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sábado, 26 de noviembre de 2022

 

El desencanto de conducir por las calles de Hermosillo

Oscar Yescas Domínguez

26 de noviembre 2022

Partiendo de la premisa de que no todas las personas gozan del privilegio de ser propietario de un automóvil particular, ya que no todos los individuos forman parte del mercado automotriz al no tener la capacidad crediticia para adquirir un automóvil propio, el conducir por las calles de nuestra ciudad debería ser una actividad placentera porque no sólo nos convierte en dueños de nuestro propio tiempo, sino porque también nos proporciona una sensación de libertad y autonomía al tener la oportunidad de elegir el camino o las calles por las que podemos transitar conduciendo nuestro automóvil particular.

Hermosillo es una ciudad hermosa, tiene un especial encanto por las personas que habitan en esta ciudad, y este encanto es mayor para quienes nacieron en esta ciudad o para quienes hemos vivido en la misma durante décadas y la hemos adoptado como si fuera el hogar de toda la vida porque en ella hemos vivido la transformación de nuestras vidas y cada rincón nos recuerda una historia particular.

Pero la belleza que caracterizaba a la capital sonorense se ha ido desvaneciendo con el paso del tiempo, por el descuido al que la han sometido los presidentes municipales de todos los partidos que nos han gobernado, llámese Pri, Pan o Morena, todos sin excepción han decepcionado a la población al olvidar que ocupaban puestos públicos y eran servidores públicos cuyos sueldos provenían del pago de los impuestos de la ciudadanía y que por esa razón tenían como principal misión atender los problemas sociales y utilizar los recursos financieros y materiales a los que tuvieron acceso para resolver las necesidades de la población. Pero lejos de asumir esa actitud, continuaron con la perversión de la política heredada por el prianismo de aprovechar los recursos públicos para inflar sus sueldos, participar en actos de corrupción y gobernar a espaldas de la población que dicen gobernar.

El asunto es que vivir en esta ciudad ha ido perdiendo su atractivo, ya que los problemas sociales no están siendo atendidos por las autoridades municipales que llegan con un costal de promesas de campaña y al estar en el poder toman decisiones contrarias al bienestar de la población que habita en esta ciudad. Hemos sido testigos del crecimiento desmedido y no planeado de la mancha urbana en los últimos 50 años y sobre todo hemos visto que quienes han ocupado la silla de la presidencia municipal han cometido actos de corrupción al preferir desviar grandes cantidades del presupuesto municipal para enriquecer sus fortunas personales, favorecer a familiares ingresándolos a la nómina municipal, cumplir con compromisos de campaña incrementando el número de personas que cobran del presupuesto municipal con nombramiento de confianza, o inclusive, violar la ley y darles nombramiento de base para darles estabilidad laboral, pasando por encima de cientos de trabajadores municipales que siguen con nombramiento de trabajadores eventuales.

Es de conocimiento público el negocio que realizan las autoridades municipales al contratar empresas particulares que funcionan como proveedores de servicios y cuyos propietarios aceptan participar en actos de corrupción inflando las facturas por servicios prestados con materiales de baja calidad, que provoca que el problema presuntamente resuelto resurja de nuevo en un breve lapso de tiempo. La característica común que han presentado las diferentes administraciones municipales es que han olvidado que son servidores públicos y que su responsabilidad es cumplir su función de trabajar para garantizar el logro del bienestar de la población.

A principios de este siglo, Hermosillo tenía fama de ser una de las ciudades más limpias del país, lucía como un oasis en el desierto, con amplias avenidas y numerosos árboles en los camellones de los principales bulevares de nuestra ciudad. Pero el día de hoy la capital sonorense luce de una manera diferente, se ha convertido en una ciudad descuidada en su limpieza, luciendo cúmulos de tierra en casi todas las colonias de la periferia, con una espesa capa de polvo que se condensa en época de invierno y afecta la salud de la población.

La seguridad pública sólo existe en el nombre, porque las presencia de autoridades policiacas o de tránsito brillan por su ausencia. Es más fácil encontrarse unidades de la Guardia Nacional que patrullas de agentes de tránsito vigilando el tráfico de la ciudad. El presidente Municipal Antonio Astiazarán, en lugar de usar el presupuesto municipal para reparar las cientos de patrullas que están en el corralón, prefirió firmar un contrato con una empresa “para rentar 170 patrullas eléctricas”, desviando gran parte del presupuesto en esta operación que afecta las finanzas municipales.

La mancha urbana ha crecido y con ella, el número de habitantes y sobre todo de vehículos que circulan por las calles y como no se ha invertido desde hace años en obras públicas como infraestructura vial, esto provoca grandes congestionamientos de tránsito en las horas pico, que se complican aún más por la ausencia de agentes de tránsito y sobre todo por la falta de coordinación entre los semáforos que existen en esta capital.

Tan sólo hace tres días quedé estancado en un enorme embotellamiento junto al Museo de la Universidad de Sonora, porque los semáforos no estaban coordinados y provocaban que las largas filas aumentaran por un mal funcionamiento de los mismos. La situación se complica porque los conductores de vehículos manejan sin precaución alguna, sin respetar las leyes de tránsito y a gran velocidad provocando accidentes innecesarios. Si las autoridades no cumplen con sus funciones, la ciudadanía no exhibe responsabilidad social ni cortesía al conducir, amparados en el hecho real de que no hay vigilancia policiaca, por lo que violan leyes de tránsito de una manera impune, lo cual crea un cuadro de gran complejidad social que nos coloca en una situación en la que no es exagerado decir que estamos viviendo en una jungla urbana.

Existen zonas de nuestra capital que lucen como zonas de una ciudad moderna, como por ejemplo la zona hotelera, ya que el ex-presidente municipal Javier Gándara, invirtió una gran cantidad del presupuesto municipal para construir drenaje pluvial y pavimentar con concreto hidráulico la zona donde tiene su negocio particular.

Pero esa es una cara de la moneda, el otro rostro que ya es imposible de ocultar en la ciudad de Hermosillo, son las zonas que sufren marginación de todo tipo de servicios por parte del ayuntamiento desde hace tiempo. Carecen de vigilancia policiaca, alumbrado público, transporte urbano, etc. Pero un problema que compartimos una amplia mayoría de la ciudadanía que conduce por las calles de nuestra ciudad capital es la presencia masiva de baches que han provocado ponchaduras de llantas, colisiones de automóviles, daños a personas, etc.

El día de ayer circulaba por uno de los bulevares más feos de la ciudad de Hermosillo, me refiero al boulevard Lázaro Cárdenas, en el tramo comprendido entre el boulevard Solidaridad y el boulevard Quiroga. Suena muy elegante llamar boulevard a ese tramo, porque es una simple calle de doble sentido con dos carriles en cada lado, separadas por un camellón en donde se supone que habría una banqueta, pero ésta no existe, porque en el lado norte, está tupida de maleza y la minibanqueta que existe en pequeños tramos ha sido invadida por la maleza, por lo que no puede caminar ninguna persona y detrás de esa maleza está el canal que es la prolongación del canal que se encuentra embovedado en el boulevard López Portillo, pero está a cielo abierto y es utilizado por personas irresponsables para usarlo como depósito de basura.

El tramo al que me refiero es una calle sumamente descuidada, con desfiguraciones de un pavimento que se colocó hace años, presenta grietas, ondulaciones y una cantidad enorme de baches que dificultan transitar por ese tramo y la dificultad aumenta porque es un tramo que presenta una gran cantidad de tráfico y la mayoría de los conductores circula a gran velocidad, como si manejaran en carretera y al encontrar un bache, lo evitan desviando el automóvil invadiendo el carril contrario creando el riesgo de colisionar con los vehículos que circulan en sentido contrario,

Como decía, iba circulando a mitad del “boulevard” y pasé por un punto donde estaba teniendo lugar un incendio provocado del cual emanaba una densa cortina de humo que invadía la calle por la que iba circulando, disminuí la velocidad para ver el camino por el cual conducía de la misma forma que hago siempre: tratando de escanear las calles para detectar los numerosos baches, cuando de pronto sucedió la pesadilla de todo automovilista hermosillense: escuché un estallido y mi automóvil dio un giro hacia la derecha y de inmediato me di cuenta de que una de mis llantas se había ponchado por haber caído en uno de tantos baches.

No hay muchos lugares donde detener el vehículo en ese tramo, por lo que buscando donde estacionarme, encontré el espacio de una empresa en la que se encuentran varios trailers. Logré colocar mi vehículo fuera de la “carpeta asfáltica”, a salvo de un posible colisión por los numerosos vehículos que transitan a gran velocidad por esa ruta, me bajé y confirmé mis temores, la llanta delantera estaba ponchada. No sabía exactamente mi ubicación porque otra de las señales del deterioro de nuestra ciudad es que es una “ciudad donde las calles no tiene nombre”, como se titula una canción de U2, por lo que antes de llamar a una llantera, tuve que caminar por una estrecha banqueta de la acera sur de dicho “boulevard”, hasta saber que estaba cerca del cruce de Lázaro Cárdenas y la calle Lázaro Mercado.

Mi esposa llamó a mi hijo y él me hizo el favor de llamar a una llantera, mientras esperábamos viendo el tráfico que circula a toda velocidad sin ninguna precaución, escuchamos un estallido y vimos otro automóvil que cayó en el mismo bache donde cayó mi llanta y el conductor con grandes dificultades logró estacionarse a un lado de nosotros. Para ese momento nos encontrábamos dos automóviles, dos llantas hechas pedazos por un mismo bache y dos conductores compartiendo la misma indignación por el mal estado de las calles de nuestra ciudad, esperando que vinieran a hacer la evaluación de la llanta y el cambio de la misma. Esta persona no traía su teléfono y me pidió le prestara el mío para llamar a su esposa, así lo hizo, pero no recibió respuesta porque su esposa “no responde a teléfonos desconocidos” y no recordaba el número de teléfonos de sus hijos.

Estuvimos esperando cerca de media hora aspirando el humo que emanaba del incendio que consumía la maleza del canal que estaba enfrente de nosotros, jamás llegó una unidad de bomberos a sofocar ese incendio. Más tarde me enteré que ese día se reportaron tres incendios en esta ciudad capital, parece que es una forma económico, pero contaminadora del medio ambiente, de limpiar la maleza que creció en las pasadas lluvias de este año.

Finalmente llegó la ayuda, el conductor del otro automóvil a la persona que se presentó en una pequeña camioneta que portaba una letrero hecho en forma artesanal que decia “Reparaciones de llantas” y después de preguntarme si fui yo quien llamó se dispuso a quitar la llanta. Mientras lo hacía, el conductor del otro vehículo averiado le preguntó cuánto cobraba por cambiar la llanta (porque su neumático presentaba una gran grieta y era evidente que estaba inservible) y poner la extra y la respuesta que recibió fue que $300 pesos era la tarifa por es operación, no importaba si incluía la reparación de la llanta o simplemente era quitar la llanta inservible y poner la llanta extra.

Esta escena me recordó la anterior ocasión cuando hace un par de meses me pasó lo mismo y me cobraron $300 pesos por quitar la llanta inservible y poner la llanta extra. El conductor del otro auto se indignó y dijo que era demasiado caro y se dispuso a cambiar su llanta él mismo, porque la llanta ponchada presentaba una gran parte rota, por lo que quedó inservible.

Yo sabía lo que me esperaba por lo que sí acepté pagar esa tarifa y esta persona después de revisar mi llanta, me confirmó que también quedó en estado inservible, por lo que se limitó a poner la llanta de refacción que es un minillanta que no brinda mucha seguridad al conducir (lo cual me parece un fraude de la industria automotriz), por lo que tuve que ir de inmediato a comprar una llanta nueva.

Para ese entonces, había sido preso de varias emociones que tuve que mantener bajo control, pero aún así estaba indignado por el mal estado de las calles de nuestra ciudad, un descuido provocado por quienes nos han gobernado y que son responsables del desvío de recursos públicos para garantizar el pago de sus altos sueldos, por participar en actos de corrupción con proveedores que simulan “bachear” las calles de nuestra ciudad, por la ausencia de responsabilidad al negarse a apoyar a los ciudadanos que reclaman el reembolso de los gastos provocados por el mal estado de las calles por las que circulamos, argumentando que “no hay dinero”, pero se invierten grandes cantidades en la renta de patrullas eléctricas.

El asunto no termina ni se soluciona con comprar otra llanta, porque la ponchadura de llantas en los vehículos que transitan en esta ciudad se ha convertido realmente en un problema social que afecta a una gran cantidad de personas. Un problema que provoca gastos extraordinarios que tienen que resolverse de manera inmediata y en el que no todas las personas que sufren este tipo de accidentes tienen la posibilidad de pagar los servicios de reparación de llantas o la compra de una llanta nueva.

Este problema no es provocado por la ciudadanía, representa la falla de un gobierno que no está cumpliendo con sus funciones de garantizar la seguridad en el libre tránsito de los miles de vehículos que circulan por las calles de nuestra ciudad. Comprar una llanta nueva no garantiza que no se vuelva a caer en un bache y se repita la experiencia, porque son miles de baches los que existen en la capital sonorense. Las autoridades municipales deben asumir su responsabilidad de apoyar a la ciudadanía que atraviese por esta experiencia y como no terminarán de bachear o repavimentar las calles de toda la ciudad, deben ofrecer una alternativa a la población. En base a las anteriores consideraciones y con la intención de superar el nivel de las quejas sin sentido y arribar al nivel de incluir propuestas de solución al problema planteado, hago las siguientes propuestas como alternativas de solución:

1.- El Ayuntamiento de Hermosillo debe crear un área de servicio dentro de su estructura de gobierno que incluya una unidad de trabajadores municipales, que cuente con un teléfono público que reciba las llamadas de las personas que sufran este tipo de percances (caer en un bache y la ponchadura de su vehículo) y enviar una cuadrilla de trabajadores para realizar la reparación de la llanta, identificar el bache para ser reparado de inmediato y en caso de que la llanta afectada quede inservible, que el ciudadano presente la factura de compra de la misma y el importe de la cantidad utilizada, le sea descontado del pago del impuesto predial, o de tenencia vehicular, o de alguna infracción que aparezca a su nombre.

Actuando de esta forma, se evitaría el abuso del que somos objeto de particulares que se dedican a “brindar este servicio en redes sociales” y cobran la tarifa que les da la gana. La ciudadanía percibiría ser objeto de un servicio de las autoridades municipales y esto podría funcionar como parte de una acercamiento entre quienes dirigen el ayuntamiento y quienes pagamos los sueldos de quienes laboran en el mismo.

| 2.- Para evitar la respuesta de que “no hay dinero” para crear una unidad de trabajo en la estructura de gobierno municipal, se propone reducir el número de trabajadores que están registrados en la nómina del Ayuntamiento de Hermosillo, porque se tiene conocimiento de que existe un alto número de personal administrativo que es mayor al número de trabajadores que realizan los trabajos operativos de servicio a la población. Faltan más jardineros para limpiar la maleza de bulevares, parques y jardines de nuestra ciudad, barrenderos que limpien y barran las calles de nuestra ciudad, etc.

3.- Existen varios lotes abandonados por toda la ciudad que presentan gran descuido y están tupidos de maleza, las autoridades del Ayuntamiento de nuestra ciudad deberían multar a los propietarios que no procedan a realizar la limpieza de los mismos y eso representaría una fuente de ingreso para las finanzas municipales.

4.- Colocar agentes de tránsito en los principales cruceros de nuestra ciudad y multar a todo aquel conductor que cometa una infracción de las leyes de tránsito, esto elevaría la seguridad pública, educaría a la población en aspectos de vialidad y representaría otra fuente de ingresos para las finanzas municipales.

5.- Reducir el sueldo de los altos funcionarios del Ayuntamiento que rebasen los $50,000 pesos mensuales, porque ese dinero es del pueblo y la población hermosillense enfrenta grandes problemas sociales que no están siendo atendidos y es inaceptable que los recursos financieros del ayuntamiento se desvíen para enriquecer las fortunas personales de funcionarios que no están cumpliendo con su rol de servidores públicos al descuidar sus funciones de atender la solución a los problemas sociales.

6.- Los recursos recaudados con la aplicación de estas medidas serían canalizados para reforzar las actividades de construcción de drenaje pluvial y repavimentación de las calles de nuestra ciudad.

Muchos ciudadanos no cumplen con el pago del impuesto predial o de tenencia vehicular como parte de una protesta pasiva ante el mal gobierno que estamos sufriendo los habitantes de nuestra ciudad. Realizar estas acciones podría servir como muestra de que se intenta gobernar de forma diferente y podría servir de estímulo para que la ciudadanía cumpla con sus responsabilidades como ciudadanos. Pero esto no sucederá si los funcionarios públicos municipales no demuestran en los hechos haber asimilado su identidad como servidores públicos, como personas que tienen una verdadera vocación de servicio, compromiso social con la comunidad y que no están dentro de la estructura del gobierno municipal motivados únicamente por su intención de percibir un alto sueldo a todas luces injusto e inmerecido.

La ciudadanía hermosillense ya ha dado muestras de hartazgo social en el pasado y el rechazo a la intención de imponer la reelección de la anterior Presidenta municipal Célida López, es una muestra de participación ciudadana, una participación que no necesariamente tiene que esperar las fechas de elecciones para expresarse y que hoy cuenta con la figura legal de la revocación de mandato para destituir a los funcionarios públicos que no estén cumpliendo con las expectativas sociales en el desempeño de sus funciones.

Sólo a través de la democracia participativa lograremos recuperar la calidad de vida que teníamos hace años y podremos volver a sentir el encanto de viajar sobre cuatro ruedas por las calles de nuestra antaño hermosa y encantadora ciudad capital.

Finalmente, quiero decir que la solución a los problemas sociales no depende sólo de las autoridades, porque si éstas son corruptas o negligentes, es porque la ciudadanía lo estamos permitiendo al no exigir el respeto a nuestros derechos y uno de estos derechos es el tener un gobierno que sepa gobernar y priorice la atención a la ciudadanía por encima de sus ambiciones económicas o políticas. No debemos asesinar a la democracia pensando que que sólo existe la democracia electoral, la democracia implica un estilo de vida que se refleja en la vida cotidiana e incluye la participación social. Si estás de acuerdo con las propuestas incluidas en este breve artículo, manifiéstalo compartiendo el link del mismo con tus contactos y hagamos viral el lista de las peticiones aquí incluidas.

martes, 15 de noviembre de 2022

 

La irracionalidad de nuestros tiempos

Oscar Yescas Domínguez

15 de noviembre de 2022

Con los últimos acontecimientos en el ámbito nacional e internacional vale la pena recordar el contenido del libro Psicoanálisis de la sociedad contemporánea escrito hace más de 60 años por Erich Fromm en 1955, porque gran parte de su contenido ayuda a comprender la realidad que estamos viviendo. Tomemos como punto de partida que la tarea que se planteó el autor al escribir aquel libro en aquel entonces fue analizar el impacto que la naciente sociedad industrial estaba provocando en aquel entonces sobre el carácter del ser humano.

De igual forma es importante mencionar que ese libro fue la continuación de otro famoso texto del mismo autor, titulado Miedo a la libertad en el cual Fromm demostró que los regímenes totalitarios apelaban a un profundo anhelo de huir de la libertad que el hombre de esa época estaba desarrollando ante el avance del mundo moderno que liberaba de las ataduras medievales al ser humano y éste mostraba una incapacidad para usar su libertad en la construcción de una vida llena de sentido, que tuviera como base la razón y el amor, por lo que esa incapacidad de disfrutar de su libertad lo empujaba a buscar una nueva seguridad buscando una nueva sumisión hacia un jefe, una raza o a un Estado.

En Psicoanálisis de la sociedad contemporánea Fromm demostró con mayor claridad que la vida social en la democracia del siglo XX, en realidad representaba una huida de la libertad de amplios sectores de la sociedad, que lejos de disfrutar las libertades en forma productiva, centraban sus energías en un proceso de autodestrucción que los conducía hacia una enajenación social en el inicio de la sociedad de consumo y fue cuando hizo la afirmación de que se estaba creando una sociopatología en la sociedad moderna.

Tanto en aquel entonces como ahora, la mayoría de Psiquiatras y Psicólogos no aceptaban la idea de que la sociedad en general pudiese carecer de equilibrio mental y no dudaban un segundo en afirmar que quienes llegaran a presentar problemas de salud mental eran unos cuantos inadaptados sociales que no aceptaban la cultura de la normalidad.

Hoy en día gracias al desarrollo de las ciencias sociales y en particular de la Epistemología, podemos comprender que quienes todavía mantienen esa postura de señalar que el problema de la salud mental recae solo en individuos, están incurriendo en un reduccionismo científico, al basar sus opiniones en una sola disciplina en particular, sin considerar que somos seres sociales y el comportamiento humano obedece a múltiples factores (económicos, culturales, tecnológicos, psicológicos, etc.), de tal forma que al evaluar o diagnosticar el comportamiento individual debemos utilizar un enfoque integral que contemple las aportaciones de varias disciplinas sociales, así como analizar el contexto social donde se da el mismo, para lograr entender la interacción entre el individuo y la sociedad.

El Psicólogo social Amalio Blanco (2007) nos dice que “debemos mirar hacia afuera para comprender lo de adentro”, es decir, necesitamos mirar lo que acontece alrededor del individuo para poder comprender lo que hace y no pocas veces lo que piensa y lo que siente en su interior. El asunto es que debemos recuperar el contexto social como marco para poder tener una idea del porqué las personas hacen lo que hacen y piensan lo que piensan.

Volviendo al libro Psicoanálisis de la sociedad contemporánea de Erich Fromm, él se planteó una simple pregunta que requiere de una respuesta compleja ¿Estamos sanos? Esta pregunta se refería a la sociedad estadunidense, pero de manera profética señaló que tarde o temprano el mundo entero estaría en similares condiciones sociales que el pueblo estadunidense, por lo que su respuesta era válida para los habitantes de países más allá de las fronteras estadunidenses. . En su respuesta describió la incapacidad que estaban presentando los ciudadanos estadunidenses de utilizar sus recursos y su tiempo libre de una manera satisfactoria, productiva, racional y placentera, pero sucedía todo lo contrario, porque se registraban altas cifras de alcoholismo, drogadicción, suicidios, la mayoría de las personas se aburrían fácilmente. Los medios masivos llenaban de basura las cabezas de la gente y éstos repetían lo que escuchaban en la radio o veían en la televisión, reflejando una ausencia de pensamiento autónomo. Si alguien actuaba adaptándose a las condiciones de su entorno sin mostrar dificultad, se le consideraba como persona normal y si alguien cuestionaba la desigualdad social que empezaba a creer se le veía con malos ojos.

Para no extender este escrito, me remito a señalar que Erich Fromm llegó a la conclusión de que estaba gestándose una patología de la sociedad moderna y cuestionó el criterio de la adaptación social a un orden establecido como un criterio válido para juzgar la salud mental de una población y planteó como alternativa utilizar un criterio universal: “el de dar una solución suficientemente satisfactoria al problema de la existencia humana”.

Llamó la atención sobre el riesgo de utilizar la validación consensual de las ideas como criterio inefable de salud mental, porque hacerlo es entrar en un terreno pantanoso y engañoso, “Se supone que el hecho de que la mayoría de la gente comparta ciertas ideas y sentimientos demuestra la validez de esas ideas y sentimientos”. Esto es falso, porque así como hay un folie a deux (locura de dos) hay una folie a millions (locura de millones o locura colectiva). El hecho de que millones de personas compartan la adicción al alcohol, no hace de esa adicción una virtud o una “tradición cultural”. El hecho de que millones de personas compartan errores de percepción o mentiras, no convierte a éstas en verdades y el hecho de que millones de personas padezcan las mismas formas de patología mental, no hace de esas personas gente sana, normal o equilibrada.

Después de esas grandes aportaciones de Erich Fromm al concepto de salud mental de nuestra sociedad, otros autores contribuyeron a confirmar y describir la presencia de una sociopatología de la sociedad moderna. El filósofo polaco la perfiló en su libro La alienación como fenómeno social, el filósofo francés Herbert Marcuse hizo lo mismo en su libro El hombre unidimensional. 

 De manera más reciente, el filósoco polaco Zygmunt Bauman, aporta sus conceptos de sociedad líquida para describir que la dinámica de cambios sociales impide que antes de incorporar como hábitos los comportamientos nuevos que exigen las condiciones cambiantes, suelen presentarse nuevos cambios que exigen nuevas conductas, por lo que vivimos en constante incertidumbre social. 

Del mismo autor obtuvimos el concepto ceguera moral que nos permite explicar la presencia de una insensibilidad social colectiva hacia el sufrimiento ajeno y con ella, se presenta una indiferencia social hacia acontecimientos políticos, sociales y un alejamiento de la política. Pero un concepto de gran relevancia que nos hereda Bauman, es el término adiaforización, que utilizó para referirse a la acción y efecto de “hacer que el acto y el propósito mismo del acto se vuelvan moralmente neutros o irrelevantes”, lo que nos permite comprender que la mayoría de las personas presentan comportamientos que carecen de ética y por lo tanto, dejan de ser percibidos como actos buenos o actos malos.

Bajo estas premisas, si entramos en el terreno de una discusión teórica para responder a la pregunta planteada por Erich Fromm hace más de 60 años, partiendo de las condiciones actuales de nuestra sociedad contemporánea: “¿Estamos sanos”, podremos encontrar bastantes evidencias que apuntalan la idea de que la sociedad posmoderna ha empeorado su sociopatología y evidencias de ello, las podemos encontrar al observar la hipervaloración del dinero como meta principal a alcanzar compartida por millones de personas, la concepción generalizada de que la economía de libre mercado (el capitalismo) es el modelo de sociedad más alto al que puede llegar la humanidad, normalizando la idea de la existencia de ricos y pobres, mientras se invisibiliza la presencia de millones de personas que viven en condiciones de marginación económica que padecen un sufrimiento colectivo y se acepta como algo natural (o al menos como algo que no vale la pena luchar), el enriquecimiento de políticos que lucran con el dinero público que aporta la población a través del pago de sus impuestos.

Una muestra de irracionalidad masiva y locura colectiva, que podemos encontrar en varias partes del mundo es el surgimiento de la aporofobia, un término fue definido por Adela Cortina en 1995 como “aporofobia” y que consiste en mostrar una doble actitud en nuestro comportamiento, por un lado se expresan sentimientos de rechazo, aversión, temor y desprecio hacia el pobre, hacia el desamparado, mientras que por otro lado, se muestra una actitud de aprobación, acercamiento hacia aquellas personas que están cerca del poder, esperando ser mirados y tomados en cuenta por ellos para obtener algún beneficio que les permita reducir la distancia abismal que existe entre ricos y pobres.

    La pandemia fue el marco en el cual tuvimos oportunidad de observar comportamientos colectivos que mostraban una gran irracionalidad, al no seguir las indicaciones de las autoridades sanitarias y puede afirmarse que la rapidez con la que se propagó la pandemia en todo el mundo y el alto número de fallecidos fue resultado de ignorancia e irracionalidad colectiva, porque millones de personas no valoraron el peligro que estaban enfrentando.

Otras muestras de locura colectiva en nuestra sociedad contemporánea es la normalización de la existencia de una enorme desigualdad social, el crecimiento de una ignorancia colectiva en la sociedad del conocimiento, el aumento del fanatismo religioso, la presencia de guerras raciales, el resurgimiento de grupos fascistas en varias partes del mundo, el crecimiento de la xenofobia, de odio hacia los migrantes, el aumento alarmante de cifras de feminicidio y de expresiones de homofobia, la intolerancia política, una ceguera moral colectiva, el culto al dinero como valor máximo a alcanzar, normalización de la existencia de corrupción, de políticos que se enriquecen con dineros públicos, etc.

La humanidad entera se encuentra en un estado de involución social y la percepción de la realidad está afectada por la presencia de una infoxicación, es decir una intoxicación por exceso de información que da como resultado el encierro en el mundo de lo privado, el uso desproporcionado de redes sociales como principal fuente de información de los acontecimientos.

La ausencia de la racionalidad en el análisis de la abundante información que recibimos hoy en día, está conduciendo a la desaparición del pensamiento libre en millones de personas, que están perdiendo su condición de homo sapiens para convertirse en homo videns al limitarse a observar y ver los acontecimientos sociales, manipulados por una sociedad que promueve el culto a la imagen, menosprecia la libertad de pensamiento y abandona el hábito de la lectura para dedicar varias horas al día a fijar nuestra vista en las pantallas de nuestros teléfonos celulares, pantallas de computadoras o de nuestras televisiones.

La crisis económica que estamos padeciendo crea una distancia abismal entre quienes están cerca del poder, quienes aspiran pertenecen al uno por ciento de la población que acapara la mayor parte de la riqueza socialmente producida y una inmensa mayoría que vive en condiciones de precariedad económica, padeciendo una constante incertidumbre porque no sabemos lo que pasará el día siguiente y siempre sentimos el temor de que perderemos todo de un momento a otro.

En este contexto social, la posibilidad de manipular a las masas es algo que suele suceder y un ejemplo de ello lo vimos recientemente en Chile, cuando la población participó masivamente en una consulta popular para decidir si se aprobaba una nueva constitución que contenía una gran cantidad de derechos humanos, laborales y sexuales, que de haber sido aprobada hubiera colocado a Chile como el país que tenia la constitución que contenía la mayor cantidad de derechos humanos, pero la sorpresa fue que los resultados demostraron un rechazo masivo hacia este proyecto de nueva constitución, porque la mayoría de los chilenos que participaron en esa consulta decidieron renunciar a su libertad y eligieron continuar con la constitución heredada por el pinochetismo.

En este mismo contexto debemos ubicar la reciente marcha de miles de personas que se manifestaron en varias ciudades de México, marchando bajo la consigna “Yo apoyo al INE”, manifestando un rechazo a la Reforma electoral que promovió el Presidente Andrés Manuel López Obrador y el partido en el poder Morena. No cabe duda de que fue una marcha con tintes políticos, lo que cabría preguntarse es si quienes se manifestaron realmente están politizados en el sentido de saber el porqué estaban marchando y en contra de qué estaban protestando. Existen evidencias de que buena parte de los asistentes fueron trasladados desde diferentes puntos en camiones contratados para dar tal tipo de servicio. Hay denuncias y fotos que circulan en redes sociales que muestran imágenes de personas dentro de la marcha que estaban repartiendo billetes a otras personas.

Al margen de lo anterior, parece que quienes defienden al INE ignoran que defienden a personas que han prostituido y pervertido a una institución que surgió para garantizar la democracia electoral en México. Quienes argumentan que el INE fue quien le dio el triunfo en el 2018 a Morena y Andrés Manuel López Obrador, mienten porque el la derrota del prianismo se logró gracias a la alta participación electoral que permitió un alud de votos a favor de AMLO que fue imposible de ocultar y la ciudadanía logró impedir varios intentos de fraudes, mientras que los funcionarios del INE (que son los mismos), se hicieron de la vista gorda ante las denuncias de acarreo, compra de votos, violación del monto financiero permitido para realizar campañas electorales, etc. De igual forma, desconocen que las instituciones que conforman la base de nuestro sistema social, han sido el resultado de creaciones humanas, es decir, no son producto de un origen divino, ni son inamovibles, son entidades sociales que fueron creadas para representar y dar un servicio público. Se sostiene con dinero proveniente de recursos públicos y quienes dirigen a esta institución, reciben sueldos que por su monto despiertan la indignación.

Si revisamos los puntos sobresalientes de la Reforma Electoral, podremos ver que en su contenido se reflejan peticiones que diversos movimientos populares manejaron en su momento como consignas de lucha.

1.- El INE no desaparece, cambia de nombre para ser denominado Instituto Nacional Electoral y de Consultas. Con esta nueva denominación se institucionalizará el mecanismo de las consultas como alternativas de consolidación de la democracia, más allá de la elección de candidatos a puestos de elección popular y promueve la democracia participativa en la medida que la ciudadanía tendrá derecho a opinar sobre asuntos de relevancia social con la implementación de una consulta. ¿Quién podría estar en contra de este cambio de nombre y de función del INE, que seguirá siendo autónomo?

2.- Reduce el número de diputados de 500 a 300. Todos los mexicanos sabemos que los Diputados son una parte importante para la vida política de nuestro país cuando cumplen su función respondiendo a las expectativas que generan desde el inicio de su campaña electoral hasta el momento del triunfo. Sin embargo, la realidad ha resultado muy contraria a lo que se esperaba y ha estado cargada de grandes decepciones. Reducir de 500 a 300 el número de diputados es sin duda alguna un gran paso en la construcción de la democracia porque se impediría seguir manteniendo a parásitos y vividores de la política y la atención se centraría en aquellos diputados que estén en funciones para exigirles un mejor desempeño en su trabajo.

3.- Se reduce el número de Senadores de 128 a 96. Igual comentario que en el punto anterior

4.- Los Consejeros del INEC y Magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), serán propuestos por los tres poderes de la Unión y elegidos por medio del voto popular en elecciones abiertas. ¿Alguien tiene alguna objeción en esta propuesta? Yo no veo ningún aspecto negativo en la misma y considero que someter a elección popular este tipo de cargos, sería un gran avance en la construcción de la democracia en nuestro país.

5.- Recorta el número de Consejeros de INEC de 11 a 7. Totalmente de acuerdo, porque quienes han ocupado esos cargos no han destacado por sus aportaciones a la construcción de la democracia en México. Decidir quien será Consejero o Magistrado Electoral no debería tomarse esa decisión en lo oscurito o tras bambalinas, debe ser un proceso abierto al público y quienes aspiren a esos cargos deben presentar un plan de trabajo y demostrar una clara trayectoria de compromiso social previa.

6.- El financiamiento para partidos políticos será solo para realizar campañas electorales. Durante décadas, los partidos afines al prianismo recibieron miles de millones de pesos y lo gastaron a discreción enriqueciendo las fortunas personales de quienes ocupaban cargos políticos o de poder en las estructuras de los diferentes partidos políticos. Mientras que esto sucedía, la población mexicana se sumergía en la pobreza y aumentaba la desigualdad social. Las elecciones mexicanas tuvieron el triste honor de ser una de las elecciones más costosas del mundo entero. Por esas razones en varios movimientos colectivos se manejó la consigna de “No más financiamiento a los partidos políticos”.

7.- Propone una reducción a 30 minutos diarios de propaganda política en radio y televisión. Concretar este punto abonaría a mejorar la salud mental de la población y a ahorrar dinero del erario público, porque la propaganda política no es la que determina la dirección del voto por parte de los electores.

8.- Disminuye la participación en una consulta popular de 40 a 33% para que el resultado sea vinculante. Recordemos que en la consulta nacional para enjuiciar a los expresidentes mexicanos participamos más de 7 millones de mexicanos y los resultados no fueron vinculantes por la exigencia de que debería superar el 40% del padrón electoral.

Oponerse a la aprobación de la Reforma Electoral que contiene estos puntos es oponerse al avance en la construcción de la democracia en México. No debemos tener “miedo a la libertad”, al contrario, debemos hacer uso de la misma para aumentar nuestra participación en la discusión de los asuntos públicos y construir con ello una democracia participativa que nos permita avanzar en la consolidación de la democracia en nuestro país.

Es verdad que la movilización social es el instrumento principal para lograr cambios sociales, esto lo hemos aprendido al estudiar la Historia de la humanidad, donde se observa que los grandes cambios sociales han sido producido por la acción de grandes movimientos colectivos. Pero las movilizaciones que han logrado grandes cambios sociales se han caracterizado por la organización colectiva de quienes participan en ellos por, la unidad en la acción de quienes forman parte de dichos movimientos masivos sobre todo por la claridad política y consenso social acerca de los motivos que impulsan la movilización.

La marcha de este domingo pasado, si bien registró una alta asistencia, no puede decirse que la presencia de las miles de personas que estuvieron presentes representa a un movimiento colectivo organizado y consciente de los motivos de su lucha. No pasó de ser una muchedumbre que se reunió atendiendo al llamado de quienes organizaron el acto, quienes respondían a diversos motivos, los cuales están muy lejanos de fundamentar una verdadera oposición, organizada en forma colectiva y con claridad política. Esto se evidenció con las entrevistas que circularon en redes sociales hechas por ciudadanos que utilizaron la facilidad de actuar como reportero utilizando un teléfono celular. Varios asistentes entrevistados respondieron que desconocían el contenido de la Reforma Electoral, que sólo estaban ahí manifestándose “para defender al INE”, ignoraban el motivo real de su asistencia a ese acto y dieron muestras de que fueron trasladados a ese evento sin tener una clara explicación política sobre lo que estaban protestando.

En un movimiento colectivo existe un sentimiento de pertenencia al mismo de parte de quienes lo conforman, comparten un sentimiento de unidad y solidaridad en la lucha porque persiguen objetivos comunes. En la marcha del domingo pasado, no hubo tal sentimiento de pertenencia, ni de unidad entre quienes participaron en la misma. Todo apunta a que fue un acto de manipulación masiva que pretende defender intereses particulares, que son de naturaleza incongruente con la democracia, como por ejemplo, la defensa de los altos sueldos de quienes forman parte de la dirigencia de este instituto y la marcha fue utilizada para golpear al gobierno en turno utilizando una falsa bandera de democracia.

Lo que sí pudo observarse, es la ironía de ver marchar juntos a personajes que han dado muestras claras de aporofobia, mezclados con personas que asistieron a ese evento sólo porque les ofrecieron dinero por participar en esa marcha. De igual forma, resalta la contradicción de ver marchar por las calles de varias ciudades del país a personajes que en el pasado protestaban contra las manifestaciones callejeras y llamaban a criminalizar las protestas que intentaron impedir la Reforma Laboral, la Reforma energética y la Reforma educativa.

Una pregunta que es válida hacer a quienes desfilaron en esta marcha: ¿Dónde estaban cuando se sometió a consulta popular la posibilidad de someter a juicio a Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto?

Al parecer quienes marcharon este domingo en contra de la Reforma Electoral, tienen miedo de experimentar la libertad de ser sujetos políticos con libre pensamiento y prefieren mantener una actitud de sumisión y conformismo social, apoyando a destacados representantes de una época en la que predominaba el autoritarismo, la corrupción, el saqueo de recursos públicos y naturales del país.

Por otro lado, no debemos rechazar la posibilidad de que esa marcha haya sido financiada por representantes del poder corporativo que se han visto afectados por las políticas impulsadas por Andrés Manuel López Obrador y que desean retornar a aquellos tiempos en los cuales podían maximizar sus beneficios económicos explotando a sus trabajadores, destruyendo al medio ambiente, sin pagar impuestos y sin interferencia alguna del Estado mexicano.

La Reforma Electoral debe aprobarse porque lo que mantiene unida a una sociedad es el funcionamiento de sus instituciones y éstas deben funcionar de acuerdo a las circunstancias que exijan la consolidación de la democracia. Todas las instituciones son creaciones humanas y por esa condición son susceptibles de cambios en su estructura y funcionamiento, sobre todo si son instituciones públicas que han estado manejando grandes cantidades de dinero desde hace décadas.

El INE ha dejado de ser una institución que garantiza la democracia, porque tuvo una actuación parcial en los fraudes electoral del 2006 y del 2012, se ha convertido en un verdadero obstáculo para la democracia porque recibe una cantidad exagerada de recursos públicos, de los cuales proceden los pagos de altísimos sueldos de los Consejeros y el pago sin fundamento social de financiamiento a partidos político.

Necesitamos un INE que funcione para garantizar la unidad, la cohesión social y logre el consenso colectivo en las jornadas electorales. La ciudadanía desconfía de los políticos, de los partidos políticos y de las instituciones gubernamentales, aprobar esta reforma ayudaría a aumentar la credibilidad de un INE que hoy se encuentra hundido en la desconfianza popular por el desempeño que han tenido sus funcionarios en elecciones del pasado, en las cuales mostraron un comportamiento parcial, inaceptable en esta institución y se ha convertido en fuente de riqueza de los consejeros que ganan megasueldos por un trabajo mal hecho. No podemos cambiar lo que ha sido, pero sí podemos cambiar como será en el futuro, debemos ver el pasado y el presente con ojos críticos para construir un mejor futuro.

La Reforma Electoral que se presenta beneficia a la población mexicana y representa un avance en la construcción de la democracia en México y crea las condiciones para avanzar en la institucionalización de la democracia participativa en México. La democracia es un asunto de educación política de los ciudadanos y la mejor educación en política es la participación activa en la discusión colectiva de los asuntos públicos, porque es a través de las luchas sociales cuando se obtiene un aprendizaje social. Esta participación ciudadana implica la transformación de las instituciones para lograr que ellas a su vez incentiven la participación ciudadana y construyan en ese proceso una vinculación social.

En esa línea de pensamiento, puede afirmarse que la marcha del 13 de noviembre en varias ciudades mexicanas forma parte de las expresiones de la irracionalidad de nuestros tiempos, porque la Reforma electoral contribuirá sin duda alguna a la consolidación de la democracia y estimulará la democracia participativa al incluir el mecanismo de las consultas ciudadanas.

Bauman, Zygmunt: Modernidad líquida. México. Fondo de Cultura Económica, 2,000

Bauman, Zygmunt/Donskins, Leonidas: Ceguera moral: la perdida de la sensibilidad en la modernidad líquida. Ed. Paidós. Madrid, 2017

Blanco, Amalio: Psicología de los grupos. Ed, Pearson Prentice Hall. Madrid, 2,007

https://ajuntament.barcelona.cat/bcnvsodi/es/aporofobia-juicio-y-desprecio-al-pobre/

https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/2022/11/04/reforma-electoral-de-amlo-estas-son-sus-10-propuestas-clave/

Yescas, Oscar: La sociopatología de la sociedad contemporánea

https://oscaryescasd.blogspot.com/2019/07/la-sociopatologia-de-la-sociedad.html

Yescas, Oscar: La sociedad de la ignorancia

https://oscaryescasd.blogspot.com/2022/10/lasociedad-de-la-ignorancia-oscaryescas.html

jueves, 3 de noviembre de 2022

 Mis primeras letras

Oscar Yescas Domínguez
2 de noviembre de 2022

Hace 30 años en un día como hoy, el 2 de noviembre de 1992 nos encontrábamos mis hermanos y gran parte de nuestra familia extensa, en el interior de una funeraria velando el cuerpo de nuestra querida madre Adelina Domínguez de Yescas. Desde entonces de una manera inevitable asocio el día de muertos con la fecha en la que falleció mi compañera de festejo de cumpleaños durante gran parte de mi vida, porque por azares del destino, aparte de que mi madre me dio la vida en la extinta Clínica Obrera de la sección 65 del sindicato de Mineros en Cananea, Sonora, me tocó nacer el día que ella cumplía años, por lo que desde que cumplí el primer año de vida, festejábamos juntos nuestros respectivos cumpleaños.

Ese hecho, sumado al haber nacido el día que ella cumplió 38 años y ser el último hijo, el hijo menor, creó un fuerte vínculo entre ambos, lo cual dicho en otras palabras, me tocó ser el hijo favorito de mi madre. Inclusive según nos contó, me puso el nombre de Oscar, porque para ella, mi nacimiento le provocó gran alegría por ser un embarazo de alto riesgo por estar en edad avanzada, haber nacido en esas condiciones fue para ella como si le hubieran dado un gran premio, como si le hubieran dado un Oscar, el mayor premio que dan en la academia de Hollywood y por eso eligió ese nombre para mí.
Cuando me fui a estudiar Psicología a Veracruz, alejándome más de 3,000 kilómetros de mi hogar, quien más sufrió fue mi madre porque estaba muy apegada a mí, como conseguí trabajo mientras estudiaba mi carrera universitaria, hice una carrera laboral que continuó después de haber terminado mis estudios universitarios, por lo que regresé a Hermosillo después de ocho años de ausencia y me volví a reunir con mi querida madre quien seguía mostrando su gran amor hacia mí, un amor incondicional, de los que duran toda la vida.
Su fallecimiento fue repentino e inesperado, por lo que nos tomó de sorpresa, fue una de esas partidas que rompen el corazón, una de esas heridas que nunca sanan, sólo se aprende a convivir con ella, lo mismo me pasó con el fallecimiento previo de mi padre siete años antes. En los últimos cuatro años, tres de mis hermanos fallecieron: René, Héctor y Javier Humberto, por lo que mi corazón fue golpeado nuevamente en esas tres ocasiones.
Cada quien tiene su forma personal de conmemorar a sus muertos, algunos cumplen el ritual de visitar sus tumbas a llorarlos, llevarles música, flores o alimentos. Otros van a misa, algunos más dedican este día a recordarlos y llegan a caer en estado de depresión, otros prefieren rescatar los bellos recuerdos que mantienen de los ausentes. Yo he optado por esto último, es decir, prefiero mantener vivos a mi madre, padre y tres hermanos fallecidos a través de recordarlos constantemente y homenajearlos actuando como ellos me enseñaron, o como a ellos les habría gustado, privilegiando la sonrisa por encima del llanto, porque estoy convencido de que hubieran preferido ser recordados con una sonrisa y no con un llanto. Recordando los más bellos recuerdos de las gratas vivencias que compartimos juntos, el dilema que enfrento es que si me sumerjo en mis recuerdos, son tantos los momentos gratos que compartimos que me es difícil escoger algunos de ellos, porque fui un afortunado al proceder de una familia integrada que a pesar de vivir con precariedad, las carencias se compensaban con la abundancia del amor que nos unía como familia. Éramos felices a pesar de nuestras limitaciones, porque tuvimos padres que nos enseñaron grandes valores y fueron un modelo a seguir para todos nosotros. Sé que hay personas que no tuvieron la fortuna de tener padres modelo, que sufrieron abusos, abandono o maltrato físico, la verdad, me siento mal por ellos, y saber eso sólo me hace revalorar aún más a mi padre y madre, porque en gran parte gracias a ellos soy lo que soy actualmente. En este punto, lejos de llorarlos por tristeza, sonrío al recordarlos y si llegan a rodar unas lágrimas cayendo por mi rostro, son lágrimas de alegría, de agradecimiento por haber formado parte de esta hermosa familia nuclear que llevó el nombre de Yescas Domínguez. En este 2 de noviembre, elevo mi rostro hacia el infinito y dedico una sonrisa de agradecimiento a la musa que me inspiró a escribir mis primeras palabras en mi tierna infancia: “Amo a mi Mamᔡ