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sábado, 28 de marzo de 2020


Covid19, desigualdad y cambio social
Oscar Yescas Domínguez
25 de marzo del 2,0120

La dictadura del Mercado
La ideología de la desigualdad social
El enemigo invisible
¿Cómo será el mundo después del covid-19?

La dictadura del Mercado

Hace algunos meses, mientras atravesábamos una de las mayores crisis del capitalismo que ha condenado a millones de personas a vivir en la miseria y mientras el planeta estaba al borde de una catástrofe ecológica, para un grueso de la población en nuestras sociedades parecía mucho más sencillo aceptar la idea del fin del mundo como se ha pronosticado varias veces que imaginar la posibilidad de un cambio de sistema de producción, es decir, de un cambio de sistema social diferente al capitalismo.
Para la mayoría de las personas el capitalismo neoliberal se presentaba como algo real e inmodificable, percibíamos nuestra vida cotidiana de una manera acrítica y veían al capitalismo como la forma superior de organización social de la humanidad y como la única forma de vida social posible.
Se percibía al socialismo como un fracaso social del cual no valía la pena hablar (la mayoría de las personas que desprecian al socialismo como forma de vida, no tienen una opinión documentada acerca del mismo, solo muestran una actitud de rechazo). Esta percepción generalizada estaba acompañada de la presencia de un fuerte conformismo social generalizado y de la ausencia del ejercicio de la crítica social. No en balde hemos estado seducidos por el influjo hedonista de la sociedad de consumo, que nos ha conducido a tal grado de confusión de que pensamos que la felicidad es conseguir dinero para comprar todo lo que queramos comprar.
Ante nuestros ojos la desigualdad social que nos rodeaba era invisible, a pesar de estar frente a nuestro ojos el sufrimiento de millones de personas, el incremento de gente deambulando en las calles mendigando, o el aumento del comercio informal propiciado por la falta de empleo, con esta actitud de negar lo evidente confirmábamos aquella premisa de que vemos lo que queremos ver.
Pero la desigualdad social se ha ido incrementando de manera alarmante en los últimos años, al grado de que no es exageración la afirmación de que vivimos un momento histórico en el cual vemos niveles de desigualdad social nunca antes vista en la historia de la humanidad.
Desde hace varias décadas diversos pensadores contemporáneos de ciencias sociales, académicos universitarios, luchadores sociales, activistas políticos y un sinnúmero de personas hemos tratado de poner en la mesa de discusiones el tema de la desigualdad social, sin tener mucho éxito.
Podemos mencionar entre muchos esfuerzos colectivos con esa intención al movimiento de la Pedagogía de la Liberación liderado por Paulo Freire, el de la Teología de la Liberación representado por Camilo Torres, Leonardo Boff, Monseñor Romero y otros, la Psicología de la Liberación con Ignacio Martín-Baró, la Psicología Comunitaria Latinoamericana con Maritza Montero y recientemente la Pedagogía crítica revolucionaria liderada por Peter McLaren y Henry Giroux, etc.
Todos ellos son tan sólo algunos nombres que sobresalen de un “mar de fueguitos” como diría Eduardo Galeano, que en su momento intentaron compartir su llama revolucionaria levantando la bandera de los excluidos para enfrentar a un sistema social excluyente que prioriza el beneficio económico por encima de la atención a las grandes necesidades sociales y que relega en el olvido y la invisibilidad social a quienes se encuentran en calidad de “consumidores defectuosos” como los definió Zygmunt Bauman.
Estamos haciendo referencia a quienes de manera masiva se fueron incorporando en las últimas décadas a formar parte de la población de habitantes de nuestra tierra que vive en condiciones de pobreza y miseria, es decir, los millones de pobres que existen en el mundo entero. Aquellos que fueron motivo de inspiración y compromiso social para un sinnúmero de artistas y cantautores que dejaron de lado el beneficio económico para usar su talento en favor de los desfavorecidos: Víctor Jara, Violeta Parra, Alí Primera, Oscar Chávez, Gabino Palomares, Amparo Ochoa, etc.
Décadas de movilizaciones colectivas en la búsqueda de un cambio social que no ha fructificado del todo porque lamentablemente la lucha por la democracia, la libertad e igualdad que se perseguía en el siglo pasado, se debilitó con la caída del muro de Berlín, la internacionalización del modo de producción capitalista y el surgimiento de la globalización que degeneró en una dictadura del mercado impuesta por los propietarios de las grandes corporaciones transnacionales que lograron crear un poder corporativo que puso de rodillas a Presidentes de varias naciones al lograr un divorcio entre la política y la economía.
Los Estados perdieron soberanía y poder económico, con el surgimiento de la globalización nuestros dirigentes políticos se sometieron a los “cambios en el Mercado” que promueve la privatización de los servicios públicos y el debilitamiento y extinción de instituciones gubernamentales que tenían como misión la procuración del bienestar social de la población.

La ideología de la desigualdad social

A lo largo de las últimas décadas hemos experimentado una serie de cambios sociales que han repercutido en cambios en nuestras condiciones de vida, cambios en nuestra ideología, forma de pensar, sentir y actuar. De manera lamentable podemos decir que uno de esos cambios que se han dado de manera imperceptible, es el hecho real que hemos llegado a aceptar en nuestra percepción individual que los seres humanos somos diferentes unos de otros y llegado al punto de aceptar que no todos somos iguales, que algunos seres humanos tienen más valor que otros, que si nosotros tenemos lo indispensable para vivir, no nos importa que otros más, una inmensa mayoría esté padeciendo privaciones, estén con hambre y vivan en condiciones de miseria. Es decir, hemos perdido el valor de la igualdad social como aspiración humana.
La ideología de la desigualdad social reemplazó a la ideología de la igualdad social sin que tomáramos consciencia de este cambio ideológico en nuestras vidas y de manera paulatina se ha ido asentando y extendiendo en el reino del Dios Mercado, en la medida que éste expande sus dominios satisfaciendo la voracidad de las grandes corporaciones a quienes no les interesa la salud física y mental de las personas y tampoco les interesa provocar verdaderos ecocidios con el daño al medio ambiente que provocan al explotar nuestros recursos naturales de manera desmedida y brutal.
Es la naturaleza del sistema social llamado capitalismo que apuesta a la muerte al reducir a los seres humanos a la condición de consumidores que viven en una sociedad donde impera el consumo, para mantener el equilibrio producción masiva-consumo masivo. El Dios Mercado es excluyente, no acepta a cualquiera, nos impone una condición para disfrutar de sus beneficios: que tengamos dinero para realizar el consumo a través de un proceso de intercambio.
Esta ideología de la desigualdad social nos inyecta dosis diarias de conformismo, obediencia y sumisión en la medida que aumenta nuestra obsesión por el hedonismo y aumentamos nuestro consumo. Nos engaña con una farsa de democracia y libertad, pero ya no habla de igualdad, porque no le conviene que pensemos que todos somos iguales, al contrario al convencernos de que algunas personas somos más importantes y valiosas que otras, logra que todos quieran ser parte de los afortunados que disfrutan una vida de riquezas y llega al grado de confundirnos al aceptar la idea de que la felicidad se encuentra en un centro comercial, donde podemos comprar todo lo que queramos, siempre y cuando tengamos tarjetas de crédito o billeteras abultadas con dinero dentro de ellas.
El culto al dinero como supremo valor ha traído como consecuencias una grave crisis de valores con lo que pierden vigencia y firmeza valores como solidaridad social, empatía, colaboración, etc.
La idea de progreso suena muy bonita cuando pensamos en todos los avances de la ciencia y la tecnología, pero no nos hemos detenido a pensar que este progreso no es para todos. En nuestra ingenuidad (o más bien en la forma perversa cómo se maneja el capitalismo), hemos llegado a pensar que quien tiene éxito económico es un “triunfador” y lo merece y quien no lo tiene, quien vive en condiciones de pobreza, hambre y miseria, es porque es un “perdedor”.
Nos manipulan de una forma tan magistral al inculcar el conformismo social en esta sociedad de consumo que la inmensa mayoría de personas que viven en condiciones de pobreza piensan que viven de esa forma porque se lo merecen, porque no aprovecharon las oportunidades “ que nos da la vida”.
Mientras tanto, en pleno siglo XXI continúa aumentando la desigualdad social, incrementando en forma escandalosa e inocultable a nivel mundial el número de personas que viven en condiciones de pobreza extrema (más bien el término correcto es “sobreviven”), ante la indiferencia absoluta de aquellos que mantienen un nivel de vida que les permite cumplir su rol de consumidores y sobre todo de aquellos que en un número más reducido cada día, concentran la mayor cantidad de riqueza producida en el mundo.
El gran problema es que millones de personas han llegado a aceptar como algo “normal” el que haya ricos excesivamente ricos y pobres extremadamente pobres, que existan niños que tienen grandes cantidades de juguetes, mientras que millones de niños padecen hambre, sufren desnutrición, abandonan la escuela para trabajar, etc. De esta forma es como se fortalece la ideología de la desiguadad social en nuestra vida cotidiana.
Poco a poco va cambiando nuestra ideología, demostrando con ello que el neoliberalismo no es sólo un sistema económico que promueve la desigualdad social, sino que también es un sistema ideológico que está logrando que millones de personas abandonen valores que otras generaciones lograron construir a través de grandes luchas sociales: igualdad social, justicia social, democracia social, solidaridad, etc.
Debemos tomar consciencia de que aceptar este tipo de cambios es aceptar perder derechos y prestaciones sociales que se van perdiendo cada día por la guerra no declarada en contra de nuestras poblaciones por parte de un poder corporativo que actúa como un cártel de delincuencia organizada y que está conformado por los Directivos de organismos financieros internacionales, Directivos de grandes corporaciones, Presidentes de varios países, Dirigentes de Partidos políticos, Legisladores, Directivos de bancos y Directivos de grandes medios de comunicación.
Debemos tener presente que la desigualdad social es una violación de la dignidad humana porque niega la posibilidad de todos los seres humanos desarrollen sus capacidades. La desigualdad social adopta muchas formas y en las más extremas mata, reduce la esperanza de vida. Podemos encontrar desigualdad social en muertes prematuras, en la mala salud que padecen millones de personas, en la discriminación, en la exclusión del conocimiento o de la vida social, en la pobreza que genera impotencia social, falta de orgullo y confianza en uno mismo, en la pérdida de oportunidades, etc.
Por todas esas razones, el aceptar el crecimiento de la desigualdad social sin protestar implica condenar a las siguientes generaciones a un futuro de incertidumbre, implica de hecho robarles su futuro a nuestros niños y jóvenes, heredarles una vida de sufrimientos. Las reformas laborales implementadas en varios países de Latinoamérica trajeron como consecuencia la eliminación de derechos laborales y prestaciones sociales en cada país, eliminando la estabilidad en el empleo y la pérdida de ingresos económicos para los trabajadores en beneficio de las grandes corporaciones aún cuando esto implique perjudicar la calidad de vida de nuestras poblaciones.

El enemigo invisible

Nos encontrábamos en estas condiciones enfrentando grandes dificultades para impulsar un cambio social que rompiera los crímenes de la paz que denunciara en los setentas el Psiquiatra italiano Franco Basaglia en su libro con ese título (Los crímenes de la paz), haciendo referencia a que la paz social de que disfrutamos en nuestra vida cotidiana se basa en el ejercicio de varios crímenes que se cometen e su nombre (muertes prematuras, desnutrición infantil, pobreza, etc.), cuando de repente, un microorganismo logra lo que miles de luchadores sociales intentaron revelar incitando a la rebelión durante décadas: visibilizar la desigualdad social, evidenciar las injusticias sociales generadas por la desigual distribución de la riqueza social, evidenciar la necesidad de un cambio de sistema social.
En un momento histórico en el cual la desigualdad social llega a niveles nunca antes vistos en la historia de la humanidad, a nivel mundial estamos padeciendo la pandemia del corona virus que ha agudizado la crisis sistémica expresada en una crisis política, ecológica y económica que padecemos, al agregarle una crisis de salud sin precedente alguno.
La pandemia del covid-19 deja al desnudo la infraestructura de los sistemas de salud en el mundo, exhibiendo el abandono y la corrupción de que fueron objeto. Nos enseña que el camino que estaba siguiendo nuestra sociedad, la mercantilización de todo tipo de productos y servicios vía la privatización de los servicios públicos (dentro de ellos los servicios de salud pública) nos estaba conduciendo a la autodestrucción.
La infraestructura hospitalaria de los Estados se muestra insuficiente para dar cobertura de servicios médicos en diferentes países del mundo, principalmente de Europa. Mientras que en aquellos países donde se privatizó el sistema de salud, la pandemia avanza en forma incontenible. De manera contradictoria, aquellos políticos que el día de ayer exigían la privatización de los servicios de salud pública para convertirlos en negocios rentables, el día de hoy exigen que sea el Estado y los sistemas de salud pública quienes atiendan la demanda de servicios médicos de los miles de contagiados por el covid-19.
La implementación de políticas neoliberales son cuestionadas por un enemigo invisible que amenaza con la muerte a todos aquellos que encuentre a su paso, sobre todo aquellos que experimentan problemas de salud, porque el covid-19 no es mortal por sí mismo.
Por si esto fuera poco, la estrategia de aislamiento social para evitar una mayor propagación del virus covid-19 que implica que cada ciudadano se quede en su casa sin salir de ella durante semanas, ha evidenciado la enorme desigualdad social que existe en el sistema capitalista.
El virus del covid-19 arrasó con la ceguera ideológica que nos impedía ver que existe gente sin hogar, nos ayudó a ver a la gente que deambula por nuestras calles pidiendo ayuda para comer, nos permite ver a quienes antes eran “invisibles socialmente”, aquellos niños de la calle que sobreviven limpiando vidrios de automóviles en las esquinas de nuestros cruceros, nos restriega en los rostros la evidencia de que no todos estamos en las mismas condiciones, que hay gente que se puede quedar en casa tranquilamente sin salir durante semanas, pero que hay una gran mayoría que no sobrevivirían si no salen de su casa en busca de dinero para comprar comida o en busca de comida. Y que ante la disyuntiva de contagiarse o morirse de hambre, prefieren correr el riesgo y salir a las calles.
La ideología de la desigualdad social se muestra en toda su crudeza y todo aquello de valor material que antes llenaba nuestras vidas y de lo cual estábamos tan orgullosos de poseer, en realidad no nos sirve para cuidar de nuestras vidas. Me refiero a la ropa lujosa y de marcas reconocidas que compramos a altos precios para lucir ante los demás, el día de hoy está bien resguardada en nuestros clósets porque no podemos salir. La gran cantidad de calzado que tenemos en casa se encuentra igualmente bien guardado porque no podemos salir de nuestras casas.

¿Cómo será el mundo después del covid-19?

No sabemos con precisión siquiera cuanto durará esta crisis sanitaria, mucho menos sabemos cómo será el futuro que nos espera cuando acabe la pandemia. Lo que sí es cierto es que el mundo ya no será el mismo. Debemos hacernos a la idea de que no volveremos a la normalidad que existía antes del covid-19, porque el virus covid-19 se convirtió en un virus ideológico que nos ha hecho pensar que no podemos seguir el rumbo que el mundo tenía antes de la pandemia. Este virus nos ha hecho pensar que es posible lo que antes se consideraba impensable e imposible: construir una sociedad alternativa, una sociedad que en tiempos globales actúe en forma global.
El covid-19 nos brinda la oportunidad de reflexionar sobre la impertinencia de continuar con un sistema que promueve la desigualdad social, es una señal de que necesitamos un cambio radical en nuestra forma de vivir. El mundo ya no será igual cuando acabe la pandemia, ¿Cómo será el mundo que nos espera? Esto depende de la forma como actúen nuestros gobiernos ante esta crisis sanitaria, pero fundamentalmente dependerá de nosotros el construir una nueva sociedad que sobreviva a esta epidemia.
Los gobiernos de Asia oriental han demostrado un mejor manejo de la crisis del covid-19 que el resto del mundo. La clave de su éxito radica en dos factores, uno cultural, la tendencia a la obediencia en una sociedad cultural donde predomina el autoritarismo y el uso de la tecnología en aquellos países, en donde tienen cámaras de vigilancia digital por todos lados, lo que les ha permitido detectar a tiempo posibles casos de contagiados por Corona virus, porque los dispositivos tecnológicos les han permitido conocer con exactitud todos los contactos que tuvo un potencial infectado de virus.
Los proveedores chinos de telefonía móvil y de internet han compartido los datos de sus clientes con los servicios de seguridad y con los ministerios de salud. En estas condiciones el Estado sabe donde está, con quien está, qué compra, a donde se dirige cada usuario de telefonía móvil. En las condiciones de epidema sanitaria la vigilancia digital se vuelve aliada en el combate al virus en un sistema en el cual los ciudadanos depositan su confianza en su gobierno.
Lo cual no sucede en países del mundo occidental, la mayoría de los ciudadanos desconfía de las autoridades de su propio país. Una notable excepción ha sido México, país en el que la tasa de contagiados y de muertos por el covid-19 se mantiene muy baja. La estrategia de las autoridades de salud en México parece que están resultando ser efectivas según las estadísticas, inclusive la Organización Mundial de la Salud (OMS) tomó como modelo a seguir el plan de México para enfrentar la contingencia sanitaria.
Lo que ha hecho México es aprender de la experiencia de otros países, algo que los virus no pueden hacer pero los seres humanos sí podemos aprender de la experiencia de los demás. En México se aplica la máxima de que la finalidad última de la humanidad es compartir el conocimiento adquirido. Aprender de la experiencia de los demás está salvando vidas en México. Otro factor a nuestro favor es la confianza de los mexicanos hacia el gobierno mexicano que los representa.
Las crisis representan oportunidades para que las autoridades implementen políticas que se justifican como necesarias en estos contextos, pero que a la larga termina perjudicando a las personas, es la doctrina del shock planteada por Nahomi Klein. En todo el mundo cada país enfrenta un escenario complejo debido al covid-19, un escenario global que requiere de soluciones globales, no del cierre de fronteras como se ha estado actuando. Para salir de la crisis se requieren acciones colectivas, pero hasta el momento no se han dado señales en ese sentido.
El neoliberalismo demostró que no es una alternativa viable para millones de personas y la crisis sanitaria nos coloca en una posición en la que tenemos que tomar una decisión. Aceptar una vigilancia autoritaria en el futuro que nos espera o impulsar un empoderamiento ciudadano.
Las decisiones que tomen los gobiernos y sus pueblos determinará el futuro que nos espera después de esta epidemia. En los últimos años los políticos han dejado de lado la ciencia en sus procesos de toma de decisiones y han inhibido la participación social. Hoy no estamos en condiciones normales, necesitamos fundamentar cada decisión con criterios científicos y con respaldo popular.
Es tiempo de un despertar social, por nosotros, por nuestros hijos, por las siguientes generaciones, por dignidad, por la defensa de la vida y por otras muchas más razones que nos deben ayudar para levantar la voz. Otro mundo es posible, todo depende de que nosotros decidamos si aceptamos que termina la igualdad social y reine la desigualdad, o defendemos nuestros derechos laborales, sociales y humanos.
Empecemos por aprovechar la oportunidad que nos brinda el aislamiento social reflexionando acerca de cómo nos concebimos a nosotros mismos, ¿Cómo individuos aislados? O ¿Cómo individuos que forman parte de una comunidad? Necesitamos reconstruir el tejido social que décadas de neoliberalismo se encargaron de destruir al promover el desarrollo de una ideología individualista y competitiva que barrió con nuestros sentimientos de solidaridad y empatía social.
Necesitamos reconstruir nuestra autoimagen como sujetos históricos que en su vida cotidiana estamos haciendo historia. La historia no son los eventos del pasado solamente, la historia es lo que estamos haciendo aquí y ahora. Esta reflexión nos debe conducir a un empoderamiento individual al reconocernos como sujetos sociales que podemos tomar el control de nuestras vidas y contribuir con nuestro esfuerzo individual a definir el rumbo que tendrá la historia en un futuro.
Necesitamos tomar consciencia de que nosotros somos los principales actores en la película de nuestra realidad social. Necesitamos revalorarnos a nosotros mismos y tomar consciencia de estamos inmersos en un construccionismo social, que significa que la historia la hacemos nosotros en forma colectiva, la historia no la hacen nuestros gobernantes ni los políticos, juntos hacemos historia. La historia la construimos realizando grandes cambios sociales cuando participamos en los diversos movimientos colectivos que luchan en contra de las injusticias, en contra de la corrupción, en contra del autoritarismo.

Referencias:

1.- Yescas, Oscar Psicología, ideología y cambio social
https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/08/psicologia-ideologia-y-cambio-social.html

2.- Yescas, Oscar: Por una Psicología socialmente sensible
https://oscaryescasd.blogspot.com/2017/11/por-una-psicologiasocialmente-sensible.html

3.- Yescas, Oscar: La inexorable evanescencia de nuestras vidas en el capitalismo
https://oscaryescasd.blogspot.com/2017/10/la-inexorable-evanescencia-de-nuestras.html

4.- Yescas, Oscar: Por una conducción científica de nuestras organizaciones
https://oscaryescasd.blogspot.com/2017/10/por-una-conduccion-cientifica-de.html

5.- Yescas, Oscar: El Dios Mercado: La religión del siglo XXI
https://oscaryescasd.blogspot.com/2017/10/el-dios-mercado-la-religion-del-siglo.html

6.- Yescas, Oscar: Introducción a la Psicología Comunitaria Latinoamericana
https://oscaryescasd.blogspot.com/2017/10/introduccion-la-psicologia-comunitaria.html

7.- Yescas, Oscar: Psicología, obediencia y cambio social
https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/07/psicologia-obediencia-y-cambio-social.html
8.- Yescas, Oscar: La revolución de las consciencias
https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/06/la-revolucion-de-las-consciencias-oscar.html

9.- Yescas, Oscar: Ser diferente: La alternativa hacia el cambio social
https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/06/serdiferente-la-alternativa-hacia-el.html

10.- Yescas, Oscar: Revolución y cambio social en México
https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/06/revolucion-y-cambio-social-en-mexico.html

11.- Yescas, Oscar: El Agente de cambio social
https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/01/el-agente-de-cambio-social-oscar-yescas.html

12.- Yescas, Oscar: Apostemos por el cambio social en México
https://oscaryescasd.blogspot.com/2018/08/apostemos-por-el-cambio-social-en-mexico.html

13.- Benach, Joan: Doctrina del shock. El relato oficial del corono virus oculta una crisis sistémica.

14.- Noha Harari, Yubal: El mundo después del corona virus
15.- El COVID-19 mutó para convertirse en una amenaza política: Análisis de Žižek, Byung-Chul Han, Naomi Klein y Harari

sábado, 21 de marzo de 2020


Sana distancia y quédate en casa
Oscar Yescas Domínguez
21 de marzo 2,020

Me enteré recientemente que la Caja de ahorros de la Universidad de Sonora cerró sus puertas y dejó de prestar sus servicios en forma presencial. Al enterarme de esta medida no me sorprendí en el primer momento porque era predecible que ante expansión del Covid19, se van a ir sumando varias organizaciones que nos ofrecen sus productos y servicios.
Si llega a suceder el no deseable momento en el que todas las organizaciones cierren sus puertas, estaremos en grandes problemas porque nuestra vivimos en “la era de las organizaciones”, ya que nuestra sociedad se basa en la existencia y funcionamiento de una infinita cantidad de organizaciones que nos ofrecen servicios y productos para satisfacer nuestras necesidades.
Ya hemos tenido esa sensación cuando cierran los bancos en día feriado, no quisiera ver el momento en el que la totalidad las organizaciones que nos rodean cierren sus puertas y nos priven de sus servicios.
Lo que me sorprendió fue el motivo real por el que la Caja de Ahorros de la Unison que presta un noble servicio a los trabajadores universitarios y ha salvado de caer en crisis a cientos de ellos o miles de ellos (incluído yo por supuesto), decidiera cerrar sus puertas, mandar a su personal a casa y limitarse a dar servicio en forma virtual.
El motivo que determinó tomar la decisión de cerrar sus puertas fue que los usurarios de la Caja de Ahorros, es decir, maestros y trabajadores universitarios, no hicieron caso de las peticiones de guardar sana distancia entre sí y continuaban aglomeraciones de más de diez personas fuera de las ventanillas de ese lugar de servicios, contraviniendo las indicaciones de mantener distancia unos de otros y no estar en reuniones de más de 10 personas.
Para evitar posibles contagios y atendiendo las indicaciones de la Secretaría de Salud, los responsables de la Caja de ahorros decidieron cerrar sus puertas para proteger a los trabajadores universitarios de ser objeto de posibles contagios.
Mientras pensaba en esa situación que se dio al interior de la Unison, me percaté de que mi despensa ya necesitaba ser surtida por lo que tenía que salir de compras. Pensando mal llegué a la conclusión de que llegará el momento de que las autoridades de salud tomen la decisión de cerrar comercios a lo largo y ancho de la ciudad, si la expansión del Covid19 continúa y créanme que crecerá si no modificamos nuestros comportamientos habituales y hacemos caso de las indicaciones de no salir de casa.
Por qué pensé esto? porque hace unos días salí de casa para recoger una medicina en la farmacia del ISSSTESON y pude confirmar de que a pesar de que ha disminuido el tráfico por las calles de nuestra ciudad, aún así hay bastante gente en calles y comercios lo cual nos coloca en situación de riesgo porque se mantienen las condiciones para una mayor expansión del Covid19.
Sólo salí a comprar algo de despensa, no vayan a pensar que salí preso del pánico a vaciar comercios comprando cosas que en realidad no necesito como hicieron otras personas hace algunos días. Sólo escribo esto para llamar la atención de la ciudadanía y autoridades sobre el hecho de que algunas personas no están tomando con seriedad el momento de crisis que estamos viviendo. En mi recorrido por algunas calles de nuestra ciudad vi gente consumiendo en restaurantes, haciendo compras en comercios (como yo estaba haciendo, lo reconozco), conduciendo sus automóviles, etc.
Sé de antemano que no todos están en la cómoda situación en la que yo me encuentro como maestro universitario jubilado que tiene su dinero asegurado a principios de mes y que miles de personas tienen necesidad de salir a trabajar para comer porque viven al día y tienen que trabajar para poner comida en la mesa de sus familias, por lo que no me limito a cuestionar una situación desde una posición muy cómoda pidiendo a los demás que hagan algo que para mí es muy fácil pero que para otras personas es prácticamente imposible, sino que acompaño estos comentarios con algunas ideas que permitan a nuestras autoridades tomar decisiones que nos ayuden a protegernos de posibles contagios, frenar la expansión de la pandemia y crear las condiciones para que se garantice la salud de la población.
Previendo una mayor expansión del corona virus en nuestra ciudad y Estado, creo que sería una gran idea si nuestras autoridades reúnen a los directivos de los grandes comercios que existen en nuestra ciudad y les proponen la implementación de un programa similar al Hoy no circula que se aplicaba en la ciudad de México para prevenir mayores índices de contaminación. Es decir, aquel programa impedía circular un día a la semana a ciertos vehículos que tuvieran determinado número en sus placas.
Algo similar podría implementarse en nuestra localidad, es decir, sugerir que algunos comercios cierren determinados días de la semana, mantener otros abiertos y rotar entre los comercios que existen los días en los que mantendrán cerradas sus puertas. Todo esto con el fin de reducir la cantidad de personas que circulan en calles y comercios en nuestra ciudad.
De igual forma, las autoridades deberían dialogar con los propietarios de comercios y centros de trabajo para crear las condiciones que permitan ausentarse a sus trabajadores ciertos días a la semana sin que les tome esto como ausentismo y les descuenten los días no laborados de sus percepciones semanales o quincenales.
Quizá también ver la posibilidad de reducir las jornadas de trabajo que existen sobre todo en los grandes comercios como Liverpool, Sears, Soriana, los bancos y otros, donde sus empleados están prácticamente todo el día fuera de su casa. Los bancos por ejemplo, podrían participar las diferentes sucursales que existen en la ciudad cerrando un día una sucursal, y otro día que sea otra sucursal la que cierre, reducir la jornada laboral de sus empleados, etc.
Creo que en estos momentos debe prevalecer el interés por la salud pública y dejar de priorizar el interés por lo económico, necesitamos conscientizar a la población del hecho real de que depende de nosotros el que se detenga la expansión del Covid19.
Ya tenemos escuelas, universidades, y otros negocios no necesarios cerrados, recuerdan la película Un día sin mexicanos? Recuerdan Un día sin mujeres este 9 de marzo,eso no será nada si llega el momento en el que los bancos, los comercios, los restaurantes, las fábricas, las taquerías, los oxxos, las tiendas de la esquina y todo tipo de organización quede cerrada porque no quisimos poner de nuestra parte para frenar la expansión del Coronavirus.
De seguir en las actuales condiciones llegaremos al momento en el que se determine en forma autoritaria el cierre de todas las organizaciones que nos ofrecen productos y servicios, lo cual creará un verdadero caos en nuestras vidas porque no podremos subsistir mucho sin contar con los suministros que nos permiten mantener nuestras vidas.


lunes, 9 de marzo de 2020


Qué sigue después de este 8 y 9 de marzo en México?
Oscar Yescas Domínguez
9 de marzo 2,020

Sin ánimo de presunciones y falsas modestia, estoy consciente de que soy una figura pública en el sentido de que me conocen muchas personas, por mi trabajo de 33 años como profesor unversitario, por mis publicaciones con crítica social, etc. Aquellas personas que me conocen saben que sobre el tema del feminismo no soy un iletrado, tengo varias publicaciones en mi blog que reflejan un estudio previo sobre este tema. Quienes me conocen también saben que no hago exabruptos, las opiniones que llego a expresar tienen un fundamento teórico y político.
Ayer no quise opinar sobre el día de la mujer porque ya he escrito bastante sobre el significado del 8 de marzo, sobre la violencia de la mujer y sobre mi concepción del feminismo como parte integrante de un movimiento más amplio de liberación social de hombres y mujeres de un sistema de dominación, opresión y destrucción.
Después de ver las diferentes manifestaciones, marchas y protestas en el mundo entero, tengo sentimientos encontrados. Me encuentro inmerso en una ambigüedad, a veces siento que se ha avanzado, pero también siento que se ha retrocedido en la lucha por la liberación social del hombre y de la mujer.
Veo con alegría que en todo el mundo se incrementó el número de mujeres que salieron a protestar y reclamar sus derechos, exigiendo igualdad y un alto a los feminicidios. De manera cuantitativa la participación femenina fue mayor este año, si la comparamos con las cifras de las movilizaciones del año pasado. Me alegra porque es algo que ya esperaba y lo había anticipado en varios de mis artículos: la revolución social será feminista o no será.
Esto quiere decir que se ha puesto en la mesa de discusión pública el tema de los feminicidios, de la violencia hacia las mujeres de la desigualdad de género, etc. Se ha visibilizado aquello que se pretendía negar o a lo que se mostraba una gran indiferencia social, tanto de hombres como mujeres. Asesinatos de mujeres, violaciones sexuales, secuestros, acosos sexual, violencia de género, etc. Esa indiferencia que prevaleció por décadas durante los gobiernos del Prian, terminó y hoy todo mundo opina sobre la situación de las mujeres, sobre los reclamos de los grupos feministas.
Lamentablemente, algunos opinan sin fundamento alguno, solo abren su boca y lanzan epítetos y reflejan su ignorancia sobre el tema, su falta de empatía social, su falta de solidaridad y sobre todo su machismo. Estas grandes manifestaciones de miles de mujeres que hacen reclamos legítimos nos deben llevar a un cuestionamiento no hacia el movimiento feminista, sino hacia nosotros mismos en el sentido de iniciar un proceso de deconstrucción de nuestra identidad como hombres y como mujeres.
Son tiempos de aprendizaje individual y social, a nivel individual, los hombres debemos cuestionar los privilegios que tenemos por el simple hecho de ser hombres en el contexto de una sociedad patriarcal, machista y opresora de la mujer. Sobre todo aquellos hombres que nos percibimos como luchadores sociales que buscan construir una sociedad donde impere la justicia, la libertad, la democracia y la igualdad.
Construir una sociedad con esas características no será posible si no cambiamos la imagen actual que se tiene sobre lo que significa ser mujer, sobre las ventajas y desventajas de ser mujer y también si no cambiamos nuestra idea de lo que significa ser hombre, las ventajas y desventajas que tenemos por ser hombres, los grandes privilegios que tenemos sólo por tener un pene colgando entre nuestras piernas.
En otras palabras la revolución social a la que aspiramos es una tarea que involucra a hombres y mujeres, que requiere en consecuencia el apoyar la lucha feminista, porque la liberación de las mujeres significa también la liberación de los hombres del cumplimiento de los roles sexuales estereotipados. 
    Para construir la democracia en nuestra sociedad y dejar atrás todo tipo de autoritarismo, necesitamos apoyar la causa feminista de tal forma que los hombres perdamos los privilegios que gozamos y que excluyen a las mujeres. La construcción de la democracia debe iniciar en el ámbito de lo privado, al interior de la familia, en la relación de la pareja, en la relación padres e hijos y debe manifestarse en un trato igualitario entre hombres y mujeres. Representa una enorme contradicción el participar en marchas masivas exigiendo democracia, igualdad y justicia social, si en lo privado los hombres seguimos demostrando comportamientos machistas ejerciendo el poder que el patriarcado nos otorga. 
    Sólo cuando hemos comprendido la necesidad de desaprender todo lo que nos enseñaron que significa ser hombre y ser mujer, estaremos en condiciones de luchar por una verdadera democracia social y trabajar para construir la democracia en nuestros hogares, ambientes de trabajo, en las escuelas, universidades, sindicatos,  oficinas, instituciones de gobierno, etc.
Lo que me provoca sentimientos negativos como indignación, frustración y enojo es el ver que grupos de derecha en México se están montando en el movimiento feminista que va en ascenso a nivel internacional, para utilizarlo como ariete político y golpear a un gobierno que inicia, que llegó al poder no por el fraude electoral, sino por la unión de millones de mexicanos que votamos por él de forma tal que impedimos la consumación de otro fraude más. Recordemos que la votación por Morena y López Obrador fue la más numerosa en la historia electoral de México.
Tiene un año en el poder y ya le están exigiendo que resuelva los problemas heredados por quienes precisamente hoy utilizan al movimiento feminista para desacreditarlo y crear desestabilización social y política y promover un golpe de Estado.
Algunos podrán decir que estoy exagerando, al decir esto último, pero no lo creo. La llegada al poder de López Obrador y Morena impidió que continuara el saqueo de nuestros recursos naturales y de las finanzas públicas que estaban haciendo las fuerzas del Prian.
Aclaro, no soy militante de Morena ni de ningún partido político, soy sólo un ciudadano más con una opinión particular sobre la situación que prevalece hoy en el país. Nos enteramos gracias a AMLO del guachicoleo, el robo supermillonario de petróleo en Pemex. Tan solo eso significaba la fuga de miles de millones de pesos de las finanzas públicas. Nos enteramos de varios casos de fraude que sumaban miles de millones de pesos.
Debemos tener presente que antes de AMLO, México estaba secuestrado por un cártel de delincuentes que son capaces de matar para recuperar la gallina de huevos de oro que significa tener el control político del Estado Mexicano.
Por eso afirmo, el regreso al autoritarismo está siempre presente , recordemos que este cártel de delincuentes que gobernaba nuestro país para su propio beneficio, tiene ramificaciones internacionales y podrían actuar como lo hicieron en Bolivia cuando le quitaron el poder a Evo Moreno, acusándolo de fraude cuando en realidad no hubo fraude alguno. Igual quisieron hacer en Venezuela, pero no les resultó. México es un país muy grande, cuenta con muchos recursos naturales y su cercanía con Estados Unidos es muy tentadora para los dueños de poder corporativo que hoy intenta gobernar el mundo entero gracias a la globalización, a la complicidad de los organismos financieros internacionales y a la corrupción de varios gobernantes y políticos a quienes la situación de violencia hacia las mujeres les importa un comino. 
La violencia sin sentido que se ha presentado en las marchas feministas en los últimos años, es algo que debe preocuparnos, no por provenir de las mujeres, sino por la infiltración de grupos que llevan las intenciones de provocar violencia y desestabilización social. Este año en particular, quedó de manifiesto que no todas las mujeres participantes están a favor de esta violencia. Esto ha generado que buena parte de la población en general vea con rechazo las movilizaciones de los grupos feministas. ¿Desde cuando una movilización de mujeres que lucha por defender sus derechos genera pánico y terror en la población cuando utilizan bombas molotov e incendian lo que que encuentra a su paso? Creo que estas expresiones de violencia significan un retroceso en las estrategias de lucha social y sólo obtienen como resultado el restar apoyo popular a la causa feminista y llama la atención que en diferentes países del mundo se manifiestan miles de mujeres el 8 de marzo y sólo en México se observan actos de violencia y destrucción. Esta percepción sólo conduce a pensar que esta violencia proviene de grupos de infiltrados apoyados por la derecha que intenta culpar de todo a AMLO para exigir su renuncia.
La lucha feminista ha llegado a un punto en el cual se ha impedido la participación de los hombres que deseaban sumarse a las manifestaciones callejeras. Considero esta exclusión un verdadero retroceso porque ignora las condiciones en las que surgió el movimiento de liberación femenina que permitía la incorporación en sus filas de hombres que apoyaban su causa. En momentos en los que la crisis del capitalismo neoliberal se agudiza y se requiere de la unidad de todos los movimientos contestatarios, ¿a quién beneficia aislar las manifestaciones de protesta? Aislar la lucha feminista de los movimientos de los trabajadores (que luchan por la defensa de sus contratos colectivos de trabajo, en defensa de sus derechos laborales violados), de maestros que demandan derechos laborales, de movimientos ecologistas (que luchan por defensa de espacios públicos y en contra de la contaminación provocada por las grandes corporaciones), así como de otros movimientos sociales que luchan por la reparación de daños provocados por la violación de los derechos humanos, sólo conducirá al fracaso y la dispersión del movimiento feminista. Para construir una verdadera sociedad democrática e igualitaria donde prevalezca la justicia social, se requiere de la unidad de todos los movimientos progresistas y sectores en lucha. Feminismo no quiere decir en ningún momento lucha de hombre contra la mujer, percibir al hombre como enemigo de la mujer, sólo desvía la atención de la causa real de la violencia hacia las mujeres.
    El sistema capitalista neoliberal es el que ha creado una sociedad de consumo, en la que se produce una enajenación social en las relaciones interpersonales de tal forma que nos despoja de nuestro humanismo, nuestra condición de homo sapiens y nos reduce a la condición de homo consumens. En esta sociedad de consumo, se utiliza una visión distorsionada de la sexualidad humana, al reducirla al sexo, para manipular la miseria sexual en la que vive la sociedad contemporánea. La sexualidad se utiliza como gancho para estimular el consumo masivo de mercancías y se utiliza la figura de la mujer como objeto sexual. 
    La ausencia de programas de educación sexual integral es la fuente principal de una gran cantidad de problemas sociales en los cuales las mujeres son la parte más afectada: abortos clandestinos, embarazo en adolescentes, acoso sexual callejero, violencia sexual al interior de la familia, acoso sexual en ambientes laborales y escolares, violaciones y feminicidios. El vacío que existe en materia de educación sexual en el sistema de educación formal, es llenado por la gran cantidad de páginas en internet con contenido sexual explícito, conocido comúnmente como "pornografía". 
    El sexo se ha convertido en una mercancía que consumen millones de personas y la pornografía existe gracias a la presencia de un enorme mercado conformado por millones de personas que desean satisfacer sus necesidades sexuales. La industria de la pornografía genera ganancias millonarias cada año sobre la base del secuestro, violación y explotación sexual de miles de mujeres. 
    Internet se ha convertido en la principal fuente de aprendizaje de sexualidad de las nuevas generaciones, los padres evitan hablar con sus hijos sobre sus inquietudes sexuales y los jóvenes tienen a su disposición gran cantidad de páginas con contenido sexual explícito. Las consecuencias negativas de la ausencia de educación sexual integral, la presencia de páginas de fácil acceso con contenido sexual explícito, es el aumento de violencia sexual hacia las mujeres. No es el hombre el enemigo de la mujer, es el sistema capitalista neoliberal que ha reducido a las mujeres a la condición de objeto sexual y a los hombres en ignorantes sexuales que intentan practicar lo que ven en internet. El capitalismo tiene una ideología patriarcal que comparten las culturas de diferentes países en el mundo. Es el sistema capitalista neoliberal que tenemos que cambiar para poder construir una sociedad verdaderamente democrática, igualitaria y con justicia social.
Acerca de las manifestaciones de violencia en México debemos preguntarnos: ¿Desde cuando en México la Iglesia, el Pri, el Pan, Gobernadores priístas, el ejército, etc., (agrupaciones que se han caracterizado por violar derechos de las mujeres y de hombres) apoyan a los movimientos feministas?. He militado en varios movimientos a lo largo de mi vida y jamás oculté mi rostro para cometer actos de violencia y vandalismo. En mi juventud cruzó por mi mente la idea del uso de las armas para seguir la consigna: “a la violencia reaccionaria, la violencia revolucionaria”. Pero preferí utilizar las armas del conocimiento científico, estudié Psicología para convertirme en agente de cambio social y contribuir con mi granito de arena a la transformación de la sociedad y lograr la construcción de una verdadera democracia, una auténtica justicia, una real igualdad y una libertad.
Comparando la situación que prevalecía durante la dictadura perfecta del prianismo, hoy en día con el gobierno de Morena y López Obrador, el autoritarismo ya no existe, o más bien ha disminuido, sólo persiste en los gobiernos priístas como el de Sonora. Pero a nivel nacional cualquiera puede expresarse sin temor a ser reprimido como antes.
¿Qué sigue después del 8 de marzo violento que vivimos ayer y este 9 de marzo que se llamó a un paro nacional de mujeres? Nuevos actos de violencia sin sentido? Debemos recordar que somos sujetos históricos, que construimos la historia a través de nuestra participación social en los diferentes grupos, organizaciones y comunidades a las que pertenecemos. Compartimos problemas sociales y políticos, la violencia hacia las mujeres es un problema social, no es un problema que afecta sólo a las mujeres, en consecuencia, si todas las personas (hombres y mujeres) actuamos en forma colectiva, organizada y unida, podemos cambiar el rumbo de la historia, participando juntos hombres y mujeres, no sólo podremos terminar con la violencia hacia las mujeres, sino que podremos transformar la realidad social, terminando con la desigualdad social que provoca el sistema capitalista neoliberal y que afecta a hombres y mujeres.
Hoy la tarea que tenemos enfrente es discutir seriamente lo que significa el movimiento feminista y su participación en la lucha por la liberación social. No puede existir liberación social, sin liberación femenina, no puede haber liberación social sin deconstrucción masculina. Necesitamos nutrirse de la teoría sobre la equidad de género y documentarse ampliamente sobre la historia y significado del movimiento feminista. Rechazar la participación masculina en marchas feministas es algo similar a felicitar a las mujeres el 8 de marzo, es decir, refleja ignorancia política.
También debemos defender al gobierno electo legítimamente por millones de mexicanos, defenderlo usando la crítica social, sin alabarlo incondicionalmente, reservando el derecho del ejercicio de la crítica social. Reconozcamos los logros que ha hecho  a favor de los mexicanos, no olvidemos que falta mucho por hacer, pero tengamos presente que la amenaza del regreso del autoritarismo está presente en todo momento y la participación de fuerzas de derecha apoyando la causa feminista es un claro indicio de que están tomando iniciativas usando todos los recursos para crear las condiciones que les permitan regresar al poder.
La causa feminista es justa, lo inaceptable es que representantes de un pasado de autoritarismo manipulen de manera oportunista a estos movimientos en los que participa gente joven sin memoria histórica y fácilmente manipulable.
Las causas de la violencia hacia la mujer, los feminicidios, las violaciones y agresiones a mujeres son problemas de índole estructural, basados en una cultura que se formó durante años y terminar con este tipo de problemas toma tiempo. Explicar el origen de estos problemas tomaría más espacio del que dispongo en este momento, por lo cual me reservo el derecho de escribir más adelante sobre los mismos. Lo importante en este momento es tomar consciencia de que el autoritarismo amenaza con golpear a nuestro gobierno legítimo, crear inestabilidad social y promover un golpe de Estado. No lo permitiremos¡ 


domingo, 8 de marzo de 2020


The angry horn
Oscar Yescas Domínguez
5 marzo 2,018


Es difícil
Es realmente difícil, cada día lo es más el conducir por las calles de nuestra ciudad, cada vez está más lejana aquella grata sensación que producía conducir un vehículo en buen estado por las avenidas principales de nuestra ciudad.
Es difícil porque no falta que se nos cruce en nuestro camino algún palurdo que te avienta el vehículo cuando cambia de carril sin avisar previamente. Al parecer un gran número de conductores ignora para que existen y por qué motivo fueron diseñadas las luces direccionales de los automóviles.

En sus cabezas no existe relación alguna de la necesidad de encender la luz direccional para avisar a los demás conductores que va a a cambiar de carril, o que girará en tal o cual sentido. Simplemente se avientan como “el borras” esperando que el otro se haga a un lado para que quepa su vehículo.

Tampoco falta aquel otro palurdo que va circulando lentamente por el carril de alta velocidad entorpeciendo el tráfico y aumentando la posibilidad de provocar algún accidente. Un buen número de conductores de nuestra ciudad ignora que existe un carril de alta velocidad (el izquierdo) en el cual puede uno conducir a la velocidad promedio establecida y que el carril de la derecha es para conducir a baja velocidad para aquellos que no tiene prisa.

Es difícil disfrutar el conducir por nuestras calles porque se encuentra en forma frecuente automóviles viejos y en mal estado que circulan en forma ilegal sin portar placa alguna. Son los llamados “carros chocolates” considerados basura en Estados Unidos y que en lugar de destruirlos son traídos de contrabando a nuestro país.

El problema con este tipo de automóviles es diverso, por un lado, son autos a los cuales no se les da mantenimiento por lo que circulan como locomotoras emitiendo una gran cantidad de humo por sus tubos de escape, contaminando el aire y poniendo en riesgo nuestra salud.

Además de lo anterior, la mayoría de los conductores de este tipo de vehículos no recibieron cursos de manejo ni tampoco de reglamento y leyes de tránsito, por lo que circulan con un total desconocimiento de como conducir con responsabilidad social.

Es difícil, porque si se produce un accidente con algún auto de este tipo, el conductor del mismo puede darse a la fuga sin problema de identificación alguna, evadiendo su responsabilidad en el pago de daños materiales o su responsabilidad penal en caso de heridos o víctimas fatales.
Es difícil, realmente difícil conducir por nuestras calles cuando se observa que el respeto, la cortesía y la amabilidad están ausentes en la mayoría de los conductores. Soy norteño de nacimiento, mucho más norteño de quienes nacieron aquí en la capital de Sonora ya que nací en Cananea, que está ubicada más al norte de nuestra ciudad.

Digo lo anterior para que no me tomen a mal lo que voy a decir a continuación: en ninguna ciudad he visto tanta agresividad, tanta grosería, tanta falta de respeto a los demás, como la que observo en una gran parte de conductores de esta hermosa ciudad.

Es difícil, realmente difícil disfrutar lo que antes me proporcionaba tanto placer: manejar mi automóvil. Diariamente toco la bocina de mi claxon en varias ocasiones, para reclamar a quien se mete en mi carril sin avisar, para despertar al conductor de adelante que no avanza cuando el semáforo se pone en verde, porque está texteando en su teléfono celular, para llamar la atención al vehículo que circula a mi lado y que invade ocasionalmente el carril por donde conduzco acercándose peligrosamente a mi vehículo, etc.

Tengo un amigo estadunidense Ronald Griffin, conductor de trailers en su país, que me bautizó con el mote de angry horn (claxon enojado), porque una vez que vino a visitarme observó y contó las veces que toqué el claxon mientras conducía.

Es difícil, cada día lo es más ver con impotencia la total impunidad con la que se violan las leyes de tránsito en nuestra ciudad. Cualquiera podría preguntar: ¿Y la policía de tránsito de Hermosillo? Yo les respondería: buena pregunta y agregaría otras más: ¿Dónde están?, ¿Qué hacen?

martes, 25 de febrero de 2020


No es necesario ser mujer para declararse feminista
Oscar Yescas Domínguez
25 de febrero de 2,020

Existe un viejo dicho que se expresa de esta forma: “Divide y vencerás” La frase se atribuye a Julio César, un militar y político romano nacido en el año 100 a.C. El sentido de la frase reflejaba que era mucho más fácil controlar y vencer al enemigo si éste se encuentra dividido en vez de unido.
Utilizando esta estrategia los romanos cuando conquistaban algún territorio, no oprimían totalmente a los vencidos, sino que hablaban en forma particular con cada pueblo sometido y lograban que firmaran tratados en los cuales otorgaban derechos distintos y más cantidad de derechos a unos pueblos que a otros, con lo que provocaban envidias y recelos entre los pueblos sometidos, de tal forma que esta estrategia garantizaba la imposibilidad de que los pueblos sometidos llegaran a unirse en contra de los romanos.
La negativa que se ha observado recientemente de algunas mujeres a aceptar la participación de hombres marchando en manifestaciones de grupos de feministas responde a esa estrategia del “divide y vencerás” que sólo tiende a beneficiar a quienes han estado detrás del poder económico político y social y en consecuencia, responsables de múltiples problemas sociales, entre ellos la violencia hacia las mujeres.
Si analizamos la historia de la humanidad podremos ver que se han visto una serie de movimientos de liberación social a lo largo de la misma, pero al hacerlo debemos tener presente que la historia no es solo el conjunto de hechos del pasado, sino que la historia que el día de hoy está haciéndose y la historia que está por hacerse el día de mañana.
Pero sobre todo debemos tener claro que la historia no es hecha por Dios o alguna divinidad creada por el hombre, la historia la creamos los hombres y las mujeres a través de nuestra participación social en los distintos grupos sociales, organizaciones y comunidades de las cuales formamos parte.
Todos los días hacemos historia, ¿recuerdan el lema con el que el pueblo de México encabezados por Morena y Andrés Manuel López Obrador derrotaron al Pri y al Pan en las elecciones presidenciales del 2,018? “Juntos haremos historia”. El triunfo del pueblo mexicano fue posible gracias a la unidad que presentaron millones de mexicanos antes y después del día de las elecciones.
De la misma forma que los mexicanos logramos cambiar el poder político en nuestro país, actuando en forma unida y organizada, a lo largo de la historia diversos movimientos colectivos lograron conquistar derechos laborales, humanos y sociales que posteriormente fueron institucionalizados y consagrados en nuestra constitución política.
Las libertades y los derechos que hoy disfrutamos fueron arrancados al sistema o grupo que en su momento estaba en el poder e impuestas por las luchas de movimientos colectivos En ese sentido son creaciones humanas, son producto de la acción humana, son conquistas logradas por movimientos colectivos que lograron cambiar el curso de la historia.
Hoy en día, en el inicio de la década del 2,020, la historia contemporánea se caracteriza por la existencia de una gran crisis social que se manifiesta en la crisis de las instituciones que conforman el Estado y que afectan el conjunto de relaciones sociales. La existencia de esta crisis nos obliga a recuperar una de las creaciones más importantes de la historia que es la capacidad que tiene la sociedad de cuestionarse a sí misma. Una capacidad de crítica social que se ha ido perdiendo en la medida de que se ha ido consolidando un conformismo generalizado de la población en todos los aspectos: político, económico, cultural, de consumo, etc.
Bajo esa perspectiva debemos situarnos como autores críticos y sujetos históricos (en el sentido de que hacemos historia) para poder contribuir a que lo que hoy es, pueda ser de otro modo el día de mañana.
Defender la lucha feminista como un acto que sólo pueden realizar las mujeres refleja desconocimiento de la historia y falta de perspectiva de las raíces que originan la violencia hacia las mujeres. Los feminicidios, las violaciones, la prostitución femenina tienen un origen estructural, son parte misma del sistema de explotación económica que padecemos hombres y mujeres.
Vivimos un momento de la historia en el que nunca antes se había hecho comprar y vender tanto, porque estamos en la era del consumo. Pasamos del homo sapiens donde utilizábamos el pensamiento como seres humanos racionales, al homo videns, manipulados por la televisión y los medios electrónicos, dejando atrás el pensamiento porque no se necesita pensar para ver Netflix, programas de televisión, películas, o navegar en redes sociales. Hemos llegado a convertirnos en el homo consumens, donde nuestra felicidad está en función de nuestra capacidad de consumo y estamos confundiendo calidad de vida con capacidad de consumo.
La sociedad de consumo en la que vivimos convierte todo en mercancía, el sistema tiene una asombrosa habilidad para engullir aquello que lo cuestiona, que se rebela para convertirlo en un producto más, en una mercancía que se vende. Dentro de lo que se vende está la imagen de la mujer asociada con atributos sexuales, la máxima cualidad que se reconoce en las mujeres es su belleza y esto llega al grado de cosificar a las mujeres para convertirlas en objeto de consumo dirigido al mercado de los hombres.
De ahí proviene la práctica de la prostitución, del secuestro y trata de blancas que sufren miles de mujeres destinados a un mercado conformado por hombres. La pornografía difundida ampliamente en redes sociales contribuye esta distorsión de la sexualidad humana, al reducirla a la sola práctica del sexo en el cual la mujer está destinada a ser el objeto del placer sexual del varón que la posee.
La pornografía es hoy en día la principal fuente de aprendizaje sexual de millones de jóvenes de las nuevas generaciones, ya que no existen programas de educación sexual integral en el sistema educativo formal que contribuya a la creación de la equidad de género. Lo padres se niegan a que sus hijos reciban educación sexual porque tienen esa concepción distorsionada de que la sexualidad humana es sólo el acto sexual, pero no pueden controlar lo que sus hijos ven en internet.
La prostitución es un problema estructural porque surge por motivos económicos fundamentalmente, quien se prostituye no lo hace “porque le gusta”, es obligada a hacerlo por la crisis económica y social que estamos padeciendo.
El acoso sexual callejero, los manoseos en transporte colectivo, la inseguridad de nuestras mujeres cuando caminan solas por las calles no es porque todos los hombres seamos los malos, es parte del sistema capitalista que ha convertido la sexualidad humana en una mercancía más que puede vender y ha logrado convertir a la mujer en un objeto sexual.
Todo sistema social tiene un sistema cultural que lo hace funcionar, la Antropología lo ha demostrado fehacientemente. La cultura de nuestra sociedad actual tiene una ideología patriarcal y machista, difundiendo y promoviendo la reproducción de roles sexuales estereotipados, basados en una desigualdad de género y una doble moral sexual en la que la mujer es considerada un ser inferior al hombre y se encuentra al servicio del mismo.
El hombre tiene muchas más ventajas por ser hombre que las ventajas sociales que tiene la mujer. De hecho simplemente ser mujer es ya una gran desventaja en nuestra sociedad, porque se convierten en objeto de abusos de todo tipo y tienen muchas más limitaciones de desarrollo que los hombres a su alrededor.
Estas desventajas han existido a lo largo de la historia de la humanidad y Federico Engels lo demostró en su libro El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, cuando la mujer perdió la libertad que tenía en el comunismo primitivo y se le impuso la monogamia que garantizara que los hijos que tenía, fuesen de quien la tomó como su pareja y de nadie más y así los hijos podían heredar los bienes de su padre.
Hombres y mujeres somos víctimas del mismo sistema de explotación capitalista, obviamente las mujeres llevan la peor parte en este sistema de opresión, pero no podemos separar la lucha feminista de la lucha por la liberación social de hombres y mujeres del sistema que genera cada día una mayor desigualdad social, sin importar si eres hombre o eres mujer.
Entender la historia del pasado nos permite comprender que la historia la creamos juntos hombres y mujeres a través de nuestra participación en movimientos colectivos de liberación social. Necesitamos trabajar juntos hombres y mujeres para crear nuevas imágenes de lo que significa ser hombre y lo que significa ser mujer. Podemos empezar por cuestionarnos a nosotros mismos y analicemos las ventajas y desventajas que tiene actualmente ser hombre y las ventajas y desventajas que tiene ser mujer.
El aumento de la violencia hacia las mujeres continuará su espiral en ascenso porque forma parte de las manifestaciones de la crisis social en la que nos encontramos y las mujeres son seres humanos más indefensos de lo que somos los hombres. Separar la lucha feminista de la lucha por una liberación social de hombres y mujeres constituye un error que sólo conducirá a prolongar la violencia hacia las mujeres al restar el apoyo social que pueden obtener de aquellos hombres que están dispuestos a participar en la lucha por una verdadera transformación social.
No es necesario ser mujer para declararse feminista, tan sólo basta tener sensibilidad social, empatía social, consciencia de clase y una claridad política para percibir que la explotación social y la violencia hacia las mujeres no es cuestión de géneros.
Esta claridad debe hacernos ver que el día de hoy nos encontramos ante dos fuerzas que conforman la dinámica social contemporánea. Por un lado se encuentra el proyecto capitalista demencial que ha surgido con el fenómeno de la globalización, que amenaza con seguir el camino que nos lleva a la autodestrucción si seguimos con esta dinámica de producción masiva y consumo masivo, que implica la destrucción del medio ambiente, la explotación desmedida de recursos naturales, la contaminación ambiental, el ecocidio y la sobre explotación humana que ha generado el crecimiento de una desigualdad social como nunca había existido.
Por el otro lado, se encuentra un proyecto individual y colectivo, todavía en construcción, que implica la lucha por la transformación de esta realidad adversa que nos tocó vivir y busca la liberación del ser humano de las cadenas que hoy nos mantienen bajo opresión.
No es gratuito que en el año que acaba de pasar, se hayan dado revueltas populares por parte de la población de varios países que son objeto de la aplicación de políticas neoliberales que pretenden eliminar derechos y prestaciones que fueron conquistados a través de la lucha del pueblo organizado. Estamos en el marco de la crisis de un sistema en agonía que pretende seguir enriqueciendo de manera demencial a unos pocos a través de la explotación de millones de personas en el mundo entero.
La historia es una creación humana y una de sus creaciones es nuestra capacidad de autocuestionarnos, de usar la crítica social. A través de la crítica social podemos construir nuestra autonomía individual y colectiva, que utilizando la crítica social podemos crear una auténtica democracia.
El sistema social en el que vivimos no es una democracia, se vive la falsa ilusión de la democracia porque tenemos solo un día de libertad: el día de las elecciones. Construyamos juntos, hombres y mujeres, a través de la participación conjunta en movimientos colectivos, levantando nuestras banderas de lucha, hermanados en la construcción de un mundo mejor, teniendo presente que coexistimos en un régimen social en el que se da la interacción de dos fuerzas sociales: la lucha de las fuerzas sociales que responden a los intereses de los estratos que tienen el poder económico y desean recuperar el poder político en México y las fuerzas sociales que a través del cuestionamiento social y político luchan por una verdadera transformación social.
La lucha por la liberación social ocupa necesariamente de la participación de hombres y mujeres. La lucha feminista será feminista o no será, es verdad, pero no confundamos esta última frase que significa que la liberación social debe incluir necesariamente la liberación de la mujer de las condiciones de opresión que padece en el marco de una sociedad patriarcal y machista. En ese sentido, la lucha por la liberación de las mujeres, es también la lucha por la liberación del hombre de los comportamientos aprendidos en base a roles sexuales estereotipados. Una democracia sin respeto a los derechos de la mujeres, no es democracia. La construcción de un mundo mejor es labor conjunta de hombres y mujeres participando juntos en la construcción de nuevas imágenes de lo que significa ser hombre y lo que significa ser mujer. No permitamos que fuerzas políticas que se han caracterizado por estar en el poder y han ignorado la violencia hacia la mujer se apoderen de las banderas de la lucha feminista.
Referencias:

Notas para comprender la sexualidad humana
Yescas, Oscar 15 de julio 2,014
https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/08/notas-para-comprender-la-sexualidad.html

El amor en tiempos líquidos
Oscar Yescas Domínguez 11 de febrero 2,020
https://oscaryescasd.blogspot.com/2020/02/el-amor-en-tiempos-liquidos-oscar.html

La construcción social de la equidad de género
Oscar Yescas Domínguez 22 octubre 2,018
https://oscaryescasd.blogspot.com/2018/10/la-construccion-social-dela-equidad-de.html

En defensa de las mujeres
Oscar Yescas Domínguez 8 de agosto del 2,019
https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/08/endefensa-de-las-mujeres-oscaryescas.html

La revolución del siglo XXI tiene rostro de mujer
Oscar Yescas Domínguez. 25/agosto/2,019
https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/08/larevolucion-del-siglo-xxi-tiene-rostro.html

El aborto como derecho humano de toda mujer
Oscar Yescas Domínguez 28 de septiembre de 2,019
https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/09/elaborto-como-derecho-humano-de-toda.html

Día internacional contra la violencia de género
Oscar Yescas Domínguez 25 noviembre 2,018
https://oscaryescasd.blogspot.com/2018/11/dia-internacional-contra-la-violencia.html

¿Liberación femenina o liberación social?
Oscar Yescas Domínguez 5 marzo 2,019
https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/03/liberacionfemenina-o-liberacion-social.html
La educación en sexualidad humana como contribución al cambio social
Oscar Yescas Domínguez 13 de mayo del 2,014
https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/06/la-educacion-en-sexualidad-humana-como.html

Moda femenina y sexualidad: un enfoque psicosocial
Oscar Yescas Domínguez 25 octubre 2,006
https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/06/moda-femenina-y-sexualidad-un-enfoque.html



martes, 11 de febrero de 2020

El amor en tiempos líquidos
Oscar Yescas Domínguez
11 de febrero 2,020

El tiempo pasa literalmente volando ya que todo sucede muy de prisa parece que fue ayer cuando nos encontrábamos en el 2,019 y de pronto ya nos encontramos en el 2,020. Es más ya terminó enero y estamos en el segundo mes del año: febrero.
En el mes de enero de una manera paulatina se fue diluyendo aquel estado de euforia artificial construida por los mercadólogos y publicistas, aquella sensación artificial que llamaron “espíritu navideño” y que consistió en bajar la guardia, disminuir la crítica social y experimentar un estado de armonía social, de felicidad por múltiples motivos y de paz espiritual, olvidarnos de nuestros problemas personales y dejarnos llevar por un fuerte impulso a consumir, ya sea para beneficio propio o para demostrar “nuestro amor” a los seres queridos mediante la compra y entrega de regalos diversos, que mientras más caros fueron, más fuerza demostrábamos en el amor que sentimos por ellos.
No importó que estuviéramos padeciendo las cadenas del neoliberalismo que son las deudas que padecemos, ni que tampoco tuviéramos dinero disponible o que nuestros sueldos bajos no permitieran compras suntuosas.
    Para eso están las tarjetas de crédito que nos ayudan a conseguir lo que queramos a costa de aumentar nuestras deudas financieras, ignorando o sin importarnos que México tiene las tasas de interés bancarias más altas del mundo y si nuestro crédito no es suficiente, los bancos nos ofrecen otra tarjeta de crédito con el cual podemos pagar el crédito anterior, es decir, cavando un nuevo hoyo para tapar el antiguo hoyo, no importa que el hoyo nuevo sea más grande que el viejo. Al fin y al cabo, todo mundo está endeudado hoy en día, ¿Por qué quién puede decir que no tiene deudas en esta época del neoliberalismo? 
A menos que seas un “consumidor defectuoso” como llama Zygmunt Bauman al creciente precariado social, es decir, a quienes no tienen dinero para gastar, que viven en condiciones de pobreza y austeridad permanente, o sea, la pobreza y que no puedas cumplir con el rol asignado de contribuir a mantener el equilibrio entre producción masiva y consumo masivo.
El asunto es que algunos logramos librar el “compromiso social y familiar” de cada fin de año y pudimos dar regalos a nuestros seres queridos y así disfrutamos nochebuena, navidad y año nuevo con nuestras familias como merecemos, es decir, estrenando ropa, consumiendo bebidas y comida abundante, como si la crisis económica social no existiera, actuando como si nada nos impidiera comprar, entregar y recibir regalos, porque de eso se trata “el espíritu navideño”: cumplir con el ritual de demostrar nuestro amor y felicidad a familiares y al mundo entero. 
¿Cómo se hace esto? Consumiendo cada vez más ya que en esta sociedad de consumo nos han enseñado que "la felicidad se logra en la medida que aumentas tu capacidad de consumo y si quieres hacer feliz a alguien dale un regalo costoso”.
Hemos llegado al extremo de asociar el placer que sentimos cada vez que compramos algo nuevo con “sentimientos de alegría y felicidad”, cuando en realidad lo que experimentamos es sólo un placer efímero, temporal porque termina una vez que pasa la novedad del producto y cuando vemos nuevos productos en el mercado, volvemos a sentir nuevamente la necesidad de consumirlo aunque en realidad no lo necesitemos, pero queremos algo nuevo que nos ayude a reemplazar a lo viejo aún cuando estos todavía tengan valor de uso. Sucede lo contrario si no participamos del ritual, nos sentimos devaluados, menospreciados y autocuestionados al grado de devaluar nuestra autoestima porque la relacionamos con nuestra capacidad de consumo y pensamos que pertenecemos al "club de perdedores".
En eso consiste la dinámica de nuestra sociedad de consumo, la gran ventaja de aplicar la ciencia y la tecnología a la producción es que ha permitido a los propietarios de los grandes medios de producción lograr una producción masiva de productos con una velocidad impresionante, tan sólo por mencionar un ejemplo, acabo de leer una nota que informaba que Huawie “le quitó el trono a Apple” en las ventas de teléfonos celulares, en el 2,019 Apple vendió 104.8 millones de unidades de teléfonos celulares, mientras que Huawei vendió 142 millones de teléfonos en ese mismo año. ¿Pueden imaginar en un solo lugar físico 142 millones de teléfonos celulares listos para su venta? La verdad yo no.
Lo mismo pasa con todos los productos (autos, televisiones, computadoras, bolsas de mujer, pantalones de hombre, tenis de marca, etc). Todos los productos que consumimos se producen en forma masiva, ya que en cuestión de una hora la tecnología permite producir cientos y hasta miles de productos,  en eso consiste la producción masiva de productos en nuestros días, que para mantenerse requiere de lograr un consumo masivo también permanente.
El problema que genera esta producción masiva es que no se pueden almacenar estos productos por mucho tiempo, tienen que ser vendidos para seguir con el mismo ritmo de producción, recordemos que vivimos en el sistema capitalista en el cual existe la propiedad privada sobre los medios de producción, se produce para vender y obtener ganancias económicas, si varios productos no se venden es preferible destruirlos que regalarlos para que no bajen los precios del mercado, no importa que sean alimentos, ya hemos visto casos de empresas y centros comerciales que tiran miles de litros de leche y toneladas de comida a la basura en lugar de regalarlos a gente que padece hambre.
Para mantener el balance entre producción masiva y consumo masivo de mercancías los fabricantes de ciertos productos han creado la obsolescencia programada que consiste en producir artículos con fecha de caducidad anticipada para que el consumidor adquiera un nuevo producto y reemplace al anterior.
Qué relación tiene todo esto con el título de este artículo? Podría responder que sucede lo mismo con nuestros comportamientos de consumo, es decir, cuando consumimos un producto lo valoramos en función del grado de satisfacción que nos produce, si deja de proporcionarnos placer o satisfacción, o si vemos un producto similar nuevo con nuevas funciones, desechamos el producto nuevo y nos olvidamos del producto que estuvimos usando.
Lo mismo sucede en las relaciones interpersonales, sobre todo en la relación de pareja ya que hemos caído en la aberración de valorar a las personas en función del placer que nos proporcionan, las medimos en base a  sus posesiones, su capacidad crediticia o capacidad de consumo.
Sé que suena cruel y despiadado porque el amor existe y es verdadero, me consta por mi experiencia personal que así es, porque reconozco que he sido de los pocos afortunados que encontraron el amor de su vida a temprana edad y hemos construido una relación que lleva ya 43 años en forma satisfactoria. Pero los tiempos han cambiado y si observamos a nuestro alrededor hay un gran incremento en el número de divorcios y rompimiento de relaciones de parejas se debe en gran parte a esa reducción de las personas a la condición de objeto que podemos consumir para satisfacer nuestras necesidades personales, al aceptar formar una pareja mientras ni siquiera saben lo que quieren y una vez que lo logran se separan de ella, al hipervalorar sus atributos físicos para lucir una pareja con apariencia atractiva, en lugar de lograr un acercamiento psicológico basado en comportamientos auténticos que nos permitan conocer los sentimientos, emociones y pensamientos de esta persona que hemos elegido como pareja.
Recuerdo que en 1984 cuando presenté mi tesis profesional para obtener el grado de Licenciado en Psicología con el tema “Consideraciones sobre la problemática sexual juvenil en México”, después de hacer mi exposición en la cual planteaba que el ejercicio de la sexualidad en México se presentaba como un gran problema sexual que podría describirse si vinculamos varios problemas sociales como el incremento de violaciones, embarazo en adolescentes, matrimonios prematuros, incremento de infidelidades, disfunciones sexuales, etc., que tenían como denominador común la ausencia de educación sexual y una miembro del jurado (una de mis maestras) intentó sorprenderme haciendo una pregunta crucial enfrente de un auditorio lleno en la Facultad de Psicología en la Universidad Veracruzana: ¿Qué es el amor para ti?
Contuve el aliento, le di la espalda al jurado para reflexionar sobre la pregunta, dirigí mi mirada a las decenas de personas sentadas frente a mi y los observé expectantes mientras respondía a la pregunta con palabras que me salieron del corazón y no de alguna lectura realizada: “El amor es un vínculo que establecen dos personas a través del cual se da una fusión de identidades, una entrega mutua e incondicional basada en un desnudo psicológico en el cual cada uno de los integrantes de esa relación prioriza la satisfacción del otro, sobre su propia satisfacción, el amor no debe confundirse con el ejercicio de la sexualidad, puede haber sexualidad sin amor y la sexualidad puede ser pasajera, pero el amor es algo perdurable”.
Eso fue en 1984 y hoy en día 36 años después de estar bajo una constante oleada de cambios sociales, el concepto del amor ha variado porque las condiciones sociohistóricas son distintas en el 2,020, pero la sexualidad sigue siendo uno de los principales problemas sociales que adquiere cada vez mayores dimensiones de complejidad, provoca gran sufrimiento e infelicidad por el gran dolor que generan las separaciones de pareja, por el gran número de infidelidades y por la falta de conocimiento y aceptación de uno mismo(a), todo esto es provocado por la falta de educación sexual integral y científica, un desconocimiento que desvirtúa la sexualidad humana, la reduce al sexo ignorando los aspectos psicológicos y sociales de la sexualidad al ver con naturalidad el sexo casual con desconocidos, por lo que el ejercicio de la sexualidad siga siendo un problema social.
Si escribiera hoy la tesis que escribí en 1984 cambiaría algunas partes de su contenido pero no el planteamiento del problema, enriquecería enormemente el marco teórico pero las conclusiones serían las mismas porque el tiempo me dio la razón. El ejercicio de la sexualidad humana se presenta como un grave problema social y lo seguimos confirmando ante el surgimiento del "amor líquido", que consiste en el hecho de que vemos a las personas como objetos que nos proporcionan satisfacción, cubren nuestras necesidades y la duración de la pareja, el apego a la misma, permanece sólo mientras nos siga proporcionando satisfacción a nuestras necesidades personales.
Hemos pasado del homo sapiens que se caracteriza por el uso del pensamiento y el lenguaje en nuestro comportamiento, al homo consumens donde predomina el impulso a consumir mercancías sin control, para obtener satisfacciones inmediatas y confundimos la felicidad con la posesión de mercancías (mientras más consumimos, más felices seremos) y después surge el homo videns que se puede identificar en aquellas personas que se caracterizan porque el pensamiento y la razón desaparece de sus comportamientos, priorizan la importancia de la imagen por sobre todas las cosas y se enfocan en el show visual que nos ofrece la televisión y el cine donde no necesitamos pensar para “ser felices”.
Se ha demostrado a través de varios estudios científicos que no hay correlación alguna entre el crecimiento económico y el logro de la felicidad, sobre todo en aquellas sociedades donde existe una gran desigualdad económica. Estos estudios han encontrado que en los países más desarrollados que tienen un gran nivel económico, siguen creciendo las tasas de violencia, maltrato a las mujeres y suicidio. Sin embargo, el “vivir mejor” se ha convertido en la meta principal de las masas contemporáneas y se ha generalizado la errónea percepción de que "una buena vida" significa una mayor capacidad de consumo y que esta felicidad se puede lograr acumulando grandes cantidades de dinero.
La enajenación social que nos induce a valorarnos en función de las posesiones materiales, nos genera un vacío afectivo inseguridad personal, no hemos aprendido que el principal amor de nuestras vidas de adultos es el amor propio, que debemos amarnos a nosotros mismos  y por esta falta de amor propio, carecemos de la capacidad de amar, entendida como la capacidad de desnudarnos psicológicamente y entregarnos como personas en una relación de pareja. El amor propio es algo que no florece de forma natural, sino que es producto de una introspección, de un autoanálisis, que nos permita lograr un autoconocimiento y una autoaceptación de tal forma que el primer amor en nuestra vida adulta sea el amor a uno mismo, el amor propio. 
El amor de pareja no es algo que se encuentra a la vuelta de la esquina, no existe el "amor a primera vista", porque el "amor" que sentimos por alguien que acabamos de conocer, es tan sólo una especie de hipnosis ya que alguna característica de la otra persona nos atrae, nos subyuga y nos seduce. En el peor de los casos, la atracción súbita que sentimos por otra persona es sólo la expresión del grado de soledad, aislamiento y deseo de compañía que experimentamos porque el amor es una construcción social, es un sentimiento que va creciendo con el paso del tiempo y debe alimentarse diariamente, porque los sentimientos cambian y si el amor no se alimenta con el esfuerzo de ambas partes, éste simplemente desaparece, porque la responsabilidad de consolidar la relación de pareja es compartida entre los integrantes de la misma.
La incertidumbre social provocada por la espiral de cambios sociales que afecta la dinámica social, genera una gran inseguridad personal, un temor a la soledad, la necesidad de compañía, que empuja a varias personas a buscar una relación de pareja, sin estar preparadas para ello. De esta manera hay personas que están realmente desesperadas por relacionarse, sin haberse encontrado a sí mismas, pero que buscan llenar un vacío emocional y afectivo iniciando una relación de pareja pero al mismo tiempo, pero que al mismo tiempo mantienen una agenda oculta, un as oculto bajo la manga, por si la pareja en cuestión deja de proporcionar la satisfacción inmediata, tener una segunda opción de conseguir pareja a corto plazo. Esa es la gran deshonestidad de nuestros tiempos, la incapacidad para ser auténticos, ser sinceros y desnudarnos psicológicamente ante nuestra pareja, porque se prioriza la apariencia aún con la persona con quien compartimos nuestra vida íntima.
En el contexto de una sociedad en contantes cambios, donde todo está cambiando y nada es para siempre, las relaciones permanentes y duraderas en las parejas, son algo excepcional porque la tendencia es a que los lazos afectivos se debiliten y terminen por romperse si los integrantes de la pareja no muestran compromiso y motivación para proceder a la construcción del amor en forma recíproca.
Lamentablemente, esta situación persiste en varias parejas que aún cuando están "relacionadas para siempre", continúan desconfiando entre sí y mantienen una oculta esperanza de encontrar "al verdadero amor" y otros evitan el compromiso formal porque eso representaría una limitación de su libertad y una cancelación de sueños privados. Por eso algunas personas se limitan a establecer “relaciones de bolsillo” que son aquellas relaciones que pueden terminar en cualquier momento, relaciones de las cuales se puede prescindir sin ningún problema en el momento en el momento que ya no nos proporcione la satisfacción que esperábamos obtener, o que encontremos "otra alternativa amorosa".
En nuestros días el amor en pareja oscila entre un dulce sueño y una horrible pesadilla, y no podemos predecir cuando será uno o la otra, puede parecerse a una "relación bipolar", un momento hay expresiones de amor, al siguiente de indiferencia o rechazo y luego nuevamente de amor, algunos llaman "relación tóxica" a este tipo de relación. La ambivalencia caracteriza el proceso de construcción de la relación de pareja, en un momento se puede estar disfrutando las mieles del amor, pero al minuto siguiente podrá sentirse un sentimiento contrario.
Esto sucede porque no se clarifica desde un principio las características del contrato psicológico en la relación de pareja, porque no existe el compromiso de ser auténticos que consiste en el hecho de decir lo que realmente se piensa y expresar lo que realmente se siente. Una declaración explícita de las expectativas de ambos integrantes acerca de esta relación ayudaría a construir un conocimiento interpersonal y desarrollar los comportamiento que la pareja espera de uno mismo(a), pero la etapa de noviazgo se caracteriza por una tendencia a mostrar lo mejor de nosotros intentando ocultar nuestros defectos para atraer a quien elegimos como futura pareja. No se actúa con autenticidad y si se sigue actuando de esta forma en la vida en pareja, la relación pende de un hilo muy delgado porque no se ha construido en un vínculo de confianza. 
Una gran cantidad de personas solo esperan obtener satisfacciones de su pareja, pero el amor es un proceso entre dos que sólo puede construirse si ambos miembros de la pareja interactúan mutuamente a través de la entrega incondicional a la misma y se comprometen en la aventura de conocer al otro(a), al mismo tiempo que se conocen a sí mismos(as). 
El amor en pareja es un constante aprendizaje, no sólo de quien es nuestro objeto amoroso, sino también un constante aprendizaje de uno mismo. Implica cambiar una identidad individual que maneja el lenguaje del “yo” para construir una identidad de pareja que utilice el lenguaje del “nosotros” Implica un cambio en la percepción de uno mismo al llegar al desnudo psicológico y al logro de comportamientos auténticos, de tal forma que el amor se construye en forma conjunta, en un esfuerzo de dos, en la vida cotidiana.
En nuestros tiempos líquidos  en los que todo a nuestro alrededor se diluye rápidamente y pierde significado con rapidez, hemos llegado al extremo de medir el amor con el precio de los objetos que regalamos o recibimos el “día de la amistad y el amor” el 14 de febrero. Muchas personas se angustian porque no tienen dinero para comprar un regalo costoso para su pareja. No son pocas las personas que esperan recibir obsequios costosos de quienes les aman y si no los reciben se decepcionan, frustran y deprimen. 

El amor no se mide en los obsequios que se reciben un día especial del año, el amor se muestra en la vida cotidiana con expresiones verbales diciendo un "te amo" de manera espontánea y teniendo atenciones especiales hacia la persona amada, de tal forma que todos los días del año son especiales. Los fabricantes y comerciantes manipulan nuestros sentimientos con mensajes publicitarios que sólo buscan aumentar las ventas de los grandes almacenes difundiendo la idea de que el amor se expresa con regalos.
Hoy en día se invierte demasiado tiempo en ganar dinero suficiente para comprar bienes y productos en las tiendas, pensando que eso les garantizará la felicidad, en lugar de invertir tiempo en lo que realmente nos proporciona la felicidad y que no tiene precio: el amor, la amistad, los placeres de una vida compartida con la pareja en el hogar, el aprecio y la solidaridad hacia nuestros vecinos, compañeros o amigos.
Tal como decía Erich Fromm en el siglo pasado, existen diferentes tipos de amor: el amor a la pareja, el amor a los padres, el amor a los hijos, pero no debemos olvidar que el amor más importante es el amor a uno mismo, el respeto a uno mismo, que nos brinda la seguridad de que podemos desnudarnos psicológicamente ante nuestra pareja y exhibir no sólo nuestras fortalezas y cualidades, sino también nuestras debilidades y principales temores. 
Antes de empezar una relación de pareja o al mismo tiempo que la cultivamos debemos empezar por aumentar nuestra autoestima para estar en condiciones de brindar y ofrecer amor, para no caer en el error de buscar una pareja motivados por el temor  para no estar solos o no envejecer solos.
Este catorce de febrero regale amor y no ceda a la tentación del consumo, quien espere recibir un regalo este 14 de febrero con el cual pueda medir el amor inspira a su pareja, no merece recibir regalo alguno porque no ha valorado que el principal regalo es la presencia en su vida de quien le ofrece su amor en los detalles cotidianos. Quienes intenten compensar sus fallas en su relación de pareja o intenten compensa sentimientos de culpa por mantener "secretos" o realizar acciones indebidas, deberían reflexionar sobre sí mismos(as) y sobre lo que realmente esperan en su relación de pareja y quienes intenten demostrar su gran amor obsequiando un regalo muy costos que aumentará sus deudas hipotecando su futuro, deberían pensar que están siendo manipulados por la publicidad para que aumenten su consumo en lo que en realidad, es un día como cualquier otro y no tiene nada de especial, lo especial es que nos han hecho creer que es una fecha especial en la que debemos demostrar la magnitud y naturaleza de nuestros sentimientos, regalando objetos de precios caros y actuando de manera diferente a nuestro comportamiento cotidiano.  El amor no se mide por el valor de los objetos que se regalan, ni se expresa en "un día especial", se construye cada día, cada hora, cada minuto con la pareja que se ama.
No permitamos que nos valoren por los regalos materiales. Aquellas personas que miden los sentimientos por el precio de algún regalo, están equivocadas. El amor no debe ser comercializado y favorecer al consumo. Se expresa diariamente en la vida cotidiana. Evitemos endeudarnos este catorce de febrero y disfrutemos la compañía de quien nos brinda su amor incondicionalmente.

La miseria sexual contemporánea

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