Nuevos
actores en la escena política en Sonora
Oscar
Yescas Domínguez
12
de septiembre de 2,021
El
día de 10 de septiembre atendiendo a la convocatoria del movimiento
30 de julio y avalada por el Consejo General de Delegados del Staus,
nos reunimos alrededor de unas 200 personas por fuera del lugar donde
se está construyendo el nuevo Hospital General del Estado de Sonora
para recibir a nuestro Presidente Lic. Andrés Manuel López Obrador
que vino a supervisar el avance de las obras de construcción de
dicho Hospital y el motivo de esa concentración era hacerle de su
conocimiento los problemas que atravesamos derechohabientes del
Isssteson relacionados con desabasto de medicamentos, deficiencias en
el servicio médico e incumplimiento del pago de nuestras pensiones a
quienes estamos jubilados.
En
ese lugar coincidimos un nutrido grupo de personas que hasta ese
momento éramos desconocidas hasta antes de ese momento, que
laboramos en diferentes instituciones, proveníamos de diferentes
lugares y pertenecíamos a diferentes organizaciones (Movimiento 30
de julio, Staus, Sueisssteson, Sindicato del Imss, Snte, etc.).
Estuvimos ahí reunidos en una espera que duró cerca de tres horas
sin sombra alguna que nos protegiera de los candentes rayos del sol,
desafiando el peligro porque recordemos que todavía continuamos bajo
la pandemia del covid y aún así salimos de nuestras casas, no se
puede decir que motivados por la alegría de la visita de nuestro
Presidente, sino que más bien lo hicimos forzados por la
desesperación que provocó la insensibilidad mostrada en los últimos
años por el gobierno de Claudia Pavlovich ante los reclamos de
abasto puntual de medicamentos, deficiencias en los servicios médicos
y sobre todo con un sentimiento de indignación por la falta del pago
puntual de nuestras jubilaciones, ya que por segundo mes consecutivo
se ha retrasado el depósito de nuestras percepciones a los jubilados
del Isssteson.
Ese
fue el motivo que nos reunió a un agrupamiento disperso de más de
200 personas en la entrada de las instalaciones del nuevo hospital,
porque a pesar de no conocernos mutuamente, de no tener una historia previa, al estar reunidos en ese lugar estábamos haciendo historia porque todos teníamos algo en
común y es el hecho de que la mayoría de los que nos encontramos en
ese lugar somos jubilados de diferentes dependencias y somos
derechohabientes del ISSSTESON, que estamos siendo afectados por
violaciones a los derechos a la salud y a una jubilación digna por
la corrupción imperante en el Isssteson, un instituto de salud que
en los últimos años ha sufrido serios quebrantos financieros,
perjudicando el servicio a sus derechohabientes.
Ese
grupo de desconocidos reunidos en ese lugar no estábamos tan lejanos
unos de otros porque nos unía el hecho de ser derechohabientes del
Isssteson y por ese hecho, desde hace varios años hemos estado
siendo víctimas de violaciones a nuestros derechos a la salud y a
una jubilación digna, porque a pesar de que durante más de 30 años
se nos descontó una cantidad de nuestros ingresos por el concepto de
servicios médicos del Isssteson y otra cantidad para el Fondo de
pensiones y jubilaciones, hemos recibido un maltrato de autoridades
del Isssteson porque desde hace años padecemos un desabasto
medicamentos y atención médica que necesitamos para atender las
enfermedades propias de nuestra edad.
Con
nuestra presencia expresábamos un grito de indignación e
inconformidad reclamando respeto a nuestros derechos impunemente
violados. Han sido incontables las veces que hemos ido a las
farmacias del Isssteson para surtir medicamentos y hemos recibido la
misma respuesta “no hay” y en franco atropello de nuestros
derechos, toman nuestras recetas y las rompen enfrente de nosotros a
nombre de que “ya están vencidas”. De manera ilegal, a
los pensionados y jubilados se nos sigue descontando de nuestros
pagos de jubilación una considerable cantidad por el concepto de
servicios médicos del Isssteson, servicios que no recibimos
porque ante el desabasto de medicinas las hemos tenido que comprar
con nuestro dinero y ante la falta de atención de médicos
especialistas, muchos hemos tenido que recurrir a médicos privados
porque las enfermedades no esperan, se atienden o empeoran nuestra
salud poniendo en riesgo nuestras vidas.
El
problema ha crecido hasta este punto insostenible porque desde hace
tiempo que los 21 sindicatos cuyos miembros están afiliados al
Isssteson han dejado de luchar por los intereses de sus trabajadores
y los han abandonado a su suerte ante los abusos de las autoridades
administrativa del Isssteson, de manera particular el grupo de
pensionados y jubilados ha sido más afectado porque la situación se
agudizó en estos dos últimos meses ya que finaliza el gobierno de
Claudia Pavlovich y los jubilados hemos constatado en primera línea
la certeza de la existencia de la práctica denominada “año de
hidalgo”, que consiste en que cuando finaliza el gobierno de un
partido, las autoridades salientes dejan vacías las arcas, se llevan
todo lo posible bajo la consigna de mentarle la madre a quien deje
algo y miles de pensionados y jubilados del Isssteson recibieron con
retraso sus pagos en el mes de agosto y en este mes de septiembre, el
último mes de gobierno de Claudia Pavlovich, se repite la historia,
se pagó con gran retraso a unos cuantos, y una gran mayoría estamos
todavía el día de hoy 12 de septiembre, sin recibir nuestro pago
mensual porque nos dicen que “no hay dinero”. El propio
Alfonso Durazo declaró en días pasados que recibía un Estado en
crisis financiera.
En
este contexto de corrupción evidente, de abuso de autoridad,
violaciones a los derechos de salud y jubilación digna, de vacío de
liderazgo por parte de los dirigentes sindicales y de silencio de
partidos políticos, incluido a Morena como partido en el poder,
surge un movimiento ciudadano con el nombre Movimiento 30 de
julio, derechohabientes del Isssteson que se plantea como
objetivo el rescate del Isssteson y la defensa de los derechos a la
salud, abasto oportuno de medicamentos y a una jubilación digna.
Este movimiento convocó a una concentración en la entrada del nuevo
Hospital General del Estado de Sonora porque se anunció la visita de
nuestro Presidente Andrés Manuel López Obrador y se consideró como
una buena oportunidad de ser escuchados por la máxima autoridad de
nuestro país.

Entonces
allí estábamos cerca de 200 personas desconocidas entre sí, que
pertenecían al movimiento 30 de julio y a diferentes sindicatos y
también estaba presente un escuadrón de bomberos de Hermosillo
manifestándose en defensa de algunos de sus compañeros a quienes se
pretende fincar responsabilidades por la tragedia de la guardería
ABC ocurrida hace 12 años. Todos coincidiendo en tiempo y espacio,
exigiendo justicia para su causa particular a la máxima figura de
autoridad en nuestro país, exhibiendo la ausencia de justicia en
Sonora, mostrando en lonas, letreros y pancartas sus demandas
particulares para que las pudiera ver el Presidente de México. Cabe
mencionar que en ese nutrido grupo estaban personas que vinieron de
otros municipios para demandar el pago de sus pensiones.
En
ese lugar nos encontrábamos mostrando en pancartas nuestras demandas
que al leerlas cualquiera podía ver que los problemas planteados
por cada pequeño grupo, no eran problemas aislados, que son la
expresión particular de un sistema que no está funcionando, que la
forma de actuar de los funcionarios estatales y de la gobernadora
deja una profunda insatisfacción e irritación popular. Hemos visto
como cada día aumentaba el desabasto de medicamentos en el
Isssteson, los servicios médicos especializados se suspendían y hoy
se niega el pago a los jubilados, mientras que los sueldos de la
Gobernadora y sus altos funcionarios se elevaron a alturas
vertiginosas e inconfesables porque manejaron una doble nómina, una
oficial y otra confidencial. La diferencia de sueldos entre los altos
funcionarios y personal de base del Gobierno del Estado es
estratosférica y esto se refleja en un pago de jubilaciones
completamente desigual ya que hay jubilados que perciben $10,000
pesos mensuales y otros jubilados que perciben más de $100,000 pesos
mensuales, ¿por qué esa diferencia salarial? Es realmente una
injusticia ya que estos altos pagos en las jubilaciones afectan las
finanzas del Isssteson e impiden la jubilación de trabajadores
activos que están en condiciones de jubilarse.
En
relación a la visita de nuestro Presidente en esta ocasión me
parece imposible no hacer mención a la paradoja presente en esa
situación: nuestro Presidente vino a supervisar el avance de las
obras de construcción de un Hospital de alto nivel que tuvo un costo
de varios millones de pesos y en la entrada del edificio es recibido
por centenares de personas que lo esperaban para denunciar que en el
Isssteson se padece un problema de desabasto de medicamentos desde
hace varios años y que a los jubilados no se les ha pagado el mes de
septiembre. ¿Acaso no hubiera sido más pertinente fortalecer al
colapsado sistema de salud pública en Sonora en lugar de invertir
millones en la construcción de un nuevo hospital? ¿Sobre todo
considerando que nos encontramos en pandemia por el covid?, ¿porqué
se invirtió en la construcción de un hospital nuevo y no se
compraron medicamentos para los 180,000 derechohabientes del
isssteson?,¿Porqué no se nos paga nuestra mensualidad a los
jubilados del Isssteson?

Al
ingresar al edificio el automóvil en el que viajaba Andrés Manuel
López Obrador, tuvo que hacerlo a vuelta de rueda porque cada grupo
quería hacer entrega personal de su listado de peticiones, Amlo
recibió algunos documentos en sus propias manos y finalmente ingresó
al lugar, quedando fuera del mismo la masa de protestantes.
Posteriormente los medios que transmitían el evento mostraron que
después de escuchar a Claudia Pavlovich, el Presidente de México
tuvo el mal tino de solicitar a los presentes un aplauso para la
Gobernadora porque su sexenio estaba terminando lo cual no fue bien
recibido por quienes estuvimos cerca de res horas esperando para
expresarle nuestra inconformidad e irritación hacia la Gobernadora
de Sonora.
Después
de que nuestro Presidente dejó la ciudad, en su cuenta oficial de
facebook la aún Gobernadora publicó lo siguiente. “¡Un
anhelo hecho realidad!
Hoy entregamos la obra concluida del nuevo Hospital General de
Especialidades junto con el presidente Andrés
Manuel López Obrador,
supervisamos el equipamiento en proceso y que es de primera. En breve
las y los sonorenses tendrán a su servicio este magno edificio. Con
instalaciones amplias, funcionales y seguras, que descansan sobre los
más sólidos pilares: el trabajo, el conocimiento y la vocación de
un ejército de profesionales de la salud. ¡Gracias a todos por
hacerlo posible! Sidur
Sonora,
Secretaría
de Salud Sonora,
INSABI_mx,
Gobierno de México”. https://www.facebook.com/ClaudiaPavlovich
¿Qué
fue lo que sucedió dentro del Hospital General? Se supone que Amlo
venía a supervisar las obras de construcción y la Gobernadora dijo
que entregaba la obra concluida. En política cada señal cuenta y a
diferencia de Amlo que aplaudió a Claudia Pavlovich, en Sonora
existe irritación por el estado financiero en el que termina su
sexenio y su figura es objeto de repudio popular y eso se demostró
claramente cuando Pavlovich salió del Hospital y difícilmente pudo
pasar a través de una multitud que le gritaba fuertemente:
“¡Corrupta!, ¡ladrona!, ¡Represora! La ciudadanía que la eligió
y para quien gobernó no le brindó ningún aplauso en su salida
porque considera que no lo merece y que en realidad debería estar en
prisión.
https://www.facebook.com/oscar.yescas.50/videos/644380003201739/
Cualquier
observador podría interpretar la
sola presencia de un numeroso contingente de grupos de este tipo
exigiendo respeto al derecho a la salud, a una jubilación digna y
abasto de medicamentos como una muestra de decepción y reclamo a las
fallas en la forma de gobernar o del “mal gobierno” de
Claudia Pavlovich quien se encuentra a sólo un día de terminar su
sexenio dejando una estela de inconformidad, decepción e impotencia.
Pero en honor a la verdad, debe decirse que a tres años del triunfo
de Morena y de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones
presidenciales, se puede afirmar que en Sonora la corrupción
continúa siendo un problema estructural porque los responsables de
las instituciones gubernamentales olvidaron su condición de
servidores públicos, hicieron honor a su condición de integrantes
del último gobierno priísta en Sonora porque se sirvieron con la
cuchara grande y Claudia Pavlovich entrega un Estado en quiebra
financiera, con una gran deuda pública y dejando una lista sin fin
de problemas sociales no resueltos y con serias acusaciones de
corrupción y abuso de poder. Lejos quedaron aquellas esperanzas que
gentes ingenuas expresaron al inicio de su sexenio diciendo que
habría un gobierno diferente en nuestro Estado porque Claudia
Pavlovich representaba “la primera mujer Gobernadora en Sonora”,
porque independientemente de su
género, el repudio popular a Claudia Pavlovich en su gestión como
gobernante no se limita a una desaprobación, ya que buena parte de
los sonorenses exige una investigación a su gobierno para deslindar
responsabilidades penales y castigo por actos de corrupción y abuso
de poder.
También
es necesario decir que la insatisfacción y decepción que
experimentamos la mayoría de los sonorenses no se limita a un
mal gobierno de Claudia Pavlovich porque eso era algo que se esperaba
del último gobierno priísta en Sonora. Buena parte de la decepción
en la población sonorense se debe al desencanto que Morena ha creado
en los últimos tres años en nuestro Estado. El movimiento político
llamado Morena que al institucionalizarse como partido y triunfar en
las elecciones presidenciales y algunos municipios de Sonora,
abandonó a los movimientos colectivos y sus dirigentes se dedicaron
a planear el triunfo en las elecciones de Gobernador del pasado mes
de julio de este año, ignorando los problemas sociales que afectaron
a las comunidades en el Estado.

De
manera particular estos dirigentes de Morena no atendieron los
reclamos de la población hermosillense acerca del mal desempeño de
otra mujer: Célida López que llegó al poder con la bandera
de Morena actuando como el “caballo (o mula) de Troya”
gobernando de tal forma que logró garantizar la derrota de ese
partido en su intento de reelegirse para continuar otros tres años
como Presidenta de Hermosillo, porque se ganó la animadversión de
la ciudadanía hermosillense por su mal forma de gobernar y con su
intento de vender el predio público denominado El Cárcamo con el
pretexto de pavimentar los baches que abundan en esta ciudad, que
hizo que grupos ecologistas, ligas de deportistas y comunidad
hermosillense se manifestaran abiertamente en contra de esta medida.
Su forma altanera y grosera de hablar insultando al pueblo
hermosillense y burlándose tocando la guitarra.
El
dirigente estatal de Morena en Sonora Jacobo Mendoza se manejó con
un perfil bajo durante los tres últimos años y nunca asumió una
postura definida en ese conflicto entre Célida López y ciudadanía
hermosillense, pero en cambio sí apoyó el fraude disfrazado de
encuesta utilizado para elegir a los candidatos de Morena que
participaron en la contienda electoral de las elecciones de julio
pasado. La imposición de esa lista de candidatos que incluyó a
Célida López como candidata de Morena para reelegirse en su cargo
de Presidenta de la capital sonorense, fue motivo de desencanto para
miles de simpatizantes de Morena, sentimientos que se reflejaron el
día de las elecciones y provocaron que Morena sufriera la pérdida
de la capital sonorense al imponer como su candidata a Célida López
que intentó reelegirse y fracasó porque Morena recibió un voto de
castigo y el Pan recuperó el ayuntamiento de la capital de Sonora.
La
mayor parte de la ciudadanía siempre tiende a depender de otras
personas para solucionar sus problemas, mantienen un vínculo de
dependencia con las figuras de autoridad, dependen de gestiones de
sus dirigentes sindicales para defender sus derechos laborales, con
el problema del Isssteson esperan que Alfonso Durazo les resuelva el
problema, igual hicieron con la visita de Andrés Manuel López
obrador para entregarle un listado de peticiones pidiendo soluciones
diversos asuntos, un comportamiento que puede interpretarse como algo
esperado.
El
problema se presenta cuando no existe la voluntad política para
resolver estos problemas de parte de las personas que tienen el poder
para lograr solucionarlos. La experiencia en materia de política nos
ha enseñado que no todos los políticos cumplen sus promesas de
campaña, la única excepción que hemos tenido es en la figura de
Andrés Manuel López Obrador, pero esa señal de pedir un aplauso
para Claudia Pavlovich genera cierto recelo. Recordemos que durante
la campaña electoral se manejó con énfasis el concepto de
democracia participativa y la necesidad de abandonar la
democracia representativa, pero una vez que pasaron las elecciones
ya no se hace referencia a la necesidad de construir una democracia
participativa y todo parece volver a la “normalidad”, una
normalidad que se caracteriza por la presencia de una enorme
desigualdad social, que se refleja en salarios mínimos para una
amplia mayoría y altos sueldos para funcionarios gubernamentales.
Una normalidad de jubilaciones con pagos de más de $100,000 pesos
para unos cuantos y pagos menores a 15,000 pesos para una amplia
mayoría.
Algunos
integrantes del Movimiento 30 de julio han expresado su rechazo a la
idea de “politizar el conflicto” e intentan reducir la
lucha a la recuperación del Isssteson y volver a los tiempos en los
que se tenía un buen servicio médico y el pago oportuno de las
pensiones. Pero la verdad es que luchar por la defensa de nuestros
derechos a la salud y a una jubilación digna, implica luchar en
contra de la implementación de políticas neoliberales que intentan
privatizar los servicios gubernamentales para poder lucrar con los
mismos. Estas políticas neoliberales representan los intereses de
las grandes corporaciones que representan al poder económico y que
en el contexto de la globalización obligan al poder político para
realizar cambios en sus leyes para favorecer sus intereses
económicos, aún cuando estos cambios representen el recorte de
derechos laborales o pérdida de prestaciones sociales. No es solo
que estén en peligro nuestros derechos a la salud o el derecho a la
jubilación, también las instituciones públicas como el Isssteson
están en peligro de desaparecer, al igual que los contratos
colectivos de trabajo y los sindicatos también corren riesgo porque
representan un obstáculo para la privatización de los servicios
públicos.
Con
estos pensamientos girando en mi cabeza, una idea cruzó por mi mente
en forma de pregunta: ¿Qué tal si este agrupamiento de decenas de
personas que provienen de varios grupos representativos se unieran en
un movimiento colectivo, dejaran de actuar como víctimas y asumieran
el rol de actores políticos en defensa de sus derechos violados?
En el contexto actual de la globalización debemos comprender que no
existen soluciones locales para problemas globales, es decir, los
problemas que enfrentamos al luchar en defensa de los derechos a la
salud y a la jubilación, nos colocan en una lucha en contra de la
implementación de políticas neoliberales que impulsan las grandes
corporaciones a nivel internacional sometiendo a los gobiernos de
varios países y el hecho de enfrentarlas nos convierte en nuevos
actores políticos que expresan
su rechazo a una economía de libre mercado que vulnera el Estado
Nación que garantizaba la protección social para todos los
ciudadanos.
Debemos
tener presente que en México, al igual que en la mayoría de los
países en Latinoamérica, existe una enorme desigualdad social y
ésta se traduce en el hecho de que no toda la población disfruta de
servicios médicos ni mucho menos de una jubilación. En cierta
forma, aquellos que estamos disfrutando de una jubilación somos
privilegiados que aún disfrutamos de ese derecho que se encuentra en
proceso de extinción porque las nuevas generaciones de trabajadores
no tendrán derecho a una jubilación digna por la implementación de
políticas neoliberales que tienden a privatizar los servicios de
salud y la jubilación no forma parte de estos planes a futuro.
Se
ha manejado la versión de que se intenta desaparecer al Isssteson
por deficiencias en su manejo y en este contexto debemos tomar en
cuenta que el neoliberalismo tiene como estrategia reducir fondos
financieros a instituciones públicas para bajar la calidad de sus
servicios de tal forma que surja inconformidad de los usuarios y sean
ellos mismos los que pidan su reemplazo por otra institución sin
importar que sea privada.
En
este contexto de avances en la privatización de servicios públicos
y pérdida de derechos laborales, movimientos como el
movimiento 30 de julio, se presentan como movimientos emergentes que
surgen ante la crisis política que se refleja en la incapacidad que
presentan las organizaciones sindicales para luchar en defensa de los
intereses de sus agremiados que están siendo violados de forma
descarada. Los partidos políticos presentan una crisis de liderazgo
y de credibilidad y en esta crisis se incluye a Morena que en su
momento representó una opción popular, pero ha perdido el encanto
de ser el partido de la esperanza al ignorar los movimientos
colectivos y se ha llenado de gente oportunista que sólo busca
acceder y mantenerse en el poder.
Si
los integrantes de todos los grupos que estuvieron representados en
las afueras del Hospital General aceptaran la idea de que el
desabasto de medicinas del Isssteson y la falta de pago a nuestras
pensiones es el resultado de prácticas de corrupción que vienen
acompañadas por la implementación de políticas neoliberales que
intentan privatizar los servicios públicos, comprenderían la
necesidad de unir fuerzas, porque tenemos el mismo objetivo ya que al
luchar por la defensa de nuestros derechos a la salud y de la
jubilación, nos convertimos en hermanos de lucha y actuando juntos,
unidos y en forma colectiva, tendremos más oportunidades de evitar
que nuestros derechos sigan siendo violados.
Bajo
la premisa de que las crisis pueden ser retomadas como ventanas de
oportunidades, esta crisis que enfrentamos por un mal servicio del
Isssteson, puede ser retomada como una oportunidad para construir una
unidad en la acción de todos los derechohabientes de este instituto,
para construir un movimiento colectivo que aglutine a todos los
afectados y vernos como hermanos de lucha que compartimos el mismo
objetivo que es la recuperación del Isssteson para que siga
cumpliendo la función social para el cual fue creado que es el de
proporcionar servicios médicos de calidad a todos sus
derechohabientes y la defensa de nuestros derechos a la salud y a una
jubilación digna.
Nos
encontramos en un momento histórico en el que la corrupción
imperante ha desvanecido la confianza hacia quienes nos gobiernan ya
que los políticos han quedado en evidencia como corruptos y
mentirosos, mientras que una inmensa mayoría de la población
estamos viviendo una crisis económica que nos conduce cada día a
vivir en condiciones de precariedad.
Es
hora de un despertar social, de dejar atrás el efecto paralizante
que provoca la obediencia y conformidad social, necesitamos confiar
más en nosotros mismos y dejar de depender de otras personas y
empezar a construir la confianza en nosotros mismos en forma
individual y colectiva. Esto implica que cada uno de nosotros
participe en la democratización de las organizaciones a las que
pertenecemos, para lograr que dirigentes y agremiados asuman su
compromiso en la lucha por la defensa de nuestros derechos de salud y
por una jubilación digna.
Recordemos
que en toda sociedad existe un poder que por lo regular se encuentra
concentrado en unas cuantas personas, pero en esa misma sociedad
existe un contrapoder que se encuentra disperso en cada uno de los
integrantes de la sociedad y quienes tienen el poder político buscan
ese poder disperso en las campañas electorales cuando solicitan
nuestros votos. Este contrapoder consiste en la capacidad de cada
persona de convertirse en actores sociales para desafiar al poder
incorporado en las instituciones para reclamar la defensa de sus
intereses y derechos sociales.
Este poder aumenta cuando se actúa en forma colectiva, unida y organizada, tal y como se demostró el 6 de julio del 2,018 cuando el pueblo mexicano terminó con la dictadura perfecta del Prian. Con
el surgimiento de movimientos colectivos formados por ciudadanos
estamos viviendo un despertar político cuando los ciudadanos
contemplan la necesidad de participar en una lucha política en
defensa de sus derechos, en este caso estamos hablando de defender
nuestros derechos a la salud y a una jubilación digna. Tenemos a
nuestro favor el hecho de vivir en lo que se ha denominado “una
sociedad red”, es decir, a la existencia de redes sociales que
permiten una comunicación masiva en forma instantánea. Los
movimientos colectivos contemporáneos son movimientos sociales en
red, porque utilizamos las redes sociales para tener una
autocomunicación de masas y una comunicación socializada que nos
permite comunicarnos con un ámbito público más allá de la
comunicación interpersonal. Esta facilidad para comunicarnos permite
la autonomía de los actores sociales y crea un poder colectivo
autónomo que permite un empoderamiento ciudadano que ayuda a romper
la relación desigual entre gobierno y gobernados.
Los
cambios políticos que se han dado a lo largo de estos tres años de
gobierno nos han dotado de una herramienta fundamental como lo es la
consulta ciudadana, que puede ser utilizada como instrumento de
presión política para combatir la corrupción y defender nuestros
derechos laborales, sociales y humanos. La democracia participativa
consiste en la construcción de una sociedad en la que cada
integrante de la misma participe en la discusión de los asuntos
públicos, que afectan a las comunidades y lleguen a un acuerdo para
tomar decisiones colectivas que permitan solucionar dichos problemas.
En
este despertar social surgen nuevos actores que participan
activamente como sujetos históricos activos con la consciencia de
que sólo a través de la acción colectiva, unida y organizada
podremos no sólo defender nuestros derechos en riesgo, sino también
cambiar la realidad que promueve la desigualdad social. Necesitamos
sujetos políticos globales que articulen lo local con lo nacional y
global, esto requiere cambios en la cultura política y dejar de
pensar que los partidos políticos solucionarán nuestros problemas
porque eso no sucederá. Estamos frente a una oportunidad de
repensar la política, dejar de pensar que pertenece a los políticos
y reconocer que desde la filosofía griega se consideraba al hombre
como un animal político. Es el momento de encontrar otra forma de
ver y hacer política.
La
política se encuentra en las calles, en la gente, en las protestas
pacíficas, en los movimientos sociales se construye un aprendizaje
social y puede decirse que en este momento estamos aprendiendo que
necesitamos una sociedad movilizada, con movimientos sociales fuertes
que impidan la destrucción del Estado y la privatización de los
servicios públicos. Es el momento de que los 21 sindicatos que
agrupan a miles de afiliados al Isssteson unamos fuerzas para
defender nuestro derecho a la salud y a una jubilación digna y
lograr nuestros objetivos de rescatar al Isssteson garantizar el
abasto de medicamentos y el pago oportuno de las jubilaciones.