lectura de libros. Pasaron por mi mano y ojos varias obras clásicas de literatura universal, textos de filosofía, obras sociología, libros de psicología, etc. Con la lectura me olvidaba del tiempo y las horas pasaban rápidamente porque afortunadamente tenía varios libros en casa, mas otros que conseguí por mi cuenta y por eso me concentraba tanto en leer que me aislaba durante horas de lo que acontecía en mi alrededor y no tenía tiempo para aburrirme, porque terminando un libro, no pasaba mucho tiempo en tener otro en mis manos y comenzar una nueva aventura literaria, hasta que bajaba el sol y salía a buscar a mis amigos o ellos tocaban la puerta de mi casa para invitarme a salir. Cabe mencionar que en ese entonces no teníamos tanta dependencia del televisor como hoy en día, no existía internet, redes sociales o teléfonos celulares que son los principales medios de distracción para las nuevas generaciones, en síntesis, vivíamos en otro mundo y en otra época.

He tenido la fortuna de viajar y haber estado en lugares donde la temperatura llega a bajar a menos 26 grados centígrados y la necesidad de estar encerrados en casa para protegerse de las bajas temperaturas es similar, porque salir de casa implica riesgo de congelamiento y de enfermar gravemente al sufrir hipotermia y quemaduras por congelamiento. En este tipo de lugares con clima de frío extremo también se llega a experimentar el blues del verano y es importante mantener una actitud que ayude a evitar caer en estado de “aburrimiento extremo” y aprovechar el tiempo en forma productiva y placentera.

Al igual que durante la pandemia, los más afectados por este clima caluroso extremo que estamos padeciendo son aquellas personas que viven en condiciones de marginación, porque no poseen casa donde refugiarse de los rayos quemantes del sol, porque si tienen casa no tienen aparatos de refrigeración, minisplit y cuando mucho llegan a tener un abanico que a todas luces es insuficiente para mitigar este intenso calor, etc. Son aquellas personas que son marginados y excluidos de una economía de libre mercado porque son “consumidores defectuosos” que no tienen capacidad adquisitiva para participar en el intercambio de dinero por productos o servicios. Son quienes viven en condiciones de marginación social porque han sido olvidados por las autoridades en turno que sólo se dedican a disfrutar del poder y asegurarse de seguir recibiendo grandes cantidades por concepto de sueldos y nunca llegan a pensar en ofrecer alguna alternativa para proteger aquellas personas que yacen bajo la sombra de un arbol sufriendo el calor, se paran en los cruceros de las principales calles para pedir dinero, vender dulces, limpiar vidrios, realizar acrobacias. etc..

En algunos países durante la época de invierno se crean refugios para ofrecer techo y comida a quienes viven en condiciones de marginación, inclusive he sabido de países en Europa en las que de manera voluntaria, la población cuelga abrigos y chamarras en los árboles de plazas públicas para que los tome y use quien los necesite. Pensar en hacer algo parecido en nuestra capital suena imposible porque la corrupción es un problema estructural de nuestro gobierno en sus tres niveles, lo cual no deja de ser lamentable.

Quizá esto no lo comprendan las nuevas generaciones que hoy están atrapados en una fuerte adicción al teléfono celular y videojuegos, acostumbrados a estar navegando durante horas en redes sociales, o son presos de la televisión porque en nuestros días se invierte una gran cantidad de tiempo disfrutando de maratones de series en Netflix u otros canales y esto contribuye a que el hábito de la lectura tienda a desaparecer. Pero es necesario llamar la atención acerca de un problema que estamos viviendo en la sociedad de la información en que vivimos, este problema consiste en que la abundancia de información que recibimos a través de las pantallas de nuestros teléfonos, computadoras y televisores, está provocando que emerja desde sus entrañas una ignorancia colectiva, que paradójicamente se le está bautizando como la “sociedad de la ignorancia” , porque se toma como válida cualquier información que circule en redes sociales, sin considerar que gran parte de esta masiva información son noticias falsas, se toman como fuentes de referencia a personas conocidas como Tiktokers, Youtubers, llamados así porque utilizan una plataforma de comuncación masiva y llegan a tener miles de seguidores y por ello son considerados “influencers”, es decir, personas que pueden tener una influencia masiva en quienes los siguen y toman como verdad los discursos que ellos emiten.

Por esos motivos cada día aumenta el número de analfabetas funcionales, es decir, de personas que saben y pueden leer, pero no lo hacen, porque prefieren que otras personas les digan que pensar, que decir y como comportarse, eso en resumen es la definición de la palabra “seguidores”. La ausencia del hábito de la lectura afecta su capacidad para pensar por su propia cuenta, para desarrollar un pensamiento autónomo y afecta también su capacidad de comprensión de la realidad compleja en la que estamos viviendo y contribuye a distorsionar la imagen que tienen de sí mismos y la imagen que tienen de los demás. Sus capacidades de análisis y síntesis disminuyen considerablemente y se ha visto seriamente afectada al grado de que muchas personas no puedan leer una o dos páginas de una lectura seria, porque su falta de concentración les frustra y abandonan la lectura.

Las nuevas condiciones que están creando el desarrollo de la tecnología en la “sociedad red” están creando generaciones están dejando atrás su condición de seres pensantes (homo sapiens), porque no han desarrollado un pensamiento propio y se limitan a reproducir ideas o fragmentos de discursos que leyeron o escucharon en algún lado. A las nuevas generaciones la historia pasada no les interesa, conocen sólo fragmentos de la historia actual y tienden a desarrollar una apatía hacia la política y un conformismo generalizado porque piensan que nada se puede hacer para cambiar el estado de nuestra sociedad. La cultura de la imagen que prevalece en la sociedad de consumo, donde predomina lo efímero y lo superfluo, los han convertido en lo que Giovanni Sartori describe como homo videns, es decir, personas que no piensan por su cuenta y su aprendizaje se limita a procesar aquella información que adquieren en forma visual, privilegian la imagen por encima de la palabra escrita y por ello su capacidad para comunicarse se limita cada día debido a que su repertorio verbal es extremadamente limitado ya que no tienen el hábito de la lectura.

El abuso en el uso de la tecnología les impide ordenar sus ideas y pensamientos y al no poder expresar sus propias ideas, con seguridad no pasarían la prueba de escribir un ensayo de 5 cuartillas en el cual describan una historia resumida de sus vidas. Otro efecto del abuso del teclado es la imposibilidad de escribir con buena caligrafía y la existencia de un sinnúmero de faltas de ortografía. Es por todas estas razones que se habla de la emergencia de una ignorancia colectiva.

Esta misma ignorancia se reflejó con gran claridad en el tiempo que hemos padecido la pandemia del covid-19, en la que pudimos observar que una inmensa mayoría de la población ignoró los llamados de las autoridades para seguir las medidas preventivas que disminuirían el contagio del covid-19: confinamiento voluntario, mantener distancia ubicándose en las señales pintadas en el piso al entrar a establecimientos comerciales, bancarios o laborales, usar cubrebocas, utilizar gel antibacterial, etc.

Durante la pandemia, mientras los pensadores sociales teorizaban sobre las causas y consecuencias sociales de la pandemia, especulaban sobre el fin del neoliberalismo y el inicio de un nuevo orden mundial, la principal preocupación de una gran mayoría de personas que se encontraban confinadas en un encierro masivo estaba relacionada con la cantidad de papel de baño que tenían disponible en sus casas. Legiones de personas no soportaron el “blues de verano” que provocó la pandemia y decidieron salir antes de lo autorizado por las autoridades sanitarias, se arriesgaron a realizar reuniones en momentos críticos de la pandemia, rebelarse a las medidas de contención del covid, decidieron no usar cubrebocas y en los casos más extremos de ignorancia colectiva algunas personas negaron la existencia del virus argumentando un complot gubernamental que buscaba terminar con las libertades individuales con fines de control social.

Por estas razones no es exagerado decir que la enorme cantidad de muertos por el covid-19 y la rápida expansión de la pandemia a nivel mundial se debieron a dos factores principales: el primer factor fueron las muestras de ignorancia colectiva que minimizaron los riesgos de contagio, no vieron la magnitud del problema de la crisis sanitaria e incurrieron en conductas de alto riesgo que los llevó directamente a la muerte o provocaron involuntariamente la muerte de familiares, amigos o compañeros de trabajo al ser portadores asintomáticos del covid-19.

El segundo factor fue la negligencia de las autoridades gubernamentales que no actuaron con responsabilidad y utilizaron un liderazgo de “dejar hacer” a la población, en momentos en los que se requerían medidas disciplinarias para lograr un confinamiento forzoso. Esta negligencia obedeció en gran parte a la prioridad que le dieron a mantener funcionando una economía, en momentos en los que esa economía de libre mercado era la causa principal de la rápida expansión de la pandemia, porque vivimos en el contexto de la globalización en la cual estamos más cerca unos de otros por motivos comerciales.

Por las razones que fueren, la humanidad entera ha pagado un alto costo en vidas humanas por actos masivos de irresponsabilidad social de la ciudadanía a nivel mundial y por fallas en el liderazgo de los gobiernos de todos los países del mundo entero, salvo los países orientales porque aplicaron un control estricto y contaron con la colaboración de la población en seguir las medidas de prevención de contagio del covid-19, mientras que en Europa y América, las medidas de prevención del contagio fueron objeto de debate, salir a comprar lo que había y pelear por lo que no había.

Podemos afirmar que tenemos una fecha exacta del surgimiento de la pandemia, pero no nos han informado oficialmente que ésta ha terminado, nadie ha dicho que el peligro ya pasó, pero aún cuando una gran parte de la población ha tomado dos, tres y hasta cuatro dosis de vacuna contra el covid-19 y aún así todavía siguen los casos de contagio, porque el peligro continúa debido a que han surgido diferentes variantes del virus del covid-19 y no se ha llegado a la meta del 100% de personas vacunadas con las cuatro dosis. Seguramente motivados por el ánimo de reactivar la economía, las autoridades decretaron que ya no es obligatorio usar cubrebocas en espacios abiertos, pero declararon que sigue la norma de usarlos en establecimientos cerrados. Pero esta información se ha manejado en forma deficiente por parte de las autoridades y cada quien escucha lo que quiere escuchar y lo que estamos observando es que una gran mayoría de personas actúa como si pensara que el peligro ya pasó, que ya no hay riesgo de contagio alguno y han dejado de usar cubrebocas, realizan reuniones, no mantienen la sana distancia y esta persistencia de conductas de irresponsabilidad social y muestras de ignorancia colectiva, están provocando que se crea una percepción incorrecta de que ya no hay peligro y millones de personas ya no se preocupan por seguir usando las medidas preventivas mínimas como el usar cubrebocas y empiezan a “volver a la normalidad” saliendo a la calle, realizando reuniones y dejando de usar el cubrebocas.

Estos comportamientos que reflejan ausencia de aprendizaje social, ya que la pandemia no ha terminado y siguen los casos de contagio aumentando en este mes de agosto, junto a la irresponsabilidad que muestran las autoridades al suspender la publicación de la información de cifras diarias de contagio del covid, están siendo los ingredientes principales para que resurja una nueva ola de contagio del covid y siga aumentando el número de víctimas de esta pandemia que no ha terminado.

Estos son los números reportados el 13 de agosto que demuestran que el peligro continúa y que debemos seguir con las conductas de prevención del contagio del covid-19: 

Una gran mayoría de la población muestra una real ausencia de aprendizaje social, no aprendió que las medidas de prevención del contagio del covid deben ser parte del repertorio de sus comportamientos habituales y lo más grave, es que ignora que estamos enfrentando una “quinta ola de contagios del covid”. Una inmensa mayoría de la población sigue viviendo dentro de la caverna que describió Platón, presos en la caverna de la apariencia y de la ignorancia, limitados al aprendizaje que proviene de los sentidos que proporciona un conocimiento de la realidad muy diferente a la realidad social, el número de personas que escapan de la ignorancia al conocimiento es muy limitado y por ello, después de dos años y medio de estar padeciendo un blues de verano, millones de personas en el mundo entero salen de sus casas, invaden los espacios públicos, presos de una ilusión falsa de que el peligro ya pasó y ansiosos de volver a una normalidad que fue la causa de la pesadilla de la pandemia que todavía no ha terminado.

Millones de personas siguen encadenados a una ignorancia colectiva que les impide aprender de la experiencia vivencial, porque aspiran a volver a la normalidad que existía antes de la pandemia, sin haber aprendido que la pandemia se originó por la sociedad en la que vivimos que se fundamenta en una economía global del mercado y en el mantenimiento de un equilibrio entre una producción masiva y un consumo masivo, que requiere de la explotación irracional de recursos naturales que provocan verdaderos ecocidios, cambio climático, pérdida de la biodiversidad y el posible salto de virus de animales a seres humanos.

El principal aprendizaje que nos dejó la pandemia del covid-19 no se limita a la confirmación de la involución que vive buena parte de la población a nivel mundial, se extiende hasta lograr revelar lo indecible e inaceptable antes del fallecimiento de millones de personas a nivel mundial: la existencia de una desigualdad social y la violencia estructural del capitalismo que provoca un sufrimiento colectivo.

La pandemia reveló el estado de abandono y desmantelamiento del sistema de salud pública en la mayoría de los países, rebeló el espíritu antidemocrático del virus del covid-19, porque la muerte no fue pareja, atacó principalmente a millones de personas desamparadas, que no pudieron guardar confinamiento voluntario porque tenían que salir de casas en busca de alimentos, o simplemente porque no tenían casa donde refugiarse. El covid-19 vino a denunciar que la normalidad en la que vivíamos, la paz social que disfrutábamos aquellos que tenemos privilegios de tener casa, empleo, alimentos en casa, internet, televisión por cable, etc., se basa en la existencia de crímenes sociales que excluyen de la modernidad a amplios sectores de la población y que no tienen acceso a los beneficios de la modernidad, porque no tienen ingresos seguros al estar viviendo en condiciones de pobreza, por lo que son marginados de la sociedad de consumo y tratados como consumidores defectuosos.

Aquellos que tenemos el privilegio de contar con comodidades para no tener la necesidad de salir de casa, debemos valorar lo que tenemos y disfrutarlo al máximo, evitemos pensar en lo que no tenemos, porque si estamos buscando la felicidad, ésta se encuentra en encontrar nuestra paz interior, en valorar lo que es realmente importante que es la compañía de nuestros seres queridos. Pero sobre todo, debemos rescatar que parte del aprendizaje de la pandemia del covid-19 fue descubrir la ceguera moral en la que vivíamos que nos hizo ser insensibles al sufrimiento ajeno, cubrir nuestros oídos para no escuchar el grito de aquellos que padecen un sufrimiento cotidiano porque se les niega su condición de seres humanos, se les viola sus derechos humanos, por el determinismo económico que nos tiene bajo su dominio en la dictadura de la economía de libre mercado.

La crisis sanitaria provocada por la pandemia del covid-19 que ha dejado un rastro de millones de muertos a nivel global y grandes pérdidas económicas, vino a agravar la crisis económica que hemos venido padeciendo desde hace varios años que genera desigualdad social, reduce a los ciudadanos a la condición de consumidores y niega la condición de seres humanos a quienes son consumidores defectuosos. La pandemia también agudizó la crisis política que hemos padecido en los países que se autodenominan “democráticos”, que presentan un vacío de liderazgo en el cual los ciudadanos ya no se sienten representados por quienes los gobiernan y se ven reducidos a la condición de electores, provocando una disminución de la participación política y finalmente, la crisis provocada por la llegada del covid-19, vino a revelar la incongruencia de una economía mundial de libre mercado que está provocando una crisis ecológica por la voracidad de las grandes corporaciones que sólo se preocupan por maximizar sus beneficios económicos sin importarles que la producción masiva provoque la destrucción de la tierra, daños a la ecología, al medio ambiente y el cambio climático. En su conjunto estas cuatro crisis representan los cuatro jinetes del apocalipsis que azotan la humanidad en la aldea global.

La vida después de la pandemia no puede ser la misma que prevalecía antes de que ésta se presentara, necesitamos un despertar social que despeje el conformismo generalizado, la apatía colectiva, la indiferencia hacia a política y tomar consciencia de que si seguimos consumiendo sin ningún cuidado por la biodiversidad, sin hacer algo por detener el cambio climático, estaremos creando un mundo inhabitable y seguiremos un camino que nos conduce a la autodestrucción. La libertad en nuestras vidas individuales, colectivas y empresariales debe tener límites para garantizar la existencia de nuestras propias vidas.

Necesitamos construir una identidad como sujetos históricos, como personas que pertenecemos una comunidad y tenemos historicidad, es decir, capacidad para cambiar la historia. Necesitamos tener el panorama completo de la situación a nivel mundial que hoy presenta escenarios de guerra con peligros de ampliarse y presentar nuevos frentes de batalla. Debemos salir de la caverna de Platón para ver con ojos críticos la realidad compleja que estamos viviendo, enfrentando una oleada de cambios sociales y confiar en nuestra capacidad para convertirnos en agentes de cambio social para unirnos con otras personas, vernos como sujetos globales y comprender que los problemas locales tienen un origen global y necesitamos actuar en forma unida, organizada y colectiva para dirigir la tendencia de cambios sociales a nuestro favor y no en nuestra contra.

La invitación es entonces a utilizar este tiempo “encerrados” no como si padeciéramos un blues de verano, sino como una oportunidad para reflexionar sobre lo afortunados que somos al haber sobrevivido a esta pandemia, sobre todo contar con la compañía de nuestros seres queridos, así como todo lo material que se encuentra a nuestro alrededor.

Finalmente, quisiera decir que no es lo mismo leer una novela que estudiar un libro científico de filosofía, psicología, sociología, pedagogía, etc. Leer una historia es fácil, pero estudiar requiere del uso de marcatextos para subrayar párrafos importantes de los libros que leamos. Debemos percibir a los libros como instrumentos de trabajo, con los cuales podemos subrayar y escribir aparte de leerlos. Estudiar requiere concentración, doble lectura de un párrafo, subrayar párrafos, tomar notas en una libreta de apuntes, etc. Los resultados de iniciar el hábito de la lectura trae sus beneficios: nos permite desarrollar un pensamiento autónomo, es decir, a pensar por nuestra propia cuenta, nos ayuda a enriquecer nuestro vocabulario y expresar las mismas ideas de diferentes formas y sobre todo nos ayuda a liberarnos de falsos temores porque nos ayuda a encontrarnos a nosotros mismos. En ese sentido, cabe mencionar que la solución al problema del aburrimiento o “blues de verano” se encuentra en nosotros mismos porque solo es cuestión de decidirnos entre sufrir de aburrimiento dejando pasar en forma improductiva un tiempo precioso que jamás volverá y evitar lo que decía Amparo Ochoa, que el tiempo se nos vaya como la “mugre por el lavadero”, o utilizar este tiempo de manera productiva decidiendo un cambio en nuestro comportamiento, iniciar la aventura de desarrollar el hábito de la lectura, crear un pensamiento autónomo ara construir una identidad como sujetos autónomos y no como seguidores de influencers o youtubers y tener presente que una sociedad democrática se construye con sujetos autónomos.

Letra en español de la canción summertime blues de The Who

https://www.letras.com/the-who/102872/traduccion.html

México registra 9,914 casos de covid y 56 defuncines

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