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viernes, 14 de agosto de 2026

 

Pensamientos sobre la crisis del amor y su impacto en la sociedad posmoderna

Oscar Yescas Domínguez

14 de agosto de 2026

 


       Introducción

       El origen de la familia como punto de partida

       El amor contractual

       El amor cortés

       El amor romántico

       El amor líquido

       El amor maduro

       ¿Qué es el amor?

       Conclusiones

 

        Introducción

       Escribir sobre el amor en un momento histórico en un escenario internacional caracterizado por la irrupción de “fenómenos naturales que provocan graves daños: grandes incendios, fuertes inundaciones, terremotos, tifones y la presencia de figuras de políticos de ultraderecha que toman el poder y por su actuación como auténticos sociópatas se proyectan como nubes negras que oscurecen el horizonte, porque personifican el resurgimiento del fantasma del fascismo al promover discursos de odio, quizá pueda sonar como una utopía o un tema irrelevante que “distrae la atención sobre temas políticos y económicos más importantes de los cuales se necesita hablar con urgencia”.

       Inclusive habrá académicos que piensen que el amor no existe, no en tal forma que pueda ser objeto de investigación científica, porque el positivismo invade la enseñanza del conocimiento científico en nuestras universidades y parten de la falsa premisa de que el conocimiento científico debe ser medible, comprobable y observable.

       Quienes pudieran caer en la tentación de pensar de esta forma, podrían tener algo de razón porque una inmensa mayoría de la humanidad está experimentando un sufrimiento colectivo debido al surgimiento de una necropolítica que es un concepto creado por el filósofo Achille Mbembe (1), que define cómo el poder político y social decide quién vive y quién muere. En lugar de administrar la vida (biopolítica), este poder utiliza el terror, la violencia y la muerte de sectores vulnerables para controlar a la población.

En este contexto una inmensa mayoría de la población limita sus prioridades a sobrevivir cada día porque sus vidas se ven amenazadas por la aplicación de políticas neoliberales que promueven el crecimiento de una desigualdad social que precariza sus condiciones de existencia y el riesgo de morir es constante por el abandono del Estado y que

Si elevamos la mirada para actuar como analistas sociales, podremos ver que la humanidad entera experimenta miedos, temores y es presa de una gran incertidumbre porque las grandes potencias están siendo dirigidas por políticos perversos que trabajan al servicio de la oligarquía corporativa y su comportamiento refleja una ceguera moral al actuar con gran crueldad tomando decisiones que afectan a las mayorías marginadas, pero benefician al capital privado.

El comportamiento de estos politicastros está motivado por una ambición sin límites que los empuja a aprovechar sus posiciones de poder para enriquecer sus fortunas personales y como estrategia distractora crean enemigos públicos imaginarios para promover sentimientos de odio y justificar la desviación de presupuesto público en gastos de defensa militar, mientras recortan las partidas destinadas para atender las necesidades sociales y pretenden empujar al mundo entero a una tercera guerra mundial en la que debido a la existencia de armamento nuclear sólo existe una alternativa segura: habrá una destrucción mutua.

Hace cincuenta años el amor era la principal fuerza que movía al mundo y esta se manifestaba en la música que contenía mensajes de paz, amor y crítica social, esta cultura emergente en un ambiente de autoritarismo funcionó como un vínculo que logró concientizar a millones de personas sobre la necesidad de participar en política para impulsar un cambio social bajo la consigna “haz el amor no la guerra” y permitió el surgimiento de  diferentes movimientos colectivos que lucharon por la conquista de derechos civiles, humanos, sexuales, de salud, en contra de la guerra, etc.

Pero hoy en día vivimos en un escenario de descomposición social en el cual las producciones musicales que hacen llamados a la violencia (narcocorridos), denigran la imagen de la mujer (reguetón, rap, grupera, etc.), se han enquistado en los contenidos de la cultura contemporánea y diariamente absorbemos diferentes dosis de violencia en nuestras vidas cotidianas a través de las noticias, películas o series de televisión.

Esta es la razón por la cual en momentos se tiene la sensación de que el amor es un sentimiento humano que está en proceso de extinción, porque la cultura patriarcal nos enseña que “amar es para los débiles” y nuestra capacidad de desarrollar sentimientos de amor cede ante la expansión de una ceguera moral que genera una incapacidad para distinguir entre lo que es correcto o incorrecto, moral o inmoral, permite el surgimiento de una indiferencia social al dolor ajeno y a las injusticias sociales, lo cual provoca la difusión de discursos de odio que enfatizan las diferencias económicas, políticas, raciales o sexuales, despojan de su dignidad y condición humana a millones de personas que no encajan en la lógica del capital que gira en torno al círculo interminable de producir y consumir.

       Es este escenario de incertidumbre, de violencia, discriminación, odios aprendidos y sufrimiento constante, vivimos en un momento histórico caracterizado por la presencia de una enorme crisis social en la cual millones de individuos viven crisis individuales porque la desigualdad social también tiene efectos psicológicos ya que golpea la autoestima, genera sentimientos de inferioridad, impide construir un autoconocimiento que permita lograr una autoaceptación y construir lo que debería ser el primer amor en nuestras vidas que es el amor propio.

Una gran mayoría está consciente de estar viviendo en una sociedad en crisis, pero de tanto que se ha repetido esa palabra ha perdido su significado, pero lo que la mayoría de las personas no sabe es que la crisis que estamos atravesando a nivel global no es cualquier crisis, porque en realidad nos encontramos en el contexto de una policrisis, es decir, en una crisis que se manifiesta en múltiples dimensiones (económica, política, ecológica, migratoria, sanitaria, tecnológica, sexual, etc.) y desde esta perspectiva podremos comprender que absolutamente todo se encuentra afectado por esta crisis.

Cuando se dice que “todo está en crisis” no se está exagerando porque la principal característica del mundo contemporáneo es su movilidad, vivimos en un momento histórico en el cual todo adquiere formas temporales, que por su brevedad provocan inestabilidad social y por esa condición de constantes cambios el filósofo polaco Zygmunt Bauman bautizó a nuestra sociedad como “modernidad líquida” (2).

De la misma forma que la crisis social provoca millones de crisis individuales, las constantes transformaciones sociales que ocurren en el entorno social generan transformaciones individuales porque afectan nuestra percepción de la realidad, cambian nuestra forma de ver a los demás, cambia nuestra manera de vernos a nosotros mismos, cambian los rituales que rodean la práctica de la sexualidad, las formas de creación de parejas y en consecuencia, también cambia nuestra percepción de lo que es el amor.

       Por esas razones, cuando hablemos del amor debemos considerar el actual contexto de policrisis en que estamos viviendo y reconocer que esta crisis no se limita a aspectos económicos, sino que abarca todas las manifestaciones del comportamiento humano y en esa perspectiva podremos comprender que el amor en nuestra sociedad contemporánea se encuentra en estado de crisis y las manifestaciones de esta crisis las podemos encontrar al observar las condiciones que presenta el ejercicio de la sexualidad, que lejos de ser fuente de placer y felicidad se ha convertido en causa de sufrimiento individual y colectivo, por lo que es posible hablar de la sexualidad contemporánea como un problema social.

El fundamento de la anterior afirmación se encuentra en el constante aumento de separaciones que se registran en la relación de pareja, el incremento en casos de infidelidad, el número de mujeres que son abandonadas por su pareja y se convierten en cabezas de familia monoparentales, en la crisis del matrimonio como institución, en casos de tráfico sexual de mujeres, abuso sexual infantil, en la alza de casos de feminicidio, todas estas manifestaciones de la sexualidad contemporánea muestran estadísticas que reflejan el grado de miseria que tiene actualmente el ejercicio de la sexualidad contemporánea (3).

La crisis de la sexualidad humana está directamente relacionada con la crisis del amor contemporáneo porque en un contexto social de fragilidad de los vínculos afectivos y en el marco de la difusión de un modelo genital de la sexualidad, el amor tiende a ser confundido con la gratificación sexual y al disminuir el placer en la relación de pareja, el vínculo afectivo tiende a debilitarse por lo que las rupturas amorosas y casos de divorcio tienden a convertirse en estadísticas que van en aumento alarmante (4).

En consecuencia, debemos reconocer que en concordancia con el incremento de varios problemas políticos, económicos y sociales que se presentan como nubes negras en el horizonte y provocan un sufrimiento colectivo, hemos llegado a un punto en el cual vivimos en una patocracia, es decir, en una forma de gobierno en la que el poder está en manos de personas con trastornos de personalidad y problemas mentales graves, como la psicopatía o el narcisismo. Estamos bajo el poder de líderes tóxicos que han tomado el control del Estado, realizan actos de crueldad extrema y sus comportamientos son observados con pasividad, tolerancia e inclusive aceptación por buena parte de la sociedad (5).

La maldad líquida tiene un origen estructural porque es provocada por el abandono del Estado de su responsabilidad de atender las necesidades sociales provocando un aumento de la desigualdad social, que es la fuente de grandes problemas sociales que afectan a una inmensa mayoría marginada que se ve en la necesidad de solucionar en forma individual los problemas personales que son provocados por la implementación de políticas neoliberales que han agudizado diversos problemas sociales.

Pero a pesar de lo anterior, todavía existe esperanza para la humanidad porque son muchas más la personas que desean la paz y no quieren la guerra, son más las personas que sueñan con un mundo mejor y que tienen más capacidad de amar que el deseo de odiar, porque son más las personas que luchan por el bien, que aquellas que impulsan el mal.

Estas y otras razones proporcionan una justificación para que el tema del amor se ponga en la mesa de discusiones y procedamos a analizar las causas que provocan que el amor haya perdido su función de guía social en la conducción de la sociedad contemporánea.

       El origen de la familia

       En la mayor parte de las sociedades contemporáneas el amor es reconocido como el motivo más legítimo para formar una pareja, existe libertad para elegir la pareja, la relación de pareja es la base de la creación de las familias y también es libre la decisión de contraer matrimonio y si la relación no funciona, existe la posibilidad de terminarla porque el divorcio en nuestros tiempos se ha convertido en una práctica normal.

       A lo largo de la historia, el amor, la relación de pareja y la familia, han evolucionado y adoptado diferentes formas muy distintas a las que se observan hoy en día, por lo que resulta necesario analizar las características, el origen y los estilos que presentaron en el pasado estas expresiones afectivas y comportamientos sociales.

Pero antes de realizar esta labor debemos reconocer la premisa de que al igual que la sexualidad tiene una relatividad sociocultural, (que significa que lo que es aceptable socialmente en una cultura específica, puede ser prohibido en otra cultura social), el amor como todo comportamiento social, también está determinado por la cultura dominante en el momento histórico en el que se presenta, porque cada cultura tiene su propia conjunción de valores, normas, tradiciones y costumbres, que determinan expresiones particulares de los lazos sociales y los vínculos afectivos que se dan entre los seres humanos.       

       Una buena introducción al tema nos la proporciona la lectura del libro El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado de Federico Engels (6), en esta obra publicada en 1884, tomando como base basándose los estudios del antropólogo Lewis H. Morgan y el materialismo histórico, explica el autor que la familia, la propiedad privada y el Estado no han existido siempre, sino que surgieron a partir de cambios económicos en la historia humana.

       Este planteamiento fue una crítica provocadora que provocó un profundo impacto social a la familia nuclear victoriana que estaba vigente en el momento histórico que fue escrito dicho libro. En su obra Engels argumentó que el hogar monógamo tradicional era, de hecho, una construcción reciente y que su origen estaba estrechamente ligada a la sociedad capitalista.

Hizo la descripción de las condiciones de vida de los seres humanos primitivos que vivían en comunidades nómadas en una organización social que se caracterizaba por la poligamia y a la cual Engels llamó “comunismo primitivo”, porque hombres y mujeres compartían todo entre sí, las mujeres mantenían relaciones sexuales con varios hombres y los hombres competían para copular con la mayor cantidad de mujeres.

Los hijos que llegaban como resultado de esta libertad sexual eran criados por todos los miembros de la tribu que seguían trasladándose de un lugar a otro, se asentaban temporalmente en los márgenes de ríos o lagos y después continuaban viajando, para establecerse por tiempos más prolongados en otros lugares hasta que abandonaron su condición de nómadas.

El paso de la vida nómada a la vida sedentaria se presentó cuando se inventaron los primeros instrumentos de agricultura y pesca que les permitieron obtener alimentos sin tener necesidad de salir de caza, por lo que decidieron establecerse en forma definitiva en lugares que permitían realizar esas actividades.

La construcción de lugares donde dormir, la creación de instrumentos de trabajo propició que surgiera el sentimiento de propiedad privada, por lo que los hombres impusieron la monogamia a las mujeres porque era la forma que les garantizaba que sus propiedades fueran heredadas por sus hijos y no por los hijos de otros.

A las mujeres se les asignó el cuidado de los hijos y mantenimiento de la casa, mientras que los hombres se dedicaban a la agricultura, pesca, caza y a la protección de la comunidad entera. Fue en estas condiciones que surgieron los primeros tipos de familia en la cual la monogamia se impuso a las mujeres, mientras que los hombres seguían disfrutando de libertad sexual, pero con ciertas limitaciones. A esta etapa del desarrollo de la humanidad no podría afirmarse de la existencia del amor, porque las uniones eran motivadas por impulsos sexuales y los afectos no jugaban un papel determinante.

 

El amor contractual

Siglos más tarde, (alrededor del 2350 al 4000 a. C.) surgió el matrimonio como institución social y legal en la antigua Mesopotamia y con él apareció lo que algunos autores llaman “amor contractual”, porque las parejas conformadas por un hombre y una mujer se unían a través de un contrato económico y de propiedad que se establecía entre dos partes para asegurar la herencia y la paternidad legítima de los hijos. En este tipo de unión no existía el romanticismo ni mucho menos el amor.

Apareció en sociedades como Egipto, donde el amor estaba separado del matrimonio porque para los egipcios la unión de la pareja se realizaba en base a un contrato redactado en igualdad de hábitos sexuales para ambas partes (una práctica social que fue una constante en todo el mundo antiguo hasta que surgió el cristianismo).

Para los egipcios no era motivo de preocupación que los hijos fueran legítimos o no, lo único que les importaba era su fertilidad y el sexo no era algo que mereciera grandes discusiones porque la actividad sexual se aceptaba con absoluta naturalidad como una parte esencial de la vida, a la par de comer o dormir. No era considerado un tabú ni una fuente de culpa, sino un regalo de los dioses ligado al placer, a la salud y a la continuidad de la existencia. En esa perspectiva el sexo formaba parte de las relaciones amorosas que se establecían en aquel entonces.

Había libertad sexual y apertura en las relaciones amorosas y sexuales, pero aún así existían reglas claras sobre el matrimonio y la moral Hombres y mujeres tenían igualdad de derechos ante la ley, pero la sociedad valoraba la unión monógama y la familia.

había bastante libertad y apertura en las relaciones amorosas y sexuales, pero existían reglas claras sobre el matrimonio y la moral. Los hombres y las mujeres tenían igualdad ante la ley en muchos aspectos civiles, pero la sociedad valoraba sobre todo la unión monógama y la familia.

Mientras que, en la sociedad griega, en la cultura predominante la mujer era criada en familia privada de derechos políticos y se les limitaba a la función de procrear hijos, de preferencia varones. Cuando cumplía 13 o 15 años, sus padres concertaban un matrimonio eligiendo al pretendiente más adecuado, la ofrenda de la mujer era acompañada de una dote que tenía la finalidad de protegerla en caso de que el matrimonio fracasara, mientras que el novio debía comprar regalos a la familia de la novia A las mujeres se les privaba de sus derechos políticos, La mujer iba acompañada de una dote.

Después de la boda, la mujer permanecía encerrada en casa criando a los hijos, por lo que el amor no tenía cabida entre los esposos en este tipo de matrimonios, por lo que los impulsos sexuales, la pasión tenían lugar fuera de la relación matrimonial. Los hombres se satisfacían con esclavas o concubinas o acudiendo a lugares donde se ofrecían servicios de prostitución

El matrimonio era una obligación para todos los ciudadanos, porque a ley perseguía a los solteros que no cumplían con su deber de casarse y tener hijos que terminarían como soldados del imperio. Desde el momento del nacimiento ya se decidía con quien se casaría la niña o niño y los padres de los futuros contrayentes intercambiaban terrenos o propiedades.

Al entregar el padre a su hija, aceptaba que su futuro esposo se convirtiera en dueño de ella, la mujer tenía la obligación de serle fiel a su esposo y si no cumplía con su compromiso, ella era repudiada por parte de su esposo, padres y sociedad, mientras que los hombres no enfrentaban amenazas de este tipo, aun cuando tenían un harem a su disposición.

En el caso de la sociedad romana sucedía algo similar, pero la boda era generalmente concertada por el jefe del clan a una edad mayor, cerca de los 18 años y también se entregaba una dote junto a la mujer, misma que servía como garantía económica por si fallaba la relación. A la mujer romana se le asignaba el papel de matrona que tenía como función concebir hijos preferiblemente varones y se esperaba que cumpliera el rol de abnegada esposa subordinada al marido.

Tanto los romanos como los griegos presentaban el mismo comportamiento de mostrar afecto a la esposa, pero satisfacer sus deseos y fantasías sexuales con esclavas, sirvientas o prostitutas. Mientras que las mujeres en la antigua Roma no podían tener relaciones sexuales libremente fuera del matrimonio.

Toda actividad sexual de una mujer libre (incluso si era soltera, viuda o divorciada) fuera de una unión legal se consideraba un delito grave (adulterium o stuprum) y estaba castigado por la ley y la moral social. En este contexto cultural, el amar a la esposa era algo que nadie se tomaba en serio, por lo que llamar amor contractual a esta etapa de la historia no tiene sentido.

Todas las evidencias históricas apuntan a que en el período previo al surgimiento del cristianismo, existía una gran libertad sexual en Grecia, Persia y Roma, lo que permitía a los hombres y mujeres obtener placer y satisfacción sexual sin sentimientos de culpa, pero los primeros cristianos se apartaron de tales prácticas sexuales cuando surgió el concepto del pecado y se asoció al sexo por placer con conductas pecadoras, por lo que la naciente Iglesia cristiana llamó a “evitar el deseo de la carne para heredar el reino de Dios” (7).

Años más tarde durante el período conocido como la edad media, la Iglesia cristiana creció al grado de compartir el poder con la monarquía y declaró que los matrimonios se vinculaban a un Dios cristiano que bendecía esa unión, por lo que la unión matrimonial debía durar toda la vida hasta que la muerte los separara, por lo que, por primera vez en la historia, el matrimonio se convirtió en un vínculo que no se podía romper. Además de lo anterior, la Iglesia también impuso la fidelidad a los esposos, por lo que el adulterio se convirtió en delito tanto para las mujeres como para los hombres.

Pero esta prohibición no impidió que desapareciera la práctica del adulterio, porque el matrimonio no impedía amar, aun cuando el amor se encontrara fuera del matrimonio, por lo que el amor llegó a asociarse con el adulterio y con “la debilidad de la carne”.

Desde su origen, la Iglesia cristiana consideró al sexo como algo indispensable para la reproducción, pero al mismo tiempo como algo pecaminoso por lo que autorizaba el sexo solo si se realizaba dentro del matrimonio con la finalidad exclusiva de procrear y declaró que practicar el sexo por placer era lujuria y ésta formaba parte de los pecados capitales, por lo que la masturbación se incluyó como parte de los actos sexuales prohibidos. El cristianismo asoció la espiritualidad con la abstinencia sexual y promovió el celibato que fue considerado como un vínculo superior que el matrimonio.

Durante la edad media, se mantuvo el contrato matrimonial que era pactado por los padres de la mujer que fijaban la dote y recibían una cantidad por parte del novio por concepto de “compra” del poder paterno sobre la mujer y dentro del matrimonio las relaciones sexuales se limitaban a la sexualidad reproductiva, es decir, con el único fin de embarazar a la mujer y tener hijos.

La imposición del cristianismo como religión dominante logró prohibir las relaciones previas al matrimonio y el atractivo de la dote empujaba a los hombres a casarse jóvenes sin amar a quien escogían por esposas, por lo que eran frecuentes las relaciones ilícitas, la abundancia de hijos bastardos y las visitas a lugares donde se ejercía la prostitución.

       Eran los tiempos en los cuales el cristianismo creó dos figuras de la mujer, la abnegada ama de casa, madre de los hijos, con la práctica de la sexualidad se realizaba sólo con fines reproductivos y la figura de Eva, la mujer pecadora, que seducía a los hombres que acudían a prostíbulos para realizar todo tipo de actos sexuales que no podían realizar por considerarlos impuros e indecentes (8).

      

       El amor cortés

Después de la edad media en el siglo XI surgió en Europa, el amor cortés que se caracterizaba por la devoción idealizada de un caballero hacia una dama inaccesible, que por lo regular pertenecía a la nobleza y a menudo era casada. Por estas razones este tipo de amor no esperaba correspondencia por lo que el amor carnal no estaba contemplado ya que era un amor idealizado que surgió como un escape al amor contractual porque permitía la libertad de elegir a quien se entregaría el amor afectivo y era la costumbre que el hombre fuera el responsable de conquistar el amor de la mujer elegida.

Como en aquella época el matrimonio contractual tenía poco que ver con el amor, el amor cortés era también una forma para que los nobles expresaran el amor que no encontraban en su matrimonio. La necesidad de romance solía satisfacerse fuera del matrimonio, siempre y cuando se respetaran estrictamente las normas relativas a la castidad y la fidelidad.

En la edad media se pensaba que el amor cortés era una dolencia que afectaba solo a la aristocracia, porque se creía que solo las clases nobles podían amar y si un joven que perteneciera a la nobleza se enamoraba o sentía atraído por una campesina, se le aconsejaba que no perdiera el tiempo con palabras, ya que tales criaturas viles eran incapaces de comprender el valor del lenguaje romántico y se les aconsejaba realizar un acto de violación para satisfacer sus deseos carnales.

Fue precisamente esta percepción de que solo los nobles podían amar con el corazón y mente, mientras que los plebeyos eran presa de la carne y no sabían expresarse, lo que dio origen al amor cortés, que se presentaba como un modelo de cortesía, que se habla en el "lenguaje establecido del sistema caballeresco”. Un amor que con el paso del tiempo pasó de ser una forma de hablar para convertirse en una forma de sentir y actuar que determinó el comportamiento social durante varios siglos.

 

El amor romántico

Posteriormente, a finales del siglo XVIII y principios del XIX, surgió el amor romántico como heredero del amor cortés, con la irrupción del movimiento del romanticismo y con él surgió la libertad de elegir pareja sin que mediaran terceros en tal decisión, con este cambio, se logró armonizar el matrimonio con la pasión sexual. Algunos autores señalan que el amor romántico fue una creación de los trovadores franceses del siglo XII, pero varios estudios de antropólogos indican que este tipo de amor se ha dado en todas las culturas y en todos los tiempos.

 Jankowiak y Fischer estudiaron 166 sociedades y comprobaron la existencia del amor romántico en un 88% de ellas, y en el resto, los informes etnográficos no eran concluyentes, Ambos autores describieron el amor romántico como una intensa atracción física que implica una idealización del otro, dentro de un contexto erótico, con la expectativa de que dure en el futuro (9)

El amor romántico emergió como un amor perpetuo asumido voluntariamente por dos personas, un amor incondicional y para siempre, que en ocasiones no estaba vinculado a la voluntad ni necesariamente esperaba correspondencia, por lo que provocaba sufrimiento y dolor.

Su creación partió de la premisa de que el ser humano estaba incompleto, que necesitaba encontrar su complemento sexual y afectivo en otra persona con la cual pudiera construir una relación de pareja, al lograr esta unión se daba una sensación de complementariedad y correspondencia que permitía alcanzar la plenitud del ser de ambos integrantes. 

Con el paso del tiempo, surgió la revolución industrial y con ella la creación de grandes fábricas, lo que propició el crecimiento de las ciudades y el abandono del campo de grandes sectores de la población para residir en los nuevos que rodeaban los polos industriales. Al vivir lejos de sus familias, los jóvenes tuvieron más libertad y desafiaron las normas establecidas para elegir pareja, hacer demostraciones públicas del sentimiento amoroso y tomar las riendas del control de sus vidas.

La segunda guerra mundial requirió de la mano de obra femenina por lo que muchas mujeres salieron de sus hogares para trabajar en las fábricas, logrando con ello obtener su independencia económica y construir un empoderamiento femenino que les permitió tomar el control de sus vidas por lo que se redujo la necesidad de mantener la obediencia femenina a sus maridos y aumentó el número de separaciones de pareja aun cuando el divorcio seguía siendo mal visto.

La invención de la televisión y la llegada del cine contribuyeron a sacudir un modelo de familia que se venía manteniendo desde hacía miles de años, porque influyeron en la generación de cambios comportamentales tanto en hombres como mujeres, que retomaron como ejemplos a seguir a los modelos que veían en las películas que presentaban romances y símbolos sexuales que además de entretener al público, realizaban una pedagogía informal porque enseñaban que era posible construir nuevos tipos de comportamientos, por lo que se empezó a presentar un rechazo masivo al puritanismo sexual que se exigía a las mujeres.

La invención de la penicilina, la producción masiva de la píldora anticonceptiva y el descubrimiento del papel que juega el clítoris en la sexualidad femenina proporcionaron una mayor libertad sexual a las mujeres porque eliminó la amenaza de un embarazo no deseado y les permitió elegir entre la maternidad o el placer en el acto sexual.

En 1948 se publicó en Estados Unidos el informe Kinsey que comprende dos libros clásicos sobre sexología publicados por Alfred Kinsey: Conducta sexual del hombre (1948) y Conducta sexual de la mujer (1953) que incluían estudios que demostraban que hombres y mujeres tenían un interés primordial hacia el sexo, que existía práctica sexual entre personas del mismo sexo, que la masturbación era una práctica frecuente tanto en hombres como en mujeres, que existían otras posturas diferentes a la del misionero, que el sexo anal era más frecuente de lo esperado, que hombres y mujeres utilizaban el sexo como fuente de placer y no como fuente de procreación, por lo que se evidenció que las prácticas sexuales que antes se consideraban ilegales y eran calificadas como perversas, en realidad se habían convertido en prácticas socialmente aceptadas y legalizadas (10).

Con estos cambios en 1960 surgió una revolución sexual que cuestionó la existencia de los matrimonios arreglados por los padres, se criticó la reducción de la sexualidad a fines reproductivos, se exigió que se aceptara que la mujer buscara el placer sexual sin sentimientos de culpa y se inició la creación de parejas con una relación entre iguales, dejando atrás siglos de sentimientos de culpa, vergüenza y sometimiento femenino a una pretendida supremacía del hombre.

A lo largo de las últimas décadas en la cultura occidental se fue consolidando el amor romántico como modelo dominante en el cual se establece como requisito fundamental para formar una pareja es que ambos miembros estén enamorados uno del otro y el matrimonio aparece como una elección personal tomada libremente, en la que se asume que  el sentimiento de amor es tan fuerte que los integrantes de la pareja aceptan con plena convicción formalizar su unión “hasta que la muerte los separe” y realizan el ritual con la entrega de un anillo de compromiso.

En la mayor parte de las sociedades contemporáneas el amor es reconocido como el motivo más legítimo para emparejarse, la elección de la pareja se realiza con total libertad y existe la alternativa del divorcio por si el matrimonio no funcional.

Encontrar el amor romántico formó parte durante mucho tiempo del modelo a seguir promovido por el “modo americano de vida” (american way of life), que consistió en encontrar una pareja aceptable socialmente con la cual se pudiera formar una familia, tener un empleo con buenos ingresos que permitieran comprar una linda casa, tener hijos, poseer un automóvil de modelo reciente y disfrutar una vida con un consumo permanente.

Pero la aplicación de la ciencia y tecnología en el proceso de producción permitió lograr una producción masiva que necesitaba mantenerse a través de lograr un consumo masivo de carácter permanente, por lo que surgió un proceso de alienación social denunciada en su momento por varios pensadores que alertaron sobre el inicio de un proceso de personificación de los objetos y cosificación de las personas.

En el contexto del surgimiento de diferentes movimientos colectivos que luchaban por conquista de derechos laborales, movimientos feministas que peleaban por una igualdad sexual exigiendo derechos sexuales, el sistema capitalista mostró una gran capacidad absorber aquello que lo criticaba, para transformarlo en mercancía y venderlo en el mercado.

En sus inicios, el mercado se apropió de la demanda de libertad sexual que exigían mujeres y hombres, para promover un modelo que reducía la sexualidad humana a su expresión genital, es decir, a sexo simple y creó una variedad de productos destinados a satisfacer necesidades y fantasías sexuales, utilizó una publicidad en la que se revestía a varios productos con alusiones sexuales, utilizando como gancho para llamar la atención figuras de mujeres atractivas en poses sugestivas y prendas eróticas para promover su venta masiva.

Esto trajo como consecuencia la reducción de la figura femenina a la condición de un objeto sexual, su deshumanización y cosificación al sobrevalorar sus atributos físicos imponiendo la creencia de que el principal valor de las mujeres era su belleza física y encontró un enorme mercado de consumidores tanto en varones como mujeres para vender productos convenciendo a los consumidores que tenían propiedades que les permitían transformar su apariencia para acercarse a las figuras ideales de hombre y mujer que el mercado estaba promoviendo.

Esto permitió crear un mercado del amor, un término que es una metáfora que compara la búsqueda de pareja y las relaciones románticas con el funcionamiento de la economía y el libre mercado. Donde intercambian la oferta, la demanda, la escasez y la evaluación de costos y beneficios. Sobre estas bases fue que surgió el amor líquido.

       El amor líquido

       En nuestros días, en pleno siglo XXI todavía existen manifestaciones del amor romántico, todavía existe el noviazgo y el matrimonio, pero debemos recordar que nos encontramos en un contexto social caracterizado por la existencia de una policrisis y unas de estas manifestaciones se reflejan en la desaparición de los rituales, en la crisis del matrimonio como institución y en la crisis del amor.

Las redes sociales muestran un mercado del amor con una amplia oferta amorosa y es relativamente fácil encontrar una pareja, cada día aumenta el número de parejas que deciden permanecer en unión libre sin contraer matrimonio, pero también aumenta el número de separaciones de parejas y esto se puede comprobar al ver las estadísticas de divorcios y número de separaciones.

Estas cifras muestran el rostro de la crisis del amor romántico que se tambalea frente a nuestros ojos porque ha surgido un nuevo tipo de amor que el filósofo Zygmunt Bauman bautizó como “amor líquido”, un nuevo modelo en el cual la relación de pareja se construye sobre vínculos frágiles, fugaces, temporales y carentes de un compromiso duradero. El amor líquido se caracteriza porque las personas buscan conexiones fáciles y evitan construir lazos duraderos porque se experimenta un miedo al compromiso y temor a perder mejores opciones de pareja. Si la pareja enfrenta un problema, en lugar de resolverlo, se decide eliminar el vínculo terminando la relación de pareja, a veces con un simple toque en un teléfono celular. (11).

       Esto lo podremos comprender si analizamos el mundo en que vivimos, un mundo en movimiento constante, donde todo está cambiando constantemente, todo a nuestro alrededor adquiere formas temporales, nada permanece igual porque todo se torna líquido.

Este cambio de forma sólida a líquida afecta nuestra existencia, se refleja en la educación, en la cultura, en nuestra construcción personal y de manera particular afecta las relaciones interpersonales porque al ser líquidas se debilitan los vínculos y las relaciones se vuelven frágiles, transitorias y temporales.

       Según el planteamiento de Bauman, el modelo de consumo que ha impuesto la economía de libre mercado para mantener el equilibrio entre producción y consumo masivos se ha interiorizado en millones de individuos e impactado las relaciones sociales en general, pero de manera particular las relaciones amorosas, porque éstas son valoradas en fusión del placer, satisfacción y beneficios que ofrecen.

Placeres y satisfacción que son temporales por lo que llega un momento en el que la novedad desaparece y las personas pierden su atractivo inicial y son desplazadas para ser tratadas como “amores de bolsillo”, porque existen nombres de potenciales parejas que se manejan como ases bajo la manga, a quienes se puede recurrir manifestando disponibilidad cuando se decide terminar la relación amorosa.

       En las relaciones de pareja dentro de la sociedad líquida, el amor no juega un papel importante porque primero se evalúa la relación como una inversión en la que se calcula el costo-beneficio que implicaría invertir tiempo, sentimientos profundos y el jurar fidelidad se percibe como un enorme riesgo porque podría provocar dependencia hacia la pareja y cerrar oportunidades mejores que podrían presentarse en el futuro.

       Por esa razón, es muy frecuente que uno de los miembros que genere una dependencia porque su amor no es completamente correspondido por la otra parte que no quiere sentirse atada y que desea mantener una libertad individual de seguir exponiéndose en poses sugestivas en redes sociales de tal forma que si surge “una oportunidad mejor” pueda terminar su relación y marcharse en cualquier momento.

Para garantizar la inversión de tiempo en la nueva relación, las nuevas generaciones presentan una tendencia de exigen la firma de acuerdos prenupciales, rechazar la opción de matrimonio bajo la opción de bienes separados y  presentar como demanda principal la firma  del régimen de matrimonio mancomunado, que es conocido legalmente como sociedad conyugal, que significa que todos los bienes y deudas adquiridos de forma conjunta o individual a partir del día de la boda civil pertenecerán a ambos esposos en partes iguales (50% cada uno), sin incluir el patrimonio previo de cada uno, sin importar que en el tiempo que dure la relación sólo uno de los integrantes (por lo regular el hombre) sea el que genera más riqueza o acumulación de bienes, porque este tipo de unión garantiza que en caso de divorcio se repartan los bienes en partes iguales.

       Por esta razón, muchas personas (en su mayoría hombres) han quedado en quiebra económica por haber elegido a una pareja que no les correspondía su amor y que el único vínculo que solo deseaba invertir era el del intercambio en el cual invertiría algunos años de su vida para después separarse con una pequeña fortuna.

Esta fragilidad que afecta los vínculos sociales entre las personas provocando que el amor que antes era “para siempre”, se conviertan en amores efímeros que se viven por instantes porque adoptan el modelo de la sociedad de consumo al tratar a las personas como objetos de consumo, como fuentes de satisfacción temporal que, al dejar de proporcionar placer, se torna desechables y sustituibles.

En la modernidad líquida desaparece el amor romántico porque las personas experimentan impulsos de estrechar lazos para no estar solos, pero intentan mantenerlos suficientemente débiles como para desanudarlos y romper el vínculo si es necesario, porque en la economía de libre mercado, existe un mercado del amor que permite encontrar alternativas de amor  de una manera rápida a través de las redes sociales con aplicaciones de citas a través de Tinder, Bumble, Grindr, Quiero rollo, Solteros con nivel, Amir 40, Solteros 50, Flirtini, Chispa y otros más (12).

Como todo comportamiento sexual, el amor contemporáneo está determinado por la cultura dominante en el momento histórico en el que se presenta, porque la cultura determina los lazos sociales así como las formas en las que se pueden construir vínculos afectivos entre los seres humanos y en la sociedad de consumo construida por la economía de libre mercado, el amor se construye en base a un vínculo que permita obtener compañía, placer y satisfacción, pero que al mismo tiempo no implique un compromiso.

Los constantes cambios sociales han creado nuevos comportamientos y en la sociedad contemporánea que está determinada por el Mercado que ha surgido como la nueva religión del siglo XXI, surge un nuevo concepto llamado capitalismo emocional el cual fue creado por la socióloga Eva Illouz, para describir cómo la vida afectiva, las relaciones personales y la psicología se han mezclado con las reglas del mercado (13), de tal forma que las emociones se usan para producir más y el amor o la amistad se tratan como productos que se compran, se evalúan y se reemplazan.

Desde esta perspectiva, la vida emocional, la expresión de afectos, de emociones y de amor, siguen la lógica del intercambio que es la base del sistema capitalista para determinar las relaciones económicas, por lo que al debilitarse el modelo del amor romántico ante la fragmentación de lo social, ante la atomización provocada por la fragilidad de los vínculos sociales, el capitalismo emocional viene a presentar el nuevo modelo de amor que estamos viviendo en la sociedad posmoderna que Bauman llamó “amor líquido”.

En este nuevo “modelo de amor”, el vínculo amoroso se caracteriza por su fragilidad, transitoriedad y temporalidad, por lo que surgen amores efímeros de corta duración que se viven en un instante y son consumidos por el tiempo de forma rápida, por lo que las relaciones largas y permanentes que caracterizaban al amor romántico tienden a ser la excepción y la regla es que los matrimonios y relaciones de pareja tengan una duración breve.

El modelo de amor romántico es golpeado una y otra vez ante el surgimiento de nuevas formas de relacionarse como los amigonovios, amigos con derechos, relaciones abiertas, swingers, relaciones o noviazgos virtuales, sugardaddys, sugar mommys, amor a distancia, etc.

 El promedio de duración de una relación de pareja formal o noviazgo que no termina en matrimonio varía entre 1 y 3 años. Si te refieres estrictamente a la fase química del enamoramiento intenso, la ciencia indica que dura de 12 a 30 meses, mientras que los matrimonios que terminan en divorcio suelen durar en promedio unos 8 años (14, 15).

       El concepto de amor líquido sugiere que las relaciones humanas se han convertido en redes de fácil conexión que pueden desconectarse en cualquier momento, en eso consiste su fragilidad porque la tecnología permite terminar relaciones de pareja a través de mensajes de texto, de voz o simplemente desapareciendo de la vida de alguien y bloquearlo en el teléfono móvil, lo cual dio lugar a un nuevo concepto que es el ghosting que es cuando una persona corta toda comunicación de forma repentina, deja de contestar mensajes, llamadas y desaparece como un fantasma sin dar ninguna explicación (16,17).

El amor líquido surge en la sociedad de consumo donde todo tiene una vida temporal y esto se ha extendido al campo de las relaciones afectivas porque la duración de la pareja tiende a disminuir y la relación amorosa  desaparecer en corto tiempo debido a que los vínculos que les unen se caracterizan por ser demasiado frágiles, ya que se basan en el paradigma de las redes sociales que ofrecen una amplia oferta de personas dispuestas a mantener vínculos amorosos, pero que corren el riesgo de ser eliminados rápidamente ante el surgimiento de cualquier problema o inclusive, ante la aparición de una nueva figura que se postula como objeto de amor.

 Podremos entender mejor el surgimiento del amor líquido al reconocer que el neoliberalismo fragmentó los vínculos sociales, no sólo ha provocado cambios en la familia porque han surgido diferentes tipos de familia, por lo que la familia tiende a desaparecer como núcleo social predominante, la crisis de la familia también afecta la relación de pareja porque también se encuentra en estado de crisis por la emergencia de un nuevo sujeto socialmente necesario creado por la cultura del consumo constante y que es reconocido por Colette Soler como narcinismo, un nuevo término que resulta de la unión de dos palabras: el narciso que sólo piensa en sí mismo y el cínico que solo busca su propio goce (18).

Estamos presenciando el surgimiento de un nuevo modelo de individuo que está siendo modelado por la economía de libre mercado y que se caracteriza por exhibir un hiperindividualismo que lo empuja a competir constantemente y a deshacer los lazos sociales porque el nuevo individuo se dedica a promoverse a sí mismo, a buscar sólo su goce personal, a tomar selfies constantemente para publicar imágenes de sí mismo y compartir en línea los placeres que se brinda aun cuando estas imágenes no correspondan a la realidad.

El amor maduro

La mayoría de las personas tiene más de un amor durante sus vidas, aun cuando el primer amor se viva con intensidad y cierto grado de locura, algunos pueden llegar a enamorarse varias veces y de esas experiencias haber obtenido un aprendizaje que les permita madurar y comprender la relación amorosa de una manera con mayor claridad de tal forma que puedan generar un compromiso de cambio personal y dejar de buscar figuras ideales para aceptar a quien esté a su lado en forma incondicional.

El amor líquido provoca que debido a la fragilidad de los lazos que unen a la pareja, se produzcan rupturas amorosas con una tendencia creciente y en el proceso de separación de los amantes aumente el número de integrantes del club de los corazones rotos, que viven esta experiencia como “si fuera la muerte en vida porque la intensidad del dolor de la separación está en función directa con la intensidad con la que se entregó el amor”, tal como lo describió el psicoanalista Igor Caruso en su libro La separación de los amantes (19).

Pero quienes han atravesado por esa dolorosa experiencia saben bien que el dolor es temporal y que es posible dejar atrás el cúmulo de sentimientos negativos que esta situación provoca (dolor profundo, tristeza, soledad, depresión, etc.), sentimientos que son difíciles porque de momento  no se puede aceptar que la relación llegó a su final, que aquella persona a quien amamos rehará su vida por su cuenta y lo que se vivió en pareja quedará atrás para nunca volver.

Pero la vida tiene sus altibajos y la decepción amorosa forma parte del sufrimiento que ésta trae consigo, por lo que debemos prepararnos para seguir adelante sacando fuerzas de nuestra debilidad porque volver a la normalidad no es nada fácil ya que en la vida cotidiana se encontrarán diferentes objetos, lugares y detalles que provocarán recuerdos que golpean el corazón y abrirán las heridas de nuevo.

Para superar el desamor súbito se recomienda realizar una ceremonia fúnebre de dicha relación que incluya la destrucción de fotografías, deshacerse de prendas, objetos, libros y todo aquello que haya sido compartido con la persona que está ausente, la recuperación de una decepción amorosa es algo similar al duelo, por lo que es necesario atravesar diferentes etapas de duelo para empezar a limpiar la mente y aliviar el corazón.

Ayudará mucho para superar cuanto antes este duelo amoroso el tener presente que “Todos tenemos derecho a segundas oportunidades y quien aprendió de la experiencia de amar, atravesar por un divorcio o separación amorosa y a estar solo(a), ha desarrollado su capacidad para amar en toda su plenitud y debe estar consciente que pronto dejará atrás la soledad después de haber aprendido a estar solo, a quererse a sí mismo, a desarrollar el amor propia para recuperar la autoestima perdida y este aprendizaje genera una seguridad interna, crea una estabilidad emocional que funciona como un imán ante otras personas porque nada es más atractivo a los ojos de los demás que una persona que muestra seguridad en sí mismo (20).

En este punto es importante recordar que la frase “hasta que la muerte nos separe” que se pronuncia como un voto tradicional de fidelidad y amor eterno durante las ceremonias de matrimonio religioso o civil para prometer que la unión durará toda la vida hasta que uno o los dos miembros de la pareja fallezca, surgió en el año 1549 y fue pronunciada por el arzobispo de Canterbury Thomas Cranmer.

Es importante ubicar el contexto histórico en el cual se acuñó esa frase porque en aquellos tiempos la esperanza de vida al nacer era de 30 a 35 años, por lo que jurar amor eterno tenía sentido porque la vida era breve, pero han pasado siglos desde que esa frase se pronunció y uno de los cambios que hoy estamos viviendo es que la longevidad ha aumentado a nivel global y la esperanza de vida (que es el promedio de años que se espera que viva una persona al nacer) es actualmente de 80 años y no se trata de añadir más años a la vida, sino más bien añadir más vida a los años de cada persona.

La realidad es que la opción del “matrimonio para toda la vida” no es para todas las personas por diferentes razones, primero es la existencia de una falta de autoestima generalizada que es la causa principal que dio origen al amor líquido, segundo, la tendencia a buscar pareja para llenar el vacío afectivo y dejar atrás sentimientos de soledad, tercero, la falta de preparación para vivir en pareja que impide un conocimiento previo de la persona con quien se compromete en matrimonio.

Estas y otras muchas más razones son la causa de que el número de separaciones de parejas esté aumentando constantemente en nuestra sociedad, a tal grado que las parejas que llegan a cumplir 40, 50 o más años juntos, son actualmente la excepción de la norma y sea un grupo social más reducido cada vez porque el aumento de parejas que termina por separarse por diferentes motivos va en aumento.

Nuestra visión del amor proviene de la cultura predominante que moldea nuestra forma de pensar y pensamos que el amor es como lo que vemos en las películas, pero la realidad es diferente y el primer amor nos educa porque el dolor de la separación debe convertirse en una vivencia de aprendizaje, debe ayudarnos a ser realistas y no idealizar a la pareja.

La primera experiencia amorosa debe contribuir a romper esquemas mentales sobre el amor, sobre los roles de género, sobre nuestra autoimagen y esta experiencia vivencial que puede ser mentalmente agotadora, si la asumimos como una experiencia de la cual se puede obtener un aprendizaje, buscar ayuda psicológica en ese momento de crisis nos puede ayudar a superar la crisis existencial, encontrarnos a nosotros mismos y salir fortalecidos de ese infierno como el ave fénix.

Algunas personas se encierran en su dolor y no logran superar la decepción amorosa, quedan marcados por la experiencia y cierran sus corazones aun cuando tengan nuevas parejas, evitan ser auténticos, no se entregan totalmente por temor a sufrir nuevas decepciones y esta coraza sentimental que construyen para protegerse termina siendo la causa de que las nuevas relaciones tampoco funcionen y terminen experimentando nuevas separaciones.

Otras personas deciden ya no enamorarse, se entregan por completo a sus trabajos y siguen sus vidas sin contemplar proyectos de tener una nueva pareja, terminando por vivir solos el resto de sus días y esa es la razón por la cual podemos hablar de la existencia de una crisis del amor, por la existencia de un hiperindividualismo, la destrucción de los lazos sociales por el neoliberalismo, la epidemia de corazones rotos provocados por el amor líquido, el surgimiento del narcinismo, la epidemia de soledad, la decisión de no buscar relaciones de pareja adoptando un estilo de vida conocido como agamia (es una forma de vida y filosofía que rechaza el modelo tradicional de pareja y el amor romántico institucionalizado. Viene del griego a:sin y gamos: matrimonio o unión íntima).

Este tipo de decisiones fortalece la epidemia de soledad que observamos en nuestra sociedad y va en contra de la naturaleza social ser humano, pero lo más preocupante es el surgimiento de una nueva tendencia entre los jóvenes que se ha denominado subcultura incel (La palabra incel viene del inglés involuntary celibate, que significa célibe involuntario).

Se usa para nombrar a personas —sobre todo hombres jóvenes— que no tienen pareja sexual o romántica a pesar de desearla), que se nutre en foros de internet y redes sociales, donde adolescentes y hombres jóvenes que experimentan aislamiento social, soledad o frustración afectiva son atraídos por discursos de odio, misoginia y masculinidades tóxicas que culpan a las mujeres de su situación (21,22).

Quienes forman parte de este movimiento han tomado  una decisión consciente de no buscar noviazgo, matrimonio ni cohabitación con mujeres, priorizan su libertad individual y el crecimiento personal), si se incluye a los jóvenes de la generación Z que evitan el matrimonio, optan por una soltería y reducen drásticamente la actividad o el interés sexual e incluimos a hombres y mujeres divorciadas que deciden ya no contraer matrimonio, tenemos entonces una explicación para comprender la crisis del amor y la epidemia de soledad que se observa actualmente ( 23).

Pero no todo está perdido en la sociedad inmersa en una policrisis, porque el amor todavía existe y son más las personas que desean amar que las que han cerrado sus corazones y que aquellos que albergan odio en sus mentes y corazones.

Para lograr que una relación de pareja funcione, debe aceptarse que la pareja ideal no llega de la noche a la mañana, sino que es el resultado de un proceso de crecimiento personal que tiene como punto de partida lograr un autoconocimiento que permita reconocer nuestras fortalezas y debilidades, lo cual nos permite construir una autoestima que deberíamos tomar como un requisito previo para buscar pareja. El amor es una construcción social en la que ambos miembros de la pareja comparten experiencias vivenciales que retoman como experiencias de aprendizaje que si muestran una actitud y compromiso para cambiar comportamientos individuales, puede fortalecer el vínculo y ayudar a evitar cometer errores logrando mejorar progresivamente su interacción.

En las películas y series de televisión vemos escenas de un amor impulsivo que tiende a ser irracional, son incontables las escenas que hemos visto de parejas que después de cerrar la puerta, se arrancan las prendas de vestir para tener sexo mostrando una incontrolable llama de pasión, esas escenas pueden provocar que las personas piensen que el sexo es amor, pero esa intensidad no dura mucho tiempo, es sólo gratificación sexual y los impulsos sexuales una vez satisfechos provocan que se vea con otros ojos a quien está al lado y si no hay conexión emocional se experimente un vacío afectivo, porque el sexo no es amor.

El amor es un proceso de interacción en el cual se da un interinfluencia que provoca cambios individuales y se construye poco a poco una identidad de pareja basada en una conexión emocional que se alimenta del compromiso mutuo, en el que ambos miembros de la pareja actúan como arquitectos trabajando en una obra en proceso de  construcción y cada integrante de la pareja funciona como arquitecto modelando con pequeños detalles en su vida cotidiana una nueva identidad como pareja, que implica dejar atrás comportamientos individualistas para desarrollar actitudes de respeto, comprensión y tolerancia  entre ambas partes.

Desde esta perspectiva, se puede comprender que el amor no nace en un instante, que “el amor a primera vista” no existe, porque según Sigmund Freud “el enamoramiento súbito es como un estado de hipnosis que surge cuando una característica de otra persona nos subyuga, nos atrae y nos seduce, pero es sólo una atracción temporal que se disuelve a corto plazo” (24), sino que el amor se construye paso a paso a través del tiempo, en una convivencia en la que cada experiencia compartida se convierte en una vivencia de aprendizaje y la asimilación de este aprendizaje constante es lo que hace que la relación perdure con el paso del tiempo.

En el amor maduro, el punto de partida es el amor romántico, pero se necesita un trabajo continuo de consolidación del amor para que éste sea exitoso y que la pareja pueda seguir existiendo y fortaleciendo su vínculo afectivo. Debemos tener en cuenta que el amor es un sentimiento y como tal no es algo que permanezca estable, sino que cambia con el paso del tiempo, ya sea para crecer y fortalecer, o debilitarse hasta desaparecer.

En esa misma perspectiva debemos tener presente que el amor no desaparece de un día para otro, si no se alimenta, se disuelve gradualmente en un proceso que toma tiempo y se da en forma lenta y presenta señales anticipadas: pérdida de confianza, disminución de la intimidad, evitación de proximidad física, surgimiento de sentimientos negativos, aparece la sensación de ya no ser amados(as), hasta que llega un momento crucial en el cual uno de los miembros le dice al otro que el amor ya no existe.

En cambio, en el amor maduro, las relaciones duraderas descansan en una fuente constante de satisfacción personal que es compartida entre los integrantes de la pareja, esta satisfacción proviene del crecimiento constante de sentimientos positivos (confianza, admiración, credibilidad, aumento de calidad en la relación, etc.).

Existen parejas estables que conviven durante mucho tiempo, pero la estabilidad no debe ser el fin último de una relación amorosa, porque pueden existir parejas estables pero uno o ambos integrantes puede experimentar insatisfacción, pero no abandona la relación por no tener independencia económica, por temor a la crítica social, o por pensar que no puede aspirar a algo mejor de lo que ya tiene, este tipo de parejas se basan en lo que se conoce como “estabilidad oscura”, porque han perdido autenticidad y espontaneidad (25).

El amor maduro surge cuando se supera la idealización inicial que produjo el amor romántico y se basa en la construcción de un vínculo afectivo que incluye sentimientos de aceptación, respeto, confianza mutua, valoración de la pareja, percepción de apoyo mutuo y sensación de complementariedad, sin que esto implique perder la individualidad ni la paz interior.

Surge cuando desaparece la euforia del enamoramiento inicial y se caracteriza por elegir a la pareja sin necesidad de control, manipulación o dependencia, aceptando tanto las virtudes como los defectos del otro, sin intentar cambiarlo y ajustarlo a nuestras expectativas, porque quien realmente ama, lo hace reconociendo las virtudes y defectos son tener la expectativa de moldear a la pareja a la imagen idealizada en nuestro interior.

El amor maduro no tiene como requisito la edad biológica, porque puede haber parejas con decenas de años juntos, pero sin encontrar la felicidad estando juntos. Como también puede haber parejas jóvenes que en corto tiempo superan la fase del enamoramiento para consolidar una conexión emocional profunda y duradera porque muestran gran disposición para el aprendizaje del amor, actitud de compromiso y respeto a la pareja.

La base del amor maduro radica en consolidar la relación más allá de la atracción física y construir una conexión emocional que sea realista y duradera. La clave para construir este tipo de amor se encuentra en la apertura de nuestra mente y corazón para ver a la pareja como un individuo completo y complejo, comprender sus imperfecciones y aceptarlas.

Al haber llegado al nivel de obtener una conexión emocional, se abren las posibilidades de construir un amor maduro en la medida que ambos acepten y muestren un compromiso para crecer juntos, compartiendo experiencias en la vida cotidiana y retomándolas como experiencias de aprendizaje que les permitan implementar cambios en los comportamientos individuales para mejorar la relación y evolucionar gradualmente. Actuar en forma madura en el campo del amor significa reconocer que nadie es perfecto y ama de todos modos, con sus virtudes y defectos.

 

¿Qué es el amor?

Llegado a este punto podemos intentar hacer una labor que muchos lo han intentado y lo han hecho desde diferentes perspectivas brindando diferentes respuestas, esto es responder a la pregunta ¿qué es el amor? Resulta realmente paradójico que los seres humanos pasemos buena parte de nuestras vidas en una búsqueda permanente del amor sin llegar a plantearnos una respuesta a una pregunta tan importante. Esti sucede porque el pensamiento crítico no existe en la mayoría de la población que acepta sufrir sin cuestionar el porqué.

En este punto de definición del amor, puedo compartir una experiencia que debido a la intensidad con la que viví ese momento, en mi mente parece que fue ayer cuando, en agosto de 1984 mientras presentaba los resultados de una investigación con el título Consideraciones sobre la problemática sexual juvenil en México, como parte de mi tesis profesional para obtener el título de Licenciado en Psicología por parte de la Universidad Veracruzana en un auditorio completamente lleno en la Facultad de Psicología.

Después de una exposición del contenido del documento en el cual describía al ejercicio de la sexualidad juvenil en México como un verdadero problema social que se reflejaba en altos números de delitos sexuales, embarazo en adolescentes, incremento en la tasa de divorcios, casos de infidelidad, matrimonios prematuros, etc., siguió una serie de  respuestas a varias, llegó un momento en el cual después de un silencio prolongado, los miembros del jurado empezaron a intercambiar comentarios entre sí, por lo que en un instante llegué a pensar que el interrogatorio ya había terminado, cuando de repente un miembro del jurado me hizo la pregunta final: ¿para ti qué es el amor?

Medité unos segundos mi respuesta y dando la espalda al jurado, me dirigí al público y respondí: “para mí el amor es la fusión de dos personalidades individuales en un proceso de construcción de una nueva identidad que es la relación de pareja, es un proceso de interinfluencia en el cual ambos miembros aceptan cambiar parte de su esencia individual al dejar de usar el lenguaje del yo, para utilizar un nuevo idioma que incluya el uso de la palabra nosotros.

El amor es un proceso de crecimiento personal entre dos individuos que se complementan, se retroalimentan y participan en la creación de un proyecto de vida que incluye un mejoramiento constante del vínculo que une a la pareja, sin que esto implique perder autonomía individual” (26).

Después de responder a esa pregunta, los miembros del jurado informaron que el examen había concluido y mi defensa de la tesis había sido aprobada por lo que en ese momento obtuve formalmente mi título de Licenciado en Psicología.

Esta respuesta a la pregunta ¿qué es el amor? fue allá y entonces, 42 años después sigo pensando lo mismo porque desde aquel entonces he investigado el tema de la sexualidad humana y este campo de conocimiento fue una de las líneas de investigación y docencia que trabajé durante mi experiencia como profesor-investigador de 33 años.

Pero otras personas también han investigado el amor y construido sus propias definiciones y como ejemplo se encuentra ésta de Rosario Linares: “El amor es uno de los temas más universales: atraviesa nuestra biología, nuestra historia personal y nuestra cultura. Desde la psicología, el amor se entiende como un estado afectivo con procesos biológicos, cognitivos y conductuales que favorecen que el vínculo crezca con el tiempo. Es una construcción relacional que surge a partir de experiencias compartidas y que impulsa el deseo de conexión y de permanencia. No es solo emoción: también es sentido, forma de comprendernos y manera de estar en el mundo” (27). 

Una aportación más reciente y con fundamento científico que permite responder a la pregunta ¿qué es el amor?, la proporciona el psicólogo Robert J. Strenberg con su teoría triangular del amor que lo define como “un conjunto de sentimientos, emociones y valores que se encuentran presentes en una relación y que está compuesto por tres elementos fundamentales: la intimidad, la pasión y el compromiso” (28).

Este autor explica el amor en las relaciones de pareja mediante tres componentes básicos: intimidad (cercanía y confianza), pasión (atracción y deseo) y compromiso (la decisión de mantener la relación). La combinación de estos tres vértices crea siete tipos de relaciones amorosas.

La intimidad se refiere a la cercanía y complicidad que experimentan las parejas, a aquella capacidad de comprender, acompañar y establecer una relación basada en la confianza y en la amistad, es un tipo de conexión que solo existe con una persona y que difícilmente se puede lograr con alguien más.

La pasión no se reduce al deseo sexual, se entiende también como esa necesidad de querer estar junto a la persona que amamos, hacia quien sentimos un deseo de establecer una unión permanente.

En cambio, el compromiso es la elección y decisión que tomamos al iniciar una relación, en este compromiso resalta la responsabilidad y la lealtad, que son valores en los que se respaldan frases como “te amo”, “mi amor”, “quiero que vivamos juntos”, frases que no deberían decirse si no las dicen con el corazón en la mano. El compromiso es la decisión consciente de amar a otra persona, a decidir construir una relación estable.

Lo que fortalece el vínculo con la pareja y permite predecir su duración es la elección consciente de amar al otro, acompañada de la intención de mantener y cuidar esa relación con la construcción de un compromiso de hacerla duradera. En aquellas relaciones en donde solo se tiene uno de estos elementos, la probabilidad de duración es menor y de una ruptura inminente es mayor.

Lo que es innegable es que el significado del amor lo determinan factores culturales y estructurales que determinan la interacción social en diferentes ámbitos de convivencia, por esa razón se habla del amor como resultado de una construcción social que las estructuras del poder idealizan a través de procesos de socialización.

 

Conclusiones

Si una persona experimenta dolor en alguna parte de su cuerpo, el pensamiento racional le dice que acuda a un médico para que le examine y después de un diagnóstico, le proporciona un tratamiento, pero cuando una sociedad presenta altos síntomas de “enfermedades sociales”, es decir padecimientos colectivos como altos índices de suicidio, niveles alarmantes de violencia, sufrimiento colectivo por parte de una mayoría marginada, incremento de adicciones como alcoholismo, drogadicción, tabaquismo, adicción al sexi, ludopatía, nomofobia, etc., las reacciones predominantes son las de pensar que son problemas de unos cuantos individuos.

Pero cuando vemos que se amplía una brecha social que separa a unos cuantos privilegiados que viven con muchas esperanzas y pocos temores, de una gran mayoría que vive con miedo, incertidumbre y sin esperanza de cambio en sus vidas, nos daremos cuenta de que existe una gran insatisfacción social y que los grandes problemas sociales que enfrentamos son problemas estructurales porque forman parte del diseño de un sistema creado para enriquecer más a unos cuantos, empobrecer a una mayoría y dejar morir a aquellos que no se han adaptado al proceso de producción y consumo, es decir, a los consumidores defectuosos.

Desde esa perspectiva, necesitamos reconocer que algo está mal en la sociedad en que vivimos, por lo que debemos reconocer la existencia de una sociopatología en nuestra sociedad contemporánea (29), porque en las últimas décadas se ha dado una mutación social en la que la rebeldía del siglo pasado desapareció y han surgió actitudes colectivas de apatía, indiferencia, alejamiento de la política, conformismo colectivo y gran adaptación social a un sistema económico que margina, excluye y provoca la muerte innecesaria de seres humanos.

El daño provocado por una desigualdad social creciente en un sistema capitalista, patriarcal y colonialista, no se limita a privaciones materiales, porque también provoca daños psicológicos que afectan la autoestima, en una tendencia hacia el aislamiento social y en una creciente incapacidad para amar.

Este sistema que nos ha hecho perder nuestra condición humana porque se ha creado una ceguera moral nos induce a aceptar lo inaceptable y provoca un considerable incremento de un sentimiento de soledad en millones de personas que padecen falta de autoestima. Recordemos que el amor líquido surge por la falta de autoestima entre los integrantes de la pareja que buscan llenar el vacío afectivo con una pareja sin haber desarrollado la conexión emocional.

En un ambiente de insatisfacción social, la mayoría de las personas están sedientas de amor y piensan que encontrarán el amor de sus vidas en un día de suerte dando la vuelta a la esquina, creen que amar es sencillo y parten de la premisa de que el problema del amor radica en ser amado y no en desarrollar la capacidad de amar.

La manipulación de la sociedad de consumo ha provocado la creencia de que, si se tiene éxito profesional, se tiene popularidad y se poseen grandes riquezas, el amor puede ser atraído siguiendo el esquema de intercambio que dictamina el mercado que se ha convertido en el dueño de nuestras vidas, sentimientos y emociones (30).

Partiendo de la premisa de que todo comportamiento humano tiene un origen social y considerando la crisis del amor en nuestra sociedad contemporánea, debemos recordar que la crisis social que estamos padeciendo genera millones de crisis psicológicas individuales y los millones de personas que desean encontrar el amor, han sido reducidas a un “mercado del amor”, en el cual se ofrecen personas que son evaluadas en función de su apariencia física, su éxito profesional , su origen racial y se organizan encuentros con la esperanza de que se conviertan en citas que serán el inicio de un amor.

Muchas personas que padecen soledad y están sedientas de amor, responden a estas ofertas con la esperanza de encontrar a alguien que les provoque atracción física, les ayude a romper sus barreras psicológicas y llegan al punto de realizar el acto sexual para “ver si hay alguna conexión”, pero la mayoría de las veces, después de consumado el coito sienten un mayor vacío emocional (coito ergo triste), porque surge un sentimiento de melancolía al no haber encontrado lo que buscaban y en esa búsqueda sólo lograron un nivel de denigración personal porque el acto sexual sin amor nunca elimina el abismo que existe entre los seres humanos.

La incapacidad de amar no es un problema individual, porque es la humanidad entera la que ha perdido la capacidad de amar, las causas que nos incapacitan para encontrar el amor se encuentran en la destrucción de los vínculos sociales provocado por el neoliberalismo, en el desarrollo del hiperindividualismo, en la reducción del ciudadano a la condición de consumidor, en la desaparición del pensamiento autónomo, en la educación para la obediencia, en la epidemia de soledad, en la tendencia al hedonismo, en el impulso incontrolable de vivir de forma intensa el momento presente sin pensar en el futuro, en el surgimiento del narcinismo, en la adicción a las tecnologías digitales, etc.

Desde esta perspectiva, la crisis del amor en una sociedad inmersa en una crisis social de múltiples dimensiones es un problema que rebasa lo individual para convertirse en un problema político, debido que existe un control social que impide la construcción del amor porque la población se encuentra confortablemente adormecida, enajenada, inmersa en la ignorancia, sin reconocer su potencial humano y con grandes impedimentos para construir un pensamiento autónomo y crítico.

       En este contexto sociocultural y económico, se nos ha educado de manera informal bajo la creencia de que somos seres incompletos, que tener pareja es algo natural, universal y necesario. De igual forma se nos enseñó que existe un amor de nuestras vidas y amores secundarios, que solo se puede amar con intensidad sólo una vez en la vida, que para encontrar la felicidad debemos encontrar nuestra “alma gemela”, nuestra “media naranja”, porque sin ella estamos vacíos y en fechas como el 14 de febrero se explota comercialmente la idea del amor para fomentar un consumo masivo.

Desde esta perspectiva debemos ubicar la crisis del amor como una expresión particular de la crisis de múltiples dimensiones que estamos padeciendo a nivel global, en un momento histórico en el cual existe una epidemia de soledad provocada por la atomización social que produce el capitalismo en su versión neoliberal y por la circulación de discursos de odio que promueven los gobernantes de ultraderecha que han conquistado el poder político.

Desde la perspectiva de Erich Fromm, el amor es un arte que debe aprenderse, no surge de un día para otro, ni es cuestión de suerte porque requiere conocimiento, práctica, disciplina y madurez (31). Según este autor, el amor es la única respuesta sana y satisfactoria al problema de la existencia humana.

En estos momentos en los que la humanidad ha perdido la capacidad de amar y el odio se extiende rápidamente por el mundo entero, necesitamos reaccionar reconstruyendo nuestra personalidad psicosocial que podremos definir como la manera particular de pensar, sentir y actuar que hemos desarrollado a partir de la interinfluencia con figuras significativas en los distintos grupos a los que hemos pertenecido.

Esto implica reconocer que más allá del amor de pareja, existen otros tipos de amor que perdimos por el avance del hiperindividualismo y el surgimiento del narcinismo que necesitamos recuperar: el amor a la familia, el amor a nuestra comunidad, el amor a la naturaleza, el amor a la vida y de singular importancia, el amor propio. Esto implica una revolución de nuestras consciencias (32) que nos permita revalorarnos a nosotros mismos al punto de querernos y recuperar la confianza perdida, desarrollar el pensamiento autónomo, la autocrítica y la crítica social.

En los años noventa del siglo pasado tuve la oportunidad de participar como instructor de educación en sexualidad en el Consejo Estatal de población, impartiendo cursos sobre sexualidad a parejas prematrimoniales, quienes asistían por obligación porque si no presentaban haber acreditado dicho curso, no podían celebrar la unión matrimonial.

En las dinámicas grupales que aplicaba se encontraba una que consistía en discutir el contrato matrimonial y si contenido incluía responder preguntas como ¿quién de los dos trabajaría?, ¿cómo se distribuirían los ingresos económicos?, ¿cómo se distribuirían las tareas domésticas de limpieza y mantenimiento del hogar?, ¿si pensaban tener hijos y cuantos?, ¿quién tomaría la iniciativa en el acto sexual?, ¿mantendrían sus amigos por separado o se incluirían en el mismo círculo?, etc. Tuve sentimientos encontrados cuando vi algunas parejas que después de discutir el contrato matrimonial, tomaban la decisión de no seguir adelante con los trámites matrimoniales y separarse para seguir sus vidas cada uno por su lado.

Considerando la vinculación que existe entre el amor y la sexualidad, una alternativa real es la institucionalización de programas de educación sexual en todos los niveles educativos, ambientes laborales y exigir como requisito para legalizar matrimonios el haber tomado cursos de educación sexual en parejas prematrimoniales.

       Superar la crisis del amor que afecta a millones de personas requiere del cuestionamiento del sistema capitalista, patriarcal y colonialista que reduce al ser humano a la condición de objeto, que utiliza el amor, la sexualidad y el cuerpo de las mujeres como una mercancía con la que se puede obtener beneficios económicos y luchar para en contra de la explotación económica, erradicar la explotación sexual, el tráfico sexual de mujeres, niñas y niños.

 

1.- Necropolítica. Sobre el gobierno privado indirecto. Mbembem Achile

https://www.inep.org/images/2025/TXT/2024-Mbembe-Necropolitica.pdf

2.- Modernidad líquida. Bauman, Zygmunt

https://arxiujosepserradell.cat/wp-content/uploads/2026/03/Modernidad-liquida-by-Bauman-Zygmunt-z-lib.org_.pdf

2.- La miseria sexual contemporánea

https://oscaryescasd.blogspot.com/2023/08/la-miseria-sexual-contemporanea-oscar.html

3.- La crisis de soledad provocada por la ruptura amorosa y el cambio de paradigma en la relación de pareja

https://oscaryescasd.blogspot.com/2025/04/la-crisis-de-soledad-provocada-por-la.html

4.- Se registran 33.3 divorcios por cada 100 matrimonios en México: Inegi

https://www.jornada.com.mx/noticia/2025/09/29/economia/se-registran-333-divorcios-por-cada-100-matrimonios-en-mexico-inegi

5.- ¿De donde viene el mal?

https://oscaryescasd.blogspot.com/2026/02/de-donde-viene-el-mal-la-irrupcion-de.html

6.- El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. Engels, Federico

https://www.marxists.org/espanol/m-e/1880s/origen/el_origen_de_la_familia.pdf

7.- Nuestra sexualidad. Crooks, Robert/Baur, Karla

Edamsa impresiones. México, 2009

8.- Notas para comprender la sexualidad humana

https://oscaryescasd.blogspot.com/2017/10/notas-para-comprender-la-sexualidad.html

9.-El amor cortés y la caballería en la Baja Edad Media

https://chaucer.fas.harvard.edu/pages/courtly-love-and-chivalry-later-middle-ages

10.- Alfred Kinsey, el hombre que lanzó una "bomba atómica" sexual que destruyó tabúes y dio paso a una revolución

https://www.bbc.com/mundo/noticias-64879927

11.- Amor líquido. Bauman, Zygmunt

https://proassetspdlcom.cdnstatics2.com/usuaris/libros_contenido/arxius/62/61515_Amor_liquido.pdf

12.- El amor líquido y su relación con el discurso capitalista y el inconsciente. Samir Ahmed, Dasuky et al

https://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-04622025000100077&script=sci_arttext&tlng=es

13.- Intimidades congeladas. Las emociones en el capitalismo. Illouz, Eva.

 https://circulosemiotico.wordpress.com/wp-content/uploads/2018/08/illouz-eva-intimidades-congeladas-las-emociones-en-el-capitalismo1.pdf

14.- Duración promedio de una relación, (estadísticas de citas, convivencia y matrimonio)

https://www.marriage.com/es/advice/pre-marriage/average-length-of-a-relationship/?fbclid=IwY2xjawTi50pwZG9mBWV4dG4DYWVtAjExAHNydGMGYXBwX2lkEDIyMjAzOTE3ODgyMDA4OTIAAR5fAiURlusVmf_b6icq4bTHSt5VeV5pC5rj0rvYCvfB-8eIJe9VDfe5OYCrxA_aem_f8971apN4WnzilZdS1D0mg

15.- Un estudio predice cuánto durará tu relación de pareja

https://www.ellitoral.com/informacion-general/estudio-predice-durara-relacion-pareja_0_F2ejTXY1ze.html

16.- Ghosting: si te he visto, no me acuerdo

https://www.unobravo.com/es/blog/ghosting

17.- Ghosting, la tendencia en el desamor y como evitarlo

https://www.pantallasamigas.net/ghosting-desamor-ligar-redes-sociales-salud-mental-jovenes/?utm_term=&utm_campaign=&utm_source=adwords&utm_medium=ppc&hsa_acc=2066832176&hsa_cam=23620282989&hsa_grp=&hsa_ad=&hsa_src=x&hsa_tgt=&hsa_kw=&hsa_mt=&hsa_net=adwords&hsa_ver=3&gad_source=1&gad_campaignid=23620308675&gbraid=0AAAAADoAguUgcwOxhtCnQyKqt8Y1gakRu&gclid=CjwKCAjwhNbTBhB4EiwAsFSg-gV7_WrjHunLrIiY1GRw1lfTamrgV1Z9NEQJuH8B6gGTXrwzPyxDLxoCxRwQAvD_BwE

18.- Nueva economía del narcisismo. Soler, Colette

https://es.scribd.com/document/362716828/Nueva-economi-a-del-narcisismo-Colette-Soler

19.- La separación de los amantes. Caruso, Igor

https://www.cesarsinuhegomez.com/2015/04/igor-caruso-la-separacion-de-los.html

20.- La crisis de soledad provocada por la ruptura amorosa y el cambio de paradigma en la relación de pareja

https://oscaryescasd.blogspot.com/2025/04/la-crisis-de-soledad-provocada-por-la.html

21.- Qué son los incels, el oscuro movimiento que aparece en la aclamada serie "Adolescencia"

https://www.bbc.com/mundo/articles/cz9n75ygwxjo

22.- Respondiendo a la ideología incel

https://safeguarding.network/content/responding-to-the-incel-ideology

23.- Soledad y política. La soledad como instrumento de control social

https://oscaryescasd.blogspot.com/2025/04/soledad-y-politica-la-soledad-como.html

24.- Psicologìa de las masas y análisis del Yo. Freud, Sigmund

file:///C:/Users/oscar/Downloads/psicologia-de-las-masas-y-analisis-del-yo%20(4).pdf

25.- Para entender el amor romántico. Carrillo, Víctor

https://www.debatesiesa.com/para-entender-el-amor-romantico/

26.- Tesis profesional: consideraciones sobre la problemática sexual juvenil. Yescas, Oscar

 https://oscaryescasd.blogspot.com/2017/10/consideraciones-sobre-la-problematica.html

27.-  ¿Qué es el amor desde el punto de vista psicológico?

https://elpradopsicologos.es/blog/que-es-el-amor/

28.- Teoría triangular del amor de Strenberg

https://es.slideshare.net/slideshow/teoria-triangular-del-amor-de-sternberg-pdf/271779251

29.- Pensamientos sobre la sociopatología contemporánea

https://oscaryescasd.blogspot.com/2024/09/pensamientos-sobre-la-sociopatologia.html

30.- El Mercado como arma de destrucción masiva

https://oscaryescasd.blogspot.com/2023/03/el-mercado-como-arma-de-destruccion.html

31.- El arte de amar. Fromm, Erich

file:///C:/Users/oscar/Downloads/el-arte-de-amar.pdf

32.- La revolución de nuestras consciencias

https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/06/la-revolucion-de-las-consciencias-oscar.html

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