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miércoles, 6 de diciembre de 2023

 

De la antipolítica a la reconstrucción de la política.

Oscar Yescas Domínguez

06 de diciembre de 2023


Introducción

El avance de la ultraderecha a nivel global

El discurso anticomunista de la derecha

El surgimiento de la antipolítica

La ultraderecha como el verdadero peligro social

La necesaria reconstrucción de la política

Conclusiones


Introducción

Desde hace décadas la humanidad se encuentra sumida en una vorágine de cambios sociales que se presentan con tal velocidad que a veces se siente como si estuviéramos dentro del ojo de un huracán, rodeados de una espiral ascendente que gira con gran velocidad, cuyo contenido son cambios económicos, tecnológicos, políticos, climáticos, sanitarios, culturales, etc., que se presentan en forma discontinua e intermitente de tal forma que generan un ambiente de incertidumbre social que afecta el proceso de toma de decisiones a nivel individual, grupal, organizacional y comunitario.

La discontinuidad y forma intermitente en la que aparecen los cambios provoca también una sensación que hace que el terreno que pisamos y que representa a nuestra realidad social pierda firmeza con cada cambio que se presenta, por lo que nos vemos en la necesidad de movernos con más prisa, mientras que ante nuestros ojos desfila un tsunami de imágenes que provienen de cada uno de los cambios que estamos viviendo y que se presentan con tal velocidad que no sería una exageración afirmar que en los últimos 50 años se han presentado más cambios que en los últimos 200 años de historia de la humanidad.

En esta espiral de cambios que ocurre en nuestra realidad social podemos ver una gran variedad de imágenes mezcladas entre sí, que lo mismo pueden ser evidencias del cambio climático representadas en graves inundaciones provocadas por lluvias de gran intensidad nunca antes vista, fuertes incendios de amplias zonas forestales que llegan a afectar zonas pobladas, terremotos de tal magnitud que provocan graves daños, la irrupción de tifones en lugares donde nunca se habían presentado este tipo de fenómenos o la afirmación de la ONU que nos informa que el verano del 2023 ha sido el verano más caluroso de la historia de la humanidad y que hemos dejado atrás la era del calentamiento global para ingresar a la era de la ebullición por el aumento de la temperatura a nivel global. No se necesitan tener muchos dedos de frente para relacionar tales cambios climáticos con el aumento de la temperatura

Dentro de estos cambios que desfilan permanentemente ante nuestros ojos, se encuentra un sinnúmero de acciones de destrucción masiva provocadas por el ser humano, como las que se están viviendo en la guerra de Ucrania, la primera guerra en la que es usada la inteligencia artificial. Escenas de extrema violencia en la franja de Gaza que está provocando el genocidio del pueblo Palestino a manos del ejército Israelí. Amenazas de expansión internacional de este conflicto y grandes posibilidades de que ocurran posibles estallidos de guerra en Taiwan y en Corea del Norte.

La mayoría de estos cambios sociales, catástrofes o conflictos bélicos llaman nuestra atención, pero la velocidad con la que se presentan nos impide asimilar su contenido y nos ha insensibilizado de tal forma que han provocado una reducción de nuestra capacidad de concentración porque solo los miramos unos segundos y después dejamos de prestarles atención debido a que una novedad se presenta ante nuestros ojos y reclama nuestra atención.

Esto lo podemos comprobar al recordar cómo la guerra en Ucrania fue tendencia central en redes sociales y contenido principal de las cadenas de noticias de todo el mundo, pero después de año y medio el público presentó un agotamiento provocado por exceso de información lleno de noticas falsas y de un día para otro, la guerra en Ucrania pasó a un segundo plano hasta casi quedar en el olvido cuando la incursión armada de militantes de Hamas en territorio ocupado por Israel lograron colocar en primer plano el conflicto entre Palestina e Israel.

Del 7 de octubre el mundo miró asombrado cómo se incrementaba la cantidad de muertes por el ataque del ejército israelí en territorio de la franja de Gaza y el mundo entero fue recorrido por el fantasma de la indignación y en contra del genocidio israelí y solicitando alto al fuego y reconocimiento de Palestina como Estado soberano (1).

Pero el 19 de noviembre el conflicto de Israel y Palestino pasó a un segundo plano, mientras que la guerra de Rusia y Ucrania pasó a un tercer lugar en las noticias internacionales la atención internacional, porque el mundo entero se sorprendió con el triunfo del ultraderechista Javier Milei en las elecciones presidenciales de Argentina y desde esa fecha, las noticias que provienen de Argentina acaparan la atención de millones de personas.

La realidad que estamos viviendo se nos presenta como un espectáculo interminable a la cual miramos a través de las pantallas de nuestras televisiones, teléfonos celulares, computadoras, tabletas, etc., lo que provoca que en momentos confundamos el vínculo social al no poder distinguir la diferencia entre la conexión con la realidad social y la conexión con la realidad virtual, porque la principal fuente de entretenimiento para millones de personas consiste en pasar horas navegando en redes sociales, viendo series de televisión o películas en la privacidad de nuestros hogares.

Esto nos coloca en los que se ha dado en llamar como la sociedad del espectáculo ya que la vida se vive como una representación, porque en el contexto de la sociedad de consumo se pasó de la importancia del ser a la importancia de tener como prioridad en la vida y esta transición representa la extrema colonización de los individuos por parte del Mercado que controla la vida social (2).

Este tipo de sociedad está provocando la extinción del homo sapiens que surgió como resultado del desarrollo de la cultura escrita y dicha condición humana se desvanece hoy para transformarse en homo videns porque estamos expuestos de manera continua a imágenes, por lo que nuestra capacidad para desarrollar procesos cognitivos se ve inhibida, ante el surgimiento de la cultura de la imagen que poco a poco destrona a la palabra escrita al priorizar lo visible por encima de lo inteligible, permitiendo existir sin pensar afectando nuestra capacidad de pensamiento abstracto, por lo que puede afirmarse que nos encontramos en un momento histórico en el que el ser humano se limita a mirar y su percepción social se encuentra controlada por una sociedad teledirigida que termina con el pensamiento autónomo y crítico y convierte a millones de personas a la condición de simples seguidores de imágenes.

El investigador italiano Giovanni Sartori nos advirtió que la televisión y el video (imagen) modifican radicalmente nuestra percepción y empobrecen el aparato cognoscitivo del “homo sapiens”, a tal punto que anula su pensamiento y lo hace incapaz de articular ideas originales, claras y diferentes, hasta llegar a fabricar lo que él denomina un “proletariado intelectual”, es decir, personas sin capacidad de pensamiento autónoma. La cultura audiovisual es inculta y por lo tanto, no es cultura, y la televisión se ha convertido en una “paideia” (educación o formación), en un medio que genera un nuevo “ántropos”, esto es, un nuevo tipo de ser humano (3).

Si partiéramos de la premisa de que el conocimiento es acumulativo, podría esperarse que cada ser humano contemporáneo tuviera un nivel de conocimiento y cultura que reflejara al menos parcialmente, una acumulación de conocimientos históricos y científicos producidos por la humanidad, esta expectativa cobra vida si consideramos que la mayor parte del conocimiento creado por la humanidad está disponible con el simple uso de un teléfono celular.

Pero la triste realidad es que en este siglo XXI la humanidad detuvo su evolución como especie y entró en una franca involución, que se manifiesta actualmente en el incremento de una ignorancia colectiva que es compartida por amplias mayorías de la población, misma que es de tal magnitud que a la sociedad en que estamos viviendo ha recibido entre otros nombres, el de la sociedad de la ignorancia, porque las nuevas generaciones presentan un desarrollo cognitivo claramente inferior con los de generaciones anteriores, padecen un extenso vacío de información, exhiben una grave falta de conocimientos básicos sobre geografía mundial, historia, economía, filosofía, política y lo más grave, una ausencia de pensamiento autónomo que les impide ejercer la crítica social.

La ignorancia colectiva está tan extendida y llega a la condición de gravedad al confirmar que una inmensa mayoría de personas desconoce información tan valiosa como lo es la existencia de derechos humanos universales, inclusive amplias capas de la población mundial no tienen conocimiento de la existencia de derechos laborales mientras trabajan en condiciones de esclavitud moderna, ignoran que existen derechos sexuales para hombres y mujeres, por lo que construir una sociedad en la que exista equidad de género resulta tarea de gran dificultad. La ignorancia sobre la existencia de estos derechos es la causa principal que permite que se de una permanente violación a los mismos y en consecuencia, que no exista una resistencia a los intentos de desaparecer dichos derechos (4).

Considerando el contexto anterior, podemos aceptar que es comprensible que no todos los cambios sociales que estamos presenciando sean cambios que nos permitan avanzar como humanidad, porque algunos de estos cambios provocados por acciones humanas representan verdaderos retrocesos históricos debido a que significan dar un gran paso atrás en los avances que ha desarrollado la humanidad en la conquista de derechos humanos, laborales, sexuales y ciudadanos.

El avance de la ultraderecha a nivel global

Un ejemplo de estos cambios que representa un verdadero retroceso histórico, político, cultural e ideológico, lo representa el avance de la ultraderecha en varios países del mundo y uno de los más escandalosos por la magnitud de los cambios que se anunciaron y que afectarán el bienestar de la población, es la decisión que tomó el pueblo argentino elegir a Javier Milei, un desconocido político ultraderechista que irrumpió en la escena política argentina presentándose como un personaje polémico manejando un discurso antisistema y que logró obtener más de 14 millones de votos, logrando el 55% de la votación y convirtiéndose en el nuevo Presidente que estará en el poder durante los próximos 4 años.

El mundo entero se sorprendió por los resultados de estas elecciones y esta sorpresa provino de dos fuentes, la primera es porque Milei anunció de manera clara durante su campaña que cuando llegara al poder tomaría medidas que afectarían directamente al pueblo argentino como el cierre del Banco Central Argentino, la dolarización de la economía, la privatización de varias dependencias gubernamentales, la reducción de la participación del Estado en la actividad económica, realización de fuertes recortes presupuestales en salud, educación, pensiones y programas sociales. La sorpresa mundial fue que a pesar de que estas declaraciones realizadas durante la campaña de Javier Milei representaban verdaderas amenazas a los derechos laborales y sociales del pueblo argentino, más de 14 millones de votos electorales le dieron el triunfo a Milei y lo convirtieron en el próximo Presidente argentino.

La segunda fuente de la sorpresa mundial por el triunfo de Javier Milei en Argentina, provino del anuncio anticipado de su derrota por parte de empresas que realizaron varias encuestas cuyos resultados anunciaban Milei que perdería las elecciones, pero el conteo de votos mostró una diferencia de tres millones a favor del candidato del Partido Libertad Avanza. Estos resultados cuestionan seriamente el uso de las encuestas como método de consulta porque su confiabilidad cayó por los suelos porque en contra del anuncio anticipado de su derrota inminente basado en la realización de varias encuestas, Javier Milei recibió un respaldo popular de más de 14 millones de votantes, superando a su contrincante por cerca de 3 millones, lo cual refleja que fue un triunfo limpio que no deja lugar a dudas de que eso fue lo que el pueblo argentino decidió. Por si hiciera falta despejar dudas, debemos recordar que en estas elecciones participó un 76.32 de los electores registrados en el padrón electoral.

¿Cómo se explica que el pueblo argentino, altamente politizado, que acostumbra tomar las calles para protestar en contra de lo que considera políticamente incorrecto, haya elegido a un candidato que en su campaña anunció planes de actuar como su verdugo?

¿Se equivocaron más de 14 millones de personas al haber dado el poder al ultraderechista Javier Milei? Desde el siglo pasado el psicoanalista Erich Fromm afirmó “el hecho de que millones de personas presenten los mismos comportamientos no significa que esos comportamientos sean sanos o normales, porque existe el fenómeno de la validación consensual” (5), por lo que una inmensa mayoría de las personas que vivan dentro de una sociedad, pueden estar viviendo en el error y cometer e mismo error en forma organizada, unida y colectiva. Sólo la historia por venir responderá esta pregunta, pero todo apunta a que 14,476,462 argentinos tomaron una decisión que muchos ya se están lamentando demasiado tarde.

Se puede afirmar que lo que favoreció el triunfo de Javer Milei fue la agudización de la crisis económica en Argentina, la corrupción de los partidos predominantes, el discurso rupturista con la política tradicional, la adhesión de los jóvenes votantes menores de 30 años, el analfabetismo político generalizado y el apoyo recibido de las fuerzas de centro-derecha peronista.

Pero para quienes se sorprenden del triunfo de Milei deben mirar la fotografía completa y reconocer que no es un hecho aislado porque la ultraderecha ha obtenido triunfos de manera contundente en ejercicios de democracia electoral en otros países.

Recordemos que en noviembre del 2016, Donald Trump triunfó en las elecciones estadounidenses obteniendo 278 votos en el Colegio Electoral que superaron a los 218 votos que logró la entonces Secretaria de Estado Hillary Clinton. Más recientemente, en octubre del 2018, Jair Bolsonaro ganó las elecciones presidenciales en Brasil obteniendo más de 97 millones de votos, muy por encima del candidato del PT Fernando Haddad que obtuvo 47 millones de votos, lo que representó una victoria aplastante y no dejó lugar a dudas.

Otro acceso al poder de la ultraderecha en Latinoamérica, a través de un golpe de Estado blando en Perú, colocó en el poder a Dina Baluarte el 7 de diciembre del 2022, quien desde hace un año ha estado reprimiendo las manifestaciones de protesta del pueblo peruano que exigen el regreso del Presidente Pedro Castillo (6).

Después de la victoria de Javier Milei en las elecciones del 19 de noviembre en Argentina, tres días después, este 22 de noviembre Geert Eilders, un político ultraderechista que ha expresado reiteradamente su rechazo al Islam y a los inmigrantes, resultó vencedor en las elecciones legislativas en Países Bajos, logrando que su partido llamado Partido por la Libertad (PVV) obtuviera un 98% de los votos y asegurara 37 escaños en un Congreso de 150, por lo que de manera inevitable deberá negociar con otros partidos para formar una coalición de centroderecha.

En octubre pasado, en Polonia la ultraderecha ganó las elecciones y gobierna representada por Andrzej Duda, quien ha asumido una posición como aliado de Estados Unidos y en contra de Rusia, provocando serios golpes al bienestar social de su población al apoyar abiertamente a Ucrania y resentir la falta del petróleo soviético y provocar un aumento de la inflación. Mientras que en Italia, también gobierna la ultraderecha representada por Giorgia Meloni que ha despertado grandes movilizaciones de rechazo a sus políticas de reducción al pago de pensiones y en contra del derecho a la jubilación.

Por último, no podrían ser ignorados dos de los más destacados representantes de la ultraderecha internacional que han causado mucho daño a la humanidad, me refiero a los Presidente de Ucrania Vlodomir Zelenzky, y al Primer Ministro de Israel Benjamin Netayahu, quienes libran una guerra en contra de Rusia y un genocidio en contra del pueblo palestino, recibiendo gran apoyo por parte de Estados Unidos.

Si ampliamos la mirada más allá de las elecciones en Argentina, podremos observar y confirmar la presencia de una oleada reciente de “brotes ultraderechistas” a nivel global, que no son casos aislados, porque se van reproduciendo en varios países del mundo, manejando un discurso antisistema, aprovechan el sistema electoral para conquistar el poder a través de elecciones democráticas y logran triunfar porque lograron reunir una mayoría necesaria de votos, lo que significa que sus ideologías extremistas cuentan con un respaldo de un sector de la población que apoya a las figuras políticas que representan la ultraderecha, se identifican con sus discursos antisistema y apoyan las propuestas que afectarán sus condiciones materiales de existencia.

El discurso anticomunista de la derecha

Lo que pasó en Argentina fue que la ultraderecha aprovechó el hartazgo popular generado por la agudización de la agudización de la crisis económica, la corrupción y permanencia prolongada de varios políticos en el poder, para canalizar ese descontento a través de un voto de castigo hacia en contra de un gobierno autoproclamado progresista con gran base social como lo es el peronismo, pero responsable en parte de una gran inflación, de una escalada de precios y un empobrecimiento generalizado de la población argentina.

Algo que distinguió a Milei desde que fue electo diputado fue el uso de una narrativa distinta a la del poder en turno, porque esgrimió un discurso antisistema que confrontaba al sistema político imperante, muy parecido al igual que usaron en su momento otros candidatos antisistema como Donald Trump y Jair Bolsonaro en Brasil, cuyos triunfos también provocaron sorpresa a nivel mundial.

Con este discurso rupturista el candidato de Libertad avanza atrajo a millones de argentinos que estaban hartos de los políticos del gobierno actual y anteriores a los que Milei descalificaba y llamaba a luchar en contra de “la casta política”, por lo que los electores le concedieron su voto esperando obtener un cambio radical en la forma de conducir el país, sin importar la incertidumbre y el temor que causaba su discurso visceral y sus propuestas que anunciaban golpes al bienestar de los argentinos.

El discurso ultraderechista de Javier Milei reflejó un profundo desprecio hacia todo lo que representaba la izquierda argentina, a quienes llamó “zurdos de mierda”. Este discurso de odio hizo recordar la campaña de odio que se implementó en el siglo pasado cuando se etiquetó de izquierda, comunista o alborotador, a todos aquellos luchadores sociales que participaron en movimientos colectivos que combatieron al capital para conquistar derechos de los trabajadores.

En varios países de Latinoamérica se vivieron tiempos en los que se utilizó una campaña de miedo hacia los izquierdistas, hacia el comunismo, en esa campaña que generaba el temor se decían barbaridades como que " los comunistas se comen a los niños", " los comunistas violan a las mujeres", " los comunistas te van a quitar tu casa" y presentaban a las fuerzas de izquierda como un “peligro social”.

Pero eso sucedió en el siglo pasado y lo que hoy sorprende es que en pleno siglo XXI en el contexto de la era de la información, se sigan usando las mismas etiquetas peyorativas en contra de aquellos que luchan en contra de las medidas neoliberales que pretenden desaparecer derechos laborales, de la privatización de los servicios públicos y del adelgazamiento del Estado del bienestar social. Estas etiquetas sólo muestran un incremento de intolerancia hacia las diferencias políticas y son utilizadas para denostar, desprestigiar e insultar a las personas a quienes están dirigidas.

Debemos tener memoria histórica y recordar que el siglo XX es reconocido por grandes pensadores como el siglo de los movimientos colectivos, porque fue el siglo en el cual los trabajadores organizados en sindicatos y varios movimientos colectivos lucharon en contra de la explotación del capital y lograron conquistar triunfos que se tradujeron en derechos laborales y prestaciones sociales que forman parte de contratos colectivos de trabajo. Pero hoy, en pleno siglo XXI, los movimientos colectivos que vemos surgir en el escenario internacional emergen para evitar la desaparición de esos derechos y prestaciones sociales que se están eliminando por la implementación de políticas neoliberales que pretenden la privatización de todo tipo de servicios.

El pueblo argentino eligió como Presidente a un personaje que exhibió falta de control en su discurso y en sus emociones, exhibió gran irritabilidad e insultó a sus contrincantes, al parecer sus comportamientos beligerantes fueron parte del atractivo que sedujo a quienes votaron por él.

Pero después de triunfar y mucho antes de tomar la investidura presidencial que le permitiría ingresar al exclusivo club de políticos de ultraderecha, Javier Milei continuó con su actitud provocadora y no tardó en provocar mayor desestabilización en el escenario político internacional al insultar a los presidentes de China, Rusia, Brasil, Venezuela y México, creando varias crisis diplomáticas que afectan la imagen de Argentina en el exterior.

De inmediato declaró su apoyo a Ucrania e invitó a Vladimir Zelenzk a organizar una reunión en su apoyo en territorio argentino, al mismo tiempo que declaraba su apoyo a Benjamín Nethanyahu en su lucha en contra del pueblo palestino y avisó que visitaría Israel a corto plazo. Una característica que destaca a Milei es la irracionalidad de su comportamiento y discurso, el cual cambia sin dudar de un momento a otro y por ello mismo, no ha percibido que actúa en forma incongruente, porque todavía no recibe la investidura presidencial y ya viajó a Estados Unidos para hincarse a los pies de autoridades estadounidenses, declarar su adhesión a la política exterior estadounidense y a solicitar dinero para “salvar la economía argentina”, al mismo tiempo que aprovecha la visita para visitar a la comunidad judía estadounidense que apoya la política genocida de Benjamin Netanyahu.

En el ámbito interno anunció que vendrán tiempos “muy difíciles” para el pueblo argentino, que aplicará medidas duras como la eliminación de servicios públicos, la desaparición de varias dependencias públicas, privatizará el petróleo, mares y ríos, legalizará la venta de armas, realizará el adelgazamiento del Estado y la privatización de varios servicios públicos, que no tolerará manifestaciones en las calles, etc. Por lo pronto, Javier Milei está haciendo historia como el candidato presidencial que gana elecciones y actúa como Presidente muchos días antes de tomar posesión de la investidura presidencial y provoca un aumento de la crisis económica y política en su país, al suspender obras públicas provocar el desempleo de más de 100,000 personas, muchos de los cuales han recibido por telegrama su carta de despido.

La agudización de la crisis económica, el discurso de ruptura con la política tradicional, la ignorancia colectiva, el analfabetismo político, el alejamiento de la política y la corrupción de los políticos gobernantes autoproclamados de centro-izquierda, han sido los principales factores que han permitido el avance de la ultraderecha en varios países del mundo entero y que crecieran los prejuicios en contra de una izquierda que se difumina en el centro y una fuerza política que se autodenominaba centrista y termina aliándose con la ultraderecha para continuar en el poder. En Argentina estamos presenciando un colosal fraude electoral personificado en Javier Milei que prometió un cambio luchando en contra de la “casta política” y termina formando un gabinete presidencial con personajes del gobierno de Macri, que forman parte de esa casta política..

El surgimiento de la antipolítica

Todos estos movimientos políticos que han llevado al poder a políticos de ultraderecha, que se oponen al sistema y que cuentan con un respaldo popular, esas figuras polémicas y sus seguidores han sido catalogados como movimientos de antipolítica, pero el término “anti” no tiene nada que ver con los movimiento anti que surgieron en la década de los setentas cuando surgió la teoría del análisis institucional y el antiinstitucionalismo, creada por los psicólogos sociales franceses George Lappasade y René Lourau (7).

El antiinstitucionalismo fue una teoría que cuestionaba al sistema capitalista y permitió el surgimiento de varios movimientos de emancipación social como el movimiento antipsiquiatría que fue lidereado por el psiquiatra italiano Franco Basaglia, quien cuestionó el encierro de los pacientes psiquiátricos como antiterapéuticos, concibió a la locura como un problema social, sustituyó la teraia individual por la terapia grupal y liberó de su encierro a los pacientes psiquiátricos, enviándolos a dormir a sus casas y atendiéndolos solamente durante el día, lo cual dio origen al “hospital de día” en el terreno de la Psiquiatría. (8).

Esa misma teoría del análisis institucional fue la que generó el movimiento de la antipedagogía que cuestionaba los métodos utilizados por la pedagogía que se basaba en un autoritarismo de los docentes y en un aprendizaje pasivo de los estudiantes, por lo que se creó un nuevo paradigma educativo que se le daba a los alumnos un papel más participativo en el diseño de los contenidos educativos y se introducían técnicas grupales en los métodos de aprendizaje y enseñanza. Esas fueron las bases que dieron origen años después a la pedagogía crítica que hoy conocemos y que han revolucionado los sistemas de enseñanza. De igual forma surgió otro movimiento denominado la antiescuela que cuestionaba la función social de la escuela como instrumento de control social y pugnaba por transformarla en una institución que contribuyera a la emancipación social.

Pero la antipolítica contemporánea que estamos viendo surgir en varias partes del mundo en la era moderna y que es el sustento de las ideologías de ultraderecha, no tiene ningún fundamento teórico, carece de una propuesta alternativa que ayude a lograr una transformación social y construir un mundo nuevo que termine con el sufrimiento colectivo de millones de personas que el mercado excluye y deja morir por no tener dinero para comprar medicinas o alimentos.

El surgimiento de la antipolítica tiene factores multicausales, podemos mencionar algunos de ellos como el estado generalizado de insatisfacción social por el crecimiento desmesurado de la desigualdad social, el crecimiento de la pobreza a nivel mundial como resultado de la aplicación de políticas neoliberales que se someten a las leyes del Mercado, la pauperización creciente de las condiciones de vida en amplias franjas de la población, el crecimiento de una inflación descontrolada por las crisis del sistema capitalista, la crisis de los partidos políticos, la baja credibilidad de los políticos en turno por su vinculación en actos de corrupción, el analfabetismo político, etc., todos estos factores han influido para provocar insatisfacción social y una decepción colectiva de la población hacia lo que identifican como la política.

Estos han sido los factores principales que permitieron el surgimiento de lo que se ha dado en llamar la antipolítica, que se refleja en una actitud de desprecio hacia la política y limitan el significado de la política a lo que hacen los políticos corruptos, por lo que reniegan de ella y optan un cambio irreflexivo que conduce a una autocracia que simula un interés por el pueblo manejando la bandera de la libertad individual, tal y como ha sucedido en Argentina (9).

Debemos percibir los triunfos recientes de la ultraderecha en varias partes del mundo como el resultado de una insatisfacción social generada por la existencia de una crisis política que a su vez es creada por la inoperancia del sistema de democracia representativa, porque los políticos y partidos que llegan al poder le dan la espalda a quienes votaron por ellos para gobernar a favor del capital privado, al tomar desiciones que priorizan las necesidades del mercado por encima de las necesidades sociales, provocando con ello un clima de frustración e insatisfacción social que se suma al sufrimiento colectivo provocado por la agudización de la crisis económica y la ausencia de organizaciones políticas realmente representativas de los trabajadores y de la población en general

Pero también debemos ver que los triunfos de la ultraderecha representan una nueva vestimenta del neoliberalismo que acentúa la tendencia que pretende debilitar aún más la figura del Estado-Nación y el surgimiento de esos políticos son una auténtica muestra de que la oligarquía en el poder es capaz de promover el neofascismo para defender sus intereses y continuar maximizando sus beneficios económicos, para continuar con la guerra social que mantiene en contra de una inmensa mayoría de la población, a la que deja morir porque no tienen dinero para pagar comida, servicios médicos, renta, medicinas, etc.

La oligarquía se encuentra detrás de los triunfos de la ultraderecha y es la que financia las campañas electorales para impulsar candidaturas de personajes autoritarios, de orientación neoliberal y de abierta tendencia neofascista, esos políticos que se manifiestan en contra de los inmigrantes, que rechazan el mundo multicultural, la diversidad sexual, ideológica y política que caracteriza los tiempos que vivimos.

Los políticos que llegan al poder que en el marco de la globalización han aceptado gobernar a favor del Mercado para supeditarse a los intereses del poder corporativo y a pesar de llegar al poder con el voto masivo de la población terminan gobernando impulsando políticas neoliberales que eliminan derechos laborales, prestaciones sociales y descuidan su función social como Estado del bienestar social.

Estas condiciones generan una gran insatisfacción social que es aprovechada por la ultraderecha para manejar la consigna del cambio del cambio de rumbo en la forma en la que se conduce su país en coyunturas electorales, para dar un voto de castigo a aquellos políticos a quienes usan el poder político para beneficio personal y piden dar una oportunidad a un nuevo partido o a un nuevo político que promete el cambio social que beneficie a las mayorías desprotegidas.

Eso fue lo que pasó en México en 2018 cuando Andrés Manuel López Obrador al participar por tercera vez en elecciones presidenciales obtuvo una contundente victoria, cuando más de 30 millones de mexicanos le dieron un voto de castigo al Prianismo y depositaron su esperanza del cambio en el nuevo Presidente (10). El hartazgo social fue lo que favoreció el triunfo de Gabriel Boric en Chile en 2022, al igual que el hartazgo popular en contra del Presidente Iván Duque fue lo que motivó el triunfo de Gustavo Petro en Colombia en el mismo año y lo mismo pasó con el triunfo de Luis Ignacio Lula Da Silva en Brasil en agosto de 2023 cuando el pueblo dio un voto de castigo al derechista Jair Bolsonaro.

La ultraderecha como el verdadero peligro social

Los gobiernos de ultraderecha que han triunfado electoralmente prometiendo un cambio social, manejan un discurso antisistema y al llegar al poder proceden de inmediato a tomar medidas drásticas que consisten en eliminar derechos laborales, desaparecer prestaciones sociales, reducir presupuesto en salud, educación, pensiones, programas sociales, privatizar servicios públicos, etc., todas estas medidas las toman diciendo que el Mercado exige esos cambios, que implican una verdadera destrucción de los Estados- Nación y la entrega de la soberanía nacional a empresas multinacionales para “mejorar la economía nacional”.

En base a estas experiencias que han tenido lugar en varios países, se puede llegar a la conclusión de que la población a nivel general y de manera particular en Argentina, ha vivido desde hace décadas en el engaño, porque si se analiza de manera crítica la situación internacional actual, podemos ver que el verdadero peligro social no proviene de los partidos de izquierda ni de sus candidatos, como se manejó en varios países, el peligro real está en aquellos políticos que representan a la ultraderecha, porque están aprovechando el clima de inconformidad social, analfabetismo político e ignorancia colectiva para engañar al electorado, enfrentar a una izquierda dividida para conquistar el poder en varias partes del mundo y reducir la participación del Estado en la conducción de la economía, favoreciendo los intereses de las grandes compañías multinacionales que sin la regulación del Estado y la privatización de servicios públicos, podrán multiplicar la maximización de sus beneficios económicos.

Una simple comparación permite corroborar esta afirmación, mientras que el pueblo argentino le dio el poder político a un ultraderechista como Javier Milei, quien antes de tomar posesión de la silla presidencial ya está contemplando aplicar la Ley Ómnibus que contempla reducir de 18 a 9 las dependencias que conforman la estructura del gobierno argentino, la privatización de las empresas públicas que quedarán fuera del organigrama del nuevo gobierno de ultraderecha, contempla “enfriar la economía argentina” inhibiendo el mercado interno lo que provocará un “industricidio”, una flexibilización laboral que consistirá en pérdida de derechos laborales y despidos masivos en dependencias de gobierno.

En cambio, un gobierno progresista y catalogado por algunos como de izquierda, como lo es el Presidente de México encabezado por Andrés Manuel López Obrador, inicia el último mes del año 2023 anunciando un aumento del 20% al salario mínimo para millones de trabajadores, incrementos en las pensiones bimestrales que se otorgan a adultos mayores de 65 años, de $4,800 a 6,000 pesos bimestrales a partir de enero del 2,024.

El verdadero peligro social se encuentra entonces en aquellos políticos que representan a la ultraderecha manejando un discurso de libertad y democracia pero cuando llegan al poder actúan en forma totalitaria, eliminando derechos laborales y prestaciones sociales justificando sus acciones como estrategia necesaria para favorecer la economía.

La necesaria reconstrucción de la política

La situación de avance de la derecha en el terreno internacional, nos obliga a reconceptualizar todo el horizonte político y reconocer que la realidad social está inmersa en una vorágine de cambios sociales que presentan nuevas situación a las cuales no podemos seguir respondiendo con los paradigmas anteriores, por lo que nos vemos en la necesidad de crear un nuevo paradigma de emancipación social que no se limite a la resistencia y a la defensa de derechos humanos, laborales y sociales, sino que también permita lograr un despertar colectivo en el cual cada ciudadano desarrolle un empoderamiento, concibiéndose a sí mismo como sujeto social y político, que al actuar en forma organizada, colectiva y unida, puede construir un empoderamiento colectivo de tal forma que se puede construir una gran fuerza social que actúe como poder popular y pueda modificar la asimetría en la que nos colocan el poder corporativo y el poder político. (11).

En los términos del filósofo Michel Foucault “donde hay un poder, hay un contrapoder” y ese contrapoder consiste en asumir la posibilidad real de que cada ciudadano asuma una identidad de agente de cambio social para que, al actuar en forma organizada, colectiva y unida con otros ciudadanos, puedan construir la fuerza social necesaria para transformar la realidad social y construir un mundo nuevo en el que el Mercado no determina nuestras vidas.

La degeneración de la política en la mente de millones de personas que ha reducido el significado del término al comportamiento de dirigentes de partidos corruptos que construyen alianzas con gobernante corruptos, con propietarios de medios de comunicación, dirigentes de organismos financieros internacionales como el FMI o el Banco Mundial, funcionarios responsables de impartir la justicia y dirigentes sindicales corruptos, para actuar en forma organizada como auténticas delincuencias organizadas, para imponer la implementación de políticas neoliberales que afectan los intereses de los trabajadores y de la población neoliberal, ha provocado que millones de personas rechacen estos comportamientos alejándose de la política.

Pero este alejamiento de la política sólo beneficia a los integrantes de esta delincuencia organizada porque no encuentran resistencia alguna en la destrucción de los Estados-Nación y en la implementación de políticas neoliberales que afectan la soberanía nacional, facilitan la explotación laboral y la entrega de recursos de la nación al capital extranjero que sólo deja destrucción de la naturaleza, contaminación de ríos, lagunas y mares.

Un grueso de la población muestra un alto grado de analfabetismo político y se encuentra en un estado de resignación pensando que quizá el mundo sea malo, pero que podría estar peor y se aleja de la política argumentando que “está en contra de la política” y los “profesionales” de la política se aprovechan de que la gente no participa en política para colocarse en posiciones de poder y enriquecer sus fortunas personales.

Partiendo de la premisa de que la educación es el remedio para muchos problemas sociales, en el campo de la educación al enfrentar el analfabetismo político, debemos actuar como educadores y desarrollar una labor de educación política que tenga como objetivo incrementar la participación social. Para empezar, debemos combatir e prejuicio que existe en contra de la política y que la coloca como tema tabú en las conversaciones de la vida cotidiana, utilizando frases como “de política, religión y sexualidad no se habla en casa”. ¿Por qué debemos hablar de política cuando un grueso de la población se niega a hablar del tema? Creo que en este punto es importante recordar la respuesta que el filósofo francés Michel Foucault dió cuando le preguntaron ¿por qué le interesaba tanto la política?: "¿Por qué me interesa tanto la política? Si pudiera responder de una forma muy sencilla, diría lo siguiente: ¿por qué no debería interesarme? Es decir, qué ceguera, qué sordera, qué densidad de ideología debería cargar para evitar el interés por lo que probablemente sea el tema más crucial de nuestra existencia, esto es, la sociedad en la que vivimos, las relaciones económicas dentro de las que funciona y el sistema de poder que define las maneras, lo permitido y lo prohibido de nuestra conducta.

Después de todo, la esencia de nuestra vida consiste en el funcionamiento político de la sociedad en la que nos encontramos. De modo que no puedo responder a la pregunta acerca de por qué me interesa; sólo podría responder mediante la pregunta respecto de cómo podría no interesarme (...) No estar interesado por la política es lo que constituye un problema. De modo que, en lugar de preguntarme a mí, debería preguntarle a alguien que no esté interesado por la política y entonces su pregunta tendría un fundamento sólido, y usted tendría todo el derecho de gritar enfurecido ¿Por qué no te interesa la política?" (12).

De la misma forma que el mundo entero ha vivido en el engaño pensando que el comunismo y los partidos de izquierda representaban un peligro social, cuando en realidad, el peligro social proviene de la ultraderecha y el fascismo, la población ha sido mantenida en el engaño al aceptar reducir el significado de la política al comportamiento de los políticos.

Por estas razones, surge la necesidad de reconstruir el significado de la política a los ojos de la población y terminar con la práctica de la simulación, clarificando que la política no es lo que hacen los políticos y los partidos que actúan en forma oportunista, su actuación es una perversión de la política, porque en la realidad social realidad existe “otra política, la política real que se da en las relaciones sociales entre los habitantes de comunidades, estados y país en su conjunto (13).

La verdadera política se crea cuando tomamos la iniciativa de pasar a la acción, cuando salimos de nuestra zona de confort y tomamos el espacio público para reunirnos en forma colectiva, ya sea en las calles, los parques de nuestras colonias o en el centro de la ciudad, para expresar la existencia de un problema que es colectivo, iniciamos un diálogo, construyendo puentes de comunicación entre conocidos y desconocidos, para analizar y discutir los problemas que afectan a la colectividad, tomamos decisiones por mayoría o bajo consenso y decidimos unir esfuerzos para actuar en forma organizada y colectiva para encontrar la solución que hemos identificado para cada problema que hemos discutido previamente.

Partiendo de la identificación de una crisis social global en la que estamos viviendo, podemos comprender la necesitad de construir y fortalecer “la otra política”, la política real, porque la despreocupación por los asuntos de la vida pública y el desarrollo de una ideología individualista que genera un alto grado de insensibilidad social, crea las condiciones para que surja el totalitarismo. La falta de participación social, el atomismo de la ciudadanía, facilita el ejercicio del autoritarismo y el asesinato de la democracia.

La reconstrucción de la política va ligada de manera estrecha a la reconstrucción de la democracia, hemos aceptado que la democracia sea reducida a la democracia electoral, al permitir ser gobernados por el sistema de democracia representativa, participamos con nuestros votos en la elección de candidatos y sentimos la libertad de elegir a quien nos representará o gobernará.

Pero el ejercicio de la democracia representativa ha sido la causa del abuso del poder, porque los representantes populares y gobernantes se olvidan de la población que los llevó al poder, se dejan seducir por el poder, se involucran en actos de corrupción participando en toma de decisiones que benefician al poder corporativo al privatizar servicios públicos y afectan a los intereses de la población.

Al mismo tiempo que tomamos consciencia de nuestra condición de sujetos políticos, debemos reconocer que tenemos historicidad, es decir tenemos la capacidad de cambiar la historia presente y construir el futuro si actuamos en forma organizada, unida y colectiva. Para lograrlo necesitamos Necesitamos construir una democracia participativa, en la que todo ciudadano pueda gobernar y acepte ser gobernado, una sociedad autónoma requiere de individuos que tengan un pensamiento autónomo que permita ampliar su concepción de la realidad desde una perspectiva crítica que confronte la predominancia de un pensamiento único y la autonomía individual se construye a través de la participación social.

Si retomamos la definición de política propuesta por la filósofa alemana Hana Harendt, cuando dice: “La política es la reunión de hombres y mujeres en espacios públicos donde discuten libremente los problemas sociales que están enfrentando, y toman acuerdos bajo consenso para realizar acciones que les permitan encontrar las soluciones a los problemas que han identificado” (14), podremos comprender que existe una responsabilidad social en la construcción social de la realidad.

Si seguimos permitiendo que continúe la despreocupación por los asuntos de la vida pública, el desarrollo de una ideología individualista, la ignorancia colectiva y el desprecio por la política, seguirán existiendo las condiciones para que sigan triunfando las ideologías de ultraderecha, creciendo los movimientos neofascistas y fortaleciéndose los gobiernos totalitarios.

En el contexto de la sociopatología que vivimos en el capitalismo neoliberal, debemos avanzar en la construcción de una nueva concepción de la política, por lo que debemos liberarnos de aquellos prejuicios que nos han impuesto acerca de la política y relacionarla con procesos de liberación social, de tal forma que logremos ver un paralelismo entre la política y la psicoterapia como procesos de emancipación social (15).

Las ideologías de ultraderecha pretenden debilitar la figura del Estado-Nación exigiendo una reducción de la intervención del Estado en el manejo de las economías nacionales para proceder a la privatización de todos los servicios público manejando el cuento de que existe una “mano invisible” que regulará el Mercado.

Pero lo que en realidad está ocurriendo es un genocidio económico porque el Mercado actúa como arma de destrucción masiva provocando un aumento constante de la desigualdad social, que crea una brecha social que separa a una inmensa mayoría de la población de un pequeño porcentaje de la misma 1%, que acapara la mayor parte de la riqueza social que es producida, mientras que amplias capas de la población viven en condiciones de pobreza o de constante precarización experimentando un sufrimiento colectivo, porque el Mercado deja morir a quienes no tiene dinero para comprar alimentos, medicinas, o pagar consultas médicas, el alquiler de viviendas u otro tipo de servicios (16).

Esta guerra social que libra el poder corporativo en contra de la población al imponer el totalitarismo del Mercado, es la razón principal que debe impulsarnos a tomar consciencia de que nuestros problemas personales, tienen un origen global y las causas del sufrimiento colectivo se encuentran en la implementación de políticas neoliberales que destruyen el Estado de bienestar social para fortalecer la dictadura del Mercado. El avance de las fuerzas de ultraderecha en el ámbito global le facilita al poder corporativo su ambición de seguir maximizando sus beneficios económicos, porque termina con la regulación del Estado en la actividad económica y comercial, dejando indefensos a millones de trabajadores y expuestos en condiciones de vulnerabilidad social a millones de personas que no pueden participar en el intercambio que exige el Mercado para proporcionar los servicios y bienes necesarios para tener una vida digna.

Conclusiones

Vivimos en un momento histórico en el que la crisis económica que hemos venido padeciendo en los territorios nacionales desde hace varias décadas, con el avance de la globalización se ha agudizado hasta convertirse en una crisis económica global. No se trata de una crisis aislada o temporal, estamos frente a una crisis global del sistema capitalista neoliberal que intenta imponer un totalitarismo del Mercado como entidad suprema al ser humano.

Este énfasis en priorizar la economía de libre mercado por encima de la satisfacción de las necesidades sociales, trae como consecuencias un aumento inusitado en la desigualdad social que genera un aumento de la pobreza a nivel mundial al precarizar las condiciones materiales de existencia de millones de personas, produce mayor incertidumbre por la pérdida de derechos sociales y crea un sufrimiento colectivo a nivel mundial que es provocado por causas que tienen nombres concretos: globalización comercial, poder corporativo, mercados financieros, debilitamiento de los Estados-Nación, dictadura del mercado, oferta y demanda, producción masiva y consumo masivo, economía de progreso infinito, etc

El avance del neoliberalismo a nivel mundial, ha logrado eliminar derechos que fueron conquistados por la clase trabajadora en el siglo pasado, se ha avanzado en el adelgazamiento de la figura del Estado-Nación al desaparecer dependencias gubernamentales y proceder a la privatización de los servicios públicos.

El avance de estos ataques en contra de la clase trabajadora y población en general, ha sido posible porque la guerra social contra los trabajadores y población en general proviene de una delincuencia organizada que desde el poder político y bajo las presiones del poder económico, actúa en forma coordinada para lograr sus objetivos de control social. Pero la causa real del avance en la implementación de las políticas neoliberales que afectan a la población en general, se debe a la ausencia de una verdadera representación política de la clase trabajadora y población en general que presente una resistencia colectiva, organizada y unida ante estas agresiones.

El alejamiento de la política de gran parte de la población y el surgimiento de lo que se ha dado en llamar una antipolítica, que va más allá de una indiferencia a la participación en la política, sino que implica un desprecio a la misma y a quienes participan en ella o la representan, es el resultado de la crisis que presentan los partidos políticos y aquellos personajes que han encontrado en la política su forma de vida y fuente de enriquecimiento a través de su participación en actos de corrupción.

Las fuerzas de ultraderecha no representan una alternativa diferente al neoliberalismo, en realidad es el neoliberalismo al desnudo, porque no disfrazan sus intenciones con un discurso demagógico y actúan en forma abierta declarando su intención de reducir la figura del Estado_nación de tal forma que abandone su misión de garantizar el bienestar social de la población, promueven la entrega del país al capital extranjero mediante la privatización de varias dependencias gubernamentales, desaparecen derechos laborales, amenazan con agresiones a derechos sexuales conquistados, privatizar todos los servicios públicos y dejar en manos del Mercado la economía del país, exigen que el Estado reduzca su participación en la dirección de la economía nacional para que sea “la mano invisible del mercado” quien determine el rumbo de la economía nacional.

Las condiciones que están permitiendo el avance de la ultraderecha a nivel global, están presentes en varios países de Latinoamérica y el mundo entero: crisis económica, corrupción de sus gobernantes, crisis política, aumento de la inflación, sentimiento generalizado de insatisfacción social, analfabetismo político, comportamiento de funcionarios gubernamentales que muestran que han olvidado su condición de servidores públicos para actuar como servidores del capital, crecimiento masivo de la pobreza, un vacío político de liderazgo porque la población no se siente representada por ninguna fuerza política, predominio del sistema de democracia representativa, etc.

En esta perspectiva, debemos considerar que está aconteciendo con el pueblo argentino donde triunfó la ultraderecha, es una situación que se puede observar como una ventana del futuro que les espera a los pueblos de otras naciones que se encuentran en condiciones similares, por lo que urge realizar un trabajo de concientización que permita identificar que la política no es el comportamiento de corrupción de los políticos, sino que en realidad la política es parte importante de nuestras vidas, porque somos seres sociales que vivimos en comunidades y estamos en constante interacción social, por lo que se requiere de la implementación de políticas públicas que garanticen una armónica convivencia social, ya que la política es la actividad que organiza el espacio público compartido.

Por lo que parafraseando al Emperador Augusto quien en el año 20 antes de Cristo dijo “Todos los caminos conducen a Roma”, podría afirmarse que “todos los caminos conducen a la política”. No hay manera de evadirnos de la política, los precios de nuestros alimentos están regidos por políticas económicas, una política alimentaria y subsidiaria. Esa fue la razón por la que el filósofo Aristóteles dijo su famosa frase: “El hombre es un animal político”, porque los humanos, a diferencia de los animales, vivimos en sociedades organizadas políticamente y los ciudadanos participamos en los asuntos públicos.

La participación en política permite la creación de hombres y mujeres libres que guian su comportamiento en base a un pensamiento autónomo, permite combatir el autoritarismo de los gobernantes, ayuda a luchar contra la imposición de un pensamiento único desarrollando las capacidades para que los individuos puedan creer en sí mismos, que se vean a sí mismos como sujetos históricos que reconocen su historicidad, su potencial para implementar cambios sociales.

La participación en política contribuye a la creación de las condiciones que permitan construir un empoderamiento colectivo que reduce la asimetría con la que el poder político y económico tratan a la población, ayuda a tomar consciencia de que actuando en forma unida, colectiva y organizada, se pueden lograr cambios sociales relevantes. La política debe construir una sociedad que acepte y estimule la libertad de ejercer la crítica social, una crítica en la que la propia sociedad sea cuestionada para mejorar en lo que sea necesario mejorar. Esta crítica solo puede provenir de la actividad de los ciudadanos que abandonaron el conformismo generalizado.

La política busca estimular la participación social de los integrantes de la sociedad en el análisis de los problemas sociales que afectan a nuestras comunidades y encontrar la solución a los mismos a través de decisiones colectivas, actuando como modernos Leviatanes. La política es en última instancia una especie de psicoterapia en la que todos podemos participar como agentes de cambio social para "curar" la sociopatología que presenta nuestra realidad social, para transformarla en una sociedad mejor.

En el contexto de una sociedad en crisis que genera múltiples problemas sociales que afectan a las comunidades menos protegidas, representa un craso error alejarse de la política porque eso es lo que permite que lleguen al poder personajes de bajo coeficiente intelectual que son impulsados por las fuerzas oscuras del capital para que una vez que estén en el poder, puedan manipularlo a su antojo para garantizar la maximización de sus beneficios económicos.

En este mismo contexto de crisis económica que genera millones de crisis individuales y configura una verdadera sociopatología, actuar “con normalidad” en nuestras vidas cotidianas, aceptar lo inaceptable, significa vivir con una ceguera moral que produce un conformismo generalizado y una indiferencia hacia las injusticias y el dolor ajeno, comportamientos que refuerzan la sociopatología, porque lo más sano es rebelarse e inconformarse ante las injusticias y luchar por un cambio social.

Ante la agudización de la crisis económica y política del capitalismo neoliberal, debemos incrementar nuestra participación social para contribuir a lograr soluciones colectivas a problemas colectivos, para lograrlo, debemos reconceptualizamos a nosotros mismos como agentes de cambio social, como sujetos sociales con historicidad lo cual significa que podemos cambiar el rumbo de la historia si actuamos en forma colectiva, organizada y unida para obtener objetivos comunes. Esto implica un empoderamiento individual y colectivo, al reconocer que somos parte de una comunidad que enfrenta problemas sociales que afectan nuestras vidas privadas.

En la construcción de nuestra identidad como sujetos políticos debemos contemplar como meta construir una democracia social que no se limite a la democracia electoral, debemos construir una democracia participativa que deje atrás el sistema de democracia representativa que ha permitido que la corrupción devore a quienes llegan a puestos de elección popular y se olviden de la atención a las necesidades sociales beneficiando a los intereses del poder corporativo porque las decisiones las toman pequeños grupos sin consultar a quienes representan.

La democracia en su sentido original significa un gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo. El remedo de democracia en el que hemos vivido se limita a una democracia electoral en la que la población sólo tiene participación política a través de un voto electoral y después regresa al ámbito de lo privado y deja a los políticos “hacer su trabajo”.

Necesitamos construir una democracia realmente participativa en la que los ciudadanos participen en política desde el principio, es decir, desde el interior de sus comunidades, realizando reuniones vecinales, comunitarias, en las que participen en un proceso de discusión colectiva en el cual analicen su situación social, identifiquen los problemas más relevantes y construyan conjuntamente estrategias para enfrentar los problemas previamente detectados. La democracia implica tener la capacidad de ejercer la crítica social y es lo que permite distinguir a un individuo libre, con pensamiento autónomo, de un individuo que se limita a seguir las instrucciones que provienen desde arriba sin cuestionarlas, actuando con conformismo, aún cuando es evidente que se están vulnerando sus derechos sociales.

La experiencia argentina demuestra que en México se está cometiendo un grave error al institucionalizar el uso de las encuestas como método de elección de candidatos a puestos de elección popular en el partido de Morena porque las encuestas no son realmente confiables, una acción de este tipo sólo conduce al asesinato de la democracia participativa en tiempos en los que se requiere fortalecer la construcción social de la democracia (18) y contribuye a alimentar la insatisfacción social que puede ser aprovechada por las fuerzas de ultraderecha de tendencia fascista ya que éstas no tienen proyecto de nación y su fuerza radica en la manipulación del descontento popular.

Las condiciones de crisis globalizada no admiten posiciones de neutralidad o indiferencia hacia la política. Partiendo de la toma de consciencia de que el verdadero peligro social lo representan las fuerzas de ultraderecha, debemos detener su avance en futuras elecciones y para lograrlo debemos reconstruir la política y salir a los espacios públicos para construir “la otra” política que permita una discusión libre y horizontal de los problemas sociales que padecen nuestras comunidades y crear nuevas organizaciones ciudadanas, democratizar las organizaciones de trabajadores y llenar el vacío político con un liderazgo social, de tal forma que la población participe en el proceso de toma de decisiones que tengan repercusiones sociales.

1.- Yescas, Oscar : La ceguera moral ante el conflicto Israel-Palestina

https://oscaryescasd.blogspot.com/2023/10/la-ceguera-moral-ante-el-conflicto.html

2.- La sociedad del espectáculo.

https://www.lectura-abierta.com/la-sociedad-del-espectaculo-de-guy-debord-resena/

3.- Sartori, Giovanni: Homo videns: la sociedad teledirigida

HOMO_VIDENS la sociedad teledirigida.pdf

4.- Yescas, Oscar: La sociedad de la ignorancia

https://oscaryescasd.blogspot.com/2022/10/lasociedad-de-la-ignorancia-oscaryescas.html

5.- Fromm, Erich: Psicoanálisis de la sociedad contemporánea

Editorial Fondo de Cultura Económica. México 1977

6.- Yescas, Oscar: Golpe de Estado blando en Perú

https://oscaryescasd.blogspot.com/2023/01/golpede-estado-blando-en-peru.html

7.- Lourau, René: El análisis institucional

https://biblioteca.org.ar/libros/131824.pdf

8.- Basaglia, Franco: La institución negada

Basaglia-Franco-La-Institucion-Negada.pdf

9.- .- ¿Que es la antipolítica?

Marcos Hernández Carballido

http://www.scielo.edu.uy/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1688-499X2023000100009


10.- Yescas, Oscar: El Leviatán mexicano: esto apenas empieza

https://oscaryescasd.blogspot.com/2018/07/el-leviatan-mexicano-esto-apenas.html

13.- Yescas, Oscar: En busca de la política

https://oscaryescasd.blogspot.com/2022/04/enbusca-de-la-politica-oscaryescas.html

14.- Entrevista a Michel Foucault: ¿Por qué le interesa tanto la política?

https://issuu.com/unsamedita/docs/michel_foucault_y_la_pol__tica_issu/12

15.- Yescas, Oscar: La otra política

https://oscaryescasd.blogspot.com/2023/05/la-otra-politica-oscar-yescas-dominguez.html

16.- Harendt, Hanna: ¿Qué es la política?

Ed. Ariel. Buenos Aires, 2019

17.- Yescas, Oscar Psicoterapia y política

https://oscaryescasd.blogspot.com/2021/04/psicoterapiay-politica-oscaryescas.html

18.- Yescas, Oscar: El Mercado como arma de destrucción masiva

https://oscaryescasd.blogspot.com/2023/03/el-mercado-como-arma-de-destruccion.html

19.- El trampantojo electoral mexicano

https://oscaryescasd.blogspot.com/2023/09/el-trampantojo-electoral-mexicano-oscar.html

El ultraderechista Javier Milei gana las elecciones en Argentina

https://www.rtve.es/noticias/20231120/milei-elecciones-argentina/2461290.shtml

el mapa que demuestra la rotunda victoria de Milei en Argentina

https://www.bbc.com/mundo/articles/cxe17kpk8p7o

Gana la ultraderecha en Holanda

https://elpais.com/internacional/2023-11-22/la-ultraderecha-liderada-por-wilders-gana-las-elecciones-en-paises-bajos-segun-las-primeras-estimaciones.html

https://es.euronews.com/2023/11/22/paises-bajos-la-extrema-derecha-de-geert-wilders-gana-las-elecciones-legislativas

Jair Bolsonaro gana elecciones en Brasil

https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-46013635

¡quienes son las fuerzas del cielo que ayudaron al triunfo de Javier Milei

https://www.bbc.com/mundo/articles/c1w2j5wj8gxo

Así le hemos contado los resultados de las elecciones presidenciales en Argentina

https://elpais.com/argentina/2023-11-21/reacciones-y-resultados-de-la-elecciones-en-argentina-en-vivo.html



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