¿Nuevo
orden internacional o tercera guerra mundial?
Oscar
Yescas Domínguez
17
de septiembre de 2022
Introducción
Antecedentes
del conflicto entre Rusia y Ucrania
Invierno
y apagones: una combinación peligrosa
Conclusiones
Introducción
A
lo largo de la Historia de la humanidad siempre han existido
relaciones de poder en las cuales se pueden identificar líderes y
seguidores y por lo regular en las relaciones sociales el poder ha
sido concentrado en un reducido grupos de personas que llegan a
controlar el comportamiento de miles o millones de personas.
No
es exagerado el decir que quienes han estado en posiciones de poder
se han caracterizado por construir relaciones asimétricas, de tal
forma que las decisiones que se tomen no sólo se impongan a los
demás, sino que lleguen a ser aceptadas colectivamente en forma
voluntaria al promover la construcción de una ideología dominante
en la sociedad, que responda en forma favorable a los intereses y
valores de quienes se encuentran en la cima del poder, de tal forma
que la ideología dominante sea la ideología de la clase dominante.
La
palabra asimétrica significa que en las relaciones de poder siempre
hay un mayor grado de influencia en las relaciones interpersonales,
el predominio de un actor sobre otros, lo que permite la construcción
y aceptación de relaciones sociales en las que algunas personas
tienen el control y dominan a otras personas en términos políticos,
económicos o psicológicos, siempre bajo un proceso de legitimación
social de este ejercicio de dominación que llega al grado de
considerar como algo “normal” la existencia de diferentes tipos
de control social.
Esto
sucede porque en la construcción de nuestra personalidad psicosocial
participan diferentes instancias socializantes como la familia, la
escuela, la religión, los grupos de amigos, el trabajo y los medios
masivos de difusión y éstos últimos han ocupado un lugar
preponderante en la manipulación de nuestras formas de pensar,
sentir y actuar, al grado de que buena parte de la población ha
perdido su capacidad para pensar por su propia cuenta, ha abandonado
su condición de homo sapiens y ha sido reducido a la condición de
homo videns, como lo plantea Giovanni Sartori en su libro Homo
Videns, donde describe el impacto de la televisión, y cine en la
reducción de nuestro pensamiento crítico al dejar de lado el hábito
de la lectura para priorizar y valorar más las imágenes que nos
proporciona la sociedad de consumo en la que estamos viviendo.
Durante
décadas las grandes compañías de televisión han controlado la
mente de millones de personas en el mundo entero y en el caso de
México lo vivimos con el papel que jugó Televisa, TV Azteca,
Milenio y otros medios que durante la existencia del prianismo
criminalizaron las protestas sociales, distorsionaron las noticias y
manipularon la información de hechos de gran relevancia social.
Afortunadamente,
no se puede tapar el sol con un dedo y uno de los grandes logros de
los movimientos colectivos de protesta de las últimas décadas ha
sido, sin lugar a dudas que demostraron con claridad que el
ejercicio del poder se basaba en un control de la comunicación
masiva y en el uso de una censura o maquillaje del tipo de
información que proporcionaban en la cual distorsionaban la realidad
para bloquear cualquier intento de conectar la mente individual con
la mente colectiva.
La
función social de los medios masivos de difusión era impedir que la
población pudiera establecer la conexión existente entre lo
personal y lo político, evitar que los individuos contemporáneos
tomaran consciencia de que en el contexto de la globalización, los
problemas locales tienen un origen global por la interdependencia
cada vez más estrecha que mantenemos los habitantes del planeta
tierra y sobre todo, impedir la toma de consciencia de la capacidad
de historicidad que tenemos los seres humanos, es decir, la capacidad
para actuar como sujetos sociales activos que pueden cambiar la
sociedad, porque la historia de la humanidad nos muestra que el
cambio social y político en todas las épocas ha sido el resultado
de miles de acciones individuales que han actuado en forma colectiva,
unida y organizada para lograr una verdadera transformación de la
realidad social.
Desde
hace muchos años los medios masivos de información han perdido
paulatinamente la hegemonía y poder de influencia que lograron tener
a fines del siglo pasado. La eficacia de su acción como medio de
control y manipulación social se demeritó con surgimiento de
internet, telefonía celular y redes sociales contribuyó a su
demérito porque estos últimos se han convertido en las principales
fuentes de información para las nuevas generaciones, porque
posibilitaron lo que el sociólogo Manuel Castells denominó
“autocomunicación de masas”, que permitió aumentar la autonomía
de los individuos y con ello reducir la influencia de los medios
masivos de difusión como instrumentos de control social, porque
permitió que las personas se convirtieran en emisores y receptores
de mensajes en forma simultánea.
El
uso del poder basado en actos de autoritarismo no puede por sí mismo
garantizar un control social masivo, porque no puede modelar la mente
de las personas y por ello no garantiza la dominación y el control
de sus comportamientos, porque nuestros sentimientos y pensamientos
individuales y colectivos provienen de nuestras vivencias y
determinan la forma como actuamos. La experiencia de las luchas
sociales nos ha generado un aprendizaje que consiste en comprender
que la lucha contra el poder siempre ha estado acompañada de la
lucha por romper el control de la comunicación masiva que mantienen
quienes están en el poder y gracias al surgimiento de la sociedad
red en que vivimos, la posibilidad de realizar comunicaciones masivas
a través de nuestros teléfonos celulares, abrió una gran grieta en
el control social basado en el control de la comunicación, porque
rompió esa asimetría en el manejo de la información.
Sin
embargo, en este 2022 estamos siendo testigos del uso tendencioso de
los medios masivos de información en el caso de la guerra entre
Rusia y Ucrania, con resultados que demuestran que la manipulación
de información en medios masivos de comunicación todavía tiene un
gran impacto social al manipular la percepción de un conflicto
internacional y generar actitudes de apoyo a una de las partes
utilizando información parcial o distorsionada.
El
conflicto entre Rusia y Ucrania ya rebasó el nivel de confrontación
de dos países al involucrarse en el mismo las grandes potencias que
pertenecen a la OTAN y tomar partido a favor de Ucrania, no sólo
brindándole apoyo logístico, militar, equipo bélico de alta
tecnología y miles de millones de dólares en efectivo (dinero que
no llega a su destino final), sino que también los países miembros
de la OTAN impulsados por Estados Unidos han aplicado sanciones
comerciales y políticas intentando aislar a Rusia y perjudicar su
economía, medidas que por cierto no están dando los resultados
esperados y están afectando la economía y bienestar social de las
poblaciones de los países que forman parte de la OTAN.
Por
estos apoyos brindados a Ucrania, el conflicto bélico se ha
prolongado superando los 6 meses desde que se inició y no se
vislumbran indicios de que se pueda negociar un alto al fuego y
lograr que la paz vuelva a la región, al contrario, los apoyos de la
OTAN han actuado como si se arrojara gasolina al fuego y el
involucramiento de varios países en este conflicto amenaza con
prolongar el mismo a una escala mayor, lo cual aumenta los riesgos
porque buena parte de los países involucrados tiene armas nucleares,
por lo que la amenaza de una tercera guerra mundial se construye
lentamente y crece cada día.
Por
estas razones, no debemos aceptar la “normalización del estado de
guerra”, porque las guerras son como las enfermedades, si no se
atienden se complican y agravan hasta llevar a la muerte a los
pacientes. Hasta el momento hemos dejado que unos cuantos estén
decidiendo el destino de la humanidad, la situación amerita que
todo el mundo opine sobre este conflicto y exija el final de esta
guerra, la solución negociada al mismo y que sean los propios
pueblos quienes decidan su destino.
Antecedentes
del conflicto entre Rusia y Ucrania
Una
mirada objetiva a la información que circula en medios de
comunicación masiva, nos ayuda a comprobar que en estos momentos
somos testigos y objeto de una estrategia de desinformación masiva
sobre los acontecimientos internacionales, sobre todo lo que está
sucediendo en la guerra entre Rusia y Ucrania.
Durante
los últimos meses los grandes medios masivos de difusión han
proporcionado información parcial, tendenciosa y distorsionada sobre
este conflicto y lo que buscan es generar simpatía hacia el ejército
y pueblo de Ucrania, un pequeño país de Europa del Este, que fue
invadido por el ejército de la gran potencia mundial que es Rusia,
país con quien comparte frontera.
La
información que recibimos es que Ucrania se atrevió a solicitar su
ingreso a las filas de la Otan y por ese motivo es invadida por
Rusia, por lo que este país es presentado como el agresor en esta
sangrienta guerra que lleva más de 200 días de duración, durante
los cuales ambos bandos han acumulado miles de muertos, se han
destruido centenares de ciudades y provocado el éxodo de millones de
ciudadanos ucranianos a los países vecinos provocando que los
efectos de esta crisis se extienda por la región.
Los
medios masivos de información occidentales mantienen una postura
parcial al guardar silencio sobre las verdaderas causas y no informar
que el conflicto armado que se desarrolla en Ucrania empezó en
realidad en noviembre de 2013 en los eventos que recibieron el nombre
de Euromaidán (en ucraniano Yevromaidán que significa
Europlaza) y que consistieron en una serie de manifestaciones y
disturbios heterogéneos que lograron derrocar al Presidente Víctor
Yanukovich, líder de una formación política prorrusa y el 6 de
abril de 2014 toma el poder un gobierno de derecha en Ucrania que
desata una fuerte represión en contra de las fuerzas separatistas
prorusas de la región del Dombás que luchaban por la independencia
de su región, lugares donde la población es mayoritariamente
rusófona.
Pero
los medios masivos de información no dicen nada de los sucesos
previos a la incursión del ejército de Rusia, guardan un cómplice
silencio acerca de los motivos de la intervención rusa y nada dicen
acerca de que la destitución del Presidente Víctor Yakunovich en
2014 provocó que surgieran numerosos grupos separatistas en la
región fronteriza con Rusia que proclaman su independencia del
Gobierno de Ucrania y esto es lo que provocó enfrentamientos armados
entre europeístas, prorrusos y separatistas.
Un
día después de la caída de Yakunovich, el 7 de abril de 2014, un
grupo de manifestantes proclamó la República popular de Donetsk,
posteriormente, otro grupo se autoproclamó como la República
Popular de Lugansk el 28 de abril y posteriormente ambas repúblicas
se unieron para luchar en contra del gobierno de Ucrania, logrando
que para mayo de ese mismo año, ya sumaran más de 16 ciudades del
este ucraniano las que estaban en manos de grupos armados prorrusos y
reclamaban su independencia de Ucrania. La mayoría de habitantes de
estas regiones de Ucrania son rusoparlantes, tienen procedencia de
Rusia y mantienen lazos familiares con ciudadanos rusos.
Para
legitimar esta separación el 19 de abril de 2014 se realizaron dos
referéndums sobre el estatus político de Donetsk y Lugansk, pero
mientras se realizaban las votaciones en la ciudad de Krasnoarmisk un
Comando de la Guardia Nacional de Ucrania intentó detener la
votación en un colegio electoral disparando ráfagas de metralleta
contra los ciudadanos desarmados que esperaban emitir su voto,
matando a uno de ellos y ante el ruido de los disparos un grupo de
vecinos desarmados acudió al puesto de votación y formando un
círculo alrededor de las urnas gritaban “fascistas” a los
guardias ucranianos, quienes al ver que aumentaba la multitud,
optaron por retirarse pero mientras lo hacían, dispararon a la
multitud dejando en el lugar un saldo de dos muertos y un anciano
herido.
Situaciones
similares se repitieron en otras ciudades del este de Ucrania, donde
los guardias confiscaron urnas, destruyeron papeletas electorales y
dispersaron a los ciudadanos rusoparlantes que esperaban emitir su
voto para participar en el referéndum. A pesar de estos incidentes
de violencia, un gran número de ciudadanos de esa región de Ucrania
logró emitir sus votos y en Donetsk, el 89% de los electores votó a
favor de su independencia de Ucrania y el 96% de los votantes de
Lugansk hicieron lo mismo al votar a favor de la separación de
Ucrania.

Pero
el Gobierno de Ucrania desconoció el referéndum y acusó a Rusia de
intervenir en el conflicto, el gobierno de Rusia desmintió esta
acusación, mientras que por otro lado, los grupos independentistas
denunciaron la participación de la Agencia Central de Inteligencia
(CIA) estadunidense en el conflicto, informando que apoyaban con
personal militar estadunidense, información logística de la
ubicación de grupos separatistas y proporcionaban material de
inteligencia a los militares de Kiev.
El
13 de mayo de 2014 en Donetsk se realizó el primer congreso del
Partido Nueva Rusia (PNR) y declaró la formación de un nuevo Estado
autodeclarado Nueva Rusia. A este congreso asistieron las milicias
del Donbás, desertores de las fuerzas ucranianas de la república de
Donetsk que conformaban la República Popular de Donetsk y se afirmó
que este nuevo Estado tendría como capital a Donetsk y como sus
primeras acciones procedería a nacionalizar las industrias de mayor
importancia en la región.
Desde
esa fecha, los combates entre grupos separatistas y fuerzas
ucranianas se agudizaron y los ataques de las tropas ucranianas se
caracterizaron por el uso de la fuerza aérea que bombardeó
estaciones de ferrocarril, comercios, edificios residenciales.
Posteriormente, las fuerzas gubernamentales utilizaron vehículos
blindados para incursionar en regiones bajo control de los grupos
separatistas, lanzaron morteros contra posiciones de combatientes
milicianos, cortaron vías de comunicación entre las ciudades de la
región en conflicto y cercaron varias localidades para ingresar en
cada una de ellas provocando varias bajas entre civiles y
combatientes.
Debido
a que los combates se intensificaron en la zona prorrusa se hicieron
varios llamados al alto al fuego y gracias a ello se consiguió la
mediación de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en
Europa (OSCE), para realizar una reunión entre las partes
involucradas en el conflicto y el 5 de septiembre de 2014 se logró
el acuerdo del Protocolo de Minsk que fue un acuerdo para poner fin a
la guerra y fue firmado por representantes del Gobierno de Ucrania,
de la Federación Rusa, la República popular de Donetsk y la
República Popular de Lugansk. Pero este acuerdo no fue respetados
porque los ataques de las fuerzas ucranianas continuaron en el este
de Ucrania mientras recibían el apoyo de la Unión Europea y Estados
Unidos, quienes desconocieron los resultados de los referéndums
ciudadanos y la OTAN procedió a desplegar sus tropas en las
fronteras con Rusia.
Las
acusaciones de que Rusia era el principal responsable de instigar las
tendencias separatistas recibieron un desmentido del Presidente de
este país, quien calificó a las tropas ucranianas como criminales y
fascistas y declaró que las agresiones a la población rusoparlante
del este de Ucrania constituían un verdadero genocidio.

Los
combates entre fuerzas separatistas prorrusas y el ejercito ucraniano
continuaron durante todos estos últimos años y se fueron
intesificando en magnitud y crueldad, dando como resultado el
asesinato de miles de separatistas y ciudadanos rusoparlantes por
parte del ejército de Ucrania y para inicios del 2022, ya sumaban
más de 14,000 víctimas mortales entre civiles y combatientes de
ambos bandos, aumentó el saldo de ciudades destruidas por el
ejercito de Ucrania que quedaron sin servicios básicos y en este
contexto fue que el 24 de febrero de este año el Presidente de Rusia
Putin, decidió lanzar la operación militar especial en el este de
Ucrania, argumentando que “Rusia no puede sentirse segura ante la
amenaza de Ucrania, mencionando que el objetivo de esa operación
militar era proteger a los habitantes de las autoproclamadas
repúblicas de Lugansk y república de Donetsk, regiones en donde la
mayoría de la población habla ruso y tiene familiares en Rusia”.
Invierno
y apagones: una combinación peligrosa
Al
horror de la guerra y los daños que provoca un enfrentamiento bélico
de esta magnitud, se suman los daños que están provocado las
sanciones comerciales en contra de Rusia impuestas por los
gobernantes que forman parte de la Unión Europea y de la Otan. Estas
medidas políticas que fueron tomadas por un puñado de políticos
sin consultar a las poblaciones que dicen representar y que
pretendían aislar comercialmente a Rusia y golpear su economía,
están provocando daños colaterales más allá de las fronteras de
Rusia y lo cierto es que daños están afectando también a las
poblaciones de las naciones europeas cuyos gobernantes impulsan estas
sanciones, porque sus economías están siendo golpeadas por el
desabasto de petróleo y gas, afectando a la población que sufre un
inusitado aumento en las tarifas del consumo de electricidad y están
pagando los costos de vivir con una creciente inflación.
Los
políticos europeos que apoyaron de manera incondicional la
estrategia estadunidense de golpear a Rusia promoviendo sanciones
comerciales en su contra, no tuvieron la suficiente visión como para
recordar que las economías de sus países dependen en gran parte del
petróleo y del gas ruso, por lo que al aplicar las sanciones
comerciales y negarse a importar petróleo, están cometiendo un
harakiri ya que la aplicación de estas sanciones comerciales están
teniendo un efecto boomerang al provocar una alza generalizada de
todos los productos por la ausencia de derivados del petróleo como
el gas licuado que utilizan los grandes comercios para mantener en
refrigeración sus productos y el incremento en las tarifas de
energía eléctrica, esto está afectando directamente a los
empresarios y a los ciudadanos que dicen representar y gobernar.
Los
pueblos europeos no están preparados para soportar un largo y crudo
invierno sin recibir los suministros de gas y electricidad que son
necesarios para sobrevivir en tiempo de invierno. Al aplicar
políticas que intentan “invitar” a la población europea a
reducir el consumo de gas y energía eléctrica en el inicio de un
largo y frío invierno, están atentando contra sus propias
poblaciones y esto es lo que está sucediendo en Suiza, país en el
cual se decretó racionar el consumo de calefacción a un límite de
19 grados y quien supere ese límite recibirá una sentencia de tres
años de cárcel.
Con
estas medidas lo que están provocando es crear las condiciones para
que surja un malestar social que empieza a expresarse en la población
que empieza a tomar las calles para protestar en contra de las
sanciones comerciales en contra de Rusia porque no fueron
consultados, les está perjudicando directamente en sus vidas
cotidianas y de seguir así, no sobrevivirán en este invierno que
está por iniciar. Por estas razones una oleada de indignación y
descontento popular se extiende por los países de Europa,
principalmente aquellos que forman parte de la OTAN como lo han sido
los casos de la república Checa, Austria y Alemania, lugares en los
cuales han salido a protestar miles de ciudadanos exigiendo el retiro
de las sanciones comerciales en contra de Rusia.

Por
otro lado, la falta de petróleo y gas ruso ha provocado que los
países europeos abandonen las energías limpias y regresen al uso
del carbón y leña como combustible, lo cual afecta en forma
considerable el medio ambiente y representa un retroceso de cien años
en el desarrollo económico de los países de ese continente
El
pequeño grupo de políticos que integran los representantes de la
OTAN insiste en seguir aplicando sanciones comerciales, hablando en
nombre de la democracia tal y como se hizo en la edad media que
combatían en nombre de Dios. Actúan tomando decisiones sin
consultar a sus propias poblaciones, sin tomar en cuenta el verdadero
sentimiento de aquellos que dicen representar, olvidando que toda
sanción comercial en tiempos de globalización tiene efectos no
deseados y con sus acciones están perjudicando la vida de millones
de personas en el mundo entero.
Lo
más grave es que se niegan a aceptar que estas políticas de
sanciones comerciales han fracasado y no reconocen que sus acciones
están beneficiando a quien pretendía perjudicar, porque el gobierno
de Rusia respondió a las sanciones comerciales dando un giro a esta
situación volteando su mirada en busca de nuevos consumidores de su
petróleo y gas en el amplio mercado mundial, con tan buena fortuna
que encontró nuevos clientes, al mismo tiempo que avanza en el
fortalecimiento de nuevas alianzas políticas con naciones que han
decidido aprovechar el conflicto para dejar su dependencia del dólar,
como China, Irán, Turquía y otros países, logrando aumentar en
forma considerable sus ganancias económicas al encontrar nuevos
mercados para su petróleo y gas.
Lo
que no dicen los medios masivos de comunicación que centran su
atención en la guerra de Ucrania es que otro de los grandes
beneficiarios de esta crisis política y energética es nada menos
que Estados Unidos, quien ante la escasez de gas licuado y petróleo
que padecen los países europeos por la prohibición de comprarle a
Rusia, se ha convertido en el principal proveedor de estos productos
a países europeos y no sólo ha aumentado las ventas de su petróleo
y gas licuado, también aumentó el precio de los mismos, obedeciendo
a la ley del mercado, “mientras más demanda exista, aumentará
el precio del producto”, por
lo que les vende estos productos al triple de su precio que tenía
hace sólo unos meses.
Esta
crisis internacional que padecen de forma particular las poblaciones
de los países que participan en las medidas comerciales en contra de
Rusia, se ha convertido en una pesadilla para las poblaciones
europeas porque dichas medidas se revierten afectando sus propias
economías y está provocando una crisis política al interior de
cada nación europea, porque está levantando una oleada de
descontento que se ha manifestado en varios países europeos.
Conclusiones
En
el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania podemos identificar tres
tipos de guerras, una guerra
militar
entre Rusia y Ucrania, una guerra desigual no precisamente porque
Rusia sea una gran potencia y Ucrania un pequeño país, sino porque
Ucrania ha estado recibiendo patrocinio, financiamiento, apoyo
logístico y abastecimiento de armamento de última generación, de
parte del gobierno de Estados Unidos, de varios países de la Unión
Europea y de la OTAN.
Este
apoyo multinacional hacia Ucrania ha contribuido a prolongar el
conflicto hasta llegar a su séptimo mes aumentando por ello el
número de bajas militares y civiles de ambos bandos y ha llegado a
un punto en el cual no se contempla ni por asomo la posibilidad de un
alto al fuego, sino todo lo contrario, lo que se espera es una guerra
prolongada, con amplias posibilidades de que se extienda
geográficamente y aumenten las posibilidades del uso de armamento
pesado que tenga mayor capacidad de destrucción y no se descarta el
uso de armas nucleares. El Presidente de Rusia Vladimir Putin declaró
que Rusia no ha usado todo su potencial bélico en este conflicto
porque no tiene prisa en el mismo y giró instrucciones para que el
armamento nuclear esté preparado por si se involucra alguna de las
potencias que forman parte de la OTAN, por lo que dejó entrever que
está dispuesto a una guerra prolongada y en cualquier momento puede
golpear con mayor fuerza para acabar con el ejército de Ucrania.

Por
otro lado, observamos una guerra
comercial en
la que participan de manera activa los países que integran la Unión
Europea y la OTAN, son ellos quienes han aplicado un sinnúmero de
sanciones comerciales, políticas y diplomáticas en contra de Rusia
intentando perjudicar su economía y aislarlo comercialmente, una
estrategia que ha resultado ser un fracaso porque en el contexto de
la globalización Rusia ha encontrado nuevos clientes para exportar
sus productos de petróleo y gas, creando al mismo tiempo nuevos
lazos comerciales y alianzas políticas que están provocando el fin
de un orden internacional unipolar en el cual predominaba la
hegemonía de Estados Unidos, país que mantenía el control mundial
en base a su poderío militar, económico y comercial.
El
mundo tal y como lo conocíamos ha cambiado radicalmente en estos
siete meses del conflicto, porque los acontecimientos en torno a la
guerra en Ucrania han dado lugar al surgimiento de nuevas potencias
emergentes que suman fuerzas para crear alianzas comerciales y
políticas, creando las condiciones para la construcción de un
nuevo orden mundial multipolar, en el cual varias naciones tomen
decisiones en base a consensos mutuos.
La
tercera guerra que observamos en este conflicto es la guerra
de la información,
en la cual diariamente vemos con claridad que los medios masivos de
difusión occidentales actúan brindando información sobre la
situación internacional en forma parcial, distorsionada y fuera de
contexto, en un intento de manipular la percepción social del
conflicto, de tal forma que la población mundial identifique a Rusia
como el agresor de un pequeño país y justificar el apoyo a Ucrania,
sin importar los antecedentes que dieron origen a la intervención
militar de Rusia en Ucrania
Las
principales agencias de información han logrado su primer objetivo
en el tema de la guerra entre Rusia y Ucrania: han
logrado que millones de personas olviden una parte importante de esta
historia y es que este conflicto bélico inició en realidad en el
año 2014, con la represión del gobierno ucraniano a las
declaraciones de independencia de separatistas ucranianos en regiones
donde predomina la población rusoparlante.
Ha quedado en el olvido la crueldad y masacres realizadas en los
últimos años por el Gobierno de Ucrania contra ciudadanos
ucranianos de origen ruso y se presenta en los medios al gobierno
ucraniano como “la víctima” del agresor que es la potencia
mundial de Rusia.
Las
denuncias de desviación de los apoyos financieros otorgados a
Ucrania por parte del gobierno ucraniano no aparecen en las primeras
planas de los medios masivos de información occidentales. Por estas
razones es realmente es preocupante el empecinamiento de los
políticos que forman parte de la Unión Europea y de la OTAN, de
seguir aplicando sanciones a Rusia y continuar apoyando con miles de
millones de dólares en efectivo, toneladas de armamento bélico y
apoyo logístico al gobierno y ejército ucraniano, porque olvidan
que Rusia tiene armamento nuclear que puede usar en el momento que
así lo considere necesario.
Necesitamos desarrollar un pensamiento autónomo, ampliar nuestras fuentes de información y leer de manera crítica toda la información que recibamos para evitar ser manipulados por las grandes cadenas de noticias que responden a intereses particulares y desinforman en lugar de informar.
También
es necesario mencionar que otros de los grandes beneficiarios del
conflicto militar entre Rusia y Ucrania, son las grandes
corporaciones que se dedican a la producción, distribución y
comercialización de armamento bélico, porque la guerra es un
negocio para ellos y no les importa que sus productos sean utilizados
para asesinar a gente inocente o aumentar de manera innecesaria los
daños materiales y el uso de la violencia. Mientras más se
prolongue el conflicto de guerra, mayores serán las ganancias de
“los
señores de la guerra”, porque
la sola existencia de la guerra garantiza el aumento de las ventas de
armas y con ello maximizan sus beneficios económicos.
El
mundo entero observa con gran expectación lo que sucede en esa
región del mundo, porque todo indica que en cualquier momento la
guerra comercial que se libra en el contexto de la globalización
puede pasar a una guerra militar internacional en la que toda la
humanidad saldría perdiendo, ya que aumentaría el peligro del uso
de armas nucleares.
Todas
estas acciones políticas y económicas se han realizado en el
contexto de una economía de libre mercado que ha estado bajo un
orden internacional regido por un poder unipolar que ha sido el de
Estados Unidos, pero todo indica que estamos presenciando el fin de
este orden mundial por el surgimiento de un sentimiento de soberanía
en gobernantes de varios países que están reacios a seguir
obedeciendo lineamientos de gobiernos extranjeros que perjudican el
bienestar social de sus poblaciones y buscan un reacomodo abandonando
viejas alianzas y reagrupándose en nuevos bloques de países, por
lo que en los hechos estamos presenciando la creación de un nuevo
orden mundial y en la construcción de este nuevo mundo, los
trabajadores y la ciudadanía desean participar en su diseño y
creación para garantizar el respeto a sus derechos humanos,
laborales y sociales.
Durante
muchas décadas hemos permitido que los políticos tomen decisiones a
nombre de millones de personas sin consultar a quienes dicen
representar, la situación internacional actual es un claro ejemplo
de la necesidad de terminar con el sistema de democracia
representativa, un sistema en el que los gobernantes toman
decisiones sin consultar a quienes representan.
Debemos
ser muy claros en este punto porque la humanidad enfrenta un gran
peligro por el día de hoy unas cuantas personas están decidiendo el
destino de millones de personas, sino es que de la humanidad en su
conjunto y las decisiones que están tomando, nos conducen al rumbo
de la autodestrucción. Por estos motivos enfrentamos el día de hoy
la urgente necesidad de construir una democracia participativa, un
sistema social en el cual las decisiones provengan desde abajo
y no sean producto de reuniones secretas de alto nivel, para que los
resultados de las mismas tiendan a responder a los intereses de la
mayoría de la población.
La
luz de la esperanza en torno a este conflicto se avizora en el inicio
de movilizaciones masivas en los países europeos, la población sale
a las calles en forma masiva protestando en contra de la guerra,
exigiendo terminar con los apoyos que se están dando a Ucrania y
solicitando levantar las sanciones a Rusia para terminar con el conflicto armado. Con estas acciones que sin lugar a dudas se
multiplicarán en los próximas semanas y meses, los pueblos europeos
están viendo por sí mismos, están velando por sus propios
intereses y luchando por sus vidas para no fallecer de congelamiento
en este invierno, porque de seguir el rumbo actual de los
acontecimientos, sufrirán varios apagones de energía eléctrica
durante los siguientes meses cuando se recrudezca el frío en el
invierno.
Pero
la población del mundo entero, debe sumar sus voces a estas
protestas masivas para construir un movimiento mundial a favor de la
paz, del fin de la guerra y la cancelación de las sanciones
comerciales, políticas y diplomáticas en contra de Rusia. Ningún
país tiene derecho de invadir la soberanía de otro país para
iniciar una guerra. La soberanía de los pueblos siempre debe
respetarse. La guerra no es la
forma de solucionar los conflictos, porque en este conflicto
bélico está demostrado que en tiempos de globalización, mantenemos
una interdependencia y así como las sanciones comerciales llegan a
tener efectos no deseados e inesperados, las guerras en algún punto
lejano de nuestra residencia, terminarán por perjudicar nuestra
economía, estilo de vida o nuestras propias vidas.
En
base a estas consideraciones, debemos exigir a nuestros gobernantes
que emitan pronunciamientos en los foros internacionales con las
siguientes consignas: ¡Alto al fuego¡,¡No a la guerra! ¡Alto al
apoyo militar a Ucrania!, ¡El mundo entero pide darle una
oportunidad a la paz mundial¡ ¡Dejemos que sean los pueblos quienes
decidan sus propios destinos¡ ¡Respeto a los referéndums de
Donetsk y Lugansk¡
No
podemos mantenernos neutrales o indiferentes a los acontecimientos
internacionales, porque de nuestro activismo político depende que el
futuro que tengamos por delante sea la construcción de un nuevo
orden internacional o el inicio de una guerra mundial que será el
fin de millones de personas.
Castells,
Manuel: Comunicación y poder. Ed. Siglo
XXI. México, 2012
Guerra de
Dombás https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_del_Domb%C3%A1s
Volodímir
Zelensky
https://es.wikipedia.org/wiki/Volod%C3%ADmir_Zelenski#:~:text=Volod%C3%ADmir%20Oleks%C3%A1ndrovich%20Zelenski%E2%80%8B%20(en,desde%20su%20independencia%20en%201991.&text=Retrato%20oficial%2C%202019.
"Es
imposible aislar a Rusia": Putin arremete contra las sanciones
occidentales y dice que los europeos son los más afectados por estas
https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-62825882
La
invasión de Rusia a Ucrania: una perspectiva antiimperialista
https://nuso.org/articulo/la-invasion-de-rusia-a-ucrani-una-perspectiva-antiimperialista/
Rusia
y Ucrania | "Mucha gente piensa erróneamente que Putin está
tratando de recrear la Unión Soviética": entrevista con uno de
los biógrafos del presidente ruso
https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-60898582
Los
mapas de la 21ª semana de la guerra en Ucrania
https://www.rtve.es/noticias/20220722/mapas-guerra-ucrania-semana-21/2388899.shtml
Grupos
separatistas prorrusos desafían el utlimátum de Kiev
https://cnnespanol.cnn.com/2014/04/14/grupos-separatistas-prorrusos-desafian-el-utlimatum-de-kiev/